Los personajes de Naruto y DragonBall no me pertenecen, son obra y creación de Kishimoto y Toriyama respectivamente.

Nota: Antes de comenzar con los reviews y el capítulo, quería dejar en claro un asunto. Como sabrán, siempre digo que estoy abierto a cualquier tipo de comentarios, y eso incluye críticas constructivas ya sea para mejorar algo del fic, correcciones ortográficas, hechos de la historia de Naruto o DB que se me puedan escapar, errores, etc, pero me parece inapropiado que todos los santos capítulos el mismo usuario se pase por acá a maldecirme, a decir que soy un bastardo, a putearme y a decir que la historia le parece la mayor mierda, entre otros insultos.

Bien, ¿qué es lo que quiero dejar claro? Porque les anticipo que los insultos no son lo que me importa, pero sí quiero ser explícito en esto:

1. Si a alguien no le gusta la historia en lo más mínimo y le parece una gran mierda como dice en cada capítulo este innombrable, le sugiero que no la lea y así se terminan sus vómitos y sufrimientos. En serio, no están obligados a leer si no les gusta, a menos que sean tan estúpidos para seguirse torturando a sí mismos durante 8 capítulos de 80 mil palabras.

2. Tampoco yo estoy obligado a leer la historia de nadie, por mucho que pueda hacerle el favor a ciertos escritores de pasarme por sus fics y darles una opinión. Lo digo porque el trauma de dicho personajillo es que nunca me pasé por su fic a dejarle un review. Así que ya saben, si me piden que me pase por sus historias a dejarles reviews, no lloren si se me olvida o simplemente no me da la gana, no estoy obligado a ello.

Ahora sí, con los reviews.

XD: Que Goten y Trunks participen para el universo 9 en lugar del 7 creará conflicto cuando se enteren que el universo perdedor será destruido. Por una parte, no querrán perder para que sus amigos ninjas (ni ellos mismos) sean destruidos, pero por otro no querrán derrotar al universo 7 por obvias razones. Respecto al capítulo, yo creo que Tsunade furiosa junta a Sakura y Kushina son lo más temible del mundo de Naruto, y Kaiosama aparte de su complejo tiene que lidiar con Goten como verás en este cap. Gracias por el recordatorio del aniversario del fic, ni me había dado cuenta. Seguí tu sugerencia y por eso publico ahora. ¡Gracias por leer y comentar!

TragicAsesino: Con la escena de Sakura y Goten en el hospital que leerás a continuación, ya te imaginarás que dos años solos en la habitación dan para mucho mucho más XD Yo también odio a Danzō, es un viejo malnacido, me habría gustado que el golpe hubiera sido para él, pero Tsunade tampoco se pasaría tanto de la raya jaja. Gracias por leer y comentar, también te mando saludos, amigo.

Broly999: Creo que nadie se esperaba lo del Changlong al final, y sí, será muy poderoso porque aparte de dominar la forma Golden también tiene ki divino, y en este cap. lo verás demostrar una porción de su poder. Sobre tu aparición no te preocupes, que serás brutalmente más fuerte que lo visto en las películas, incluso puede que te lleves a alguno que otro personaje importante contigo ;) Pienso poner a Super Boo, es más fuerte, y sobre Zeno-sama pues lo conocerán si se llega a dar el torneo entre universos, y los ninjas no podrán creer que ese "niño" sea el Rey de Todo jaja. Espero te guste este cap, cuídate mucho hermano, gracias por tu incondicional apoyo.

Nina: No te preocupes, que siempre que pueda respond los mensajes de los lectores. Y tienes toda la razón, por desgracia las muertes de Jiraiya e Itachi son indispensables para el desarrollo de dos personajes tan importantes como lo son Naruto y Sasuke. La revelación de la historia de Itachi causará mucha confusión y conflicto, pero recuerda que aún si Sasuke no se enfrentara a él, igual Itachi está muy enfermo, creo que de una u otra manera morirá, e igual habrá mucho odio en el corazón de Sasuke porque el daño de Danzō y compañía ya está hecho. Gracias por tus palabras amigas, qué gusto saber que te gustan los capítulos, espero que éste igual. También espero que estés bien, valoro mucho tu apoyo y tus mensajes. ¡Saludos!

Darksoul: ¿Y si Goten es infiel a Sakura o a Karin? Es una opción, en GT se ganó (no sé por qué la verdad) fama de mujeriego jaja. Naaa, eso no pasará, soy de los que piensa que los saiyajins son monógamos una vez que consiguen pareja. Elegí el nombre de Blizzard porque Ice sería algo simple, y Frozen demasiado Disney jaja. Se pensaba que Sarada era hija de Karin, pero ya se confirmó que sí es de Sakura y Sasuke, lo que dejaría a Karin libre para Goten, tienes razón, pero bueno, ya veremos cómo se dan las cosas. Lo de Black es un tema que me cuesta asimilar porque se mandaron tantas fumadas con ese arco que nada tiene lógica, ni haciendo milagros podría hacer que los poderes y enredos de viajes en el tiempo encajen allí, por eso es que no me animo a hacer esa saga :s pero con lo que me mataste de risa fue con eso de que necesitas salir y conocer gente jajaja, en verdad morí con eso viejo. No te preocupes por los reviews, es común que a veces se corten mientras uno los escribe y se mandan incompletos, más bien gracias por seguir leyendo, comentando y estando al pendiente de las actualizaciones. Agradezco también tus sugerencias, ya veré que decisión tomo porque jamás se podrá dejar complacidos a todos con ese asunto de las parejas. Cuídate mucho amigo, ¡saludos!

Johan: No te preocupes amigo, que siempre que puedo respondo los reviews. Soy yo quien te agradece por leer y comentar, y qué gusto saber que te gustó el cap. Elegí el universo 9 para la historia porque en esa época no existía aún DBS, pero iba a salir la película de Freezer y pensé que podrían salir otras más adelante que incluyeran nuevas historias con otros universos, entonces pensé que por lógica los primeros en aparecer serían el 6 o el 8 (uno por arriba o por abajo) y en efecto, el primer universo en salir fue el 6, el de Champa, entonces elegí el 9 para no mandarlos tan lejos como dices y tener la libertad de crear a mi gusto un universo que pensé que nunca aparecería (repito, no existía DBS). Espero leerte de nuevo, muchas gracias por tu apoyo, cuídate y saludos.

Guest: Espero que también te haya parecido interesante este cap, donde dejé ver un poco más de Blizzard para que lo vayan conociendo mejor antes de que desaparezca de escena por un buen tiempo. Creo que ocurrirá lo que dices, que cuando Trunks y otros como Goku y Vegeta lo vean, creerán de primeras que es malo como Freezer o cualquiera de los suyos. Te mando saludos amigo, nos vemos con el capítulo 10 en 2020 jaja.

Bazan1572: Descuida hermano, no importa lo largo del review, por el contrario, agradezco enormemente el tiempo que usas para dejarme esas líneas, con eso me motivas a continuar escribiendo, valoro ese apoyo. Admito que me gustó escribir lo de Ino diciéndoles sus verdades a Danzō y compañía, creo que en el fondo eso motivó más a Tsunade para leerles también la cartilla, y lo de Goten un poco de comedia para relajar a los lectores con tanta cháchara política jaja. Creo que Kaiosama ya tiene suficiente con su complejo, y sobre Broly o Boo, aún sigue en pie la idea de ponerlos como enemigos. Un gran saludo amigo, repito que agradezco mucho tu opinión, es bueno saber que la historia te agrada y parece bien hecha. Éxito con tus cosas.

Kakarotto: Siempre pensé en mencionar a los de One Piece como uno de los mundos que ya eliminó el Dios de la Destrucción por el asunto de las frutas jaja, o que Goku y Vegeta aparecieran por error allí primero, pero para el torneo no los voy a incluir. También te mando saludos amigo, gracias por todo.

Aldo di Virgilio: Blizzard es la compañía que desarrolla Warcraft, pero le puse ese nombre a mi nuevo personaje porque esta relacionado al frío, también podía llamarse Ice o Frozen, pero éste último me recordaría demasiado a la película jaja. No sé por qué algunos Kaiosamas tienen autos, ni sé cómo los compran, pero también me hace gracia, sin mencionar que son modelos reales, el que tú dices de la moto, por ejemplo, también tiene un Chevrolet, pero modelo distinto y azul. Gracias por tu opinión sobre mis pocos personajes Oc, ciertamente no los uso mucho para no alejarme tanto del canon, pero igual agradezco mucho tu opinión ;) No soy Brony jaja, a lo mucho habré visto 5 capítulos de MLP en mi vida, pero eso es suficiente para saber qué es Equestria. Gracias por todo tu apoyo con la historia amigo, también te deseo suerte con tus cosas, mucho éxito y salud. Pd: esa diosa parecida a Cleopatra me encanta, cuando la vi quería que fuera la Hakaishin del universo 9 T.T

AnomimoXD: Gracias amigo, me alegra que te haya parecido 10/10, y ojalá te guste este cap también, aunque sé bien que no todos serán igual de buenos según lo que exija el guión. Sobre el harem, aparte que no me llama mucho la atención, no lo uso para esta historia porque mi intención siempre fue hacer algo bastante apegado a las personalidades de los personajes, y un harem es algo que no va ni con DB ni con Naruto, es por eso. Sé cual historia dices de Steven Universe, y en verdad es muy buena, la escribe por cierto una amiga venezolana que tienes otros fics geniales como uno de Ladybug que te recomiendo. Sobre la historia de Avatar no te preocupes que sí la voy a terminar, no quedará inconclusa, pero antes debo terminar este fic porque no puedo llevar dos a la vez. La teoría sobre Akira sensei y sus guiones se cae con lo del nuevo Hakaishin del 9no universo, no esperaba para nada que fuera ese enano de Tolkien jaja. Gracias por leer y comentar hermano, y me alegra aún más que seas venezolano, en verdad que la estamos pasando mal con esta manada de mamaguevos malnacidos animales que nos gobiernan, ya no se trata de no poder comprar una moto o la consola del año, sino que nos tienen pasando prácticamente hambre. Espero que las cosas mejores, algún día tendrá que hacerlo. Éxito viejo, cuídate y saludos.

Pau: ¿Cómo estás, querido lector? Qué casualidad que lo leíste en tu cumpleaños, espero que lo hayas disfrutado. Tienes razón, muchas cosas se están acelerando en el mundo de Naruto a causa de los saiyajins y las preocupaciones de Obito por acelerar sus planes, y cómo no, el puto viejo Danzō jodiendo por su hambre de poder sin saber que terminará ayudando a Akatsuki al ser parte del caos y la confusión entre naciones que se creará. Pueden pasar muchas cosas, entre las que has dicho me llama la atención que durante la invasión de Pain bien que se podría anexar Sasuke para llegar así a Danzō y el consejo, pero Itachi que sigue vivo, y cuya voluntad siempre fue proteger a Konoha, podrían meterse en su camino para hacerle entrar en razón, aún si tienen que batirse en enfrentamiento a muerte. Goten y Trunks no podrían quedarse de brazos cruzados en medio de tanto alboroto, pero puede que algo más grande y que ponga en riesgo a toda la humanidad les tenga ocupados mientras tanto. Como siempre agradezco un millón tus excelentes reviews amigo, espero sigas interesado en leer lo que sigue a continuación. ¡Éxito y saludos!

Caroonte1: Antes que nada agradezco un montón que terminaras de leer Dos Saiyajins en Konoha, es una historia muy larga y ya terminada no cualquiera sería capaz de llegar al final, aparte que la leíste en tiempo record, pued asumir que sí te gustó, ¿no? Jaja en serio tus palabras me alegran, qué bueno que apreciastes todos esos detalles y que el fic te gustó en líneas generales; mi primer objetivo es entretener aunque sea un poco al lector, con eso tengo más que suficiente. Actualmente Goten cuenta con más técnicas, diría que Tunks con más fuerza, pero en un enfrentamiento entre ambos seguiría ganando Goten porque entrenar en el Otro Mundo supone una gran ventaja. De nuevo te doy las gracias por leer y comentar, espero leerte cuando aparezcan Goku y Vegeta y que me digas qué tal ;) ¡saludos!

I. dx: Pues un millón de gracias por leer Dos Saiyajins en Konoha y llegar hasta acá, son muchas palabras y capítulos de por medio, en verdad que valoro semejante apoyo. Espero te guste este capítulo, de nuevo gracias, te deseo lo mejor.

Matt Stalinger: ¡Hola Matt! Ya veremos qué pasa con este giro de acontecimientos donde Sasuke se entera de la verdad (a medias) con itachi todavía vivo, aunque igual enfermo, y la confusión que eso causará de ahora en adelante en el panorama del mundo shinobi. Me da gusto saber que te gustó el pequeño Kaiō jaja, y Blizzard es un nombre que se me ocurrió porque como dijiste suena bien y tiene relación con el frío, como todos los nombres de Changlong; en cuanto a su apariencia, mencioné a Freezer porque tiene el color de su cuerpo, pero en la cara se parece más bien a Frost o Cooler, ya veré si puedo hacer un dibujo de él y le digo a mi novia que lo suba a su cuenta de Deviantart. Por cierto, admito que disfruté escribir cómo Ino y Tsunade ponían en su lugar a los vejestorios de mierda jaja. Como siempre agradezco tu incondicional apoyo de años hermano, cuídate y también te deseo la mejor de las suertes. ¡Nos leemos!

Oh wait said: Hubiera preferido que el dios fuera la Cleopatra o el payaso, quizá el zorro, pero puede que considere tu argumento. Apenas lo vi pensé en cambiar de dios destructor, pero quién sabe, eso que leí por ahí de que tiene una personalidad indecisa puede encajar con que el Kaioshin de mi fic es el que le dice qué planetas destruir. En fin, gracias por leer y comentar amigo, te mando saludos.

Taro123: A Blizzard lo dejaré, más ahora que salieron los lobos esos que si bien me gusta cómo se ven, parece que serán débiles, es la excusa perfecta para que Goten y Trunks compongan un mejor equipo que le de más oportunidad al universo 9. El Kaioshin puede que lo deje, pero no será el de mi fic, haré otro que es al que siempre me he referido, porque ése personaje sí será importante. Gracias por leer y comentar, clon mío venido de otro universo, espero que las cosas vayan bien por allá con tus respectivos dioses ;)

Casper: Puede que deje las cosas como están, excepto por el Kaioshin que sí o sí debe haber otro como mínimo que sería el que ponga en mi fic, y por supuesto los peleadores que no serían los lobos en vista que ahora cuenta con mejores guerreros el 9no universo. ¡Gracias por leer y comentar amigo!

Irwin Smith: Debo evaluar eso, de primeras mi reacción fue querer cambiar a ese Dios de la Destrucción y hacer el mío propio, más si consideramos que parece que el 9no universo no es de los importantes. Pero apenas comienza este nuevo arco, ya veremos si dicho Hakaishin nos deja cosas interesantes que valgan la pena, y obviamente los peleadores serán otros. Gracias por leer y comentar, espero leernos de nuevo ;)

Delawaresmash: Me gusta tus sugerencias amigo, de hecho es lo que tengo en mente, puedo cambiar el orden de los enfrentamientos o inventar que el univers peleen de primeros, pero que por el nivel mostrado ambos Zenos queden satisfechos y decidan no eliminar a ninguno y que así participen todos en el verdadero torneo. Pues me da gusto saber que la historia te guste, espero y quieras seguir leyendo lo que queda, cuídate mucho y saludos. Ah, ¡y que viva All Might!

Guest: Tienes razón amigo, Trunks ni siquiera es un shinobi, y de hecho personas como Tsunade lo saben y no le consideran un traidor como tal. Sin embargo, fue encontrado por Konoha y acogido por ellos, así que tienen como una especie de sentimiento de que Trunks debería corresponderles más a ellos que a otros, sin mencionar que los viejos armaron un escándalo por lo de Kakuzu. Gracias por leer y comentar, espero te guste este cap ;) ¡Saludos!

#################################################

9. Nada ha cambiado

Sakura se esmeró en revisar y vendar la cabeza de Goten con mucho cuidado. El golpe recibido fue bárbaro, lo suficiente para estallarle el cráneo a cualquier humano, y por ello le concedió a la mitad saiyajin de su inesperado paciente, la responsabilidad de mantenerlo con vida. Aunque pensándolo bien, Naruto y Jiraiya ponían en entre dicho el significado de la palabra humano, tomando en cuenta la de golpes que le aguantaban a ella y Tsunade respectivamente.

─No pasa nada, sólo conseguiste un ligero chichón. ―Dijo cuando lo vio pelar los dientes de dolor, mientras ajustaba las vendas con adhesivo―. Deberías quedarte acostado un rato, no quiero que te pongas a hacer tonterías y termines mareado.

La kunoichi tomó asiento en una pequeña silla junto a la cama y se dispuso a tomar notas en una hoja. En tanto, la curiosa mirada oscura del saiyajin se puso a detallarla, pensando en lo agradable y bonita que podía ser Sakura cuando no se endemoniaba y lo cuidaba. Se concentró en sus delgados y ágiles dedos sosteniendo el bolígrafo, como queriendo descifrar lo que escribía, pero embelesado en realidad con la delicada apariencia de sus manos, que de pronto le parecían hermosas y quería tocarlas. No menos abstraído se tornó cuando levantó la cabeza y contempló los finos rasgos de la pelirrosa: su nariz pequeña y respingada; su mentón frágil, casi infantil; sus pómulos perfilados que daban un toque alargado a su rostro; sus brillantes ojos verdes, grandes y llenos de viveza, desplazándose grácilmente de izquierda a derecha sobre el papel y el enigmático mensaje que pintaban sus bellas manos… ¿ya se había fijado en sus manos?

Su bestial capacidad de reacción para el combate, hecha para permitirle esquivar a quemarropa un disparo de ki que se adentrara al espacio en segundos, apreció en cámara lenta el fugaz momento en que la kunoichi sacaba la lengua y humedecía sus rosados labios. Allí fue que Goten sin darse cuenta y, empujado por los primitivos instintos de un simio saiyajin buscando aparearse con una hembra, estiró la mano para tocarla. La cola de mono tenía mucho que ver: acrecentaba los placeres más básicos de su raza, agudizándole los sentidos y permitiéndole detectar, siempre inconscientemente y sin tener puta idea del tema, la etapa del ciclo menstrual en que se hallaba Sakura, a un día de la ovulación.

―¿Te sientes mal? ─Preguntó la pelirrosa con marcada preocupación, viendo la mano de Goten petrificada a medio camino y su expresión perdida―. Oh, no, está alucinando…

─¡No-no estoy alucinando, estoy bien, Sa-Sakura! ―Contrajo la mano como si se la hubieran quemado con un fierro caliente, rojo de vergüenza y con el corazón desbocado en miedo. Miedo porque, por segunda vez, un irresistible y desconocido impulso que no era de él, le gritaba encimársele a su amiga y tocarla en partes que se suponían muy personales y sagradas (al menos eso sí sabía).

Desde los 11 años que se fue de casa y entró a la Habitación del Tiempo con Trunks, no sabía lo que era tener un padre o una madre que le explicaran esas reacciones y deseos naturales que venían con el desarrollo, aunque no tan naturales y, tal vez desmedidas en su caso, por la cola de saiyajin. Y bueno, sería Milk la que le explicaría alguna que otra cosa, porque Goku quedaba descartado entre mal padre e ignorante.

Ahora mismo Goten era un deficiente afectivo en lo que a relaciones interpersonales se refería, demasiados años seguidos entrenando solo en extrañas dimensiones que volverían loco a cualquiera, o con compañías no humanas y hasta asexuales que ni siquiera tenían la capacidad de enamorarse de otro ser cualquiera que sea su género, y por supuesto, ninguno de ellos se encargó de explicarle nada, como en Konoha tampoco nadie lo haría, pues qué carajos iban a saber las personas sobre las carencias psicológicas del saiyajin.

Cuando vino a darse cuenta, Sakura salió y le dejó solo con su miedo e intriga, porque creía que sus sensaciones eran terribles y se espantaba de que algo así se le cruzara por la mente, de las ganas que le entraban, ya por segunda ocasión, de explorar con sus toscas manos, que sólo sabían golpear, la lozana piel de la kunoichi en caricias.

Se tensó de pánico cuando la vio entrar de nuevo, con un extraño brebaje en manos que le aseguró que le haría sentirse mejor, y se lo empinó exageradamente sin importarle siquiera si se trataba de un veneno.

―Con eso dormirás un rato. Estás demasiado inquieto. ─Aseveró arrugando el entrecejo en un puchero.

Y cuando al cabo de diez minutos la pócima surtió efecto, la situación se revirtió y la expectación cambió de dueño: Sakura se puso a detallar a Goten dormido.

Al momento del examen físico le pidió quitarse el dogi para descartar otras lesiones, y allí lo tenía ahora, acostado en la cama con el torso desnudo, incrédula porque no había visto semejante cuerpo en ningún hombre ni con toda su experiencia revisando a diario pacientes fuera de lo común: ninjas entrenados y dotados de condiciones físicas sin igual.

Ya no eres un niño, Goten. ─Sonrió, recordando con nostalgia la época en que eran el feliz equipo 7 y estaban muy unidos.

Como una autómata, deslizó la punta de sus finos dedos sobre el abdomen de su amigo, convenciéndose de que era curiosidad lo que la empujaba a escrutar la peculiaridad anatómica de un híbrido de saiyajin, con motivos puramente científicos, se repetía por décima vez, con los ojos cada vez más grandes y brillantes mientras, ya con las dos manos apoyadas por completo, frotaba el resto de su marcadísimo abdomen, su pecho, sus fuertes hombros…

Has entrenado muy duro… ―E increíblemente duro es como se sentía su torso. Casi no lo podía creer. La pálida piel de la kunoichi se erizaba entre más lo tocaba, y el color de su cara poco a poco se acercaba a la tonalidad de su camisa roja.

Se enfocó esta vez en sus dormitados rasgos, llenos de infinita tranquilidad, incauto y lejos de ella en la dimensión de los sueños. También era sumamente atractivo, y Sakura supo que tenía una debilidad por el cabello y los ojos ridículamente negros desde hace ya algún tiempo cuando comenzaba a ver cosas de Sasuke en él, por muy diferentes que al fin y al cabo eran. Porque no había en el mundo, aparte de Sasuke Uchiha, otro ser con un cabello y unos ojos tan oscuros, dentro de los que ella se perdía en una sobrecogedora pero placentera penumbra, como dos óleos de incognoscible profundidad y deleitable intriga.

No pudo resistir la tentación, y llevando una mano a la cabeza del saiyajn, empuñó los cabellos negros que sobresalían de las vendas, acariciándolos y dejándolos pasar entre sus dedos. Clavó la mirada en su boca, contemplando lo fuerte que se veía su mandíbula, lo provocativos que se antojaban de repente sus labios. La kunoichi tragó con dificultad, insultándose mentalmente y creyéndose loca por tan siquiera considerarlo… hasta que vio que la cara de Goten se contorsionaba. Pensó que tenía una pesadilla, y casi se ahoga de sorpresa cuando le vio pestañar y recuperar la vigilia.

¡No es posible! ¡Se supone que le queda mínimo una hora de sueño! ―Pensó alarmada, sin saber que su acelerado metabolismo de saiyajin requería una dosis algo más elevada. Desde niño el propio Goku tenía la particularidad de tolerar venenos que mataban de lleno a decenas de hombres.

─¿Me quedé dormido? ―Preguntó con el entrecejo fruncido, no sólo por su desorientación, sino también porque bajó la mirada y… ¡y Sakura todavía lo tocaba!

Esta vez fue ella quien quitó las manos de un metal al rojo vivo, aunque no tan rojo como su cara apenada y disgustada, regañando a Goten en un trabalenguas que ni ella misma entendía, zapateando y dejando la habitación de un enérgico portazo.

―Parece que Sakura es más rara que yo. ―Se dijo con una no muy persuasiva sonrisa, ansioso y hasta turbado por las sensaciones previas que todavía le estremecían─. De seguro es por la falta de entrenamiento. ¡Sí, tiene que ser eso, seguro que sí! ¿Por qué no lo había pensado antes? Jejeje…

Su nerviosa risa se desvanecía y no lograba el auto convencimiento que esperaba. Se lamentó de que Trunks estuviera ocupado y que Naruto pronto saldría de misión, no teniendo con quien darse unos golpes que le sacudieran sus extrañas ideas, así que decidió vestirse y teletransportarse al planeta de Kaiō-sama, deseando al menos encontrarse con "El Ángel de Hielo" (1).

#################################################

Cuando la garganta se le partió de extenuación por increpar de mentiroso a Madara Uchiha, apenas le quedaban fuerzas para respirar. El sudor sobre su lívida piel brotaba tan helado desde sus poros, que comenzaba a quemar mientras le resbalaba por la espalda.

Es mentira, ¡todo es una maldita mentira! ―Se repetía una y otra vez, en tanto la horrenda escena de papá y mamá degollados a los pies de su más grande héroe, se sucedía inacabadamente frente a sus ojos, lacerándole las retinas como la más funesta película―. Lo que dices no es verdad. No, no es verdad, claro que no… ¡Son puras mentiras! ¡Itachi es el culpable, el asesino, el demente que quería probar su capacidad!

―El asesino que, curiosamente, no pudo terminar con la vida de su hermanito… ―Por suerte la máscara encubría sus rasgos, de lo contrario, una suerte de placer surcando su rostro se habría vislumbrado. Y es que la imagen se le hacía curiosa, jodida y divertidamente curiosa: un portentoso y estoico Uchiha, hecho y derecho como el más pura sangre de su clan, retraído en sus afectos, huraño, y con menos palabra que un telegrama, apenas se mantenía en pie, temblando, dando una impresión deplorable, lánguida, deleznable, consumido por la fiebre y la congoja física y mental―. Lo que creías cierto desde aquella trágica noche hasta hoy, después de tantos años, no fue más que una ilusión, y de una ilusión has vivido, sumido en una falsa realidad. Pero no te culpes, que son otros quienes te han construido esa ilusión que creías (¿o crees?) realidad, si bien sólo tú tienes la verdadera respuesta. ―El sangriento Sharingan brilló a través del agujero de su máscara―. Recuerda bien, Sasuke. Recuerda esa noche, recuerda a Itachi, y sabrás que digo la verdad.

Como un destello aleatorio, aunque mortalmente certero, salió a relucir una imagen que siempre creyó falsa, producto de su imaginación, y que ahora, entre más vueltas le daba, le parecía más y más verídica, tonándose en realidad la ilusión.

Cuando Itachi había terminado su misión y partía entre las sombras, Sasuke echó mano al aplomo que le restaba y lo persiguió. Dio un salto potente sobre un tejado, lo más que sus pequeñas piernas le permitieron, y arrojó un kunai en un último suspiro por acertar a la cabeza de su monstruoso hermano.

¡Klang!

Saltaron algunas chispas. Los cabellos negros bailaron a la luz de la luna llena. Un protector de frente saltó y cayó, tintineando un par de veces en el polvoriento camino de tierra. El rostro de Itachi se viró a medias, y de perfil, a duras penas, Sasuke juró ver su rostro desarmado en dolor, cubierto en lágrimas de sufrimiento.

―Itachi ha pasado por un verdadero infierno. ―Prosiguió Madara con voz neutra―. Su sacrificio fue el último de una interminable lista de sangre y dolor, de una violencia bruta e inmisericorde que permite disfrutar, a día de hoy, a Konoha de su despiadada paz.

Los ojos de Sasuke se ampliaron como platos, enfocando la vista al vacío, a ningún punto en específico, trémulo y agobiado por un urente resquemor que le cruzaba las tripas.

―Así es, Sasuke. Tu hermano lo sacrificó todo, absolutamente todo. Su vida, su nombre, su honor, su familia y amigos. Todo. Prefirió inmolarse de todas las maneras que puedas imaginar para evitar las desgracias y dolores que trae consigo la guerra, no sólo dentro de Konoha, sino también a nivel mundial, pues las naciones vecinas atacarían la aldea aprovechando su delicada situación después de aplacada la rebelión de nuestro clan. ―Una sacudida indescifrable alzó los hombros de Madara, cuya cara debía estar profiriendo un jolgorio de emocionados aspavientos―. ¡Oh, nuestro clan, cómo olvidarlo! Permíteme disculparme contigo, Sasuke, porque hasta de eso, tu hermano se encargó. Se encargó de mantener el legado y nombre de nuestro clan en alto, como el más grande entre los grandes, ya no sólo para ti, sino para el resto de la aldea, ensuciándose a sí mismo como el despreciable asesino que acabó con su propia gente, la misma gente que mataría en breve a las esposas e hijos de los demás clanes y habitantes en su colérico golpe de estado. Para que tú crecieras con una imagen intachable y digna de tu clan, de tus semejantes, de tu padre, la mente maestra tras el frustrado ataque, y depositaras así tu odio en un solo ser, creciendo y fortaleciéndote a partir de ese sentimiento para sobrevivir y sobreponerte a este mundo cruel en que vivimos.

―Ya cállate, cállate, ¡CÁLLATE!

Sasuke perdió la razón, la frialdad que le distinguía y permitía salir victorioso hasta de los encuentros en que se hallaba en desventaja. Se lanzó al frente con su cegadora velocidad, Sharingan de tres aspas encendido, blandiendo una electrificada katana que en cada tajo no cortaba más que aire, traspasando decenas de veces la fantasmagórica silueta de un intangible oponente.

No le tomó más de dos segundos darse cuenta de la infructuosidad de su embestida, así que retrocedió con poco aliento y evaluó la situación, perforando con sus ojos rojos al enmascarado individuo que se limitó a ladear la cabeza con fingida ingenuidad.

―Es por eso que Akatsuki va tras los Bijūs. ―Prosiguió con perturbadora impasibilidad, como si nada hubiera pasado―. Como ya dije, soy un Uchiha que busca venganza contra su clan, el clan que ignoró mis advertencias y dejó que los Senju pisotearan sus gargantas. Sí, el orgulloso clan Uchiha, ése mismo que creyó que yo estaba interesado nada más que en el poder, y por eso descubrieron sus nucas con humillante sumisión frente al clan que históricamente fue nuestro mayor enemigo, dándome la espalda, llamándome traidor, ¡a mí, a su líder! ―Sus hombros dieron una sacudida que, junto a la máscara, amortiguaban una risilla mordaz―. ¡Qué irónico! Cuando tu padre y el resto del clan se dieron cuenta de lo que realmente significaban para Konoha, fue demasiado tarde. Pero así son los seres humanos que, prepotentes e incapaces de reconocer un error, decidieron tomar el poder por la fuerza, y te puedo asegurar que ninguno de ellos, jamás, recordó a Madara Uchiha y su ancestral advertencia.

Sasuke apretó los dientes. Tensó su cuerpo. La venas de su fuerte antebrazo se marcaban entre más apretaba el mango de la katana, buscando pulverizarlo. La imagen de Naruto lo cegó en rabia pura, pues él siempre tenía que ver. Sí, él, Naruto Uzumaki, el perdedor, el inútil y terco ninja ruidoso que, para su incordio, se antojaba en atravesársele como rival, como obstáculo y perenne recordatorio en su solitario transitar de vengador.

―¿Qué tienen que ver los Bijūs con tu resentimiento? ―Escupió, afilando el ceño más que su espada imbuida en un letal Chidori.

―¡Pues todo! Tienen que ver con todo. Porque el clan Uchiha ya no existe, pero Konoha sí, y ellos son los responsables de la sombra de violencia y guerra que aún se cierne en nuestro mundo, los que desde un principio pisotearon a nuestro clan, los culpables de su extinción y peor aún, de asesinar a Itachi de una manera mil veces peor que la propia muerte. ―Madara alzó ambos brazos, como queriendo irradiar una sensación de divinidad, impregnando en vigor su discurso―. Reunir a los nueve Bijūs creará un arma definitiva que podrá extinguir a un país completo en un instante, el arma para desaparecer a Konoha, y con el terror que eso acarree al resto de las naciones, vendrá la verdadera paz con la descentralización del poder militar en manos de las potencias de siempre.

―Tsk, te olvidas de una cosa. ―Masculló Sasuke con una agria sonrisa, como masticando palabras ácidas antes de soltarlas―. Los saiyajins pueden hacer eso y más, y ellos están con Konoha…

Fue imperceptible, y, a su vez, inevitable: la figura de Madara se torció en una leve incomodidad con la aseveración. El chico estaba en lo cierto, pero aquí es cuando debía mantener su lapidaria serenidad para construir el escenario que le convenía.

―Veo que no estás al tanto de los últimos acontecimientos, Sasuke. ―Colocó una mano en su cadera a modo de postura relajada y casual―. Trunks ha traicionado a Konoha, y ahora está aliado con el Raikage. Por su parte, Goten sigue siendo el mismo perro faldero de siempre, e inevitablemente, uno de ellos acabará con el otro.

La mirada de Sasuke se entornó un instante, y después volvió a ser el mismo chico indiferente de siempre. Pero no era indiferente a eso, por supuesto que no. ¿Tan mal estaban las cosas? Le costaba creer que esos dos pudieran batirse a muerte, los conocía, después de todo, aunque el tiempo cambiaba a las personas más de lo que uno podría imaginar.

―Entonces necesitas a los Bijūs, y de alguna manera yo encajo en tus planes como para que te tomes la molestia de venir acá a contarme todo esto, ¿no es así?

―No esperaba menos de ti, Sasuke. Tan perceptivo como…

―No me adules, es demasiado obvio. ―Torció la boca en desagrado, degustando la exasperante ingenuidad de Madara si creía que con eso podría contentarlo―. Lo único que todavía no entiendo de tu pequeño plan, es por qué pensaste que me uniría a ti después de la historia que me has contado. ―Madara alzó una ceja confundido, creyendo que la respuesta de Sasuke sería demasiado obvia, pero quedó pasmado al escuchar el razonamiento que justo quería evitar, pues trastocaría sus objetivos de lleno―. Aun suponiendo que tu historia sea verídica, y que Konoha y sus líderes son los culpables, ¿por qué pensaste que me atrevería a atacar a la aldea después de lo que tuvo que pasar Itachi precisamente para protegerla? Eso sería deshonrarlo a él, a su sacrificio y al de mi familia, destrozar aquello por lo que decidió exiliarse entre las sombras hasta que la muerte le alcance.

―¿Ni siquiera guardas un poco de rencor por esos asesinos? ―Respondió Madara con otra pregunta, temblando suavemente bajo la túnica negra sin levantar sospechas. Estaba contra las cuerdas. Sabía que existía la posibilidad de que Sasuke analizara eso, pero quizá lo creyó más ingenuo y manipulable. Quizá lo subestimó, al igual que Orochimaru y Deidara lo hicieron, ¡y bien que les fue ambos!

―Para ser sincero, no pienso perdonarlos. Danzō y su grupo de ancianos, serán los primeros. ―Y Sasuke adoptó su mirada más siniestra y perversa, la que ponía los pelos de punta a Suigetsu, la que frenaba las locuras de Jūgo en seco, la que extraía el alma de Karin de su cuerpo―. No obstante, lo mismo va para aquellos que han reído y gozado a costa del sacrificio de Itachi, porque incluso sin ser conscientes de ello, viven con una venda en los ojos que no les permite ver más allá de los muros de su patética aldea, pasando por encima de la vidas que sus líderes ordenan extinguir sin mediar razones. Sin embargo, la voluntad de Itachi fue…

―Itachi morirá pronto…

Sasuke boqueó. Ni una palabra abandonó sus labios, cuyo esfuerzo por articular sonido se antojó nulo. Fue como si una piedra cayera en su estómago y pasara de largo, rompiéndole por dentro y sin tregua en el trayecto entero. Lo más extraño, sin embargo, era la impresión de irrealidad que le golpeaba, la sensación de verse a sí mismo desde una perspectiva ajena, porque hace nada seguía obsesionado con matar a Itachi con sus propias manos, mientras que el anuncio de su muerte, ahora, se le presentaba horrible.

―¿Qué? ¿No lo sabías? ―Madara simuló sorpresa―. Es el precio del exilio, del vagar incansable sin rumbo fijo ni hogar, de no poder dormir más de dos horas seguidas al día sin despertar con la previsión de que un enemigo te apriete un kunai en la garganta para rebanártela. Las condiciones de un ninja bajo semejantes exigencias, pasan factura, e Itachi cayó presa de una extraña enfermedad que no trató a su debido tiempo. Actualmente está muerto en vida…

Hoy no era el día de Sasuke. ¡Vaya que no!

Sopesando el significado de esas palabras, con la abstracción desmesurada que suele suceder a las ingratas impresiones, quedó atontado en silencio, ya extenuado por forzar a su cerebro a discrepar entre lo verdadero y lo falso. En este punto, Madara podría haberle dicho que era hijo de Orochimaru y hermano gemelo de Naruto y Sakura, y lo habría creído.

Y allí fue que el verdadero líder de Akatsuki, pese a las verdades que había dicho, confirmó que, en efecto, Sasuke era muy manipulable, peligroso pero manipulable; tan maleable como una escultura de barro frío sin secar; tan abierto como las ilimitadas posibilidades que ofrecía un lienzo en blanco a un artista dispuesto a ensuciarlo con lo más escabroso de su alma.

―¿Por qué quiere que lo busque? ―Sus ojos, grandes y oscuros como dos pozos de ignota profundidad, permanecían extraviados―. Ya me he vuelto bastante fuerte. Sé que pronto se daría nuestro encuentro. Puedo sentirlo. Entonces, ¿por qué ahora?

―No te engañes, Sasuke, que conozco muy bien el poder de Itachi, y con las habilidades que tienes ahora, te habría sido más que imposible enfrentarle en su mejor momento. ―Sintió un hormigueo de éxtasis agitar sus fibras cuando Sasuke levantó la mirada y lo abordó con incredulidad e inopia―. ¿Aún no lo entiendes? El momento es ahora, porque hasta eso previó Itachi. Él quiere morir en tus manos, para sellar el capítulo final de esta historia que retrata el lado más aterrador del ser humano, y en el proceso, brindarte sus ojos y su fuerza, para que al fin vivas tu propia viva y sin odiar a Konoha. Así es como Itachi Uchiha se aseguraría de proteger a sus dos tesoros más amados. Pero la verdad es que Konoha es la autora de esta desalmada historia, de tus desgracias, las suyas y las de nuestro clan.

―Quiero ver a Itachi. ―Espetó, casi sobreponiendo sus palabras a las de Madara.

―Entonces él morirá en tus manos antes de lo que yo pensaba…

―Quiero verlo. ―Insistió―. Necesito que sea él quien me confirme todo esto.

―No se atrevería. Moriría antes de hacerlo. ¿No has entendido nada de lo que te he dicho?

Y aquí es cuando Madara se topa con una última posibilidad, o en este caso, mejor llamarlo improvisto: la tozudez de un buen Uchiha cuando algo se le metía entre ceja y ceja.

¡BOOOOMMM!

Una explosión más fuerte que las anteriores, terminó por distraerlos: imposible ignorar la bestial corriente de viento que los hizo tambalear a ambos. De seguro Jūgo ya se había emocionado más de la cuenta.

Sasuke decidió volver. Al llegar donde su equipo, se encontró con un campo de batalla marcado en cráteres, columnas de humo y árboles partidos y pelados. En efecto, Jūgo se había transformado por completo, aullaba enloquecido en placer mientras aplastaba con una gran mano el cráneo de uno de los Zetsus, en tanto Suigetsu, ya extenuado de cortar piernas y brazos por diversión, decapitaba enemigos a diestra y siniestra con su pesada zanbatō.

―¿Ya terminaron de tomar el té y ponerse al día los Uchiha? ―Gruñó fatigado, quitándose de encima a un Zetsu de una patada para girar sobre sus talones y picar de un mandoble horizontal a otro a su espalda―. ¿O todavía les queda revisar los álbumes de fotos familiares y echar cuentos sobres sus tíos?

―Suficiente, Jūgo. ―Siseó Sasuke casi con delicadeza, no así su rojo Sharingan que se encendía y de una mirada aplacaba a la salvaje bestia, que reducía su tamaño y pasaba a ser el chico tranquilo de ojos asustados.

―Lo mismo digo, Zetsu. ―Madara calculó, a juzgar por los daños y cadáveres en el suelo, que entre esos dos mocosos se habían bajado a varias docenas de los clones que, tras su orden, dejaron de aparecer de la tierra.

Karin salió de su escondite tras un árbol, ubicando con ojillos temerosos y expectantes a su Sasuke. Moría por oír lo que tenía que decir, pero fue otro Uchiha el que habló primero.

―Así es, nos poníamos al día, y tras una larga consideración, Sasuke ha decidido formar provisionalmente parte de Akatsuki.

El joven apagó su Sharingan de la estupefacción. Afrontó a Madara con una mirada de "yo no he dicho tal cosa", pero permaneció callado porque, a pesar de la rabia que le daba que pusieran palabras en su boca y decidieran por él, en definitiva Akatsuki le llevaría a Itachi, y justo ahora un odio inenarrable hacia Konoha, ponía sus intereses, de momento, en la misma línea que los de la organización criminal.

―Y bien, ―dijo el enmascarado en dirección a los chicos―, ¿lo seguirán?

#################################################

Una pequeña figura se bamboleaba en la cima de una escalera, haciendo equilibrio para no caer, con las manos ocupadas por una esponja y un balde de agua con jabón. Los miércoles por la tarde eran los días en los que religiosamente Kaiō-sama lavaba su enorme camioneta de dos metros de alto.

Su holgada túnica negra estampada con el kanji de "Rey del Mundo", reposaba extendida en el césped a modo de sábana para no mojarla, quedando su flacuchenta silueta embutida en un ajustado traje rojo de cuerpo completo que le hacía ver como a un bebé con mameluco.

¡zip!

Goten apareció con la teletransportación, llevándose por delante la escalera y, derribando junto a ella, a la pequeña deidad que caía de espaldas con un golpe sordo, golpe que se hacía considerablemente más fuerte por la gravedad aumentada cien veces de su planeta. Era tanto así que, el balde que ahora tenía por casco en la cabeza, se sentía como un saco de cemento cayéndole desde el cielo.

―¿Qué hace allí en el suelo con eso en la cabeza, Kaiō-sama? ―Preguntó Goten, sujetándolo por las axilas y poniéndolo de pie como a un niño.

─¿¡Cómo que qué hago en el suelo, grandísimo torpe!? ¡Tú me derribaste! ―Gritó, con la cabeza aumentada de tamaño y los dientes puntiagudos como colmillos─. ¡Por lo menos avisa telepáticamente que vienes para acá y nos ahorramos estos accidentes!

El saiyajin apretó los dientes y cerró un ojo, sintiendo dolor ajeno por el gran chichón en la cabeza del azulado Dios.

―Déjeme ayudarlo. ─Dijo, quitándose las vendas que hace poco le puso Sakura, dispuesto a usarlas en su maestro que las necesitaba más que él. Pero una vez que rodeó por completo su cabeza, todavía sobraban vendas y Goten continuó enrollándolas hasta cubrir la cara de Kaiō-sama como a una momia.

―¡Suficiente! ─Gritó furioso, desbaratando los vendajes―. Sé que lo hiciste a propósito, ¡para decir que soy muy pequeño y burlarte de mí!

─¿De qué habla, Kaiō-sama? Por supuesto que esa no fue mi intención. Además, ¿qué hacía montado en esa escalera? Si no hubiera estado allí, el golpe no habría sido tan… ―Y ahí se calló, atando cabos y reparando en lo grande que era la camioneta en comparación a su dueño─. Oh, lo siento, qui-quise decir…

―Hmph, ya no importa, chico. Mejor cierra la boca, que entre más hablas, más metes la pata. ─Visiblemente molesto, sacó un pañuelo para secarse la cara―. Y a todas estas, ¿se puede saber qué te trae por acá? La hora de té ya pasó, tendrás que esperar a que sea más tarde si quieres tomar un poco.

─Oh, no, no vengo a eso. Sólo quería entrenar un poco con Blizzard, aunque no siento su ki por ninguna parte. Supongo que no está.

Kaiō-sama se limitó a señalar al final de su jardín, donde estaba su alumno sentado en posición de flor de loto bajo un arbusto decorado a modo de arco, meditando con la flameante y serena aura dorada y roja a su alrededor. Goten entendió que no pudo sentirlo por su inhabilidad para detectar tal tipo de energía.

Pero Blizzard sí que lo detectó a él. Abrió los ojos, apagó su aura de ki divino y caminó al encuentro del saiyajin.

―Entonces vienes por entrenamiento. ―Saludó sonriendo con sus afilados rasgos. Quien no lo conociera, pensaría que era perverso o tramaba algo malo, y de hecho, Goten se asustó cuando lo conoció porque se parecía mucho a Cooler─. Me alegra que quieras seguir haciéndote más fuerte, así un día podremos pelear en igualdad de condiciones.

―¿Vas a seguir con eso? ─Bufó Kaiō-sama, secando su corte de mohicano con el mismo pañuelo.

―Bueno, sobre eso… ─Goten se llevó una mano a la nuca, elevando la mirada al cielo rosa del Otro Mundo―. Sólo quería despejar un poco la mente. He tenido algunas ideas incómodas que quiero apartar…

Kaiō-sama alzó una ceja. El chico se comportaba raro, en verdad parecía preocupado, ¿y qué clase de cosas podían preocupar a alguien como Goten? Eso es lo que más le interesaba saber, pues quizá era el joven más distraído y relajado que había tenido la desgracia de conocer.

─Entonces, un combate amistoso será. ─Los ojos rojos de Blizzard brillaron de emoción―. Nada mejor para despejar la mente, si es lo que en verdad buscas.

─Pero no vayas a usar ese ki divino tuyo. ―Pidió, con la frente empapada en sudor.

─Oh, no, otra vez no. ―Kaiō-sama negó con una mano en la cara. Temía que destruyeran algo de su preciado planeta, pero nada de lo que dijera, surtiría efecto. Ya estaba acostumbrado a que ni sus alumnos lo respetaran, ni que tuviera el título de Dios que tuviera.

Blizzard adoptó una postura abierta, rodillas flexionadas, mano izquierda al frente como una garra, brazo derecho flexionado a la altura de su costado.

Por su parte, Goten cerró los ojos. Respiró profundo. Empuñó las manos. De repente, su mirada se afiló, y en una explosión pequeña y controlada de ki, su aura reventó con furia a su alrededor, blanca y electrificada, poderosa y letal.

El súbito aumento de energía provocó que se hiciera de noche por unos cuantos segundos, antes de dar paso nuevamente al sempiterno cielo rosa del mundo de los muertos. Su cabello se alzó en afilados picos, como una transformación más del Super Saiyajin, pero conservando su brillante color negro de siempre.

Goten había accedido al estado místico, conseguido a partir de entrenamiento y no por el ritual de un viejo Kaiō-shin pervertido, de manera que tenía mucho más poder, el suficiente como para haber hecho frente, e incluso derrotar, a Super Boo cuando absorbió a todos.

─¿Preparado? ─Preguntó Blizzard, siempre manteniendo la sonrisa.

Los dos desaparecieron sin previo aviso, y el silencio se tornó absoluto. Kaiō-sama podía escuchar su propio corazón latiendo, con los ojos atentos a cualquier cambio o ligero movimiento que pudiese, con suerte, llegar a captar.

¡BOOOOOMMMM!

Una explosión en medio del cielo hizo retumbar al planeta por completo, y eso que tenía las dimensiones de una estrella. (2)

―¡Mierda, mierda! ¿¡Por qué a mí!? ─Chillaba Kaiō-sama en cuatro patas sobre el césped, luchando porque los huracanados vientos, generados por un solo choque de antebrazos entre ambos contendientes, no lo mandaran a volar al planeta de otro de sus colegas―. ¡Estos desconsiderados! Sólo espero que no se pongan a lanzar energía, o sino…

¡KABOOOOOOOM!

Goten fue el primero en comenzar el desastre, arrojando un dorado disparo de ki como distracción a muy corta distancia, que Blizzard se encargó de rechazar de un golpe. La energía dibujaba una parábola en su trayecto mientras se perdía en el horizonte, hasta que explotó con una fuerza descomunal, enviando más ráfagas de viento que mandaron, ahora sí, a volar al pequeño Dios hasta estamparlo contra la pared de su casa.

No tardó en formarse una monstruosa nube de humo en forma de hongo, señal de la peligrosa detonación que borró un área equivalente a un país, daño que para semejante planeta, no tenía ni el tamaño de un imperceptible lunar.

─¡Estoy aquí! ─Gritó Goten sobre su adversario, teletransportándose como factor sorpresa y aprovechando la distracción que provocó su disparo de ki. Su estrategia le permitió asestar un golpe con ambos puños entrelazados en la espalda de Blizzard, que caía ahora como un meteorito y se estrellaba en la tierra.

Lejos de cesar la arremetida, Goten comenzó a lanzar desde su posición un sinfín de pequeñas esferas de ki para infligir el máximo daño posible, creando un domo de fuego dorado que amenazaba con engullir las instalaciones del asustado Kaiō.

Paró de arrojar energía en cuanto dejó de sentir el ki de su oponente. Pensó que usaba ki divino para ocultar su presencia, pero cuando Goten cerró los ojos y afinó sus sentidos, comprendió que el Changlong se desplazaba bajo tierra a gran velocidad.

―¡Allí estás! ―Gritó, volando en picada y enterrando en el suelo una de sus largas piernas hasta medio muslo. El impacto creó un estallido de polvo, y provocó que el suelo se abriera en un cráter en cuyo fondo estaba acostado Blizzard, sosteniendo con ambas manos la pierna de su oponente que casi se le clava en el estómago.

―Estuviste cerca… ─Ensortijó su cola en la otra pierna de Goten y lo derribó. Esta vez era Blizzard el que se hallaba encima, lanzando una lluvia de dolorosos puñetazos que el saiyajin bloqueaba con los brazos cruzados, pero poco a poco se le entumecían las extremidades.

Cada choque generaba un temblor atroz que sacudía el castillo de Kaiō-sama, que partía la tierra en gruesas grietas que se irradiaban más y más lejos, profundizándose también el cráter hasta el punto en que ambos peleadores ya no podían verse. Y se hizo silencio. Entonces Kaiō-sama, armándose de valor y todavía con el mameluco rojo puesto, corrió al pie del descomunal agujero sin ver más nada que oscuridad, pura oscuridad.

─¿Se habrán detenido? ―Comenzó a sudar frío al concebir una peor posibilidad─. ¿O habrán atravesado el planeta hasta el otro lado?

¡ZAAAAS!

Dos auras de ki, blanco y púrpura, emergieron de la insondable fosa a una velocidad tal, que casi parten por la mitad al pobre y curioso Kaiō, ahora sentado y jadeando del susto al borde de lo que casi fue su tumba.

―¡Estos miserables me la van a pagar! ─Vociferaba con lágrimas de impotencia, observando la pelea aérea que creaba ondas blancas con cada potente choque de puños y patadas.

De nuevo, comenzó a temblar el planeta, y el cielo se oscurecía por la poderosa energía de ambos alzándose con desmesura, creando relámpagos que cuarteaban el firmamento y aterrizaban de cuando en cuando en el jardín del Kaiō, explotando sus bellos arbustos e incinerándolos hasta dejarlos en chamuscadas y tristes ramas.

Pero lo más fatal fue cuando una de las centellas alcanzó a la camioneta, creando un estallido de chispas amarillas y azules, prendiéndola en fuego en el acto. Kaiō-sama entró en pánico, chillando y corriendo cual tigre enjaulado, hasta que se le ocurrió coger la manguera del jardín para sofocar las voraces llamas a punta de agua. Su apremiante decisión evitó que la Dodge Ram explotara igual que en una película de acción, aunque quedó chamuscada en su totalidad, desprendiendo un penetrante aroma a aceite y cables achicharrados que se filtraba por sus fosas nasales. Ni los enormes neumáticos nuevos se salvaron: reventaron como globos, siendo ahora envoltorios de goma derretida en torno a los calcinados rines BBS de 24 pulgadas.

Habría sido una tragedia de infarto de no ser por su póliza de "Seguros del Más Allá", que entre sus cláusulas cubría daños por relámpagos de ki y cosas por el estilo.

¡BAAAAMM!

Un certero puño castigó el abdomen de Blizzard, haciéndole retroceder y escupir saliva, pero cuando Goten lo persiguió para continuar su arremetida, al alienígena le bastó con extender su mano y golpearlo con una ráfaga de viento, producto de su ki que comprimía la atmósfera a su alrededor como una especie de cañón de aire.

─¡Argh, maldición! ―Gruñía Goten con los dientes pelados, incapaz de detener su vuelo, ya con Blizzard esperándolo del otro lado para recibirlo con una patada. Y cuando ya estaba por atacarlo, el saiyajin cerró los ojos y mandó a volar a su adversario con un imperceptible y poderoso golpe mental.

¡BRRROOOOOOOOMMM!

Rugía la tierra mientras Blizzard la partía con su cuerpo recorriendo kilómetros. Fue un ataque demoledor, y se acrecentaba su potencia porque la gravedad del planeta hacía que la caída fuera cien veces más rápida y fuerte.

─¡Kameeeee! ―Goten echó las manos hacia atrás, acumulando entre ellas la energía azul de la técnica predilecta del maestro Roshi, dispuesto a lanzarla desde el cielo aunque Blizzard no se hubiera detenido todavía─. ¡Hameeee! ―Kaiō-sama se quedó perplejo, con los ojos diminutos como dos puntos, el mameluco roto y sucio, y un gran moco colgándole de la nariz─. ¡HAAAAAAAAAA!

La energía azul estaba por hacer impacto en la superficie, pero en el último instante, una columna de luz púrpura salió de la profunda zanja y le ofreció resistencia. Los musculosos brazos del saiyajin se hincharon y llenaron de venas al sentir el choque de su Kamehameha frenando en seco. Se mordió los dientes e incrementó el poder de su técnica, hasta que sintió que algo la partía a la mitad.

−¿Qué rayos…? ─Su mirada oscura se abrió en sorpresa al ver que la columna de energía púrpura no era un disparo de ki, sino que se trataba de Blizzard envuelto en su propia energía, atravesando su técnica a una velocidad imposible, como si tal cosa no significara nada, como si se tratase de agua en lugar de puro ki, y en cuestión de un pestañeo, ya lo tenía encima.

¡BOOOOOOOOMMMM!

Una explosión monstruosa retumbó en el Otro Mundo, alcanzando entre rugidos y vibraciones el distante palacio de Enma, asustando a las mismas almas que esperaban su salvación o condena.

No terminó allí. El evento se sucedió de una cadena de detonaciones cada vez más portentosas cuando el intercambio de golpes se mantuvo.

Sí, las explosiones eran choques de golpes a mano limpia, nada de ráfagas o disparos de ki de por medio. Goten se vio obligado a imbuir su cuerpo entero en ki para no quedar hecho pedazos con el primer encontronazo contra Blizzard, que continuaba rodeado por su esfera púrpura de energía y se batía con su adversario en un excitante frenesí de ataques precisos que destilaban una técnica depurada, propia de los excelentes artistas marciales que ambos eran.

No retrocedían ni se detenían aunque algunos puños se colaran a través de sus defensas. La situación se puso más seria cuando Goten comenzó a usar el dorso de las manos al más puro estilo Hyūga, aprendido al observar los entrenamientos de Hinata y Hanabi, para desviar la trayectoria de los ataques de su oponente, abriéndole la guardia y acertando contusos rodillazos y codazos en su torso, pero Blizzard aguantaba la paliza y respondía con sus endurecidos dedos, aplicando daños importantes a puntos dolorosos del cuerpo del saiyajin, desequilibrándolo así para aprovechar y acertarle puños de lleno.

Un campo de voraz energía eléctrica crecía alrededor de ambos a modo de una gigantesca esfera, expandiéndose y vaporizando las plantas y el suelo a medida que ganaba terreno, consumiendo el oxígeno y las más ínfimas e indivisibles partículas que pululaban por el aire.

−¡SUFICIENTEEEEE! ―Chilló Kaiō-sama a todo pulmón, logrando que Goten y Blizzard se detuvieran mientras se sujetaba mutuamente por las muñecas−. ¡Basta, detengan esta locura que van a destruir mi planeta, par de descerebrados!

―Pe-pero Kaiō-sama, si apenas estábamos empezando.

―¡Pero nada, Goten! ¡Siempre es lo mismo! ¡Cada vez que vienes se genera un desastre de proporciones cataclísmicas! ¿Qué acaso no tienes un poco de consideración por mí? Si Dai-Kaiō se entera de esto, jamás me permitirán ser aprendiz de Kaiō-shin.

Los dos guerreros se vieron decepcionados y, suspirando en renuencia, descendieron lentamente al destruido, agrietado y pelado suelo del maltrecho planeta. Ambos estaban sucios, golpeados y, en el caso de Goten, con algunas rasgaduras en el dogi.

―Kaiō-sama, por favor, permítanos terminar. ―Suplicó Blizzard con su severa mirada roja.

─No, ni hablar. ─Volteó la cara profiriendo un puchero y con los brazos cruzados. Esa actitud, sumada a su pequeña estatura y el traje rojo ajustado a modo de mameluco, le hacía parecer un bebé malcriado.

―Entonces tendremos que terminar esto de una vez, porque no me iré de aquí hasta que la pelea esté completa―Irreverente y haciendo caso omiso a las lágrimas que comenzaban a escapar de los ojos del Kaiō, Goten dio un salto para tomar distancia y se posicionó frente a Blizzard con su mejor guardia, idéntica a la que usó Goku en su primera batalla contra Vegeta: piernas muy separadas, casi agachado, brazo derecho al frente y muy abajo, con el puño cerrado, y el izquierdo en alto con los dedos en garra. Igual de zurdo que su padre─. No te contengas. Quiero que vengas a mí con todo.

―¿Estás seguro? ―Parpadeó Blizzard, anonadado―. Sabes lo que eso significa. La pelea terminará en un insta…

―¡No me importa! ―Rugió Goten, dientes apretados, sudando por la emoción y el miedo que le embargaban―. Si no estoy listo para ti, entonces que así sea. Por ahora quiero probarme a mí mismo y ver si algo ha cambiado.

El corazón de Blizzard se infló en alegría. Allí tuvo la certeza de que el talentoso chico frente a él, algún día, se convertiría en un oponente inexpugnable, en su más grande rival, en el que le haría desplegar sin remordimientos su inimaginable poder.

―Bien. Concederé tu deseo. ―Blizzard adoptó la misma pose con que empezó la pelea. Haría un ataque frontal, limpio, sin trucos ni destellos de por medio, y lo peor es que su joven adversario, lo sabía a la perfección. Sabía lo que vendría, pues ya contaba con la experiencia en la final perdida del torneo del Otro Mundo―. Abre bien los ojos, Goten. Agudiza tus sentidos, afina tu percepción, y para cuando hayas despertado, me dirás si algo ha cambiado.

Los poderosos músculos de las piernas de Blizzard se brotaron antes de saltar. Fue un movimiento predecible, recto y directo, uno que Goten, con el corazón a punto de salírsele del pecho, pudo seguir con extremo detalle, sin el menor inconveniente… hasta que dejó de verlo, oírlo y sentirlo exactamente a mitad del corto trayecto.

Dejó de verlo, oírlo y sentirlo porque, en una fracción de segundo inimaginablemente ínfima, efímera, más próxima a la inexistencia que a la existencia misma, Blizzard encendió su ki divino. Una fracción de segundo tan larga como la vida de las partículas más elementales que nacen y mueren con los universos; tan extensa, como los fenómenos etéreos más indivisibles e ignorados de la propia realidad.

Blizzard se movió en medio de lo que dura una de las billonésimas fracciones que componían un eterno segundo, e hizo un único gesto: echó su brazo derecho hacia atrás, canalizando en el extremo de su pequeño puño, el poder para devastar cientos y cientos de millones de galaxias en un suspiro, cada una contenedora de miles y miles de billones de nebulosas, estrellas, planetas, satélites y planetoides de todos los tamaños y formas concebidas. Y ese puño se blandió con firmeza y convicción al frente.

Pero cuando estuvo a punto de matar, el piadoso puño se detuvo a centímetros del rostro de su oponente. Blizzard ladeó la cabeza con curiosidad, varias veces de un lado a otro, confundido, aunque confirmando, para su desdicha, que Goten no podía seguirle el ritmo en lo más mínimo, paralizado en el tiempo bajo su percepción. Dejó que transcurriera otra billonésima fracción del mismo segundo, pero Goten seguía sin darse cuenta de nada. Y dejó pasar otra fracción idéntica que, a ese ritmo, hacía de tal segundo un eón interminable para él; y dejó pasar otra, y otra, y otra fracción más, pero Goten, a sus ojos, continuaba paralizado en el tiempo.

Ni siquiera podía verse reflejado a sí mismo en las oscuras pupilas del saiyajin: tendría que dejar transcurrir cientos de miles de esas mismas fracciones para que, al menos, la ridículamente lenta luz tuviera la oportunidad de alcanzar las retinas del chico.

Entonces Blizzard, consternado en tristeza y desilusión, negó con pesar, convirtiendo su aterrador puño en un delgado dedo índice extendido, que entraba en delicado contacto con la frente del saiyajin. Luego, apagó su ki divino en una última billonésima de segundo más, y pasó de largo, quedando espalda con espalda a su oponente.

Entonces fue allí que resonó un golpe. La cabeza de Goten se sacudió hacia atrás, quedando con los ojos en blanco, cayendo lentamente de espaldas a un encuentro seguro con el suelo, sumido en una profunda inconsciencia. Sin embargo, tal cosa no llegó a ocurrir, pues Blizzard, siempre de espaldas y brazos cruzados, detuvo su caída a mitad de camino con la punta de su cola.

―Qué tercos. ―Negó Kaiō-sama, exhalando una larga bocanada de aire. Se aproximó para ayudar a acostar al chico con cuidado y asegurarse de que se encontrara bien. Incluso lo sacudió un poco para que despertara más rápido.

Al cabo de unos minutos, Goten abrió sus ojos entre obnubilados pestañeos, y su facies dolorosa se alternaba con desánimo palpable al comprender lo que había pasado.

―¿Ha cambiado algo? ―Preguntó Blizzard, guardando una última esperanza con la posible respuesta que recibiría.

―No. ―Goten apretó la mandíbula en dolor cuando Kaiō-sama le ayudó a sentarse―. Nada ha cambiado…

Definitivamente el entrenamiento despejó su mente, le hizo olvidar lo relacionado a sus desconocidas y atemorizantes emociones viscerales hacia Sakura Haruno, pero en cambio, le sumió en una lacónica abstracción que, por el momento, no encontraba consuelo en nada. Ni porque Kaiō-sama insistió en curarle, darle de comer o brindarle una simple taza de té, Goten pareció contentarse, negándose a cada ofrecimiento del Dios que, viendo su abatimiento, optó por olvidar el desastre acontecido y portarse amable con él.

En cuanto pudo pararse sin apoyarse de nadie se teletransportó a la Tierra, no sin antes dar las gracias y mostrar los debidos respetos.

Cuando apareció en su habitación del hospital, no pudo soportarlo más, y se dejó caer en la cama cuan largo y pesado era, con los ojos apretados y jadeando de extrema extenuación, sintiendo que la cabeza y el resto del cuerpo le iba a estallar. Parecía que ese único golpe le afectó en cada fibra de su anatomía: sentía que le habían dado una reverenda paliza, igual que en la final del torneo cuando Blizzard lo despachó de manera idéntica; y no, no se trataba de la acumulación del daño en el transcurso de la pelea, sino de ese solitario y ligero toque de dedo, responsable en su totalidad de su deplorable estado.

Sakura pegó un gritó de pavor cuando apareció de la nada. Comenzó a aullar histéricamente, reprendiéndolo por el irresponsable uso de esa técnica, y exigiéndole a Tsunade que emitiera un decreto oficial que prohibiera al saiyajin su uso dentro de Konoha.

Hacía menos de dos minutos que la Hokage acudió al hospital junto a Shizune para tener noticia de la situación de Goten, sin admitir el pequeño remordimiento que la carcomía por pegarle de esa manera. Justo entonces discutían por qué no estaba, y la rubia livideció de pánico y vergüenza cuando lo vio así de magullado.

―¡Goten, cuánto lo siento, no fue mi intención! ―Exclamaba con ojos desorbitados y los músculos de la mandíbula flácidos, sudando y recorriendo con la mirada su maltrecho cuerpo.

Estaba sucio, lastimado, con la ropa rota, salpicado en pequeños cortes en los brazos y el rostro, hiperventilando en tremendo dolor y agotamiento.

―Tra-tranquila, Tsunade-sama, no es nada… ―Sonrió como pudo, todavía con un ojo cerrado, como si su condición y sola expresión no fueran suficientes para convencer de lo contrario al idiota más grande del mundo.

La legendaria sannin moría de pena, no hallaba cómo disculparse y se deshacía en excusas y balbuceos.

―¿¡Qué hiciste, mono estúpido!? ¿¡Te lastimaste a ti mismo entrenando!? ―Clamó la pelirrosa, no con rabia, sino repleta de una cándida angustia.

―¿Entrenando? ―Tsunade y Shizune cruzaron miradas confundidas.

―Pues claro, Tsunade-sama. ¿O en verdad cree que su golpe lo puso así de mal? Él estaba perfecto cuando lo revisé. Esto… ¡esto es otra cosa! ―La pelirrosa colocó sus delgados brazos en jarra y se inclinó sobre el postrado saiyajin. Le levantó el dogi, y tuvo que ahogar un suspiro al admirar el montón de negros hematomas decorando su musculoso torso.

Tsunade, mucho más experimentada que sus dos aprendices, prestó más atención, no obstante, a unas extrañas lesiones con forma de anillos púrpuras y centro blanco, como hechas por el extremo de un palo bō o las yemas de unos dedos, y ubicadas no al azar, sino en puntos dolorosos del tronco de la anatomía humana: esternón, clavículas, plexo solar, quinto y sexto espacio intercostal, línea axilar e hígado. No había forma de que se hubiera hecho eso entrenando. Fue peleando.

―¿Trunks lo hizo? ―Los tres observaron a la rubia con asombro. Sakura sacudió la cabeza y, echando un mejor vistazo a los golpes, entendió el razonamiento de su sensei. Y tenía razón. ¿Quién el mundo, aparte de Trunks, podía dejar a Goten en tales condiciones?

―No, no fue él. ―Contestó con una forzada sonrisa, todavía con un ojo cerrado en dolor―. Veo que a usted no podría mentirle. Pero por favor, no quiero hablar de esto ahora. ―Admirando la zozobra en los expectantes rostros de las kunoichis, tuvo que explicarse―. No se alarmen. No se trata de nada peligroso. Fue un combate amistoso, es todo.

La Hokage negó en reprobación. Se llevó una mano al rostro y suspiró con lasitud. Sin despedirse ni emitir más palabra, hizo una seña a Shizune y las dos se retiraron a continuar con sus mil responsabilidades. No tenían tiempo para las extrañas tonterías de Goten o la posible explicación de locura que daría. Ya tenía bastante con el asunto de Danzō difamándola con el Señor Feudal.

Haruno comprimió la mandíbula. Sintió la boca de su estómago arder en disgusto y furor mal contenidos. Quería golpearlo, en verdad que quería. ¿Cómo podía ser tan idiota y exponerse de esa manera? ¿Un combate amistoso? ¡Qué se vaya al demonio!

―Sa-Sakura… ―Pero la impotencia y coraje de la chica, dieron paso a una asfixiante angustia al ver la expresión de su amigo, y se reconoció a sí misma en sus cara, en sus ojos, es su aflicción―. ¿Alguna vez has sentido que, sin importar cuánto lo intentes, nada ha cambiado?

Fue como si un kunai helado y filoso circulara por sus arterias. Quedó muda, en shock, sincronizada con Goten y la congoja que desde siempre, había sido su más grande flagelo.

Recordó aquella nefasta noche de luna llena donde Sasuke se despidió de ella con un hermético "gracias", abandonando a sus amigos y su vida como ninja de la hoja. Cuando suplicó a Naruto entre desesperadas lágrimas, un día después, que lo trajera de vuelta, así como el día en que se fue a entrenar con Jiraiya por tres años y quedó más sola que nunca, pues Goten también partió sin decir adiós en un viaje que creyó sin retorno. Porque en todos esos acontecimientos y en todo ese tiempo, fue siempre una carga, un estorbo, una débil, un motivo de preocupación para los demás y nunca, nunca, una solución o luz en la oscuridad.

Y tres años después, entrenando incansablemente con Tsunade, todo permanecía igual; exacta y malditamente igual. Lejos de ser una ayuda para rescatar a Sasuke de las sombras, ponía más peso en los hombros de Naruto, como si sólo él tuviera que lidiar con tanto dolor y responsabilidad; y con recordarle su promesa de traer a Uchiha de vuelta, no hacía más que provocar sufrimiento en su gran amigo, mientras ella sufría pero sólo por tenerle lejos, no por desbaratarse en desgarradora pena cada vez que su habilidad de pelea fracasaba y se hacía insuficiente para traerlo a casa. Ése trago amargo, el peor de todos, es el que le tocaba zamparse a Naruto.

Se sentó en la cama, a un lado del saiyajin. Trató de ser realmente fuerte por primera vez en su patética vida y, conteniendo las lágrimas, apoyó la cabeza en su lastimado pecho y lo abrazó.

―Siempre me siento así, Goten. Pero no te preocupes. Entre los dos, haremos que muchas cosas cambien…

#################################################

Fin del capítulo

(1) Es el apodo que le tienen los peleadores del Otro Mundo a Blizzard. Al ser bueno y tener su respectiva aureola de ángel, le viene mejor que "Demonio del frío".

(2) Doble aclaratoria. Los golpes de Cabba ssj1 en DBS hacían temblar un planeta cuatro veces más grande que la Tierra. Goten aquí a su máxima capacidad tendría un poder cercano a Vegetto base (puede derrotar a Super Boo fusionado con todos aunque con más dificultad).

¿Ya vieron que Goten no es tan inmune a las mujeres? Por el contrario, inventé que tener la cola de saiyajin empeora su revoltijo de hormonas adolescentes, eso sumado a su ignorancia en el tema, derivará en más situaciones de este tipo.

La pelea con Blizzard fue para que se hagan una idea de su poder, que se asemeja al de Goku ssjgod (rojo) o tal vez más. Si usa ki divino con su forma Golden, es superior a un ssjblue, es decir, abismalmente más fuerte que lo mostrado en este cap. Así el 9no universo tendrá con qué defenderse en el torneo.

Como sabrán los que siguen DBS, ya se vio cuál es el Dios de la Destrucción del 9no universo. Tal vez muchos no lo recuerden, pero cuando escribía "Dos Saiyajins en Konoha" yo planeaba hacer mi propio Hakaishin, que sería mujer, pero eso fue antes de que existiera DBS, ni siquiera había salido la película de Freezer, por lo que evidentemente la cuestión iba a cambiar, mi única opción para que la cosa encajara es que saliera la diosa que parece Cleopatra, pero salió lo menos femenino posible de entre todas las opciones: el enano barbudo jajaja. En fin, mi primer pensamiento fue desecharlo y poner mi propio Hakaishin como tenía planeado, pero decidí esperar y ver si dicho Dios resulta ser agradable como personaje y tal vez cambie de opinión. Eso sí, el Kaioshin de mi fic que inventó los árboles no será el que se mostró, por muy malvado que parezca, recuerden que pueden haber varios Kaioshin por universo, voy a aprovecharme de eso.

Por último, un dato. Hoy, a los 18 días de este mes de febrero, este fic cumple 1 año de haberse publicado, por eso decidí subir el capítulo hoy aunque ya podía hacerlo desde hace unos días. Gracias a todos, el fic continúa por el apoyo de ustedes.

Espero les haya gustado. Como siempre, anímense a escribir sus comentarios. ¡Saludos!