Las amistades extrañas tienen comienzos extraños

Es extraño que la noche más trágica de mi vida sea también la noche más importante y bonita. Os estaréis preguntando el por qué, sencillo, fue a misma noche que conocí a Frannie.

Esa noche es muy curiosa, recuerdo con exactitud, ciertas cosas, sin embargo otras están completamente en blanco, y solo sé que ocurrieron gracias a qué Frannie me reconstruyó lo ocurrido.

13 de diciembre de 2008

El reloj del horno marcaba las 7.03, había quedado a las 7.30 con Kurt y su amiga Mercedes. La verdad es que me hacía mucha ilusión ya que en raras ocasiones alguien me invitaba a su casa.

Era un frío jueves otoñal, por la noche, al día siguiente no había clase ya que iban a fumigar el instituto, porque habían encontrado no sé qué plaga, me da asco nada más que de imaginármelo.

Mis padres no estaban, ambos estaban realizando una guardia en el hospital, por lo que había decidido coger la moto. La verdad es que me gustaba bastante no tener que depender de nadie para que me trajera o llevara, pero no podía seguir cogiendo la moto a escondidas, finalmente mis padres se acabarían enterando, y me ganaría un buen castigo.

A penas quedaban un par de meses para poder sacarme el carnet, en cuanto cumpliera los catorce, pero aún no los tenía, así que solo cogía la moto cuando mis padres no estaban.

Nunca había estado en casa de Kurt, aunque él me había dado unas instrucciones bastantes buenas y precisas sobre cómo llegar, sin embargo yo y mi nula capacidad de orientación acabamos perdidas por un camino hacía ninguna parte…

Estaba oscuro, la tenue luz del faro de mi vespa apenas iluminaba lo suficiente, hacía frío, se notaba que el invierno se aproximaba.

Pasé por un bonito mirador y decidí parar. La verdad es que las vistas eran preciosas se veía toda Lima, era mágico, perfecto para cualquier cita de la típica comedia romántica tonta con final feliz.

En la parte derecha del mirador había unas escaleras que bajaban a una pequeña ladera, apenas tenía unos metros de largo las bajé, la curiosidad podía más que mi miedo irracional a meterme en la guarida unos asesinos en serie…

Abajo no había más que una ladera, con césped, bastante bonita y una cabaña que se metía dentro del barranco, era un paraje muy de cuento de hadas. Me quedé mirando fijamente aquella puerta de madera maltrecha y maltratada por el tiempo, era realmente bonita.

El ruido de un motor me sacó de mi ensimismamiento. Seguramente sería una pareja que venía a darse el lote frente a aquel hermoso paisaje.

Me dispuse a subir las escaleras sin hacer demasiado ruido, e irme sin que se dieran cuenta, sin embargo algo me hizo cambiar de opinión , un sonido, el sonido de una chica chillando, y no precisamente de placer…

Mi cerebro se puso en lo peor, el sonido cesó, y subí las escaleras a todo prisa desando que tan solo mi imaginación me hubiera jugado una mala pasada.

Pero cuando subí aquellas escaleras, y vi por la luna de aquel viejo mustang como un hombre bajaba y subía la mano. Parecía que le estuviera pegando a alguien, el gran problema era que además de parecerlo era lo que estaba ocurriendo.

Corrí hasta aquel coche, y abrí la puerta, la chica me vio, vi su mirada de terror, el hombre se percató de mi presencia.

Lo siguiente que recuero fue oír como una piedra ensangrentada de mi mano caía al suelo.

Mi primer pensamiento fue "Adiós Broadway, hola cárcel de mujeres"

Me paralicé completamente, observé el rostro pálido de la chica la que acababa de salvar, me sonaba su cara, me sonaba bastante.

Por un momento temí que huyera en busca de la policía, por un momento temí que me hubiera equivocado, que tan solo fuera una feliz pareja retozando y que yo me hubiese vuelto loca y hubiera interrumpido aquel precioso momento.

Pero no fue así, aquella chica bajó del coche por la puerta contrario, le dio la vuelta hasta llegar a mí, con paso lento y pausado, mirando al suelo.

Cuando llegó a su destino me apartó con mucha delicadeza, y se dirigió al cuello de aquel hombre. Puso dos dedos sobre aquella carne durante unos segundos, segundos que para mí fueron eternos.

-Está muerto- Su voz, su ronca voz, pronunció aquellas palabras y yo sentí que me venía una arcada. La reprimí.

-He matado a un hombre-Susurré

Rápidamente aquella chica rubia de se lanzó a mis brazos, y me abrazó, sentí algo especial, aunque no reparé a pensar mucho en ello, en aquel momento tenía problemas más importantes.

Nos quedamos así unos segundos, que quizá fueron minutos. Yo rompí en llanto, ella hizo lo mismo. Nuestras lágrimas silenciosas se resbalaban por nuestras mejillas y caían sobre el hombro de la otra.

Finalmente nos separamos y ella me miró fijamente a los ojos.

-Me has salvado la vida, has evitado que este hombre se aproveche de mí o algo peor…-Dio un largo suspiro-Me llamo Frannie.

Me dijo su nombre como ni nada, como si lo acabara de pasar allí no tuviera importancia, como si a sus pies no estuviera el cuerpo inerte un hombre.

-Yo soy Rachel. Rachel Berry.

-Rachel, no sé que tienes pensado hacer, pero creo que deberíamos deshacernos del cadáver, sé dónde podemos enterrarlo y dónde deshacernos del coche. ¿Sabes conducir?

-He venido con mi moto.

-Vale, yo iré con el coche, sígueme tú por detrás.

Y así fue como nos deshicimos del cadáver. Lo enterramos en mitad del bosque, y tiramos el coche a un lago. Después volvimos las dos en mi moto.

Si esperabais una descripción escabrosa con todo lujo de detalles sobre cómo me deshice de un cadáver siento decepcionaros, pero no la tendréis. Apenas recuero nada de todo aquello, y si recuero algo fue porque Frannie me lo contó, mi mente tiene bloqueados todos esos recuerdos y la verdad, lo agradezco.

Decidimos ir a mi casa, quemamos la ropa que llevábamos en la barbacoa, yo le presté algo mío a Frannie.

Nos quedamos a dormir en mi casa, bueno a dormir en realidad no solo a pasar la noche. Nos contamos nuestras vidas.

Ella me habló de lo estricto que era su padre, de que su madre era una mujer florero que se limitaba a asentir a todo lo que su marido decía, que su hermana pequeña se estaba volviendo una rebelde y la situación en su casa era insostenible, de la presión que tenía ella por culpa de las expectativas de su padre.

Yo le conté que mis padres eran gays, no pareció que le sentará muy bien, pero con el tiempo lo asimiló, le conté el por qué de mi nombre, le hablé de lo que anhelaba conocer a mi madre biológica, le dije que cada día recibía un granizado de parte de sus amigos, me comentó que eso se acabaría ella se ocuparía personalmente.

Aquella noche pasamos de ser unas totales desconocidas a ser algo más que amigas, confidentes, pasamos de no tener nada a tener algo especial.

Durante aquel mes que tardaron encontrar el cadáver lo pasamos mal, miramos cada noticiario, cada periódico y revista lo miramos todo. Nada. No encontramos nada.

Hasta una fecha clave en mi vida. Hasta el 13 de diciembre.

Y digo clave porque aquel día encontraron el cadáver del hombre al que maté, y yo conocí a mi primer amor. La conocí a ella, a Quinn.

Había oído en múltiples ocasiones hablar de ella, alguna vez había visto su silueta a través de la ventana algún que otro día que acompañé a Frannie a su casa, pero jamás había visto su imagen. Y he de decir que la primera vez que la vi, me quedé bastante pillada.

13 de diciembre 2008

"Nosotras tres nos quedamos recogiendo la mesa, a lo que amablemente me había ofrecido, alegando que invitarme a desayunar había sido "un acto de hospitalidad" y que yo lo agradecía "de esta manera". De forma que se pudiesen marchar al club de campo y así no perder el tiempo.

Necesitaba quedarme a solas con Frannie para poder hablar tranquilamente con ella, sin nadie que nos escuchase.

Y no sé si Quinn me leyó el pensamiento, o me vio algo nerviosa, porque nada más pensar esto la solución vino como caída del cielo.

"Eh, bueno yo me voy a mi habitación" Quinn se excusó "Encantada de conocerte, Rachel" Y sin que me lo esperase se inclino hacía mí y me dio dos besos.

Su acción me sorprendió bastante no es costumbres darse dos besos sin conocerse de nada, me gustó la verdad.

Me sonrojé y no me moví del sitio hasta que terminó. El contacto de su piel, sus labios sobre mi mejilla y mis labios sobre la suya, desde ese momento lo supe, la necesitaba. Necesitaba tenerla conmigo, escuchar su voz, sentir sus labios sobre los míos, sus caricias, sus roces, su cabello rubio, su cuerpo, y como no sus ojos; esos que conseguían hipnotizarme.

"Ha sido un placer Quinn" Esbocé una tímida sonrisa, mis mejillas me ardían, seguramente estaría roja de vergüenza ¿Por qué me pasaba esto a mí? ¿Y por qué ahora? Nunca antes había sentido vergüenza ni timidez sin embargo con ella era diferente. Con ella todo fue diferente.

Subió las escaleras con paso pausado y me quedé embobada mirándola. Cuando por fin vi como está subía el último escalón y se dirigía a su habitación, sin mirar atrás, cerrando la puerta tras de sí y provocando un pequeño ruido que me hizo volver a la realidad.

Me dirigí a la cocina donde Frannie me esperaba expectante. Sabía de lo que había venido a hablarle, ambas los sabíamos, temíamos que este momento llegase."

-El 13 de noviembre de 2008 estuvimos en tu casa hablando de cosas de chicas- Dijo Frannie apenas entré a la cocina.

-Vale, y para apoyar esa teoría les contaré lo coladita que estás por el Quaterback Mark Conrad ¿Te parece bien? –Bromeé a pesar de la situación aquel día no me apetecía estar triste.

-Oye no tiene gracia ¿Sabes? Es un tío simpático y gracioso, nada comparado con los niñatos de nuestra edad. Es una pena que sea senior y yo solo sea una novata. El año que viene seré la capitana de las animadoras y tendré al tío que quiera. Pero ahora no tengo nada más que a un montón de babosos que no me interesan. Voy a ser la reina el Mckinley, ya lo verás-Rodeé los ojos ante ese comentario.

Frannie y su preocupación por sus estatus social, le encantaba aquello, le encantaba que los tíos quisieran acostarse con ella y que las chicas quisieran ser ella. Fue la reina del instituto durante tres años, capitana de las animadoras, presidenta del club del celibato, la chica con mejores notas de la promoción. La chica perfecta en resumen. Nunca decepcionó a nadie.

También sabía que cantar, y tenía una voz preciosa.

Una vez le pregunté a Frannie si quería ingresar en Glee, su respuesta fue un rotundo no, de hecho fue "Si algún día quiero cometer un suicidio social saldré con Jacob Ben Israel." Al contrario de lo que pensáis a mí sus comentarios sobre Glee me hacían gracia, tenía razón, Glee no era para gente normal, era para inadaptados, para gente especial, no para gente del montón. No digo que Frannie fuera del montón, bueno en realidad sí lo era, ella estaba encima del montón.

Después de un tiempo agradecí que no accediese a entrar en Glee, ya que gracias a ello Quinn entró, si Frannie hubiese estado en Glee probablemente Quinn nunca se habría planteado entrar. Para Quinn ya era bastante duro tener que soportar estar a su sombra en el instituto, en las animadoras y en su casa. Puede que Quinn dijera que se metió a Glee porque Finn lo había hecho y quería controlarlo, pero yo sé que lo hizo como vía de escape. A veces me gustaba pensar que lo hizo por mí, aunque sé de buena tinta que no fue así, me costó bastante trabajo enamorarla, pero al final lo conseguí.

Si os preguntáis que ocurrió con el cadáver… bueno con Frank James Olive, se llamaba así, me sé su nombre completo, bueno en verdad me sé su vida entera. Era mi manera de sentirme menos culpable. Cuando pasó todo el escándalo del asesinato me puse a investigar sobre él, su vida y su familia.

Al final nadie nos preguntó nada sobre aquella noche, nadie hizo ninguna referencia, ¿Quién iba a sospechar que dos crías inocentes tenían algo que ver en el asesinato de aquel tipo?

A los ojos de la gente éramos inocentes, sin embargo nosotras perdimos toda la inocencia la misma noche en que nos conocimos, cuando matas a alguien una parte de ti muere y tú inocencia se pierde por completo.

Nadie sabía que yo estuve en aquel mirador, ni que Frannie había tenido una cita con aquel chaval.

Aquella nos cambió la vida.

Mayo 2020

Ya está, ya lo he dicho. Ahora Quinn sabe toda la verdad. Espero su reacción. ¿Será capaz de asimilarla? Me preguntó mientras miró aquella Luna que ahora parece tan vacía como mi vida.


A ver en primer lugar siento el retraso, como ya os dije el capítulo original murió y he tenido que escribir este desde cero, lo he acortado bastante y sé que ha perdido calidad, lo siento mucho de verdad.

En segundo lugar muchas gracias por leer y dejar reviews por todo en general.

En el próximo capítulo conversación muy importante entre Quinn y Rachel no os la perdáis.

Por cierto voy a actualizar los sábados, me viene mejor.

Y por último ¿Qué parece si Frannie es Kate Hudson? ¿Vosotros la veis?

No escribo mucho que luego os quejáis de mis largas notas de autor.

Si a alguien le interesa mi historia con la chavala de mi clase os diré que nos llevamos bien, y que creo que ella me tira, bueno eso o es demasiado simpática.

Twitter: sarcasmoatope