¡Nuevo cap! Y como muchos esperaban, es ConmonerShipping (Diamond y Platina).

Los personajes son de Satoshi Tajiri.

Disfruten.


Él despertó esa bella mañana de primavera. Le encantan esas mañanas, porque ellas lo despiertan.

Se levantó y se vistió disfrutando la bella música proveniente de la sala. Entró en la habitación sin que se dieran cuenta.

― Bien hecho ― comentó en medio de la pieza.

― Buen trabajo, Titanium. ― La felicitó Platina orgullosa. La niña sonrió y corrió a los brazos de su padre.

― ¡Buenos días, papi!

― Buenos días, Umi.― Dijo elevando y abrazando a su hija de seis años.

― ¡Escucha, papi! ¡He practicado muchísimo con la ayuda de mami! ¡Mira cuanto mejoré! ― Exclamó mientras la dejaba en el suelo otra vez. Corrió y se sentó al lado de Platina en el banquillo del piano.

― 1, 2, 3 ― contó antes de volvieran a comenzar a tocar.

La melodía sonaba complicada, pero muy bella. Delicada, pero fuerte. Sencilla, pero llena de toda clase de emociones y sentimientos. Escucharlas tocar era como sentir amor y calidez entrar por tus oídos. Escucharlas te da la sensación, de un abrazo: cálido y reconfortante. Escuchar esa canción era cómo sentir que ellas entraban por sus oídos y lo recorrían de pies a cabeza, llenándolo.

Él amaba esa canción, por todo lo que le hacía sentir.

Las amaba a ellas, por todo lo que le hacían sentir.

Terminada la pieza, aplaudió eufóricamente. Umi sonrió de oreja a oreja mostrando los huecos de los dientes caídos; Plat, sólo mostró una pequeña sonrisa de orgullo.

― ¿Qué te pareció? ― Preguntó Plat.

― Pues… ― Umi tenía una mirada de pura expectación sobre Diamond ―. El tiempo y la sincronización están perfectos, pero… ― Platina lo miró sorprendida, él nunca decía pero cuando se trata de la música de Umi ―, Plat, tu cara se ve demasiado seria.

Ella le dio una mirada de "¿Ese es el pero? ¿Enserio?", pero Umi se giró hacia ella y exclamó: ¡Papi tiene razón!

― Además, te ves más linda cuando sonríes. ― Umi se rió ―. ¡En fin! ¡Es hora de desayunar!

― Almorzar ― corrigió.

― ¡Almorzar! ― Repitió feliz ―. ¡Vamos, Umi!

Y padre e hija dejaron a la mujer sola.

Que me veo demasiado seria…Que sonrío poco… ¿Será verdad?

Distraídamente comenzó a tocar algunas teclas del piano.

Pero yo sí sonrío, tal vez no tanto como ellos, pero si lo hago.

Ahora había apoyado sus dos manos en las teclas y tocaba sin pensar, porque no lo necesitaba. No necesitaba pensar esta canción antes de tocarla, ella la conocía de memoria. Tocó un par de estrofas, pero se detuvo abruptamente.

¿Será de verdad…?

Salió del salón velozmente y volvió de la misma manera, pero con un espejo en sus manos. Se sentó en el banquillo otra vez y acomodó el espejo de forma en que podía ver su cara en él. Colocó sus manos en las teclas del piano, y empezó a tocar de nuevo.

Mientras tocaba trataba de sonreír y al mismo tiempo se miraba en el espejo. Curvaba los labios hacia arriba, y le quedaba una mueca horrible. Tensaba los labios mostrando sus blancos dientes, y su cara daba miedo. Golpeó el piano con los puños y un horrible sonido salió de él.

― No tienes que forzar tu rostro. Sólo tienes que sentir la canción.

Él tocó dos estrofas y automáticamente se dibujo una sonrisa en su rostro. Ella lo miró con un poco de envidia, él rió con su reacción. Dejó de tocar con una mano y la abrazó por los hombros; ella apoyó su cabeza en el hombro de él.

― ¿Cómo lo haces? ― Preguntó Platina.

― Es muy simple: pienso en todas las cosas felices que me recuerda esta canción.

Platina cerró los ojos y pensó. La primera vez que escuchó esa canción, Diamond la había tocado para ella, de esa manera la había enamorado. Tiempo después, en la boda de los dos, la orquesta había tocado esa canción mientras que se profesaban su amor frente a sus amigos y familiares. Finalmente, esta fue la primera canción que ambos le habían enseñado a Umi a tocar en el piano; ese día se había sentido tan orgullosa de su hija…

Y entonces se dio de cuenta de que estaba llorando. Lloraba de felicidad por escuchar y recordar las bellas cosas que le había dado esta canción.

― Exactamente así es como se hace ― dijo Diamond parando de tocar y abrazando con los dos brazos a su esposa ―. Todos esos recuerdos que hacen sentir felicidad, amor, orgullo; son los que te ayudan a dar una bella y sincera sonrisa a la canción.

― Gracias, Dia ― agradeció sonriendo en su pecho y con lágrimas aun corriéndole.

Desde ese día, cada vez que Platina tocaba esa canción, en su rostro se dibujaba una enorme sonrisa, en señal de agradecimiento a la canción por todo lo que le había regalado.


Quiero advertir que no estoy muy segura de cuanto más dure este fic, porque me gustaría centrarme en escribir long-fics; aun así, sigan diciendo parejas :) Ya se enterarán cuando sea el último cap...

Taylor.

P.D.: Publiqué un One-Shot de una pareja que no saldrá en este fic, es AmbarShipping...