"Dame una señal"
- Nemooooo! Siiiii! – Beth llegaba corriendo para saltar al sillón donde la morena estaba ubicada reposando con su pie en alto. Luego de una amena cena, Quinn ayudo para que Rachel se quedara quieta descansando mientras ella ayudaba a su madre levantando la mesa. Beth no desaprovecho la oportunidad de ver su película favorita con su nueva mejor amiga, el lazo que había creado con Rachel era mas bien complice, la morena cumplía con cada capricho o petición que pasaba por la mente de la mas pequeña. Sin querer quizás se había ganado una aliada de por vida.
En la cocina, Quinn se disponía a guardar los platos y preparar palomitas de maíz para la película al mismo tiempo que su madre terminaba de limpiar todo. Que Rachel haya aceptado quedarse a comer definitivamente fue una buena idea, sin que ella lo supiera había ayudado a la rubia a olvidar por completo todo el problema que había tenido en la tarde. Si bien Rachel podía acabar con su paciencia en cuestión de segundos, también tenia el poder que llenar su cuerpo de paz y calma, como era posible que una misma persona despertara tantas cosas provocando miles de humores que ni aun ella misma sabia que tenia.
- Hija intenta que Beth se duerma temprano… recuerda que mañana me toca a mi hacerme cargo. – su madre ya se disponía abandonar la cocina dejando un pequeño beso en la frente de su hija.
- Claro mamá, está bastante cansada asi que no va a tardar en dormirse, sabes como es con esa película y ahora encontró una aliada para verla – Quinn reía al recordar aquel episodio donde Rachel era prácticamente tironeada por Beth hacia el sillón pidiéndole, mejor dicho rogándole que vieran esa película.
- Asi parece… se queda a dormir Rachel cierto? – Sin saberlo, planto la duda en su hija. - Estaria bien si la invito a quedarse? No quiero que piense mal… y seguramente el mensaje de Santana la haya incomodado y me diga que no.- En la mente de Quinn se debatía que hacer.
- No lo se mama… ahora le pregunto –
- Bueno, si se queda por favor acuéstense temprano, mañana tienen clases. Hasta mañana – Su madre ya emprendía camino hacia su habitación, dejando que su hija terminara con su labor. Luego de tener todo preparado se dispuso apagar todas las luces y abandonar la cocina.
Cuando llego al living se encontró con todo oscuro y solo podía ver como la luz del televisor dibujaba la silueta de Rachel recostada con Beth encima en aquel sillón. Por dentro sentía como miles de cosquilleos jugaban en su panza hasta llegar a su pecho. Podría quedarse parada viéndolas toda la noche si era necesario, por nada del mundo quería interrumpir esa imagen que llenaba sus ojos, pero un pequeño gesto de hizo que sus pies volvieran a la tierra, la morena pedia que se uniera a ellas en silencio, no quería despertar a Beth.
- Se le terminaron las baterías… al fin! – Quinn llegaba a su lado susurrando por lo bajo.
- Asi parece… me dejo sola cuando ni siquiera había empezado la película… una pésima espectadora – A Rachel se le escapaban las risitas, haber presenciado como Beth preparaba todo para ver Nemo y volvía al sillón pidiéndole con su carita de perro mojado si se podía sentar arriba de ella le producía extrema ternura. Pero mas aun cuando la pequeña la uso como cama y se acomodo cayendo completamente rendida al sueño.
- Eres la primer persona que Beth invita a ver una película sabes? Considérate especial para ella – Quinn dejaba caer su cuerpo a un lado en ese enorme sillón.
- Y para vos?... digo, soy especial? – No sabía que era pero algo en Rachel se activaba cuando se trataba de la rubia y no lograba sellar sus labios para interrumpir cualquier alago o dobles intensiones hacia ella.
- Ehhh… claro… si, porque no? eres una estrella cierto? – odio cuando me pones en estos aprietos enana… se supone que nadie me pone nerviosa, soy Quinn Fabray –
- Lo se, solo quería asegurarme – Dibujo una gran sonrisa alimentando su ego acompañado por un guiño de ojo hacia su rubia.
- Dios santo! Acaso podes ser mas creída Berry? – Le acercaba un poco de palomitas a su amiga, después de todo ya las había hecho, había que comerlas.
- Solo afirmo lo que vos misma dijiste. – No iba a resistirse, tomo un gran puñado con su mano derecha libre y se lo metió todo en la boca. Gesto particular en la morena de llenarse sus cachetes a mas no poder cuando se sentía comoda y sus malos hábitos podían salir a la luz frente a la persona correcta, a Quinn no le molestaba, hasta le parecía gracioso verla asi, cuando en público era la persona mas delicada y correcta que podía existir en Ohio.
- Un dia te vas a terminar atragantado lo sabes no? – Quinn todavía no creía como podía entrar tanta comida en ella, la morena solo contesto levantando sus hombros, tal cual como lo hacía su pequeña hija. – a qué hora pasan por ti? –
- Eh no lo se! Mira la hora, discúlpame Quinn no me di cuenta, y vos te tenes que acostar con Beth… no te hagas problema ya mismo me pido un taxi. – Rachel comenzó a sentirse culpable, sentía que molestaba.
- Taxi? No seas tonta, no pidas disculpas y menos un taxi… quédate a dormir con nosotras, queres? – Si de meter la pata y arruinar todo Quinn era especialista. – que estúpida soy, pobre la hice sentir mal… lo que menos quiero es que te vayas Rach.. quedate quedate quedate –
- No creo que sea lo mejor, no tengo ropa y mañana tenemos clases. – muero por quedarme… pero no creo poder pegar un ojo durmiendo bajo el mismo techo que vos –
- Eso no es problema Rach, yo puedo prestarte ropa y todos tus libros están aca… y seamos sinceras, no te vendría para nada mal un cambio de look a lo Fabray! – Levantando su ceja mordía su labio, con aquel gesto provocador sabia que tenia a Rachel en su bolsillo. – Dale, mandale un mensaje a tus padres avisándoles. –
- No es justo lo sabias? No es justo que siempre me juegues sucio Fabray! Te detesto –
- Me queres… LO SE! – Dejando en claro como le hacia burla a la morena, se levanto de allí hasta el bolso de su amiga, tras alcanzárselo se perdió en cocina para dejar el recipiente donde habían rastros de pocas palomitas en el.
- Papi Quinn me invito a dormir, mañana me voy con ella a clases, no te preocupes por mis libros, los tengo conmigo. Los amo, beso a papá – R.
- Ok. Cuida de ese pie hija. Te amamos. Descansen y agradécele a Quinn. – L.
Cuando de pedir permisos sobre la hora se trata, Rachel no dudaba en hablar con su padre Leroy, frente a las peticiones de ella era el mas accesible y no presentaba tantos cuestionarios frente a estas situaciones.
- Ya avisaste? – Quinn agarraba a Beth entre sus brazos quien estaba profundamente dormida.
- Si, papi te manda saludos y me dijo que te agradezca por todo esto… ya sabes. – Sacándose el hielo de su pie que ya se veía mucho mejor, Rachel comenzaba a levantarse sin apuros y pisando cuidadosamente.
- No hay nada que agradecer… para eso estoy no? para damiselas en apuros – otro guiño era regalado por la parte de Quinn – crees que podes subir sola? Sino espérame que dejo a Beth con mama y vuelvo por vos. – Si bien la niña tenia su habitación, muchas veces dormía con Quinn o con su madre.
- Puedo sola tranquila, ocúpate de Beth, nos vemos arriba – Miles de sonrisas se escapaban de su cuerpo, tan solo ver como Quinn cuidaba de ella hacia que se sienta especial.
Ya ambas en la cama, con Rachel vistiendo un adorable pyjama que Quinn le había prestado esa noche, se disponían a dormir, acción que ninguna de las dos iba a poder hacer, pero no tenia porque saberlo la otra… o si?. Ambas se ubicaban de costado, dándose la espalda, teniendo diferentes puntos de referencia donde perdían sus pensamientos.
- Rach… estas dormida? – Quinn había analizado mucho la opción de hablarle.
- No – Contesto sin pensarlo, pero el tono utilizado no había sido el mejor, la realidad es que cuando uno se pierde pensando diferentes situaciones, a veces se contesta en tono ausente a la conversación. Eso había pasado con la morena, estaba tan hundida en su propia cabeza que no pensó antes de responderle. Varios minutos pasaron en silencio, tanto que dudaba que Quinn siguiera despierta, mientras del otro lado la rubia solo se arrepentía de haber hablado. – Sucede algo Quinn? – El tono en su voz ya era otro, uno mas sereno intentando mostrar que todo estaba bien.
- Lamento todo lo que tuviste que pasar hoy con Lexi… y bueno el mensaje de Santana, por momentos se desubica – La vergüenza la comía, no quería darse vuelta y caer en la hermosa mirada de Rachel.
- No te preocupes Quinn… aca lo importante es que vos estés bien… lo estás? – Rachel ya se disponía boca arriba, no era de mantener charlas sin mirar a la otra persona.
- Estoy más que bien… créeme. Tu pie esta mejor o todavía duele? – los temas de conversación se agotaban pero hablar con la morena era lo que quería, y hablar de su pie era el asunto del dia.
- Mi pie? Esta perfecto… no era para tanto, después de todo sigues cayendo en mis actuaciones, definitivamente soy buena fingiendo – Quinn rápidamente se dio vuelta y elevo la mitad de su cuerpo apoyándolo en sus codos, no podía creer lo que la morena le estaba diciendo, todo había sido un juego? Una maldita mentira? Como podía jugar asi con ella. Rachel tras el gesto de Quinn que permanecía con la boca abierta no pudo evitar largar una sonora carcajada, una de esas tan características de Berry, Quinn frustrada deja caer todo su cuerpo volviendo a su posición inicial tapándose por completo. La había tomado por estúpida y encima tenia la delicadeza de reírse en su cara. – Vamos Quinn! No me digas que te enojaste… lo del pie fue cierto, vos misma viste como lo tenía hinchado… no podes enojarte por una simple broma –
- Sabes que no me gustan esas cosas… juro que no se cómo haces, pero logras ponerme de mal humor Berry. Dormite – Si bien la rubia tenía sentido del humor, no le gustaba que jueguen de esa forma con ella. La hacía sentir una completa idiota.
Rachel no lo dudo, se pego a la espalda de Quinn y pudo sentir como la piel de la rubia se erizaba, se acerco hasta su oído y con un simple susurro la hizo reaccionar. – Como puedo hacer para cambiar ese humor mi lady? – No sabía cuál podía ser la reacción de Quinn, pero no perdía nada con intentarlo.
Aun mantenía su cuerpo pegado a ella, dejando que su cabeza se encontrara más elevada por encima de Quinn debido a que la apoyaba en su brazo izquierdo depositando todo su peso en el codo que se hundía en la almohada. Sin dudarlo la rubia giro su cara y encontró esos enormes ojos que lograban que se perdiera de inmediato, las cortinas en esa habitación permitía que una pequeña porción de luz proveniente de la calle entrara, posándose en los labios carnosos de Rachel dándole una delicada forma, era imposible no dirigir su mirada a ellos, las ganas de morderlos eran más grandes que las de querer controlarse.
Rachel inmediatamente pudo notar como los ojos de Quinn se posaban en sus labios, esa era la señal que necesitaba, la que tanto esperaba… su momento por fin se estaba dando. No lo dudo, rompió con el poco espacio que sobraba entre sus bocas, devorando cada pedacito que se interponía en su camino, la intensidad se notaba y estaba acompaña por pequeñas acciones de torpeza. Quedaba en claro que la morena había deseado ese momento, tanto que ambas quedaron sin aliento en segundos, Rachel se alejo un poco para recuperar el aire en sus pulmones e intento recibir respuesta sobre si debía seguir o no. Respuesta que no tardo en llegar, Quinn ya comenzaba a tirar de su pyjama pidiendo que siguiera con lo que había comenzado. No lo dudo, volvió atacar su boca pero esta vez suavemente, pidiendo permiso con su lengua para adentrarse en ese beso que pedía mas.
Si bien Rachel no tenia experiencia en estos temas, saco fuerzas e imaginación, solo se dejaba llevar, comenzó besando suavemente el cuello de Quinn, intentando marcar un pequeño recorrido en su cuerpo, bajando delicadamente depositaba besos en cada rincón que veía posible, la respiración acelerada en la rubia comenzaba a delatarla, ambas disfrutaban de ese momento, y nada la volvía mas loca que sentirla en ese estado, sin pensarlo más ubico ambas piernas en los costados de Quinn dejándola debajo de ella, nuevamente beso su cuello, pero esta vez pretendía quedarse más tiempo allí, sabía que no pondría resistencia, de todos los lugares ese era el preferido por ambas, sin pensarlo paso su lengua seguido de un fuerte mordisco, un pequeño gemido de dolor salieron de los labios de Quinn, donde Rachel cariñosamente se acerco hasta su oído susurrando algo de perdón – Lo siento… pero en verdad logras que pierda la cabeza – sin pensarlo más, sus manos acariciaron el abdomen de la rubia provocando que su espalda comenzara a encorvarse. .. era imposible no querer morir por esas hermosas curvas que daban forma al irresistible cuerpo de Quinn. Poso los labios en su panza y se dispuso a dar pequeñas mordidas buscando mas gemidos.
- Rachhh… Dios… Rach – La rubia no lograba contener su respiración y lentamente comenzaba a moverse inconscientemente. Rachel no tardo en notarlo, agarrando la cintura de Quinn la empujo más hacia su cuerpo, no había espacio entre ellas, sin dudarlo desabrocho uno por uno los botones de ese pyjama, tras desprender el ultimo, pudo ver algo que sus ojos no daban crédito, verla ahí, debajo de ella tan expuesta, hacia que todas sus fantasías comenzaran a cumplirse.
Sin hacerse esperar más, cayó sobre ella pretendiendo devorar nuevamente sus labios… no tardo mucho en volver a bajar nuevamente a su cuello, mientras su mano derecha se posaba en los pechos de Quinn, con un simple y suave apretón consiguió lo que tanto la motivaba, ese gemido particular, contenido de deseo. Quería ir por mas pero algo no la dejo avanzar.
- Rach… Rach para… paraaa por favor – Quinn hablaba entrecortada, sin querer sus palabras sonaban ahogadas – creo que escuche un ruido, creo que mi mama se levanto. – El rostro de Rachel se tenso quedando inmóvil sobre la rubia. Ambas quedaron en silencio intentando escuchar si el ruido que había escuchado Quinn era cierto. Pequeños pasos se escuchaban del otro lado acompañados por otros detrás. Beth pedía ir al baño y su abuela no dudo en ayudarla. La luz en el pasillo dio señal de aquello. – Mieeerdaaa mierdaaa Rach… mi mama se levanto! – No saben como, pero saltaron de aquella cama, Rachel acomodando su pelo, y Quinn abrochando nuevamente su blusa.
- Quinn estas despierta? – Judy quería sacarse las dudas, creyó escuchar pequeños murmullos cuando se disponía a ir hacia el baño con Beth, pero no obtuvo respuesta del otro lado de la puerta. Supuso que habían sido ideas de ella, y abandono la puerta en busca de su nieta. La situación era todo lo contrario entre esas cuatro paredes, Rachel ya se disponía acostarse nuevamente algo nerviosa, Quinn por lo contrario mojaba su cara con agua helada, quería bajar el calor que había provocado la morena. Con que cara se iban a mirar ahora no sabían, pero todo estaba oscuro allí, por lo cual no iban haber miradas curiosas. Tomo valor, y salió del baño dirigiéndose al sofá cama que se encontraba allí, Quinn agarro su almohada y una manta del armario, no podía volver a esa cama, no con Rachel en ella, sabía que esta vez no iba a ser capaz de detenerla.
- Que haces Quinn? Porque no dormís aca? – Inquieta por las dudas, no comprendía porque la rubia se alejaba de ella intentado dormir tan apartada.
- Por hoy lo mejor es que duerma aca, ahora vamos a descansar si? Presiento que mañana va a ser un largo dia. – No quería pensarlo demasiado, ya con medio cuerpo tapado comenzó a buscar el sueño.
- Que descanses Quinn – Podía notarse un tono decepcionado en Rachel, pero por nada del mundo quería incomodarla.
- Igualmente Rach… la próxima no te salvas – Con simples palabras, una sonrisa de oreja a oreja se dibujo en Rachel, y Quinn no dudo en hacer lo mismo. Había quedado en claro que ambas habían deseado ese momento, pero sabían que no era el indicado aun, no asi. El cansancio acompañado con el sueño se hicieron presente y ambas chicas cayeron en los brazos de Morfeo.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Empece una nueva historia, es un One Shot.. espero que cuando lo suba cuente con uds y lo lean! Besos
