CAPITULO 9. AVALÓN
¿Has viajado a caballo?, si es tu respuesta es un sí; claramente te imaginaras a que velocidad recorrían la costa de la isla de Avalòn Severus y los dos hermanos.
Al adentrarse un poco en la isla Severus se percato que no seguían un camino principal sino que se dirigían hacia el lado este, pasando por tierras llenas de sembradíos, así como tierras de ganado.
La tarde declinaría en cualquier momento y seria mejor que encontraran un refugio para pasar la noche y no pasarla a la intemperie.
La casa de Nany no esta muy lejos- dijo Enindris.
¿Quién es Nany?- pregunto Severus.
Es la criadora de corceles, la mejor en todo Avalòn, fue la que nos enseño a montar- contesto Enya al pasar junto a un arrollo.
Después de un tramo igual de largo llegaron a un declive en el terreno donde se podían ver muchos corceles pastando, descansando o corriendo.
Conquistador relincho de alegría seguido de Gladiador y Temerario.
Aquí es, por fin llegamos- dijo Enindris triunfalmente al llegar frente a una casa de roca en el centro del declive.
La casa era enorme y recordaba un poco las casas de la Europa medieval, la puerta era de roble con un grabado de un perro sentado junto a un caballo.
Extraño adorno- dijo Severus cuando bajo de Gladiador.
¡Nany, soy yo kichy!- grito Enindris.
¿Kichy?- repitió Severus un poco extrañado.
Significa cachorro ò bebe- dijo Enya- a Enindris no le gusta que lo llamen así, solo se lo permite a Nany.
La puerta no se abrió y parecía que no había nadie, Enindris estaba a punto de volver a gritar cuando de entre los arbustos cercanos a la casa se escucho un ruido.
Severus no atinaba a creer lo que veían sus ojos, la noche había caído y frente a ellos saliendo de los arbustos se presentaba un licántropo con una mantilla de seda alrededor del cuello.
¡Licántropo!- grito Severus con horror.
Estaba a punto de lanzar un hechizo con su varita
hacia el licántropo cuando Enya lo detuvo.
¡No Severus!- dijo
deteniéndolo del brazo- es Nany.
¿Nany?, Nany era un licántropo y sus amigos habían ido a verlo, era seguro que no sabían que los licántropos son criaturas muy peligrosas.
¿Kichy, eres tu?- pregunto Nany con una voz muy dulce aunque un poco ronca.
Hola Nany, te ves muy bonita- dijo Enindris con una gran sonrisa.
Nany se abalanzo hacia Enindris dándole un gran abrazo y moviendo su cola llena de alegría.
¡Que felicidad!, has regresado- decía sin soltarlo- Aun recuerdo cuando viniste por los caballos era una noche como esta.
Hola Nany- dijo Enya acercándose a la loba.
Hola muñequita, eres una joven muy bonita, se ve que el viaje no te ha cambiado- dijo sin soltar a Enindris y sonriéndole de la misma forma a su hermana.- ¿Es un lemai?
Severus era el único que no se había acercado a Nany no por algo les tenia fobia a los licántropos, por su parte Nany nunca había visto un lemai.
Nunca había visto un lemai de cerca- dijo Nany olfateando a Severus- cuando era niña me habían dicho que los lemais tenían tres ojos y arrojaban fuego por las manos.
Esos eran solo cuentos Nany- dijo Enindris tratando de aguantar la risa por la sorpresa de Nany y el terror de Severus.
¿Oh, donde están mis modales?, pasen, ahora mismo les preparo algo de comer- dijo Nany empujando la puerta e invitándoles a entrar.
El interior de la casa era muy confortable, había velas de colores por todos lados y todas tenían aromas a flores, Nany los invito a la sala que tenia un tapete tejido y unos amplios sillones de color vino.
Ahora mismo comienzo a prepararles la cena- dijo Nany haciendo una reverencia y dirigiéndose a la cocina.
¿Cómo pueden estar tan tranquilos con esa cosa?- pregunto Severus un tanto histérico.
Despreocupate Severus,- dijo Enindris- confió en Nany mejor que en ninguna otra criatura.
¿Pero es una licántropo?- contesto Severus en el mismo tono.
No Severus, Nany no es una licántropo es una krulian- dijo Enya tratando de calmarlo- los krulian siempre son lobos y se comportan tan amables con los hijos de Oberòn como si fueran perritos.
Pues yo no estoy tranquilo- dijo Severus terminando con la discusión.
La cena esta servida- dijo Nany que traía puesto un delantal rosa.
Los hermanos pasaron al comedor casi empujando a Severus. El comedor era muy amplio y tenia en el centro una gran mesa de madera con velas al igual que la sala, en la mesa estaba servido un puchero de carne, panes, patatas y vino. Severus pensaba que era carne humana, sesos y sangre (guacalà).
Nany noto la cara de asco de Severus.
¿Los lemais no comen carne de cordero?- le pregunto a Enindris.
No en realidad comen hojas secas, ramas podridas y agua sucia- contesto Enindris en un tono muy serio.
¡Oh, discúlpeme señor lemai!- dijo Nany haciendo una graciosa reverencia- yo no lo sabia, si quiere esperarme le conseguiré su alimento.
Enindris y su hermana comenzaron a reírse a carcajadas mientras Severus se ponía completamente rojo por el ridículo en el que se encontraba
Era broma Nany, los lemais comen lo mismo que nosotros- dijo Enya dejando de reír.
Los hermanos se sentaron a la mesa, Severus después de mucho pensarlo también se sentó con ellos mirando de reojo a la loba y no probando bocado hasta que sus amigos lo hicieron.
Cuéntanos Nany todo lo que ha pasado desde que partimos- dijo Enindris tomando una papa.
Bueno- comenzó Nany- te acusaron de robarte a tu hermana para venderla a los lemais kichy, yo no creí nada, ya que yo misma te di a tus corceles. La pantera comenzó a buscarlos como loca pero al no encontrarlos durante cincuenta años se calmo, tus padres también los buscaron pero decidieron seguir con sus viajes, si mi kichy lo lamento pero tu padre sigue furioso contigo. Tus hermanos vienen a cada reunión pero nunca hablan de ti, creo que en el fondo piensan que hiciste lo correcto, los guardianes han estado muy ocupados apenas y tienen tiempo de descansar ese horrendo de Einon y sus mata dragones les hacen la vida imposible y nadie ha visto a tu dama desde que tu fuiste con los jinetes y el capitán de la guardia.
Severus vio como Enindris entristecía con las noticias que Nany les daba, realmente era mal momento para haber regresado.
¿No hay buenas noticias?- pregunto Enya para tratar de cambiar la platica.
Me temo que no muchas- dijo Nany- las cosechas son buenas, en ocasiones dicen que un lemai viene a visitar a Lord Oberòn pero yo no lo creo, los caballos de los jinetes no han sido utilizados en años y yo sigo entrenándolos y criándolos, pero la vida se esta volviendo muy aburrida, en ocasiones pienso que lo mejor hubiera sido acompañarlos aunque se que mi aspecto me lo impide- concluyo Nany un poco triste.
Severus se dio cuenta que había juzgado mal a Nany en verdad quería a sus amigos.
Terminada la cena, Nany los llevo a sus habitaciones.
Lamento que no tenga muchos cuartos- dijo alumbrando una habitación con una lámpara- pero creo que al lemai no le molestara dormir con un hijo de Oberòn, Enindris tu hermana dormirá conmigo, solo como protección.
En realidad Nany era una de las criaturas más fieles de todo Avalòn.
Severus se sentía mas tranquilo durmiendo en la misma habitación de Enindris así si la loba cambiaba de idea sobre sus hábitos alimenticios ellos podrían defenderse, aunque durante toda la noche no tuvieron ningún incidente, por la mañana bajaron a desayunar.
¿Princesa que dirán cuando te vean montando un caballo acompañada de un lemai?- pregunto Nany- creo que es mejor que los tres vistan otra ropa, tomen estas- dijo extendiéndoles unos trajes de caza cafés- son de Yoshua, pero creo que a ese guardián no le molestara prestárselas.
Cuando estuvieron listos comenzaron todo para partir ya que Enindris decía que era importante que llegaran al castillo de Lord Oberòn lo antes posible.
¡Adiós kichy!- se despidió Nany desde su puerta cuando partían- cuídense mucho, y suerte.
Los hermanos y Severus siguieron su camino, Severus noto que con ese traje Enya parecía un hombre, el disfraz era muy bueno.
Siguieron cabalgando hasta el mediodía cuando se sentaron bajo un frondoso árbol para descansar, en ese momento un grupo numeroso de jinetes se les acerco.
Severus observo que los hermanos se preocupaban un poco, además de que Enya bajaba la vista, Enindris se puso de pie para encararlos.
¿Quién descansa en los dominios de Lord Oberòn cuando todos estamos trabajando?- pregunto un joven jinete de expresión seria y cabello castaño oscuro al igual que sus ojos cafés- ¿Enindris?, ¿eres tú?- pregunto con sorpresa- Vaya, vaya el hijo prodigo regresa, sin aviso como cuando partió, ¡oh!, ¿ahora eres protector de lemais?- dijo en el tono mas sarcástico.
Winkoc Malagan- saludo Enindris- sigues siendo el mismo arrogante que conocía.
Tal vez, pero al menos yo no huyo cuando me reprende mi padre- dijo Malagan con una sonrisa torcida.
Al menos yo tengo padres que lo hagan- dijo Enindris molesto con el comentario.
Severus y Enya solo contemplaban la escena.
Bueno…- dijo Malagan tratando de controlar su enojo- ya que el príncipe ha regresado necesita que le avisemos a Lord Oberòn para que tenga una grata bienvenida- dijo Malagan espoleando a su caballo y alejándose en una sonora carcajada.
¿Quién era ese?- pregunto Severus cuando los jinetes partieron.
Un arrogante prepotente- contesto Enya en el tono más despectivo que tenia.
Ahora lo único que importa es que lleguemos al castillo – dijo Enindris aunque parecía muy triste.
Enindris ¿te sientes mal?, ¿puedo ayudar en algo?- pregunto Severus.
Gracias Severus, pero lo que venga solo yo puedo enfrentarlo- dijo Enindris.
Severus no entendía muy bien lo que pasaba pero a su parecer Malagan y Enindris no se soportaban, y lo mismo pensaba Enya.
Caía la tarde cuando llegaron a un castillo enorme, a la entrada contaba con unos bastos jardines e innumerables fuentes. Severus vio la alegría reflejada en los ojos de sus amigos.
Llegamos a casa- dijo Enindris- esperaba que Malagan tuviera lista a toda la guardia para cuando llegáramos.
Tal vez llegamos antes que él- dijo Enya.
Los tres entraron al castillo, en ninguno de sus corredores había presencia de un solo ser viviente, era muy extraño, cuando llegaron a una puerta de gran tamaño y mejor trabajada que todas las demás Enindris la abrió y para su sorpresa estaba repleta de gente.
Los hermanos se miraron con cara de preocupación, aun así los tres avanzaron hacia su interior.
Continuara…
