RAVEN POV

Estaba esperando a que Octavia se terminara de cambiar para poder salir de una vez, me sentía nerviosa, como si nunca antes hubiésemos ido al cine u otro lado.

- ¿Estas lista preciosa? – levante la mirada para observarla y sentí como se me seco la boca, iba vestida con un vaquero negro rasgado por todos lados, un sweater del mismo color y una campera de cuero. Concéntrate Raven, como si nunca la hubieses visto vestida así –

- Sí, Claro. – le sonreí –

Nos tomamos un taxi desde la universidad hasta el cine, en el transcurso del viaje no hablamos mucho, más que nada sobre las materias que teníamos que rendir en estos días y los planes que teníamos para navidad, nada fuera de lo normal. Y si ¿Por qué la charla tendría que ser diferente?

- ¿Qué vemos? – me pregunto –

- Sorpréndeme.

- ¿Me dejas elegirla sola?

- Si, adelante.

- Después no quiero reclamos – me guiño un ojo –

- Voy por palomitas. – dije algo nerviosa y ella solo me sonrío -

- Bueno, hermosa.

¿Qué te está pasando? Las hormonas deben ser, si eso, no me hace bien ver a Abby, no, no lo hace. Por Dios y ahora estoy pensando en la mamá de Clarke, que mal que estoy. Termine de pagar por las palomitas y las gaseosas, y me fui a esperar a Octavia en la entrada de las salas.

- ¿Y bien?

- Opte por una comedia dramática. ¿Te parece bien?

- Claro. ¿Cómo se llama? – le pregunte antes de tomar un sorbo de gaseosa –

- Amigos con derecho. – Comencé a toser, me había ahogado con la gaseosa cuando escuche el nombre de la película - ¿Estas bien? – pregunto mientras pasaba gentilmente su mano por mi espalda –

- Sí, sí – carraspee - ¿Entramos?

- Vamos, sí. – dijo riéndose y negando con la cabeza.-

No había mucha gente en la sala, claro era día de semana y muchos estudian y trabajan al otro día. Nos acomodamos en los asientos más altos de lugar y más alejados de la poca gente que había.

No pude evitar observarla, como se reía, como sus hermosos ojos grises brillaban. Mi nerviosismo salto cuando me pesco mirándola tan intensamente, pero solo me sonrió y volvió su mirada a la pantalla, no quise seguir pasando vergüenza así que también hice lo mismo. Me concentre en mirar la película e intentar entender de qué se trataba, aparte de dos amigos que tenían sexo sin necesidad de dejar de ser amigos. Realmente lo había logrado y estaba atrapando el tema hasta que sentí unos dedos acariciando mi mano, suspire sin animarme a mirar, yo no soy así ¿Por qué me está costando tanto esto? Octavia entrelazo sus dedos con los míos y en ese momento me anime a mirarla, me estaba sonriendo y a pesar de la oscuridad pude notar el brillo en sus ojos, mire nuestras manos y la volví a mirar, se humedeció sus labios ¿Eso era una invitación para algo? no quería seguir pensando así que termine actuando, me incline hacia donde estaba ella, cuando estuve cerca de su rostro la mire directamente a los ojos y pude notar como en un movimiento rápido me miro los labios y volvió a centrar su mirada en mis ojos, me acerque un poco más esperando que ella de al menos un paso y por suerte lo hizo, nuestros labios se tocaron con suavidad, sentí que mi corazón latía con fuerza con ese simple rose, sabia tan bien, era tan cálido, cerré mis ojos dejándome llevar, Octavia me besaba con ternura, dándole el tiempo necesario a mi labio inferior y luego al superior, estaba perdida sintiendo sus suaves caricias, abrí los ojos cuando sentí su tímida lengua rozar mis labios como si estuviera pidiéndome permiso para entrar, entreabrí mi boca dejándole el espacio necesario para que lo hiciera, un suave gemido se escuchó cuando nuestras lenguas se juntaron por primera vez, acaricie su mejilla mientras nuestras lenguas seguían jugueteando entre ellas, parecía que competían por ver quién era más rápida y más placentera. Nos separamos cuando nuestro cuerpo nos gritaba por aire, nos miramos una vez más y ninguna de las dos pudimos ocultar las sonrisas, volvimos a tomarnos de las manos y retomamos la película.

La noche estaba linda aunque hacia frio, así que decidimos ir caminando, la sensación era extraña, porque a pesar de que vivamos juntas ninguna de las dos quería que ese momento termine, me daba miedo pensar que cuando cruzáramos la puerta de nuestra habitación todo volvería a la normalidad.

- ¿Por qué me has invitado a salir? – pregunte y Octavia me miro sonriente –

- Ya te lo dije, te extrañe esos días que pasaste con Clarke. – yo asentí y seguí caminando hasta que su mano tomo la mía haciendo que parase, ella se acercó – me gustas Raven – me miro a los ojos y se mordió el labio inferior – me gustas mucho. Me gustaste desde el primer día, cuando amablemente te acercaste para ayudarme con mis cosas y me sonreíste, me sonreíste y me perdí en tu sonrisa en tus ojos pero no me anime a decirte nada por miedo a que me rechazaras, prefería seguir teniéndote como amiga a que las cosas se arruinasen y … - la interrumpí besando sus labios, ella sonrió sobre los míos y correspondió el beso –

- Tú también me gustas. – sus ojos brillaron y su sonrisa se amplió –

- Entonces ¿Puede ser que esta cita se repita?

- Ah ¿Era una cita? – note como se ruborizo – se va a repetir, no tengas dudas de eso.

La noche para mí fue más que perfecta, la pasamos muy bien, nos reímos mucho y por sobre todas las cosas fuimos sinceras la una con la otra, las cosas siempre resultan mejor con la sinceridad ante todo. Acordamos que íbamos a ir lento, viendo que tal nos sentíamos con las cosas que iban pasando entre las dos, todavía no íbamos a ponerle nombre a esto que estaba comenzando y preferimos que quede entre las dos, si todo se da como ambas queremos no tendríamos problemas en contarle a los demás, pero por ahora preferimos discreción y que todo quede en nuestra intimidad.

Ya habíamos llegado a la habitación y nos habíamos puesto nuestra ropa de dormir, recordando sus beso poco me importo saber que dentro de 4 horas tenía que levantarme.

- ¿Raven? – Octavia me saco de mis pensamientos –

- ¿Sí?

- Yo sé que dijimos de ir lento y todo eso pero … - se mordió el labio inferior, como me gusta cuando hace eso –

- ¿Pero…?

- ¿Puedo dormir contigo?

- Claro – me reí, pero le advertí – solo dormir.

Por primera vez en lo que va del año estuve completamente agradecida por tener camas de una plaza. Octavia se apoyó en mi pecho y rodeo mi cintura con su brazo. Esta sensación nueva es tan placentera, me gusta, demasiado.

CLARKE POV

Me sentía en una nube en lo más alto del cielo, odio y amo en partes iguales esta sensación, porque sé que en el mínimo movimiento en falso vuelve a empezar todo de cero. Cada minuto que pasaba, cada mensaje, cada palabra, cada mínimo detalle que sumaba en las cosas que me gustaban de Lexa, iban pesando cada vez más en mis sentimientos hacia ella. Pero por Dios, era tan rara, tan cambiante que me daba miedo sentir todo esto de nuevo, pero… ¿Cómo no hacerlo? Cuando me viene a buscar a las 2 de la mañana a la estación de micros sin que yo se lo pidiera, ni siquiera se lo insinué, ¿Cómo no hacerlo? Si ahora mismo voy abrazada a su cintura apoyando levemente mi cabeza en su espalda, ¿Cómo no hacerlo? Cuando me regala una de esas sonrisas tan perfectas.

- ¿Cómo hiciste para acostumbrarte a no tener las piernas tan tensionadas en la moto? – le pregunte mientras entrabamos a la habitación

- Cuestión de costumbre, supongo. – se encogió de hombros – aparte nunca me dieron miedo y supongo que a ti sí.

- Si, bueno. Algo de miedo me dan.

- Pero ya ves, no te paso nada ninguna de las dos veces que te subiste. – dijo mientras se dirigía a la cocina –

- Supongo que fue porque manejabas tú. – me miro como queriendo descifrar mi rostro y mis palabras, sonrió levemente antes de desviar su mirada –

- ¿Quieres café? O ¿Prefieres chocolate? – volvió a mirarme – hace frio.

- Chocolate estaría bien, gracias.

- Puedes bañarte mientras esto esté – dijo señalando las tazas –

- ¿Quién eres y que hiciste con Lexa? - me miro con el ceño fruncido, paso en falso Clarke, paso en falso – en el buen sentido.

- Sigo siendo yo Griffin, ahora ve a hacer lo que tengas que hacer y no fastidies.

- No te enojes, Lexa.

- No me enoje, molesta – me dijo con una sonrisa, bueno, eso es algo nuevo –

Me di un baño caliente, después de esos 20 minutos sobre la moto sentía hasta los huesos congelados, pero no cambiaría por nada del mundo ese recorrido.

Por Dios, Clarke. Estás hecha una idiota. – pensé en voz alta

- ¿Ahora hablas sola?

- ¡Dios, Lexa! – salte apoyando la mano en mi pecho – podrías hacer un poco más de ruido.

- O tu podrías estar menos distraída, Griffin. Ten – me extendió la taza con el chocolate –

- Gracias. – le sonreí y odie sonreírle tan bobaliconamente –

- De nada – me miro seria – no te acostumbres.

- ¿Hace mucho compraste la Tv? – le pregunte sentándome a su lado en el sillón –

- Un par de días – se encogió de hombros –

- ¿Te aburriste sin mi verdad? – me anime a preguntar –

- Claro, no tenía a quien molestar – rodo los ojos –

Terminamos de tomar el chocolate en silencio, un silencio para nada incómodo. Y nos fuimos a dormir yo por mi parte tenia clases por la mañana, ella la verdad que no sé.

Cuando me fui esa mañana Lexa quedo durmiendo plácidamente algo que yo quería seguir haciendo, la semana que pase con mi madre dormí menos que lo que dormí esa noche, trate de que no haga ningún tipo de esfuerzo para que se pueda recuperar mejor. Yo hubiese preferido que no vuelva a trabajar todavía, pero ella me aseguro que le habían dado trabajos pasivos por un tiempo, no les gustaban, pero era mejor que anda y quedarse sola en casa. Me entristecía pensar que la voy a ver recién para navidad y para eso todavía falta un mes, necesito vacaciones en la casa de mamá, eso está más que claro.

Estaba sentada en el comedor de la uni cuando sentí que alguien me tapaba los ojos y me susurraba al odio.

- Mmm… Adivina quién soy – intentando poner voz sensual pero no le salió porque comenzó a reírse-

- Raven!

- ¿Qué haces aquí tan solita Clarkie?

- Almuerzo – me reí - ¿Tu? ¿No tenías clases hasta la una?

- Si pero… Octavia me dijo de almorzar juntas a las doce y media.

- ¿Octavia? – asintió – Claro, ya no te acuerdas de tu amiga Clarke. – trate de sonar ofendida –

- Bueno, es mi compañera de cuarto, paso más tiempo con ella que contigo

- Por eso mismo – la señale con el tenedor – tendrías que pasar tus ratos libres conmigo.

- Está bien – bufo – a la tarde vamos por una enorme y exquisita merienda súper engordadora.

- Mmmm… esta tarde no puedo – dije con una mueca –

- ¿Ya ves? Luego me dices a mí – se cruzó de brazos e hizo un puchero –

- Ya para, no seas infantil. Tengo que hacer un trabajo práctico.

- Vale, te ayudo.

- Es que no lo hago sola, viene una compañera a la habitación, espero que Lexa no tenga que hacer algo también.

- ¿Compañera? – dijo levantando las cejas - ¿Es linda?

- La verdad que no la mire mucho, quedamos juntas por sorteo.

- Odio esas cosas – arrugo la nariz –

- Es más, ni siquiera recuerdo su nombre, era algo de Nila, Nola, Nala o algo así.

- ¿Qué tal la señora simpatía?

- Me dijo que le pediste disculpas.

- Era lo que debía hacer – se encogió de hombros –

- Anda, vamos dime, ¿Por qué lo has hecho?

- Por ti – hizo una mueca – sé que estuve mal en como la trate en el hospital, más que nada porque tu mamá estaba mal y yo ahí llevando problemas. Aparte – suspiro – en mi viaje de vuelta pude pensar todo lo que me dijiste y bueno.

- Está bien. Es un paso supongo.

- ¿Un paso para qué? - pregunto con los ojos entrecerrados

- Para que no se lleven como perros y gatos.

- ¿Estaba despierta esta mañana? ¿O cuando te lo conto?

- Me lo conto por mensaje – respondí mientras tomaba un poco de agua –

- Claro, las amigas inseparables ahora se hablan por texto.

- Anoche me fue a buscar – Raven me miro con los ojos abiertos como platos – no me mires así, no le pedí que fuera por mí.

- ¿Se ofreció sola?

- Ni siquiera se ofreció Rae, simplemente apareció. Me mandó un mensaje diciéndome que estaba afuera, yo le dije que no me hiciera salir si no está porque hacia frio, me volvió a decir que estaba y no me quedo otra que salir para comprobarlo.

- ¿Qué le estás haciendo? ¿Alguna brujería? Bueno, aunque con ese par…

- ¡Raven! – le pegue en el hombro –

- Ya, ya no me pegues – miro hacia un costado y volvió a hablar -Me tengo que ir Clarkie –seguí su mirada y me encontré con Octavia que la miraba de la misma manera, Raven estaba a punto de levantarse pero la frene tomando su brazo –

- ¿Qué es lo que estas ocultando?

- ¿De qué hablas? – su cara me decía que estaba a punto de mentirme, si así de bien la conozco –

- No me mientas Reyes, tus ojos te delatan.

- No, puedo.

- ¿Qué no podes?

- Contarte – fruncí el ceño – prometo que te lo cuento en estos días – me dio un beso en la mejilla y se fue hacia donde estaba Octavia.

Después de la última clase del día me dirigía a mi habitación con solo un deseo, acostarme a dormir, algo que no iba a poder hacer porque tenía que esperar por mi compañera. Estaba por entrar y escuche unas risas, una claramente era de Lexa y la otra me sonaba demasiado familiar. Abrí la puerta y me encontré con lo que sospechaba…Costia.

- Hola Clarke – me saludo Lexa

- Hola – salude con un beso a Costia y Jasper –

- ¿Y a mí no me saludas? – la mire –

- Hola Lexa – le dije y me fui hasta mi lado de la habitación –

- Espero que no te moleste, pero mi compañero, Monty, también estaba reunido con otros compañeros, la época de los proyectos y trabajos es así de alborotada. –

- Claro, no hay problema. Solo que también viene una compañera, pero supongo que podemos estar todos sin inconveniente – sonreí –

Prendí el ordenador y saque todos los libros que íbamos a necesitar, siempre preferí hacer los trabajos sola, pero como esta vez tenemos que dar una exposición me viene bien tener a alguien que me ayude por si tengo algún bloqueo mental.

Mi compañera llego a la hora pactada, solo espero poder concentrarme en el trabajo, aunque piense que no lo notaba Lexa me estaba mirando de una manera que me ponía un tanto incomoda, más que nada por la presencia de Costia, que mal que me cae esta mujer.

- Hola Clarke – me saludo mi compañera, demonios, no me acordaba su nombre –

- Emm… Hola – le sonreí nerviosamente –

- Niylah – me dijo como si hubiese leído mi pensamiento –

- Lo siento –

- Está bien, casi ni nos hablamos en lo que va del año.

- Pero tu si te sabes mi nombre – bromee –

- Imposible olvidarlo – me sonrió. –

- Pasa – me hice a un lado para dejarla entrar – ella es Lexa mi compañera de cuarto, Jasper y Costia amigos de ella.

- Un gusto chicos. – les sonrió y note como Lexa había cambiado su expresión notablemente –

Nos fuimos a mi lado de la habitación y deje que Niylah se sentara frente al ordenador, seguramente era más rápida que yo para escribir, así que ese trabajo se lo delegue a ella, mientras yo iba buscando las respuestas a la interminable lista de preguntas que nos habían dejado.

Llego un momento de la tarde donde mi concentración era prácticamente nula, intentaba leer pero me era imposible, había una vocecita bastante molesta dentro del lugar que me estaba poniendo fastidiosa.

"Lex, te acuerdas cuando éramos niños"

"Lex, ¿Cuándo vamos a salir de nuevo?"

"Lex"

"Lex"

"Lex"

Por dios que alguien calle a Costia o lo hago yo, un sentimiento extraño me invadió, no era la primera vez que lo sentía y mucho menos con Costia cerca de Lexa, me gustaría ser yo quien estuviera acariciando su brazo así, de esa manera tan distraída, quisiera que todas esas sonrisas me las regalara a mí, me gustaría poder compartir más cosas con ella, por Dios que frustrante que es este sentimiento, listo me quiero ir, me voy a ir, ya no soportaba más esa escena, Costia acariciándole la mejilla y la otra sonriendo como estúpida.

- ¿Te sientes bien?

- No – dije parándome de golpe y sentí como todas las miradas cayeron sobre mí – no me puedo concentrar. ¿Salimos?

- Claro, vamos a la cafetería a tomar un café – me sonrió – quizás logres concentrarte.

- Sí. Me parece perfecto. – sin poder evitarlo, levante la vista para encontrarme con ese precioso verde que me miraba con su ceño fruncido – vamos.

Niylah se despidió de los chicos al salir, yo no quería ni mirarlos. Me enoje conmigo misma por dejarme llevar por los celos que estaba sintiendo en ese momento, pero sabía a ciencia cierta que si no salía en ese preciso momento iba a cometer algún error del cual me iba a arrepentir por siempre. Lexa no era mía, Lexa no me pertenecía, ni siquiera éramos amigas, pero era imposible no sentir todo esto y tengo miedo, tengo miedo porque sé que voy a volver a caer y no sé si de esta me podré levantar, no quiero enamorarme perdidamente de ella y que al final solo termine siendo yo la perjudicada en todo, la que sufre, la que llora, por algo que no tuvo.

Llegamos a la cafetería y Niylah se ofreció a ir por los cafés, mientras yo la esperaba en una de las mesas. Apoye los codos sobre la mesa y mi rostro entre mis manos.

- Ey, ¿De verdad que estas bien? – levante la vista para mirarla –

- Si, solo estoy un poco estresada. – suspire – disculpa, sé que deberíamos estar terminando el trabajo.

- No te preocupes, tenemos más de la mitad – me sonrió – me gusta trabajar contigo. – la mire y note como se sonrojaba – digo, porque eres muy ordenada y esas cosas.

- Lo mismo digo de ti.

- ¿Eres de por aquí o..?

- Soy Phoenix. Mi madre se quedó allá.

- ¿Y tú papa?

- Falleció hace un tiempo. – hice una mueca, las preguntas sobre mi padre siempre dolían –

- Lo siento.

- Está bien, no te preocupes.

- ¿Estas… - la mire porque se quedó en silencio –

- ¿Qué?

- ¿…saliendo con alguien?

- No, no hay tiempo para esas cosas. – me reí - ¿Tú?

- No, tampoco. Hace unos meses me separe.

- ¿Qué ha pasado?

- Ella… - dijo y me miro como esperando algún tipo de reacción – me engaño, se llamaba Luna, un día llegue a su departamento y la encontré con mi prima – abrí los ojos sorprendida – sí, con mi prima.

- No sé qué decir

- No hace falta que digas algo, es algo que ya paso. ¿y tú algún... alguna ex?

- Uno, Finn. – moví la boca varias veces pero las palabras no salían –

- ¿Malos recuerdos?

- Demasiado.

- Clarke, ya es hora de ir volviendo – me dijo mientras miraba su reloj – me gustaría, no sé si algún día quieres, yo quisiera… no sé... Invitarte a cenar o algo.

- S…sí, claro. ¿Por qué no? – le sonreí y en ese momento no supe porque le dije que si –

Niylah me acompaño hasta mi habitación, ella dormía solo unas puertas más atrás. Me dio un beso en la mejilla y se fue.

¿Qué estas haciendo Clarke? – me pregunte.

Lexa seguía sentada frente a su ordenador, tenía cara de cansada pero no paraba de escribir, supongo que esas cosas pasan cuando dejas los proyectos para último momento. Ni me miro cuando entre así que trate de no molestarla en nada, igual tenia demasiado sueño como para intentar tener una conversación moderadamente coherente.

Me puse el pijama y me acosté, apenas a poye la cabeza en la almohada logre sentir como mis parpados pesaban mucho más que cualquier otra parte de mi cuerpo.

- Buenas noches, Lexa. – le dije sin esperar respuesta, aunque si contestó –

- Igual.

En el medio de la noche un movimiento en la cama me despertó, pude sentir un cuerpo muy cerca del mío, sentí unos brazos que me rodeaban, disfrute de ese contacto sin abrir los ojos, no podía ser otra persona más que ella, no había nadie más. Suspire cuando sentí unos labios besando mi cuello.

¿Te gustan los besos en el cuello, princesa?

Abrí los ojos rápidamente al escuchar la voz de Finn, quise levantarme de la cama a toda prisa pero él no me dejo, en un rápido movimiento lo tenía encima mío, sentado sobre mis caderas, sosteniendo mis manos sobre mi cabeza, mi respiración comenzó a acelerarse cada vez más sentí como las lágrimas caían por mis mejillas sin poder controlarlas.

- Por favor, Finn. No.

- Pero si dijiste que esto era lo que querías, Clarke.

- No, por favor. No. – Grite –

Me senté en la cama, comprobando que no había nadie más que yo y no pude evitar el sollozo que tenía atrapado en la garganta, agarre con fuerzas las sabanas. De pronto sentí como dos brazos rodeaban mi cuerpo.

- Fue una pesadilla, Clarke. – levante la vista para poder mirarla, ella seco mis lágrimas con una de sus manos y volvió a abrazarme con fuerza – no llores, por favor.

Me deje abrazar, apoye mi cabeza en su pecho sin decir ni una palabra y agradecí que ella no me forzara a hablar. Sus manos acariciando mi espalda lograron tranquilizarme.

- ¿Estas mejor? – me pregunto mientras retiraba el pelo que cubría mi frente –

- Sí. – logre contestar, aunque el miedo me invadió cuando se quiso separar de mi - ¿Lexa?

- No me voy a ningún lado, Clarke. – me sonrió – solo deja que me tape, ¿sí? –asentí –

Se recostó a mi lado y volvió a abrazarme. Pensé que ya no iba a tener esas pesadillas tan frecuentes, definitivamente volver a verlo me hizo mucho más daño del que me imaginaba.