3 años atrás…

Las sabanas de aquella habitación de Motel barato se sentían ásperas, el sonido de una pareja discutiendo en el pasillo me despertó, busque mi celular y lo encontré encima del pequeño buro junto con mi bolsa, no me moleste en buscar a Riku, sabía que ya se había ido, revise la hora, 6:50 de la mañana.

bien hecho Kairi, lo volviste a joder todo― digo con enfado para mí misma.

Desde que empecé a tener sexo con Riku, o mejor dicho, desde que empecé a tener sexo, este ha sido una especie de ritual, él se va antes, siempre ha sido así.

Ni siquiera me dio tiempo de lamentarme, el recuerdo de que debía ir al hospital provoco que recogiera mi ropa del suelo y alistarme para ir a lo que podría ser una despedida. Al menos el logro hacer que mi realidad no fuera tan del asco, al menos por un momento dejo de serlo.

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Actual…

― ¡ya está aquí!― digo emocionada y saltando del sofá en cuanto escuche el timbre de la casa.

Mi madre sonrió divertida al ver mi falta de control en cuanto escuche el timbre y provoco que me sonrojara fuertemente.

―el ya, el ya llego― digo más calmada.

En efecto, Sora estaba al pie de la puerta, esta vestido con un pantalón obscuro y una camisa de botones blanca, tenía un ramo de rosas rojas y una gran sonrisa en su rostro.

―logre llegar antes― dice antes de besarme.

―has llegado justo a tiempo, anda, pasa―

El parecía algo nervioso, paso una mano por su cabello un par de veces y sacudió sus pantalones.

―buenos días, digo, tardes…soy…soy Sora― dijo mi castaño al estar en presencia de mi madre.

Ella sonrió divertida ―mucho gusto Sora, soy Aeris, esas son unas hermosas rosas― dijo señalando el ramo que Sora aun sostenía.

― ¡sí!, estas son para usted― dijo nervioso y yo solo sonreía divertida al igual que mi madre.

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3 años atrás…

En verdad odio los hospitales, es temprano y pelee con el guardia para poder pasar, por fin llegue a la habitación de mi madre, ella aun dormía, entre sin hacer ruido y me senté en una silla que estaba a lado de su cama. Observe con cuidado todo lo de alrededor, el suero que caía gota a gota, el oxígeno que estaba colgado en la pared, varios interruptores que no sabía para que servían y otras cosas más.

Kairi, ya has llegado― escuche que me decía.

Estaba tan distraída que ni siquiera note cuando había despertado.

sí, me desperté temprano y vine antes― mentí, como siempre.

Kairi, quiero hablar contigo, si llega a pasar al…― comenzó a hablar y yo me negué a escucharla.

nada pasara, usted entrara a esa cirugía y todo estará igual que siempre, listo, no hay nada más que decir― dije tajante, en realidad lo decía más para mí que para ella.

No volvimos a pronunciar palabra hasta que los médicos y enfermeras llegaron para llevarla al quirófano.

Actual…

Hacía mucho que no cocinaba para más de dos personas, me sorprendí demasiado cuando mi madre me pidió que alguien más llegaría para la cena, así que ahora me encontraba en la cocina preparando pasta a la boloñesa, escalopas de cordero rellenas y jitomates rellenos de queso (soy muy buena cocinera).

―he, Kairi― dice Sora entrando en la cocina con una botella de vino ― ¿Quién crees que vendrá?

―no lo sé― digo antes de darle un sacacorchos para que destape el vino y después tomar una copa que recién servía.

―no me importa lo que pase siempre que tú estés conmigo― digo antes de beber de la copa.

―cuidado señorita Usui, eso sonó bastante romántico― dice acercándose y tomándome de la cintura haciendo que estuviéramos mas juntos aun ―podría enamorarme y hacer que pierda en control en esta cocina― dijo en un tono bastante seductor, no lo resistí mas y lo bese.

El timbre de la casa nos asustó y provoco que nos separáramos con brusquedad y derrame mi copa de vino en su camisa.

―joder, lo siento, yo en verdad lo siento― dije intentando inútilmente limpiar la mancha con un trapo de cocina.

―Kairi cariño― dijo mi madre entrando a la cocina, al ver la camisa manchada de Sora no pudo evitar sonreír.

―era una linda camisa― dijo con pena ―Kairi, hay alguien que te quiero presentar, te espero en la sala― dijo mi madre con voz suave.

Yo mire a Sora algo nerviosa y el me miro con esos ojos azules que siempre me transmitían paz. Le tome del brazo y nos dirigimos hacia la sala.

Al llegar vi a un hombre sentado en la sala, era bastante atractivo a decir verdad, su cabello era rubio y tenía unos brillantes ojos azules. Al vernos se puso de pie y nos saludó cortésmente a Sora y a mí.

―es un placer conocerte Kairi― dijo sonriente.

―sí, igualmente― digo amablemente.

Mi madre se puso de pie y lo tomo del brazo ―Kairi, él es Cloud, bueno, quería que lo conocieras porque…bueno porque―

No podía evitarlo, ver a mi madre sonrojada y nerviosa igual que una adolecente era sumamente gracioso, comencé a reír sin poder evitarlo.

― ¿están saliendo?― tuve que interrumpirla o estaríamos ahí mismo una hora entera.

Ella se sorprendió, incluso él y Sora me miraron esperando una reacción, yo solo sonreí.

―felicidades, hacen una estupenda pareja―

Todos parecían más relajados con mi respuesta, eso me obligo a preguntarme ¿enserio soy tan atemorizante?

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3 años atrás…

Había pasado tres horas desde que la cirugía había comenzado, yo estaba más que aburrida, esperaba en la sala de espera, afortunadamente para mí, había menos gente que de costumbre.

Revise mi celular para darme cuenta de que tenía 4 llamadas perdidas de Terra, 5 de Xion y 11 de Aqua, lo más interesante es que tenía 1 mensaje de Riku. Primero revise el mensaje.

"lamento lo de esta mañana, es que tenía que irme rápido ¿Qué tal tu día?"- Riku.

Los siguientes diez minutos lo único que hice fue leer ese mensaje una y otra vez.

"¿estas ocupado?"- Kairi.

En menos de un minuto recibí mi respuesta.

"¿Qué tienes en mente?". Riku.

"nada en realidad, estoy en hospital"- Kairi.

"¿el hospital? ¿Estás bien?"- Riku.

No pude evitar sonreír, al menos se preocupaba por mí, eso provoco que actuara como lo hice.

"¿puedes venir? Te necesito"- Kairi.

Actual…

― ¿enserio me veo bien?― me pregunto Sora de pie frente a mí, lucía un suéter verde obscuro que solía pertenecer a mi padre.

―te vez fantástico― le digo con una sonrisa.

―es el suéter de tu padre ¿verdad?― dice caminando a través de mi antigua habitación.

La habitación aun conservaba muchas de mis cosas, mi cama, tocador, ropero y varios objetos que decidí dejar ahí.

―sí, lo dejo la última vez que vino…en realidad fue la única vez― digo con voz baja.

Él se acercó a mí y me tomo del mentón con suavidad haciendo que nuestras miradas se cruzaran.

―escúchame Kairi…yo jamás te abandonare, nunca te dejare sola― decía con completa seguridad.

Yo por mi parte aparte mi rostro y camine hacia la puerta ―no entiendes el peso de esas palabras― dije sin girarme a verlo ―empezare a servir la cena―

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3 años atrás…

Quien diría que dentro del hospital pudiera existir un jardín tan hermoso, ambos sentados en el pasto, los brazos de Riku alrededor de mi cintura me hacían sentir tan segura, como si nada pasara, como si estuviera a salvo.

¿estas mejor?― pregunto el acomodando un mechón de mi cabello.

ahora lo estoy, gracias por venir― dije y en respuesta recibí un beso en la mejilla.

cada que lo pidas estaré siempre―

Yo sonreí y me apegue más a su pecho para respirar su aroma.

Sentí un nudo en el estómago y sentí mis ojos arder ―entonces debes tomar una decisión….yo no puedo hacerlo, yo no te puedo pedir que te vayas porque no quiero y no tengo el valor de hacerlo, pero tu si puedes…y si prometes algo así… si prometes algo así debes estar completamente seguro de tus palabras― dije temerosa.

Él se giró para que quedáramos de frente, me tomo de las manos y mirándome fijamente a los ojos dijo ―te lo prometo, jamás te dejare sola, jamás te traicionare y siempre que me lo pidas estaré para ti―

Sin duda alguna ninguno de los dos entendíamos el peso de aquella promesa, yo había olvidado que una vez ya me había lastimado, que ya me había dejado sola y sobre todo…el ya no me pertenecía, pero lo necesitaba, en ese momento lo necesitaba, e inconscientemente, él también me necesitaba.

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Actual…

La cena a pesar de ser un poco extraña salió bien, a pesar de que la idea original era pasar la noche ahí, al final Sora y yo decidimos volver a la ciudad. El trayecto en el autobús era igual que en aquella ocasión que fuimos a la playa, era incomodo aquel silencio que yo misma había provocado. Miraba la ventanilla intentando aclarar mi mente.

Durante la cena se portó cortes, amable e incluso bromeo con Cloud, sé que lo hizo para que yo me sintiera a gusto con toda esa situación y eso no lo hace cualquiera, ese chico debe estar realmente loco por soportar todo esto, ese pensamiento me hizo darme cuenta de algo.

Me gire a verlo, tenía los ojos cerrados pero sabía perfectamente que no dormía, me incline y termine por recargar mi cabeza en su hombro, casi al instante el me rodeo con su brazo y escuche un resoplido de su parte que me hizo reír.

―lo siento―dije en voz baja.

―no pasa nada― dijo él.

―sí, si pasa…tú no eres mi padre, tú no eres Riku….tu eres Sora…y te amo―

Una lagrima rodo por mi mejilla y me vi envuelta en un abrazo muy confortante, me sentí…en casa.

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Ok, antes que nada, pido disculpas por el tiempo que no actualice, en verdad he estado muy, pero muy ocupada.

Bueno, espero que les haya gustado, agradezco que se tomen el tiempo en leer esta historia. Sin nada más que decir, me despido, lean y sean felices.