Mark no era bueno para dar noticias terribles, en realidad, nadie lo era, nadie estaba preparado para ello y mucho menos cuando había que decirle a alguien parecido a un amigo, que su novio estaba grave en el hospital. Él había sido el que había encontrado a Alex, el que posiblemente había impedido que aquellos desalmados lo dejaran morir en mitad del aparcamiento. Posiblemente sería considerado un héroe por todos sus compañeros y por George y Alex, pero él no se sentía así.
Había dejado al joven médico, herido en manos del nuevo jefe de traumatología, Owen Hunt y Derek había llegado enseguida para comprobar que no hubiera ningún daño cerebral.
Entonces comenzó la parte más difícil. George no se había enterado de nada, bien porque los que le conocían no se atrevían a decírselo o bien porque a otros no les importaba lo suficiente para preocuparse por él. Pero alguien tenía que hacerlo y Mark se sintió en la responsabilidad de hacerlo.
"O'Malley, quiero decir George." Lo encontró en la puerta del hospital, estaba marcando el número de teléfono de Alex y estaba preocupado porque este no le había contestado todavía. "No te va a contestar." Le dijo para llamar su atención.
George se dio la vuelta y lo miró contrariado. Fuera del hospital, el doctor Mark Sloan apenas había cruzado un par de palabras con él desde que había llegado al hospital, por eso, que lo hiciera ahora, resultaba de lo más extraño.
"Perdón, no me había dado cuenta que estaba ahí doctor Sloan. ¿Qué decía?" George continuaba mirando el teléfono, esperando que en algún momento Alex le llamara por fin y pudiera saber donde estaba.
"Llámame Mark, no estamos en el hospital y lo que te quería decir era que…" Le costó seguir adelante, no era bueno con las malas noticias, en realidad no era bueno para dar noticias en general, pero se armó de valor, imaginando lo que iba a ocurrir en cuanto le dijera al pobre muchacho donde estaba su novio y lo que le había ocurrido en el aparcamiento. "Alex no te va a coger el teléfono porque no puede escucharlo."
"No me digas que está ha vuelto al hospital. No puede haber una emergencia tan grande, no esta noche, tenemos que celebrar haber pasado los exámenes." George tenía razón, pensó Mark mientras escuchaba hablar al joven doctor, no se merecían eso, nunca se hubieran merecido algo así, pero menos esa noche.
Por fin se habían decidido a dar el paso final para reconocer su relación frente a todo el hospital, por fin habían decidido apartar el miedo y la vergüenza que podría haber significado para otro. Eran libres y se querían; eran jóvenes y sabían que querían estar juntos. La vida les había jugado la peor pasada posible, como si se tratar de un juego macabro del que no conocieran las reglas.
"No se trata de eso, aunque si que es una emergencia." Mark respiró con fuerza, las palabras se le estaban atragantando y no le dejaban decir las cosas con normalidad. "Lo siento George, no se cual es la mejor forma de decirte eso, pero… Alex está en el hospital, porque le han atacado en el aparcamiento."
"¡Qué?" Dijo George a voz en grito. Mark no se lo podía reprochar. En realidad era mejor que se desahogara a que se lo guardara dentro. "¿Qué le ha pasado que?"
"Le han atacado, no les he visto bien, pero estoy seguro que era más de uno. Malditos cobardes, no ha tenido oportunidad defenderse, no le hubieran dejado. Si al menos hubiera llegado un minuto antes, tal vez hubiera podido evitarlo."
Pero George ya no le estaba escuchando, ya había comenzado a correr de vuelta al interior del hospital, sin mirar atrás, sin preocuparse con quien iba a chocarse al dar la vuelta a la esquina, nada importaba mientras estuviera lejos de Alex, mientras este podía morir y él no estaba a su lado.
Al encontrarse directamente con Derek y Meredith, se detuvo en seco, sin respiración, agotado, pero sobretodo muerto de miedo por lo que pudieran decirle sus amigos.
"George…" Dijo Meredith, con los ojos rasgados por las lágrimas. Al verla, George se apoyó en la pared, pues pensaba que estaba a punto de perder el equilibrio, que el pasillo le daba vueltas, que iba a desmayarse ahí mismo, como no le dijera alguien el estado en el que se encontraba su compañero.
"Están operándole, pero Alex es muy fuerte." Le dijo por fin Derek, ya que Meredith era capaz de pronunciar una palabra sin echarse a llorar sin más.
"Eso es lo que decimos a las familias cuando no estamos seguros que sus seres queridos vayan a sobrevivir. ¿Tan mal está que no crees que lo vaya a conseguir? Dime la verdad Derek, soy médico igual que tu, no me vengas con edulcorantes."
"De acuerdo, lo siento, no debí tratarte como un familiar más. Alex está mal, aunque el golpe en la cabeza no debería provocarle ningún daño más importante por las pruebas que le he hecho."
"¿No debería? Dime que estás seguro que lo que le han hecho esos desgraciados no le dejara secuelas en la cabeza. Mírame a los ojos y dímelo." Meredith se quedó mirando a su amigo, sorprendida por estar escuchándole hablar así, con tanta fuerza y entereza incluso cuando más hecho polvo se encontraba.
"Si quieres seguridad total George, no te la puedo dar, pero tienes que confiar en nosotros, vamos a ocuparnos de Alex con todas nuestras fuerzas."
"Has dicho que lo están operando, ¿Quién y por qué?" La cabeza de George comenzó a imaginar tantas cosas, tantas posibles y horribles operaciones que no era capaz de pensar que pudiera salir nada bueno de aquel quirófano y eso le aterraba hasta la médula.
"El doctor Hunt y Torres. Tiene algún hueso roto y había que actuar rápido, además un par de costillas, amenazan con rozar demasiado un pulmón y poder provocar un desgarro."
Georges sintió que le suelo desaparecía debajo de sus pies y para no caer de rodillas, decidió sentarse sin más. Se quedó mirando a la pared, imaginando lo que haría si Alex moría, ahora que había cambiado su vida, ahora que había descubierto que estaba enamorado de un hombre, podía ser que lo perdiera antes de poder disfrutar de la vida junto a él.
"Se va a poner bien, ¿Verdad?" Dijo de nuevo mirando a Derek.
"¿Quién me está preguntando ahora, el residente o el novio preocupado?"
"Se va a poner bien ¿verdad? ¿Saldrá de esta?" Allí Derek encontró su respuesta, George era ahora el novio preocupado, el que no iba a dormir en toda la noche, el que estaría al lado de la cama de Alex en cuanto lo subieran a la habitación, el que iba a luchar por él sin importar el coste emocional y físico que eso supusiera.
"Las heridas son graves y ha perdido bastante sangre, pero ya sabes que aquí están los mejores. Alex está en buenas manos y es un luchador. Sabe que le quieres, así que no te preocupes, dentro de poco esto no será más que un mal sueño."
"¿Y que pasa si estos meses que hemos pasado juntos sólo han sido en realidad, un bonito sueño que tiene que terminarse aquí y ahora?" Derek se dispuso a contestar, pero en ese momento la puerta del quirófano se abrió y Callie salió, tenía la expresión cansada y agotada, pero al menos no mostraba la derrota que conllevaría haber perdido a un paciente, a un compañero.
"George…" Se sentó a su lado y esperó a que él le devolviera la mirada, durante los segundos más largos de su vida. "La operación acaba de terminar."
"¿Y?" Una respuesta nunca le había dado tanto miedo a George, ni cuando terminó el último examen en la facultad, ni cuando abrió la carta para dejar su época de interno a un lado se había sentido tan mal. Todo el da vueltas y tenía unas ganas terribles de vomitar, que sólo podía controlar cerrando los ojos.
"Nos ha dado un buen susto y va a necesitar un tiempo para recuperarse, pero te puedo asegurar que se pondrá bien. Todavía hay algún peligro, pero en un par de días lo peor habrá pasado."
George se quedó quieto, parecía no haber escuchado lo que le había dicho la mujer que había sido su esposa, pero una lágrima corrió por su mejilla. "Gracias por todo Callie y dáselas también al doctor Hunt." Callie le tocó el hombro cariñosamente y conociendo demasiado bien a George como para dejarlo sólo, se marchó.
"¿Los asesinos están sueltos verdad? Nadie los ha visto, Mark me ha dicho que no estaba seguro cuantos fueron. El único testigo es el propio Alex y de momento está inconsciente. Esos bastardos están libres para campar a sus anchas."
"No te preocupes por eso ahora y vete a ver a Alex, él te necesita más que nada ahora mismo." Le dijo Meredith arrodillada frente a él. "Cuando abra por fin los ojos querrá verte a ti."
George asintió en silencio y notando que el cuerpo le pesaba más que nunca, se levantó y comenzó a caminar por el pasillo. De repente se detuvo y se dio la vuelta hacia Meredith y Derek.
"Gracias por estar ahí conmigo y por cierto, de momento no le digáis nada a Izzy, acaba de tener a la niña, esto no le ayudaría en nada." Los do asintieron, pero no se dieron cuenta quien estaba justo detrás de George.
"¿Contarle a Izzy que?" Preguntó Denny que quitó la sonrisa de sus labios al ver la expresión triste y desangelada de los allí presentes.
