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Los libros de la saga Vamperi academy no me pertenecen. Son de la maravillosa Richelle Mead.

Son solo míos algunos cambios en la historia y nuevos personajes.

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Capitulo ocho

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Decir que estaba molesta sería un mal chiste. No quería imaginarme como reaccionaria si por accidente llegara a tropezar en ese momento con mi madre. Irritada caminaba por los pasillos del dormitorio de los morois, algunas personas me observaron mientras entraba. No me sorprendió que varios de ellos me mirasen dos veces. Tragando fuertemente, me obligué a no reaccionar. Todo estaría bien. No tenía por que enloquecer. Los novatos nos heríamos todo el tiempo. Lo raro era no mancarse. Tengo que reconocer que esto era más evidente que la mayoría de las lesiones, pero podría vivir con ella hasta que se curase, ¿verdad? Y no era como si alguien supiese como me lo había hecho.

"Hey Rose, ¿es cierto que tu madre te golpeó?"

Me congelé. Reconocería esa voz de soprano en cualquier lugar. Girándome lentamente, miré a los profundos ojos azules de Mia Rinaldi. Rizado cabello rubio enmarcaba su rostro que sería lindo si no tuviese esa maliciosa sonrisa.

Un año más joven que yo, Mia se había confrontado con Lissa (y conmigo por defecto) en una guerra para ver quien podía arrasar con la vida de la otra más rápido - una guerra, debo añadir que ella comenzó. Le había robado el ex-novio de Lissa - a pesar de que Lissa finalmente había decidido que no lo quería - y había difundido todo tipo de rumores. Lo admito, el odio de Mia no era injustificadado. El hermano mayor de Lissa, André - que murió en el mismo accidente de coche que técnicamente me "mato" – había utilizado a Mia. Si no fuese por que ahora era una zorra, sentiría pena por ella. Lissa y yo técnicamente al final habíamos ganado la guerra, pero Mia inexplicablemente había conseguido volver a la cima. No andaba con la misma élite que andaba antes, pero había construido un pequeño contingente de amigos. Maliciosos o no, los líderes fuertes siempre atraen seguidores.

Descubrí, que el 90% de las veces, la respuesta más eficaz era ignorarla. Pero era imposible ignorar a alguien que le estaba anunciando a todo el mundo que tu madre te había golpeado - incluso si eso era cierto. Dejé de caminar y me giré. Mia se detuvo cerca de una máquina expendedora, a sabiendas de que había llamado mi atención.

Cuando vio mi cara, sus ojos crecieron con deleite. "Vaya. Hablando de una cara que sólo una madre podría amar".

Ha. Que bueno. Si fuese alguna otra persona le hubiese aplaudido la broma y me hubiera reído con ella.

No, no realmente.

"Bueno, tu eres una especialista en lesiones en la cara", le dije. "¿Cómo está tu nariz?"

La helada sonrisa de Mia se torció un poco, pero no se dio por vencida. Le había roto la nariz semanas atrás – en el baile de entre todos los sitios posibles – y aunque la nariz ya se había curado, ahora estaba un poco torcida. La Cirugía Plástica probablemente se lo hubiese arreglado, pero según tenía entendido con el poco dinero que tenía su familia, de momento eso no era posible.

"Está mejor", respondió con remilgo. "Afortunadamente, me lo rompió una perra psicótica, y no alguien de la familia".

Le di mi mejor sonrisa psicótica.

"Qué mal. La familia te puede golpear por accidente. Las perras psicóticas tienden a volver por más."

Amenazarla con violencia física suele ser una buena táctica con ella, pero teníamos muchas personas a nuestro alrededor como para ser una preocupación legítima para ella. Y Mia lo sabía. No es que no atacase a alguien en esas condiciones - diablos, yo hice eso muchas veces - pero estaba intentando mantener mi palabra de intentar controlar mis impulsos.

"A mí no me parece un accidente ¿a ti sí?", dijo. "¿No tenéis normas que prohíben golpear en la cara? Quiero decir, eso parece realmente fuera de los límites".

Abrí la boca para responderle, pero nada salió. Tenía razón. Mi lesión era fuera de las fronteras; en este tipo de combate, no se puede golpear por encima del cuello. Esto era muy por encima de la línea prohibitiva.

Mia vio mi vacilación, y era como si el mañana de Navidad hubiese llegado semanas antes para ella. Hasta ese momento, creo que nunca antes en nuestra relación antagónica me había dejado sin palabras.

"Niñas", dijo una áspera voz femenina. La Moroi que atendía la recepción nos lanzó una mirada penetrante. "Esto es un pasillo no una sala. Decídanse, o entren o salgan".

Por un segundo, romperle la nariz a Mia de nuevo parecía la mejor idea del mundo - al infierno con la detención o suspensión. Después de respirar profundamente, decidí que irme era lo correcto. Fui hasta las escaleras y subí hasta las habitaciones de las niñas. Por encima de mi hombro, oí lo que me decía Mia, "No te preocupes, Rose. Desaparecerá al igual que tu madre después de las fiestas. Además, a los chicos no es tu cara lo que les interesa."

Segundos después, golpeé la puerta de Lissa con tanta fuerza que me sorprendió que mi muñeca no hubiese roto la madera. Abrió lentamente mirando alrededor.

"¿Fuiste tu? Pensé que era un ejército de - Oh Dios mío." Sus cejas se elevaron cuando vio mi cara. "¿Qué pasó?"

"¿No lo has oído? Debes de ser la única de la academia que no lo sabe", me quejé.

Acostándome en su cama, le conté todo lo que había pasado. Se horrorizó.

"Escuché que te habías herido, pero pensé que era sólo una de las cosas normales" dijo.

Miré al techo, sintiéndome miserable. "La peor parte es que Mia tenía razón. No fue un accidente."

"¿Estás diciendo que tu madre lo hizo a propósito?" Cuando no le respondí, la voz de Lissa se llenó de incredulidad. "Vamos, ella no haría eso. De ninguna manera. Si soy sincera creo que tu si lo harías".

"¿Por qué? ¿Porque ella es la perfecta Janine Hathaway, maestra en controlar su temperamento? ¿Por qué la mayor parte del tiempo dejo que los impulsos me ganen? A veces, también es la perfecta Janine Hathaway, maestro de la lucha y del control de sus acciones. De una manera u otra, se equivocó. "

"Sí, bueno, has hecho de todo para molestarla aun cuando solo la puedes ver cada tantos años. No me extrañaría que cedieras ante un impulso" dijo Lissa negando con la cabeza "Creo que tropezar y perder la fuerza es más probable que de que lo hiciera a propósito. Tendría que perder la calma de verdad para hacerlo a propósito. ¡Por Dios! Dime que no has hecho algo, por favor"

"Bueno, ella estaba hablando conmigo. Eso es suficiente para que cualquiera pierda la paciencia. Hasta tú" – señale, asiente de acuerdo – "Y yo la acusé de acostarse con mi padre porque era una buena opción evolutiva" – termino apretando los ojos en un murmullo.

"Rose" – murmuró Lissa – "Creo que olvidaste contarme eso. ¿Porque le dijiste eso? ¿Hasta cuándo va continuar esto?"

"Por que probablemente sea cierto" – me siento encontrándome con sus ojos jades, ignore el resto de su comentario

"Sabias que eso la irritaría ¿Porque la provocaste? ¿Porque no puedes hacer las paces con ella?"

Lissa sólo negó con la cabeza y caminó hasta el espejo para mirar su maquillaje. Los sentimientos a través de nuestra conexión eran de frustración y exasperación. Vacilando en el fondo tenía un poco de anticipación, también. Ahora que ya le había contado todo, tuve la paciencia necesaria para examinarla. Llevaba una blusa de seda morada y una falda negra que le llegaba hasta las rodillas. Su pelo largo tenía una perfección que sólo se conseguía con horas de dedicado trabajo con el secador y cepillo.

"Hasta que ceda un poco y se disculpe, han sido muchos años Liss. No es alguien fácil y tampoco pone de su parte"

Su reflejo me mira desde el espejo "Siempre estas luchando por todo lo que quieres ¿No deseas a tu madre en tu vida?"

"Enserio ¿Hacer las paces con ella? Me puso un ojo morado. Probablemente a propósito. ¿Cómo puedo hacer las paces con alguien así?"

"Solo recuerda que tú aun tienes esa posibilidad" las palabras se atoran un poco en su garganta. Ella consideraba que yo esta desaprovechando la oportunidad que tenía, le dolía que yo estuviera alejándome aún más de mi madre. Ella daría todo por tener a Rhea de vuelta.

"Estás estupenda ¿Qué sucede?" cuestione minutos después queriendo cambiar de tema.

Sus sentimientos cambiaron un poco, su irritación conmigo disminuyó. "Después voy a quedar con Christian".

Durante varios minutos, me había sentido como en los viejos tiempos, solamente Lissa y yo. Sólo nosotras, quedando y hablando. Al mencionar a Christian, así como la compresión de que ella me dejaría pronto para ir con él, provocó sentimientos negros en mi pecho... sentimientos que tenía que admitir a regañadientes que eran celos. Naturalmente, no le dije nada.

"Vaya ¿Y que hizo para que te prepares así? ¿Rescató huérfanos de un edificio en llamas? Si lo hizo, mejor asegúrate de que no fue él el que le prendió fuego".

Riendo, se volvió del espejo y tocó suavemente mi cara hinchada con sus dedos. Sonrió suavemente. "No está tan mal".

"Lo que sea. Sabes, puedo saber cuando estás mintiendo. Y la Dr. Olendzki dijo que mañana estaría peor" Me levante de la cama. "Probablemente no haya en el mundo maquillaje suficiente para ocultarlo, ¿no crees?".

Suspiró y se sentó en la cama, cerca de mí. "Es una pena que no pueda curarte".

Sonreí. "Eso sería agradable".

La coacción y su carisma obtenidos por el Espíritu eran geniales, pero en verdad, curar era su habilidad mas increíble. La cantidad de cosas que podía hacer es sorprendente.

Lissa también estaba pensando en lo que el Espíritu podía hacer. "Me gustaría que hubiese otra forma de controlar el Espíritu... una forma que me permitiese usar magia..."

"Sí", le dije. Comprendía su deseo de hacer grandes cosas y ayudar a las personas. Irradiaba de ella. Bueno, y también quería que mi ojo sanase al instante y no que le llevase días. "Yo también lo deseo."

Ella suspiró de nuevo. "Hay más del justo deseo de curar y hacer otras cosas con el Espíritu. Yo también, bueno, echo de menos la magia. Aún está ahí, pero simplemente bloqueada por las píldoras. Me está quemando por dentro. Ella me quiere y yo la quiero. Pero hay una pared entre nosotras. No puedes imaginarlo".

"En realidad si puedo."

Era verdad. Junto con tener una idea general de sus sentimientos, a veces podía "entrar en ella". Es difícil de explicar y aún más difícil de soportar. Cuando esto sucedía, yo podía ver, literalmente, lo que ella veía y sentir lo que ella sentía. En esos momentos, era ella. Muchas veces, si estaba en su cabeza cuando ella deseaba la magia, podía sentir ese deseo del que estaba hablando. A menudo se despertaba de noche, deseando el poder que no podía soportar.

"Oh, es verdad", dijo con tristeza. "A veces lo olvido".

Un sentimiento de amargura creció en ella. No se dirigía hacia mí, sino a su situación. La ira apareció en su interior. No le gustaba sentirse indefensa. La ira y la frustración se convirtieron en algo más oscuro y feo, algo que no me gustaba.

"Oye", le dije, tocando su brazo ella. "¿Estás bien?"

Rápidamente cerró los ojos, y los abrió. "Es que odio eso".

La intensidad de sus sentimientos me recordó nuestra conversación, la que habíamos tenido antes de que me fuera a la casa de los Badica. "¿Sigues sintiendo que las píldoras no te hacen efecto? "

"No sé. Un poco. "

"¿Es cada vez peor?"

Negó con la cabeza. "No. Todavía no puedo usar magia. Me siento más cerca de ella… pero sigue estando bloqueada"

"Pero todavía... tus estados de ánimo... "

"Es... están actuando. No te preocupes", dijo, al ver mi cara. "No estoy viendo cosas o tratando de lastimarme".

"Excelente." Estaba feliz de escuchar eso, pero aún estaba preocupada. Incluso si no podía usar magia, no me gustaba la idea de que su estado mental no estaba bien de nuevo. Desesperadamente, esperaba que la situación se estabilizará por si sola. "Estoy aquí ", le dije suavemente, sosteniendo su mirada. "Si algo raro sucede... solo tienes que decírmelo, ¿de acuerdo?"

A medida que esos sentimientos oscuros desaparecían de ella, sentí una extraña onda en la conexión. No podía explicar lo que era, pero temblé con fuerza. Lissa no lo había notado. Se animó de nuevo, y me sonrió.

"Gracias", dijo. "Lo haré".

Sonreí, feliz de verla regresar a la normalidad. Nos quedamos en silencio, y por un breve momento, quería contarle lo que pasaba en mi mente. Últimamente tenía tantas cosas en la cabeza: mi madre, Dimitri, los secretos de Alberta… el pasado y la casa de los Badica. Estaba bloqueando esos sentimientos dentro de mí, y me estaban matando. Ahora, me sentía tan a gusto con Lissa por primera vez en tanto tiempo, que finalmente sentí que podía hablar con ella sobre mis sentimientos.

Antes de que pudiera abrir mi boca, sentí cambiar sus pensamientos. Estaba nerviosa y ansiosa. Había algo que quería contarme, algo en lo que había estado pensando. Y ahí se fue mi oportunidad de desahogarme. Si ella quería hablar, yo no la molestaría con mis problemas, los dejé de lado y esperé que hablase.

"He encontrado algo en mi búsqueda con la Sra. Carmack. Algo extraño ... "

"¿Que?" Pregunté.

Los Moroi normalmente adquieren su especialización durante la adolescencia. Después de eso, son colocados en clases especializadas para cada elemento. Pero como era la única usuaria de Espíritu por el momento, Lissa no tenía una clase a la que unirse. La mayoría de la gente creía que no se había especializado en nada, pero ella y la Sra. Carmack – la profesora de magia de la San Vladimir - se reunían para aprender lo que podían sobre el Espíritu. Buscaban en los registros nuevos y antiguos, en busca de pistas que les guiasen hasta otros usuarios del Espíritu, ahora que ya sabían que algunas de las marcas: la incapacidad de especializarse, inestabilidad mental, etc.

"No encontré ningún usuario del Espíritu, pero encontré informes..., de, unos, fenómenos inexplicables".

Parpadeé sorprendida. "¿Qué tipo de cosas?" Pregunté, reflexionando sobre lo que se podría llamar "fenómeno inexplicable" para los vampiros. Cuando ella y yo habíamos vivido con los humanos, nosotras seríamos fenómenos inexplicables para ellos.

"Hay varios informes... pero, no se, leí acerca de un hombre que podía hacer que la gente viese cosas que no estaban allí. Podía hacer creer a la gente que estaban viendo monstruos u otras personas y cosas así.

"Esta puede ser una coacción".

"Coacción realmente poderosa. Yo no podría hacer eso, y soy fuerte - o lo era – más que cualquier otro que conozcamos. Y ese poder viene de utilizar el Espíritu... "

"Entonces" – terminé – "crees que ese ilusionista también es un usuario del Espíritu". Se mostró de acuerdo. "¿Por qué no habláis con él y lo averiguáis?"

"Por qué no tenemos información al respecto, es secreto. Y hay otras cosas extrañas. Como alguien que puede drenar físicamente a otros. Las personas que estaban a su lado se debilitan y pierden toda su fuerza. Pierden el conocimiento. Y había otra persona que podía detener objetos en el aire después de lanzarlos". La emoción iluminó sus rasgos.

"Podría ser un usuario de aire," mencioné.

"Tal vez", dijo. Podía sentir la curiosidad y la emoción a través de ella. Ella quería creer con desesperación que había otros que también eran usuarios de Espíritu.

Sonreí. "¿Quién sabe? Los Moroi tienen su propio Roswell - y también un área 51. Es sorprendente que no me estén estudiando para entender nuestra conexión". Nos reímos juntas.

Estar ahora con ella, me recordó que ella era mi mejor amiga. Podría contárselo todo, lo de Dimitri, todo y ella no me juzgaría. Pero al igual que antes, perdí la oportunidad de contarle todo lo que estaba pasando por mi mente.

Ella miró su despertador y se levantó de repente de la cama.

"¡Voy a llegar tarde! Tengo que reunirme con Christian"

La felicidad la llenó, con una nerviosa anticipación. Amor. ¿Qué podría hacer? Tragué de nuevo los celos que comenzaron a crecer en mi mente. Una vez más, Christian la alejaba de mí. Esta noche no sería capaz de contárselo.

Lissa y yo salimos de la habitación, y ella salió corriendo, prometiendo que mañana hablaríamos.

Caminé de vuelta a mi dormitorio.

Cuando llegué a mi habitación, me puse delante del espejo y observé mi cara. Una marca roja me rodeaba el ojo. Hablar con Lissa, casi me hizo olvidar el incidente con mi madre. Deteniéndome para dar un vistazo más de cerca, me miré fijamente. Tal vez fuese egoísta, pero sabía que me veía bien. Usaba una talla grande de sujetador y tenía un cuerpo muy deseado en una escuela donde la mayoría de las chicas eran delgadas como súper modelos. Y como había notado, mi cara también era bonita. En un día normal, aquí yo era un nueve. Diez en uno de mis mejores días.

¿Pero hoy? Si. Casi estaba en números negativos. No estaría perfecta para el viaje de esquí a menos que esta noche sucediera un milagro.

"Mi madre me golpeó" le conté a mi reflejo. Quien me miró con compresión. Acaricie la mancha en su rostro, sintiendo la frialdad del vidrio bajo mis dedos. "Realmente – susurré tragándome el nudo en mi garganta – Realmente solo quería hablar y que, por una vez, solo una vez, me escuchara".

Con un suspiro, decidí que era mejor prepararme para acostarme. No tenía nada más que hacer, tal vez unas horas de sueño extra apurasen el proceso de curación. Fui al baño, me lavé la cara y me cepillé el pelo. Cuando regresé a mi habitación, me puse uno de mis pijamas favoritos. La suave tela me animó.

Estaba metiéndome a la cama, cuando de repente una ola de emociones me inundó a través de la conexión con Lissa. Me agarró desprevenida y no me dio oportunidad de resistirme. Era como ser derrumbada por la fuerza de un huracán, y de repente ya no estaba viendo mi mochila. Estaba "dentro" de Lissa, experimentando su mundo de primera mano.

Y fue ahí cuando las cosas se pusieron embarazosas.

Por qué estaba Lissa con Christian.

Y las cosas estaban... calientes.

Christian LA ESTABA BESANDO, y WOW, eso sí era un beso. Él no se andaba con rodeos. Ese es el tipo de beso que no se les debería permitir ver a los niños pequeños. Maldición, era el tipo de beso que no se debía permitir ver, y mucho menos experimentarlo a través de un enlace psíquico.

Como había señalado antes, las emociones fuertes de Lissa podían hacer que sucediera este fenómeno, me tiraba dentro de su cabeza. Pero siempre, siempre, era porque tenía sentimientos negativos. ¿Pero esta vez? Ella no estaba nada molesta.

Ella estaba feliz. Muy, muy feliz.

Para mi desgracia.

El lugar había sido un refugio para ellos dos, cuando se sintieron antisociales y querían escapar. Finalmente, habían decidido hacerse antisociales juntos, y una cosa dio lugar a otra. Desde que lo hicieron público, yo no sabía que pasaran su tiempo aquí. Tal vez estén de vuelta por los viejos tiempos.

Velas aromáticas colocadas alrededor del polvoriento y viejo sitio, que llenaban el aire con un perfume de lilas. Hubiera estado un poco nerviosa por la cantidad de velas que había en un siento con tanta cantidad de libros y cajas inflamables, pero probablemente Christian creía que podía controlar cualquier accidente que pasara con el fuego.

Finalmente, rompieron su apasionado y largo beso y se miraron el uno al otro. Se dejaron caer de lado en el suelo. Habían extendidas varias mantas debajo de ellos.

La cara de Christian estaba abierta y blanda cuando miro a Lissa, sus ojos azules y pálidos radiaban de una emoción interna. Era distinto a la manera en que me miraba Mason. Había cierta adoración en él, pero Mason se parecía más a cuando vas andando por una iglesia y te cae encima el temor y el miedo de algo que adoras pero que realmente no entiendes. Christian adoraba claramente a Lissa a su manera, pero hubo un destello que recorrió sus ojos, la sensación de que los dos compartían en si una comprensión de una manera tan perfecta y poderosa que ni siquiera necesitaban las palabras para expresarse.

"¿No crees que vamos a ir al infierno por hacer esto?" – le pidió Lissa.

Él la alcanzó y le toco la cara, arrastrando los dedos a lo largo de su mejilla y bajando por el cuello hasta llegar a la parte superior de su camisa de seda. Ella respiraba pesadamente ante ese contacto, era tan suave y pequeño, sin embargo, evocaba una pasión tan fuerte dentro de ella.

"¿Por esto?" - Jugó con el borde de la camiseta, dejando que su dedo apenas rozara el interior.

"No" – ella se rió – "Por esto" – Ella señalo el ático que les rodeaba –"Esto es una iglesia. No deberíamos de hacer, mmm, esta clase de cosas aquí arriba".

"No es verdad" – Él discutió. Suavemente, le empujo la espalda y se inclinó sobre ella. – "La iglesia está debajo. Esto es solo el almacén. Dios no lo tendrá en cuenta".

"No crees en Dios" – le riño. Sus manos se abrieron paso por su pecho. Sus movimientos eran tan ligeros y deliberados como los suyos, con todo, provocando claramente la misma respuesta en él.

Él suspiro de alivio cuando deslizo sus manos bajo la camisa y hasta su estómago. –"Estoy bromeando".

"Tú dirías cualquier cosa ahora" – ella le acusó. Sus dedos cogieron el borde de la camisa y la empujaron hacía arriba. Él cambio la postura de manera que ella le pudiera sacar la camisa y después se inclinó encima de ella, juntando su pecho desnudo.

"Tienes razón"- Él cuidadosamente desabrocho el botón de la blusa. Sólo uno. Entonces se volvió a inclinar hacía abajo y le dio uno de esos besos duros, profundos. Cuando cogió aire de nuevo, continuo como si nada hubiera ocurrido – "Dime lo que necesites escuchar, y lo diré" – Él desabotonó otro botón.

"No hay nada que necesite escuchar" – Ella rió. Otro botón ya estaba libre – "Puedes decirme lo quieras, estará bien siempre que sea la verdad".

"La verdad ¿Eh? Nadie quiere oír la verdad. La verdad nunca es sexy. Pero… - El último botón salió, y él separo la camisa lejos. – "Eres demasiada malditamente sexy para ser real".

Sus palabras sonaron en un tono sarcástico, pero sus ojos trasmitían un mensaje completamente distinto. Yo estaba viendo toda esta escena a través de los ojos de Lissa, pero me podía imaginar lo que vio. Su suave blanca piel. La esbelta cintura y la cadera, anormalmente sinuosa para una chica moroi. Un sujetador de encaje blanco. A través de ella pude sentir que el encaje le picaba, pero no le presto atención.

Las sensaciones encariñadas y hambrientas se extendieron por toda ella. Dentro de Lissa, podía sentir como su corazón y respiración se aceleraba. Emociones similares le pasaban a Christian, nublando el resto de los pensamientos coherentes. Desplazándose hacia abajo, él se puso encima de ella, presionando sus cuerpos juntos. Su boca buscó la suya de nuevo, y sus labios y lengua entraron en contacto.

Sabía que tenía que salir de allí.

Porque ahora lo entendía todo. Entendía porque Lissa se había vestido así y porque el nido de amor estaba decorado como una sala de exposición de velas aromáticas. Esto es lo que era. El momento. Después muchos encuentros, iban a tener relaciones sexuales. Lissa, yo sabía, lo había hecho antes con su exnovio. Yo no sabía lo que había hecho Christian en el pasado, pero, sinceramente, dudé mucho de que las niñas hubieran caído ante su encanto abrasivo.

Pero en la sensación que recibía de Lissa, yo podía decir que eso no le importó. No en ese momento. En ese momento tan sólo estaban ellos dos y la forma en que se sentían uno sobre el otro ahora mismo. Y en una vida llena de preocupaciones que alguien de su edad debería haber tenido, Lissa se sentía absolutamente segura de lo que estaba haciendo. Era lo que quería. Lo que había deseado hacer con él desde hace mucho tiempo.

Y yo no tenía derecho de ser testigo de eso.

¿Era una broma?

Yo no quería ser testigo.

No tengo ningunas ganas de ver a otras personas encendidas, y puedo asegurar por el infierno que no quiero experimentar sexo con Christian. Era como prácticamente perder mi virginidad. Maldito vinculo mental.

Pero por Jesucristo, Lissa no es que me lo estuviera poniendo fácil para salir de su cabeza. Ella no deseaba separarse de sus sentimientos y emociones, y cuanto más fuerte crecían, más fuerte me sostenían. Intentando distanciarme de ella, centré mis esfuerzos a volver en mí misma, concentrándome tan fuerte como pude.

Más ropa desapareció…

"¡Vamos, vamos!" – Me dije severamente.

El condón salió…

Tú eres una persona propia, Rose. Vuelve a tu cabeza.

Sus miembros entre sí, sus cuerpos se movían juntos…

"¡Hijo de…

Entonces salí de ella y volví de nuevo a mí. Una vez más, estaba de regreso en mí habitación, me enrolle como una bola en mi cama, tratando de abrazarme por completo. Mi mundo entero se bloqueó. Me sentía insegura, extraña, violada, casi insegura de si yo era Rose o si era Lissa. También sentí resentimiento hacía Christian otra vez. No quería tener relaciones sexuales con Lissa, pero había una punzada dentro de mí, frustrada por la sensación de que ya no era el centro de su mundo.

Cerré los ojos y le supliqué al sueño que viniera. Necesitaba silenciar el dolor en mi pecho.

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