No tengo excusa! perdonen por la tardanza y por el anterior intento de final fallido u.ù No podía dejarlo así, tan... decepcionante u.u así que lo edite y aquí esta! Que lo disfruten!


1882…

Corría y corría, de vez en cuando guiaba la vista hacia atrás para ver si se había alejado un poco sintiéndose orgullosa de si misma al ser tan rápida. Pero Saya no sabia que Haji conocía ciertos atajos del bosque que unían caminos unos con otros. Finalmente lo había perdido y se detuvo para tomar aire sonriente, le había ganado de vuelta, esta vez no la sorprendería! Distraída pensando en su 'triunfo' no se dio cuenta cuando él se acercaba en silencio para atraparla. Rodeo su cintura con sus brazos y la atrajo hacia el por detrás.

-Te atrape!- dijo el muchacho sonriente.

-Otra vez hiciste trampa, eso no es justo Haji!- lo reto Saya, haciendo una de las tantas caras graciosas de enojo. El solo sonreía mirándola de una manera tierna, haciendo que se sonrojara levemente y desviara la mirada.

-Pasa algo?-

-N—no, es que…- respondió ahora frente a el, juntando los dedos índice demostrando que se sentía apenada. Haji lo entendió aunque ella no se lo dijera y sin dejar esa sonrisa que le quedaba tan bien, le acaricio el rostro obligándola suavemente a que lo mirara a los ojos y le beso con dulzura. Sin poder evitarlo se apoyo en la punta de sus pies para poder llegar mas a su altura y recibió dicho cariño con gusto. Le encantaba que el entendiera todos sus gestos, que supiera lo que quería con solo un simple movimiento. Dos años juntos mas que amigos y ya sabia casi todo sobre ella.

-Si me besas una vez, volveré a nacer- No dejaba de usar esa frase, recordando aquella vez que le confeso sus sentimientos en su habitación –Y si me besas dos feliz podría morir-

Adoraba todo lo que salía de su boca. Todas y cada una de las palabras que decía eran dedicadas a ella con tanto sentimiento. Volvió a unir sus labios con los del muchacho, se sentía menos tímida cuando el empezaba… Es que sus besos eran tan adictivos, sentía que cuando lo hacia entraba a otro mundo en donde solo ellos dos estaban, era tan mágico todo eso que no parecía de verdad. Debía aprovechar al máximo esas muestras de cariño por parte de Haji, muchas veces al ser su carácter de tal manera, le costaba expresarle lo que sentía o pensaba y a veces se le escapaba el 'usted'. No lo culpaba, pero le gustaría que fuera un poco más demostrativo. Bueno, el hombre que habla poco, siente mucho. No le habían dicho nada a Joel, pero el no era tonto. Podía notarlo en Saya, lloraba casi nada, reía mas a menudo, se veía muy feliz, al igual que el muchacho. Los jóvenes aun jugaban en el bosque, pero una vez que Saya volvió a perder, su estomago rugió pidiendo alimento para reponer las energías gastadas al correr. El sonido que había producido era tan gracioso que Haji no podía aguantar la risa, ganándose un reproche de su Ama.

A el le encantaba verla comer, puede que suene extraño, pero es que no importaba qué, adoraba observarla en todo lo que estaba haciendo. Sin embargo se sentía preocupado por algunas cosas que comenzaban a pasarle más a menudo que antes, iban de un extremo al otro, como por ejemplo: Tenia pesadillas casi todas las noches. En ocasiones no temía decirle lo que le pasaba por la cabeza a su Ama, pero otras en cambio, casi ni podía dirigirle la palabra. Las pesadillas llegaba a serle una gran dificultad, tanto que al saber que se movía inquieto en su cama debido a estas, no permitía a la Dama dormir con el, por lo que discutían seguido, como le explicaría eso a su Ama? No es que ella fuera tonta o el demasiado tímido, sino que ya estaba grande como para algo así.

-Creo que me cortare el cabello-

-Pero así… me gustas más-

-Entonces lo dejare-

Estaba acostado en el césped bajo la sombra de un árbol, pasando los brazos detrás de la cabeza, quebrando su postura firme de siempre. Al ver que no producía más que una sonrisa en su sirviente, se sentó a su lado. El viento dejo de soplar y debido a eso, el calor característico de esos tiempos se hizo un poco insoportable. Lo pensó mejor, seguramente seria más cómodo y menos caluroso tener el cabello mas corto. Era algo tan característico en el, lo hacia ver mas apuesto, seductor. Lo llevaba recogido con una cinta azul, haciendo que pareciera más mayor de lo que era y aun así era un chico bellísimo. En pocas palabras, un francés perfecto. Al estar pensando tan distraídamente, el aprovecho para tomarle la mano con la que apoyaba su peso y la atrajo hacia su pecho, recostándola allí. Un leve rubor le coloreo el rostro y sonriente descanso su cabeza ahí.

-Si quieres, córtatelo. No estés incomodo todo el verano por un capricho mió-

-No, esta bien así- respondió él.

-Podemos ir a la torre?-

No respondió. Sabia que si le decía que no, pelearían otra vez, pero si le decía que si... Saya esperaba una respuesta aun sabiendo que seguramente seria un 'no'. Al no escucharlo decidió levantarse, enfadarse y después gritarle 'tonto' como era su costumbre al discutir con el, pero Haji se adelanto a ella, a penas levantando su torso la encerró con uno de sus brazos contra el suelo e intento hacerle cosquillas para acallar sus quejas y ella lo esquivo enfadada.

-No intentes arreglarlo con eso- lo reto, empujándolo suavemente.

Haji suspiro y la siguió. Ofendida se alejo lo mas rápido posible del muchacho, mientras el la llamaba por su nombre, sin éxito. Decidió que no iba a quedar así y la alcanzo bruscamente. Encerró su cintura con sus brazos, manera de abrazarla que adoraba, deteniéndola y le mordió parte del cuello juguetonamente, gruñendo de una manera graciosa, así el rostro de enojo de Saya empezó a suavizarse en una sonrisa que después fueron risas. Odiaba cuando le hacia aquello, era como una tortura que le hacia olvidar el enojo que le tenia y Haji lo sabia, aprovechándose. Dejaron de reír cuando vieron que Joel se acercaba a ellos, traía una cámara fotográfica. Discutieron un buen rato y al final, Saya termino aceptando, con una expresión de enojo que Joel no pudo cambiar. Al igual que ella, Haji tampoco pudo sonreír. Saco la foto, con mucha dificultad ya que los jóvenes discutían sin ponerse de acuerdo. Al verlos pelear, sonrió, no lo hacían en serio, en realidad, Saya no lo hacia su sirviente solo sonreía. No le respondería a sus rabietas, podría molestarle un poco, pero nunca le diría nada, la amaba demasiado como para herir sus sentimientos.

-Saya! Ya deja de pelear con Haji- e instantáneamente hizo silencio. Busco su reloj de bolsillo, pero no lo encontró, dándole poca importancia volvió para seguir con el papeleo.

Haji tuvo que empezar con las tareas de todos los días, antes le advirtió a su Ama que se enfadaría con ella si visitaba la torre, Saya sabia que el nunca podría enfadarse con ella así que aprovecho la oportunidad dirigiéndose al lugar. Había encontrado una nueva amiga allí, extraña, pero inocente. La escucho cantar una vez y le dio el nombre de Diva, por esa voz tan hermosa.

-Yo soy la única que te entiende a la perfección, Saya. Puedo llamarte hermana? Nuestro lazo es especial! Quiero que seas para mi sola!-

'Por que estas encerrada en un lugar como este?' 'Dicen qué porque soy un monstruo'

Parecía conocerla de toda la vida, y sentía lastima por Diva, estar todo el tiempo encerrada y no saber casi nada del mundo exterior debía ser agobiante, hacia bastante tiempo ya que se habían hecho amigas. Justo cuando le comentaba sobre Haji, el estaba buscándola por los alrededores, tuvo que salir corriendo si no quería ganarse un sermón. Escapar de las preguntas de su sirviente fue fácil pero de todas formas el sospechaba, sin estar muy confiado aun decidió dejar de lado las preguntas y le pidió que lo acompañara, Joel había mandado a decirles que se presentaran en su habitación. Al entrar todo le parecía extraño, el anciano llevaba una expresión rara entre molestia y decepción. De repente, dos criados tomaron a Haji bruscamente de los brazos.‚

-Que hace?-

-Orden del señor Joel- respondió Amshel –El pobre se ha vuelto loco buscando su reloj y tal fue su sorpresa encontrarlo en el bolsillo de tu chaqueta… No se cual será tu motivo, tampoco son necesarias las explicaciones, un simple sirviente que quería salir del Zoológico con algo de valor-

-Nunca haría algo como eso! Esta usted loco? Además, no seria capaz de dejar este lugar-

-Lo lamento muchacho. Llévenlo a fuera y no le dejen volver- Ordeno.

Saya intento discutir pero Joel le hacia poco caso. No podía ni quería creer que el muchacho que había considerado su hijo había estado a punto de robarle, pero realmente había sido Haji? Ya no había marcha atrás, ahora debía seguir adelante con o sin pretendiente para la Dama, la que ahora sostenía para que no fuese a detenerlos. Aun escuchaban a Haji quejarse de que era inocente que nunca caería en algo tan bajo. 'No me hagas reír! Algo tan bajo… Muchacho, tú eres de lo más bajo' gritaba Amshel a carcajadas desde el balcón. Juró que volvería, no sabia como pero lo haría a cualquier precio, debía descubrir quien había sido porque él definitivamente no era el responsable, además, de una manera tan repentinamente paso todo que parecía una broma. Lo lanzaron hacia fuera tal como un costal y se dio fuertemente contra el piso, aun con poco dolor se puso de pie para tratar de abrir los grandes portones de la entrada pero los criados volvieron a aparecer con escopetas, que de suerte esquivo las balas y escapo corriendo. No fue muy lejos, no aun, debía volver para aclarar todo, pero como? Debía pensar en todo lo que había pasado con tranquilidad.

-Pon tus pensamientos en orden- se dijo –Ponlos en orden…-

Primero: En ningún momento paso por la habitación del señor Joel, lo había visto esa vez que les tomo la foto, pero no contaba mucho. Segundo: Para que rayos querría su reloj? Tercero y mas importante: Quien había sido y por qué? Era seguro que alguien quería que se alejase del Zoológico. No había mucho que pudiera hacer, solo pensar y pensar, en la manera de volver, en quien había sido el verdadero responsable. Y pensaba en Saya, poco tiempo lejos de ella había pasado y ya la extrañaba. Decidió que entraría a toda costa, por ella. El sol iba desapareciendo de a poco, dejándole lugar al anochecer. Saya seguía rogándole a Amshel, pero este se mantenía indiferente haciendo oídos sordos, parecía no darse por vencida, pero el no le daría el gusto, es mas, se sentía feliz de que ese sirviente lento se hubiera ido. Sin embargo Joel estaba pensativo y arrepentido, debería haberle dado aunque sea la oportunidad de explicar lo sucedido.

-Joel… por favor, Amshel no quiere escucharme- suplico la joven –Confió en Haji y se que el no robaría algo tan importante para ti o alguna otra cosa. Permíteme ir a buscarlo, pedirle una explicación, quizás el sabe lo que sucedió en realidad…-

-Lo siento Saya, no se puede- la reto el anciano –Déjalo, no insistas-

-Por favor! Lo único que estas haciendo es estar sentado y mirar ese reloj, seguramente pensando 'Como pudo? Tanta confianza le tenia' cuando sabes muy bien que en el se puede confiar, de otra forma no le hubiera permitido quedarse. Te lo ruego… Amo a Haji, Joel, no podría sin el-

El anciano se quedo sorprendido. Le había escuchado tan decidida, como una mujer que daría todo por su amado y tenia razón, debían saber la versión del sirviente. Así compadeciéndose por las palabras de la chica, espero para que Amshel se ocupara de algunos asuntos para así poder salir del Zoológico. Temía sacar a Saya pero no tenia otra opción y no parecía que ella quisiera quedarse. Se había equivocado al elegir el castigo de Haji, dejarlo solo fuera de los límites del lugar era más peligroso que encerrarlo en la torre. Mala idea salir de noche con solo una daga como protección. Buscaron unas dos horas pero no encontraron nada, preocupados y sintiendo culpa, tuvieron que volver. Seguirían buscándolo al día siguiente.

Pero no parecía que el muchacho tuviera otro día. Garras y dientes afilados, pelaje pardo y veteado, ojos grandes y amarillos. Gruñía enojado. Un gran tigre que casi lo mataba de un susto. Había caminado toda la noche hasta llegar al río donde pensó poder tomar agua, pero alguien ya le había ganado, el enorme tigre. De donde había salido algo tan grande? Eso importaba poco, le estaba gruñendo y parecía enojado. Intento alejarse lentamente por donde había llegado, pero el animal se irritaba mas cada vez que lo hacia. Nada podía hacer, solo esperar o rezar, aunque sabia que no serviría. De pronto escucho voces que se acercaban a ellos y el felino intento atacarlo al verse mas amenazado, un zarpazo que evito con el brazo le lanzo. Dolía como el demonio pero por mas que doliera se alejo a toda prisa, chocándose con un hombre robusto en el camino. Llevaba un frac rojo profundo con botones de oro resplandecientes, pantalones de cuero y un par de botas del mismo material negro relucientes. Látigo en mano, con el cual azoto el suelo, produciendo un sonido ensordecedor que hizo al tigre retroceder. El hombre se acerco al animal colocándole un collar de cuero pesado con el cual lo empujo para llevarlo con otros hombres que lo esperaban.

-Llévenlo a la jaula y que esta vez… NO se escape- ordeno con voz firme y poderosa.

-En seguida señogg Nisha- dijo uno, apenado. Guió al tigre a la jaula que llevaban sobre ruedas, tirada por un par de carruajes.

El hombre no parecía haberse dado mucha cuenta de la presencia del muchacho que aun lo observaba sorprendido. Se sostenía el brazo herido, le sangraba bastante. Nisha lo miro de reojo y ordeno que lo ayudaran, eran responsables de esa herida tan profunda al haber dejado escapar al tigre. Haji puso resistencia, quien sabe a donde lo llevarían. Sin embargo Nisha insistió sin preguntarle y lo llevaron a la fuerza, eran muchos y mas fuertes que el. Al ser lanzado bruscamente dentro de la carreta, su cabeza dio contra una de las paredes de esta y quedo inconsciente 'Mejor' se decían, menos trabajo para mantenerlo quieto.

Cuando despertó no sabia donde estaba, solo sentía un fuerte dolor en la cabeza y en el antebrazo derecho, el cual ahora estaba vendado. Recordó que la gente que acompañaba al tal Nisha lo había 'secuestrado' y lo había trasladado al circo de una gran feria, encerrado en una jaula.

-Has despertado-

-Usted! Por qué me han encerrado aquí como a un animal?-

-No es eso lo que es?- respondió el hombre con toda la tranquilidad del mundo.

-Claro que no!-

Nisha se apoyo en el marco de la jaula y encendió un cigarrillo, sosteniéndolo luego entre los labios. No traía el látigo y parecía menos peligroso. Era un hombre joven, pero mayor que Haji, de cabello alborotado castaño oscuro y ojos de color miel, de rasgos delicados pero a la vez firme, parecía una mezcla de japonés, aun así era bastante alto. El muchacho le pidió nuevamente que le dejara salir, pero el ojimiel no respondió, alejándose lentamente.

-Oiga! Sáqueme de aquí!-

-Mi nombre no es 'oiga' es Nishatusta Yoshitatsu- lo reto, tirando el cigarrillo –Y no te voy a dejar salir, animal-

Haji gruño y trato de empujar los barrotes de hierro sin éxito. Animal? Era un sirviente, pero también un humano! Y ese hombre no le inspiraba confianza para nada. Nisha, Nisha? Hmm le resultaba conocido, sin embargo no parecía ser un conocido suyo. Un niño se había quedado mirándolo y Haji le gruño molesto a lo que el pequeño salio corriendo asustado. Escucho risas y Nisha había vuelto donde el.

-Después dices que no eres un animal-

-No se había ido usted?- lo reto el muchacho, inquieto en la jaula –Y de que se ríe?-

-Ah los jóvenes de hoy…- suspiro acercándose y metiendo la mano por el espacio que había entre barrote y barrote, acaricio el mentón de Haji –bello como siempre mon amour!-

Haji se alejo como si de electricidad se tratase y el hombre lanzo una carcajada y sonrió al muchacho. No lo conocía tanto como para que tomara esa confianza con el, pero Nisha parecía conocerlo bastante, era como si lo hubiera visto antes y no recordaba. El hombre volvió a sonreírle, esta vez mostrando levemente sus blancos dientes, saco las llaves de su bolsillo y se las mostró a Haji, burlándose a la ves, que infantil era ese tipo! Al ver que el muchacho ya no le prestaba atención dejo la sonrisa, abriendo seriamente la puerta de la jaula para que saliera. Haji lo hizo rápidamente e intento escapar, sin embargo, el hombre fue más rápido y lo sostuvo de un brazo con fuerza. Trato de resistirse o golpearlo, pero no podía, el otro era mucho más fuerte. Lo llevo hasta una pequeña carpa de tonos rosas, extraña desde afuera, mas lo era por dentro: plumas por todos lados, ropas extravagantes, aroma a rosas y esta de más decir que todo esto era rosa. Incluso el tipo que lejos de serlo, estaba usando vestimentas rosas.

-Antoine, Dale ropa al muchacho!- ordeno Nisha, tratando de mantenerse lo mas lejos posible del 'rosado'

-Ay peggo coggazón, no te alejes tanto que no mueggdo- sonrió Antoine, hablando con un tono agudo y el acento francés bien marcado –Y quien es este chico lindo?-

-Uno que encontramos ayer- respondió –Preséntate, mal educado-

-Mi nombre es Haji- respondió de mala gana.

Dejo solo al muchacho y el pobre tuvo que acompañar a Antoine, quien iba de un lado al otro con esos movimientos femeninos que hacían poner nervioso a Haji. Típico rubio de ojos claros afeminado que adora vestir de manera elegante y extravagante. El encargado de la ropa de los artistas en la feria. Canturreaba una alegre canción mientras escogía las prendas para Haji, siendo este el mas afectado al verlas, rosa, rosa, rosa! No le sentaba muy bien ese color. Cuando intento escapar, Antoine lo detuvo llamándolo y ofreciéndole una camisa muy parecida a la que tenía ahora, a diferencia que no estaba destrozada. Agradeció la prenda y el hombre insistió en que se la pusiera delante de el para poder ver como le quedaba, el joven se negó a toda costa con una sonrisa nerviosa, pero por mas que se negara tuvo que hacerlo bajo la mirada amable del rubio. Era extraño, pero lo prefería antes que Nishatusta, que más raro había sido.

En el Zoológico, todos estaban incómodos, preocupados. Se habían dado cuenta de la falta de la presencia de Haji en seguida. Un grupo de criados se ofreció para ayudar en su búsqueda al señor Joel, partirían a caballo. El anciano tuvo que discutir un largo rato con Saya para que le obedeciera, seria muy peligroso si salía con ellos. Sin embargo, después de que salieron, a escondidas ensillo a Canguro y partió rápidamente, no podía quedarse de brazos cruzados mientras se preocupaba por Haji. Galopo por un tiempo, pero comenzaba a sentirse cansada de repente, parpadeaba rápidamente y respiraba con dificultad. Bajo del Pura Sangre y descanso un momento, cuanto se había alejado del Zoológico? No mucho, pero aunque temía perderse no perdió mas tiempo, volvió a montar el caballo. Galopaba todo lo que podía, quería encontrar a su sirviente rápido. No le importo pasar dos días sin casi nada de comida y poco agua, tampoco le importo rasparse varias veces con las ramas de los árboles ya que se curaba en un segundo, menos importancia le dio al sermón que Joel le dedicaría al enterarse que había salido sola y tan lejos. Al contrario de la Dama, daban alimento y agua de sobra al muchacho, pero este no quería nada, solo que lo dejaran ir de una vez. Nisha se acercaba de vez en cuando, haciéndole burla con las llaves de la jaula, fumando un cigarro o simplemente sonriendo de una manera cínica.

-Mas de dos días y aun no me recuerdas- se quejo el hombre

-No lo he visto en toda mi vida- se defendió el muchacho –Como para recordarlo! Me encierra aquí como un animal-

-Ha! Nishatusta Yoshitatsu! En la feria de Moscú, Rusia. Por Dios! Tan difícil es recordarme? Además, hace un poco más de un año fui a visitar el Zoológico en Burdeos, no puedo creer que no te acuerdes-

Haji lo medito un segundo, había ido a Rusia solo una vez por un tiempo con sus padres en la feria. Nishatusta… Nishatusta… Ah! La feria de Moscú, en esos tiempos Nisha solo era uno de los tantos vagabundos del lugar al igual que Haji y no tenia el cabello tan oscuro ni tan corto, mucho menos la gran postura que llevaba. Aun esperaba su respuesta y el joven le sonrió admitiendo que lo recordaba. Nisha festejo que lo recordara, pero no lo dejo salir de la jaula.

-No, no, vas a tener que esperar- lo reto –Pero bueno, dime que has hecho en todo este tiempo!-

Habían sido amigos durante su corta estancia en el país ruso. Pero nunca lo había vuelto a ver hasta ese día, a excepción de la supuesta visita al Zoológico, de lo cual Nisha explico mas tarde que solo habían sido unos momentos. Algo molesto en la jaula, le comento con pocas palabras que vivía allí desde que era mas joven y evito tocar el tema de su Ama, porque después de un tiempo, había escuchado que Nisha era el que conquistaba a todas, pero el hombre la nombro con una sonrisa que escondía algo mas. Se irrito ante tal gesto y el m­ayor solo rió en respuesta.

-No te pongas así hombre! No te la robare, si es lo que piensas, solo estoy esperando-

Esperando que? Que lo matara si salía de esa jaula, seguramente! Le molestaba que Nishatusta se la pasara dando vueltas junto a su pequeña prisión después de cada función. 'Comandante Nishatusta Yoshitatsu asesinado con una cuchara en la garganta' Sonaba bien, pero no dejaba de ser un crimen, se decía el joven. Llego la noche del cuarto día en su jaula y no había tocado aun su comida. Pensó que seria buena idea dormir, tanto mal humor y preocupación le habían hecho cansar. Cerró los ojos y cuando estaba por conciliar el sueño escucho cascos dar contra el suelo, un caballo galopando, pero no le llamo mucho la atención, era normal eso en la feria. Sin embargo, el estruendo producido por el animal se escuchaba cada vez mas cerca y no pudo evitar fijarse, vio que un gran caballo oscuro cruzaba el camino principal y sobre el, su Ama.

-Saya!- la llamo emocionado.

Se detuvo bruscamente, busco con la mirada y cuando lo diviso bajo rápidamente del caballo y corrió a la jaula. Justo en ese momento Nisha se encontraba vigilando a lo lejos al muchacho y sonrió al verla, ya podría soltarlo. Pasó los brazos fuera de la jaula abrazándola como podía, le acaricio el rostro preocupado y volvió a abrazarla.

-Me cree, no? Yo no tome el reloj de Joel-

-Lo se-

La había extrañado tanto que no pudo resistir la tentación de regalarle un beso, el cual Nishatusta interrumpió riendo, jugando con las llaves de la jaula -Respiren! Respiren! Que no podía esperar a que lo dejara salir, señorita?- Los reto de una manera divertida. Los jóvenes se separaron rápidamente, sonrojados. Nisha se presento a la Dama y dejo salir a Haji, el cual no dudo en salir para estrechar fuertemente a Saya entre sus brazos.

-Bien ya te puedes ir Haji- sonrió Nisha.

-No hubiera sido mas fácil liberarme antes!- lo reto Haji –Por que esperaste tanto?-

-En realidad, esperaba a la joven. Al principio no pensé que seria posible que viniera tan lejos a buscarte, había comenzado a decepcionarme y sin embargo, esta noche está aquí, habiendo cabalgado hasta encontrarte- respondió el hombre, ante las miradas sorprendidas de los mas jóvenes –Vales mucho amigo mió y te he tomado cariño a pesar de que estuvimos cerca poco tiempo. Quería saber si esta señorita aquí presente era capaz de tanto por ti, creo que si te merece, valió la pena estar encerrado cuatro días, no!-

No! hubiera sido mas fácil NO encerrarlo! De repente sintió un dolor agudo en su cabeza, Saya le había clavado un puño sin piedad, a lo que Nisha comenzó a masajearse la zona golpeada con lágrimas asomando por sus ojos. Cruel! Pobre de Nishatusta, que 'he hecho tanto por ustedes!' Antoine insistió en que se quedaran para poder ver la función de esa noche y que la pasaran allí, de todas formas los carruajes estarían disponibles en la mañana. Había tanta gente que solo pudieron ver el número del comandante Yoshitatsu con el tigre que había atacado a Haji. Al día siguiente, con lágrimas por parte de Antoine e insinuaciones yaoistas por parte de Nisha, se despidieron y partieron lentamente. No es que fueran… Ehm, 'eso' simplemente eran extravagantes, pensaba el muchacho.

-Sigo pensando en ello… Quien haría algo como eso? Digo, tomar el reloj de Joel y culparme a mi- suspiro Haji –No creo que le haya hecho algún mal a alguien, me querían fuera del Zoológico. Supongo que debería…-

-Joel también ha salido a buscarte, porque tiene dudas, cree en ti… Por eso ya no hablemos del tema- lo callo la Dama, dejando descansar su cabeza en el hombro de Haji. El hizo silencio y le acaricio el cabello, sonriendo levemente. Canguro formaba parte del dúo de caballos que tiraban del vehiculo, así que no tenían de qué preocuparse. Un día mas pasaron fuera antes de llegar al Zoológico, al llegar, Joel evito las explicaciones y le pidió disculpas por haber dudado de el y por echarlo de esa manera. Olvido sermonear a Saya, comentando que un sirviente había tomado su reloj e hizo que culparan al muchacho, cosa que era mentira, muchos decían que el señor Amshel quería echar al muchacho de esa manera. Todo había vuelto más o menos a la normalidad con tanta rapidez como había empezado. Día duro al festejar la llegada de los jóvenes. Haji no ceno con todos esa noche, lo que preocupo un poco a Saya, no quería molestarlo así que simplemente se preparo para irse a la cama, pero no pudo dormir, ya que un goteo le llamaba la atención, provenía del lago. Por el balcón, con cuidado, salio y se encamino al lugar de donde provenía el sonido, seguramente seria Haji jugando con el agua como un niño. Bueno, si jugaba en el agua, pero no era un niño. Llevaba los pantalones arremangados al igual que las mangas de la camisa. Se acerco tratando de hacerlo en silencio, pero Haji la escucho y le sonrió invitándola a sentarse a su lado. Siguieron en silencio, jugando con los pies en el agua.

-Sabes nadar?-

-Un poco y usted?-

-No…- respondió apenada.

Haji se puso de pie y tomando impulso así, se metió de un salto al agua. Al salir enfrento a su Ama, tomándole un brazo y tirándola con el, mientras reía al hacerlo. Del susto se abrazo al cuello de Haji fuertemente y furiosa lo reto, pero el no parecía enojado, mas bien divertido. Le reprocho también, por haber mojado su pijama. Que importa, dijo el, de todas formas se veía hermosa. Ante el comentario se sonrojo levemente, retándolo otra vez. De 'castigo' la llevo mas lejos de la orilla, sin importarle los gritos de enojo de Saya, le hacia tanta gracia. Soltó su cintura y ella se agarro más fuerte de su cuello.

-No tengas miedo, respira hondo y trata de no soltar todo el aire sin ahogarte, mueve los pies y los brazos, no te desesperes con eso solo lograras hundirte- Explico con voz baja y suave. Saya obedeció con un poco de miedo aun, pero no debía desesperarse. Dejo su cuello lentamente y se dejo llevar. El muchacho sonrió cuando lo logro pero ahora venia la parte mas complicada: Nadar. Igualmente ni tuvo que enseñarle, por si sola lo aprendió e incluso ya ni miedo tenía, se estaban divirtiendo mucho. Haji le removió algunos cabellos del rostro y de ellos las gotas de agua escapaban y terminaban en su rostro, esto le hacia ver mas hermosa aun, no podía resistirse a la tentación. Sintió que se apegaba mas a su cuerpo, por el susto o por el beso? Por las dos, seguramente. Comenzó a sentirse agitado y al separarse le costaba respirar. Ambos apenados se miraron y tomaron algo de distancia.

-Será mejor que salgamos ya, es tarde- sugirió la Dama. Salio del agua rápidamente, haciendo que las mejillas del muchacho se sonrojaran, apretó los puños, porque si los soltaba perdería todo su autocontrol. Empapada, con ese camisón completamente adherido al cuerpo por acción del agua al igual que su cabello, sumando la tenue pero clara luz de la luna que le daba un toque especial a cada una de sus facciones. Al sentirse observada de esa manera, intento apresurarse para volver a la mansión –Va—vamos…- Pero Haji no obedeció y cuando estaba por avanzar, le tomo un brazo sin hacerle daño, la atrajo hacia el.

Se sentía pequeña e indefensa bajo su dominio, con uno de sus brazos rodeaba su cintura posesivamente y la apretaba contra su pecho, mientras que su otra mano la mantenía en su mejilla. Sus labios habían hecho contacto con los de su Ama, pero esta vez fue diferente, los fue separando de a poco y tímidamente con la lengua acaricio la suya. No podía describir exactamente lo que sintió, pero quien puede hacerlo? Eso si, fue una sensación placentera que no olvidaría nunca.

Parecían niños traviesos que iban mojando todo en el camino escaleras arriba, ella corría con una sonrisa en el rostro escapando del muchacho que iba igual de sonriente. Reían por lo bajo, no querían interrupciones. Al llegar el cerro la puerta tras de si y se acerco a la joven de una manera desesperada, volviendo a repetir ese toque tan placentero con su boca contra la de ella. A los tropezones ambos se movieron inconscientemente a la cama que normalmente ocupaban casi todas las noches, solo que esta vez no solo dormirían juntos…

La recostó allí, colocándose sobre ella luego, soportando el peso de su cuerpo con sus brazos para no aplastar a su Dama, volviendo a los besos que comenzó repartiendo por su mejilla para después devolver a sus labios. Era extraño, nunca habían actuado de esa manera y sin embargo en ese momento estaban comportándose así. Volvía a sentirse tan pequeña, tan indefensa, tan débil que necesitaba de la protección del muchacho, abrazo su espalda devolviéndole los cariños que le regalaba y por la necesidad de aire se separaron, avergonzados, sonrojados, que mas daba ya estaban allí demostrándose de a poco sus verdaderos deseos. En un momento, de una manera tan repentina se dirigió a su cuello, dejando un camino de besos cortos que luego fueron largos y acompañados de leves mordidas que hacían suspirar a Saya. Habían intercambiado papeles y recién se estaba dando cuenta, el estaba al mando, era el Amo y ella una simple sirviente bajo su dominio. Las manos de Haji comenzaron a jugar inquietas sobre su cuerpo, primero acariciando sus piernas con una suavidad tan propia de el, despacio y sin prisa, continuando en sus muslos y de paso retirando de a poco su húmedo pijama, hasta su cadera donde se detuvo para poder admirarla, no pidió permiso porque no lo necesitaba y retiro la prenda lentamente para no hacerle daño. Frágil, sensible, tierna, femenina… Mujer. Definitivamente era perfecta, al menos para el y sabia que bajo su mirada estaba avergonzada, seguramente tenia la idea de cubrirse con lo que tuviera al alcance, pero Haji tomo sus manos besándolas para seguir un camino a su hombro derecho, tan hermosa que era imposible resistirse a recorrerla con besos. Era el turno de Saya para retirar las prendas de Haji, pero de una manera torpe comenzó a desprender su camisa que se resbalaba entre sus dedos, a lo que el muchacho sonrió y trato de ayudarla en su tarea. No era un experto, ni ella, pero parecía estar marchando todo a la perfección. Volvió a entretenerse fundiendo su boca con la de ella y empezó a utilizar sus manos de una manera menos tímida, mas atrevida, más deseosa. Siguió con el recorrido a partir de su cadera a su cintura, recorriendo su vientre y siguió con todo su cuerpo, arrancándole suspiros y leves gemidos.

-Haji- suspiro –Te amo…-

Su voz de terciopelo, suave, escondiendo la pasión del momento. Deseosa y deseada, sensual, temblorosa. 'Yo también' fue su sincera respuesta. Se estremeció completamente cuando el muchacho siguió el laberinto de besos a su pecho hasta su abdomen, donde finalmente volvió a subir y le sonrió esperando a que terminara con su tarea de desvestirlo, cosa que para ella no era muy fácil, aunque esta vez quería hacerlo por ella misma. Acaricio su pecho y Haji sintió que el deseo aumentaba, la mano de Saya temblaba contra su piel y le provocaba una sensación muy agradable. Bajo su palma, la piel del muchacho se sentía mas calida de lo normal y fue descendiendo hasta su abdomen, llegando a la última prenda, retirándola de una vez, admirando el cuerpo de su sirviente, completamente descubierto y lo hizo sonrojar. La Dama acaricio su rostro y llego a su cabello, retirando también el lazo azul que lo recogía, dándole un aspecto más atractivo. Vaya que su sirviente era un excelente espécimen de humano

-No te haré nada que no quieras- susurro el, volviendo a dejar besos en su mejilla.

No, como podría quitarle la inocencia a esa criatura tan pura? No seria capaz, se arrepentiría toda su vida. Sin embargo, Saya lo atrajo a su propio cuerpo, abrazándolo, incitándolo y sintiendo hasta el más intimo músculo. Con cuidado de no lastimarla, dejo que la pasión lo guiara y se posiciono completamente sobre ella. Podía sentir la textura de su piel, como la seda, a diferencia de la suya, finamente áspera. Entrelazo sus manos con las de ella, pequeñas. Seguía lamentándose, sentía pena de quitarle tal inocencia, pero le hacia feliz saber que el seria el primero. Beso con dulzura su rostro y decidido se deslizo con un solo movimiento sobre ella, entrando solo un poco sin llegar a hacerle daño, aun no. Gimieron al contacto y repitió el movimiento hasta que tomando confianza intento empujar para poder entrar completamente. Saya gimió en una mezcla de placer y dolor, hasta unas pocas lágrimas llegaron a escapar de sus ojos ahora cerrados en una expresión de molestia que hizo preocupar a Haji, que tratando de mejorarlo, atrapo su boca con la suya cariñosamente. Un poco inseguro, continúo moviéndose hasta que estuvo completamente en el interior de su Ama. Acaricio su rostro, intentando relajarlo y secar las lágrimas que ya casi no derramaba. Sintió que la joven se acercaba a su oído y le rogaba 'Hazlo ya' con un tono apasionado, en parte travieso y poco común en ella. Nuevamente entrelazo las manos de ambos y respiro profundo para embestirla sin dificultad por primera vez y dejo escapar un gemido ronco, al igual que ella uno que no trato de contener. Una y otra vez, mas y mas rápido, perdiendo la timidez, dejándose guiar ciegamente por el deseo y el corazón. Arqueando la espalda por el placer que le producía, rasguñándolo, mordiéndolo, besándolo, aferrandose a la espalda del muchacho, nunca había sentido algo tan placentero, pero sabia que si no hubiera sido Haji, no lo habría disfrutado tanto. Nadie sabría regalar esos besos con tanto deseo y amor a la vez, entregar esas caricias con tanta suavidad y ternura, nadie mejor que el, podría poseerla con esa pasión tan entregada. Al sentir un movimiento brusco por parte del muchacho, se le escapo un gemido ahogado que lo hizo preocupar.

-S—si duele… Puedo detenerme-

Haji tonto. Podría morir si se detenía en ese momento, pobre muchacho que seguía siendo inocente, ese gemido no había sido de dolor sino que de puro placer y lo había malinterpretado. Fuego, fuego fue el nombre original de Haji en ese momento, atrevido, apasionado, arriesgándose, dejándose llevar. Le susurraba 'te amo' de una manera verdadera y a la vez incompleta, porque tendría que inventar palabras que no existen para explicarle lo que sentía por ella. Le susurraba 'eres hermosa' desde la punta de los dedos a los pies, desde su cabello y su rostro, hermosa niña que en sus brazos se hacia mujer. Y le susurraba 'nunca te vayas de mi' con una decisión sincera, como un deseo que quería cumplir a toda costa. Ambos seguían con el tinte rojo en sus mejillas, que aumento al sentir que estaban llegando al límite. Se encuentran sus ojos, se atrapan sus labios y fundidos en ese ultimo beso, sienten que no pueden mas gimiendo a la vez, mientras ella se mordía el labio inferior al sentir que la calida esencia de Haji inundaba su interior. Poco a poco la respiración fue normalizándose y el joven sonrió, recostándose a un lado de su Ama.

-Saya…?- No obtuvo respuesta, ella mantenía los ojos cerrados y respiraba tranquilamente. Estaba dormida –No te vayas esta vez, quiero despertar a tu lado-

No le agradaba que cada vez que dormían juntos, tuviera que despertar solo. Quería tenerla a su lado esa mañana y todas las que le siguieran. Viendo que estaba refrescando, paso uno de sus brazos por su cintura, abrazándola para que no sintiera frió.

Se vio obligada a despertar, le molestaba la calida luz que entraba por la ventana, decidió levantarse y correr las cortinas. Se sentó restregando sus ojos con sus puños y se dio cuenta de que llevaba solo una camisa: La de Haji. Se sonrojo de pies a cabeza al recordar los hechos de la noche pasada y sonrió. Cuando se pregunto donde estaría él, sintió que un par de brazos rodeaban su cuerpo y la devolvían a la cama. Miro al que la había agarrado tan juguetonamente y con una leve sonrisa dormía. Acaricio su rostro suavemente para no despertarlo, pero no pudo evitar dar un vistazo por debajo de las sabanas que cubrían ambos y se sonrojo al darse cuenta de que eso era lo único que lo cubría. Sin poder retenerlo, dejo escapar un suspiro que hizo despertar al muchacho y este apretó más su agarre.

-Huh, perdón si te desperté…. S—será mejor que vuelva a mi habitación-

-No…- discutió el muchacho –Prometiste que te quedarías esta vez-

-Ah... Y-yo... Bu—Buenos Días…- murmuro ella, escondiéndose bajo las sabanas. El comenzó a reírse, que inocencia la de su Ama, le encantaba! –No te rías! Tonto!-

-Lo siento, lo siento- se disculpo aun riendo -Que haces con mi camisa? Vas a tener que devolvérmela!-

-No! Haji, no! Tu… Tu… Pervertido!- lo reto abrazándose a si misma –No puedo creerlo! Eres de lo peor Haji!-

A pesar de haberlo discutido, tuvo que devolverle dicha prenda y el festejo su victoria. Volvió a reír, pero esta vez mas fuerte, al ver que seguía abrazándose a si misma, dándole la espalda para evitar que la mirase. Con una de sus manos le acaricio la piel expuesta y ella se estremeció al sentir tal contacto. Al sentirla tan suave, no pudo evitar 'escribir' algo con su dedo.

-J… e… t…. Je t'aime- pronuncio ella adivinando las letras, sonriendo inconscientemente al unirlas. Sintió que volvía a escribir con su dedo, pero le costo un poco mas entender esta vez o ella no quería entenderlo. El muchacho estaba muy entretenido haciendo eso y ahora esperaba que le respondiera. Bésame era la palabra, el pedido, la necesidad. Lo remarco varias veces sin respuesta por parte de su Ama, quien aun estaba avergonzada como para responderle, en ese momento se sentía nerviosa, incluso mas que la vez anterior, es como cuando estas enamorado y sientes nervios antes de ver a Esa Persona o cuando bromean sobre que estas tonto y también cuando tus amigos te hablan de tu novio y te sonrojas…

Esa mañana el primero en darse cuenta de la alegría de Saya fue Joel, claro que sabia la razón, pero se ahorro los comentarios. Pensó en Haji, verlo tan alto le hacia pensar en lo pequeño que había sido hace tan poco tiempo. Suspiro al pensar, también, en lo poco que faltaba para su cumplir 72 años de vida, el tiempo pasaba muy rápido. Volvió a los papeles que estaban en su escritorio, mas bien a su diario, donde escribió rápidamente, se habían hecho grandes avances y ahora solo debía esperar los resultados. Palabras como 'Sangre' 'Raza' y 'Experimento' le hicieron cambiar ese semblante amable a uno sombrío.

-Cambios? Noticias Buenas, malas…?-

-Ah, Amshel- susurro el hombre en voz baja, casi tenebrosa –ha habido cambios, la buena: Ya ha habido un gran avance sobre Saya, solo hay que esperar. Pero cuando termine… Quiero que dejes en paz a esa criatura- Estaba harto de hacer aquello a escondidas, mintiéndole, examinándola de esa manera. Por Dios! Se decía, no eran dueños de su vida.

Desconocedora de todo eso, Saya se encontraba abriendo el candado que mantenía cerrada la habitación que Diva ocupaba, cuando logro intento divisar a la joven que se encontraba sentada en una de las esquinas de la prisión escondida bajo lo que se podría definir como una túnica. Supo que estaba asustada pero la consoló diciéndole que estaría con ella.

-Gracias por la ropa, hermana Saya- agradeció la ojiazul

-Si, bueno como te lo prometí, ya quite el candado… Iras a la fiesta de Joel, verdad? Y cantaras esa canción para nosotros!-

Por supuesto que iría, estaba ansiosa por llegar a la fiesta y darles un 'gran espectáculo' a todos. Una vez que la Dama salio corriendo de allí, ya que no quería recibir sermones de Haji, se dirigió a una de las habitaciones cercana a la suya y con una fuerza increíble rompió el candado de esta. Arrugo la nariz, por el aroma a humedad que desprendía dicha prisión. El hombre que la ocupaba se acerco con pereza a la joven y arrodillándose frente a ella le tomo una de las manos dejando allí un beso.

-Grigori… Es hora de jugar!-

-Si eso es lo que deseas-

En el momento del reencuentro entre Caballero y Dama, lo que ninguno de los dos sabia era que Haji se acercaba a ellos, buscaba a su Dama. Diva se relamió los labios, seria con el primero que se divertiría, le molestaba que Saya se la pasara hablando de ese sirviente, debía deshacerse de el primero que nada. Cuando éll apareció al pie de las escaleras la miro como si estuviera preocupado y se acerco sin decir nada. Diva sonrió cuando la confundió con Saya, pero no le respondió simplemente se acerco sonriente.

-Eres una molestia!- Parecía disfrutar de lo que hacia, riendo alegre, festejando, atravesando el pecho del muchacho sin piedad con su brazo, moviendo la extremidad de modo que rotara entre el hueco que le había hecho. De una manera brusca retiro el brazo causante de tal herida y el muchacho aun consciente comenzó a temblar, no de dolor casi insoportable, sino que de miedo, ver reír a esa chica salpicando su propia sangre por todos lados le hizo sentir pánico. Qué hacia esa muchacha ahí? Por qué le había hecho eso? Por qué se parecía a su Ama? Por que Grigori estaba allí? Se suponía que le habían disparado años atrás. Pensó todo esto en un segundo antes de desplomarse en el suelo, inconsciente. Dejando la carcajada de lado Diva lo empujo con el pie, pero este no se movía -Bah… Que humano tan inútil, será mejor que vayamos a la fiesta de la que hablaba mi hermanita, a buscar mas niños y niñas para jugar!- Grigori obedeció sin discutir.

En cambio, Amshel seguía discutiendo con Joel. No podía creer que el anciano se hubiera encariñado con ese monstruo que llamaban Saya. El mayor cerro su diario molesto, no estaba de humor como para soportar los 'No puedo creerlo, esto es inaceptable' de Amshel, sabiendo que era libre de hacer lo que le diera la gana. Muchas veces sentía que el hombre que tenia enfrente no era ese asistente suyo con el que había comenzado el Zoológico, sabia que escondido bajo ese rostro permanecía una persona fría, cruel, mas de lo que el habría podido ser. Sin poder aguantarlo mas, se levanto de su asiento y dejo a Amshel atrás, sin embargo, este le llamo la atención.

-Te recomiendo que te des prisa y vayas a ver como están tus invitados…-

Joel se detuvo en seco. Escucho gritos provenientes de una mujer, luego de un hombre, finalmente de todos –Que… Que has hecho!- luego de eso, bajo hacia el jardín central y vio todo en llamas, al igual que varios cuerpos sin vida de sus invitados, otros corriendo y gritando. Que rayos había pasado! Escucho otro grito, mas desgarrador y desesperado que todos los que había oído, pero este provenía de la Torre. Preocupado y rogando no encontrar allí a Saya, se dirigió al lugar rápidamente. Lamentablemente al llegar allí, vio a la joven llorando desconsoladamente sobre el cuerpo inerte de su sirviente.

-Joel! Sálvalo por favor!- le rogó, desesperada. El hombre trato de calmarse y pensar rápidamente, sabia de una solución y aunque no la aceptara mucho decidió que era la única salida.

-Si no lo quieres perder… Dale tu sangre de boca a boca- le ordeno, entregándole un daga.

-Mi… Sangre?-

-Rápido Saya! Si muere ya no habrá remedio- la apresuro el hombre. Saya no dudo en utilizar la herramienta para abrirse una herida en la palma de la mano, de la cual sorbió su sangre y se la dio a Haji justo como el anciano le había explicado. Al ver la habitación abierta se pregunto donde se habría metido el cuerpo experimental, pero luego lo entendió todo, el fuego, los gritos, los cadáveres. Nuevamente bajo y corrió hacia la mansión, seguido de Saya quien aun preocupada por Haji se vio obligada a dejarlo para averiguar lo que sucedía. Una vez allí la escena no fue de lo más agradable…

-Hermanita Saya!- exclamo con felicidad, la joven que sostenía restos de alguna dama de entre los invitados, le sonreía feliz.

-E—eres… Diva?- Era la primera vez que le veía el rostro y era idéntica a ella.

-Que significa esto Amshel! Creí haberte dicho que No liberaras el cuerpo experimental de la torre- lo reto Joel, enojado –Y te ordene que no dejaras salir por nada a este sirviente!- repitió, señalando a Grigori quien solo sonreía, ayudando a su Diva a alimentarse.

-No digas esas cosas, yo no los libere… Fue Saya!- se defendió, señalando a la joven quien aun no podía creer en todo lo que estaba sucediendo. Trato de explicarle a Joel, pero no podía, tartamudeaba y le faltaba el aire.

-No quiero mas excusas! Amshel llévalos a la torre…!- Pero lo que decía era en vano. Ni siquiera los humanos podrían detenerla ya. En un arranque de furia saco su pistola y le apunto a Diva, aun sabiendo que eso no le haría daño. En ese momento la chica se encontraba saboreando algún órgano que había tomado de algún caballero, ofreciéndoselo con una sonrisa a su hermana, a lo que esta sintió nauseas.

-Que sucede? Te alimentas de eso todos los días, por mas que quieras hacerte pasar por una humana, sigues siendo un monstruo…- Antes de que pudiera terminar recibió un disparo por parte de Joel, quien se sorprendió de sobremanera al ver que se recuperaba en un segundo, acaso…? –Si un chiroptero le da su sangre a un humano de boca a boca, este será transformado en un ser igual al chiroptero, como crees que comprobé mi teoría de los chevaliers? Claro que Grigori formo parte del experimento también-

Sangre con la boca? Grigori vivía? Era un 'chevalier'? No entendía nada!

-Entonces Haji…!- murmuro Saya

-Haji? Ah! Lo mate recién!- anuncio Diva felizmente –Así y así, atravesándole el pecho, sufrió como un animal y salpicaba todo, fue muy divertido!-

Esa, fue la gota que rebalso el vaso. Saya sintió un odio indescriptible hacia esa joven a la que le había tomado cariño en tan poco tiempo. De alguna manera la rabia y el odio se apropiaron de ella, provocando que actuara de una manera salvaje, atacara a todo lo que se interponía en su camino y perdiera toda noción de lo que hacia. Todo se puso negro, solo sabia que peleaba, atacaba y se defendía, poco le importaba la gente a su alrededor. Finalmente, cuando se dio cuenta, el sol de la mañana era lo único que la acompañaba. Miro sus manos y vio sangre, por todas partes, en su cuerpo, en su ropa, en su rostro, en Su Boca. Asustada se defendía 'Yo no se nada! Yo no fui!' entre lagrimas y culpa, vio que Joel se encontraba bajo los escombros, apenas vivo.

-Joel! Resiste- le rogó ayudándolo, luego sosteniéndolo en sus brazos

-Y… el cuerpo experimental?- pregunto débilmente, pero Diva ya no se veía por los alrededores –Saya… Mátala!- le ordeno, en sus últimos alientos –Ustedes son hermanas, son parte de mi experimento… Son seres supremos llamados chiropteros, No hay que dejar que la gente sepa de esta sangre maldita! Cuando las encontré yo… Debí matarlas…-

Joel estaba muerto…

-Suéltame! Yo quería jugar con Saya y dejamos atrás a Grigori!- se quejaba la ojiazul, pataleando en el hombro de Amshel, quien la llevaba con gran agilidad, escapando.

-Grigori nos estará esperando en otro lugar…. Además era demasiado peligroso pelear con Saya en ese estado, no puedo perderte por una cosa así- discutió, sacándole una sonrisa a la joven y ella se abrazaba a su cuello, confesándole que tenía un sueño el cual quería concretar. Mientras tanto en la torre, un confundido Haji se levantaba del suelo, buscando la herida de su pecho la cual ya no estaba. Pensó en su Ama y apresurado se dirigió a lo que serian los restos del jardín.

-Saya? Que paso?- pregunto, preocupado. Pero ella no respondió, sino que le sonrió aun con las lágrimas en su rostro, manchado de sangre.

-Perdón, Haji… Perdón, perdón, perdón, perdón- se disculpo repetidas veces –Gracias por…. Decirme que soy 'hermosa'-

Volvió a sonreírle y esta vez tomo una de las dagas de Joel que yacían en el suelo y de un solo movimiento corto su largo cabello. Quería parecerse lo menos posible a su hermana, no podía aceptar tener la misma apariencia. Sin embargo, el estruendo producido por el vidrio que ahora se hacia trocitos en el suelo, le hizo volver a la realidad…

Se encontraba en su cama, al parecer había estado inquieta ya que sin querer había empujado la lámpara de la mesa, haciendo que cayera y se rompiera. Sudaba y las manos le temblaban, se toco el rostro y sintió que sus dedos se humedecían con las lagrimas. Había sido solo un sueño, uno que había estado teniendo desde la noche en que lo vio por última vez en el teatro, mas bien un recuerdo que le acechaba cuando más quería olvidarlo. Miro el reloj que tenía a un lado, 06:30 a.m. era temprano aun, pero ya no podría dormir más. Se levanto de la cama y camino hasta la ventana, abriéndola para que el aire fresco de la mañana entrara a su habitación. Sonrió levemente al ver el sol asomarse, eran en esos pequeños momentos en los que agradecía que Julia hubiera podido modificar las hormonas que regulaban su diapausa a un tiempo mucho menor que al de 30 años, lo habían logrado en parte gracias a la insistencia de Kai, quien quería mantenerla con ellos a toda costa, siempre diciendo que él volvería algún día y de una manera inesperada. Comenzó a cambiarse, reemplazando su pijama por su uniforme, había vuelto a la escuela ya que necesitaba distraerse. Aun siendo temprano, ya podía sentir el aroma al desayuno que Kai preparaba todas las mañanas, que lamentablemente solía quemar. Después del clásico 'buenos días' Saya no desayuno, haciendo preocupar a su hermano, entendía que estuviera triste por la falta de su Chevalier, pero debía alimentarse aunque fuera de su desayuno quemado.

-Saya!- La llamo asomándose, segundos después de que ella salio –Él volverá, solo espera!-

-Si… Gracias Kai-

Empezaba a perder las esperanzas, más de tres meses sin el, ninguna noticia o prueba alguna de que estuviera vivo. Quizás solo debía seguir esperándolo porque le había hecho una promesa, hacia mucho tiempo, pero tenia que cumplirla…

'I will never leave you'


Quizás no es para llorar, pero lo quería así de aguadito :P Ahora estoy un poco mas conforme con este final, espero que ustedes piensen igual n/n Y si, Nishatusta tiene un estilo parecido al de Nishi del manga Viaje Nocturno.

En cuanto a la 'Escenita' u/u... No tengo comentarios :P Dirán si gusto o no!

Este capitulo esta dedicado (y muchas gracias!) a ginytah porque si no me hubiera dado esa idea, no hubiera podido continuar!

Y por ultimo, si, es el capítulo final como ya se habrán imaginado. Me entretuve bastante al escribirlo, pero ya llego a su fin...No desesperéis! Quizás llegue a escribir una pequeña segunda parte :D eso si, paciencia que tengo otros proyectirijillos en mente u.u

Muchísimas gracias a todas las personitas que siempre me dejan review :D Nos leeremos en otra ocasión!