Los personajes de esta historia pertenecen a Kioko Misuki e Igarashi, la idea del fic es de una de las lectoras de Wendy Grandchester: "cascada"
NO OLVIDEN LEER ABAJO! HAY UN LINK! Y la idea de este capi pertenece a Wisal :) espero les guste! FELIZ LECTURA!
Capitulo 9
-¿interrumpo? - inquirió el duque con una ceja levantada, pero a pesar de su seria expresión por dentro sonreía. Reconocía el brillo en los ojos de su hijo, el mismo que alguna vez su padre debió ver en él. Odiaba pensar en el hombre que lo separo de la mujer que amaba, y que aun era capaz de robarle el sueño; había estado cometiendo sus mismos errores con su hijo dando el mismo trato que había recibido.
Ante la voz firme del duque Candy se separo de Terry unos pasos que el castaño acorto de inmediato y sin importarle la presencia de su padre tomo a Candy de la mano para guiarla al pasillo.
-como todo caballero haría- murmuro el duque a su espalda.
Un caballero no la tomaría de la mano tan familiarmente, no si no eran nada, ofrecería su brazo para que ella se apoyara pero estaba a la defensiva, no sabía que tramaba su padre. En el pasillo ambos se soltaron, esa mañana ya habían dado mucho de que hablar en la biblioteca y no sería recomendable que una monja los viera así. El duque pasó a su lado hasta llegar a la salida, algunos curiosos se detuvieron a ver antes de entrar a sus salones, ayudada por el castaño Candy subió seguida de Terry. Dentro del coche reinaba el silencio la rubia iba frente a padre e hijo, el duque miraba por la ventanilla y Terry la miraba a ella.
El viaje se hizo largo, quizás por la tensión, cuando sintió que dejaban de moverse corrió las ventanas, habían llegado. El duque bajo primero al estar junto a la puerta y antes de hacerlo ella se encontró con la mano de Terry extendida sonrió antes de tomarla y ya con sus pies en la acera el no la soltó. Veía al padre de Terry caminando adelante sin voltear ni una sola vez cosa que agradecía ¿Qué estaría pensando de ellos? Sintió el agarre demasiado fuerte y levanto su vista al castaño el caminaba con el ceño fruncido con la mirada fija en la espalda de su padre.
-¿Terry?- susurro esperando que a esa distancia el duque no pudiera oírlos
El cambio su ceño por una sonrisa pero no la engaño ¿estaría preocupado por las mismas razones que ella? Antes de abrir la boca y preguntar la enorme puerta ya era abierta por un hombre bajito que hizo una reverencia y un Mi Lord salió de su boca. El duque entrego su sombrero al tiempo que preguntaba:
-¿los Phillips?- el anciano los miro un momento y respondió:
-en el salón.- el duque asintió y los miro antes de decir:
-bien vamos – Terry no entendía su juego pero lo siguió tirando de la mano de Candy que intento soltarse pero solo consiguió que el la apretara más fuerte, pensaba en decirle algo como que estaban en la casa de su padre pero se detuvo ante las risas que salían de las puertas abiertas, una vez dentro fueron recibidos por una alegre Martha.
-Buenos días- Candy sonrió al igual que Terry a la abuela de Patty pero otro saludo en la estancia les corto la respuesta.
-Buenos días Candy, querida te esperábamos…-el rostro de ambos jóvenes perdió el color al ubicar la voz cerca de las ventanas donde la misma mujer del barco se encontraba sentada.- oh, también a ti Terrence ¿Cómo estás?
Su sonrisa era cálida, Terry compuso la expresión de su rostro ocultándola rápidamente detrás de una máscara, lástima que Candy no supiera nada de teatro, su cara seguía mostrando la misma sorpresa y temía que de un momento a otro le diera algo
No esperaba encontrarse con ellos, en realidad no esperaba ver a nadie del Mauritania. Dirigió su mirada a Terry que le devolvió la misma, el tampoco sabía que hacían ellos ahí.
-bien…-el sonido salió extraño de su garganta, la mujer se acerco y le dio un afectuoso abrazo
-¿segura? estas un poco pálida.- el duque miraba la escena desde una esquina.
-si yo…- no sabía que decir, Terry dio un paso al frente respondiendo por ella.
-debe ser el viaje, se marea fácilmente en los carruajes.
-oh, entiendo también me pasa, recuerdo la vez en que… - La mujer no paraba de parlotear y Terry miro a su padre, ahora entendía todo, los trajo para hacerlos quedar en mal, para…
-Terrence acompáñame al estudio- ¿Por qué al estudio, cuando podía acabar con su mentira ahí mismo? Claro su padre era un caballero y debía estar pensando en no dejar en mal a Candy, agradeció eso.
No le había gustado el tono autoritario y al fijar nuevamente sus ojos en los ojos del duque se percato de un extraño brillo, Terry solo enarco una ceja y ante los sorprendidos ojos del duque le siguió sin rechistar, se esperaba al menos una réplica.
En el estudio se planto frente a su padre, este ocupo su lugar detrás del escritorio, lo invito a tomar asiento pero el castaño se negó, estaba decidido a no repetir errores. Ya su padre le había negado ayuda en el pasado y tenía que ver con su rubia pecosa, olvido sus pensamientos de darle una oportunidad a su progenitor, sentía la rabia correr por sus venas. Richard observaba a su hijo firme delante del él con los ojos desafiantes, no era así como quería empezar el día, con un suspiro fatigado comenzó a decir:
-imaginaras mi sorpresa al enterarme que ahora tengo una nuera – Terry seguía callado, no era que se estuviera humillando delante de su padre solo lo hacía por Candy, aguantaría las palabras del duque siempre y cuando no involucrara a Candy y si lo había llevado a él solo al estudio imaginaba que así seria.- la hermana Grey me informo lo sucedido en la biblioteca esta mañana, dice que has tomado a la señorita White bajo tu protección ¿porque Terrence?
El duque no hacia pregunta solo daba órdenes por lo que no se la esperaba sino más bien un "no puedes hacerlo" pero lo que más le sorprendió fue encontrarse respondiendo con la verdad, tal vez fue la calidez que creyó ver en sus ojos, una mirada que no le había dado en mucho tiempo.
-porque ya una vez la perdí.- los recuerdos de las escaleras llegaron dolorosos como el momento en el que los vivía- Di todo por sentado, creí que ella siempre estaría ahí, no luche y cuando ella se fue se llevo una parte de mi vida. Esta vez no quiero cometer el mismo error dos veces, la quiero a mi lado aunque tenga que raptarla -Richard sonrió recordando cuando secuestro una americana que se negaba a hacerle caso- Candy es…ni siquiera sé que es. Decir que es especial es quedarme corto. Ella es exasperante, no teme retarme o desafiarme, quiere hacerme una mejor persona y aunque antes no lo acepte…-Terry miro por la ventana del estudio y sonrió viendo Candy en el jardín, Richard siguió su mirada- papá no quiero estar sin ella quiero cuidarla, entregarle mi corazón…-finalmente pudo controlar la ola de palabras, se estaba exponiendo demasiado ¿Cuándo había dicho sus sentimientos? ¿O en qué momento había usado esas palabras fuera de un escenario? Solo sabía que sentía la necesidad de decirle lo mucho que necesitaba de la rubia.
-¿todo eso paso en América?- Richard podía sentir la emoción en su voz, veía a su hijo enamorado por primera vez y solo se preguntaba ¿en qué momento había pasado? ¿Tanto de su vida se había perdido?
-si.- No había mentiras en su tono, Terry podía ser un gran actor y aunque le costara admitirlo y reconocía los años en los que su padre le había ignorado sabia cuando mentía así que contesto con la verdad. Todo el episodio de la despedida había sido en América
-¿y cómo la recuperaste?- podía notarse un interés de mas en esa pregunta, Terry alzo sus ojos hacia su padre que miraba al jardín, hacia su Candy
Las palabras de su hijo se habían quedado grabadas en su mente, la historia se había repetido, le hubiera gustado estar ahí, no sabía como una historia podía pasar en tan poco tiempo pero Terry no mentía. Quizás ellos se conocían y la chica hizo un viaje a estados unidos ¿entonces Terry no había ido en busca de su madre? Todo era confuso.
-aun no lo sé- Richard volvió de sus pensamientos ¿Cuándo fue que creció tanto? ¿Cómo es que el tiempo había pasado tan rápido? ¿Y si para ella también había pasado ya? ¿Si lo había olvidado y tenía una nueva vida?- pero no pienso desaprovechar una segunda oportunidad
El tampoco lo haría si tuviera una, sonrió con ¿orgullo? Si, también había querido pero había perdido, por lo menos podía tratar que su hijo no siguiera sus pasos
-vamos fuera- susurro encaminándose a la puerta.
-¿no harás nada? –a Terry le costaba creerlo
-no dejare a mis invitados morir de hambre.- abrió la puerta del estudio pero Terry no se movía de su lugar.
-ahora a mi me gustaría saber porque lo haces.- se cruzo de brazos esperando su respuesta.
- Terry por primera vez acepta mi ayuda sin protestar- ¿Cuántos años llevaba sin oír a su padre llamarlo así? Una lenta sonrisa apareció en rostro, comenzando a tener un poco de confianza otra vez en él, podía perdonar y olvidar.
Un asentimiento de cabeza fue todo, con eso Richard entendió que él también tenía ahora una oportunidad de ser parte de la vida de su hijo, juntos llegaron al jardín. El duque no tardo en ser abordado por Thomas y Terry se dirigió hasta la mesa donde su pecosa sonreía a las anciana que parecían amigas en vez de tener solo unos minutos de conocerse.
-Terry- susurro Candy al verlo tomar asiento a su lado, uno de los sirvientes se movió hasta poner una taza de té en la mesa frente a él. Antes que Candy le hiciera la pregunta que sabía moría por hacer le sonrió.
Una sonrisa que lo decía todo. Estaba bien, en verdad estaba bien; ella le devolvió la sonrisa y ante su sorpresa acaricio su mano por debajo de la mesa, una suave caricia, un toque tierno pero que le daba fortaleza. Había extrañado ese pequeño lenguaje mudo que solo con ella parecía tener, apretó su mano debajo de la mesa.
Los sirvientes iban y venían al jardín, hacía tiempo que no tenían tanto movimiento en esa casa. Terry solo la miraba sumergir su galleta en la taza de leche para luego llevársela a los labios, Ana y Martha solo los miraban y sonreían.
Tome las cosas por sentado
Te quiero de una manera que…
Se paraliza todo mi ser
Sintiendo su mirada ella levanto la suya y le sonrió mostrando un adorable hoyuelo en su mejilla izquierda ¿Cómo es que no lo había visto antes?
Y es ahí donde aprecio los momentos que pasamos juntos
Si como tú lo has dicho puede haber un mejor amor para mí pero solo hay una persona en este mundo a quien yo realmente quiero
Ahora que lo pensaba había muchas cosas de ella que desconocía, y quería aprender hasta el más mínimo detalle. Como el hecho que su pequeña lengua rosa pasara buscando las migas o alguna gota de leche.
Serás mi amor hasta el final de mis días
Te quiero de una manera que con solo mirarte
Te quiero de la manera que solo tú me amaste
Richard sonrió viendo como su hijo era incapaz de apartar los ojos de la rubia, el día había ido mejor de lo que pensó. Algunas comidas al aire libre, algunos negocios y ya tenía un nuevo socio. Y estaba satisfecho con la idea de su hijo visitándolo más seguido y mas tardes como la que terminaba en ese momento.
-debemos irnos, Rebeca se morirá de celos cuando le cuente que pasamos la tarde con ustedes en casa del duque, otra vez un gusto Martha ven a visitarnos pronto.- y sin dejar de parlotear Ana se aferro del brazo de su esposo que por una vez no intento callarla, gracias a ella que no dejaba de insistir habían viajado en el Mauritania y conocido al hijo del duque y gracias a su misma insistencia se presentaron en la casa de Richard y había conseguido interesarlo en sus negocios.
Una vez el coche de los Phillips se perdió en el camino, el duque se encerró en su estudio y Martha parecía entretenida alimentando a Klin antes que Candy diera un paso más Terry la tomo de la mano sacándola del jardín, y como tantas veces ella solo se dejo llevar. Caminaron en silencio hasta una vieja puerta de madera, de su bolsillo el castaño saco un par de llaves Candy solo lo veía perdido en su mundo, sin dirigirle ni una palabra escogió una dando el clik que la abrió mostrando así unas escaleras que parecían interminables.
Volviendo a tomar su mano tiro de ella para que le siguiera, Candy no solía pensar estando a su lado prefería dejarse llevar pero las voces de Martha en el jardín la hicieron detenerse a mitad de las escaleras, no le parecía correcto que ambos se perdieran ¿y si la abuela Martha y el duque los necesitaban?
-Terry… - a pesar de querer llegar lo antes posible dejo de tirar su mano y volteo a verla, podía leer la duda en sus verdes ojos, y escuchar sus pensamientos como si los dijera en voz alta, su cara era un espejo reflejando cada uno de ellos. No quería escuchar de sus labios un "no podemos", ya mucho tenia con que ella se hubiera ido del hospital, tenía planes con ella, una vida a su lado y se debía luchar contra la propia Candy para conseguirlos, lo haría. El podía estar arrastrándola lejos de la sensatez, no sería correcto que estuvieran solos fuera de las miradas de todos pero si podía tan solo robarle al tiempo lo que habían perdido entonces lo haría.
No importándole parecer un chiquillo le regalo una sonrisa, no era tierna como las otras que Candy le había visto, aun así le era familiar, Terry pensó que era hora que Candy conociera al viejo Terry Grandchester, no iba a volver a ser un idiota con ella. Pero si la retaría y presionaría hasta conseguir que le siguiera hasta el fin del mundo. Quería lograr ser indispensable para ella tanto como ella lo era para él.
Aferro su mano fuertemente para que no pudiera soltarse y sin que ella imaginara su travesura corrió escaleras arriba no dándole más opción que seguirle. En el último escalón estaban sin aliento Terry aun sonreía viendo el esfuerzo que la rubia hacia por recuperar el aliento, su mano libre se encontraba en su pecho que subía y bajaba buscando oxigeno al igual que él, sus mejilla teñidas de rosa por el ejercicio la hacían ver a un más hermosa, quería besarla pero se contuvo al ver sus ojos fulminantes. Si, estaba preciosa.
-¡Te-Terry!- estaba recuperando el habla y él sabía que la riña no tardaría en venir, quiso adelantarse girando para que ella pudiera ver otra puerta de madera, sacando el mismo juego de llaves introdujo una en la cerradura abriéndola y tirando de la pecosa dentro aunque estaba un poco renuente termino de entrar, últimamente le costaba decidir que era correcto y que no, con Terry todo se sentía bien, todo estaba bien. Y aunque su mente tratara de decirle que estar con Terry a solas no estaba bien hizo oídos sordos.
Su mirada recorrió la habitación, la poca luz que entraba de una ventana en lo alto la iluminaba, a pesar del polvo el lugar no daba miedo como pensó que lo haría cualquier espacio descuidada en una mansión, recordó la vez en que Elisa y Neil la encerraron en aquel baile donde escucho la historia del supuesto fantasma en casa de los Andrew en cambio este lugar era diferente desprendía un aire melancólico incluso diría que romántico como si encerrase una historia.
Terry la veía admirando cada detalle, su corazón se llenaba de recuerdos de solo pensar en su infancia, había llevado a Candy hasta otro de sus refugios. Tanto tiempo y a la vez tan poco sin estar ahí, cuando su padre negó su ayuda a Candy había ido por última vez a despedirse del lugar pensando que nunca volvería a esta ahí. Cada mueble encerraba un momento en su memoria, la mancha en la alfombra. Los días en que tenía una familia ¿sería tan traumática la separación que sus recuerdos de la infancia estaban intactos? Cuando estaba en silencio estaba recordando cada uno de ellos, otras veces prefería ir a un bar y olvidarse de todo.
Las sabanas protegían los objetos del polvo pero nada protegió su corazón del dolor de la separación, un dolor que vivió dos veces y no se expondría a un tercero.
Perdidos en sus pensamientos cada uno tomo un camino diferente, Candy se acerco a la ventana mientras el castaño quitaba algunas sabanas, tenía una vista de todo el jardín. Apoyando sus manos en el marco se puso de puntillas para mirar mejor, los sirvientes, la abuela Martha y klin saltando entre algunas flores todo se veía tan pequeño. Quiso llamar a Terry para que se acercara a ver, al voltear lo encontró ahí de pie observándola y perdió el hilo de sus pensamientos. ¿Sabría Terry todo lo que producía en ella? Debía saberlo sino ¿porque sonreía? ajeno a sus pensamientos Terry quito la última sabana que quedaba tomando asiento en el banquillo.
-¡Un piano! - debía tener años y dudaba que de el saliera algún sonido, aun seguía junto a la ventana sin atreverse a reducir el espacio entre ellos. El castaño palmeo el lugar a su lado antes de hacer tocar algunas notas. Ella negó con su cabeza y siguió ahí admirando lo bien que se veía, de lejos sentía que podía controlarse. -es hermoso- las palabras salieron de su boca casi sin darse cuenta, Podrían estar rodeados de polvo, de sabanas y tener poca luz pero el momento tenía su encanto y era cuando se alegraba de ser arrastrada por el castaño y que le mostrara su mundo permitiéndole conocerlo.
-Podrías admirarlo mejor de cerca.- Ella no tenia argumentos para contradecirlo y algo la atraía a su lado, él le hizo un espacio en el banquillo y ella un poco tímida se acerco dejándose caer a en el banquillo -¿ves? no era tan difícil.
Sus manos volvieron al teclado, otra vez a Candy le dio la impresión de que se perdía en su mundo. No tocaba nada en especifico, su mirada abandono sus manos para verla a sus verdes ojos, ella por su parte se perdió en el azul e incluso podía ver una infinidad de emociones danzar en ellos antes que la habitación se inundara de lo que debía ser la melodía más hermosa, le pareció que podía quedarse una vida entera así, admirando la facilidad en sus dedos al moverse y cada expresión cruzar su rostro.
-¿quieres intentar?- ella negó con la cabeza y antes que el abriera la boca respondió:
-no se tocar.- sabia que se estaba cerrando y ni ella entendía el porqué, con Terry nunca entendía sus maneras de actuar.
-puedo enseñarte…- la intensidad en la mirada de Terry y su cercanía la hizo removerse en su lugar.
-no de verdad…-estaba nerviosa, sabia lo terco que podía ser Terry y como pensó ante su negativa él prefirió insistir
-vamos pecas…-otra vez la llamaba así, y ella no podía evitar sentir un cosquilleo, algo era familiar… -sabes que insistiré hasta que digas que sí.- ante su gesto arrogante se puso en guardia. Sus nervios la traicionaron.
-¿no puedes simplemente dejarlo ir?- pregunto agitando sus manos, ni ella entendía el porqué se negaba, quizás se debía a que Terry era bueno en todo y ella…pensaba otra vez en lo que dijo Elisa en la biblioteca, nunca se había sentido mal por el lugar de donde venia, estaba orgullosa. Solo eran muchas cosas, Anne, el señor Britter. Su mirada volvió a posarse sobre castaño, él le había mostrado ser diferente.
-no cuando se trata de ti.- sus palabras dichas en el tono perfecto lograron que su cuerpo se relajara pensando en lo tonta que estaba siendo, Terry no era igual a ellos, ella tampoco y solo eran ellos dos, podía dejarse llevar
-Lo siento yo…- quería disculparse por su arranque, el solo estaba siendo amable. Le regalo una sonrisa, una que mostraba su labio inferior temblar pero consiguió decir -está bien.- murmuro sin saber que mas decir, Terry le sonrió como si hubiera dado la repuesta correcta antes de rascar su nuca, claro signo de estar nervioso. Era bueno saber que no solo ella lo estaba. Su sonrisa fue mas firme.
-nunca he hecho esto…-hizo sonar algunas teclas antes de volver a mirarla.
-tampoco yo.- sonrió ante su duda.
-Muy bien, ya te he dado clases antes, no puede ser tan difícil. Aprendes rápido.- la misma sonrisa arrogante de antes había vuelto.
-tú eres un gran maestro.- con eso se gano un guiño del castaño.
-muy bien señorita pecas comencemos- ignoro su ceño fruncido tomando sus manos entre las suyas, les dio una pequeña caricia antes de ponerlas sobre el piano, también podía aprovechar se dijo con una sonrisa interna ante los nervios de la rubia con su toque. - Suéltalas un poco, muy bien, ahora como si…-buscaba la manera más simple para que pudiera entender- estuvieras sujetando… ¡un huevo!- esto de estar ejerciendo de maestro de Candy tenía sus encantos pensó con un sonrisa al tiempo que acomodaba las manos de la rubia – las muñecas hacia arriba
Como un destello
Llegaste a mi vida
Encendiendo la llama
De mi corazón.
A ella se le escapo una pequeña risita, el frunció el ceño cuestionándole:
-¿Qué es tan gracioso?- esta vez el era el ofendido.
-¿sosteniendo un huevo?- no pudo evitar la sonrisa
-si así mira- encorvo sus manos mostrándole la manera mientras ella solo le miraba divertida.
-sé cómo se sostiene un huevo Terry.- pero no podía mantenerse seria, el solo entrecerró los ojos y finalmente sonrió.
Todos mis sueños
Se habían marchitado
¿No sé, qué paso?
Se fue la ilusión...
-bien entonces hazlo- al ver que seguía sin tomárselo en serio tomo su mano y el mismo las acomodo, ella sonrió pero se dejo hacer, sus manos tocaron el teclado y el comenzó a guiarla, ella miraba sus manos unidas tratando de concentrarse e ignorar los nervios acumulados en sus estomago, ¿Cuándo podría tenerlo tan cerca sin hacer el papel de tonta?
Se adelanto una tecla equivocándose, aun así Terry siguió moviendo sus manos sobre las de ella. Tenía tanta paciencia como en el barco cuando la tomo en sus brazos y le regalo su primera clase de baile, sin burlas aguantando sus pisotones, o en su cuarto enseñándole matemáticas. ¿Era Terry siempre tan servicial? de reojo le vio con sus ojos fijos en sus manos unidas, detallo las líneas de su rostro, pero su mirada volvía una y otra vez a sus labios. Sintiendo su mirada Terry desvió la suya hasta ella.
Pero aquí estoy,
De nuevo otra vez,
Volviendo a Ti,
Postrado ante Ti.
¿Por qué seguía volviendo ese sentimiento extraño? Se fijo en la comisura de sus labios, era como vivir un recuerdo. El se iba acercando y ella solo le miraba, descansó su rostro muy cerca del suyo. Su frente contra la de ella, sus ojos cerrados y su respiración haciendo cosquillas en sus labios. Estaban tan cerca, si se movía solo un poco mas…
Vuelve, Vuelve a mi vida,
Vuelve a encender la llama de tu amor,
Se que hoy
Todo ah pasado,
Quiero empezar una vida contigo
-no estás prestando atención- susurro abriendo los ojos- quizás no soy un buen maestro.
-quizás yo no soy una buena alumna.-alejo su rostro mirándola con una sonrisa.
-nada de eso solo mírame y sígueme ¿sí?-ella asintió tratando de concentrarse en mirar esta vez sus manos. -solo haz lo que yo hago.
Como una estrella
Que alumbra el camino,
Que guía los pasos
Del que se perdió.
Veía sus dedos ir de un lado a otro sin atreverse a un a colocar los suyos sobre el piano, era más fácil cuando él la guiaba además que le gustaba el calor de sus manos en las suyas. El detuvo sus movimientos y cogiéndola de las muñecas le hizo tocar el instrumento.
-pecas ya comprobaste que no te comerá.-trato de sonreírle pero en su lugar salió una mueca- iré más despacio.
Como la primera vez sus dedos la guiaron pacientemente para la irla soltando de apoco ante su titubeo ordeno:
-sigue.- un poco tímida siguió al principio para coger más velocidad al tener más confianza él la acompaña dividiendo el teclado en dos partes hasta que Terry toco algunas teclas en su lado y ella en las de él terminaron riendo con sus manos cruzadas.
-¿otra vez?- pregunto el castaño con sus manos sobre el instrumento.
-Sí, pero no me sabotees esta vez.- aunque si lo hacía estaría encantada pero trato de parecer seria.
-está bien.- nuevamente cada quien tocaba su parte desde su lado, Terry la observaba concentrada en tocar, Candy sonrió al sentir su mirada y sin apartarla murmuro.
-no hagas trampas.
-no las hago.- respondió inocente.
-me desconcentras.- incluso empezaba a equivocarse.
-¿Qué te mire?- no quería que viera lo afectada que estaba y aunque se volvió a equivocar pero se recompuso antes de decir
-no.- pero a él no le engañaba y estaba encantado con la idea.
-¿segura?- ella asintió y él se acerco lo suficiente para susurrar muy cerca de su oído- eres muy contradictoria- sus labios recorrieron sus mejillas antes de separarse y comenzar a tocar de nuevo, pero ella no le siguió una vez se recupero del estado en que la había dejado pregunto
-¿contradictoria?- esta vez sí lo miraba y sus manos descansaban sobre su regazo, el volvió a colocárselas en posición de tocar frente al piano.
-tus palabras dicen una cosa pero tus gestos otra- y con eso comenzó nuevamente la melodía, Candy le siguió en silencio hasta que Terry toco los últimos acordes.
-lo logre.- rio feliz antes de abrazarlo, lo tomo desprevenido pero no tardo en corresponderle y antes que pudiera encerrarla en sus brazos ella se aparto sonrojada por lo que había hecho.- perdona actué sin pensar
-no te preocupes, estas feliz y eso es lo que importa- a él no le importaban las normas del decoro se reclino hacia delante y deposito un beso en su frente, ya era casi un ritual.
-Sí, estoy feliz.- y ella se había acostumbrado a recibirlo en especial por las noches antes de despedirse, siempre era agradable sentir sus labios…
-ya no estás triste- no se esperaba eso pero él parecía seguro de lo que había dicho.
-yo no…- la interrumpió antes que lo negara
-conozco esa mirada.- ya no podía negarlo, no quería, se sentía cansada y con él podía decirlo:
-solo me dolió ver como la gente cambia tanto, cambia el corazón, como guardar las apariencias puede más que el cariño…- por primera vez compartía con alguien su tristeza, se sintió expuesta en un principio pero a medida que hablaba fue liberador compartirlo con alguien y más si ese alguien se mostraba interesado y no juzgaba como lo hacia Terry en ese momento, solo escuchaba. Y con eso era suficiente.
Había compartido sus tristezas con el padre árbol. Si caía, si estaba sola, la partida de Anne, la muerte de Anthony. Pero con una persona que te escucha, que es tan humano como tú lo eres y sabe lo que es sentir…
El silencio que se extendió entre ellos no era incomodo, menos después de una confesión, podían estar así entregados al juego de miradas, a lo que las palabras no podían decir. Estaban uno al lado del otro sin hablar, un verde que se exponía un azul que entendía.
Anne tiene miedo que diga que se crio en el hogar de ponny
No la entendía, debería estar orgullosa. En cambio prefería tener amistades que solo la querrían por su apellido a tener a su lado a su amiga de la infancia…eran hermanas. Pero siendo ella una huérfana no podrían estar juntas. La Anne del pasado se fue prometiendo escribirle algunas cartas, una promesa que pareció olvidar. Ahora estaba conociendo a Anne Britter, sus caminos era diferentes aunque estuvieran en la misma escuela. No la delataría pero tampoco aceptaba su actitud, Simplemente no podía.
El dolor de sus pensamientos comenzaba a reflejarse en su mirada, Terry no sabía antes que fantasma se estaba enfrentando pero no dejaría que la tristeza volviera, él sabía que ella había tenido una vida dura y con esta nueva oportunidad esperaba acabar con sus heridas del pasado. Antes la había visto siempre fuerte, pensaba que su vida debía ser muy feliz con tantas personas que la querían a su alrededor, pero el que siempre mostrara una sonrisa no significaba que no viviera momentos difíciles. Solo era un escudo, su manera de defenderse ante el mundo, le molestaba que con el también lo hubiera hecho… No, no era su culpa el debió haberlo visto. Pero en ese momento estaba ciego, trataba de negar sus sentimientos hacia ella, de tratar con su padre y de odiar a su madre. Ahora que estaba en paz con sus demonios era hora de echar los de ella.
-muñecas hacia arriba.- estaba tan perdida en el silencio que su voz la hizo sobresaltarse.
-como si sujetara un huevo.- le siguió el juego y parte de su alegría estaba volviendo.
Lo gris de mi cielo
Se vio iluminado
Y así desde el cielo
Tu luz me alcanzo.
-te enseñare una nueva.- estaba decidido a hacerla feliz, aunque para ellos tuviera que sacar todo su armamento. Ella siempre lo valdría, cada cosa pequeña o grande. No se arrepentiría de dársela, hasta las estrellas si eran necesarias.
-Pero…- no se sentía lista, ¿una nueva? si solo había conseguido tocar algunas teclas
-¿dudas de mí, pecas?- sabía que no
-de ti no Terry, pero sí de mi.
-nunca deberías dudar de ti.
-para ti es fácil decirlo.
-será fácil, lo prometo- vio su sonrisa al darle su aprobación con un movimiento de cabeza, con el no podía ser tan difícil, no si lograba concentrarse. -ahora tú tocaras una parte y yo tocare otra.- cuando ella le miro no muy convencida el agrego- vamos se que lo harás bien.
Sin darle tiempo a seguir negándose inicio algunas notas, las primeras notas salieron algo extrañas, fuera de tiempo, pero Terry siguió tocando y ella le siguió. Comenzó a relajarse mientras la melodía fluía incluso había cogido el ritmo. Sonrió y esta vez sus dedos se movían con más seguridad. Logro apartar la mirada un momento de sus manos para ver a Terry, él la miraba y solo eso basto para que se desconcentrara.
Sé que volveré a ver... un milagro tuyo un milagro en mí,
Me alumbrara tu rostro
Y me envuelve tu mirar,
Vuelvo a conocerte,
Tengo tu sentir,
Tu sentir en mí,
Vivo para Ti.
¿Por qué cuando me mira me siento tan nerviosa? ¿Sabrá Terry lo que siente mi corazón?
-¿cómo lo haces?- sentía que no estaba hablando ella sino una parte dentro de ella, la que salía a flote cada vez que estaba con él.
-¿hacer qué?- la miro sin entender.
Vuelve a mi vida.
-poder tocar y al mismo tiempo mirarme.- Su risa la desconcertó.
-no me rio de ti pecas, solo me recordaste mis primeras clases, creo que tenia la misma frustración e incluso llegue a preguntar lo mismo a…-y ahí se detuvo.
-¿a quién?- pregunto no queriendo ser metiche pero en verdad quería saber- ¿un maestro?
-No…mis primeras clases no me las dio un maestro.
-¿entonces quien te enseño?- vio su duda pero Candy quería que él se abriera como lo había echo ella hacían un rato.
-¿volvemos a las preguntas?- quería contarle, pero no sabía por dónde empezar.
-Terry…- su atención se dirigió a sus labios que en esos momentos hacían un pequeño mohín.
-me enseño… mi madre.- murmuro perdido en ellos ¿podría besarlos o era demasiado pronto?
-¿tu madre?- desvió la vista rápidamente enfocándose en sus ojos antes de dejarse llevar.
-y a ella le enseño mi padre- comenzó a contar como si tratara de una historia que en nada le afectara- cuando las clases de Eleonor ya no eran suficientes el duque busco un maestro de piano. Podría haberme enseñado él pero…no son los padres quienes deben dar clases a los hijos para eso existen las institutrices. -Sus dedos se movieron realizando una danza, la melodía los envolvía y aunque solo eran notas sin letras Candy entendió el lenguaje. Como si cada palabra fuera susurrada en su oído, como un mudo lenguaje, uno al que parecía acostumbrarse cada vez más. -no se tocar mucho, hace años que no practico.
-Terry es preciosa…- y eso era quedarse corto, la melodía podía transmitir dolor en algunas notas pero la última era como alcanzar la paz. Una historia no contada, eso le parecía y algo le decía que Terry estaba en el medio de esta historia.
-está en especial hacia mucho que no la tocaba
-¿Por qué?- una melodía así merecía ser escuchada cada instante. Él titubeo pero finalmente respondió
-la persona que me la enseño decidió dejarme.- y aunque la había perdonando sentía que aun faltaba algo, su historia en New York se había reducido a un par de visitas y una cena de celebración por su papel de Romeo.
-Terry…- ella podía sentir su dolor y ahora más que nunca quería ayudarlo como el había echo con ella, no sabía cómo o que tenía que hacer en ese momento solo podía escucharle
-mi madre, no sabía mucho pero mi padre le enseño lo que debía, él era su maestro o eso decía siempre, le gusto tanto esta canción que practico hasta aprenderla y luego me la enseño a mí, era nuestra canción.
- y es una bonita canción- tenía que decirlo y con la sonrisa que él le dio sabía que no se había equivocado.
-La canción es sobre un amor – recordó esas mismas palabras siendo dichas por su madre cada noche se sentaba frente al piano en el salón. Su padre sonriendo y el sentado en sus piernas hasta quedarse dormido.
-y… ¿ese amor…termino bien?- podía imaginar la respuesta.
-al principio si…pero como todo gran amor se volvió una historia trágica –esta vez su sonrisa no era alegre o llena de ternura, era amarga y su mirada estaba perdida en los recuerdos, en la familia que algún tuvo y perdió. El que haya perdonado a su madre no le había devuelto esa familia
-¿se volvió trágica?- no quería verlo así, quizás si él le contaba un poco si se abría ella podría ayudarlo.
-bueno digamos que no termino como ninguno lo imagino, tuvieron un hijo, fueron algunos años felices pero el tiempo nunca olvida cobrar deudas.
-¿ahora quien esta triste?- murmuro la rubia.
-¿Quién dijo que estoy triste?- sonrió pero esta no llego a sus ojos.
-¿tú mirada?
-¿Cómo lo sabes? ¿Tanto así me conoces?- Fue valiente, o eso se dijo cuando ignorando el calor en sus mejillas respondió
-es la misma del barco.- él se rindió. Y pensó que cualquiera lo haría si lo miraban así, no era una mirada de lastima, era la mirada de alguien que te quiere y se preocupa.
-tienes razón pecas, estoy triste – no recordaba cuando había sentido una tristeza tan suya, pero la de Terry sentía que incluso podía tocarla, no le gustaba verlo así.
-tú has alejado la mía, ¿Qué tendría que hacer yo?- el sonrió ante sus palabras
-¿en serio quieres saber?- era una sonrisa traviesa, la misma que le dio antes de echar a correr escaleras arriba, trago el nudo de nervios que se le instalo y logro decir:
-solo dime hare lo que sea- en verdad sentía que podía hacer cualquier cosa con tal de verle sonreír como solo el sabia.
-pecas no deberías hacer promesas que…- ella le interrumpió.
-ni se te ocurra acabar esa frase, solo dime qué debo hacer.
-un beso- susurro sabiendo lo indecente de su proposición y que ella no lo haría. Pero Candy prefirió no pensar en lugar de eso se dejo llevar, ni ella creía que en verdad lo estaba haciendo pero algo la impulsaba aunque no sabía exactamente qué.
Sus mejillas ardieron pero supo controlarse, se acerco despacio a él hasta apoyar su mano en su pecho, Terry no creía que en verdad lo haría pero esa mirada en ella…no pudo seguir pensando, los labios de Candy se encontraban sobre los suyos y sus ojos se cerraron antes de tomar el control, Candy no sabía besar, apenas si había tenido un par de roses con él pero el solo apoyar sus labios en los suyos hizo que su corazón latiera desenfrenado, la inocencia era un mayor afrodisíaco que la experiencia. Enterró sus manos en su cabello sujetándola de la nuca para acercarla mas a él, ella había dejado sus manos aferradas a su camisa. Esta vez podía darle un beso de verdad, mordisqueo su labio inferior lo que la hizo soltar un leve gemido y entreabrir sus labios dándole paso a su lengua, como predijo ella quiso separarse al sentirla pero su mano aferrada fuertemente a su nuca se lo impidió. Candy sintió su lengua rozar la suya y se encontró tirando de su camisa para tenerlo más cerca, Terry siguió besándola y ella ya se encontraba arrinconada contra el piano mientras su cálida boca recorría la suya, la falta de aire les hizo separarse, sus ojos se abrieron a la par, Terry dirigió su mirada a sus labios, se encontraban hinchados y su respiración era agitada
Levanto su mano hasta acariciar su mejilla, ella siguió su caricia recargando su cara en su mano y cerrando los ojos, cuando los volvió a abrir le sonrió mostrándole ese adorable hoyuelo que el empezaba a amar y con las mejillas coloradas susurro:
-¿feliz?- respiraba con esfuerzo y las palaras salieron en un tono ronco.
-no imaginas cuanto –deposito un suave beso en su frente antes de murmurar -¿bajamos?
-Si…-pensó que era lo mejor antes que lo atacara y fuera ella quien lo arrinconara contra el piano, hacía rato que había aceptado que no eran precisamente amigos y que su pensamientos hacia el no serian inocentes, en lugar de seguir mintiéndose acepto la verdad. Por eso había decidido darle lo que había pedido y mientras el siguiera a su lado no pensaría que era correcto.
Miro nuevamente el piano antes de salir agradeciendo el momento intimo que les había regalado, Terry atrapo su mano con la suya antes de arrástrala escaleras abajo. En el salón de té se encontraba la abuela con Klin en su regazo. El coati se las estaba arreglando bien sin la rubia y disfrutaba los mismo que recibía en la casa de duque.
-hola chicos- Martha les regalo una sonrisa cómplice que Terry no dudo en devolver y aunque Candy también devolvió la sonrisa no tuvo suerte en esconder el color en sus mejillas por estar de la mano con Terry- el duque ha enviado un mensajero al colegio, ya es muy tarde para que regresen, por la mañana el cochero se encarga de llevarlos.
Los tres dirigieron su mirada a la puerta que recién se cerraba, el duque camino y extendió su brazo a Martha que con un risita se apoyo en el.
-¿pasamos al comedor? La cena está servida.- y sin esperar respuesta camino delante de ellos.
Como todo caballero Terry ofreció el suyo a Candy antes de seguir a su padre, aparto una silla para ella y camino al otro lado de la mesa, quería sentarse a su lado pero su lugar estaba a la derecha de su padre, odiando el estúpido orden tomo asiento regalándole a la rubia frente a él una calidad sonrisa. El duque hablaba con Martha que se encontraba a su izquierda, una ola de sirvientes entrando distrajo a Candy. recordaba las comidas en la casa Andrew los estricta que llegaba a ser la tía abuela para que todos utilizaran sus modales en la mesa, en algunas cenas trataba de copiar los de Elisa tratando de evitar que la retaran, Esperaba poder recordarlo todo, no quería dejar una mala impresión.
Un plato fue colocado frente a ella levanto el rostro encontrándose con la chica del pasillo, le dio una pequeña sonrisa esperando ser amistosa y aunque vio la duda en los ojos de la doncella se la volvió o eso creyó era una pequeña, muy pequeña pero eso le basto, levantando el rostro se encontró con la mirada de Terry y perdió la conciencia de los que estaban alrededor, de los sirvientes caminando de una lado a otro trayendo fuentes, del duque en la cabecera y de klim saltando bajo la mesa solo podía verlo a él, incluso olvido que intentaba memorizar que cubiertos utilizaba la tía abuela porque lo único en lo que podía pensar era en Terry, en ellos sentados en el banquito y en la manera en que se habían comportado.
-¿te gusta la ternera Candy?- la voz del duque la saco del pequeño momento en el que Terry la tenía atrapada.
-¿eh? A si- se concentro en comer, pero no paso mucho tiempo para que Terry le hiciera hablar de sus días en el hogar, en un principio pensó en el rechazo del duque ante la idea de su hijo siendo amigo de una huérfana pero si el duque estaba ofendido no lo mostro, en cambio la escuchaba atento y rio al igual que Martha de algunas travesuras que se animo a contar.
Si bien no era correcto que una dama hablara tanto durante la cena ella lo estaba haciendo y nadie parecía molesto. Cuando llego la hora de levantarse pasaron al salón, Candy no quería sentarse y no creía que en su estomago entrara ni una taza de té. Pero conocía las normas y seguramente Martha esperaba sentarse un rato con ellos al igual que hacia la tía abuela.
Para su sorpresa el duque no se detuvo a sentarse camino a hacia las puertas y antes de salir dijo:
- Este ha sido un gran día, ahora si me disculpan estaré en el estudio.- una vez el duque cerró la puerta detrás de él Martha camino hacia las escaleras.
-yo iré a descansar.- les guiño un ojo antes de comenzar a subir, ahora estaban ellos dos solos y Terry no pensaba desperdiciar su tiempo juntos.
-¿vamos?- no supo en qué momento Terry se había acercado tanto que la palabra fue dicha en un susurro junto a su oído
Con su mano rodo las puertas de cristal y jalando de ella las atravesó hasta internarse en el jardín. Acerco su cuerpo más al suyo y redujo sus pasos hasta tenerla a su lado, ahora podían caminar a la par, cada paso que daba uno lo seguía el otro.
La noche mostraba las estrellas, las mismas que los alumbraron cuando se conocieron en el barco y en su escape dando un paseo por Londres. Era una bonita noche, antes ninguna noche le pareció así, ni en Londres ni en New York, pero ahora al lado de Candy sentía que cada noche, hora, día y segundo era hermoso, se pregunto si Candy también lo vería así, al ver su rostro que observaba las estrellas le pareció verlos aguados por un momento.
-¿estás triste otra vez?- su voz la hizo mirarlo ¿Por qué decía eso? Había estado caminando a su lado sin decir nada, solo admirando la belleza a su alrededor ¿y el creía que estaba triste?
Cuando miro en tus ojos
Es como ver el cielo nocturno
O un hermoso amanecer
Ellos tienen mucho que sostener
-no…-su mirada no parecía creerle- en verdad no lo estoy- en su mente no podía creer que había tenido un día tan perfecto, Terry le había regalado hermosos momentos y ese día cuando necesitaba alejarse de la escuela, de Anne…él había aparecido y como un príncipe la había rescatado llevándola a un castillo, su temor era pensar ¿cuándo desaparecería todo? El encanto, Terry ¿Cuánto duraría?
Y como las estrellas viejas
Veo que has llegado tan lejos
Para llegar justo a donde estas
¿Cuántos años tiene tu alma?
-si lo estas- La condujo a un pequeño columpio en un árbol, se había olvidado de él. Lo probo y estaba en buenas condiciones le hizo señas para que se acercara y ocupo su lugar detrás de ella apoyando su cara en su hombro - dime porque.
-tengo miedo.- susurro sin querer decir más.
-¿miedo? ¿A qué?- estaba confundido, ella y miedo nunca iban en la misma oración. Se había acostumbrado tanto a verla siempre siendo fuerte que olvidaba que también era humana, la misma conclusión llegaba a su mente, el hecho de que no mostrara sus debilidades no quería decir que no las tuviera.
Candy se debatía entre exponerse aun mas… ¿Podía decirle? ¿Cuánto más se abriría a él esa noche? Ladeo su rostro para mirarlo de frente. Quería arrisgarse.
-tengo miedo a que un día ya no estés.- él podía reírse de su temor, aunque una parte dentro de ella, su corazón le decía que él no lo haría.
-pecosa yo siempre estaré…
No quiero ser alguien que se va tan fácilmente
Estoy aquí para quedarme y hacer la diferencia que puedo hacer...
Pero ella no estaba tan segura, siempre creyó que Anne estaría a su lado y ella prefirió irse, estaba molesta consigo mismo porque la actitud de la morena aun le dolía, había entendido a las malas que no siempre las personas que más quieres estarán contigo. Y no hablaba solamente de Anne, solo tenía que echar un vistazo al pasado, todos seguían adelante y la abandonaban y que hacia ella seguir y sonreír, pero eso a veces cansa.
Tuve que aprender con lo que tengo, y lo que no estoy
Y quién soy
No siempre puedes mantener una sonrisa falsa, no culpaba a todas las personas que la habían dejado algunos se habían ido por fuerzas mayores, Anthony, Albert, Tom, ella misma se había ido dejando el hogar, y no culparía a Terry si algún día se iba. Todos se iban ¿Por qué sería el la excepción? Solo sabía que si dolería y aun mas.
Y cuando necesites espacio
Para hacer algo de navegación
Voy a estar aquí esperando pacientemente
Para ver lo que encuentras
Debía encontrar la manera de alejar su dolor, por fin la tenia para él y no pensaba permitir que sus miedos, fueran cuales fueran arruinaran su momento, si ella aun no confiaba en el debía enseñarle. No le molestaba la idea de tener que enamorarla otra vez.
-mira…- Terry levanto sus manos uniendo algunos dedos, Candy aun no entendía que hacia -No mis manos pecas mira el muro- Las luces que provenían del salón llegaban hasta ellos haciendo sombras, sonrió viendo como Terry con sus manos hacia extrañas figuras hasta que pudo apreciar la figura de un perro. Rio feliz y levanto sus manos para ella también hacer algo.
-una paloma- era algo simple pero Terry era el maestro y tomando el papel muy enserio acomodo sus manos hasta hacer la forma de pequeño perico, el también hizo uno empujando el de ella. Con él podía hasta tragar tierra y estaba segura que sería divertido. Por un momento podía olvidarse de todo, de las reglas sociales, de la tía abuela, y hasta de su nombre. Podían ser solo ellos dos, con su espalda aun recargada en su pecho miro las estrellas.
-¿Terry?- estaban tan cerca que solo susurro su nombre.
-¿Si?- el también veía las estrellas, como ella no contestaba ladeo el rostro para mirarla deteniéndose en los labios que hacia unas horas había probado
-¿alguna vez has pedido un deseo?- fijo la vista en sus ojos antes de contestar.
-una vez.- sus alientos se mezclaban pero ninguno tenía intención de apartarse.
-¿y se hizo realidad?
-sí… podría decir que aun se está cumpliendo
-¿crees que si me dices deje de cumplirse?
No me voy a dar por vencido con nosotros
Incluso si los cielos se ponen duros
Te estoy dando todo mi amor
Sigo mirando hacia arriba
El la miro antes de contestar:
-pedí recuperar a una persona que había perdido.- no pudo seguir sosteniendo su mirada, la aparto hasta fijarla en el cielo
-es especial esa persona.- su estomago se apretó por culpa de los ¿celos? No podía ser tan egoísta, Terry tenía derecho de querer a otra persona…como anhelaba ser ella.
-ella es mi vida entera- apretó aun mas sus brazos alrededor de su cintura.
-entiendo.- el siguió hablando y su aliento rozaba sus mejillas.
-nunca había creído en los deseo, mejor dicho había dejado de creer, mi fe en los milagros no existía. La desesperación me empujo y lo más sorprendente es que una vez lo dije el deseo de mi corazón se cumplió, llámame loco pero juraría que una estrella ha cumplido mi deseo
Porque incluso las estrellas se queman
Algunos incluso caen a la tierra
Tenemos mucho que aprender
Dios sabe que lo valemos
-no estás loco, es bueno creer.- eso le habían enseñado en el hogar de ponny
-si es bueno, ahora yo tengo una oportunidad para amar… ese fue mi deseo.
-¿un deseo para amar?- sus esperanzas cayeron, de querer a amar existen diferencias, podría quererla a ella al igual que sus primos e incluso Tom lo hacían pero amaría a otra y no habría espacio para ella tendría que irse, o podían ser amigos. Pero por alguna razón la palabra no le llenaba quería algo mas, por primera vez deseaba ese algo que nunca había sentido, algo que mucho tenía que ver con el beso en el ático, con su paseo a la luna y con una vida a su lado. Pero solo eran sueños y ahora se daba cuenta de lo lejos que estos estaban, el siguió hablando pero solo fue esa última palabra la que trajo de golpe a la realidad a su lado.
-un deseo para amarte.
¿Amarme? Solo podía mirarlo mientras los latidos de su corazón parecían no tener control ¿había escuchado bien?
-Terry…- su voz estaba ronca, no sabía si era emoción o sorpresa…pero Terry había dicho amarla, a ella.
-escucha Candy, solo escucha. – el parecía nervioso pero ella no podía darle ni una pequeña sonrisa que lo relajara porque su cerebro no hacía más que repetir sus palabras buscando un significado- Nunca le he dicho a nadie esto pero yo…yo en verdad te quiero, dirás que estoy loco.- ella negó con la cabeza mientras sentía sus ojos volverse agua y no entendía el porqué.- no quiero perderte te quiero siempre a mi lado y si no fuera porque somos menores de edad te llevaría conmigo …¿a quién engaño? Lo haría ahora mismo si me dieras tu aprobación, te ofrecería una vida juntos – en sus ojos podía ver una decisión, una que le pareció extrañamente familiar, algo parecido a un recuerdo vagaba en su mente, el contándole sus sueños. Podía ver ese mismo brillo en sus ojos- tendría que trabajar, conseguir un lugar para los dos, esta vez te llevaría conmigo, no te dejaría Candy yo…- los recuerdos dolían pensó Terry recordando su despedida, el dejándola en el colegio, en el cuarto de castigo,
Debí llevarla conmigo, si tan solo…
Su voz fue apenas audible pero lo suficiente para que Terry la mirara, para que recordara que la tenia ahí junto a él, que podía olvidar sus errores y vivir su presente a su lado, ahora estaba seguro que no era un sueño que ella era real y que tenía una oportunidad solo debía hacer las cosas bien
-Terry…si…si quiero esa vida juntos, yo…también te quiero- no sabía como había dejado escapar esa última palabra y quizás era demasiado pequeña para explicarle o quizás había dicho mucho, sus miedos se opacaron al ver la sonrisa en su rostro antes de pegar su frente y soltar un murmullo tan suave que le pareció una melodía.
-te quiero Candy, como no quiero a nadie, como nunca voy a querer a nadie más.
El cielo había sido testigo de una declaración de amor, una que sin un deseo no habría sido posible. Los tiempos pasan, cambian y avanzan. Los corazones se olvidan que el mundo puede estar lleno de magia, que pueden existir grandes y pequeños seres dispuesto a usarla y causar una sonrisa a quien la necesita, estamos llenos de errores si bien pueden hacernos crecer, madurar y aprender de ellos también es cierto que duelen y cualquiera daría una parte de su vida por regresar el tiempo y tener una oportunidad…
Ellos seguían abrazados, perdidos en su pequeño mundo. Ese que solo existía para ellos, Terry había entendido esta gran verdad, el había tenido su oportunidad. Ahora sentía curiosidad, si ella tuviera un deseo…
-¿y tú Candy, que pedirías?
-Lo único que deseo es que estés conmigo.- de todas las repuestas que imagino no creyó verse así de satisfecho
-siempre estaré contigo pecosa.- y quería que estuviera segura que así tuviera que convertirse en su sombra no los separarían.
-¿siempre?- lo miro con una sonrisa.
-¿aun dudas de mis promesas señorita pecas?
Ella negó con la cabeza y él sonrió aprobatoriamente
No, no me voy a dar por vencido...
Recargo su espalda en su torso al tiempo que se le escapaba un bostezo.
-¿tienes sueño?- sus manos seguían unidas, ninguno parecía querer romper el abrazo.
-un poco.- pero la verdad era que moría de sueño solo no quería separase de él.
-ven, te mostrare tu habitación.- sin muchas ganas se alejaron del columpio, pero eso no rompió la intimidad que habían creado y a esas horas sin ningún sirviente caminando cerca ni nadie que los viera podían estar cerca tanto como la sociedad desaprobaba.
Recorrieron los pasillos en silencio, uno nada incomodo, las caricias que Terry brindaba en su mano con sus dedos era más que suficiente. Al llegar a su puerta suspiro llegaba el momento de separarse aunque solo fuera una noche, al menos tenía el consuelo de verlo en sus sueños ¿soñaría Terry con ella? Lo miro y el sonrió, esperaba que sí.
-que descanses pecas.- su tan familiar beso en la frente no se hizo esperar y ella lo recibió con el tono rosa ascendiendo a sus mejillas, ese que a Terry tanto le gustaba.
-hasta mañana Terry.
Cerró la puerta recargándose en ella recorriendo con su mirada la habitación que le habían dado hasta dar con la cama. Si, era perfecta para soñar con él.
….
En el cielo
-No lo sé, no me convencen del todo- murmuro chasqueando la lengua, Ralp se cruzo de brazos y la pequeña estrella lo imito bufando.- pero tranquilo pequeñín te ayudare- dijo dando unas palmadas sobre su hombro.
-¿Qué? ¡No! Y no soy pequeñín.- indignado quito la mano de una brusca sacudida.
-eres pequeño.- murmuro seguro de lo que decía.
-no, no lo soy- miro a su alrededor buscando ayuda pero todos miraban a otro lado.
-está claro que me necesitan- siguió diciendo sin importarle su mala cara - no me iré hasta que acepten.- declaro sentándose en la nube.
Todos se encontraban de pie a su alrededor mirándolo, el sonreía triunfal como si no tuvieran más opción. La estrella se negaba, la luciérnaga solo miraba su cola anhelando los viejos tiempos deseando que su pequeña lucecita volviera, Ralp solo pensaba la manera de echarlo y Angus… El rojito parecía considerarlo
Dio un paso al frente, todos lo miraron esperando que su idea fuera echarlo.
Continuara…
antes de responder los comentarios les dejo este link
watch?v=ICS41GbyhEc
es un viedo :D es que no me conforme con escribir el capi y mas o menos asi me imagine el como pasaba espero lo vean y les guste ! tambien lo dejare en mi perfil creo que hay es mas facil verdad?
buenoo ahora sii MIL PERDONDES LA TARDANZA :)
norma Rodriguez aquii esta! perdon perdon peron por la tardanza :)
Dalia perdon por tardar!
Guest saludos :) me encanta que te guste la idea! siempre quise un fic que fuera con lo que todas deseamos y que no paso en el anime
luz Rico anotada tu idea :) y tus comentarios me hacen muyy feliz! si se me van un monton de errores de dedo hasta empiezo a escribir mal y es que ya siento los ojos cuadrados jejejejje si ven mas avísenme! hasta creo que la compu ve raro pongo borrar una parte y me borra otra -.- por eso me encanta leer sus comentarios para correr a arreglar los peles
anita claro que te los envio!
Kary Bienvenida al fic :)
Pati el fic sigue no te has perdido de nada
LizCarter perdonnn por la tardanzaa peroo el capiii al menos esta un pelin larguito verdad? jejejjej bueno me jalas las orejas :D
bermone bienvenida a la historia :)
Laura GrandChester hoolaa laura! jejjejej es divertido acomodar la historia jejejejej peroo lo gracioso es que al rato se vuelve a acomodar sola sin hacer nada -.- si ya se es complicado pero cuando me siento a escribir solita se va pa otro lado
Mariela perdonn por tardar! te gusto este capi?
ShelydeKou hola amiga que te parecio este? este tambien esta un pelin largo pero espero tambien te envuelva :)
dulce lu hola no se si ya te habia dado la bienvenida al fic sino es asi BIENVENIDA! :)
Adry amaste este? ojala y sii! y bienvenida a la historia!
gadamigrandchest hola amiga ya le confeso jejejeje ven como tomo nota de sus comentarios? porque me encanta hacerlas feliz! te gustoo?
ingrid quintulen aqui esta el otro y espero te haya gustado!
Celia pero es que la historia no trata de un sueño! es que me encanta las hstorias donde si se vuelve al pasado jejejeje tu idea es que despierten?
el capi tiene 21 paginas de word :) muy largo? perdon por los errores ortograficos y si ven peles no olviden avisarme! :)
maryanita hola amiga si tengo el libro :) saludos y te gusto este capi?
lupita1797 ya se que habia dicho dia siguiente pero entonces se me ocurrio un video -.- y como era el primero que hacia buenoo jeejejej lo que me tardo fue el condenado video que no queria salirme pero como el otro no tendra video espero ya no tardar!
Resplandor de la Luna hola luna amiga como estas? yo soy feliz con que les guste! saludos y cuidate :)
Iris Adriana y este tambien te encanta? (yo espero que shiiii y con eso sere feliz!) :)
aseret no las dejare tanto tiempo! coemnce clases peroo aun asi andare por aquii soloq que mas rapido con las adaptaciones :)
si me he olvidado alguna porfis me acuerdan y me jalan las orejas! últimamente no se dando cargo la cabeza y olvido todo TODO!
y como ire a hacer tareas dejamos las actualizaciones de como conquistar al diablo para mañana si?
Mil gracias por sus comentarios! Y feliz tarde las quiero un monton :)
y muchas gracias por sus comentarios :)
ups casi olvido de quien son las canciones :)
la primera es la de sonata de Invierno Ost - My love traducida al español jejeje a que es hermosa? PRESIOSA MEJOR DICHO! me encanta escucharla!
la segunda es la de Vuelve - Satelite feat. Jesus Adrian Romero hermosa verdad? soy fan de Jesus adrian romero :) asi que pueden ver varias de sus letras en este fic asi como las de yiruma :)
y la tercera es Jason Mraz - I won't give
ahora si creo no olvidar nada :)
