Bueno, esto tardó mucho más de lo esperado pero de verdad que en mi trabajo mayo y junio son meses de lo más ocupado.

Escribo con cariño, espero y les guste y gracias a todos por los bellos comentarios que he recibido en apoyo a esta historia. Ya mejor no los aburro así que dejo aquí con mucho cariño la continuación de esta historia que escribo con mucho cariño y admiración por la obra original de CLAMP y por ustedes mis queridos lectores:

.

.

-¿Qué noticias traes para mí, Nekomusume?

-Oh, traigo información verdaderamente jugosa, pero por obvias razones no voy a soltarla tan fácilmente ¿verdad?

-¿Ni siquiera si te ofrezco que compartamos esto? – preguntó Watanuki haciendo que Maru y Moro descubrieran la enorme bandeja llena de pescado fresco que había sido conseguido ese mismo día directamente por Syaoran y los suyos en un país prácticamente desértico.

-Guau ¡eso se ve realmente delicioso!

-Te aseguro que lo está. Ahora, creo que este manjar exótico es un precio justo a cambio del favor que te pedí ¿no?

-Sí, me parece que lo es. ¿Por dónde empiezo? Bueno, tuviste razón en cuanto a la fecha y hora de la reunión así que no tengo que decirte que prácticamente todos los cazadores de la zona asistieron… Shizuka Doumeki y su padre incluidos, claro está.

-Pero no sólo ellos ¿verdad?

-No. Esos cazadores que persiguieron a tu cliente también estaban ahí y de hecho fueron especialmente propositivos con respecto a cómo las medidas para rastrear a brujas y adivinos deben ser endurecidas.

-¿El resto del consejo les prestó oídos?

-Desearía realmente decirte que no… pero la verdad es, que esos humanos cada vez se consideran más dueños y señores de este mundo que ni siquiera alcanzan a comprender.

-Y sobre el motivo por el que convocaron a la reunión de manera tan urgente…

-Descubrieron a la chica que se llevó la mano de mono. Por supuesto ella está confundida, sin poder recordar dónde o a quién le proporcionó ese objeto maldito, además de que no ha terminado de digerir todo lo que sucedió después de la muerte de su amante. Con el fin de profundizar en lo que sabe, el consejo elaboró durante su reunión la petición formal para que el gobierno de la ciudad entregue su custodia directamente a los cazadores y así poder entender qué de todo lo que dice es verdad y qué es un simple delirio producto de la profunda impresión que sufrió… aún así, algo que sí recuerda es que ese objeto no le fue entregado en mano, sino que ella lo robó del sitio en que estaba.

-Recuerda eso – confirmó Watanuki – pero no habrá más cosas que pueda decir para salvar su pellejo

-Pareces realmente convencido de eso.

-Por supuesto yo necesitaba protegernos, así que para conceder el deseo de regresar a la muerte al ser sin alma que salió de su tumba pedí a esa chica pagarme con los recuerdos que ahora podrían salvarla de la tortura del consejo – explicó el muchacho con amargura –. A partir de ahora ellos pueden hacerle mucho daño y eso no será suficiente para comprometerme. Sin embargo…

-No debes culparte por lo que le suceda: ese objeto especial que ella robó sólo se obedece a sí mismo, así que este resultado no sólo no es algo impensable sino que además no es tu responsabilidad. Y bueno – la chica sonrió felinamente como quitando importancia a sus palabras anteriores – otro motivo para convocar la reunión fue tu tienda, por supuesto.

-Honestamente ¿qué tan cerca están de mí?

-Realmente no mucho y ni siquiera han dimensionado la posibilidad de que la mano de mono esté relacionada con los tratos que se hacen aquí. Francamente a estas alturas comprenden que alguien poderoso cumple los deseos de otros y cuenta además con el poder suficiente para cubrir su memoria pero no saben nada más allá de eso; en todo caso sus sospechas recaen sobre una "bruja" de sexo femenino y no sobre un atolondrado estudiante de preparatoria del que por cierto no saben nada, ya que el más joven de los exorcistas Doumeki no ha mencionado ni media palabra sobre él pese a conocer su habilidad de ver a los seres sobrenaturales.

-¿Ni una palabra eh? – Lo meditó por un momento – ¿Y qué hay de Kunogi Himawari? ¿Por casualidad llegaste a escuchar si ese nombre se coló en la conversación en algún momento?

-No, no lo hizo.

-En cuanto a mis clientes…

-Los nombres de los dos magos se pronunciaron, lo mismo que el nombre del hermano de ella. En lo que respecta a tus clientes no tienen pistas de su paradero pero sí sospechan activamente de dónde es que pueden localizar al tercer mago.

-Nekomusume ¿exactamente qué se dijo sobre ellos?

-Apuesto a que menos de lo que tú sabes: se descubrió mediante una investigación que la mujer llamada Sarah Wang era una practicante de la magia por lo que se le capturó y ejecutó inmediatamente. Dejándose llevar por la furia el marido de Sarah hizo un pacto con la Jorogumo y asesinó con veneno de araña a los dos responsables de la muerte de su esposa… a partir de ahí él, su hermana y su cuñado se convirtieron en blancos del consejo.

-Por el precio que pagaron esa mujer y su esposo fueron enviados a un sitio donde el consejo de cazadores no podrá encontrarlos, sin embargo, ellos entregaron un costo adicional para hacer llegar al viudo de Sarah un regalo.

-Durante la reunión se acordó y ejecutó el plan de acción, aunque sólo por parte de los cazadores ordenados. De cualquier forma él ahora mismo se encuentra en la prisión del concilio secreto de cazadores, sólo en espera de ser ejecutado dentro de las próximas 12 horas.

-Shizuka Doumeki…

-Él no sabe nada de esto. Una vez terminado el tema de la "Bruja de las dimensiones" el presidente se limitó a nombrar las bajas y envió a los más jóvenes a preparar salas mientras informaba las circunstancias en que murieron los exorcistas y acordaba el plan de acción junto a los cazadores ordenados, después de eso todos los menores de edad fueron despedidos a sus casas.

-Ya veo. Bueno, entonces supongo que debo comenzar a prepararme para buscar el modo de establecer contacto con el viudo de Sarah Wang. Podría hacerlo a través de un sueño pero necesitaré algún objeto personal que me ayude a formar la conexión.

-¿Algo como esto? – preguntó Nekomusume sacando de detrás de ella un libro forrado en cuero.

-Su libro de hechizos… ¿cómo?

-Los seguí mientras lo capturaban y vi cuando dejó esto atrás y fuera de la vista de los cazadores. Supuse por la conversación que tuvimos cuando me pediste que espiara la reunión que podrías necesitarlo para algo relacionado con tus negocios así que lo traje como moneda de cambio por algún manjar delicioso.

-Gran trabajo. Por este objeto debo añadir tres pedazos más a la ración de pescado que te corresponde.

-Esa voz me agrada.

-Sí, por supuesto que sí.

-Sin embargo no puedo negar que tengo curiosidad. Dime encargado de la tienda, si bien puedo entender la razón para conseguir información sobre el viudo de Sarah Wang y las señales dejadas por la mano de mono ¿por qué es tan importante ese "Doumeki Shizuka" que estás dispuesto a arriesgarte y pedir favores con tal de saber de él?

-¿Realmente te interesa saberlo, Nekomusume? – preguntó el adolescente con una mirada extrañamente afilada.

-No si vas a tratar de venderme la respuesta – respondió ella de inmediato. Ahora ¿hay algo más que necesites o puedo retirarme a disfrutar de mi pescado?

-Me gustaría decirte que puedes irte… pero la verdad tengo algo más que pedir. ¿Estrías de acuerdo con un favor a cambio de otro trozo de pescado?

-¡Watanuki-kun el pescado está realmente delicioso!

-Me alegra que te haya gustado, Himawari-chan. Oh… ¡soy tan feliz! A Himawari-chan le gustó el pescado que preparé.

-Tiene un sabor peculiar – interrumpió Shizuka – es bueno pero no se parece a cualquier otro tipo de pescado que haya probado antes.

-Amigos míos lo consiguieron en un país extranjero – explicó Kimihiro – en realidad era un encargo hecho por una clienta de la tienda pero ya que enviaron un poco más de lo que necesitaba decidí prepararlo con ensalada de arroz para el almuerzo de hoy.

-Pues está delicioso.

-Gracias.

-Por cierto ¿Watanuki-kun?

-¿Sí Himawari-chan?

-Ayer platicando con mi mamá caí en la cuenta de que nunca nos has dado la dirección de la tienda de Yuuko-san… por supuesto tienes tu derecho pero el viernes que no llegaste a clases Doumeki y yo nos preocupamos mucho y creo que sería bueno tener donde localizarte por cualquier imprevisto, es decir…

-No tengo problemas con darles la dirección hoy mismo – habló de inmediato Watanuki – pero Yuuko-san siempre fue muy específica en el sentido de que sólo los clientes pueden entrar a la tienda.

-Es una lástima – habló la chica sin perder la sonrisa – sin embargo, no descartes que tal vez un día pasemos por ahí para conseguir algo.

-Ese día los recibiré lo mejor que pueda.

Sin añadir cualquier otra cosa, Kimihiro recogió los trastes sucios del bento y se dirigió a su salón – junto Himawari con el tiempo justo para entrar antes que el profesor, con lo que retomó sus clases normales por el resto del día. Fiel a su rutina, al finalizar la última clase esperó un par de minutos a Doumeki, quien llegó al portón de la escuela con una extraña mancha de salsa de soya en el brazo izquierdo del uniforme.

-Tch… ¡estás sucio! – le recriminó Watanuki.

-El salón 3 de primer grado tuvo clase de cocina – explicó el arquero sin dar más detalles.

-Y supongo que no vas a contarme la divertida historia de cómo su salsa de soya se derramó sobre ti ¿verdad?

-…

-Sí, algo así sospechaba. Vámonos, tengo mucho que limpiar en la tienda y además prometí preparar sopa de miso para la cena de Maru y Moro.

Los dos estudiantes caminaron en silencio por un rato más hasta que, justo cuando faltaban dos cuadras para llegar al templo, una mujer (apenas tal vez unos cuatro años mayor que ellos) de cabello castaño largo, ojos verdes y constitución delgada se acercó rápidamente a ellos.

-¡Esperen por favor! Yo… - su andar se detuvo casi en seco – por favor perdonen por molestarlos pero – bajó la mirada como indecisa de si debía hablar o no.

-¿Hay algo en que podamos ayudarla? – cuestionó Watanuki con sonrisa amable.

-Yo… ya he venido antes a este templo – su mirada se fijó en Doumeki – sé que tú eres parte de la familia que vigila el santuario así que pensé que tal vez podrías ayudarme con algo que es sumamente importante para mí.

-Cualquier servicio que requiera de los sacerdotes del templo puede pedirlo directamente en el interior – la "animó" el arquero.

-No, yo… es que yo…

-Aquí hace mucho calor – intervino Watanuki – ¿qué les parece si vamos a la fuente de sodas a tomar un batido y discutimos con más calma?

Por alguna razón la sugerencia del chico fue bien aceptada y así, varios minutos más tarde, dos estudiantes de preparatoria y una universitaria se sentaban juntos cada uno detrás de un batido de diferente sabor.

-Conmigo puedes tomarte tu tiempo – dijo Watanuki – pero temo que Doumeki debe llegar pronto a casa.

-Lo siento… es que es una larga historia y es, bueno… complicado.

-Prueba a empezar por el principio.

-El principio – susurró la chica – bien, entonces creo que todo empezó hace dos meses.

"Mi mamá trabaja como ama de llaves en la casa de uno de los empresarios textiles más poderosos de la ciudad en que vivo, así que yo desde pequeña he estado en contacto con su familia. Yo… tenía 15 años cuando nació la hija de ese empresario y desde esa edad más de una vez me he convertido en su niñera cuando la ocasión lo amerita… o lo ameritaba, es decir – su mirada bajó – la hija de ese hombre desapareció el año pasado en un viaje que hizo la familia a un hotel de esta ciudad."

-¿Un edificio de esta ciudad?

-Sí. Investigué la historia del lugar y descubrí que en los últimos 15 años han desaparecido por lo menos ocho niños de entre cinco y ocho años de edad. Sé que esto suena extraño y que no parece tener sentido pero…

Una de sus manos temblorosas fue tomada por Watanuki.

-Si con esta información acudiste al templo y no a la policía es porque sospechas de algo sobrenatural en todo esto.

-A lo largo de mi investigación descubrí que hace quince años uno de los huéspedes de ese hotel arrojó a su hija desde el tercer piso y después se suicidó con un arma de fuego… todo lo sucedido en el hotel comenzó a partir de ese suceso así que, sí, tal vez estoy siendo atrevida por sugerir esto, pero creo que hay algo que no es de este mundo involucrado en la desaparición de esos niños.

-Si me facilitas una copia de tu investigación puedo llevar este caso al consejo de cazadores para que tomen cartas en el asunto – intervino Doumeki.

-Sí – susurró ella – sé que sí y traigo conmigo una copia de toda la información que he podido reunir hasta ahora, pero si el consejo se involucra entonces la máxima prioridad será la eliminación de las energías negativas; tan bien como eso suena, es dejaría en segundo término la búsqueda de la niña desaparecida.

-¿Piensas que esa niña sigue en ese hotel? – preguntó Watanuki.

-Sí – respondió la chica con una convicción que fue claro contraste con el titubeo anterior en su actitud.

-Ya veo. ¿Tú qué piensas de esto, Doumeki?

Después de meditar unos segundos, el arquero respondió con voz plana.

-Ella tiene razón en cuanto a la postura del consejo. Supongo sin embargo que puedo ir a ver el hotel antes de pasar el caso al consejo.

-Si están dispuestos a ir a investigar puedo conseguirles las habitaciones más lujosas – exclamó la chica – y también haré lo que sea que me pida, pero, por favor – otra vez sus manos temblaron ligeramente – ¡tienen que encontrar a esa niña!

-No llores por ahora – le susurró Watanuki antes de dirigir su atención hacia el arquero – Doumeki, muestra algo de caballerosidad y ve a pedir un té de hierbas que ayude a esta niña a calmarse.

Sin decir palabra ni cuestionar la indicación, el arquero se levantó de la mesa con dirección al mostrador.

-Muchas gracias – sollozó la chica – yo…

-Si quieres ayuda deberías empezar por hablar con la verdad – la cortó Watanuki.

-¿Qué? Yo…

-Ese empresario del que hablas no sólo es el padre de esa niña desaparecida, él también es tu padre ¿no es así?

-¿Cómo lo sabes?

-Puede decirse que tengo un don para estas cosas, aunque ahora no tenemos tiempo de discutir eso… así como no tenemos tiempo de informar a nadie que has visto a tu hermana en sueños gracias al don que tú misma posees – la muchacha palideció ligeramente – Sí, lo que sospechaba. Ahora ¿eres francamente consciente de que aunque la encontremos, es muy probable que tu hermana a estas alturas ya no esté con vida?

-Sí – susurró la chica con pesar – soy consciente de ello… no, mejor dicho estoy casi segura que a estas alturas mi hermana ya no está con vida, pero yo… - una vez más sus manos temblaron, aunque un fuego especial apareció en sus ojos – he soñado con ella desde el día que desapareció. En un principio pensé que esas pesadillas eran solo producto de mi imaginación pero al fin he llegado a entender que ella me está pidiendo ayuda. Viva o no, hay algo maligno en ese hotel que la mantiene prisionera y yo haré lo que sea necesario para liberarla y que su alma encuentre la paz que merece.

-Eres una chica valiente – comentó Watanuki enjugando con una servilleta las lágrimas que ahora escurrían libremente por el rostro de la chica.

-¿Valiente dices? No, no lo soy, pero amo sinceramente a mi hermana y quiero ayudarla.

-Sí, sé que sí, sin embargo, aunque me gustaría decir que puedo ayudarte lo cierto es que mi asistencia requerirá de un pago para ser efectiva.

-¿Realmente puedes hacer algo? Si es así entonces no importa lo que me pidas, tengo dinero y…

-El pago que requiero no es monetario, pero ahora no es el momento de discutirlo – señaló discretamente al hombre que detrás del mostrador le entregaba a Shizuka una taza de té – mejor veámonos más tarde en privado… y sigue con tu plan tal cual lo tenías, por lo que conozco a Doumeki él encontrara la forma de brindarte una ayuda independiente y más acorde a tu necesidad que la del consejo de cazadores.

…..

Después de terminar la reunión con esa chica castaña, Shizuka aún tuvo tiempo de acompañar a Watanuki una parte del camino acordando con él realizar una visita a ese hotel ese mismo fin de semana.

Por supuesto Doumeki no era tonto. Durante el tiempo que él estuvo en el mostrador algo importante se había dicho entre la castaña y el de ojos azules y ese "algo" debió tener mucha importancia ya que, pese a persistir en su solicitud de ayuda, la actitud de ella se había visto drásticamente afectada. Tampoco pasaba desapercibido el hecho de que Watanuki lo mandó por té para tener tiempo de hablar a solas con ella de una de las maneras más descaradamente obvias que pudiese encontrarse.

Pese a todo, no creía que lo que sea que hablaron entre los dos fuese algo malo.

La verdad es que él mismo no entendía por qué, pero había algo en Kimihiro Watanuki que hacía sentir a Doumeki que podía confiar en él con cualquier cosa, y ese algo que no podía ser explicado resultaba una fuerza tan poderosa que barría con sus inseguridades y también con las dudas propias de su legado y ocupación.

Algunas veces esa confianza que despedía el otro realmente resultaba extraña pero… no. La verdad es que no podía sentirse como algo inapropiado.

…..

-Y sólo por curiosidad – intervino Yuuko - ¿Cuál es el precio que le pediste a la chica a cambio de tu ayuda?

-La razón por la que tiene acceso a tantos archivos clasificados del hotel en que desapareció su hermana es porque este pertenece a la cadena empresarial de la que es dueño su padre – explicó Watanuki – una gran cadena en la que ella puede viajar libremente y sin dejar rastro… acompañada de sus amigos.

-"Amigos" cuya compañía la pondrá en riesgo, por lo visto.

-Arriesgar el celosamente guardado secreto de sus habilidades para salvar a otros es el precio justo por la ayuda que pide para el alma de su hermana.

-Realmente te has vuelto hábil en este negocio, Watanuki. Ahora – su tono se volvió serio – ya que todo parece indicar a que pasarás todo un fin de semana en el cuarto de hotel con Doumeki no debes olvidar la importancia de ser cuidadoso.

-Sé que el error más mínimo podría significar mi fin – respondió el de lentes con la misma seriedad – y aunque jugaré una carta peligrosa, realmente pienso que puedo ganar la partida, Yuuko-san.

-Palabras atinadas pero creo que me malentendiste.

-¿Oh?

-Bueno, sin duda el legado de cazador de Doumeki debe tenerte alerta pero yo más bien me refería a que vas a pasar todo un fin de semana con él en un hotel ¿te sientes nerviosos sobre eso o necesitas algún consejo especial? Porque un amigo mío suele aconsejar…

Yuuko no pudo terminar la frase y lo cierto es, que si los dos no se hubiesen encontrado en el aislamiento de un sueño compartido, lo más probable es que el grito de protesta y horror soltado por Watanuki habría despertado mínimo a la mitad de la ciudad.