Capítulo 9 Hogsmade

-Antes de preguntar qué demonios pasó con Kai Xing en el desayuno, Scorpius y yo tenemos que decirles algo a todos. –Dijo Rose emocionada mirando a sus amigos. –Y lo diremos ahora porque estoy segura que Selene se tardará un rato en contarnos.

Scorpius se paró y se puso a lado de ella, medio sonriendo, con tanta emoción estaba seguro que todos creerían que habían vuelto. Selene, Albus y Margery –quien era una buena chica por lo que nadie tenía problema de que estuviera entrando a su círculo-.

-¡Scorpius y yo hemos vuelto a ser amigos! –Soltó emocionada.

Albus, Margery y Selene se miraron unos a otros un tanto incómodos, todos habían estado esperando la otra noticia, pero esto también era bueno. Al menos, Albus y Selene ya podrían respirar tranquilos y ser libres de mencionar al Slytherin o a la Ravenclaw sin traer una intensa atmósfera de nostalgia y depresión. Así que todos sonrieron y los felicitaron, las cosas sucederían en un momento u otro. Rose y Scorpius lucían felices y cómodos a lado del otro, si ser amigos traía estabilidad a su grupo, mucho mejor. Margery incluso aplaudió un poco con una agradable sonrisa adornando su rostro, Albus la acercó hacia sí mismo, cuando una ráfaga de frío sopló.

Los cinco estaban sentados en las orillas del Lago Negro, había pocas personas alrededor y todo estaba tranquilo. El lugar era perfecto para hablar sin ser esuchados.

-Ahora que ya hemos puesto eso en claro, -Scorpius dijo, sentándose a la derecha de la Gryffindor. –Lene, ¿qué es eso de que vas a ir a Hogsmade con Kai Xing?

Selene enrojeció de la cabeza a los pies lo que provocó que Rose sonriera cual Gato de Chesire, y luego fingió estar horrorizada.

-¿Acaso te gusta?

-¡No! –Selene exclamó, realmente horrorizada.

-Está jugando, Lene, -Scorpius la calmó.

-Estamos preocupados por ti Selene. Kai no tiene la mejor reputación con las chicas. –Albus, la voz de la razón del grupo, habló e intercambió una mirada con Scorpius.

Todo Slytherin sabía de sobra cómo era Kai. Selene les sonrió avergonzada, era lindo ver que se preocuparan tanto por ella, sintió como una cálida sensación invadió su cuerpo, como siempre lo hacía cuando estaba al lado de sus queridos amigos.

-Está bien, déjenla que termine de contarnos lo que pasó, -Marfery interfirió. Y le sonrió para darle ánimos a su nueva amiga.

-Yo…- comenzó Selene sin saber qué decir.- Él se me acercó y me dijo que… Deben prometer que no irán tras él cuando les cuente qué dijo.

Los chicos prometieron y ella suspiró. Entonces les contó todo, Albus y Scorpius estaban más que listos para romper, su promesa y la cara del buscador de Slytherin.

-¿Qué les dijo? –Rose los reprendió y dio un manotazo en la cabeza para que se quedaran en su lugar, aun y cuando ella estaba más que lista para ir con ellos y agregar un Mocomurciélago a la mezcla de paliza que se iba a llevar Xing. –Espero que esto mejore Selene, si no, iré con ellos.

-Después de eso le dije que no, -trató de tranquilizarlos la Gryffindor.

-Pero al final le dijiste que sí, -señaló Margery.

Selene se ruborizó de nuevo y terminó de contar su encuentro con Kai. Rose estaba sorprendida de cómo el Slytherin había cambiado de un grandísimo patán a algo parecido a un ser humano decente. Pero no se lo tragaba por completo, solo esperaba que Selene tampoco.

-Pero… la razón por la que le dije que sí es…

Todos estaban pensando "James", era obvio que Selene se había tomado mal el noviazgo formal de él y Shana, era natural que quisiera salir con alguien más para intentar darle celos, como lo había planteado tan elocuentemente Kai.

-…Que ya me di por vencida. –Terminó Selene con la mirada baja y los hombros caídos.

Guardaron silencio, por un segundo pareció que no había nada alrededor más que Selene y la horrendamente intensa tristeza en ella. Todos quisieron decir o hacer algo, pero estaban paralizados, y sentían que todavía no había terminado.

-Sé que nunca lo intenté realmente, -siguió. –Pero incluso la esperanza de que… -Otro suspiro.- Ya no está, y la verdad… el que Xing me haya invitado a salir hizo que me diera cuenta que tal vez haya alguien para mí que no sea James. No digo que sea Xing pero… ya no puedo estar así.

Selene los miró a todos, de verdad esperaba que comprendieran, y cuando se encontró con la mirada de Scorpius deseó que la perdonara por no contarles toda la verdad. Sí, lo que les había dicho era la verdad, pero no les había dicho cómo había llegado a esa conclusión. Y es que en realidad, no tenía ganas de revivir el momento en el que se había tenido esa revelación, había sido espantoso. Scorpius debió de haberla entendido porque se limitó a abrazarla.

-Solo ten cuidado Lene, Xing no es un buen tipo, deberías de probar salir con alguien más amable primero. –Le dijo.

Selene sonrió y lo abrazó más fuerte.

-Tendré cuidado. –Prometió a su mejor amigo.

-Em… no quiero interrumpir, -dijo Margery tímidamente. –Pero… Selene, ¿qué no tenemos Artimancia como en dos minutos?

La Gryffindor se separó abruptamente de Scorpius y el pánico en su cara era tan divertido que los demás desearon tener una cámara para grabar la ocasión. Selene dándose cuenta que iba tarde –otra vez- a una clase siempre era todo un espectáculo: sus ojos se abrían tanto que la hacían ver como si tuviera cinta pegada en los párpados, el tono de su piel pasaba de estar rojo –la mayor parte del tiempo que estaba con ellos tenía un ligero tinte en las mejillas- a más blanca que Blancanieves en cuestión de minisegundos, su cuerpo se tensaba como una tabla, dejaba de hacer lo que estuviera haciendo sin pensar, tomaba su mochila con todas sus fuerzas, decía sus despedidas tan rápido que parecía estar rapeando y salía corriendo más rápido que Speedy González –la culpa de esa analogía era del abuelo Weasley-. Ah, un verdadero espectáculo.

Margery trató de mantener el paso y advertirle que iba por mal camino. Albus, Rose y Scorpius estallaron en carcajadas tan pronto como estuvieron lo suficientemente lejos.

-Algún día la grabaré, –dijo Rose. –Si es que alguna vez inventan grabadoras que funcionen en ambientes mágicos.

Los tres amigos comenzaron a recoger sus cosas para ir a sus respectivas clases, que no estaban tan cerca como las de Selene y Margery. Caminaron charlando amigablemente por los pasillos antes de que Albus se atreviera a decir en voz alta el pensamiento que les había estado dando vueltas en la cabeza a todos desde que Selene les había dicho que iba a ir a Hogsmade con Kai Xing.

-La vamos a vigilar durante toda su cita, ¿cierto?

Rose y Scorpius asintieron vigorosamente.


Faltaban tres días para el sábado, conocido mejor, como el día en que habría una salida a Hogsmade. Kai se había visto gratamente sorprendido porque no había rumores de ningún tipo respecto a él y a Linight, tal vez eso cambiaría cuando los vieran en Hogsmade juntos, –ahora que lo pensaba mejor ¿por qué no la invitó a otro lugar que no fuera tan público?-. Pero por el momento no se preocuparía por eso.

Todo estaba bien. Robert había invitado a Harry a una cita oficial, que ella aceptó después de que la convenció que –en efecto- no estaba bromeando; lo que le tomó cinco invitaciones y varias humillaciones privadas. Kai casi rodó los ojos mentalmente, si a Robert se le ocurría llevarla al Salón de Té de Madam Pudipié, no estaba seguro quién lo mataría primero si él por ser tan estúpido o Harriet por creer que era ese tipo de chica.

Además de todo eso era divertido ver las miradas que Albus Potter y Scorpius Malfoy le lanzaban de vez en cuando, estaban entre curiosas y fulminantes. Sí, definitivamente había cosas buenas esa semana.


Margery tenía un ojo clínico, y aun así no sabía qué iba a hacer con el guardarropa de Selene. Odiaba decirlo, pero su amiga tenía ropa que parecía más de los cincuenta, o para ser específica ropa de secretaria deprimida de los cincuentas. Faldas largas de tablones que -estaba segura-, no lucirían bien en nadie ni con magia, blusas de botones de algodón blancas, zapatos cerrados negros, calcetas largas y medias. Margery se había dado por vencida en encontrar un skinny jean entre el guardarropa.

La Hufflepuff quería estrellar su cabeza contra la pared. La única pizca de color que había logrado sacar del baúl de Selene era una bufanda, corbata y túnica de Gryffindor, ¿a dónde había llegado a parar? ¡El uniforme de Hogwarts tenía más color!

-Margery, tranquila,-dijo Rose palmeándole la espalda. –No es tan malo como parece.

Selene se sobresaltó y sonrojó cuando Margery volteó a verla acusadoramente.

-Selene, ¿qué es esto? ¡No puedes ir a una cita con nadie (aunque no lo quieras impresionar) con esto! –Dijo al tiempo que hacía un gesto que abarcaba toda la ropa que estaba esparcida a lo largo y ancho de la cama de la susodicha.

-Margery… -comenzó Rose.

-En serio Selene, tendré que llevarte de compras después, o mejor aún, pedimos un permiso especial para ir antes a Hogsmade porque esto es inaceptable…

-Margery, -dijo Rose interrumpiéndola. –Ya había previsto esto, así que… traje esto.

La Hufflepuff estaba a punto de llorar de alegría y Selene veía asombrada el vestido que Rose traía. Era blanco, y le llegaba debajo de las rodillas, de manga larga, con encaje en las mangas y una hilera de pequeñas perlas adornando el cuello, muy sencillo, pero bonito. Fácilmente era la pieza mejor de su guardarropa… y ni siquiera era suyo.

-Feliz cumpleaños adelantado Selene, -Rose le sonrió.

–Es maravilloso pero no podemos dejar el vestido que haga todo el trabajo, no, necesitas un abrigo, uno de los que tienes estará bien, solo le cambiaré el color un poco. –Dijo Margery, comenzando a pensar en todos los tonos posibles por usar.

-La hemos perdido Selene, -dijo Rose sacudiendo la cabeza. –Hay que pensar cómo te vamos a peinar. –Margery comenzó a mover su varita frenéticamente y a decir hechizos a diestra y siniestra para cambiar el color del abrigo. –Y también hay que encontrar la manera de disminuir su entusiasmo, me temo que podría quemar toda tu ropa o tirarla a la basura.

Selene simplemente continuó mirando a Margery con algo parecido a miedo, esa chica realmente era intensa.


Kai suponía que Linight no estaba tan mal cuando intentaba arreglarse, aunque normalmente no era fea, nada en ella resaltaba. Con ese vestido y el abrigo celeste lucía decente, tal vez un poco aniñada o sencilla, pero de cualquier manera era un gran avance a su usual uniforme, a decir verdad, Kai había temido que fuera en uniforme.

Como le había dicho a la Gryffindor, la estaba esperando justo al lado de los carruajes, y ella había venido con todos sus amigos, Kai notó que había un Ravenclaw extra con ellos, pero no le dio mucha importancia. Selene se despidió de sus amigos y fue hacia él, Kai casi rodaba los ojos, su andar era tan inseguro y lento que el último carruaje se iría antes de ellos se subieran. Pero se controló, sus instintos le decían que con Selene Linight solo se podía tener paciencia y esperar… por supuesto que él no hizo tal cosa, tenía prisa, así que se acercó a ella con paso seguro y se dio cuenta de que era la primera vez que no la veía con sus típicas trenzas, sino que lo llevaba completamente recogido en una cebolla, ni siquiera su largo fleco tapaba su cara. Parecía otra persona. Selene, al estar al lado de Kai comenzó a apurar su paso y a mirar hacia atrás nerviosamente.

Pronto estuvieron a lado de los carros, y Kai la ayudó a subir, afortunadamente eran los únicos en él, desafortunadamente, eran los únicos en él por lo que tendrían que hablar tarde o temprano. La chica miraba a todas partes excepto hacia él, así que Kai decidió usar su talento para conquistar chicas y encontró un tema en común que parecía prometer.

-Juegas muy bien, -le dijo, Selene volteó a verlo. Kai tomó esto como una pequeña victoria. -¿Quién te enseñó a jugar?

-J-James, -ella respondió y Kai casi rodó los ojos, tal parecía que toda su vida girara en torno de él.

El Slytherin pensó que tendría que decir algo más para seguir la conversación, pero Selene lo sorprendió ofreciendo más información.

-En realidad… fue el padre de James, el señor Harry junto con el señor Wood. James es cazador y juega pésimo como buscador, Albus también así que el señor Harry decidió entrenarme. Por lo general paso mucho tiempo con ellos en vacaciones y casi todos son fanáticos del Quidditch así que jugamos bastante, sobre todo cuando llegan sus primos. Son una familia bastante grande y ruidosa. –Selene terminó. Luego notó la forma en que Kai la miraba. –Em… ¿p-pasa algo?

-No tartamudeaste, -contestó pasmado. Y había dicho más de lo necesario, ¿acaso era del tipo que habla de más cuando está nerviosa? Huh, ¿quién lo habría pensado?

Selene enrojeció y dejó de verlo a los ojos, la intensidad de su color azul la intimidaba.

-Lo siento, -dijo Kai, en realidad no sentía que hubiera hecho nada malo pero el 90% de las ocasiones que involucraban mujeres se resolvían con una disculpa. -Es solo que siempre tartamudeas, ¿quieres seguir hablando?

Esa era la clave para la conquista, dejar que ellas hablaran todo lo que quisieran y escucharlas lo suficiente como para dar respuestas acertadas y sensibles.

-¿Cómo aprendiste tú? –Replicó Selene.

Kai no podía creer que estuvieran pasando a la fase "quiero conocerte mejor" tan rápido.

-¿Por qué pasas tanto tiempo con los Potter? ¿Qué pasa con tus padres?

Estaban a punto de llegar a Hogsmade y Selene estaba tan tensa y tiesa como una tabla. Kai estaba casi seguro que de haber sido ella una persona menos tímida, varios improperios en contra de su persona se oirían hasta la otra punta de Hogsmade. Era claro que era un tema sensible. Al parecer sus trucos funcionaban con todas, menos con Selene Linight y si no quería que su oportunidad de ganar la apuesta se fuera corriendo al bajar del carruaje, tenía que enmendarse.

-Aprendí a jugar con mi madre, -dijo Kai, los hermosos ojos grises de Selene estaban de nuevo sobre él. Y Kai supo que esa simple pieza de información no bastaría. –Deberías de haber sido Ravenclaw, eres demasiado curiosa, -Selene se sonrojó, pero ese maldito brillo seguía presente, así que continuó. –Después de un tiempo el trabajo comenzó a demandarle mucho tiempo, y eventualmente la ascendieron a su actual puesto como Embajadora Británica en el Ministerio de Magia Chino; así que tuvo que viajar mucho y ya no tuvo tiempo. Pero me enseñó lo suficiente para seguir practicando por mi cuenta.

-Mi mamá está enferma, -dijo Selene. –Y mi padrastro la atiende lo mejor que puede. –Kai estaba a punto de preguntar "¿padrastro?" cuando ella continuó. –Mi papá murió cuando yo tenía tres años, no recuerdo nada de él pero sé que tengo sus ojos… por las fotos.

Kai estaba horrorizado, ¿cómo habían llegado a ese punto? El carruaje paró y Selene bajó al ver que no reaccionaba.

-¿Por qué me contaste eso?

Selene se encogió de hombros.

-No sé, por alguna razón me inspiras confianza.

Eso estaba muy mal.


Rose y Lorcan paseaban por Hogsmade, y sorpresivamente ninguno de los dos estaba disfrutando.

Si alguien le hubiera dicho a Lorcan que se arrepentiría que Rose hubiera aceptado una cita con él, se habría reído en sus caras, pero ahí estaba, tratando de pensar en una manera de hacer que Rose se concentrara en su cita y no en… en lo que fuera que estuviera pensando.

Mientras tanto Rose estaba muy distraída pensando en qué estarían viendo Scorpius y Albus bajo la capa que les había prestado James de muy buena gana, orgulloso que su hermano estuviera mostrando interés en romper algunas reglas porque ¿para qué más podías utilizar una capa de invisibilidad?

-Esto no está funcionando, -dijo Lorcan, sacándola de sus pensamientos bruscamente.

-¿Disculpa? –Rose preguntó anonada.

Lorcan enrojeció de manera adorable.

-Olvídalo, -murmuró y bajó la cabeza. –No era nada importante.

Pero Rose sabía que era algo importante y, más importante, sabía qué era, y se sintió mal por dejar de lado a Lorcan, quien había sido tan amable con ella. Se prometió a sí misma que al menos trataría de estar más presente en su cita. Él lo merecía.

Después encontraría la manera de decirle con tacto que apreciaba su oferta pero que no estaba lista para otra relación.

-Rose… -comenzó Lorcan, dispuesto a armarse de valor y terminar con todo eso.

-¿Sí?

-… ¿Quieres ir a Honeydukes?

Rose sonrió y comenzó a conversar con él, acerca del último tema que había visto en Cuidado de Criaturas Mágicas y cómo era genial que su tío-abuelo fuera el autor del libro que usaban. Lorcan estaba feliz de haber decidido darle una oportunidad a su cita con Rose. Tal vez pudiera funcionar, o al menos terminaran en buenos términos.

Y a Honeydukes se dirigieron.


Scorpius y Albus habían planeado seguir a Selene y a Kai solo durante un rato, para asegurarse que todo estuviera bien y que el Slytherin no tuviera nada planeado contra la Gryffindor. Pero mientras los minutos pasaban y no veían que nada malo pasaba, se ponían más ansiosos, y más difícil se les hacía irse, ¿qué tal si algo malo pasaba cuando se fueran?

De cualquier manera, no podrían seguirlos todo el tiempo, si entraban a tiendas grandes o se perdían en la multitud corrían el riesgo de que la capa se quedara enganchada en algo o alguien y quedaran expuestos.

Además, querían ir a ver la tienda de Quidditch, ocupan unos guantes nuevos, y resina para pulir sus escobas.

-¿Crees que debamos irnos? –Preguntó Scorpius en voz baja.

Albus miró a su amigo, sus ojos grises seguían preocupados, pero él no veía que Kai Xing estuviera a punto de hacer algo malo con Selene o la fuera a poner en una situación más incómoda que en la que ya estaban –ninguno de los dos estaba hablando y no se volteaban a ver-.

-No creo que Xing vaya a hacerle nada, -dijo Albus.- Pero cuando lleguen a una tienda los dejamos entrar, luego vamos nosotros sin la capa y le ofrecemos una salida a Selene en caso de que se la esté pasando mal.

Scorpius asintió y ambos siguieron a Selene y Kai.


Selene se sentía extrañamente cómoda. Y le había mentido a Kai, ella sabía por qué confiaba en él.

Había recordado que cuando corrió de James en el Callejón Diagon se encontró con Kai Xing, y había visto algo en él, algo que le recordaba a ella y aunque él se hubiera comportado como un cretino al inicio, ella estaba dispuesta a darle otra oportunidad y buscar eso que había visto hacía años en él. Y lo encontró.

Algo en él definitivamente le recordaba un poco a ella, tal vez el que no tuviera la oportunidad de ver siempre a su madre, o algún dolor más profundo, pero había algo ahí. Y Selene estaba dispuesta a hacer lo posible por disfrutar esa salida a Hogsmade lo más que pudiera.

No es como si Kai se lo estuviera poniendo muy fácil, después de que bajaran del carruaje estaba muy callado, y Selene comenzaba a ponerse nerviosa, ¿qué debía de hacer? No quería parecer grosera, pero estaba a punto de correr hacia Albus y Scorpius –que estaba segura se escondían detrás de ellos, probablemente con la capa de invisibilidad del señor Potter-.

-¿Qué quieres hacer? –Le preguntó de repente Kai.

-Em… -la verdad no había pensado nada.

-¿Honeydukes? ¿Las tres escobas? ¿Zonkos? ¿Sortilegios Weasley?

-H-honeydukes está bien.

Y allí se dirigieron.


Obviamente Shana y James iban juntos a Hogsmade, después de todo era su primera salida oficial como pareja. Así que tenía que ser algo especial. Y James tenía todo planeado, no irían al Salón de Té de Madame Pudipié como todas las otras parejas, eso no sería memorable de ninguna manera. Nop, aparte no era el estilo de Shana, ella odiaba el rosa y Madame Pudipié era el epítome del rosa.

Así que James decidió mostrarle Hogsmade de una manera diferente. La nueva pareja sensación de Hogwarts no fue a los carruajes como todos los demás sino por el túnel secreto, que el Mapa le había enseñado al mayor de los Potter.

Está de más decir lo asombrada y emocionada estaba Shana Doe porque su novio le enseñara el pasadizo, eso decía mucho de lo que confiaba en ella, y de lo especial que era para él su relación. Pero ella tenía una reputación que mantener y no podía simplemente lucir como una chiquilla emocionada. Así que aparte de una sonrisa en su rostro y una expresión de sorpresa cuando recién entraron al pasadizo, Shana mantuvo sus emociones controladas.

-¿Por qué me lo enseñaste hasta ahora Potter? –Dijo con tono burlón, una chispa traviesa en sus ojos. –Esto habría sido increíblemente útil cuando mis padres me negaron el permiso para ir a Hogsmade el año pasado.

James sonrió.

-Me alegra que te gustara.

-Vamos James, Hogsmade nos espera –dijo Shana con una gran sonrisa.

Ambos se tomaron de la mano y se encaminaron a Hogsmade, James celebrando mentalmente que el principio de su primera cita oficial hubiera sido un éxito.


Kai había aprendido que realmente existía gente a la que no le gustaba el chocolate aparte de él. Selene Linight prefirió un paquete entero de regaliz antes que una rana de chocolate.

-Prefiero el chocolate más amargo, -Selene dijo encogiéndose de hombros.

Y entonces cuando estaban en la fila para pagar los dulces de Selene, Kai no quería nada, aparecieron el resto de la pandilla. Milagrosamente, Margery con un grupo de amigas divisó a Selene y fue a saludarla, al mismo tiempo Rose Weasley y Lorcan Scamander entraban a la tienda, aunque ellos solo los saludaron desde lejos eso no fue ningún consuelo porque de un pasillo salieron Scorpius Malfoy y Albus Potter, y también se dirigieron hacia ellos; lo que hizo que Rose cambiara de parecer y se acercara también al ver que ya no sería la única entrometida.

-Hola Lene, ¿cómo va la cita? –Preguntó Scorpius con una sonrisa tan brillante, agradable y amplia que tenía que ser falsa.

Selene sonrió un poco, divertida por su mejor amigo, volteó a ver a sus demás amigos y se dispuso a contestar.

-Hasta ahora, bien, -contestó.

Eso hizo que todos respiraran aliviados, lo más importante era que Selene estuviera cómoda en su primera cita.

-Eso es genial, Selene –dijo Albus mientras agarraba la mano de Margery.

-Aunque me gustaría que estuviéramos todos juntos al menos un rato, se siente extraño estar cada quien por su cuenta- agregó Rose.

Todos concordaron con ella, y los ojos de Margery se iluminaron con una idea.

-¿Qué tal si todos nos encontramos en las tres escobas en un rato? –Preguntó emocionada.

Rose volteó a ver a Lorcan y a Scorpius, y estaba a punto de rechazar la invitación cuando pensó que no haría daño ir un rato con sus amigos… sin mencionar que Selene la estaba mirando anhelantemente, a lo mejor no estaba yendo tan bien su cita como había dicho.

-¿Qué dices Lorcan? –Le preguntó a su cita.

-Claro, me parece bien, -dijo él.

-¡Genial! –Dijo Margery, volteando a ver a sus amigas que la estaban llamando. –Entonces nos vemos en las Tres Escobas en una hora.


Harriet Frey estaba riendo a carcajadas, y Robert McLeggan simplemente se contentaba con verla reír. Él simplemente adoraba verla, cuando ella reía su cabello se movía de atrás para delante, y sus ojos comenzaban a brillar por las lágrimas. Y adoraba más el hecho de que él fuera capaz de hacerla reír tan fácilmente.

-¡Eres un tonto Robert! –Dijo ella entre risas.

-No puedo defenderme frente a eso, -dijo él levantando las manos.

Harriet estaba a punto de golpearlo en el brazo, pero se detuvo. Si ella hacía eso entonces… significaría que él pensaría que ella no quería nada más con él que una simple relación de amigos ¿o tal vez estaba exagerando? De cualquier manera, no lo golpeó y de pronto se sintió muy incómoda. ¿Realmente estaban en una cita? Es decir, sí le había pedido que fueran juntos, pero nunca había especificado que fuera una cita cita, tal vez solo fue porque Kai no iba a ir con ellos y no la quería dejar sola… Nunca lo aclaró, y preguntar ahora parecía tonto.

-¿Harry, estás bien? –Dijo Robert preocupado.

-¿Eh? Sí, solo estaba pensando…. Robert, ¿por qué me invitaste a salir?

Robert casi escupió su cerveza de mantequilla.

-¿Aaaa qué te refieres? –Preguntó un poco nervioso, ¿se había enterado que la primera vez que le pidió una cita de estudio fue por la apuesta con Kai?

-Pues precisamente eso, ¿por qué me invitaste a salir hoy? ¿Fue porque Kai no iba a venir contigo y no querías estar solo?

¿O es una cita?, Harriet agregó en su mente.

-Claro que no fue por eso Harry, -contestó vigorosamente Robert. –Te invité porque… bueno…. Em… Tú sabes, te invité porque me gustas Harry.

Harriet estaba agradablemente sorprendida. Entonces era una cita. Ya podía respirar tranquila.

-Tú no estás tan mal tampoco, -dijo ella. –Cuando te muestras un poco más maduro y no como un completo idiota, eres casi atractivo, como ahora.

Ambos intercambiaron una sonrisa cómplice, y tomaron un sorbo de su cerveza de mantequilla. Harriet se limpió discretamente la espuma de sus labios y vio a unas cuantas mesas de distancia dos personas que le llamaron la atención.

-¿Ese es Kai? –Preguntó.

Robert volteó a ver "disimuladamente" y Harriet se dio una palmada en la cabeza ante la idiotez del chico.

-Sí, con los Mosqueteros, mi prima Margery y Lorcan Scamander (el comentarista de Quidditch).

-¿En serio sí le pidió a esa chica salir con él? –Preguntó Harriet sin esperar respuesta, una sonrisa maquiavélica se formó en su cara y Robert comenzó a preocuparse. –Deberíamos ir a rescatar a Kai de esos pequeñines, y de una vez conocer a la chica ¿no crees Robert?

Antes de que Robert pudiera decir nada Harriet ya estaba parada, y se dirigía hacia la mesa de los estudiantes de cuarto año con la determinación y ferocidad con la que un tornado destruye una casa. Oh, y no hay que olvidar la sonrisa más dulce y venenosa de toda la casa de Slytherin. Realmente, Robert no tenía otra opción más que ir tras ella y tratar que no se portara tan… ¿cómo ponerlo delicadamente? Ruda con la pequeña buscadora de Gryffindor.

-Hola, -la escuchó decir antes de que él llegara a la mesa. –Kaaaaaiii… -dijo en ese tono de voz que usaba cuando quería salirse con la suya. -¿No quieres venir con nosotros? Parece que su mesa está un poco abarrotada, y nos encantaría tenerte con nosotros.

Robert llegó a la mesa y vio cómo todos observaban a Harriet, tratando de decidir si tenía buenas intenciones al tratar de llevarse a Kai y a Selene a otra mesa.

-Hola primita, -dijo Robert sonriendo encantadoramente a Margery.

Margery, siendo la buena chica que era le sonrió de vuelta. Ojalá Shana fuera tan amable y agradable como ella.

-Hola Robert.

Casi podía leer los pensamientos de todos diciendo "¿primos?".

-Bueno, ¿qué dices Kai? –Insistió Harriet.

-Gracias Frey, pero también tendría que llevar a Selene conmigo, no sería correcto dejarla, - respondió él. –Y sé cuánto te molesta que haya gente que no conoces.

-No hay ningún problema, ella puede venir. –Dijo alegremente a Kai, y luego centró toda su atención en Selene, a quien le cayó como una tonelada de acero encima. –No creo haberte visto antes, ¿cómo te llamas?

-S-S-Selene, -respondió, sin fuerzas para continuar y decir su apellido. Los ojos de la rubia realmente eran intimidantes.

-Okay, Selene, puedes venir a sentarte con nosotros, somos amigos de Kai y nos encantaría poder pasar un rato con él en un lugar que no sea la escuela.

-O-o-okay.

-Genial, vamos todos entonces, -dijo Harriet alegremente.

Kai y Selene se excusaron con los demás y dejaron la mesa, Robert se quedó atrás justo lo suficiente para disculparse por llevarse a su amiga y luego se fue con los demás.

-Vaya Selene, creo que no me presenté formalmente contigo, -dijo la rubia Slytherin. –Me llamo Harriet Frey, es un gusto conocerte.

-¿Frey? –Preguntó sorprendida, antes había estado muy incómoda como para notar su apellido.

-Sí, -dijo frunciendo el ceño. -¿Hay algún problema?

-N-n-o, -se apresuró a negar fervientemente Selene. –Es solo que… el a-a-apelli-llido, -Kai le apretó la mano por debajo de la mesa inconscientemente para infundirle confianza,- de mi madre de soltera es Frey.

-Oh, -dijo Harriet, eso sí que no se lo esperaba.- ¿Alguna conexión con Herman Frey? Él es mi abuelo. –Preguntó, tal vez fuera una prima lejana o algo por el estilo.

-N-no sabría decirte, -contestó. –Mi madre no habla mucho de su familia, pero ella no es una bruja así que no lo creo.

-Huh, -dijo Harriet. –Interesante, ¿cuáles son las posibilidades de que tengamos el mismo apellido y no estemos emparentados?

-Sí, sí, muy curioso, díganme ¿desde cuándo están saliendo? –Preguntó Kai bruscamente para desviar la atención de Selene.

Harriet y Robert comenzaron a sentir la sangre subir a su cabeza, pero ambos como dignos sangre puras y Slytherins, mantuvieron el sonrojo a raya y pudieron responder sin avergonzarse a sí mismos.

-Esta es nuestra primera cita oficial, aunque ya habíamos tenido citas de estudio –Robert dijo.

-Te tardaste McLeggan, -dijo Kai mirando aburrido hacia otro lado.

-Cállate, -replicó brillantemente el otro.

-Chicos, ¿quisieran comportarse decentemente por una vez y traernos cervezas de mantequilla? –Dijo Harriet, agitando su tarro vacío enfrente de sus caras.

-Para eso están las camareras. –Replicó Kai, negándose a dejar a Selene indefensa ante la más formidable de todas las Slytherins.

-Hay mucha gente, no nos atenderán pronto -dijo Robert. –Como quiera tenía que ir a llenar el mío, vamos.

Kai se paró de mala gana y siguió a su idiota amigo, quien no se había dado cuenta de las intenciones de su "novia", no sin antes mirar a Selene para asegurarse que aguantaría a Harry, cuando recordó que esa era la chica contra la que había jugado una semana atrás se sintió con confianza y volteó hacia la barra. Dejando a las dos chicas solas.

-Selene, -comenzó Harriet. –Quiero ser muy clara contigo. –Una vez se hubo asegurado que tenía su completa atención continuó. –Aunque Kai no sea el mejor amigo, o ser humano, todo el tiempo, yo le tengo gran estima, pero debo advertirte porque pareces una buena chica. Kai no es el mejor chico para que te enamores o imagines una dulce relación porque eso no pasará, no es el estilo de Kai y ya ha habido varias chicas que creen que lo harán cambiar con el poder del amor y todo eso. Hasta ahora ninguna lo hizo. ¿Comprendes?

Selene asintió seriamente.

-Entiendo, -dijo y dudó un poco antes de continuar. –No tienes que preocuparte por eso, Xing dejó muy en claro que no es nada serio y yo tampoco busco nada con él así que… está bien. No vamos a tener otra cita después de esto.

Harriet la observó asombrada, ¿de dónde había salido esa persona? Hace unos momentos necesitaba a Kai a su lado para poder decir oraciones completas –eso fue lo que la hizo entrar en acción y dar ese pequeño discurso-. La Slytherin sonrió satisfecha, por fin Kai Xing se había topado con una chica con cerebro.

-Creo que tú y yo nos llevaremos bien, -dijo. -¿Estás segura que no estamos emparentadas? - Selene se encogió de hombros.- Tengo que investigar, ¿cómo se llama tu mamá?

- Marie Lievre Fyre.

-Lo tengo, oye… ¿tú no eras la buscadora de Gryffindor el juego pasado? Selene… ¿Linit?

La Gryffindor sonrió un poco, y Harriet decidió que podría no ser hermosa o despampanante, pero tenía algo que la hacía linda.

-Linight, y sí, yo jugué la vez pasada.

-Estuviste asombrosa, -dijo sinceramente y la otra se sonrojó un poco. –No soy muy fan del Quidditch pero cualquiera que haga pasar a Kai un mal momento es mi ídolo.

Selene, en serio, rio un poco y se preguntó cómo era posible que se sintiera cómoda tan rápido con esos desconocidos cuando con sus amigos tardó un tiempo en acostumbrarse y soltarse un poco. Tal vez la gente tenía razón, con el tiempo se hacía más fácil.

-Las bebidas están aquí, -dijo Kai. -¿De qué tanto hablaban?

-Nada importante, -dijo Harriet. –Solo nos conocíamos un poco más.

Cuando vio que Harriet y Selene se sonreían, por primera vez en su vida, Kai sintió que no comprendía a las mujeres.


Scorpius miraba hacia la mesa en la que estaba Selene con algo parecido a orgullo y nerviosismo. Su mejor amiga no era muy buena conociendo a gente nueva, pero tal parecía que estaba en buen camino a superar su trauma. Por eso Scorpius estaba orgulloso, sin embargo, conocía un poco a Harriet Frey y ella podía ser ruda y por eso estaba nervioso.

Todas sus reservas se fueron a la basura cuando Lene volteó a verlo y le sonrió, seguro se la estaba pasando de maravillla. Así que más tranquilo volvió a la conversación que sus amigos mantenían, no había nada de qué preocuparse.

Mientras tanto Rose planeaba una manera de estar a solas con Lorcan para decirle que esa sería su primera y última cita. Con cada minuto que pasaba se ponía más nerviosa porque sabía que el inevitable –e incómodo- momento de rechazar a Lorcan se acercaba más. Rose se maldecía un poco internamente por haber aceptado la cita en primer lugar.

Albus, Margery y Scorpius notaban cierta incomodidad entre Rose y Lorcan por lo que todos se estaban debatiendo silenciosamente si lo mejor sería dejarlos solos para que arreglaran sus asuntos o estar presentes para aliviar la tensión. Al final no tuvieron que hacer esa decisión.

-Creo que será mejor que Lorcan y yo nos vayamos, -dijo Rose de repente.

Lorcan casi suspira de alivio, quería hablar con ella a solas desde hacía rato. Ambos Ravenclaw se pararon de la mesa y salieron de las Tres Escobas, mientras caminaban hacia los carruajes ambos sabían qué iba a pasar.

AAAAAAAAAAAAA

Shana estaba caminando felizmente por las calles de Hogsmade junto con James, listos para regresar al castillo, todavía era temprano, pero querían estar más tiempo a solas y Hogwarts en esos momentos estaba casi vacío.

La tarde había sido perfecta. Solo faltaba que llegaran al castillo y James tratara de decirle algo romántico –que ella sabía que no iba a poder lograr-, y se le trabara la lengua para que ella lo callara con un beso y oficialmente ese día sería el mejor de su vida.

En serio, todo había sido perfección… hasta el momento en que vieron salir de las Tres Escobas a Harriet Frey, Robert McLeggan, Kai Xing y Selene Linight. De hecho, las cosas se arruinaron cuando James reconoció a la pequeña Gryffindor.

Shana sintió el momento en que James se dio cuenta de que la adorable chica enfrente de ellos era, en realidad, Selene Linight. Y ella vio el momento en que sus ojos se abrieron, su respiración se cortó, y dio un paso hacia adelante. Como si tratara de ir hacia ella.

Fue entonces cuando Shana no lo pudo soportar más y lo tomó de la mano, entonces también se dio cuenta que James se había olvidado de ella por un breve momento. Por unos horribles segundos, Selene Linight era la única persona en el mundo de su novio.

Y Shana recordó porqué hace unos años no era la persona más amable con la pequeña Gryffindor. Cuando él volvió a verla, Shana le sonrió y mentalmente hizo una nota para recordar que Selene Linight en realidad representaba una amenaza.

Solo para que dos segundos después esa nota fuera reemplazada por otra, más violenta; cuando en los ojos de James un destello de rabia apareció, justo en el mismo momento en que la amenaza le daba un casto beso en la mejilla a Kai Xing.

Ahí, justo ahí, Shana Doe supo que tenía que hacer algo o perdería a James.

Desafortunadamente, James no se había dado cuenta de las erróneas -aunque lógicas y en cierta manera acertadas- conclusiones a las que su novia había llegado. Y es que, aunque Shana sí había acertado al leer rabia en los ojos avellana de James, la razón no era la misma que ella pensaba. James pensaba en algo más sobre las líneas de "¿Qué demonios hace él con ella?" y pensaba más sobre el bienestar emocional de Selene después de salir con alguien como Kai Xing.


Kai no podía haber tenido mejor suerte, había atrapado a Selene Linight en un momento un tanto vulnerable… aunque realmente no había estado escuchando qué estaba diciendo ni recordaba qué le había preguntado él para ponerla de esa manera. La verdad es que estaba ocupado pensando en qué haría Harriet cuando se diera cuenta que planeaba dejar a Selene como a todas las demás, pero al final no importaba, porque supo que podía hacer su jugada. Había dejado que Harriet y Robert se adelantaran a apartar un carruaje para estar un momento a solas con Selene. Después de todo, todavía no había conseguido si beso y no podía seguir con la apuesta hasta que ella se lo diera.

De cualquier manera, el milagro se había producido en el momento en que Kai había vuelto a la conversación. Justo a tiempo para escucharla decir.

-¿Alguna vez lo has sentido?

Y aunque Kai no sabía de qué diablos hablaba, cuando la vio a esos ojos grises que parecían hablarle tan fácilmente supo que las palabras que estaba a punto de pronunciar -de alguna manera- no eran mentira.

-Sí, muchas veces.

Ella sonrió. La primera vez que le sonreía a él; Kai pensó que era una bonita sonrisa. Pero definitivamente no le favorecía tanto sonreír, por algún motivo Selene Linight no lucía más bonita en ese momento, ni siquiera más feliz. Pero sí más aliviada y ligera. Como cuando encuentras a alguien que realmente te comprende, aunque a Kai no dejaba de perturbarlo el hecho de que algo le decía que ella no estaba acostumbrada a sonreír, y, que lo que había recibido, solo era un gesto que había sido practicado frente al espejo.

Tenía que alejarse de ella, lo hacía pensar cosas raras. Así que volteó hacia atrás, donde esos inquisidores ojos grises no lo siguieran… Solo para darse cuenta que atrás de ellos, a unos cinco metros estaba James con Shana. Y, como su amigo era tan obvio para él, notó que la baba casi se le escurría al verlos juntos. Volvió su vista hacia Selene, y dijo lo primero que se le vino a la mente.

-¿Te divertiste?

Selene asintió vigorosamente con la vista al frente.

-No creí hacerlo, si soy sincera -respondió y algo parecido a felicidad parecía inundarla, su sonrisa se volvió menos forzada y entonces Kai pensó que si sonriera de verdad, Selene podría ser una de las chicas más bonitas que hubiera visto. Pero solo si. -Te agradezco mucho que me hayas invitado, aunque realmente yo no te guste y no tenías que esforzarte tanto, ya que no saldré contigo otra vez.

Kai estaba perplejo y por primera vez dejó que su cara lo reflejara. Selene incluso rio por lo bajo, eso hizo que él volviera a sus sentidos y le sonriera de medio lado. Comenzaba a sentirse cómodo con esa chica, tal vez pudieran ser amigos después de todo. Aunque no lo pareciera, ella tenía un toque bromista en ella.

-Oye, ¿no crees que estás siendo un poco dura conmigo?

-Oh vamos, sé que eres un tipo duro.

-Pero los tipos duros también tenemos corazón, y el mío ha sido gravemente herido por tu desplante, -dijo con la más absoluta seriedad. Kai no recordaba haberse sentido tan ligero desde hacía un tiempo. -Exijo una compensación.

Selene comenzó a mostrarse más reservada, como si hubiera recordado que no estaba con su club de amigos en el que tan cómoda se sentía y en los que confiaba incondicionalmente. Kai perdió algo de su aire juguetón también, pero no estaba dispuesto a perder su oportunidad. Volvió a poner su cara juguetona y siguió tomándole el pelo a Selene para distraerla.

-¿Qué puedes darme a cambio?

Selene lo miró mientras, en su cabeza sonaba lo que sus amigos, su madrina, su padrastro y su madre siempre le decían "confía un poco lo demás, sigue la corriente". Obviamente no usaban esas palabras, pero el mensaje seguía siendo el mismo. Así que Selene se sintió valiente y decidió seguirle el juego. Se llevó un dedo a la barbilla, fingiendo pensar y por el rabillo del ojo vio que Kai sonreía. Debería de sonreír más de esa manera, le favorecía mucho.

-Hum, realmente no tengo mucho qué ofrecer. Presente sus demandas y veré qué puedo hacer.

Kai hizo como que lo pensaba, pero él ya tenía su respuesta desde antes que preguntara. Kai vio a la distancia a Robert y Harriet en un carruaje, esperándolos. Tanto mejor, así Robert sería testigo de su victoria.

-¿Qué le parece un beso, mi Lady? -Preguntó, esperando que Selene enrojeciera hasta morir y huyera despavorida.

Sorprendentemente, Selene solo se puso muy roja pero no corrió. De igual manera, Kai no esperaba nada de ella, tal vez había ido muy lejos, por lo que, antes de que perdiera cualquier futura oportunidad de cumplir la apuesta, se apresuró a corregir su error.

-No lo decía en serio Selene, no te…

Kai casi estaba seguro que se había vuelto loco cuando los cálidos labios de Selene Linight se posaron en su mejilla. El mundo desapareció frente a él, solo había un sentimiento de calidez, y antes de que pudiera evitarlo sonrió como un idiota ¿acaso podía ser más suertudo?

Claro, no había sido el beso que Kai ni Robert se esperaban, pero un beso en la mejilla era un beso. Al igual que una cita de estudio era una cita. El contacto fue brevísimo, y más ligero que una pluma, casi parecía que ella no lo había besado para nada, pero una mirada a Selene y supo que, en efecto, había pasado.

Fue entonces que recordó la presencia de cierto Gryffindor detrás de ellos y volteó disimuladamente para ver su reacción. Tal vez, si Kai no conociera a James tanto solo habría visto la rabia e indignación que eran propios de hermanos celosos, pero se conocían demasiado bien como para quedarse solo con lo que la superficie les ofrecía. Y Kai vio con total claridad que Selene podía tener una oportunidad con James después de todo.


Hola a todos, muchas gracias a Mei Evans W por comentar el capítulo anterior, en verdad me diste ánimos.

También un agradecimiento a los que leen, agregan a favoritos, o dan follow a la historia.

Hasta el próximo capítulo!

Editado: 9/Enero/17