Sailor Moon y sus personajes no me pertencen
Capítulo 8
Muchas parejas jóvenes y familias con niños salían por las puertas automáticas del y sefurcaban por caminos diferentes. Muchos hablando de la película, otros hablando de lo que harían después. Artemis movía la cabeza en busca de una cabellera rubia que no tardó en encontrar entre toda esa gente. Al fin Minako había terminado la película que había ido a ver con Josh.
Artemis suspiró. A pesar que el día anterior tuvo un gran enfrentamiento con mafiosos Minako actuaba con total normalidad. Josh la había invitado al cine y ella no lo pensó dos veces. Sabía que no debía preocuparse, pero… ¿Por qué algo le daba mala espina? ¿Era Josh? ¿Era ese extraño criminal que Mina intentaba atrapar junto a su colega Natsuna? Tal vez era eso. Tal vez el dúo estaba subestimando el poder de ese mafioso. El felino no quiso dejar todo al azar y había investigado horas atrás este ser humano. Era peligroso, una persona que ha hecho atrocidades. Ahora se estaba arrepintiendo de que Minako se haya metido en todo esto; Pero ella era Sailor Venus ¿Podía contra este sujeto verdad?
La risa fuerte de su dueña lo despertó de sus pensamientos. Allí estaba Minako junto a Josh riendo de la película que habían visto. Caminaron unos pasos más hasta que se encontraron con él
-Si que tu gato te sigue a todas partes ¿eh Mina? Pregunta Josh algo divertido.
-Me pregunto que estará haciendo aquí… Se preguntó pero en realidad miraba a su gato de forma fulminante. –Josh, creo que dejé mi bolso en la sala.
-No te preocupes. Yo voy por él.
Cuando Josh estaba lo suficiente alejado Minako se puso de cuclillas frente a Artemis.
-¿Qué rayos haces aquí? Le espeta realmente molesta. -¿Vienes a arruinar mi cita o qué?
-Pero que cosas dices. Contra ataca Artemis. –Vine a ver si estas bien.
-Sé cuidarme sola.
-Ese Josh aún no me es confiable Mina. Además debes tener cuidado… el séquito de Pèng Bùdé podrían estar en cualquier parte.
-Deja de preocuparte. Tengo mi pluma de transformación de ser necesaria. Le susurra. –Ahora vete, ¡Quiero seguir con mi cita! Termina de decir con sus ojos brillando de fantasía.
Artemis puso los ojos en blanco. -Sólo ten cuidado ¿De acuerdo?
–Soy Sailor Venus ¿Acaso lo olvidaste? La Sailor Senshi que ha luchado contra seres malignos. Pelear contra un delincuente no será muy difícil. Respondió guiñándole el ojo.
Artemis sabía que Minako siempre era muy confiada a la hora de luchar. Era poderosa, eso lo sabía pero nunca hay que desconfiar del enemigo aunque débil sea…
Estaba por decírselo pero vio que Josh se acercaba, Minako se puso de pie y le susurró que se fuera. Cuando el chico llegó le dijo que no había encontrado su bolso.
-Busqué en nuestros asientos y no encontré…
-Es que recién me acordé que no traje bolso. Se ríe con nerviosismo Minako rascándose la cabeza tratando de mostrarse inocente.
Josh se la quedó mirando unos segundos y finalmente rió y abrazó dándole un coscorrón cariñoso. Entre risas pelearon de manera juguetona y de la mano caminaron viendo que podían hacer después.
Minako le propuso de ir a tomar un helado pero él negó la cabeza.
-Peleo en pocos días… y tengo que cuidar mi peso.
-Que aburrido eres. Le saca la lengua la rubia.
Josh se pone frente a ella y camina de espaldas. -Prometo que después de pelear comeremos la copa más grande que podamos encontrar.
-¿Lo prometes?
Josh clavó los pies en la tierra provocando que Mina chocara contra su pecho. No desaprovechó la oportunidad y le dio un suave y largo beso.
Las mejillas de Minako se sonrojaron al rojo vivo y su corazón palpitaba con fuerza. ¡Él la estaba besando! Y ella por supuesto que le correspondió.
¡Es amor! Debe serlo… Pensó hacia sus adentros hasta que sus labios se separaron.
-Lo prometo. Josh seguía descansando sus manos en la mejilla de Minako y la miró profundamente a los ojos.
Caminaron casi una hora hasta que llegaron al parque. En el camino Minako se había olvidado completamente de todo. De que había un mafioso arruinando la ciudad y que debía tener sumo cuidado que ahora había vuelto a su alter ego de Sailor Venus. Con Josh todo desaparecía. Ya había pasado casi una semana desde que empezaron a verse y ella no podía sentirse tan feliz y enamorada. No dejaba de pensar en él. En las clases de distraía más que nunca y su cuaderno tenía el nombre de su chico escrito por todas partes. Ya solo quería atrapar rápido a ese Pèng como se llame para luego disfrutar el resto de los días con Josh. Ya podía imaginarse… él la pasaría a buscar por la escuela todos los días, jugarían juntos, se besarían y también…
-¿En que piensas?
Minako despertó de sus delirantes pensamientos y se encontró con los ojos de su chico. Estaba sentada recostando su espalda contra un árbol mientras él descansaba cómodamente la cabeza en sus piernas. No supo cuánto tiempo se quedó soñando despierta, río por lo bajo y acarició las cortas hebras del muchacho.
-Nada importante. ¿Y tú en que piensas?
El joven desvió la mirada y mostró un gesto incómodo. Minako rápidamente se preocupo ¿Había dicho algo malo?
Entonces Josh se levantó de su sitio cómodo y recostó la espalda en el árbol junto a ella. Su mirada no dejaba de detonar preocupación. Mina se resistió a hablar, decidió esperar hasta que él tomara la palabra para expresar sus pensamientos.
-Discutí con mi padre hoy… Empezó a hablar Josh. –Sobre su trabajo. Hace tiempo que trabajo con él ayudándolo pero no quiero hacerlo más. Y cuando se lo dije… enloqueció.
Mina tomó su mano y la estrujó con cariño. Nunca despegó su mirada de él. Era la primera vez que se había quedado sin palabras para decir en un silencio interminable.
-No quiero ser como él. Josh le costó tragar saliva. –Solo quiero pelear para ser profesional y ya el año entrante ir a la Universidad. Pero él no quiere… quiere que me meta en el negocio familiar.
-¿Quiere que trabajes en la empresa? Minako recordó que él le había dicho que su padre trabaja en una de las más grandes nuevas empresas de Tokio.
Josh la mira por unos segundos y asiente. –Si… es todo muy complicado Mina y yo solo...
Soltó un largo suspiro. No sabía que Josh podía ser tan sensible. Le estaba mostrando su lado más vulnerable y Minako se sentía impotente no poder ayudarlo lo suficiente. Lo único que pudo hacer fue recostar su cabeza en el espacio entre su hombro y cuello y estrujar su mano. Se quedaron minutos en esa posición; ambos deseaban poder quedarse en ese lugar por siempre.
-No sé por qué Minako. Suelta el rubio oliendo su cabello. –Pero cuando estoy contigo me olvido de todo por unos momentos y soy feliz…
Mina alzó la vista y sus ojos se encontraron nuevamente. Esos ojos verdes mezclado con azules eran únicos. Se perdía en ellos intentaron diferenciar ambos colores que estaban bien entremezclados. Unieron sus besos nuevamente en un largo y profundo besos. Poco a poco se volvió más intenso y debieron separarse por falta de aire.
-Gracias por escuchar. Susurra Josh a centímetros de sus labios.
La rubia volvió a sonrojarse y no pudo evitar apartarse unos centímetros. –Si hay algo en que pueda ayudar yo…
Fue interrumpida por los labios de Josh contra los suyos. Ella volvió a corresponderle comenzando poco a poco a conocerlo. Nunca había besado a un chico de esa manera… y estaba insegura de lo que pasaría a continuación. Pero Josh suavemente deslizó su mano por su mejilla y la acarició. Ella llevó su mano para acariciar el cabello del chico. Se unieron más y él acercó su lengua a los dientes de Mina para pedirle acceso y ella dejó que ahora unieran sus lenguas en una danza que ambos estaban disfrutando.
Josh con su otra mano atrajo más a Minako por la cadera y comenzaron a besarse con más necesidad. Hasta que dos gotas de agua cayeron por su rostro obligándolo a separarse.
Ambos miraron hacia el cielo.
-¿Qué rayos…?
El cielo se había vuelto gris y la lluvia empezó a caer mojando todas las calles. Ambos se pararon y se miraron mientras la lluvia los mojaba. No pudieron evitarlo y comenzaron a reírse. El parque se vació por completo quedando ellos solos bajo el árbol que ya no les servía de techo.
Josh dio un paso para tomar a Mina para continuar lo que estaban haciendo. Pero para su sorpresa ella dio un paso atrás sonriendo muy divertida.
-¿Mina…? Alzó una ceja con una mirada inquisidora
-¡Tendrás que atraparme primero! Exclama ella antes de echarse a correr por todo el parque.
Escuchó las pisadas de Josh chapoteando los charcos. Ella corría dejando que la lluvia la bañara, el joven no tardó en atraparla y abrazarla por atrás empezando a hacerle cosquillas. Mina reía mientras rogaba que la soltara.
-¡Josh! Bastaaaa.
El chico decidió detenerse pero con sus fuertes brazos la volteó y la alzó para darle un profundo y apasionado beso. Minako se sentía que estaba tocando el cielo con las manos.
Si eso no era amor. Minako no sabía entonces que era.
El pequeño celular vibró haciendo vibrar también la pequeña mesa reiteradas veces. Sonó repetidas veces hasta que al fin se hizo un silencio que Minako agradeció hacia sus adentros. Pro no duró mucho tiempo porque el aparato nuevamente comenzó a vibrar.
Estiró un brazo sacándolo de las enormes frazadas donde estaba cubierta, Sin mirar tanteó con la mano la mesa hasta que encontró el celular, lo acercó y contestó el llamado acostada boca abajo mirando su almohada.
-¿Hola? Pregunta con la voz congestionada y muy cansada.
-¿Mina?-. Natsuna por un momento pensó que era otra persona. –Se te escucha horrible ¿Aún la gripe no pasó?
Un estornudo fue suficiente respuesta para la mujer policía. Desde ayer que Mina se había enfermado de una fuerte gripe. Se imaginó que una chica enérgica y fuerte como su amiga se recuperaría más rápido que una persona ordinaria. Creo que exageró…
-Y yo esperaba más de Sailor V… bromea la mujer riendo.
-Que graciosa. Aprieta los dientes la rubia apretando por unos segundos su rostro contra la almohada. -¿Qué pasa Natsuna?
-Solo llamaba para saber como estabas… y para decirte que Toshio ya está fuera de peligro.
Levantó su cabeza de la almohada sacando las frazadas que cubrían su cabeza. -¿De verdad? Qué alivio…
-Sólo debe seguir unos días en el hospital para que le den el alta y pueda seguir descansando en su casa. ¡Te manda saludos! Y te felicita por tu hazaña de esa noche contra los matones de Pèng. ¡Adelantamos mucho el caso por eso!
Minako comenzó a sentir nuevamente algunos mareos a causa de la gripe por lo que pudo alcanzar a responder con un gruñido.
Parece que Natsuna notó eso y decidió ir terminando la conversación. –Mejórate pronto ¿Si? No olvides que el sábado próximo que tenemos la fiesta de Pèng Bùdé y debemos elaborar nuestro plan de acción…
-Mmh. Intentó asentir. Lo último que quería seguir escuchando era a Natsuna hablar de ese Pèng Budi, Buden…. Como se llame. –Nos vemos Natsuna.
-¡Adiós Min…!
Minako cortó la llamada del pequeño celular que previamente Natsuna le había dado parea recibir llamadas exclusivamente de ella o de algún agente policial. Gruñó arrepintiéndose totalmente haber aceptado el pequeño obsequio porque ahora la mujer la llamaba todos lo días para saber como se encontraba. Natsuna había vuelto a sus andadas pero esta vez era por motivos laborales.
Ya quería atrapar a ese villano para volver a tener su vida normal… con Josh claro.
Volvió a acostarse en la cama intentando conciliar el sueño, pero no pudo lograrlo ya que sintió cuatro pequeñas patas caminando por su espalda sobre la frazada.
-¿Llamó Natsuna?
Artemis no había pasado por alto la llamada telefónica. Mina volteó para queda boca arriba dejando solo su cabeza expuesta. –Nada importante…
Volvió estornudar con fuerza provocando que por reflejo Artemis diera un paso atrás. Realmente estaba hecha un desastre. Fiebre alta y estornudos. Todo por ese Josh y la lluvia.
-Que torpe eres Mina. Jugar bajo la lluvia toda la tarde. Negó con la cabeza como siempre.
Su dueña se sentó en la cama y a pesar de tener los ojos caídos del excesivo cansancio dijo con total alegría. -¡Es amor Artemis! Nunca me pasó algo igual y no me importa haberme enfermado por ello.
-¿No crees que te estás apresurando?
-¡Soy la diosa del Amor! Alza un dedo al cielo. –¡Esta vez es real! ¡Amor del verdadero!
Y un cartel se desplegó de la pared soltando confeti y dos globos. El cartel estaba escrito por el felino que decía "Felicitaciones por tu verdadero amor número 1001".
-¡Estoy hablando en serio! Minako agarró una pequeña almohada y se lo aventó al gato haciéndolo caer de la cama.
Artemis maulló de la sorpresa y volvió a subirse a la cama para encontrarse con la mirada pensativa de Mina. Estaba preparado para discutir con ella, sin embargo ella lo miró con una mirada profunda e intima. Ya no estaba hablando hacia él como su guía y compañero. Le estaba hablando como su amigo.
-Realmente… yo le gusto Artemis. Expresó ella con voz suave. –Y no es un Youma, un ser maligno o se está aprovechando de mí- Le gusto por ser yo… por ser Mina Aino
Artemis no lo había pensado de esa forma. Minako era una chica enamoradiza y siempre se había sacrificado por el amor. Terminando lastimada o con el corazón roto pero siempre se recomponía con rapidez al conocer un chico nuevo. Con ser guapo era más que suficiente para poderse olvidar de su anterior enamoramiento. Pero por como ahora se estaba expresando y por las citas previas que había tenido con Josh. Podría ser el comienzo de algo serio para ella. Adolescencia. Pensó el gato cómo posible razón. Edad del enamoramiento puro y sin sentido ¿Verdad?
Nuevamente miró a su dueña que ahora parecía tener la mente perdida. En realidad estaba regresando a dos días atrás cuando Josh le había contado sus problemas con su padre y cómo él le había expresado todo su cariño bajo la lluvia. Los besos fueron largos, profundos y apasionados. Apenas los recordaba su corazón emanaba calor y talvez esa era la razón por la cual la fiebre parecía aumentar en cualquier momento. Se habían quedado casi una hora bajo la lluvia compartiendo abrazos, risas y besos provocando que ella inevitablemente cayera enferma al día siguiente. Pero no se arrepentía de nada, volvería a repetir ese día sin duda alguna. Fue uno de los mejores días de su vida.
Una pequeña sonrisa se surcó en sus labios y se dejó caer en la cama. –Tú crees Artemis… ¿Qué podría estar con él a pesar de mi misión? Artemis se acercó más hasta quedar acostado al lado de la cabeza de su amiga. -Si esto continúa… y tenga que cumplir mi misión como Sailor Scout. ¿Tendré que dejarlo de lado para cumplirlo?
La premonición de Kaito Ace retumbó en la cabeza del felino. Una Sailor Scout debía dejar todo de lado para proteger a su princesa. Era su destino y su trabajo, era inevitable. El Reino Oscuro ahora está desaparecido pero estaba recuperando fuerzas para pronto contra atacar. Y es allí donde Minako y las demás Sailor Scouts deben aparecer para proteger a Tierra. Sailor Venus era la líder, debía guiarlas y liderarlas en esta difícil misión y sabía que alguien como Josh se metería en el camino.
Pero también sabía que Minako estaba madurando. Ya no era la niña egoísta y despreocupada de antes. Sabía el gran peligro que pronto se avecinaría.
Unos ojos azules chocaron con los ojos verdes de Artemis esperando una respuesta. Se quedaron en silencio por unos largos segundos.
-Creo que sabrás la respuesta cuando el momento llegue Mina. Finalmente responde el gato. –Eres la líder, sé que cuando las veas sabrás que es lo más importante y tomarás la desición correcta.
La adolescente cerró los ojos y soltó un suave suspiro. Sacó la mano y acarició la cabeza de su mascota recibiendo a cambio unos suaves ronroneos.
-Gracias Artemis. Aunque tu respuesta no me ayuda en este preciso momento.
-Que tonta eres Mina. Ríe por lo bajo el gato antes de bajarse de la cama y dirigirse al baño. –Iré a buscar el termómetro para la fiebre.
Minako lo siguió con la mirada hasta que se fue. Estiró los brazos y los dejó a los costados. Había estado la mayor parte del día en la cama y ya estaba empezando a tener ganas de salir afuera para jugar al voley, correr e incluso saltar por los techos con su traje de marinero. Pero resopló cuando sintió que su cuerpo le estaba rogando de no realizar ninguna de sus salvajadas. Aún tenía que descansar.
Si no lo hacía no llegaría al viernes para ver a Josh pelear. Ya estaba deseando que ese día llegue.
A pesar que no estaba segura de la idea Minako aceptó acompañar a su ahora novio Josh a los preparativos antes del gran evento. Josh le había explicado que primero debían reunirse todos los jueces, árbitros, entrenadores y luchadores a organizar el cronograma y luego realizar el pesaje. Cada luchador debía pesarse para ver la categoría y si su contrincante compartía un kilaje similar.
Minako no sabía con qué se encontraría. Ya recuperada de la fuerte gripe caminó junto a su fiel amigo Artemis hacia el punto de encuentro que Josh le había dicho.
-¿Es necesario que me acompañes? Pregunta Mina mirando a su gato que caminaba por las rejas de las casas.
-¿Y dejarte sola en ese lugar lleno de chicos? Gruñe Artemis. –Ni lo sueñes.
Minako rodó los ojos. No iba a poder deshacerse de él tan fácilmente. Sabía que Josh creía que Artemis era un gato común y corriente pero ella quería estar a solas con su chico antes del gran evento.
-Solo espero que no te evidencies. Advierte. –Sino te cazarán y te enviarán a un circo…
-¡No digas tonterías! Exclama Artemis y entonces se encoge como una piedra al ver a un chico a espaldas de Mina.
-¿Ese gato habló?
La rubia volteó con rapidez para chocarse contra Josh. El chico tenías los ojos abiertos como platos y miraba el gato con total asombro.
-¿Qué cosa? Pregunta Mina intentando mostrarse ingenua ante las suposiciones de su novio.
-Te lo juro Minako. Dijo acercándose a Artemis mirándolo de arriba abajo. –Escuché a tu gato hablar. Intentó acercar su mano al felino asustado pero su novia le palmeó el hombro empezando a reírse.
-¡Qué tonterías dices! ¡Los gatos no hablan! ¿No será que estas algo nervioso por la pelea de hoy?
Josh la miró para luego volver la mirada al felino. Finalmente decidió alzar los hombros para restarle importancia y se acercó a Mina.
-Creo que me estoy volviendo loco.
-Seguro que si. Asiente Mina tomándolo de la mano para empezar a caminar y así alejarse de Artemis e intentar olvidar el asunto.
Pocas cuadras después llegaron al enorme teatro donde se desarrollaría el gran evento. Mina reconoció el lugar. Allí se desarrollaban conciertos de música, desfiles y grandes eventos. Josh la invitó a pasar y no soltó su mano en ningún momento.
Minako no pudo reconocer el lugar. Todas las gradas estaban vacías y a lo lejos en el centro estaba el octágono enrejado ya armado en donde pelearía. Era más pequeño de lo que se imaginaba. Algunas personas terminaban de revisar los detalles y armar las cosas restantes. Esto parecía que iba a hacer uno de los mejores eventos del año.
-Es el evento Arena IX. Explica Josh mientras bajaban los escalones que enumeraban las gradas. –Uno de los eventos de MMA más importantes en Tokio.
Llegaron y bordearon el octágono. Algunas personas los miraban de reojo y seguían con su trabajo. Minako se sentía algo incómoda al estar en un lugar nuevo, pero la mano de Josh la reconfortaba.
Entraron por una entrada enorme. Era una de las dos entradas por donde los luchadores salían para posteriormente ingresar a la jaula. Cuando llegaron había muchos jóvenes con familiares y personas esperando frente a una puerta que estaba cerrada.
Algunos chicos con los uniformes de sus Academias y bolsos deportivos voltearon para encontrar miradas con el recién llegado. Algunos lo saludaron con un ademán de cabeza desafiante mientras que uno de ellos acercó a la pareja.
-¡Thour-kun! Saluda el chico que era poco más bajo que él y tenía como peinado una cresta voluminosa color naranja en el medio de la cabeza. –Con que al fin llegas. ¿Y quien es esta hermosa jovencita? Pregunta acercando sus ojos a Minako. –Es muy bonita…
Apenas vio que quería acercarse Josh tomó con más fuerza su mano y se interpuso entre ambos. –Ni lo pienses Xin. No le tocarás ni un cabello.
Minako abrió los ojos y sintió su pecho cálido al sentir la protección de Josh. Ese chico de tez morena con cabello rebelde no le daba un buen presentimiento. Sin embargo el chico río y ahora se acercó de manera amenazante a Josh.
-¿O qué harás? ¿Llamarás a tu papi para resolver el problema?
Los puños de Josh se apretaron con fuerza dejando los nudillos blancos. Minako lo tomó del brazo y lo miró para intentar calmarlo. Pareció surtir efecto ya que sintió que sus músculos se relajaron detrás de su sudadera.
Xin sonrió mostrándose triunfante y Minako frunció el ceño. No iba a dejar que ese idiota se saliera con la suya.
-Creo que yo llamaría a un estilista. Parece que un caballo masticó tu cabello.
Josh intentó ahogar una risa pero fue inútil, empezó a reírse dejando a Xin con los ojos inyectados de ira por la burla. Parecía que estaba apunto de responder pero de pronto un encargado con una planilla los llamó a todos para empezar con el registro.
-Me las pagarás. Dice entre dientes el muchacho y se va a encontrar con un hombre que al parecer era su padre.
Cuando se fue Josh la abrazó con un brazo y depositó un beso en su cabeza. –Al parecer sabes cuidarte sola…
Minako le sonrió y ambos giraron la cabeza al escuchar que lo estaban llamando. –Ve, te están esperando.
-Deséame suerte. Sonríe el chico dándole un rápido beso y se fue hacia al grupo que iniciaban los registros.
Al quedarse sola sintió su corazón cayendo a su estómago. Alguien la estaba observando. Un escalofrió recorrió por su espalda y miró a su alrededor pero no había nadie. ¿Era una presencia extraña? ¿O estaba nerviosa por Josh?
Tranquila. Se dijo a sí misma tocándose las sienes con sus dedos. Estás exagerando Minako.
Artemis ya sentado en las piernas de Minako a varias gradas cerca del octágono leyó el folleto con el cronograma. –Wow. Son 15 peleas y recién Josh pelea en décima.
Minako le arrebató el folleto- -¿¡Qué!? ¿Tengo esperar más de dos horas? Se deslizó por su asiento mientras todo el público gritaba, se sacudía y masticaba comida chatarra. –Lo peor que no puedo estar con Josh. Tengo que esperar hasta que él pelee.
-Oh si es una verdadera pena. Asiente con la cabeza Artemis con total sarcasmo hasta que sintió que algo le retorcía la oreja. -¡Auch! Masculla acariciándose la oreja con una pata.
-Oh lo siento ¿Te lastime? Le pregunta Minako devolviéndole el mismo tono sarcástico.
Sin alternativas tuvieron que mirar las primeras peleas que eran amateur. Novatos o peleadores que apenas estaban iniciándose. Dieron peleas lentas y mucho que desear a excepción de algunas que fueron asombrosas para el público.
-¡Recuérdame aprender eso! Señala Minako al ver cómo un luchador salta y estira la rodilla hacia delante provocando que golpeara a la desprotegida cara del contrincante dejándolo Knock Out al instante.
Artemis hizo una mueca de dolor al ver que el chico aún desmayado intentaba ser reanimado por los médicos. –Eso le dolerá mañana…
Finalmente luego de tanto esperar. La décima pelea llegó. Josh iba a pelear. Minako no pudo evitar apretar el dobladillo de sus jeans de los nervios. Él le había dicho que estaba a una pelea de ser profesional, es decir que a diferencia de los amateur sabía lo que hacía ¿Verdad? Sólo esperaba que ganara y no saliera tan malherido.
Pero que principalmente ganara.
El presentador dio con mucha energía los nombres de los luchadores al público.
-¡En la esquina Roja… Muya Xin!
¿Pelearía contra ese pelo de trapeador? Minako se sintió más entusiasmada. Ojala ese Xin recibiera su merecido por haberse burlado de Josh.
Todos aplaudieron con mucho entusiasmo. Algunos tenían carteles con el nombre del chico y corazones. Al parecer era muy reconocido por chicas.
-¡En la esquina Azul… Thour Josh!
Su novio caminó hacia la jaula con una capa y sus pequeños guantes. Su entrenador lo preparó con todo lo necesario. Le sacó la capa mostrando sus fuerte y formado cuerpo entre otras cosas que Minako no vio ya que se quedó hipnotizada por sus músculos.
Hasta que sintió un dolor punzante en su mano. -¡Artemis!-. El celoso gato la había mordido.
Finalmente los dos luchadores se acercaron al centro del octágono donde el referí los esperaba. Escucharon atentamente las reglas y las advertencias, con un saludo amable pero seco chocaron guantes y volvieron a sus respectivas esquinas.
Minako no pudo resistir de ponerse de pie y ovacionar a su novio. Estaba muy feliz de estar allí acompañándolo.
Ambos luchadores antes de acercarse nuevamente al centro del octágono desviaron la mirada a las gradas del lado contrario donde estaba Mina. Al parecer estaban viendo a la misma persona y ahora sus miradas detonaban nervios y recelo.
La rubia alzó la ceja ante esa extraña observación y levantó la cabeza para descubrir que habían visto pero no vio nada fuera del lugar. Tal vez se confundió al ver esas miradas.
El timbre finalmente sonó dando inicio a la pelea. Según recordó eran tres rounds de 3 minutos o si alguno era knockeando. Ella y Artemis miraban muy atentos a la pelea que hasta ahora no había pasado demasiado. Ambos con la guardia en alto se movían en un ritmo cíclico a casi un metro de distancia entre ellos. Se estaban estudiando, preparando para encontrar un hueco donde comenzar a combinar golpes.
Xin fue el primero en reaccionar. Comenzó a golpear y Josh se defendió cubriendo su cara con sus brazos. Al estar lo suficiente cerca lo abrazó del cuello a Xin y empezó a propinarle rodillas a la altura de su pecho. De un empujón ambos se separaron y volvieron a mantener la guardia pero ahora más agitados que la primera vez. En un momento del round Xin intentó encajar una patada pero Josh fue más rápido y con solo golpear la única pierna que tenía de apoyo Xin, cayó dándole la oportunidad de tirarse sobre él y golpearlo.
Mina miró consternada la pelea. Estaba viendo un perfil de Josh diferente. No parecía el chico dulce y amable que conocía. En la jaula parecía transformarse en una persona totalmente diferente.
Xin cubriéndose la cabeza logró enganchar sus piernas alrededor de Josh y hacerlo caer con él, ahora peleaban en el suelo mediante llaves. Mina no sabía quien estaba teniendo ventaja pero para su alivio el timbre sonó dando la señal que el primer round había terminado.
Pudo ver que la ceja de Josh sangraba al igual que su labio. Xin tenía los hombros con pequeñas manchas de sangre que parecían provenir de su contrincante. Cada uno fue a su esquina para hidratarse y limpiar levemente las heridas.
Fue entonces cuando lo vio. Minako siguió la mirada de Josh para encontrarse con un hombre que lo estaba mirando fijamente. Era enorme, nunca había visto a un hombre ser tan fornido pero no obeso, sino una masa de músculos cubierto por un costoso traje gris y una cabeza que parecía ser pequeña a comparación del resto de su cuerpo. El hombre lo estaba mirando con seriedad. Al parecer no estaba complacido de que Josh no estuviera teniendo ventaja en esta pelea.
¿Acaso era su padre? ¿Un apostador? Supuso Minako, pero el hombre no parecía querer sacar los ojos de su novio. No pudo evitar sentirse preocupada ante eso.
El segundo round empezó y ahora Xin se notaba más confiado. Josh detonaba una mirada de recelo e impresición lo cual le dio una clara desventaja. Xin comenzó a golpearlo y él no parecía leer los movimientos con rapidez como para preparar un contra ataque. Minako se paró y miraba con total intranquilidad. Cómo deseaba poder subirse ahí y darle una paliza a ese Xin por su propia cuenta.
Xin preparó un gancho que Josh pudo leer y con solo mover la cabeza le devolvió con un golpe en la mandíbula que hizo aullar a todo el público. Xin cayo de espaldas al suelo y Josh se puso encima de él intentando golpearlo lo más que podía para knockearlo.
Artemis y Mina suspiraron de alivio. Josh parecía haber recobrado algo de conciencia. Entonces pasó algo asombroso. Xin levantó sus flexibles piernas y las enredó alrededor del cuello de Josh haciendo fuerza entre ellas con la intención de ahogarlo.
El público aulló con más fuerza. La cabeza de Josh se enrojecía por la falta de aire y el calor. Mina ya estaba mordiendo su puño con inquietud rogando que Josh pudiera salir de esa. Entonces las manos de Josh tomaron la zona abdominal de su contrincante y s puso de rodillas. Con todas sus fuerzas se levantó alzando a Xin que estaba anclando en su cuello.
Avanza cuatro pasos con el peso encima de él e intenta chocar contra la reja del octágono. El árbitro le advierte a Xin que no puede agarrarse por encima de la reja. Quedaron en esa posición por unos cortos segundos que parecieron una eternidad. Xin presionaba con fuerza sus piernas para asfixiarlo, el árbitro buscaba con atención una señal de knock out por parte del rubio pero él seguía sosteniendo con todas sus fuerzas a Xin.
Fue un segundo, de una sacudida arrojó a Xin al suelo como si golpeara con un martillo. Xin cayó de espaldas golpeándose la nuca.
El réferi los separa a ambos. Josh se suelta de un empujón y recuesta su espalda contra la reja para recuperar rápidamente el aire. El referí inspeccionó a Xin y con un gesto de manos dio como señal que estaba Knock Out.
Todos saltaron, aplaudieron y gritaron de alegría. Minako desbordaba de felicidad.
Josh sonreía como podía. Su entrenador y asistentes entraron a la jaula a abrazarlo con todas sus fuerzas. Él apenas pudo levantarse y levantar sus brazos mostrando su triunfo.
-¡Con este K.O en el minuto treinta del segundo round… Thour Josh oficialmente es categoría profesional! Grita el locutor en su micrófono provocando que los aplausos aumentaran.
Todos empezaron a gritar el nombre de Josh. Ahora parecía haber un nuevo favorito.
Minako sonreía viendo como los médicos revisaban a ambos peleadores rápidamente para sacarlos de la jaula.
No supo porqué pero al ver al hombre de traje levantarse de su asiento seguido por otros hombres tuvo un mal presentimiento.
Caminó hacia la misma dirección que ellos. Artemis la llamó pero lo ignoró por completo. Entró por la puerta donde guiaban al subsuelo del teatro con Artemis que la seguía unos pasos atrás, allí había un largo pasillo iluminado que guiaba a los baños, vestuarios y entre otras cosas la clínica de los médicos.
Mina caminó por el pasillo vacío. Aún así escuchaba los gritos del público más bajo y algunos luchadores golpeando bolsas o objetos preparándose para sus peleas.
Su corazón retumbó cuando vio a Josh, Se había puesto su sudadera y llevaba una cinta en su ceja y una fea marca en su labio. El chico la vio y sonrió con sus perfectos dientes. Minako agradeció mentalmente que no se haya roto ninguno.
-¡Mina! Josh se levanta de la silla y camina pocos pasos. Ella en cambio caminó con más prisa y lo abrazó por el cuello con fuerza
-¡Felicitaciones!
Josh respondió con un gemido de dolor, Mina se separó inmediatamente. –Perdón, perdón. Me olvidé.
Entonces el la agarró de la cintura y la besó con fuerza. Mina apoyó sus manos en el tonificado y sudoroso torso del chico mientras sentía el sabor metálico de la sangre de Josh en sus labios. El tiempo se volvió a congelar para ella. Hasta que un tercero carraspeó con fuerza obligándolos a separarse.
Un hombre con un tapado largo y cabello rubio ceniza los estaba mirando.
-Oh. Dice Josh sin soltar su mano de la cintura de su novia. –Minako, déjame presentarte a mi padre. Thour Nick.
La rubia se inclinó al instante saludándolo con respeto. –Mucho gusto señor Thour. Intentando ocultar su sonrojo ante la vergüenza de conocer al padre de Josh de esa forma.
-El gusto es mío jovencita. Asiente el hombre.
Jovencita. No supo porque al oír esa palabra le provocó un deja vú. Alguien la había llamado así…
Entonces sus ojos se abrieron como platos al notar una cicatriz en el labio inferior de Nick. Esto provocó que Minako tuviera un rápido flashback de la noche en el callejón cuando un hombre con saco y sombrero le dijo como ubicar a Pèng Búdè.
Volviendo a la realidad el hombre sacó un cigarrillo del bolsillo de su saco y lo encendió entre sus dientes. Eso reforzó la identidad del sujeto. Tenía frente a sus ojos a uno de los hombres que trabajaba para Pèng Bùdé.
-De casualidad… Dice el hombre soltando humo entre sus labios. -¿Nos hemos visto antes?
¿Se dio cuenta? ¿Se dio cuenta? La cabeza de Minako giraba sin control. Aún así pudo actuar con total naturalidad y negó con la cabeza. –No lo creo señor Thour.
El hombre se quedó unos segundos mirándola hasta que sacó el cigarrillo de sus labios y miró a su hijo. –Muy linda jovencita Josh, espero que sepas cuidarla bien.
El corazón de Mina palpitaba del peligro. ¿Y si Pèng Bùdé estaba en el teatro? No, no. Tal vez el hombre vino a ver a su hijo pelear. Después de todo él era su manager. Pèng Bùdé no tenía nada que ver con esto ¿Verdad?
De pronto una puerta a no muchos metros de ellos se abolló, sumado a un grito de dolor. Nuevamente la puerta se golpeó pero esta vez abriéndose provocando que un hombre saliera volando de allí y se golpeara contra la pared quedando inconsciente.
Josh rápidamente ocultó a Minako tras su espalda protegiéndola. Nick miró la escena, apretó los dientes y desmenuzó el cigarrillo que tenía entre sus dedos.
-Josh, llévatela de aquí. Le ordena poniéndose su gorro.
Minako movió la cabeza para poder ver mejor. La puerta estaba abierta por lo que no podía ver quienes estaban adentro pero pudo escuchar una horrible y masculina voz.
-Creo que fue suficiente. Ahora volvamos a los negocios ¿Eh Señor Muya?
Josh la empujó los hombros en dirección de la salida. –Vamos Minako.
-¿Qué sucede Josh? Pregunta la rubia intentando resistir a los empujones del chico. -¿Qué está pasando allí?
Vio como Nick ingresaba a la habitación. Al no estar lo suficiente cerca ya no escuchaba con claridad la discusión y la secuencia de violencia que estaba sucediendo allí. Artemis se acercó unos pasos pero al voltear y ver que Minako estaba siendo escoltada la siguió. El gato estaba igual de consternado que ella.
-No es nada Minako. Responde con nervios el chico. –Pero es mejor que nos vayamos. Vamos por ese helado que te prometí.
Mina no estaba convencida de la respuesta. Josh le estaba mintiendo, lo sabía. Tenía que ver que estaba pasando. Podría irse para transformarse y regresa como Sailor Venus para ir a investigar. Pero ¿Qué excusa le daría a Josh? Para cuando lograra librarse de él ya sería muy tarde.
El contrincante de Josh, Xin apareció frente a ellos y tomó a Josh de los hombros. Sus ojos mostraban desesperación.
-Vamos Josh. No pueden hacerme esto ¡Es mi padre! Por favor haz algo…
Minako seguía confundida ¿Pèng Bùdé estaba ahí? Y lo más importante ¿Josh lo sabía? ¿¡Josh sabía que su padre era fiel acompañante de ese criminal? Empezó a sentirse mareada y un nudo nació de estómago al pensar en esa posibilidad. Que Josh podría ser un secuaz de…
-No sé de que me hablas, Niega Josh ahora empujando a Minako. –¡Debo irme!
-¡Josh! Intenta atrapar el chico pero él safa rápidamente y toma la Minako de la mano y la arrastra hacia la salida. -¡Por favor! ¡No dejes que lo hagan!
La desesperación de Xin la hizo estremecerse. No podía hacer nada como Minako Aino, Josh la estaba sacando de allí y para cuando se separaran ya no habría nada en el teatro para encontrar. Había encontrado una pista valiosa en el caso y por eso no podía sentirse más arrepentida de aceptar a ayudar a Natsuna. Ya que Josh podría estar involucrado en todo esto.
Minako lo miró. Su rostro mostraba el mismo recelo y nerviosismo que tuvo cuando había mirado a un costado de la jaula antes de empezar la pelea.
No había nada de bueno en esto. Ahora su historia de amor no parecía ser tan perfecto como lo había imaginado.
Actualización! ¡Lamento la demora! Ojalá disfruten este capítulo :)
Gracias por los reviews. Si te ha gustado el capítulo no olvides comentar que te pareció :) Los reviews siempre me motivan a seguir redactando esta historia que poco a poco va tomando forma
Los veo en la próxima actualización.
Saludos.
Xmena
