Día 9: Against the wall

Lo esplendorosa de la vista parece robarle la respiración, los amplios ventanales daban paso a colores cálidos provenientes del sol que comenzaba a ocultarse en el firmamento y Taemin no puede evitar sonreír amplio ante la imagen panorámica que se le presenta. El gran salón dispuesto a ser suyo por un día, un día destinado a ser perfecto, parecía de ensueño. La fantasía hecha realidad.
Un par de fuertes y reconfortantes brazos le rodean la cintura y su espalda choca con un amplio pecho que le hacía sentir seguro.

—¿Te gusta?
—¡Me encanta!

De regreso al departamento, apenas si logran cruzar el umbral de la puerta cuando Taemin ya le tiene rodeada la cintura con ambas piernas y mantenía el equilibrio al abrazarle por el cuello, Minho trastabilla por momentos y luego de cerrar la puerta, lanzando las llaves sobre la mesa, se apodera con fuerza de los carnosos labios de su prometido.

Domina sus acciones y sus lenguas se entrelazan en un baile sensual arrancando un suspiro complacido por parte del más pequeño. Taemin juega con mechones de su cabello mientras ladea el rostro para dejarle el camino libre hacia su cuello, el mayor dirige los labios a la nívea piel que se le presenta y acaricia con dulzura disfrutando de cada mínimo sonido de complacencia que le dedicaba el moreno.

Minho alza las caderas para rozar su entrepierna contra el cuerpo deseoso de su prometido y sonríe a medias luego de deslizar una mano por debajo de la camisa de vestir de Taemin; atrapa con los dedos un pezón y le da toda su atención, tironea de él, le hace girar entre los dedos hasta dejarlo endurecido y sentirse satisfecho por ello, poco tiempo después el otro tenía el mismo efecto.
Con la mirada fija en su prometido, besa su mejilla con dulzura y con sumo cuidado baja solo un poco sus pantalones dejando al aire la creciente erección del pequeño; se apoyan con fuerza contra la pared para mantenerse.

No se hacen esperar y dígitos apresurados se adentran en su cuerpo haciéndole fruncir el entrecejo ante la intromisión y relaja la espalda tratando de hacer el sentimiento pasajero, la idea de volver se uno con el mayor era más atrayente.
Con una rápida y fluida estocada de sus caderas, sus cuerpos se encuentran y lanza la cabeza hacia atrás golpeándose descuidado con la pared. Sus bocas comparten besos apresurados y Minho toma gustoso los gritos desesperados del menor.

Aprisionados contra pared, las manos en su cintura afianzan su agarre seguras de dejar marcas rojizas que no desaparecerían por unos cuantos días. Sus músculos se contraen y se relajan en movimientos continuos; una curiosa y conocida calidez se posa en su vientre y sus caderas se mueven de puro instinto tratando de llevar consigo al castaño al mayor punto de placer.

Con los ojos fuertemente cerrados, los dedos de sus pies quedan entumecidos mientras el orgasmo cubre su cuerpo completo en un grito acalorado, el mayor le mantiene seguro aun estando de pie contra la pared y Taemin se pregunta cómo es eso siquiera posible. Deja su frente caer contra el hombro contrario y suspira tratando de regularizar su corazón.

—Asumo que te ha gustado como ha quedado el salón. —Ante la mención del espacio, su cerebro le lleva de regreso a esa maravillosa estancia donde dentro de muy poco estaría dando el 'Sí, quiero'. Suelta una risita contento y asiente varias veces seguidas como si de un pequeño se tratase, Minho sonríe aunque no pueda verle y crea círculos calmados contra la piel de su espalda baja.

Le abraza lleno de ilusión y busca sus labios apasionado, el castaño le responde cada toque con el mismo grado de devoción y se encamina hacia su habitación, sin prestar atención al efecto desordenado y pegajoso de sus ropas o el hecho de que aún se encontraba confinado en la calidez del menor.