Disculpen a todos por tardar (Casi dos días) en postear el episodio de Another Love Song correspondiente a esta semana. Ha sido una semana dura, ya que padecí una crisis por una enfermedad que tengo, relacionada con la ansiedad, eso me impidió hacer todo lo que debía.
Zootopia- Another Love Song
La última carrera: Segunda Parte
Los derrapes de Judy se habían hecho ahora más pronunciados. Las llantas estaban siendo llevadas al límite del agarre que le daban mientras que el BMW parecía volar sobre la cúspide del monte Ural.
Judy pensó que Razz se distanciaría de ella de inmediato, pero la distancia entre ambos automóviles no había aumentado. Todavía tenía una oportunidad. En ese momento, dos luces aparecieron detrás de ella, pudiendo observarlas a través del espejo retrovisor. Se extrañó por ello, pero decidió volver la mirada hacia la pista y en su objetivo de tratar de alcanzar el Mitsubishi Lancer GTR de Razz.
Razz manejaba el Mitsubishi con maestría, realizando los cambios rápidamente y haciendo que el automóvil se moviera como si se tratara de una parte más de su cuerpo. Sin embargo, el tiempo y el esfuerzo le estaban pasando factura, pues podía sentir como las vendas que Izzy había colocado se estaban humedeciendo, y eso sólo tenía dos posibles generadores: O sudor, o sangre. Sin embargo, la meta estaba cada vez más cerca, y no podía pensar en otra cosa que en proteger su orgullo como corredor.
Sin embargo, un ligero temblor en la nariz de su auto le preocupaba. Las llantas delanteras habían empezado a perder adherencia. ¿Acaso el deterioro había sido por la fricción? ¿El haber copiado el ritmo del BMW de Judy había forzado demasiado sus neumáticos? Miró de inmediato a su espejo retrovisor, observando las cuatro luces detrás de él. Poco a poco, el BMW se había aproximado a él. ¿Cómo estarían los neumáticos de su competidora?
Por su lado, Judy pensaba que había llegado a su límite. El borde de la montaña se encontraba cada vez más cerca de ella. Mientras practicaba había observado canaletas para la lluvia, que siempre le habían parecido un peligro, pues si la llanta se introducía dentro de la canaleta, el auto aceleraba como una montaña rusa y el auto giraba a una velocidad imposible.
Ese último pensamiento encendió una pequeña llama de esperanza dentro del corazón de Judy. Se aproximaba a una curva, y en ese momento, introdujo a propósito la llanta delantera del BMW. Fue como un golpe vertiginoso. La fuerza que dicho movimiento ejerció en el timón fue bastante fuerte, logrando que Judy estuviera a punto de perder el control del vehículo. Sin embargo, consiguió introducir la llanta trasera, y por instinto, al terminar la curva, giró muy poco su timón hacia la derecha, saliendo airosa de la canaleta y pegado a la cola del Mitsubishi de Razz.
-¡¿Qué demonios?!—dijo Razz, dentro del Mitsubishi, al ver el BMW de Judy detrás suyo.
Pero Judy tampoco la estaba pasando bien, el esfuerzo para dicha estratagema había causado un gran moretón en su brazo derecho, al presionarlo entre la puerta y el timón para evitar que el BMW diera vueltas de campana. El dolor era intenso, pero la adrenalina lo hacía soportable. Se obligó a mirar nuevamente hacia el frente, pero esta vez, ella era la perseguidora.
- ¿Qué técnica ha usado?—se preguntaba Razz, pues en la siguiente largada, prácticamente el BMW estaba pegado a su cola.
Sin embargo, ya se aproximaban a la siguiente curva. La línea roja era extremadamente inestable en los ojos de Judy. ¿Lo atacaría por la línea de fuera, o por la línea de dentro? Cerrando los ojos y confiando en su suerte, Judy dirigió su timón al lado izquierdo de la pista, para poder atacarlo desde dentro.
Razz miró a su lado izquierdo con preocupación. Cuando la curva llegó, ambos iniciaron el derrape a la misma vez, quedando igualados en la pista que se anchaba sólo por ese segmento. Sin embargo, el Mitsubishi Lancer pronto se adelantó al BMW. Pero en ese momento sucedió lo que Razz temía.
En vez de quedarse pegado a la baranda de seguridad como pretendía, las llantas delanteras fallaron, patinando y llevándolo dentro de su carril. Y fue ese espacio que dejó el Mitsubishi, por donde la línea roja apareció para Judy. Acelerando a toda velocidad, introdujo la nariz del BMW en ese espacio, para que, unos segundos después, se colocara delante del Mitsubishi Lancer.
Cuando Razz se dio cuenta de lo que había sucedido, emitió un suspiro corto. Dejó de presionar el acelerador mientras el BMW se iba adelantando. Emitió una sonrisa sincera. Había sido una carrera excelente.
Y entonces, las dos luces que venían persiguiéndole lo iluminaron. El auto se puso de inmediato cerca de su cola en una maniobra en extremo peligrosa. Y para empeorar la situación, otras dos luces, esta vez correspondientes al Mazda de Izzy también se hicieron presentes en el escenario de los acontecimientos.
Súbitamente, pudo ver que quien le perseguía era un 35 negro. Con horror, se dio cuenta que era el mismo automóvil que había atropellado a Louis. Recuperó el control de su vehículo, pero en ese momento, la nariz del 35 golpeó la cola del Mitsubishi a propósito, haciendo que el auto empezara a temblar, a punto de salirse de control. Razz no perdió el tiempo e hizo lo posible por recuperarse, acelerando para poder recuperar su línea y alejarse de su perseguidor.
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Nick, al no ser tan bueno conduciendo, se había quedado rezagado mientras el 35 avanzaba a toda velocidad delante de él. Aceleraba lo más que podía, y llegó a la curva en el momento en que pudo observar que el 35 había golpeado al Mitsubishi que intentaba volver a equilibrarse. Felizmente el auto de Izzy era lo suficientemente rápido en la recta para poderlos alcanzar. Y cuando llegó al borde de la cola del 35, lo golpeó para provocar la pérdida de equilibrio. Pero el 35 es un auto con un motor pesado y potente, que le ayudaba a mantener su estado inercial sólo con su propio poder.
Y el auto de Izzy poco podía competir con esta potencia, ocasionando que Nick se quedara retrasado nuevamente cuando ambos autos doblaron en la siguiente curva.
Nick se presionó aún más, y en ese momento, Razz hizo un movimiento inteligente, pegándose al 35, dejándolo poco ángulo de maniobrabilidad. Nick aprovechó para avanzar más rápido y quedar pegado a la cola del 35, atrapándolo entre los dos autos.
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Judy vio en ese momento que los dos autos que venían detrás de ella estaban demasiado cerca el uno del otro. Aunque ella seguía avanzando rápido, pudo ver el momento en que ambos autos chocaron con un tercero que venía detrás. Asustada, dio un derrape en U, dirigiéndose hacia los tres autos que estaban detrás suyo.
En el momento en que vio al auto de Izzy y de Razz atrapando al tercero entre ellos, dirigió la punta de su auto hacia el 35, espoleándolo para que su cola golpeara al 35, forzándolo a estrellarse contra la parte de la montaña.
Empezó a salir una pequeña columna de la nariz estrellada del 35. Nick, dentro del Mazda de Izzy, descendió de inmediato utilizando la carrocería como una especie de trinchera mientras tomaba una pistola de la parte trasera de su pantalón, jalando el pestillo superior y colocando la pistola delante de sí. Pensó por un momento en Judy, y empezó a avanzar agachado hacia los restos del 35.
Mientras, Judy, consciente del peligro que significaba que Razz escapara, también descendió del vehículo, acercándose al 35 y al Mitsubishi que estaban uno al lado del otro. Pudo observar el rostro de Razz, que de inmediato le hizo una seña para que se agachara. Razz abrió la puerta derecha de su auto (la que está al otro lado del conductor) y se dejó caer al suelo.
En ese momento, dos corderos, de enorme tamaño, descendieron del 35 chocado, ambos portando dos fusiles Kalashnikov, que para terror de Judy y Nick, empezaron a descargar las cacerinas contra el Mitsubishi Lancer de Razz.
Judy, agachada debajo de su auto, pudo observar a Razz cubriéndose los oídos, ante la enorme descarga de balas. Sin embargo, para alivio de Judy, varios animales equipados con armas de asalto y con un enorme parche en la espalda que ponía "Z.P.D.".
- ¡Alto! ¡Bajen las armas, están arrestados!
Al contrario de todo lo que pensaba que sucedería, los corderos se escondieron entre el Mitsubishi agujereado y el 35 estrellado empezaron a disparar contra los miembros del departamento de policía, que tuvieron que esconderse dentro de los arbustos que estaban al lado de la carretera.
Parecía que el objetivo de los corderos no era otro que Razz. Pero por lo que Judy podía observar, el tigre se arrastraba tratando de alejarse de la zona, cubriéndose parte del abdomen, donde tenía una mancha roja que podía ser sangre.
Judy empezó a acercarse a Razz. Pero tenía que pasar cerca de donde se encontraban ambos enemigos que habían cambiado las cacerinas de los fusiles, y al parecer estaban dispuestos a morir peleando. Pero al avanzar, hizo un ruido tal, que uno de los corderos la vio, y de inmediato le apuntó con el fusil. Con una maldición, Judy, levantó las manos.
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Cuando Nick empezó a avanzar, por detrás del Mazda, pudo ver como Judy fue capturada, generándole un miedo y una ansiedad enorme, que le hacían temblar por momentos. Más aún cuando, con una voz estrepitosa y acelerada, uno de los corderos se acercó a los policías, con una pistola apuntando a la sien de Judy. Esto no sólo dio miedo a Nick, sino que le hizo hervir la sangre. El cordero quería, al parecer, negociar por la vida de Judy el que los dejaran salir del lugar. Pero él no iba a permitir que se llevaran a la coneja. Con una decisión tomada, se empezó a acercar por la espalda a los corderos, cogiendo con más fuerza el frío metal de su arma.
- ¡Nosotros estamos protegidos por el señor! Aún si morimos, tenemos la salvación asegurada.
Nuevamente fanáticos, pensó Judy, prácticamente colgando en brazos del cordero que la tenía retenida. Se sentía mal con ellos cerca, sobre todo por los malos recuerdos relacionados con el caso de los aulladores. En ese momento, mientras el cordero prácticamente la agitaba mientras gritaba que los policías se rindieran, pudo ver detrás de ella la cola de Nick, que de improviso, se acercó al otro cordero y con un golpe de la cacha de la pistola, lo dejó en el suelo.
En ese momento, el otro cordero se dio cuenta, volteando de inmediato, sólo para ser tomado por sorpresa por Judy, que lo golpeó con un salto de sus fuertes patas, y el disparo de la pistola de Nick, que dio en su brazo obligándolo a soltar el arma.
Sin embargo, cuando Nick se acercó al cordero, este había tomado algo de su reloj. Con horror, Nick volteó al animal, y lo vio escupiendo espuma. Era más que evidente que se había suicidado. Nick quitó el reloj de la muñeca del animal, donde había un papel donde se encontraba lo que parecía una pequeña plegaria, y un olor que le recordó al de las almendras. Era cianuro.
Los demás policías se acercaron a ellos. Nick abrazó a Judy, y la conejita le alcanzó los labios de inmediato, pues por primera vez, había sentido que podía perder al zorro, y no quería sentirse de esa manera nunca más. Nick recibió el beso agradecido, abrazándola. Pudo ver a su alrededor, de manera lenta, como los demás policías se acercaban y los autos empezaban a llegar al lugar del incidente.
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Judy se sentía un poco enfadada. Avanzaba entre los médicos y enfermeras en el pasillo del hospital central, mientras pensaba en cómo Nick le había ocultado la información clave acerca de lo sucedido con Razz, y en lo tonta que ella suponía que se había visto al perseguir al animal equivocado. Las explicaciones de Nick no la habían convencido, aunque en el fondo supiera que el zorro tenía razón.
Pronto llegó a una zona del hospital donde un rinoceronte armado con un fusil de asalto protegía la entrada. Judy tuvo que presentar su identificación para poder pasar. Una vez adentro, se dirigió hacia la izquierda donde un tigre blanco leía tranquilamente un periódico del día. A su lado, una guapa gacela pelirroja pelaba una manzana sonriendo mientras lo hacía.
- Hola, Ximena—dijo el tigre, cuando se dio cuenta de la presencia de la coneja—¿O debo decir Judy?
- Judy es mi nombre—le sonrió—Quería saber cómo estaban.
- Razz está desesperado por salir—dijo Izzy—Pero el departamento de policía dice que es mejor que se vaya cuando esté totalmente recuperado.
- Me he encargado de que haya una escolta para ambos hasta que encontremos a quienes estén detrás del asesinato de Deerak.
- La regidora Sanders estaba dentro de ese lugar. Puedo testificarlo sin problemas—Razz comentó hacia Judy.
- No están viendo bien el tema de tu declaración—contestó Judy.
Y esto era verdad, debido a que la policía había tenido que reportar las actividades ilegales en las que Razz, Harry y los demás estaban involucrados. A pesar de que sus penas no eran significantes, pues en su mayoría eran relacionadas a trabajos comunitarios, la justicia no tomaría en cuenta el testimonio de animales condenados. Peor aún, contra alguien que había ganado tanto poder político como la regidora Sanders.
- ¿Entonces no harán nada contra esa tipa?—dijo Razz, indignado.
- Lamentablemente, ya no es competencia nuestra—dijo Judy apenada—Pero estaremos más vigilantes que nunca.
Sin embargo, la sensación de desasosiego que quedó en los tres se podía sentir en el aire.
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Nick avanzó junto al oficial Delcatto, a través de un pasillo oscuro, tenuemente iluminado por los fluorescentes encima de las puertas que se veían.
- ¿Lograron sacarle algo?
-No, pero nos aseguramos que no tuviera nada con lo que pudiera hacerse daño. En su reloj también había esa pastilla de cianuro. Tuvimos que ponerle una camisa de fuerza.
- Espero poder sacarle algo—dijo Nick.
Cuando llegaron al número de lo que parecía ser una celda, Nick y el leopardo echaron un vistazo por la ventana del lugar. El cordero capturado estaba tirado en el suelo, en una posición algo extraña, y sin moverse.
Con un sentimiento de angustia en su estómago, Nick apresuro a poner la llave dentro de la cerradura, y cuando entraron, vieron que el cadáver tenía un puñal enterrado cerca del corazón, con una pequeña hoja de papel. Nick la tomó entre sus patas, y la arrugó entre su puño, con furia.
"Aún el animal de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí, su lengua y su arma".
Gracias por leer.
Karyatoz.
