+ESTIGIA+
08. Capítulo VIII: Perspectivas
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Disclaimer: Esta serie no me pertenece, fue creada por Man of Action y producida por Cartoon Network. Gracias a ustedes por esta espectacular idea, de la cual no espero obtener algún lucro, sólo tomar prestados los personajes para mis locas ideas.
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-¿Lo has escuchado? Sigma ha fallado con la misión –susurró un pequeño alien con forma de pez a su compañero de al lado, quién dejó de comer y lo observó con sorpresa -¿En serio? Creo que sólo son rumores. Me han dicho que el chico que lleva el omnitrix es muy fuerte.
-No lo creo, es sólo un niño. ¿Cómo el mayor asesino del universo puede perder ante un crio?
El otro pareció meditar la respuesta, luego se encogió de hombros –Crio o no, tiene la mejor arma de destrucción que puede haber existido.
-No digas pendejadas, queda claro que Sigma es un incompetente –declaró con insolencia.
-Cállate –empujó a su camarada mientras sus ojos seguían la enorme figura del alien con forma humana. El rubio de ojos ámbar los detalló unos instantes antes de continuar con su camino. No tenía deseos de aplastar a nadie por aquellas inútiles habladurías.
Era cuestión de tiempo para completar la misión. No era que no haya podido capturar al chico con el omnitrix. Era que no había querido. Y aunque lo negó al principio, ahora era evidente. Le gustaba y mucho. Benjamín Tennyson era el humano más interesante que había conocido, sin embargo, en ese preciso instante la infección dentro del reloj le estaba carcomiendo el alma.
Una figura le cortó el paso -Sigma. El comandante llama –le avisó el teniente Archo con su solemne presencia y fría voz. Un alien de la raza Kamiri (1), acuerpados, erguidos y con una extraña forma entre rinoceronte y caballo. Asintió, siguiéndolo por la pasarela metálica hasta el salón de mando. Sabía que le esperaba, y eso era una molestia.
-Comandante, Sigma ha llegado –avisó el Kamiri en el umbral de la escotilla esperando la aprobación de su superior para su siguiente movimiento.
-Déjalo entrar. No quiero molestas interrupciones
-Sí, señor –finalizó con una pequeña relevancia, luego le cedió el paso al alien que lo esperaba y cerró la puerta tras él.
Sigma contempló la espaciosa sala llena de pantallas holográficas que señalaban información relevante sobre la nave, las misiones y las últimas novedades del universo.
El comandante era un alien viejo de vasta experiencia. Un Ghromax (1) con la suficiente inteligencia y astucia para para haber logrado un buen lugar como bandido y mercenario. Sin embargo, no era una amenaza para él, se había doblegado ante su mando por simple aburrimiento. Aun así, aquel sujeto se las ingeniaba para colmar su paciencia y creerse el dueño completo de sus acciones.
-Qué forma tan asquerosa has tomado –señaló el comandante con una mueca de disgusto en su rostro.
Ignoró el comentario dirigido hacia él -¿Para qué me necesita?
-Tan frío como siempre ¿Cuándo será que tendré una reacción de su parte ante mis comentarios, amorfo?
-Será el día en que lo mate.
La estridente risa por parte del Ghromax, inundó la instancia.
-¿Por qué no tengo en mis manos el omnitrix? –cuestionó con enojo y una mirada agria hacia el alien con forma humana.
-El omnitrix tiene un mal funcionamiento. Consideré necesario investigar primero que tipo de anormalidad estaba ocurriendo y cómo está afectando al portador, antes de traerlo aquí.
-¡No te contraté como escuadrón de control! –rompió la copa de vidrio que momentos antes había estado bebiendo -¡Te ordené que me lo trajeras aquí, esa orden no ha cambiado!
El silencio por parte del soldado lo irritó más. Frunció el ceño ante la expresión calmada y poco interesada de su subordinado. –La situación en algunos planetas no es la mejor. Necesito un arma para mantener a mis enemigos al margen y mi negocio a flote. Estamos en el preludio, en algunos años, mientras la situación continúe así, la guerra estallará, y quiero ese artefacto en mi muñeca ¿Has entendido?
-Sí, lo traeré en la menor brevedad posible –declaró indiferente. Abandonó el lugar sin escuchar las últimas palabras del jefe. El no gobernaba nada y menos le interesaba someter. Si lo contrataban estaba bien, y nada más. Porque sólo era un mercenario.
Caminó rápido por los pasillos hacia su nave. Necesitaba con urgencia una malteada de chocolate tamaño extra, y seguir el último rastro del chico. Aunque el plomero que lo protegía era precavido, no existía escondite en el mundo para alejarlo por mucho tiempo. Recuperaría al humano y lo llevaría hasta el comandante, así su vida sería más tranquila… aunque no su consciencia.
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(1) Razas de alien inventadas de mi parte. No existen en la historia original.
Espero que les haya gustado. Debo comentarles que he decidido abandonar la historia. Serán 2 capítulos más para revelar la misteriosa identidad del alien del omnitrix. La segunda parte que tenía planeada no será posible, pues ante el escaso número de lectores y los ceros reviews, considero inútil el esfuerzo. Me disculpo con aquellos anónimos que leen la historia.
