Autor Original: kokoyuki27
ID: 3036240
Notas de la traductora:
Poco a poco nos vamos acercando al final de este fanfic y me alegro mucho de que os esté gustando y, del mismo modo, muchas gracias a las pocas personas que comentáis. Parece una tontería pero un comentario cuando se hace algo así, significa mucho. Pensad que es algo que lleva tiempo y dedicación, a pesar de posibles errores que pueda haber. Son horas y horas invertidas, hecho de manera gratuita para que podáis disfrutar de ellos y un simple comentario es toda una recompensa así que, de todo corazón: ¡MUCHAS GRACIAS!
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Capitulo 9
"¡Maldita sea! ¡Veneziano! ¿Qué cojones te pasa? La gente normal se toma sus medicinas y despierta sintiéndose mejor, ¡no estando igual que antes!" regañó Romano con enfado mientras señalaba la lectura del termómetro, en la cual se leía 38 grados.
"Lo siento… pero no es exactamente lo mismo; la temperatura bajó por uno" Veneziano señaló con sus dedos índice juntos. ¿Debería decirle a Romano que su fiebre seguramente no bajó completamente porque estaba ocupado tirando de la manta para colocarla sobre Romano ayer en la noche que se había olvidado de si mismo…?
"¡NO CUENTA MIENTRAS ESTÉS AUN ENFERMO! Mierda, iré a por medicina y espero que funcione esta vez" estalló Romano y salió de la habitación, volviendo con una taza de agua y la medicina.
Habiendo aprendido de su experiencia anterior, Veneziano ni siquiera se resistió un poco y cogió las pastillas obedientemente, eso puso una ligera sonrisa en el rostro de Romano durante un par de segundos, por lo que casi fue imperceptible.
"Bien, ahora descansa" ordenó Romano.
"¿Ve…? Pero acabo de despertar, no hay manera de que sea capaz de quedarme dormido de nuevo. ¿No puedo al menos comer algo? Es casi mediodía" preguntó Veneziano y ladeó la cabeza ligeramente "Realmente extraño tu cocina~"
"Vale, pero mejor que duermas después de eso o te noquearé yo" Romano cedió una vez más y se dirigió hacia la cocina, dejando a un Veneziano extremadamente encantado, radiante de felicidad.
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Cuando Romano entró en la cocina vacía, se sorprendió al encontrar un recipiente sellado que contenía gachas, una nota pegada al contenedor.
"¿Mmm? Todavía está caliente" murmuró Romano para sí mismo mientras abría la nota y la leía:
Romano-kun,
Soy Japón. Ya que olvidaste cerrar la puerta trasera, decidí venir después de terminar con la reunión y me sentí aliviado de encontrar el lugar todavía en su sitio. Viendo que tanto tú como Italia-kun estaban durmiendo profundamente, decidí no molestaros y preparé las gachas para que Italia-kun las coma o tú si tienes hambre. Por favor, aun así, ten cuidado, quizás todavía esté muy caliente.
Lo siento muchísimo por no ser capaz de estar aquí, a pesar de todo, me temo que algunos planes se pusieron en marcha y quizás no sea capaz de venir a visitar a Italia-kun durante todo el día. Por favor, cuida bien de él y llámame si cualquier cosa va mal. De algún modo lo intentaré. Muchísimas gracias, y buena suerte.
Japón
P.D.: por favor, ven a mi casa a las cinco de hoy, he encontrado la solución al segundo problema con el que me pediste ayuda.
Alzando la mirada de la nota extremadamente larga y bien escrita sobre el recipiente lleno de gachas, Romano sonrió. Genial, ahora que no tenía que cocinar, le había salvado de mucho trabajo y problemas.
"¡Hey, Veneziano! Japón hizo algo de gachas para ti" llevando un bol lleno de estas, dijo Romano mientras caminaba hacia la habitación de Veneziano.
"¿Eh? ¿De verdad? Eso está bien…" Veneziano estaba de algún modo decepcionado.
"…No me mires así. No voy a cocinar para ti cuando la comida está justo aquí. Cómetelo o déjalo"
"Mm… está bien" reticentemente, Veneziano cogió de mala gana el cuenco de gachas de Romano "Realmente quiero la pasta de fratello…" murmuró por lo bajo.
"¿Eh? ¿Dijiste algo?"
"¿Eh? Mmm, estaba diciendo que Japón fue muy bueno al cocinar para mí, a pesar de estar tan ocupado" Veneziano soltó la mentira con una sonrisita tímida y bajó la mirada hacia su bol de gachas una vez más.
No es que no le gustase la cocina de Japón. De hecho, la cocina de Japón sabía seguramente mejor que la de Romano. Pero simplemente quería probar la cocina de su hermano, recordar ese sabor especial y sentirlo una vez más. Después de todo, sentía como si hubiesen pasado siglos desde la última vez que su hermano había cocinado para él.
Tomando en cuenta todo eso, Romano sintió un tic en su ojo izquierdo de nuevo. Por mucho que odiara admitirlo, tenía una debilidad por Veneziano, y verle con esa expresión triste no era exactamente divertido. Mierda, ¿por qué diablos tenía que preocuparse tanto por su estúpido e inútil hermano?
Agarrando la parte de abajo del cuenco, Romano miró a otro lado y dijo "Ya que obviamente no tienes apetito, creo que puedo hacer una excepción y cocinarte algo… NO ES QUE SEAS ESPECIAL O ALGO Y SI TE ATREVES PEDIRME COCINAR DE NUEVO EN EL FUTURO, TE MATARÉ PERSONALMENTE"
"¡Mm! ¡Muchííísimas gracias fratello!" Veneziano sonrió cálidamente mientras Romano se sonrojaba visiblemente.
Mierda, tenía que deshacerse de esa debilidad, rápido.
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Así que después de conseguir que Veneziano se comiese el plato de pasta con el que había pasado una hora, Romano forzó a Veneziano para que volviese a dormir y empezó a limpiar la casa. (Solamente se las arregló para desordenarla más y rendirse después de media hora. Entonces, después de darse cuenta de que no era lo que se suponía que sería, empezó a limpiar de nuevo y después de dos horas, finalmente se las arregló para solucionar el lío que había armado.)
Cuando dieron las cinco, Romano se arrastró cansadamente hacia la casa de Japón y pasó otras dos lentas y agotadoras horas preparando el día marcado, siendo reprendido por Japón por cada error que cometía y/o cada maldición y palabrota que escuchaba. (Gritó que se rendía alrededor de treinta veces, pero ya que Japón estaba a cargo, acabó medio vivo, pero se las arregló para conseguir que las cosas estuviesen listas.)
Por último, cuando fueron las ocho, volvió a casa de Veneziano y se alegró de ver que Veneziano estaba todavía profundamente dormido y su fiebre había bajado también. Ahora podía demostrar lo responsable que era Japón. Pero el día no había acabado para él todavía mientras se sentaba a la mesa y empezaba con la pila de papeleo.
Si, has leído bien; Romano realmente se sentó por voluntad propia y empezó a hacer su trabajo.
"Ahh, diablos, ¡ese jodido jefe nos está haciendo hacer todo! ¿Quié diablos le pide a una ciudad que decida la cantidad de impuestos que cobrar?" se quejó Romano mientras tiraba otro papel al montón de 'acabados'.
Sin embargo, a pesar del extraño duro trabajo de Romano y su persistencia, la pila de 'inacabados' no daba señales de disminuir, a pesar de que ya eran las 12 de la noche; después de 4 horas de duro trabajo… Romano finalmente entendió como todo ese papeleo pudo enfermar a su hermano.
"Ah, mierda. Parece que no voy a dormir hoy" maldijo Romano y rompió otra pluma en dos partes.
Mierda, esa era la segunda pluma que rompía…
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Verificación del tiempo: 12.40 am, 14/3/2012
El día marcado.
