Fuera del Raimon por unas horas


Era la mañana del día viernes, Yuka acababa de llegar al Raimon, subió las escaleras del club, bostezando pues tenía algo de sueño. Fue a dejar sus cosas, de paso para reportarse con Kidou, entró a la oficina pensando que él estaría ahí, pero no.

- Parece que aún no llega, perfecto, es momento de irme a pasear, es muy temprano aún.

Salió del club, para entrar al instituto y recorrer los pasillos llenos de estudiantes, caminó un poco más y justo escucha a un profesor y al director hablando.

- Hemos estado planeando este viaje a Tokio, ¿hay alguien disponible para que nos lleve?- pregunta un profesor al borde de la desesperación, mientras el director piensa un momento, hasta que oyen una pequeña voz.

- Disculpen yo estoy disponible- dijo entusiasmada, ambos se miraron, era cierto la chica era conductora, una de los diez que habían.- Yo puedo llevarlos.- Pero justo aparece Kidou detrás de ella.

- Lo siento mucho, pero ella ahora mismo no puede ir a ningún lado.

- Pero Kidou, puede hacer una excepción.- dice el director.

- De verdad lo lamento, con permiso- Toma a su asistente por el cuello de la blusa y se la lleva.

- ¡No! por favor me está dejando sin aire... ¡Yo quería ir a Tokio!- Llegan a otro pasillo.

- ¿Cuándo dejarás de meter tus narices donde nadie te llama? Además no tienes mi permiso para moverte de aquí.

- Bien ya lo entendí- se cruzó de brazos y siguió su camino.

- No, tu no has entendido nada...- la sigue, luego llegan al club, a sus oficinas, Kidou dio un golpe en el escritorio, ¿hasta cuando ella se comportaría de esa manera?, respiró profundo para calmarse. Pasó un momento y fue a buscarla, la encontró comiendo una banana, habían varias en una canasta.

- ¿Pensabas dejarme solo con las tareas del equipo?

- No es tan pesado, usted solo es el asistente de entrenador.

- Si, eso ya lo sé, pero soy una parte importante, somos un equipo... Ese no es el punto, no tienes nada preparado para una excursión, ni menos tu almuerzo.

- Claro que si, tengo mi almuerzo justo aquí.- Saca su merienda y abre para sacar un pudin de chocolate y se levanta de su silla.- De verdad lo siento, solo quería pasear un poco, no era mi intención hacerle pasar un mal rato.

- No tiene importancia ya, ven sígueme.

- ¡Sí!- respondió y le siguió a la oficina de él, Kidou va y busca su agenda personal, entregandole lo más secreto que tiene, todas las citas importantes; la abre y ve el contenido- ¡Esto está vacío!

- ¡No mires el contenido!- dijo él.

- Contenido del cual carece- fue a la página que tocaba, para mayor comodidad se sentó encima del escritorio, de igual manera abrió el pudin.

- Anota lo que voy a decir, a las diez tengo una reunión- ella anota y luego come un poco- A las once tengo que hacer un pequeño recado, te entregaré una lista cuando vayamos de compras.

- ¿Tengo que ir?

- Si.

Ella termina de anotar- Esto si que está algo pegajoso- se trata de limpiar con algo pero no encuentra nada, pasa su mano en su camisa por accidente- Oh, oh- De paso ha manchado de chocolate la agenda de Kidou, haciendo que este se enojara.- pero sabe tan rico- con su mala educación lame su mano.

- (Juro que jamás la llevaré a comer a un restaurante)- pensó y luego reaccionó- ¡Deja de comer, sé más ordenada y préstame atención!- Se acercó a ella, casi pegando su nariz con la de ella. Yuka se ruborizó, tembló un poco, con su mano lo apartó y manchó la camisa de su jefe, Kidou miró su blanca camisa manchada, él era una persona pulcra, esto era inaceptable para él.- Tengo una reunión ¿qué haré? ¡Mira lo que hiciste!- dijo desesperado y enojado- ¡¿Se nota?!

- Si, pero si lo cubre un poco no se notará- dijo la chica de lo más despreocupada y siguió comiendo.

Kidou estaba mucho más que molesto, miró el pudin con enojo le dio un fuerte golpe en la mano de ella para que suelte el envase y lo manda lejos.

- ¡Genial ahora el piso está sucio!

- Pues ha sido culpa suya- Yuka se baja del escritorio y se cruza de brazos, en eso Kidou comienza a quitarse lo de arriba, haciendo que ella comenzara a ruborizarse.

- Mira para otro lado.

- Como si quisiera mirarle.- estaba algo incómoda, tomó el envase del piso y la agenda, ya se iba pero Kidou la llama.

- Se te olvida esto- ella se gira y él le tira la camisa en toda la cara, rápidamente se la quita de su rostro y se marcha- ¡Tráela limpia! o si no ya sabes que te descontaré dinero de tu salario.

Yuka una vez fuera de la oficina bufó molesta, en parte también era su culpa por hacer cosas tan molestas para su jefe, sabía que nadie la toleraba, era de cierto modo una persona, distraída, inquieta, pero con un gran humor, todo le causaba gracia, pero en días grises sus ánimos eran tristes, una chica algo llorona, por lo más mínimo. Una chica un tanto molesta.

Mientras que Kidou estaba solo, no pudo evitar mirarse en un espejo, distraído por su escultural torso, no se percató de que cierta chica de ojos lila le veía, hábil para aquel pequeño hábito que tenía de espiar a su querido Shin-sama, no se hizo esperar e hizo la última captura que le faltaba, se retiró con cautela y luego corrió por los pasillos del club hasta las afueras. Aunque claramente Kidou escuchó pasos se vistió para investigar.

- Finalmente están completas- sonríe victoriosa, pero gentil y va con sus amigas.

- ¿Por qué tanta alegría?- pregunta Aoi al ver reflejada una sonrisa en el rostro de Akane.

- No me digas que...- dijo Midori sin terminar.

- No, eso aún no ha pasado con mi Shin-sama- se llevó una mano a la mejilla, estaba colorada.

- ¿Y quien habla de eso?- dijo Midori, ya que le incomodaba el asunto.

- ¿Que situaciones raras pasan por tu mente?... Nos referimos a si has conseguido las cinco fotografías.

- Eso, sí ya las tengo, al rato se las enviaré.- responde Akane.

- Antes de eso quiero verlas- dijo Midori.

- Si yo igual- dijo Aoi, Akane se las mostró, a la última foto las dos abrieron los ojos al ver el torso desnudo de Kidou- ¡Que cuerpo!

- Si, ahora veo por qué le gusta a Oishi- dijo Midori- También veo que se admira mucho.

Las tres empezaron a reír y detrás de ella apareció Kidou haciéndoles sombra.

- ¿Que hacen?- La intriga le estaba comiendo, ellas quedaron hechas piedra y Akane ocultó la cámara, para voltearse junto a sus amigas.

- No hacemos nada, solo cosas de chicas- Dijo Aoi y las otras asintieron nerviosas.

- Yamana la cámara...

- Pero Kidou-san...- dijo con reproche.

- Nada de peros, quiero esa cámara.

- De acuerdo- antes de entregarla cambió la memoria por otra sin que él se diera cuenta.

- Gracias, con permiso.

Akane susurró algo para sus amigas- Chicas vean como reacciona cuando le diga esto... ¡Kidou-san, espere!- El voltea- He tomado unas fotos del chico que le gusta a Oishi-san, su asistente.

- ¿Crees que eso me interesa Yamana?- sigue su camino mientras ríe apenas.

- ¿Qué le ocurre?- se pregunta Midori.

- Se le dice celos- responde Akane- Por lo menos tengo las verdaderas fotos- ríe por ello.

- Esa es nuestra Akane, eres tremenda.- dijo Aoi.

- Lo sé- dice la de ojos lila.

- Mejor se las mandas y terminas con todo esto.

- En seguida.

Yuka por su parte había limpiado la mancha de su blusa y la camisa de Kidou con magia. Kidou llegó a la oficina, tomó asiento y revisó la cámara, fotos de Shindo en toda la memoria, hasta que curiosamente unas cuantas fotos de Gouenji.

- Supongo que eres el hombre que le atrae a mi asistente, Goenji Shuuya te estás metiendo con la chica equivocada, es torpe, tonta, inmadura, no tiene educación y no es nada agraciada, es fea...- en eso entra Yuka.

- Permiso, aquí le traigo su camisa.- va y se la entrega.

- Buen trabajo, esas manchas no se quitan facil- Miró la camisa y luego la ropa de ella- Tu blusa está igual de limpia, no tardaste. ¿Cual es tu secreto?

- Por eso es secreto, le recuerdo su reunión a las diez.

- Yuka te puedo preguntar ¿qué tipo de hombres te gustan?

- Solo hay uno, me gusta alguien si puedo describirlo pues, me gusta su cabello largo y claro, es muy lindo y me encantan sus ojos, su forma de ser, creo que mejor me retiro.- hizo una reverencia y se retiró.

- Entonces es cierto, a Yuka le gusta Goenji, no puedo creerlo- En eso entra Endo.

- Buenos días Kidou- sonríe como siempre.

- Adelante.

Endo se acerca y ve la cámara- ¿Es la cámara de Yamana?

- S-si- dijo entrecortado y luego la guardó- Asuntos sin importancia... Bueno ¿qué quieres decirme?

- Estás listo para la fiesta, el baile, el mejor momento de nuestras vidas, la próxima semana Kidou, ¿ya tienes el boleto? válido para dos, no puedes ir solo, tienes que llevar a tu asistente.

- Endo, no me habían informado de la fiesta.

- Natsumi me ha entregado los boletos para repartirlos, no creo haberte olvidado- revisó sus bolsillos y ahí estaba el boleto, rió un poco apenado- Creo que se me olvidó dartelo, si quieres puedes invitar a tu asistente, como ya te dije, aunque si no quieres ya le entregaré un boleto a ella.

- No, descuida yo la invito, después de todo ella no tiene a nadie y yo tampoco.

Al poco rato Endo se retiró y Kidou quedó pensativo, llevar o no llevar a su torpe asistente, aunque ya habían salido juntos en plan de amigos, solo porque Endo los invitó a cenar para no comer solo. Pasaban muchas cosas por su cabeza hasta que Yuka entro.

- Con permiso, ya van a ser las diez.

Kidou miró su reloj, y se levantó- Nos vemos al rato- sale seguido de ella, que se mete a su pequeña oficina, a ver que hace en el ordenador y ve que le llega un mensaje en ese momento. Akane acababa de mandar las cinco fotografías, Yuka mandó una respuesta, agradeciendole y que pasara a su oficina cuando tuviese tiempo.

No tardó mucho, pues tenía tiempo libre así que se acercó, tocó y asomó su cabeza.

- ¿Se puede?

- Adelante, toma asiento.

Akane pasó y se sentó, mientras Yuka sacaba un sobre de su bolso, luego lo pone en el escritorio- Te lo agradezco una vez más y lo prometido es deuda, tómalo, hiciste un buen trabajo.

- Gracias- ella lo toma- ¿puedo preguntarle algo?

- Lo que quieras.- Yuka se levanta de la silla, para rodear el escritorio y recostarse de el mientras conversaba.

- Pues me intriga...- Akane se pone en pie- ¿Por qué eres de mi estatura? ¿acaso no tomaste leche para crecer?

- Yo pues... que preguntas, de niña tomaba mucha leche y aún lo hago, pues solo te diré que soy bajita y me gusta mi estatura, soy de bolsillo- sonríe- además me mezclo con las chicas de tu edad.

- Ya veo, bueno para ser más mayor que yo, me caes muy bien, pero ¿Por qué te gusta Kidou-san?- preguntó con curiosidad.

- Pues es un hombre interesante, es lindo aunque con un carácter muy fuerte, decidido, duro por fuera pero amable y noble de corazón.

- ¿Te enamoraste a primera vista?

- Si, creo que sí, aunque supongo que yo no le gusto, ¿quién puede fijarse en mi?

- Si me deja decirle, yo opino que el gusta de ti, solo que no se ha dado cuenta de que siente algo por usted.

- ¿Tú lo crees? Me daría gusto que así fuera.- sonó el timbre.

- Bueno creo que me tengo que ir, nos vemos.

- De acuerdo, nos vemos.

La chica se fue, y Yuka quedó admirando las fotos hasta que se quedó dormida. Eran las once y Kidou irrumpe en la oficina de ella.

- ¡Yuka despierta, no es hora de hacer el vago!- gritó, exaltandola y varios papeles salieron volando.

- Creo que me quedé dormida. ¿Qué es lo que ocurre?- se levantó casi tropezando para recoger lo que estaba tirado.

- Es hora de salir, vamos a comprar unas cosas, no nos tardaremos.

Salieron del instituto en el auto de él, un viaje corto solo para hacer compras. Mientras eso Fudo llega y va a ver a Yuka, pero no la encuentra, mejor para él y sus planes, vió el cesto de con algunas bananas, tres para ser exactos, tomó una y se la fue comiendo poco a poco, mientras dejaba un sobre en el escritorio. Luego fue a la oficina de Kidou, todo estaba tranquilo, de igual manera dejó otro sobre en el escritorio, de paso la cáscara de banana también la deja ahí.

- Espero que te diviertas- Fudo se retira.

Mientras Kidou y Yuka habían llegado a un minisuper, una vez dentro él le entrega la lista y ella le da un vistazo, dándose cuenta de que no eran muchos productos. Kidou toma una canasta y comienza a caminar en lo que le pide que le lea la lista.

- Bien pues lo primero en la lista... dos sapos.

Kidou para en seco al escuchar lo que dijo y le corrige- Ahí dice dos sopas.

- Eso dije, dos sopas- rió algo nerviosa.- Encontraron las sopas, luego Kidou se fija en unos cuchillos y toma uno para verlo- Lo siguiente es t-temato- Yuka baja un poco la lista para encontrarse con el "afilado" cuchillo que estaba empaquetado.- Bájelo, no sé qué piensa hacerme con eso.

- Nada simplemente lo estoy admirando, y en la lista dice tomates. Me estoy arrepintiendo de haberte traído.

- Mejor iré por los tomates, ya vuelvo.- al cabo de un rato ella volvió con los tomates y los puso en la canasta y siguió leyendo.- Una cabeza sin ojos... Pues es que quiere tomar venganza de mí, le prometo que me portaré bien.

- Sigues con lo mismo, que ganas no me faltan, pero no, no es lo que apunté, lee bien por favor, me estás avergonzando, dice una cabeza de ajos- Kidou tenía el cuchillo, pero decidió dejarlo.

Fueron por el ajo, justo Goenji entra a comprar algo para beber pues le había dado calor y tenía que saciar su sed, él ve a Kidou junto a Yuka.

- Lo último de la lista... esto debe ser para mí.

- ¿Qué cosa?

- Un soltero... Kidou-san- Yuka se sostuvo las mejillas que ardían, pues estaba colorada.

- ¿Me llamaron? Hola a los dos.- saludó viendo el leve sonrojo de la chica.

- (Pero este no es mi soltero)- pensó, sonrió y saludó.- Un gusto de verle Goenji-san- hizo una reverencia.

- Hola Goenji- saludó Kidou con pesar, pues ahora quería tener aquel cuchillo en sus manos.

- Solo vine por esto y los he visto a ambos, como no saludarles. Bueno los dejo.- se va mientras estos terminan.

- Yuka no dice soltero, dice salero.

- Lo lamento tanto, me he confundido un poco.- se disculpa.

Una vez que tenían todo, Kidou pagó, mientras que a Yuka se le despertó el apetito viendo algunas golosinas en el aparador. Él salió pero ella quedó viendo que compraba, hasta que se decidió por una barra de chocolate y luego sale para encontrarse con Kidou algo molesto.

- Demoraste siglos ahí, ¿que compraste?

- Solo una barra de chocolate, algo pequeño para calmar mi apetito.

- También es potencialmente malo para tu figura.

Yuka rompió la envoltura y solo le dio un mordisco ya que Kidou se lo arrebató de las manos.

- ¡No, es mío!- le reclama.

- Pues no te lo daré- él lo alzó y ella saltó varias veces para tratar de quitarselo, le dio varias mordidas y ella se enojó.

- Era mío, mejor hubiese esperado para San Valentín,

- Goenji de seguro lo recibiría de buena manera.

- Pues así parece, el es una buena persona y no como otros.- Yuka comienza a caminar algo molesta.- Me regreso al Raimon.

Kidou al oírla decir eso, va y toma su mano- No, no quiero regresar aún, las prácticas son después de clases. Solo estoy estresado y necesito distraerme.- Kidou le devuelve solo el envoltorio.

- ¿Solo esto quedó de mi chocolatito?- Yuka se le humedecen un poco los ojos.- Me voy.- dijo toda deprimida.

- Que no, no te puedes ir, me quedaría solo.- Kidou se acerca a ella- No te vayas.

Yuka se puso algo colorada, su jefe estaba algo distinto, tal vez era cierto, el chocolate liberaba endorfinas que lo hacían sentirse diferente. Kidou la hizo entrar en el auto, había un gran silencio, Yuka miraba para el frente, arriba, abajo, tan solo evitaba mirarlo directo pues si lo hacía el notaría sus rojas mejillas.

- ¿No ha pensado en buscar a una chica?

- No lo sé, creo que no estoy para ello. ¿Y qué hay de ti?

- Pues no tengo intenciones, estoy bien sola.

- Si estás bien sola ¿Quisieras ir conmigo a la fiesta que se llevará a cabo en el Raimon? solo si quieres.

- No sé, no es lo mio, no creo que pueda ir.

- ¿No te animas? Lo que pasa es que no te quieres ir conmigo, de seguro quieres que alguien más te invite.- dijo Kidou cruzándose de brazos y molesto, pensando en Goenji

- Pues no conozco a nadie más con quien ir.- pensó en algunas personas, pues al parecer no había nadie interesado en ella.

- Pues siendo así, te lo pediré como tu nuevo amigo, no como tu jefe.

- ¿Nuevo amigo?- Yuka le mira sorprendida, su jefe quería una amistad con ella.

- Si, tu nuevo amigo, cuenta conmigo para lo que necesites, cuentame tus problemas yo seré quien te escuche y te aconseje.

- De acuerdo- ella sonríe.

- Tal vez... ¿eso quiere decir que si aceptas venir conmigo?

- Si, acepto ir, ya iré pensando en el vestido.

- Quiero imaginarme como te verás. ¿Yuka haz pensado en dejarte crecer el cabello?

- Si, es que bueno me lo he cortado hace poco- sonrió y se sonrojó, al parecer Kidou se estaba interesando en ella, pero nada era seguro, pues tal vez solo quería saber todo referente a ella, pues ahora eran amigos.

Mucho más tarde.

Endo les estaba reclamando a los dos, habían llegado después del entrenamiento, los chicos se habían ido a sus hogares. Yuka señaló a Kidou en señal de que él había tenido la culpa.

- Endo la lamento, solo fuimos de compras y una cosa llevó a la otra y pues nos hemos quedado dormidos en el auto.- dijo Kidou con algo de incomodidad, mientras Yuka hizo una reverencia y se fue por lo avergonzada que estaba. Endo quedó anonadado con lo que su amigo dijo- Endo no es lo que estás pensando, ¿me crees capaz de hacer algo con alguien que no conozco?

- Sí- dijo Endo asintiendo.

Fudo aparece- Si es que Kidou es un pervertido.- comentó a lo que empezó Kidou a discutir con él.

Mientras Yuka estaba ordenando sus cosas, por accidente se cae el sobre, ella lo recoge y mira su interior

- ¡Es de parte de Kidou-san!- lo lee un momento y descubre que la está invitando mañana a tomar el almuerzo con él en un restaurante.- Espero no esté jugando conmigo ¿si me deja plantada?- Tomó sus cosas y guardó la nota y salió con prisa.

Estos habían quedado en ir a tomar algo saliendo del instituto. Kidou fue por sus cosas y de igual manera encuentra la nota y la cáscara del plátano, al parecer la nota tenía un leve perfume.

Lee la nota con atención y se sorprende un montón al ver en la firma el nombre de Yuka.- ¿Me estás invitando? seguro lo ha puesto cuando estuve en la reunión. No puedo rechazar una invitación.- Luego de tomar su maletín salió con sus amigos.