Amaba como se veía la luz del atardecer sobre el rostro de Alice, no es que quiera ser cursi era la verdad. Nos habíamos sentando en la rama más alta del pino más alto que pudimos encontrar, queríamos, más bien Alice quería, estar solos por un rato. Desde que Jara había llegado, apenas si tuvimos algunas horas para nosotros, no nos quejábamos, amábamos a esa pequeña vampiro. Pero como la estaba pasando bien Renesmee y Esme, decidimos dejarlas y tomarnos nuestro tiempo a solas. Y no había sido mala idea, ya había olvidado cuánto me gustaba tenerla recostaba entre mis brazos y sentirla tan segura, tranquila y relajada como jamás la vería ningún miembro de la familia. Nosotros no éramos como Rose y Emmett que precisaban "demostrarse su amor concretamente", para nosotros bastaba con estar así: abrazados uno junto al otro. Solo que esta vez era distinto a las otras, podía sentir que había algo que incomodaba a mi Alice.

Bien ¿Qué pasa? - le pregunté dándome por vencido, normalmente solía esperar a que me contara qué sucedía.

Ella suspiró fastidiada, pero no por mi pregunta:

Es solo que… lo que dijo Jara de los Vulturi, no puedo ver nada acerca de ello – respondió molesto.

Eso lo explicaba todo, Alice odiaba no poder ver algo.

Quizás… ellos aún no tomaron la decisión de atacarnos – sugerí, sin lograr aquietarla – o no sé… Recuerda que su talento va más allá del tuyo.

Lo sé – admitió – Pero ella dijo que lo habían decidido cuando los vencimos en Forks, en ese caso lo tuve que ver hace rato.

De acuerdo, no sé qué decirte.

No digas nada, solo abrázame fuerte – me pidió reacomodándose sobre mi pecho.

Eso puedo hacerlo.

Ella sonrió, pero aún así ese asunto de no ver qué era lo que iba a suceder con los Vulturi y Jara le molestaba demasiado.

Puedo ver el futuro inmediato – me explicó – puedo ver que cuando lleguemos Jara nos va a mostrar como decoró su cuarto con dibujos y que se queja porque te lo estoy diciendo; puedo ver que en una semana va a salir a la venta un vestido realmente hermoso y que voy a tener que pelear con una mujer bastante histérica por él y que obviamente voy a ganar; puedo ver a Jacob peleando con Edward y a Carlisle separándolos ¡Pero no puedo ver si van a matarnos o no! ¿Me entiendes? ¿Cómo es posible que vea cosas tan estúpidas y no pueda definir si vamos a vivir? ¿De qué sirve tener este don entonces?

No seas tonta, ya lo vas a ver y mientras tanto está Jara.

Es una niña Jasper.

Con más años y talento que vos y yo juntos.

Pero una niña al fin.

No podía negar que tenía razón, Jara era una niña después de todo, muchas veces la había visto actuar como tal. La preocupación me invadió, pero no era sola mía.

Nada le va s suceder – prometí, y estaba dispuesto a cumplir esa promesa.

Nos quedamos en silencio hasta que solo las estrellas iluminaban el cielo. Logré sacar un poco el fastidio y la preocupación de Alice y ella no se negó a que lo hiciera. Durante todo el tiempo me dedique a mirarla mientras acariciaba su cabello ¿Podía haber un ser más perfecto?

¿Jaz? – susurró.

¿Si?

Alguna vez, cuando eras humano, ¿Quisiste… ser padre, formar una familia?

No voy a negar que esa pregunta me tomara por sorpresa. Nunca hablamos de eso, nunca tuvimos la necesidad de eso, nunca lo sentimos necesario. Supe que tenía que pensar muy bien la respuesta, en aquel momento el único sentimiento que podía discernir en ella era la expectación

Supongo… - respondí titubeando, sitiándome un verdadero imbécil – Creo que jamás me lo plantee de esa manera, las únicas expectativas en mi vida era ganar mi honor en el ejercito o algo así. Pero supongo que, una vez terminado todo, si me hubiera gustado… formar una familia. Claro que no creo que eso habría pasado.

Alice sonrió y todas sus incomodidades se desvanecieron sin la necesidad de mi talento.

¿Por qué? – preguntó sabiendo la respuesta.

Bueno, para formar una familia necesitas conocer una linda chica, enamorarte, casarte con ella, blablabla. Y la verdad es que, no imagino otra mujer en mi vida que no seas tú, ni siquiera puedo concebir esa idea.

Ella se rió con esa risa de cascabeles que tanto me gustaba y se sentó quedando de frente a mí.

¿Sabes que también puedo ver? – me dijo envolviendo sus brazos en mi cuello – que no vas a dejar que nada le pase a Jara y que vas a hacerme el amor ahora mismo.

Sonreí, probablemente no fuera cierto, pero esas eran las mentiras piadosas que amaba de Alice. Se acerco para besarme, mas se detuvo a milímetros de mis labios con la mirada perdida. Conocía muy esa expresión y esa sensación en su cuerpo.

¿Qué ves? – sabía que era algo relacionado con lo que habíamos estado hablando.

Tardó varios minutos en volver a posar su mirada sobre mi, estaba aterrada.

Jara tenía razón – balbuceó – ellos vienen Jasper, y esta vez no les importa nada. No esta buscando excusas, ni siquiera piensa en acusarnos por tener una niña inmortal, si lo hace tendría que matarla y él la quiere. Ellos vienen, él, Aro, viene,

¿Cuánto tiempo?

No lo sé, nos están buscando.

¿Cómo, y Demetri?

No lo sé, pero también me pareció extraño.

Rápidamente me puse de pie y le tendí la mano para que también lo hiciera. Iba a decir que teníamos que avisar al resto, pero supuse que no era necesario hacerlo. Antes de bajar del árbol se puso de puntas de pie para alcanzar mi boca y besarme, tomándome de sorpresa. Pude sentir su miedo sin que haga falta usa mi don.

Toda va a estar bien – le aseguré.

Más te vale Jasper Whitlock, me debes muchos besos y caricias.