¡Hola! Hacía tiempo que no publicaba nada. Me gustaría decir que por estudios o trabajo, pero por desgracia ese no es el caso. En fin...

Aquí os traigo el noveno capítulo. Si recordais, en el último capítulo Autumn y Dean se dedicaron a tener un dia de reposo pues Autumn, al volver de Londres, se había encontrado con un Dean herido a causa de un par de tipos a la salida de un bar.


Agradezco comentarios (en la caja de comentarios) constructivos sobre qué os parece la historia. ¡Muchas gracias!

Disclaimer: El personaje de Dean Winchester pertenece a la cadena televisiva "The CW Network" y a los creadores.

Pero la historia es original y totalmente inventada por nosotras, aunque tomando referencias e ideas de ambas series de televisión

-AutumnVBlonde y Dean_Winches_ -


"Give me just a little more time,
Maybe we will
Find the words that will change our minds.
Oh, give me just a little more time.

Give me just a little more time,
I don't want to
Leave the weight in this place behind.
Oh, give me just a little more time.
(Give me just a little more time)"

9

Puntos de vista

Autumn:

Autumn no era tonta. Sabía que Dean quería volver, intuía que estaría cansado. Pero como no quería decirle lo que tenía que hacer, por que era extremadamente cabezón, como su padre, había optado por la psicología inversa. Así parecería idea del propio Dean. No tardaron demasiado en llegar, ya que Autumn les había guiado a ambos por un atajo bastante efectivo. Así, solo tardaron poco más de quince minutos.

Mientras ella se quitaba la chaqueta, Dean ya había tirado las bolsas donde le había parecido mejor. A lo que Autumn reaccionó poniendo los ojos en blanco dejándole a su aire.

Cogió una cerveza de la nevera y se sentó en la cama dispuesta a disfrutar del espectáculo. Un espectáculo sumamente agradable y entretenido ya que el torso desnudo de Dean era una visión más que agradable. Autumn estaba mirando los abdominales del cazador cuando él, ajeno a la mirada de la vampira, ya se ponía la primera camisa.

-Hmmm... Te queda bien...- dijo mientras descruzaba las piernas dejando la cerveza en el suelo para acercarse a colocarle correctamente la tela sobre los hombros, acomodándola. Como también disfrutando, de manera algo egoísta, del tacto de la piel de Dean bajo la camisa.

-Sí, tienes buen gusto. Definitivamente.- dijo, con una sonrisa ladeada. Volvió a acomodarse mientras le dejaba continuar con su tarea, cuando de repente vio la mueca de dolor en el rostro de Dean y no le hizo falta preguntarle. El olor de un hilo de sangre derramándose por la piel del cazador llegó a sus fosas nasales, y la puso en absoluta tensión. Sangre. Notó todo su cuerpo tensarse y alzó la mirada al rostro de Dean para convencerse a sí misma de que debía ayudarlo. Que había algo más importante para élla que el simple hecho de beber sangre y saciar su sed.

Luchó unos segundos, que se le hicieron eternos, por recuperarse de ese instinto, de ese extraño ensimismamiento, y optó por aparentar ser una persona normal.

-¿Qué? ¿Los puntos?- preguntó levantándose inmediatamente y ayudándolo a quitarse la camisa para que no se manchara. La dejó a un lado y le movió con suavidad para que se sentase en una de las sillas.

-Mierda... Voy a por el botiquín. No te muevas... - le dijo, y salió corriendo hacia el baño para coger lo necesario. No tardó ni un minuto y ya estaba de vuelta, arrodillándose a su lado para comenzar a limpiar la herida.

-No pasa nada...- dijo, con suavidad.

Dean:

Estaba divirtiéndose mirando la expresión de Autumn cuando un movimiento más brusco de lo normal había estropeado el momento. Un punto abierto hizo que de nuevo su humor se fuera por los suelos. No quería que la rubia estuviera cuidando de él a cada segundo, se suponía que debía ser al revés. Desde que ella había vuelto, era él quien debía estar siempre bajo el cuidado de ella y eso era algo que le molestaba.
-Sí, sí que pasa... Malditos puntos. Joder – masculló, molesto, mientras Autumn se encargaba de volver a dar el punto que saltó. Apenas tardó un par minutos mientras limpiaba la sangre y volvía a cerrar la herida.
Al terminar, él cogió las gasas que se habían manchado para ayudarla, y tiró y limpió lo que se había ensuciado.
-Me parece que el pase privado se tendrá que suspender... - Comentó con una sonrisa fingida mientras se dirigía hasta la nevera para coger una cerveza. La abrió y tiró la chapa a la basura con más fuerza de la debida.

Se sentó en el borde de la cama cogiendo con la mano libre el mando de la televisión para mirar si echaban algo interesante. Nada. Tiró el mando a un lado y se quedó jugando con la cerveza entre sus dedos.

Autumn:

Limpió la herida con una de las gasas, con todo el cuidado y el mimo que era capaz de reunir y con cuidado de no rozar ningún otro punto y también dejar la zona completamente desinfectada.

-No, no pasa nada, Dean... Estas cosas ocurren. No eres el primero al que le ocurre algo así, ni serás el último...- negó con la cabeza mientras le dedicaba una sonrisa. No tardó más de un par de minutos en cerrar correctamente la herida, y alzar la mirada hacia él tras cortar el hilo. Pero pareció que él no estaba convencido con la explicación, y según Autumn terminó de arreglar la herida, él se levantó con cierto mosqueo.

-Bueno... Me las ingeniaré para conseguir otro...- Bromeó con una sonrisa mientras guardaba los instrumentos en el botiquín. Se puso en pie, y fue cuando pudo apreciar cómo él tiraba de mala leche la chapa de la botella a la papelera. Entendía que estuviera frustrado. Lo comprendía a la perfección. Ella misma se habría sentido así. Además de torpe, patosa y un desastre. Fue al baño a dejar el botiquín y para cuando volvió a la habitación, Dean jugueteaba con la botella entre sus dedos.

-Oye...- susurró- ¿Qué te pasa?- preguntó mientras se agachaba a sus pies, frente a él y ponía sus manos sobre las masculinas. - Esto no es solo por la herida, ¿verdad? Vamos, dime qué pasa...

Dean:

Dean Winchester no diría cómo se sentía, era demasiado cerrado para esas cosas y mucho más si había que sincerarse con Autumn. ¿Qué decirle? ¿Que desde el Wendigo se había prometido a sí mismo que cuidaría de ella y que no volvería a ser al revés? Día tras día, era él quien estaba bajo la protección de ella, haciendo su trabajo, curando sus heridas y alejando sus miedos. No podía decir nada de aquello, no se lo permitiría.

-Nada... Estábamos a gusto y bueno... Lo de la herida... Da igual... - Respondió intentando parecer lo más seguro posible. Buscando esconder en lo más hondo de sí mismo esos pensamientos y la sensación que lo atenazaba. Nunca debían salir a la luz, y tampoco todas las inquietudes que sentía. No. Él no era uno de esos hombres que hablaban abiertamente de todo cuanto sentían.

Autumn:

Arrugó la nariz entendiendo su sentimiento de culpa. Mentiría si dijese que ella misma hubiese preferido seguir disfrutando del espectáculo. Que hubiese preferido ver el torso desnudo de Dean en otras circunstancias que no fueran mientras le cosía de nuevo la herida o en ese mismo momento, aún descamisado, sentado con aspecto enfurruñado sobre la cama. Acarició unos segundos una de las manos de Dean con las yemas de sus dedos, con infinita suavidad, y al final, tras morderse el labio suavemente unos momentos, dudando si hacerlo o no... Dio su siguiente paso. Se puso en pie, colocándose así entre las piernas del cazador, y lo abrazó, acomodando su mejilla sobre el cabello de él y el rostro masculino contra su cuerpo. No sabía si él lo necesitaba, pero a ella le hacía mucha falta. Y para que el momento no fuese tan sentimental y le espantase, a pesar de que sus brazos habían terminado por rodear la cintura de ella, la rubia se separó y se sentó sobre una de las piernas de él mientras acariciaba suavemente la mejilla derecha de él con la mano más cercana al cuerpo masculino, la diestra.

-Escucha... Te prometo que el siguiente pase de modelos que haya entre nosotros será el mío- dijo, con una sonrisa divertida, tratando de que él esbozase esa sonrisa tonta, embobada, que sólo le salía con tres cosas: tarta, cerveza y mujeres.

Dean:

La miró confuso cuando ella se metió entre sus piernas para sumirse ambos en un abrazo. Ni siquiera se había planteado si necesitaba algo así, pero tenerla así para él era reconfortante y agradable. Terminó por rodear la cintura de ella con sus brazos al igual que ella rodeaba su cuerpo. Parecía que Autumn le conocía a la perfección pues siempre sabía decir las palabras adecuadas para sacarle una sonrisa, o para dejar a un lado sus temores. Le conocía tan bien que hasta a Dean le hizo estremecerse levemente y preguntarse si acaso es que él era demasiado transparente o si simplemente esos ojos azules eran capaces de ver a través de su piel para llegar a su corazón.

-De acuerdo... - susurró ante su propuesta con un asentimiento leve de cabeza y esa sonrisa bobalicona en su rostro. Tan habitual en él cuando se trataba de ver a la mujer en ropa interior, en un vestido de infarto, recién duchada... Eso era lo que causaba Autumn en él. Eso y... la cerveza y la tarta. Tres cosas que le daban la vida.

Autumn:

Esbozó una amplia sonrisa en cuanto él estuvo de acuerdo y sonrió de esa forma que a ella enternecía tanto en momentos como aquel. Una sonrisa algo boba, de quien sabe que tiene debilidad por algo y no lo esconde. Rió suavemente y negó con la cabeza con suavidad, como si hablase consigo misma. Menudo era Dean Winchester...

-Vale...- finalizó ella, y cogió la cerveza que él tenía en su mano derecha para darle un largo trago y volver a dejarla en la mano del cazador.

-Escucha, Dean... No quiero que tomes esas pastillas si vas a seguir bebiendo... No es personal... es solo que puede matarte- frunció los labios- Y como te mueras, te remato...- dijo con una mueca de fingido enfado- No me harías eso... Sé que no te atreverás a dejarme sola...- dijo, como método para tratar de convencerle. Si él sentía que tenía que cuidar de ella, se esforzaría al máximo por ello. Por que era su trabajo. Ella lo sabía mejor que nadie.

Dean:

No había caído en la cuenta de ese detalle cuando cogió la cerveza. Estaba tan cegado por sus pensamientos que no se acordó de que estaba tomando los antibióticos. Sumando a eso las palabras de Autumn, no hizo falta nada más para estar de acuerdo en que o una cosa o la otra, pero ambas no era buena idea.

-No me he dado cuenta... No me he acordado de la medicación. Tranquila, no te dejaré sola - en ese instante sus palabras no podían ser más sinceras.

Palabras que uno no piensa que saldrían directamente del corazón, sin fingir. Acompañadas de una de esas sonrisas suyas, tan natural y cómica como él mismo lo era. Dejó en el suelo la botella de cerveza y sus manos, ahora vacías, fueron una a la cintura de ella rodeando su cuerpo con el brazo, y la otra reposó en el muslo de ella.

-¿Ves? Fuera alcohol... No soy muy inteligente, pero tampoco idiota – bromeó.

Autumn:

Asintió cuando él dejó la cerveza en el suelo, zanjando el tema, para luego rodearla con uno de sus brazos. Tampoco pasó desapercibido el contacto físico tan íntimo como normal que era la mano de Dean posada en el muslo de ella. Un contacto físico que a ella nunca se le hacia incómodo. Así que retomó esa sutil caricia que estaba llevando a cabo en la mejilla del cazador, de forma distraía, para luego sujetar suavemente la nuca de él con esa misma mano y dejar un beso en la mejilla de él. Tras eso se acercó a su oído y casi susurró.

-Nunca dudé que fueras inteligente, Dean... - una frase simple. Muy simple. Pero que escondía muchas cosas. La confianza plena de la rubia en el cazador, la certeza de que Dean poseía un gran instinto común y el hecho de que pensaba que la inteligencia no eran solo libros y letras. De la experiencia se aprende. Y a Autumn le constaba que el cazador tenía experiencia de sobra, dependiendo de en qué temas. Volvió a dejar un suave beso en la mejilla del cazador y se puso en pie antes de pasarle la camiseta que se había quitado para iniciar aquel numerito.

-Por mucho que me guste la visión de tu torso denudo... Será mejor que te vistas... Me distraes- dijo, rematando esas palabras sacándole la lengua en una mueca traviesa.

Dean:

Aunque le gustaba que la rubia dijera cosas como aquellas, él nunca se había considerado un hombre realmente inteligente. Pues para eso ya estaba su hermano, el cerebrito de la familia. Dean, por su parte, era el músculo y la acción. Y eso era lo que quería con ella, acción. Pura acción. Pero no le quedaba más opción que aguantar como lo había hecho los últimos tres meses. Cogió la camiseta dedicándole una sonrisa de complicidad, una de esas que guardan muchas cosas. Una de esas sonrisas con un significado quizás más que aparente para la mujer. Se puso la prenda con cuidado para evitar repetir el numerito de hacía unos minutos.

-Así que... Te gusta ver mi torso... ¿Eh? - Comentó con ese deje de diversión ta característico en él, y aprovechando que Autumn estaba frente a él, cogió ambas manos de ella con las propias y tiró levemente para acercarla a él con la intención más que evidente de que se sentase a horcajadas sobre él

Autumn:

Se vio tentada de ayudarle a ponerse la camiseta, pero consideró que sería mejor dejarle hacerlo sólo. Por su orgullo masculino y ese tipo de sentimientos que ella no quería herir en aquel momento. Cuando ya estuvo vestido pensó que su intención seria poner algo en la televisión o buscar algo sobre algún caso del que poder encargarse cuando acabase su convalecencia, pero en cambio, se sorprendió cuando el cazador agarró sus manos y tiró de ellas hacia sí. La rubia, que no era tonta, captó el mensaje y sus intenciones y se acomodó a horcajadas sobre el cazador. Quedando tan cerca de él que casi podía sentir su aliento golpeteando en sus labios. Esbozó una sonrisa algo nerviosa y al final sus manos soltaron las del cazador para ir a buscar su nuca y acariciar su cabello con las puntas de sus dedos. Un contacto atrevido. Sí. Pero Autumn había tomado una determinación. ¿Y si... Le besaba? Un beso no mataría a nadie, ¿cierto? Podría intentarlo, a pesar de lo bien que olía el cazador (o más bien su sangre) sería capaz de contenerse. Ladeó la cabeza suavemente, tornando esa sonrisa algo más dulce.

-Qué atrevido...- bromeó.

Dean:

Una descarga eléctrica recorrió todo su cuerpo desde la punta de los dedos de sus pies hasta la cabeza al sentir losdedos de ella acariciando su pelo.

-Un poco... - Respondió sonriendo con cierta picardía y descaro por la cercanía de ambos. No sabía si ella estaba pensando en lo mismo que él. Su mente estaba centrada en ellos en aquel momento, en sus cuerpos, en sus manos rodeando el cuerpo de la mujer y en su diestra ascendiendo hasta la altura del cuello de ella. Acariciando su piel en un simple roce que daba la sensación de ser más una caricia, hasta encargarse de apartar un mechón rebelde que rozaba el rostro de Autumn.

La mirada del cazador paseó por el rostro de la mujer desde sus ojos hasta sus labios sopesando la posibilidad de poder besarla. Su primer beso.

Poco a poco, notando como su valor iba dándole fuerzas fue acercando su rostro al contrario y sus labios a los de ella para tomarlos por los suyos. Estaban tan cerca que ya casi podía saborearlos, cuando de pronto el sonido y la vibración de su móvil rompieron el momento.

Autumn:

Y el momento estaba ahí. Era ese. No había vuelta de hoja, y a decir verdad la rubia se descubrió a sí misma impaciente por ello. No podía negárselo a si misma ni a nadie que le preguntara. Lo deseaba. Le deseaba. A él, a Dean Winchester. Era un hecho. Y si tenía que pasar, no sería ella quien le negara esa baza al destino. Se estrechó aún más contra él en un abrazo acercando más sus labios a los de él. Tan cerca que casi podía gemir de deseo, aunque no fuera a hacerlo. Y cuando sólo les quedaba un centímetro que recorrer... Dean sacó el teléfono del bolsillo. Le llamaban. Entrecerró los ojos con fastidio. Pero no pensaba dejar que aquello le quitase su momento de gloria. Por lo que, de manera traviesa y totalmente premeditado, nada accidental, conforme Dean hablaba, ella acarició el labio superior de él con su propio labio inferior. Provocando en el cazador una sonrisa tonta, tratando de centrarse en la llamada, trabajo que Autumn le impedía. Ella rió entre dientes y se aproximó a dejar un camino de suaves besos a lo largo del cuello de él hasta llegar al lóbulo de su oreja, el cual comenzó a mordisquear.

Dean:

Sacó el teléfono del bolsillo sin reprimir una mueca de molestia porque aquel momento tan especial entre los dos se hubiese ido al garete. Al fin tenía a la mujer de sus deseos en el punto que quería y Bobby tenía que estropeárselo con esa maldita llamada. ¿Qué querrá? Se preguntó a si mismo.

-Dime - respondió con tono seco, algo de lo que Bobby se percató.

-¿Qué pasa, muchacho? ¿Te he pillado mal? - fueron sus primeras palabras.

En ese momento, Autumn se dedicaba a rozar su labio inferior con el superior de él, lo que provocó en Dean una sonrisa atontada, y por ende, perder el hilo de la conversación. Hecho que obligó a Bobby a repetir lo que andaba diciendo.

-Preguntaba que... ¿Cómo vas con el caso de los vampiros?- Dean dejó ir una risita tonta provocada por las atenciones de la vampira- Hijo... Responde – lo apremió Bobby al otro lado de la línea.

-Voy... Voy... Ufff... Para... - Casi suplicaba Dean para que Autumn parase en su empeño de molestar.

-¿Qué pare? ¿Pero que estás haciendo? No me digas qué... Dean, ¡por Dios! ¡Estás en un caso!... Esta juventud... - Bobby casi le gritaba al otro lado de la línea, tal y como lo haría un padre.

-Es una chica que acabó de conocer...- respondió rápidamente- Venga, hablamos en otro momento. Ya te iré informando... - dijo Dean zanjando la conversación y colgando el terminal.

Autumn:

Se hallaba mordisqueando suavemente el lóbulo de la oreja de Dean a la par que ahora una de sus manos delineaba su torso casi arañando su piel por encima de la camiseta, dedicándole suaves suspiros entrecortados.

Hasta que le oyó decir eso de "una chica que acabo de conocer". Momento que la rubia aprovechó para acertar un mordisco algo más fuerte y traicionero en la misma zona con la que jugueteaba un segundo antes. Cuando Dean colgó, ella le miró y se dedicó a darle una serie de pequeños puñetazos en el pecho.

-Con que una chica que acabas de conocer, ¿eh? - le dio uno más, ligeramente más fuerte pero claramente jugando- Idiota...- dijo entre dientes disfrutando de ese nuevo nivel de complicidad entre ambos.

Dean:

¿Cómo que idiota? - Respondió todavía con el teléfono en la mano y una mueca de diversión en el rostro. Rápidamente y en un movimiento extremadamente preciso, tiró el teléfono a un lado y giró en la cama, dando la vuelta a las tornas. Atrapó a Autumn entre sus brazos haciéndola caer de espaldas sobre la cama manteniéndola presa entre su cuerpo y el colchón. Sus manos, hábiles y rápidas, comenzaron a hacer cosquillas a la vampiresa sin tregua alguna. Una forma de vengarse por incordiar mientras el cazador hablaba, por esos dos mordiscos y por los puñetazos en el pecho.

-Con esto aprenderás a no molestar a los mayores mientras están hablando... -decía entre dientes con una sonrisa en sus labios por verla retorcerse riendo a carcajadas bajo su cuerpo. - Y esto... por esos ataques a mi persona sin motivo alguno... O casi ninguno... Da igual...

Pensaba tenerla así un buen rato, hasta que le suplicase que parase.

Autumn:

Profirió un ruidito mimoso de advertencia un segundo antes de que él la atrapase entre sus brazos y los tirase a ambos sobre el colchón. Ella dejó ir una risa sorprendida hasta que dio con su espalda contra el mullido y cómodo edredón y dio un respingo cuando sintió los dedos de Dean en su costado haciéndole cosquillas. -Ay. No. No...-decía entre risas mientras se retorcía bajo el tacto de los dedos del cazador haciendo cosquillas por todo su cuerpo.

Se retorcía, pataleaba, intentaba zafarse... Pero todo era inútil. Su espalda de arqueó ligeramente por culpa de uno de esos espasmos y ella cerró los ojos mientras reía sin poderlo evitar.

-No... ¡Dean! ¡Dean! - decía mientras intentaba coger aire y ponerse sería. Pero no aguantaba demasiado e inmediatamente rompía a reír de nuevo. -Para, para... Por favoooor...- dijo, poniéndole cara de cachorrito- Ay...- dio un respingo más- Por fiiii..

Dean:

Disfrutaba al ver como Autumn pataleaba, se retorcía, reía y le suplicaba que parase. Le gustaba tener el control de la situación y en ese mismo instante, él era quien mandaba. Un par de minutos después terminó por dejarla tranquila.

Tampoco se trataba de pasarse con ella y era más un juego que un castigo. Se dejó caer a un lado, tumbándose en el mullido colchón.

El juego ya había acabado y ahora debía pensar en la llamada de Bobby.

-Autumn, tenemos que volver al trabajo. Mientras nosotros estamos haciendo el tonto y divirtiéndonos, por ahí fuera puede estar muriendo gente. Mañana mismo comenzaremos a mirar pistas y saber dónde se esconden esos malditos chupasangres... Se acabó el descanso aunque yo no esté al cien por cien.

Estaba decidido y se tomaba esa llamada de Bobby como una llamada de atención. Debía prepararse para lo que tuviese que enfrentarse y para que ese pequeño pero precioso pueblo no tuviese que cargar con la sed de sangre de unos vampiros.

Autumn:

Finalmente, Dean pareció darse por vencido y la dejó libre mientras se tumbaba en la cama. Autumn aún se reía y "trataba de recuperar el aliento" mientras se giraba perezosamente en la cama para mirarle con una sonrisilla en los labios, que murió y desapareció en cuanto él se puso serio. Así que ella asintió y tragó saliva de forma pesada y se incorporó en la cama.

-Vampiros... Hmmm...- asintió mientras subía las piernas a la cama, semidobladas y se pasaba una mano por el cabello para tratar de recolocarlo- Vale. Pues si mañana volvemos a la acción quiero que hoy descanses bien...- dijo refiriéndose a la herida.- Y nada de movimientos bruscos, que te conozco...- "amenazó" mientras bajaba de la cama y miraba por la ventana. Ya serían cerca de las siete y media de la tarde. Y aunque era pronto para dormir, Autumn sólo pensaba en que quería a Dean lo más descansado y despejado posible.

Dean:

-No te preocupes, pequeña... - dijo él intentando quitarle algo de hierro al asunto pues parecía que ese caso le afectaba más de lo normal. Dean lo acarreó al hecho de que él ya había salido herido. Se levantó de la cama para ir hasta ella y rodeó la cintura de ella desde su espalda, dejando su mentón sobre el hombro de femenino.

-Mañana nos lo tomaremos con calma. Ante todo debemos saber quienes son esos dos tipos y dónde se esconden los vampiros. Iremos paso por paso... ¿De acuerdo? - Aún siendo él quien llevaba la voz cantante en los casos, le gustaba poder contar con la opinión de la rubia. Saber qué y cómo lo haría ella.

Autumn:

Ladeó la cabeza suavemente cuando sintió la barbilla de Dean apoyarse sobre su hombro, y sus manos se colocaron sobre las masculinas cuando los brazos de él rodearon la estrecha cintura de la vampira. Cerró los ojos un momento, esbozando una suave sonrisa, sintiéndose segura allí al menos por unos instantes. Por que lo cierto era que temía enfrentarse a esos vampiros. Si ellos la reconocían, la fachada que mantenía con Dean caería por su propio peso y le perdería. Y ahora mismo no había cosa que más miedo le diese que eso mismo. Perder a Dean Winchester. Perder momentos como ese con él...

-Te tomo la palabra...- dijo con suavidad a la vez que abría los ojos y asentía- Paso por paso... - esta vez tomó las propias palabras de él y guardó silencio durante unos instantes mientras las yemas de sus dedos acariciaban de forma distraída el dorso de las manos de él- Sólo quiero que estés a salvo...- dijo, sin pensar, mientras mantenía la mirada fija en lo que había más allá de la ventana.

Dean:

Su piel se erizaba tras el paso de la yemas de los dedos de Autumn sobre esta, una caricia tan estimulante como reconfortante que le hacía sonreír como un tonto. Y así es como se sentía: un tonto que no entendía por qué trataba así a esa mujer, o por qué se estremecía ante el mínimo roce de ambas pieles, o el susurro de sus palabras... Un tonto que miraba a través de la ventana intentando averiguar a qué punto estaba dirigida la mirada de la vampiresa.

-Tranquila... No nos pasará nada... - Para él quien realmente importaba era ella. Tenía en cuenta su propia seguridad, claro. Pero no tenía nada que ver con cómo protegería la vida de Autumn. Por un momento se planteó la posibilidad de que ella sintiera la misma necesidad de protegerle a él que él sentía con ella. Sí, definitivamente era por eso por lo que funcionaba la "relación" que ambos tenían. Porque siempre se guardarían las espaldas.

-Iremos con cuidado. No tienes de que preocuparte - susurró entrelazando sus dedos con los de ella.

Autumn:

Como si estuvieran mecanizados, los dedos de la rubia se entrelazaron con los de Dean, y ladeó la cabeza para apoyarla contra la del cazador.

-Sé que tú me protegerás... Por que eres así. No lo puedes evitar. Me protegerías aunque eso te costase la vida... Ya me lo has demostrado... Pero yo tengo miedo...- dijo, en un arrebato de sinceridad aprovechando esa falsa valentía que sentía- Tengo miedo de no ser lo suficientemente fuerte como para poder protegerte, Dean.. - musitó suavemente y se mordió el labio inferior- No quiero perderte. No temo al sentimiento de culpa si murieras por un fallo mío. Sé que viviría con ello el resto de mi vida. Tengo miedo a vivir... Sin ti... - y se dio cuenta de que en ese momento había hablado de más. Demasiada sinceridad. De perdidos al río, pensó- A perderme esto el resto de mi existencia...

Dean:

Escuchó con atención las palabras de la mujer sintiendo como su pecho se oprimía por la importancia y el significado de éstas. Entendiendo que lo mismo que él pensaba y sentía por ella era correspondido. Se tomó su tiempo para responder, meditando sus siguientes palabras. Quería que fuesen tan profundas como las de la mujer pero dudaba que llegase a ser así. Nunca había sido un hombre de esos, nunca había sido capaz de expresar con palabras lo que tenía dentro. Eso no era lo suyo. Él era más de mostrarlo día a día, de forma no consciente y sin egoísmo. Así se entregaba.

-No me vas a perder, Autumn. Estaré aquí siempre. Somos un equipo y cuidamos el uno del otro... No va a pasar nada, pequeña... - Su tono era sincero intentando con este calmar los temores de ella, alejarlos tan lejos que fueran invisibles.

-Siempre he sabido cuidar de mi mismo y ahora que tú estás a mi lado, todo es mucho más sencillo. Tú me das esa calma que necesito. Me das equilibrio.

Autumn:

Ladeó la cabeza para poder mirarle desde esa posición y no pudo evitar sonreír, como cada vez que le miraba, era automático. Sujetó la mejilla contraria de él, la que no colindaba con el rostro de la rubia, con la palma de su mano y dejó un beso en la mejilla de él para luego rozar esta con la punta de su nariz

-Tú también me equilibras...- admitió y asintió suavemente antes de separar el rostro de él- No me faltes nunca...- susurró dejando una suave caricia con las yemas de sus dedos para luego bajar esa mano y posarla sobre las manos de él, de nuevo. Se giró en sus brazos posando ahora sus manos sobre el pecho de él y alzó la mirada hacia los ojos de Dean.

-Deberíamos...- susurró antes de perderse en la mirada de él durante unos instantes- ...pedir algo de cenar... Para poder acostarnos... Irnos a dormir pronto...

Dean:

No comprendía muy bien ese miedo de la rubia a que pasase algo. Se habían enfrentado a varios casos juntos y ese no sería diferente o, al menos, eso era lo que él creía.

-No te voy a faltar... - susurró en su oído con una confianza mayor de la que sentía. Dos ideas comenzaron a dar vueltas en su cabeza. La primera, que ella le había echado de menos y de ahí su comportamiento, y la segunda, que ella sabía más del caso. Descartó la segunda, tanto por egoísmo y algo de ego, como por miedo a que ella le estuviese ocultando algo. No podía ser que, si Autumn sabía algo que él desconocía, no se lo hubiese contado ya. No, no podía ser. Miró un momento las manos de la vampiresa, posadas sobre su pecho para más tarde alzar la mirada hacia la contraria.

-Si quieres que nos vayamos pronto a dormir, que así sea... ¿Qué quieres que cenemos? Y no me elijas chino, por favor - dijo en tono de broma - Llamamos a un tailandés, ¿qué te parece la idea? Por cambiar la rutina..

Autumn:

La ocurrencia de Dean le hizo reír. Le gustaba que pudieran tener ese tipo de confianza entre ambos. Le gustaba poder pasar de un momento tan intenso y con tanta carga emocional como el que acababan de tener, a un momento distendido en el que podían bromear sobre qué tipo de comida encargar. Dio un par de palmaditas suaves en su mejilla, de forma cariñosa y terminó por separarse de él.

-¿Llamas tú? Yo voy... a darme una ducha... Esta mañana no me ha dado tiempo y...- se encogió de hombros- Ya sabes... Higiene- dijo, para picarle. -Pide lo que te apetezca, cualquier cosa me vendrá bien-

Era asombrosa la facilidad con la que la vampira se había acomodado a la vida humana. Tan fácilmente que ahora mismo ni siquiera se acordaba de alimentarse como un vampiro. Y eso le traería problemas en un futuro no muy lejano. Pero ella de momento no cayó en la cuenta, así que no adelantemos acontecimientos...

Se desvistió y se metió a la ducha, disfrutando del agua caliente bañando su piel. Disfrutaba de esa reconfortante sensación. Lo disfrutaba desde que los humanos habían aprendido a canalizar el agua por las tuberías y a producir agua caliente de manera tan rápida. No sabía cómo había podido vivir casi ocho siglos sin agua caliente. Aquello era una maravilla. Finalmente, salió del baño envuelta en una toalla, y con su ropa usada entre sus brazos, dispuesta a meterla en la bolsa de la ropa sucia.

Dean:

Ella intentaba picarle y él de forma automática levantó un brazo para oler su propio olor corporal y comprobar si verdaderamente olía tan mal. Esbozó un suave mohín en sus labios y, tras comprobar que realmente no era, le tocaba a él devolver la pulla.

-Ya decía yo que hoy olías diferente y que el ambiente estaba algo cargado...

Con una sonrisilla malévola entre dientes, miró como ella se iba hasta el baño y cerraba la puerta. Cogió la guía telefónica para buscar entre todos los teléfonos de los restaurantes de ese pueblo. Tardó unos minutos en decantarse por el sitio al que llamar y unos pocos más en decidir qué quería pedir, más bien porque no se entendían el propietario del restaurante y él. Ya con la comida pedida y el dinero de la cena sobre la mesa, preparado para cuando el repartidor viniese, encendió la televisión sentándose en la cama y esperando a que Autumn saliese del cuarto de baño.

Cuando al fin se abrió la puerta del baño, Dean observó como ella metía la ropa en la bolsa de la lavandería y él, para no ser menos y mostrar que iba cambiando sus malos hábitos, comenzó a revisar su ropa para al día siguiente y así lavar todo junto.

-No creo que tarde mucho en llegar... He pedido los platos con menos especias para que no nos siente mal. Ternera, puré... y ensalada, que sé que a ti te gusta

Ni siquiera terminó de hablar y unos golpecitos sonaron en la puerta. Cogió el dinero y, antes de abrir miró por la mirilla.

Tras despachar al repartidor y guardar las vueltas en el bolsillo, posó las bolsas sobre la mesa.

-Venga, vamos a cenar...

Autumn:

No comentó nada, pero internamente le alegró la influencia que el uno tenía en el otro cuando Dean comenzó a hacer acopio de ropa sucia para lavarla al día siguiente. Le gustaba ese tipo de extraña relación que se habían creado entre los dos. Y le gustaba lo rápido, pero a la vez tan natural, que esa extraña relación entre ambos había avanzado. Al igual que Autumn se había acostumbrado a aparentar ser una humana normal y corriente, se había acostumbrado también al hecho de compartir una vida con él. Una que no le disgustaba y a la que podría acostumbrarse sin problemas. Eso era lo más raro de todo. Lo rápido que se había desnaturalizado de su propia condición.

En cuanto Dean dejó las bolsas de comida sobre la mesa ella acudió a coger su habitual camisa larga que le hacía de pijama y una muda de ropa interior.

-No mires...- le dijo al cazador mientras, cerca de la cama, le daba la espalda y dejaba caer la toalla al suelo.

Una vez vestida de forma cómoda fue a hacer compañía a Dean a la mesa.

Dean:

Durante esos breves dos minutos en los que Autumn tardó en ponerse su ropa de pijama, Dean se debatía entre darse la vuelta o no, si intentar echar un vistazo como hiciera aquel día en el lago Tahoe. Pero finalmente desistió y comenzó a sacar la comida de las bolsas mientras ella se vestía, con la idea de que si algún día veía ese cuerpo desnudo sería cuando la tuviese entre sus brazos, porque ella querría que así fuese y no por echar un vistazo. Sería el día en que no solo miraría el cuerpo de esa mujer, si no también en el que sus manos aprenderían cada lunar que adornase esa fina y tersa piel. Iba a sacar un par de cervezas para ambos, de la nevera, cuando se acordó de que él no debía beber alcohol. Por lo que solo sacó una y la dejó a Autumn en su lado de la mesa, mientras que para él preparaba una botella de agua y un vaso. La cena pasó de forma distendida, a través de una conversación de lo más normal.

Autumn:

Apreciaba los detalles que Dean tenía con ella, tales como no darse la vuelta mientras ella se desvestía a solo un par de metros de él, darle intimidad aunque la tentación de mirar fuese enorme, o incluso el detalle de cuidar de su propio pellejo y no beber cerveza aquella noche... Y sobre todo, el hecho de que hubiese dejado la mesa preparada para que ella no tuviese que hacer nada. Le gustaba descubrir que Dean no era solo el tipo chulo que había "conocido" en aquel bar. Le gustaba saber, de hecho, que había mucho de él que no sabía, y que puede que ni él mismo supiera.

La cena transcurrió tranquila, sin nada que destacar, y sin ningún percance, tal y como debía esperarse de un motel de las afueras de Richmond. Y, para cuando terminaron, fue la propia Autumn la que se encargó de recoger la mesa, aconsejándole a Dean que se tomara lo que necesitase y fuesen a dormir pronto. Y así lo hicieron, pues menos de media hora después, Autumn ya se hallaba abriendo las mantas para poder meterse entre estas y disfrutar de un sueño reparador.

Dean:

Cuando acabaron de cenar, obedeciendo la petición de la mujer, él fue a por su medicación y se la tomó sin decir palabra. Sabía que, si quería que ella estuviese tranquila, no le quedaba más opción. Por otro lado, no le suponía gran problema cumplir con algo tan sencillo como tomarse una pastilla para que ella estuviese tranquila y no se preocupase.

Miró un rato la televisión y, al cabo de unos minutos, al ver que Autumn se metía en la cama para poder dormir, Dean hizo lo propio. Se puso su camiseta de dormir y se quitó los vaqueros para entrar en la cama junto con ella.

A la mañana siguiente él se levantó antes que ella y, como una persona inquieta que era, decidió ir a por el desayuno. Media hora después un par de cafés y unos bollos esperaban a Autumn en la mesa mientra él se daba una ducha.

Autumn:

Y, como no podía ser de otra forma, cuando Dean se metió en la cama la rubia se las ingenió para acomodarse contra él rodeando su cintura con uno de sus brazos y acomodando la cabeza contra el pecho de él escuchando el agradable latido de su corazón latiendo de forma acompasada contra su caja torácica. Era el mejor sonido del mundo para poder dormir. El sonido más maravilloso, desde la perspectiva de Autumn, que no tardó ni dos minutos en quedarse completamente dormida más que nada por que los brazos de él, como cada noche, rodearon su cuerpo con suavidad y de manera protectora.

A la mañana siguiente, dado que estaba de espaldas a la ventana, no le despertó la molesta luz del sol. No. Lo que le despertó fue el hecho de que los brazos de Dean no estaban a su alrededor. Y tampoco escuchaba los latidos de su corazón. Bueno, los escuchaba. Pero estaban lejos, aunque no fuera de la habitación. Se incorporó en la cama frunciendo el ceño e internando sus dedos en su cabello sacudiéndolo mientras miraba a un lado y a otro. Y entonces descubrió el café aún humeante sobre la mesa, como también los bollos dentro de la bolsa. No pudo evitar esbozar una enorme sonrisa, casi infantil antes de levantarse de la cama de un salto y acudir hasta la mesa a olisquear el café recién hecho.

Dean:

Aunque llevaba más de treinta minutos en pie, lo que realmente le despertó fue el agua de la ducha mojando su cuerpo, las gotas impactando contra su piel en una especie de masaje casi imperceptible.

Al salir de la ducha completamente despejado pasó una de las toallas a lo largo de su cuerpo húmedo para secarlo y terminó por usarla a modo de falda mientras que, con otra de un tamaño más reducido, se secaba el pelo. Así fue como salió del baño pensando que Autumn seguiría dormida por lo que se sorprendió al verla en pie.

-Buenos días, ¿qué tal has dormido? Espero que el café te ayude a afrontar el día de trabajo que tenemos por delante... - comentaba mientras se sentaba en el borde de la cama dando la espalda a la mujer. Cogió unos calzoncillos limpios y se los colocó por debajo de la toalla para no enseñar nada.

Ya con los bóxer puestos se quitó la toalla que usaba para tapar sus partes nobles y comenzó a vestirse como cada día.

Autumn:

Cuando el cazador salió del baño, la rubia no pudo evitar girar el rostro para mirarle. Y lo que vio no le disgustó en absoluto. Es decir, ¿a quien iba a disgustarle la visión del cuerpo semidesnudo y húmedo de Dean Winchester?

-Oh... Perdona...- rió, llenándose de un pudor que no sentía, y se dio la vuelta para darle intimidad. Aunque personalmente se habría quedado mirándole un buen rato. Mordió su labio inferior con suavidad mientras ocultaba una sonrisa y cogía su vaso de papel olisqueando su delicioso café con leche y nata.

-La verdad es que me va a venir de perlas- admitió con un asentimiento de cabeza justo antes de dar un largo trago a su vaso. Definitivamente el café era el mejor invento del ser humano.

-Hmmm... ¿Por donde planeas empezar? Es decir... ¿Qué sabemos de esos...- carraspeó- de esos vampiros..?

Se sentó a la mesa y se giró hacia él que ya había empezado a vestirse.

-Es decir... ¿Sabes por donde se mueven? -preguntó aparentando tremenda inocencia y desconocimiento, pero repitiéndose a si misma como un mantra: "Por favor, que no sepa dónde está la mansión."

Dean:

Al terminar de ponerse la camiseta se acercó hasta la mesa para coger también su café y dar un sorbo de éste. Pensó en la información que hasta ese momento tenía pero no había nada útil que pudieran usar. Solo tenía los datos que su buen amigo Bobby le había proporcionado: Muertes y desapariciones, nada más. De ahí la teoría de que fuesen vampiros. Por extraño que parezca, todo ser sobrenatural tiene un patrón de comportamiento, una forma de identificarlos para saber a qué se enfrentaban. Y las desapariciones eran el tipo de patrón que caracterizaba a los vampiros.

-Para ser sincero contigo, Autumn. No tengo gran información que darte. Bobby me llamó avisándome de las raras desapariciones y me mandó directo hacia aquí... Entré en un bar a preguntar a los habituales y a los camareros, tal y como te conté, pero no conseguí gran cosa... Según me dijo el dueño de aquel antro solo había pasado por aquí algún que otro forastero. Y las cinco desapariciones en poco más de diez días. Lo único que puedo sacar de ahí es que no es un solo vampiro... Lo más normal es que sea un pequeño aquelarre.

Autumn:

Por unos segundos suspiró aliviada y asintió. Vale. No conocía nada de la mansión. Eso era bueno. Pero tenía que llevárselo de Richmond antes de que descubriera nada más. Por el bien de ambos. Tal vez si pudiera disuadir a Mattheus de que se largaran... pero eso era imposible. Nadie haría cambiar de parecer a ese loco hijo de puta. Y mucho menos la amenaza de un cazador tras sus talones. Eso solo le daría más ganas de jugar. Así era Mattheus...

Y entonces sintió como su piel se erizaba al recordar aquel sueño, en Londres, en que Mattheus desgarraba la garganta de Dean como si de papel se tratase. No. No podía permitir que eso ocurriera. Bajo ningún concepto.

-Bueno... Quizás...- dijo, levantándose de la silla y acudiendo a su bolso a sacar un mapa del pueblo, que había comprado en el aeropuerto- Deberíamos establecer un perímetro de donde han ido apareciendo las víctimas... Los vampiros no cazan lejos de su lugar de residencia, no cuando parecen estar acomodados en un lugar del que no quieren irse...- dijo con convencimiento. Y entonces se dio cuenta de que había hablado de manera demasiado experta- Quiero decir... -titubeó a propósito- Creo... ¿No? Piénsalo... ¿Por qué irte a otro estado un día si y otro también cuando puedes tener la comida en casa... ? - dijo mientras sacaba un rotulador rojo- Necesitamos saber los lugares exactos donde han matado a todas y cada una de las personas... ¿Estás de acuerdo conmigo?

Dean:

La miró confuso por su forma de explicarse. Más bien parecía una experta en ese asunto, aún cuando nunca habían tratado con vampiros. Pero su argumentación era pura lógica por lo que no le dio demasiadas vueltas. Cogió el mapa entre sus manos mirando las diferentes localizaciones donde las víctimas habían sido vistas por última vez.

-No tengo un lugar en concreto... pero sí tengo el lugar donde las víctimas fueron vistas por ultima vez y sus géneros. Al parecer son siempre jóvenes de entre veinte y treinta años. La última vez que tres de ellos fueron vistos fue en la salida de un bar o cuando se despedían de algún amigo para volver a su casa. Iban solos y por callejones oscuros. Por lo que no podemos decir exactamente dónde fueron. No tendríamos una localización exacta y la policía no sabe más...

Dicho eso dejó el mapa sobre la mesa para marcar unos puntos.

-Sólo tenemos esos puntos y no nos sirve de gran ayuda- dijo, señalando el mapa con la mano- La otra opción y la que suelo usar o, mejor dicho, solía usar con Sam sería considerar que si hasta hace menos de un mes no había casos de desapariciones es que se acaban de mudar a este pueblo, no querrán llamar la atención más de lo debido... Y, por otro lado, si se acaban de mudar estarán en alguna casa que no esté ocupada...

Autumn:

Maldijo entre dientes a Dean y su estúpida cabezonería.

-Me parece fantástica tu manera de actuar con Sam. Pero estoy segura de que si él estuviera aquí con nosotros en este momento estaría de acuerdo conmigo. Por que... Punto uno: -alzó un dedo- No sabemos cuantos vampiros son, Dean. Puedes enfrentarte a uno... Quizás a dos al mismo tiempo... pero si son muchos, acabarán contigo. Y eso no puedo permitirlo.. Punto dos -alzó un segundo dedo- Este pueblo tiene más de ochenta kilómetros cuadrados... ¿De verdad crees que puedes encontrar la casa así como así sin que ellos te encuentren antes...?- ladeó la cabeza cambiando el peso de su cuerpo de un pie a otro de forma impaciente esperando que por favor le hiciera un poco de caso.

-Confía en mi... Hagamos las cosas cuidadosamente. Vamos a comisaría, enseñamos una de esas placas tan chachis que tienes y pedimos los informes concretos de los lugares donde cada una de las víctimas fue encontrada. Si se nos resisten, yo les haré entrar en razón... Hazme caso. Por favor...-le dijo.

Al final pareció que el cazador entraba en razón y optaba por hacer las cosas a su modo, así que ambos se vistieron con esos elegantes trajes de americana y corbata y se guardaron las placas en el bolsillo interno de la americana. Una vez listos, se montaron en el coche y condujeron hasta la comisaría de policía donde Dean los presentó como los agentes Dylan y Mercury, lo que a Autumn le hizo dedicarle una mirada que decía "¿En serio, Dean...?" y pidieron ver los informes de los "raros asesinatos y desapariciones" de los últimos días. No hizo falta usar la compulsión, los agentes no se resistieron a darles los correspondientes informes, y antes de que se dieran cuenta ya caminaban de camino al coche para trazar un perímetro.

Dean:

Autumn tenía razón. Por eso, Dean aceptó la idea de ir a comisaria para conseguir algo más de información. Si sabían exactamente donde se habían desarrollado las diferentes desapariciones tendrían un punto de partida. Con la información actual todo estaba en el aire, no sabían por dónde empezar y los puntos marcados en el mapa tenían demasiada distancia unos entre otros. Nada en claro.

Tras vestirse se pusieron en marcha con su precioso coche, desde el punto de vista de Dean, y pusieron rumbo a la comisaría. Una vez allí, no se le ocurrió otra forma de presentar a la mujer y a él mismo cuando sacaron sus placas. La verdad era que le hacía gracia presentarse de esa forma. Eran viejas costumbres que tenía con su hermano y que a día de hoy le seguían acompañando.

Una hora más tarde, con los informes en mano, necesitaron un par de horas más para leer todos los informes que en la comisaría les habían proporcionado. Nombres, fechas, última persona en verles, lugar de desaparición... Todo. Con todos esos datos las cosas eran más fáciles y sólo necesitaron volver a sacar el mapa, colocarlo sobre el salpicadero del vehículo e ir marcando uno a uno todos los puntos. Bingo. Tenían un perímetro, y con ello, una zona dónde posiblemente podrían conseguir encontrar el aquelarre.

-Ya tenemos por dónde empezar... Será un día largo si tenemos que ir de casa en casa pero no nos queda más opción y si tengo que quedarme de nuevo encerrado entre las cuatro paredes de la habitación, me pegaré un tiro. Así que manos a la obra... - dicho eso, arrancó el vehículo tirando el mapa a la parte trasera de éste.

Pasaron el resto del día visitando tanto casas antiguas, como de nueva construcción. Algunas no hacía falta más que echar un vistazo desde fuera para comprobar que no era la que buscaban. Si había una familia viviendo en el lugar, era descartada de forma inmediata. En otras, en cambio, habían tenido que forzar la entrada para ver el lugar por dentro pero siempre con la misma suerte. Nada. Viviendas abandonadas cuyos únicos huéspedes eran ratas. Sólo hicieron un par de descansos a lo largo del día y no fueron para otra cosa que no fuese comer. En algún pequeño puesto, Dean compraba lo que vendiesen, perritos calientes, bocadillos... lo que fuese mientras se tratase de comida rápida y grasienta . Lo que a él le gustaba.

Al llegar la noche, aún les quedaban un par de casas más por investigar. Y algo le decía al cazador que se estaban acercando, y que de un momento a otro su cuerpo entraría en acción. Algo que necesitaba como agua de Mayo, no sólo para dejar salir esa adrenalina acumulada, si no para que Autumn se calmase y viese que ellos dos eran suficientes para acabar con ellos.

Para que la mujer se calmase, le contó un viejo caso que tuvo con Sam. Era algo similar. un aquelarre de vampiros el cual, entre ambos, consiguieron exterminar sin demasiados problemas. Quería que ella se sintiese segura, que supiese que él ya había tratado con este tipo de situaciones en otras ocasiones y sabía a la perfección cómo llevarlas a cabo.

No tuvieron que gastar demasiado tiempo en la penúltima casa. Se encontraba un poco apartada del resto de viviendas del pueblo pero cuando llegaron se encontraron con un panorama desolador: las paredes estaban medio derruidas y el tejado a punto de caerse. No era un lugar habitable. Ya solo les quedaba un punto del mapa.