Por Atta651

VUELTA A LA NORMALIDAD

Capítulo Ocho: Igualdad de Condiciones

Después del escabroso comienzo, las cosas no mejoraron demasiado pero de que lo hicieron, lo hicieron. Al menos ahora todos miraban en la misma dirección. El problema es que, aunque ahora tenían la mayor cantidad de recursos, pues además ahora contaban con una magnifica fuente de información en Yamazaki, ambos bandos estaban demasiado parejos.

La pandilla de Oosugi pensaba que Yamazaki Akira, la hermana menor de Kali estaba prisionera de la STN-J. Mientras no cometieran más asesinatos, era una ventaja. Sin embargo, eso ataba las manos a los miembros de la rama japonesa, pues su prioridad era conseguir a la chica. No podían hacer ningún movimiento sospechoso de búsqueda o alertarían al bando enemigo.

Eso los dejaba buscando información sobre los miembros del grupo. Akita Seizo, el encargado de los asesinatos era un cabo suelto. Estaba desaparecido desde el fallido intento de la cacería. Parecía que se había esfumado porque no había sido visto nuevamente y no existían pruebas de que hubiera salido ni del país ni de la ciudad. Por su parte, Oosugi Takiko, madre de Kali y Akira, nunca había sido vista. Se creía que era la supuesta 'consejera' con la que se reunía el asesino pero nunca había abandonado el apartamento. Yamazaki había mencionado algo sobre medios alternos de comunicación, aunque no se explicó más allá d eso. Tratar de usar el Craft de Kali tampoco era una opción, porque Oosugi lo conocía bien y sabía cómo bloquearlo.

Ese detalle en particular tenía a Amon como gato de espaldas porque significaba que aún no habían visto nunca a Yamazaki usar su Craft, lo que era vital para la búsqueda que realizarían cuando todo esto acabara… si es que acababa en algún momento.

"Confirmado, el objetivo se retira." Anunció Doujima por el comunicador.

"¿Karasuma-san consiguió un escaneo?" preguntó Michael a su vez, esperando encontrar algo finalmente.

"No he encontrado nada útil." Respondió esta vez la propia Miho.

La única pista que tenían era la pareja de mellizos Negura. Se trataba de dos hermanos de veintiún años. Sato, el varón, tenía un historial policiaco lleno de varios delitos menores como robo, exhibicionismo, entre otros. Sin embargo, en esos momentos, realizando una operación parecida a la de la 'Caza' de Kobari Yutaka, el hijo del Master del Harry's, ambas mujeres se habían enrolado como camareras en la cafetería que frecuentaba Raiha, la hembra.

Si bien Robin y Amon mantenían a Sato bajo estricta vigilancia, Raiha había sido considerada como prioridad. La muchacha de largo cabello negro había sido claramente captada por las cámaras en el callejón dónde habían acorralado a Akita.

"Haruto, está saliendo." Informó Michael al cazador.

"Hai" llegó la contestación. "voy tras ella."

Karasuma se asomó por la puerta a tiempo para ver la motocicleta de Sakaki salir en pos del Spark morado que conducía su sospechosa. Aunque sólo habían estado dos días en la asignación, Miho se alegró de que acabara, aún cuando no cumplieron con el objetivo que buscaban. Seguían sin tener más información sobre Oosugi o Akita de la que tenían en un principio.

Miho suspiró pesadamente y fue al cuarto trasero a cambiarse. Para ella, esos dos días habían sido una pesadilla. Si bien los guantes le ayudaban mucho a filtrar la cantidad de emociones que captaba, un lugar tan concurrido como la pequeña cafetería superaba por completo sus defensas. Doujima no había dado señales de haberse dado cuanta pero Karasuma ahora sabía mejor que guiarse por la personalidad descuidada de la Cazadora. Y hablando de la reina de Roma.

"Estoy lista para irme." Anunció, con cara de asco. "Me alegraré de marcharme de aquí. Este lugar no es ni la mitad de glamoroso que el Harry's."

Karasuma rió un poco, tratando de disimular lo mal que se sentía. Quizá no era tan mala idea pasar por el bar de regreso a la oficina, pero antes tenían algo que hacer.

"Te apoyo en eso." Admitió. "Pero recuerda que primero tenemos que pasar por la princesa."

Se refería a Yamazaki. El sobrenombre se debía más a una broma que a verdadera mala intención. En cuanto a Karasuma, encontraba su presencia refrescante, como un alivio. La Witch tenía un gran control sobre sus emociones, amén de unas fuertes barreras psíquicas. Era prácticamente la única persona de la cuál no recibía emociones intrusivas.

Con respecto al resto del equipo, las reacciones habían sido bastante variadas. A Doujima parecía agradarle, o por lo menos su sentido de la moda. Más de una vez se había ofrecido para llevarla de compras y ayudarle a escoger otros colores que no fueran tan oscuros como los que solía usar. Karasuma sospechaba que la mujer tenía ciarta apreciación de los colores, de la misma forma como de las presencias a su alrededor, pero ya antes había admitido que un concepto como 'color' era demasiado abstracto para su compresión.

Sakaki de plano se ponía nervioso con ella en la habitación. Era tan seria y cerrada como Amon, pero más dada a los gritos que el hombre. Y hablando de Amon, no se hablaban entre ellos, usando en más de una ocasión a Robin cuando la comunicación era estrictamente necesaria. El jefe Kosaka, por el contrario, no le daba importancia de más y no pareciá afectado por la nevedad, a menos que se contara el hecho de que a sus sermones para Doujima, agregaba una parte sobre tratar de imitar a Yamazaki, que no trabajaba oficialmente para la STN-J y trabajaba más que ella.

Debido a su incapacidad, sin embargo, era de poca ayuda en el campo. Por esa razón, Michael era probablemente el que más tiempo pasaba con ella. Pedía mucha información o el muchacho le comentaba algo nuevo que había descubierto, pero generalmente no intervenía demasiado en la planificación o desarrollo de las operaciones ni en nada referente a la planificación estratégica.

Por supuesto, el transporte había sido un inconveniente, pero más que todo por el deseo de Amon de controlar lo más posible las acciones de Yamazaki. Mientras no mostrara que realmente poseía el Craft que ellos creían, no la dejaría tranquila. Aunque, a decir verdad, Karasuma estaba segura que cualquier búsqueda que Robin y Amon tuvieran que hacer, iba a causar problemas tanto si lo querían como si no.

"… ¿No te parece?" finalizó Doujima.

Karasuma había estado tan concentrada en sus pensamientos que ni cuenta se había dado que la otra chica estaba hablando.

"¿Eh?" preguntó.

Yurika rodó los ojos. Por supuesto que se había dado cuanta de que algo estaba mal con Karasuma de un tiempo a esta parte, pero no era parte de su personaje el darse cuenta de esas cosas. A veces lo de la espía era demasiado complicado, aún cuando no necesitara realmente continuar con el acto, era la única forma de actuar que conocía. Por otro lado, conocía lo suficiente a la psicometrista como para saber que antes de admitir que algo andaba mal con ella, lucharía por solucionarlo por su cuenta.

"Sobre Amon y Robin." Repitió Doujima. "Decía que daba la impresión que algo había cambiado entre ellos."

"¿Qué algo cambió entre ellos?" Sí, no era como si no se hubiese hecho la pregunta anteriormente.

Algo en la forma de interactuar entre ellos lo hacía evidente y, de haberlo querido, quizá podría averiguarlo en algún momento. Sin embargo, estaba tan concentrada en mantener las emociones fuera que, por ahora, las razones de ese cambio no eran más que conjeturas.

La conversación no progresó más de ese punto porque el auto cruzó la esquina, dando a parar a la calle donde quedaba el edificio en que Yamazaki vivía. Como de costumbre cuando pasaban por ella, ya se encontraba en la entrada del conjunto de apartamentos.

"Buenos días." Saludó suavemente al acomodarse en el asiento trasero.

No mostraba su usual confidencia, por lo que inmediatamente ambas notaron que había algo raro con ella. Sin embargo, nadie dijo nada. El trayecto a Raven's Flat fue bastante tranquilo y más bien demasiado silencioso. Doujima se escabulló a comprar incluso antes de llegar. Karasuma quería hacer algo parecido pero ahora que estaba sola tenía que encargarse de escoltar a Yamazaki hasta el quinto piso.

Ambas se encontraban en silencio durante el trayecto del aparato. De la nada, Karasuma sintió una gran ansiedad. Atacó tan de improviso que a la chica le costó un par de minutos descubrir que no provenía de ella misma. Miró disimuladamente hacia su acompañante y no necesitaba su Craft para saber que algo no andaba bien con ella. Temblaba demasiado y tenía los puños crispados.

Miho iba a decir algo pero la campanilla del ascensor le indicó que no tenía el tiempo. Al abrirse las puertas, la mujer salió disparada hacia su asiento habitual, donde comenzó a temblar como una hoja papel. Miho se mordió el pulgar. Hasta ahora había tratado la mujer como cualquier persona que hubiera ingresado a trabajar con ellos. De la misma forma que trató a Kate cuando llegó y de la misma manera como lo hizo con Robin. Sin embargo, tenía que admitir que se había acercado a ella como una forma de controlar el flujo de emociones que le llegaban sin control. Salvo por los exabruptos de ira bajo condiciones específicas, no la había visto nunca perder el control de esa manera.

"Yamazaki-san ¿Se encuentra bien?" se lo pensó demasiado, Michael regresó a su estación y encontró a la mujer en la silla.

Kali dio un respingo, sacudió la cabeza suavemente y su rostro recuperó la expresión que la caracterizaba. Con suavidad, mostró un sobre que llevaba en la mano. Había sido arrugado, pero era obviamente un simple sobre de correo. Michael lo tomó y se lo mostró a Karasuma. Fuera del hecho de que las estampillas eran europeas y no tenía remitente, no era nada particular. Estaba destinado a Yamazaki Kali sin ninguna equivocación.

"¿Qué es esto?" preguntó el muchacho con el mayor tacto posible. Parecí que también le había afectado de algún modo el comportamiento de la mujer.

Yamazaki les indicó que miraran más detenidamente. En la esquina inferior derecha, había una serie de protuberancias, difíciles de ver. Al menos con los ojos.

"¿Braille?" preguntó Karasuma esta vez.

Yamazaki asintió.

"No me he atrevido a abrirlo." Anunció con la mirada baja. Sin embargo, cuando dijo la siguiente parte, lo hizo 'mirándolos' directamente y con la misma decisión de siempre. "Esa carta, la mandó Aki-chan."

Continuará

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No poseo Witch Hunter Robin ni ninguno de sus personajes asociados. Ellos son propiedad de los que hayan comprado el derecho respectivo.

¡Nos leemos en otra!

Atte.:

Atta651