¡Hola! Disculpen la demora en la actualización, tuve algunos bloqueos de inspiración y problemas con mi laptop, pero ya está solucionado. Muchísimas gracias a los que comentaron :) espero que les siga gustando la historia.
¡Nos leemos!
LOS ANDRANIS
Capítulo 9: El juego.
Los Onis escoltaron a Rukia a una habitación contigua y la hicieron sentarse a la mesa redonda que estaba en el centro. Rukia observó con tristeza que no había ventanas, por ende no podía ver hacia el exterior y no sabía en qué parte del mundo estaba. Tampoco podía escapar, porque Serel se encargó de cerrar la puerta con llave y los cuatro se sentaron a su alrededor. En algún punto del traslado se habían deshecho de la zanpakutou, así que no había armas ahí dentro ni la posibilidad de usar las artes demoniacas.
Por la decoración y la estructura de la habitación supo que se trataba de un castillo viejo.
-Déjame explicarte cómo funciona esto –dijo Doran con una sonrisa de lado-. Es bastante sencillo, de hecho. Lo único que tienes que hacer es responder correctamente las preguntas de la ronda para acumular puntos, ¿entendiste?
Rukia lo fulminó con la mirada y se cruzó de brazos. No tenía intenciones de participar en su estúpido juego.
Raamad le jaló el cabello con más fuerza de la necesaria.
-Hey, responde cuando se te hable. Creo que mejor le explicas también las reglas.
-Yo lo haré –se ofreció Narem-. Primero que nada debes obedecernos. Eso implica hacer lo que te digamos, cuando te lo digamos, y responder cuando te hablemos. No sólo ganas puntos en el juego, sino que también puedes perderlos. Gana el que tenga más puntos al final. No puedes negarte a participar en el juego y debes responder todas las preguntas, sin excepciones.
-Para que veas que somos bondadosos te daremos dos comodines. Uno de ellos es "pedir ayuda" y el otro es "cambiar de categoría" –añadió Doran.
-¿Eso es todo?
Los cuatro Onis se miraron y asintieron.
-Sí. Es muy sencillo, ¿no?
-¿Qué pasa al final? –inquirió Rukia.
-Si tú ganas podrás pedir una recompensa, si nosotros ganamos te impondremos un castigo –explicó Doran.
-¿Y luego?
-Seguiremos jugando y jugando hasta que nos enfademos –respondió Raamad-. Entonces podremos jugar otra cosa o dejarte en paz. Hacemos esto para pasar el rato nada más, tenemos unos cuantos días libres.
Rukia vio que tenía una oportunidad para averiguar por qué la tenían ahí y la aprovechó.
-¿Qué tienen que hacer después de esos días?
-Ah, muy lista –exclamó Narem guiñándole un ojo-. No se te escapa nada. Es un secreto. Te diré qué: si respondes bien cinco preguntas seguidas te daremos pistas sobre el motivo por el que estás aquí. ¿Hecho?
Rukia asintió en silencio. La verdad es que no tenía otra opción más que acceder a sus términos.
-Primero quiero saber sobre qué son las preguntas.
-Oh, no te preocupes por eso. Son distintas categorías. Historia, geografía, anatomía, mitología, cultura general.
Qué extraño, pensó Rukia, seguro hay algo más, un truco, no hay forma de que me estén diciendo toda la verdad. Si son demonios se dedican a engañar, mentir, aprovecharse de las debilidades de sus oponentes. Son escoria y no debo bajar la guardia.
-Bien, si no hay más preguntas podemos comenzar –dijo Doran frotándose las manos como si estuviera a punto de comerse un delicioso manjar. Serel sacó unas tarjetas de su saco y se las pasó a Narem para que leyera la primera pregunta.
-Es una fácil, Rukia Kuchiki. No sé cómo te tomes esto, pero la categoría es mitología: ¿cuál es el enemigo natural de los shinigamis?
-Los hollows –respondió Rukia sin pensarlo. Si esa era la clase de preguntas que le iban a hacer entonces ya tenía aquel juego ganado.
-Correcto. Eres buena en esto. Un punto para la shinigami Rukia Kuchiki –Narem le pasó las tarjetas a Doran.
-Siguiente pregunta. La categoría es geografía: ¿cuántas prefecturas hay en Japón?
-Veinte.
-Correcto, otro punto para Rukia.
Rukia suspiró de alivio, pero nuevamente se tensó en su asiento cuando Doran le pasó las tarjetas a Raamad.
-La categoría es mitología: ¿cuántas habilidades manejan los shinigamis? Esto es injusto, ¿por qué solo hay preguntas sobre los shinigamis?
-Son cuatro. Zanjutsu, Kido, Hoho y Hakuda.
-Otro punto para Rukia –señaló Narem.
-Es mi turno –exclamó Serel sacando una tarjeta de abajo-. Anatomía: ¿cuál es el órgano más grande del cuerpo humano?
-Yo sé la respuesta –interrumpió Raamad con una sonrisa-. ¿Quieres ver, Rukia?
Rukia lo vio con asco y decidió ignorar su comentario.
-Por longitud, la piel, por volumen, el hígado.
Narem y Serel intercambiaron una mirada.
-Son dos respuestas, ¿eso es válido?
-Supongo que sí, de todas formas es correcto.
-De acuerdo.
Quinta pregunta. El corazón de Rukia se aceleró al saber que si respondía bien podía obtener información sobre el motivo de su estancia en aquel lugar, así que se enderezó en su asiento para escuchar bien la pregunta. Doran sacó la tarjeta y sonrió.
-Vaya, vaya. Qué suerte. Categoría libre, eso significa que puedo hacerte la pregunta que yo quiera.
-Eso es trampa.
-No es trampa, es la tarjeta que me tocó. Si respondes mal sólo perderás un punto.
-Debí esperarlo tratándose de demonios –escupió Rukia con desprecio.
Doran se levantó de su asiento y con un movimiento rápido estampó la cabeza de Rukia en la mesa. La sostuvo ahí con una mano y se acercó a su oído para hablarle en un susurro.
-Escúchame bien, escoria. Me importa un bledo si eres o no eres de la nobleza. Sólo te lo diré una vez: si no nos tratas con educación me voy a asegurar de que tu estancia aquí sea lo más parecido a un infierno. Recuerda lo peor que te haya pasado en la vida y multiplícalo por un millón. Entonces sabrás de lo que estoy hablando. Estás en desventaja en estos momentos, siendo tan escuálida y, por ende, siendo mujer –Doran le acarició la mejilla con el dedo índice y le puso un mechón de cabello detrás de la oreja con delicadeza-. No me des motivos para tratarte mal y sólo limítate a responder la puta pregunta que te haga. ¿Entendiste?
Rukia respiraba agitadamente y como pudo se las arregló para asentir. El miedo se había apoderado de su cuerpo, sentía las extremidades paralizadas y por primera vez se dio cuenta de lo peligrosos que podían ser aquellos Onis.
Doran la liberó y volvió a su asiento. El resto de los Onis la miraban aburridos, esperando que Doran hiciera la pregunta. Ninguno pareció inmutarse por lo que acababa de ocurrir ni por la amenaza que todavía flotaba en el aire.
-Bien –exclamó Doran con una sonrisa, retomando su actitud anterior-. Entonces es mi turno. ¿En qué estábamos? Ah, sí, categoría libre. Veamos... ¿qué clase de Oni es Raamad?
Rukia tragó saliva. Era obvio que, si no sabía que los Onis eran reales hasta ese momento, tampoco sabía qué clases de Oni había en el mundo. Se encogió de hombros y negó con la cabeza.
-No lo sé.
-Ah, es una lástima –dijo Narem-. Un punto menos para Rukia. Eso nos deja 3 a 1.
-¿Por qué no usaste un comodín? –preguntó Serel viendo fijamente a Rukia con su único ojo visible.
Es cierto, pensó Rukia, estaba tan asustada por la amenaza de Doran que olvidé por completo que podía pedir ayuda o cambiar de categoría.
-No hay que llorar sobre la leche derramada –dijo Narem con una sonrisa-. Es mi turno. La categoría es deportes: ¿cuántas medallas de oro ganó Japón en los últimos juegos olímpicos?
-No lo sé –confesó Rukia. No sabía nada de deportes humanos y por ende no estaba actualizada en lo que a las Olimpiadas se refería.
-Otro punto menos para Rukia Kuchiki –exclamó Narem con tristeza-. Esto es un empate 2-2.
Rukia sentía la mirada penetrante de Doran en su rostro. Estaba segura de que si sus ojos fueran pistolas tendría la cabeza llena de agujeros. Se recordó no hacerlo enojar si quería llegar viva al final del día.
-Dejemos que Rukia nos haga una pregunta para el desempate –propuso Narem.
Los ojos de Rukia se abrieron como platos. No sabía que eso estaba permitido. Si le tocaba una pregunta de categoría libre podría sacarles información importante. Sus manos temblaron cuando Narem le alargó las cartas para que tomara una.
-C-Categoría libre –suspiró con alivio y sonrió involuntariamente. La suerte estaba de su lado.
-¿A quién le vas a hacer la pregunta?
Rukia sopesó sus posibilidades. Podía gastar su pregunta tratando de averiguar por qué la tenían ahí, pero eso no cambiaría nada los hechos. En cambio, era mejor hacer una movida inteligente y tratar de reunir información sobre sus anfitriones. Doran al parecer se dio cuenta porque ensanchó su sonrisa y se recargó en la silla como si todo aquello fuera divertido.
-La pregunta es para Raamad. ¿Qué clase de Oni eres?
Raamad sonrió de lado y se tomó unos segundos para responder.
-Soy un demonio elemental. Controlo la electricidad.
-¿Cómo sé que es verdad?
-¿Me estás llamando mentiroso?
-No, pero quisiera una confirmación –respondió Rukia.
Raamad le levantó el dedo corazón a Narem y la punta empezó a chispear como un cable de alto voltaje. Rukia sonrió para sus adentros. Estaba mostrándole una habilidad y por ende le daba a conocer sus desventajas. El viento vence al rayo.
-El punto es para nosotros porque Raamad respondió correctamente. Lo siento, pero eso nos deja 1-3 –dijo Narem.
-Siguiente pregunta. La categoría es historia: ¿quién fue el primer emperador de Japón?
-Jinmu Tenno –Rukia se alegró de haber tomado la optativa de Historia del Mundo Humano en la academia shinigami. Quién diría que a la larga le serviría de algo.
-Correcto, 2-3.
Serel sacó la siguiente tarjeta. En ese punto ya no llevaban un orden preciso.
-La categoría es anatomía: ¿cuál es el nombre de las arterias que pasan por el cuello?
Rukia no pasó por alto que al escuchar la palabra "cuello" Doran se relamió el labio inferior.
-Carótidas.
-Correcto, es otro empate.
Raamad sacó una tarjeta y frunció el ceño.
-Mitología: ¿aproximadamente cuántos años duró el último Capitán Comandante del Seireitei en el poder?
Rukia recordó con tristeza la muerte del viejo Yamamoto a manos de Yhwach y escenas de la Guerra Sangrienta de los Mil Años acudieron a su mente sin que pudiera evitarlo.
-Más de mil años.
-Era un viejo duro, ¿no?
-4-3, Rukia Kuchiki –anunció Narem.
-Última pregunta de la ronda –dijo Serel sacando una tarjeta-. Categoría libre.
Doran se inclinó sobre la mesa y le arrebató la tarjeta de las manos.
-Es mi turno. La pregunta es la siguiente: ¿en dónde está Kisuke Urahara?
Continuará...
Al que adivine dónde está Urahara le regalo un one-shot de su OTP xD (dejen sus respuestas en los comentarios).
