Domo!
¿Cómo están? Espero que bien. Aquí el noveno capítulo de este fanfic, espero que les guste, porque aquí si que se pondrán complicadas las cosas
Lean la nota al final, por favor ^^
Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level 5.
Capítulo 9: Promesas y perdones quebrantables.
Gracias a que Dylan había insistido en que él fuese a recoger a Mio, estaba más que nervioso. ¿Por qué tan nervioso? Simplemente, por la pelea que habían tenido el día anterior. Él estaba dispuesto a conversar las cosas y darles las disculpas a Mio, pero no estaba seguro de que ella le perdonara. ¿Pero qué cosas decía? Luego de haberle dicho eso, ni él mismo se habría perdonado. El chico de cabellos plateados se acerco a la puerta y posó una de sus manos en la manilla, pero antes de poder actuar, la puerta se abrió sola, dejando ver a Mio, vestida con el buzo del equipo. Ambos bajaron la mirada, quizás arrepentidos por lo que habían hecho. Luego, se miraron frente a frente, intentando dar una explicación razonable.
-Yo quería hablar contigo…- dijeron los dos al mismo tiempo. Fubuki asintió con la cabeza.- Tú primero. No tú…
-Dios…- dijo Mio llevándose una mano a la frente.- Siempre nos ocurre lo mismo…
-Mio…- dijo Fubuki tras tomar la mano de la chica.- Yo… quería pedirte disculpas. Fui un idiota, jamás debí haberte gritado. Si no me disculpas, lo entenderé…
-Tonto…- dijo la chica tras abrazarlo con fuerza.- No hay nada que perdonar... Yo también me comporté horrible.
-Entonces, ¿no estás molesta conmigo?- preguntó Fubuki algo preocupado. La chica negó con la cabeza para que luego, él, pudiese suspirar aliviado.- Menos mal… Lo último que quisiera, es estar lejos de ti…
-Lo mismo digo.- dijo la chica sonriendo. El peli plata le dio un beso en los labios para luego tomarla de la mano y empezar a caminar hacia la salida del hospital.
Ambos entraron al comedor, donde todos comían tranquilamente, hasta que vieron a Mio y saltaron alegremente de sus asientos para ir a ver a la muchacha. Midorikawa, Tsunami, Tachimukai y Cherryl se tiraron a abrazarla con unas cascaditas en los ojos.
-¡Mio-chan!- exclamaron todos al mismo tiempo.
-Te extrañamos.- dijo Cherryl con unas cascaditas en los ojos.
-Pensábamos que jamás volverías.- dijo Tsunami
-¡Hai!- reanudó Tachimukai.
-Nunca más te vayas…- terminó Midorikawa.
-Vamos, chicos, fueron sólo dos días.- dijo la de pelo negro mientras que intentaba zafarse de los infinitos abrazos de sus amigos. La chica observó cómo Hiroto desayunaba solo en una mesa apartada a la del resto, al igual que Kido. Tendría mucho trabajo, de eso estaba segura.
-Mio-chan, ¿cómo te encuentras?- preguntó Tomoyo acercándose a la muchacha, que estaba usando otra vez dos coletas bajas.
-Mejor que antes, definitivamente.- contestó la muchacha.- Oye, ¿te gustan las coletas?
-¡A-Ah!- la chica se sonrojó.- Bueno… es que estoy más cómoda así.
-Se te ven muy tiernas.- dijo Mio sonriendo. Luego vio a Cherryl.- Tú estás igual que siempre.
-Como dijiste, solo fueron dos días.- dijo Cherryl.
-Como dice el dicho: Presta mucha atención al hombre que no has visto en dos días.- dijo Midorikawa.
-Ya va empezar…- dijo Tsunami con una gota en la cabeza.
-No otra vez…- prosiguió Domon.
-Ha estado diciendo dichos estos últimos dos días, y no ha parado ni una sola vez.- dijo Mark.
-Ah, déjale. Midorikawa es así.- dijo Mio tras ir a sentarse. Luego, Midorikawa empezó a hablar.
-Bueno, y así como las personas cambian, las cosas también.- dijo el moreno.- Hitomiko fue despedida.
-S-Sí…- dijo Mio.- ¿Por cierto, cómo han estado todos?- intentó cambiar de tema la chica.
-Bien ahora que esa arpía ya no está en el equipo.- dijo Tsunami. Hiroto estaba bastante tenso.
-De seguro que lo que quería era arruinar el equipo una vez más.- dijo Domon sin pensarlo. Ichinose asintió en la cabeza.
-Ahora que ella no está, entonces las cosas si andarán bien.- exclamó el castaño. Midorikawa entonces siguió hablando.
-Tan sólo quería que perdiéramos, además de poner en riesgo nuestras vidas, al igual que siempre.- dijo el chico. Hiroto apretaba sus puños con ira.- El equipo, no… El mundo estaría mejor sin ella. Si no hubiese nacido, entonces todos estaríamos mejor.
Ésa fue la gota que derramo el vaso.
-¡Cállate, Midorikawa!- exclamó Hiroto tras levantarse furioso de su asiento.
-¿Hiroto…?- preguntó el moreno. El pelirrojo se acercó hasta el moreno y lo tomó de la camisa. Tomoyo se asustó un poco, al igual que todos.
-¡Hiroto!- exclamó Endo.
-¿¡Cómo te atreves a decir eso de mi hermana, infeliz!- preguntó el pelirrojo tras darle un puñetazo en la cara al moreno, haciéndolo caer al suelo.
-¡Mido-chan!- exclamó Tomoyo asustada.
-¡Hiroto, basta!- exclamó Mio.- ¡Contrólate!- el chico no hizo caso a las palabras de la muchacha y avanzó hasta Midorikawa, que se había levantado otra vez.
-¿Qué estás diciendo?- preguntó Midorikawa.- ¿¡Entonces estás de acuerdo en lo que hizo! ¿¡Estás de acuerdo con que ella lastime a Mio y al resto!
-¡Ella no lastimó a nadie!- replicó Hiroto.
-¡Tu hermana es una arpía que tan solo quiere buscar la victoria a costa de lo que sea!
-¡Al menos no es como la maldita bastarda de tu madre!- gritó Hiroto.
-¡No te la perdono!- exclamó el moreno tirándose sobre Hiroto y dándole un par de puñetazos.
-¡Ambos, basta!- exclamó Mio molesta. Los chicos siguieron peleando.
-¡No puedo creer que hables así de ella!- exclamó Hiroto mientras golpeaba nuevamente a Midorikawa.- ¡Ella fue como nuestra madre y tú no la apoyas!
-¡Cierra la boca!- exclamó el moreno tras devolverle el golpe.
-¡Chicos, cálmense!- exclamó Endo.
-¡Sepárenlos!- exclamó Kido mientras que avanzaba hacia Hiroto y lo separaba del moreno con ayuda de Goenji y Kazemaru.
-¡Hey!- exclamó Dylan mientras que avanzaba hasta Midorikawa e intentaba separarlo de Hiroto con ayuda de Mark.
-¡Cálmense!- exclamó Kazemaru sosteniendo a Hiroto.
-¡Bastardo!
-¡Cabrón!
-¡AMBOS CALLENSE DE UNA MALDITA VEZ!- gritó Mio ya fuera de sus casillas.- ¿¡Cómo rayos se les ocurre… pelearse por semejante estupidez! ¡Par de idiotas!
-¡No te metas en esto!- exclamó Hiroto. Fubuki le fulminó con la mirada.
-Ten cuidado con ella o YO te golpeo personalmente.- dijo Fubuki molesto mientras que miraba a Hiroto. Mio negó con la cabeza y se fue a su habitación.- ¡Mio!
-¿Qué está pasando aquí?- para su infortunio, el entrenador miraba toda la escena perplejo.
-Entrenador…- dijo Endo.
-Endo, eres el capitán.- dijo el entrenador viendo fijamente al castaño de banda naranja.- Dame una explicación.
-D-Disculpe, entrenador…- dijo Endo haciendo una reverencia.
-Hubo una pelea.- dijo Kido.
-¿Quién empezó?- preguntó el hombre. Hiroto dio un paso adelante.
-Yo lo hice.- dijo el pelirrojo.
-Estás fuera del equipo.- sentenció el entrenador saliendo.- Toma tus cosas y vete.
Ninguno se lo podía creer. Hiroto asintió con la cabeza y se fue a buscar sus cosas. Midorikawa negó con la cabeza.
-¡E-Entrenador, no puede hacer eso!- exclamó el moreno preocupado. Cherryl avanzó junto a Midorikawa.- ¡Yo también participé de la pelea!
-¡Entrenador, no lo haga!- exclamó Cherryl preocupada. El hombre no se inmutó y siguió su camino. Ninguno podía creer lo que había ocurrido, tan sólo por una infantil pelea.
En el segundo piso, Mio estaba viendo como Hiroto iba a su cuarto, derramando unas cuantas lágrimas. La peli negro se acercó hasta el chico y le abrazó.
-P-Perdóname… Todo esto es culpa mía…- dijo la chica entre sollozos. El pelirrojo correspondió el abrazo y le acarició la cabeza.
-No… Ya verás que estoy de regreso antes de lo que te esperas.- dijo el chico tras sonreírle. Mio, aún llorando, asintió con la cabeza. Midorikawa se acercó hasta ambos y agachó la cabeza.
-Hiroto…- dijo el de pelo verde tras ver como el chico avanzaba sin hacerle caso. El chico vio el suelo arrepentido de lo que había hecho y avanzó hacia su habitación, no sin antes sonreírle un poco a Mio. La peli negro se fue a su habitación y se encerró, al igual que Midorikawa.
Mio tomó una de sus almohadas y se tapó el rostro con ella, llorando lo que más podía y liberando toda la angustia. Uno de sus mejores amigos ya no estaría con ella, y era exclusivamente su culpa. Por un momento deseó culpar a Midorikawa, pero no podía. Era solamente culpa suya, la de nadie más. Jamás se había sentido tan mal. En ese momento tan solo deseaba jamás haber existido, quizás estar muerta e incluso matarse en ese mismo instante. Alguien tocó su puerta.
-Mio…- dijo la voz de Fubuki.
-¿Podemos entrar?- preguntó la voz de Dylan. La peli negro no respondió.
-No…- dijo finalmente.- Quiero estar sola.
-No te vamos a dejar sola.- dijo Cherryl pasando a la habitación. Mio se cubrió el rostro y siguió llorando. La rubia se sentó junto a su amiga y le abrazó comprensivamente.- Vamos… Todo estará bien.
-¡No, nada estará bien!- exclamó la chica mientras seguía llorando.- ¡Fue por mi culpa!
-No fue tu culpa.- dijo Kido entrando a la habitación y viendo los ojos inflamados de la joven.- No fue la culpa de nadie. Hiroto ya estaba afectado con lo que había ocurrido y no se pudo controlar.
-Hiroto…- dijo la chica tras derramar unas lágrimas más. Luego, alzó su vista para encontrarse con la tranquila mirada de Fubuki.
-Calma… Nosotros lo haremos volver al equipo.- dijo el chico de cabellos plateados tras besar dulcemente los labios de Mio.
-El entrenador no puede sacarlo del equipo.- dijo Kazemaru.
-Nosotros nos haremos cargo de que Hiroto vuelva.- dijo Tomoyo decidida.
-Ya se los dije.- el entrenador estaba tras ellos.- Él no volverá al equipo hasta que recapacite acerca de lo que hizo.
-Entrenador…- dijo Mio.
-Tendremos una asamblea a las ocho en punto en la sala de reuniones. ¿Entendido?- preguntó el entrenador.
-¡Hai!- respondieron todos.
Kido había salido a caminar por las calles de la ciudad, sin embargo no esperaba toparse con sus buenos amigos Sakuma y Genda. Los tres habían ido a un banquillo para conversar más tranquilamente. Kido les había comentado todo acerca de la entrenadora, y ellos tan sólo escuchaban atentamente.
-Bueno, pero… ¿no crees que puede estar la posibilidad de que la entrenadora haya estado bajo las órdenes de algún superior?- preguntó Genda. Sakuma vio al castaño de reojo.
-¿A qué te refieres?- preguntó Kido confundido. La mirada que le dirigió Sakuma a Genda en esos segundos, suplicaba a gritos que por el bien de ambos el castaño no dijera nada.
-Ah, nada… No importa.- finalizó el portero levantándose de su asiento.- Nos vamos.
-Sí…- dijo Sakuma levantándose.- Debemos volver al entrenamiento…
-Está bien.- dijo Kido.- Yo también debo volver al hostal.
-Nos vemos.- se despidió Genda cerrando la conversación. Sakuma miró hacia atrás para verificar que Kido estaba lejos y no los podía escuchar. Aún así, habló en un débil susurro.
-Genda… No debiste decirle eso…
-Garshield se trae algo entre manos, y creo que está relacionado con el Raimon.- dijo el castaño viendo a su amigo de reojo.
-Pero si Garshield llega a saber que le dijiste eso a Kido…
-Es un riesgo que debo tomar.- finalizó Genda tras adelantar el paso hacia el Teikoku.
Mio y Cherryl caminaban por las calles de la ciudad Inazuma. Ambas habían decidido salir a pasear para distraerse, debido a lo que había ocurrido con Hiroto. Mio no podía evitar sentirse culpable, aunque todos le repitieran una y otra vez lo contrario. Cherryl se había ofrecido a llevar a la chica a pasear, ya que Fubuki debía ir a comprar las cosas para la cena junto a Midorikawa. Ninguna de las dos había hablado durante todo el camino.
-Mio… no es tu culpa.- dijo Cherryl de repente. La peli negro sonrió un poco.
-Creo que no…- dijo la chica tras mirar el cielo, aún celeste y con algunas nubes.
-De todas formas… No pueden echar a Hiroto.- dijo la rubia intentando rescatar alguna opción.- Así seríamos 15, y debemos ser 16.
-Ya lo sé…- dijo la peli negro sin ningún ánimo.- Pero…
-Hiroto debe volver.- dijo Cherryl sonriendo.- No… Volverá, de eso estoy segura. ¡Anímate!
-Sí.- contestó Mio asintiendo con la cabeza. Cherryl sonrió.
Al no haber más tema de conversación, Mio intentó ayudar o agradecer en cierta forma a su amiga. Quizás no sería de mucho ayuda, pero sí estaba segura de algo: aún había un tema pendiente entre ellas dos.
-Cherryl…- dijo la de pelo negro. La aludida le miró.- ¿Qué tal te va con… Goenji?
-¿¡A-AH!- la rubia se alarmó de inmediato, sonrojándose a más no poder. Mio no pudo evitar soltar una pequeña risa.- B-Bueno… Bien, supongo…
-¿Supongo?
-Bueno… Ya sabes que él no es de muchas palabras…
-Más bien, es un antisocial, un orgulloso, un idiota, un bueno para nada…
-¡Te equivocas!- exclamó la rubia cruzándose de brazos. Mio sonrió victoriosamente.
-¿En serio?- preguntó Mio.- ¿Cómo crees que es realmente?
-Goenji-kun es muy bueno. Es dulce, amable y muy inteligente… tiene una mirada encantadora, al igual que su sonrisa…- Cherryl suspiró mientras que Mio la miraba con ojos en punto y raya. "Espero no ponerme así cuando yo pienso en Fubuki… ¿¡Y cómo puede ser tan inocente para no darse cuenta de que ama a Goenji!"- Además de tener un cuerpo tan…
-¡Ok, ok!- exclamó Mio imaginándose cosas de más.- Dios… Te haré una sola pregunta.
-Adelante.
-¿Cómo lo consideras?
-¿Uh? ¿Cómo lo considero?
-Un amigo, un mejor amigo… un hermano…
-Supongo… que un m-mejor amigo…- dijo Cherryl con algo de decepción en su voz. Mio empezaba a molestarse con el delantero. Quizás debía darle un zape en la cabeza para que le dijera de una vez a su amiga que le gustaba. "Hombres… Y luego dicen que las chicas somos complicadas."
-No…- dijo Mio negando con la cabeza. Cherryl la miró fijamente.- Veamos… ¿qué sientes cuando lo ves?
-¿C-Cuando lo veo?
-Sí…- dijo Mio.- No lo sé… Felicidad, tranquilidad.
-Y-Yo… es raro… Es como si me sintiera… protegida.- dijo Cherryl sonrojándose un poco.- Me siento segura con él.
-¿Sientes algo en el estómago?
-¡S-Sí!- exclamó la rubia sorprendiéndose.- ¿Cómo lo sabes, Mio-chan?
-Ah… Puedes ser tan inocente a veces.- dijo la peli negro. Cherryl alzó una ceja.
-¿Qué significa eso?
-Lo que tú sientes, no es tan sólo cariño hacia él.- dijo la peli negro.- ¡Tú amas a Goenji!
-¿Qué?- preguntó la rubia sonrojándose a más no poder.- ¡N-No! ¡A mí no me gusta Goenji!
-Mientras más lo niegues, más cierto es.
-¡Que no!
-Anda, dilo. "Me gusta Goenji". Desde mi perspectiva, es fácil.
-¡No lo diré, porque no es cierto!
-Cherryl, admítelo.
-¡No! ¡Cien veces no!
-Ah…- Mio suspiró resignada. "Le daré un pequeño empujoncito…"- ¡Mira, allí está Goenji!
-¿¡Qué! ¿Me veo bien, no tengo nada?
Mio rodó los ojos.
-¿Y no te gusta?- Cherryl se sonrojó ante las palabras de su amiga. Luego, se llevó ambas manos al estómago y bajó la mirada.
-Cielos…- dijo la rubia.- M-Me gusta… Goenji-kun…
-Al fin.- dijo Mio mirando al cielo aliviada.- Lo que no puedo entender es cómo te gusta tanto emparejar a la gente y cómo rayos no te das cuenta de que estás enamorada.
-N-No lo sé. Es raro.- admitió la chica.- Pero… ¿crees que Goenji-kun sienta lo mismo?
-Ah…- Mio suspiró.- Si hay algo de lo que estoy segura, es de que Goenji daría su vida por ti.- Cherryl se sonrojó.- Créeme, si Goenji pudiese darte la vida, entonces lo haría. Incluso apostaría a que en este mismo minuto también está horrorizado pensando en si lo aceptarás realmente o no.
-¿Aceptarlo?- preguntó la rubia.- ¿Tenía algo preparado… para mí?
-Mierda…- susurró por lo bajo Mio tras llevarse ambas manos a la boca. "Menudo lengua tengo… Hablo un poco más y le digo que Goenji la iba a invitar a salir…"
-¿Mio-chan?- preguntó Cherryl sacando a su amiga de sus pensamientos.
-¡A-Ah!- reaccionó ella.- No, no es nada.
-Vale…- dijo Cherryl finalmente.- Oye, Mio-chan.
-¿Sí?
-¿Por qué no vamos por unos helados?- preguntó la rubia. Mio sonrió.
-¡Claro!- respondió la muchacha felizmente.- Amo los helados.
-Y yo.- dijo Cherryl.
-Bien. ¡Vamos por ellos!
Fubuki y Midorikawa caminaban hacia la tienda. El de pelo verde le contaba acerca de aquella persona que era tan especial para él a Fubuki. Cada palabra que salía por la boca del chico no la podía creer. Sin duda, cierta persona no se pondría nada feliz con la noticia.
-Midorikawa…- dijo Fubuki.- ¿Sabes que luego de hacer eso estás muerto?
-Eh… Lo he pensado.- dijo el moreno.- Me gustan todas las flores, pero pon unas bonitas para que combinen con la lápida.
Fubuki puso los ojos en punto y raya.
-¿Cómo crees que se lo tome él cuando lo sepa?- preguntó el peli plata.
-Este… bueno, considerando lo de antes.- dijo el moreno algo nervioso.- Creo que no le diré aún.
-Más te vale…- musitó el chico por lo bajo. Ambos habían llegado a la tienda, y justo en frente de ella, se encontraba la tan aludida chica de la cuál hablaba Midorikawa día a día. Fubuki bajó la mirada nervioso. Mientras que su amigo amaba a la chica, él simplemente la odiaba. La había acosado DURANTE MESES. ¿Cuál era el problema con ella? Se le imaginaba una copia de Rika, aunque mucho más persistente. Como entendía a Ichinose…
-¡Ulvida!- exclamó Midorikawa sonriendo y corriendo donde su novia.
-¡Mido-chan!- exclamó la peli azul abrazando al moreno. Fubuki miró a la muchacha con algo de recelo.- ¡Viniste con Fubu-chan!
-Hai.- dijo Midorikawa.
-Hola…- saludó Fubuki tras desviar la mirada. "Genial… dos locos al lado mío y dudo que la tarde sea corta…"
-Hola, Fubu-chan.- le contestó la peli azul guiñándole un ojo. Fubuki se llevó una mano a la frente.
-Por cierto, Ulvi-chan…- dijo Midorikawa.- ¿A qué vienes a la tienda?
-Uhm…- dijo la chica tras poner su dedo índice en su boca.- ¡Oh! Suzuno me envió para comprar las cosas. Bueno… en verdad envió a Nagumo, pero ya sabes que ese flojo ni si quiera pensaría en venir a comprar.
-¡Que coincidencia!- exclamó Midorikawa sonriendo.- Nosotros también venimos a comprar. ¿No es así, Fubuki?
-Sí…- dijo el aludido. "Por desgracia"
-¡Excelente!- exclamó Ulvida.- ¡Vamos juntos, entonces!
-¡Sí!- exclamó la peli azul. Los tres entraron a la tienda.
Ya había pasado más o menos una hora desde que habían entrado a comprar. Midorikawa y Ulvida no dejaban de darse besos y mirarse entre ellos. Al peli plata le recorrían escalofríos por la espalda, y por más que quisiera evitar ver, siempre se ponían en frente. El carrito de compras estaba lleno y ya llevaban todo lo necesario. Separaron las cosas de cada uno y fueron a la caja. Había una fila del infierno, así que para matar el tiempo, a los tortolos no se les ocurrió nada mejor que empezar con una batalla de besos al frente de Fubuki. El peli plata rezó a Dios para que ese horripilante episodio acabara lo más pronto posible. Luego de unos quince minutos muy largos de espera, la caja estuvo disponible para ellos… pero Midorikawa y Ulvida estaban muy OCUPADOS como para poder darse cuenta.
-Ejem.- Fubuki intentó hacer que ambos reaccionaran, sin embargo, no hubo resultado. Luego, miró al cajero apenado.- Disculpe.
-Te amo, mi Mido-chan…
-Y yo, mi Ulvi-chan.
-Midorikawa…- dijo Fubuki.
-Yo te amo más…
-No, yo te amo más…
-No, yo te amo más.
-No, yo te…
-¡MIDORIKAWA!- exclamó Fubuki ya harto de la pequeña disputa que mantenían esos dos.- PAGA.
-¡Ya, ya!- exclamó el moreno molesto metiéndose las manos en los bolsillos y buscando algo. Sin éxito alguno, Midorikawa empezó a buscar en sus bolsillos desesperadamente. Pasaron un par de minutos hasta luego ver a Fubuki, que estaba de brazos cruzados y frunciendo el ceño.- Fubuki…
-¿Qué?- preguntó el peli plata.
-Es que… No tengo mi billetera.- dijo el peli verde.
-¿QUÉ?- restauró el chico abriendo los ojos de par en par.- Imposible…
-Ah…- suspiró Ulvida a la vez que sacaba el dinero de su billetera y pagaba todo.- ¿Cuándo será el día en el que estés atento?
-Este…- Midorikawa sonrió nervioso.- Gracias, Ulvi-chan.
-Empieza a preocuparte.- dijo la peli azul mientras que tomaba algunas bolsas al igual que Fubuki.- Porque es la última vez que te ayudo.
-Hai…- respondió el moreno.
Los tres salieron de la tienda, Ulvida algo molesta, Midorikawa aliviado, y Fubuki deseando que el día acabara pronto. El cielo ya se estaba tiñendo de carmesí con tonos anaranjados. Ulvida miró que Midorikawa no llevaba nada.
-¿Y las bolsas?- preguntó. Midorikawa se percató de que tenía las manos vacías.
-¡Las bolsas!- exclamó su novio tras volver a la tienda.- Vuelvo pronto.
-Vale.- contestaron ambos. Mientras esperaban a Midorikawa, no hubo nada más que silencio, aparte de las miradas de Ulvida que se fijaban en el cuerpo de Fubuki. El peli plata estaba incómodo con los ojos de la chica posados en el.
-¡No me mires!- exclamó Fubuki molesto. Ulvida sonrió pícaramente.
-¿Por qué?- preguntó la chica.- ¿Te da nervios?
-Si Midorikawa supiera que me miras así…
-Ese es el punto, querido.- Fubuki desvió la mirada.- Él no sabrá nada.
La peli azul se acercó peligrosamente hacia Fubuki, acorralándolo contra una de las paredes de la tienda. El peli plata miró a la chica nervioso abrazar su cuello dejando sus rostros a escasos centímetros.
-¡Espera! ¿¡Qué vas a…!
-Ya lo verás…- dijo la chica finalmente para callarlo en un cálido beso. El peli plata se quedó inmóvil, sin poder hacer nada. "Mio…" pensó en la persona equivocada y en el momento equivocado, haciéndolo cerrar los ojos y disfrutar del momento.
Y allí estaba, inmóvil viendo lo que sucedía. Sintió unas terribles ganas de gritar, llorar e incluso ir y golpearlo. Todo lo que él decía, las palabras, aquellas palabras que siempre repetía solo para ella…
Eran, tal como había dicho, tan sólo palabras.
Al percatarse de que ambas permanecían inmóviles sin hacer nada, Fubuki y Ulvida se separaron.
-¡M-Mio!- exclamó Fubuki. La peli negro no respondió, tan sólo unas lágrimas se desbordaron de sus ojos y salió corriendo al hostal.- ¡No, espera!
-¡Mio-chan!- exclamó Cherryl. Al ver que la chica se alejaba, le dirigió una mirada no propia de ella, una mirada fulminante y que podría hasta matar a Fubuki en cualquier momento.- ¿¡Cómo pudiste!
-Exacto…- Midorikawa veía desde la entrada de la tienda atónito. Había tirado las bolsas al suelo con solo ver la escena y no podía hacer nada más que permanecer quieto. Unas lágrimas involuntarias salieron de los ojos del moreno, pero se las limpió rápidamente. Avanzó hasta la peli azul y bajó la mirada.- Terminamos…
-¿Qué?- preguntó la chica atónita. Midorikawa la vio fulminante.
-¿¡Eres sorda! ¡TERMINAMOS!- exclamó el moreno tras irse corriendo al hostal. Fubuki jamás había visto a Midorikawa tan furioso. Se sentía horrible. Vio los ojos de Ulvida con furia, intentando contenerse para no golpearla, solo porque era una chica.
-¿Estás feliz?- preguntó el peli plata tras irse corriendo tras Mio. Cherryl, que aún no reaccionaba, vio a Ulvida con ira.
-¡No sé quién seas ni qué relación tienes con Fubuki!- exclamó la rubia.- ¡Pero lo que sí sé, es que si te vuelves a meter con cualquiera de mis amigos te las verás conmigo! ¿¡Te vale!
-No entiendo cómo pueden ponerse tan histéricos por un pequeño beso.- dijo la peli azul. Cherryl desvió la mirada.
-Jamás sabrás lo que es el amor. Jamás…- dijo la chica tras irse junto a sus amigos.
Las promesas que algún día habían hecho, y lo que habían perdonado… se habían roto.
Bien, la nota es que...
¿Quieren saber lo que pasó en la fiesta del capítulo cuatro? Pues si la respuesta es : "sí", entonces hay grandes noticias para ustedes.
Haré un One-shot que narre los aconteciemientos de la noche, pero no sé si escribiré lemmon, así que por favor, no piensen mal. Cuando más, será un T, o sea que no habrá mención explícita, con suerte una insinuación, ¿vale? Ustedes digan si les importa o no y qué quieren que salga xD
Lo segundo, es acerca del fanfic que les gustaría más. Lo estube pensando, y llegué a la conclusión de que podrían ser las siguientes opciones:
a) Escribir la secuela de este fanfic y luego escribir el fanfic en la que los chicos de Inazuma son super estrellas :3
b) Hacerlo al revés, es decir, el fanfic en el que los chicos son famosos primero y la secuela después.
Y eso, comenten ustedes ^^
Ok, no me maten, porque en el siguiente capítulo lo arreglaré todo. Me excusaré, verán...
1) Si Midorikawa no hubiese peleado con Ulvida, entonces "cierta persona" no podría consolarlo.
2) ¿No les parece que, siendo este un fanfic de romance y amistad, está demasiado dulzón? Es decir, faltaban algunas peleas, porque sin conflictos, no hay trama.
3) Y tranquilos y tranquilas, Hiroto volverá muy pronto. Más pronto de lo que creen
Mido-chan: ...
Cami-chan: ¿Qué pasa, Mido-chan?
Mido-chan: No puedo creer que me hayas emparejado con la z**** de Ulvida ¬¬
Cami-chan: Mido-chan, yo-
Mido-chan: No me hables u.u
Cami-chan: O.O
Kaze-chan: V-Vale, creo que yo tendré que hacer el adelanto para el próximo capítulo.
Cami-chan: Hai.
-¿Qué te hicieron?
-AHORA SÍ QUE LO MATO.
-Se acabó…
-Oye, no puedes dejarnos.
Kaze-chan: El próximo capítulo será muy dramático.
Cami-chan: Pero en romance, hay drama.
Kaze-chan: Es la ley de la vida.
Cami-chan: ¡Espero que les haya gustado!
Kaze-chan: ¡Y no olviden dejar reviews!
Todos: Matta-ne!
