Aquí el capitulo chicos espero sea de su agrado, actualizo el lunes c: espero les sigua gustando la historia.
Disclaimer: HP no es mio es de JK Rowling
The Sunkn Norweigan no es de mi creanción es nombre de la canción de mi banda favorita, Alestorm, al igual que la frase abajo del mismo.
Capítulo 9:
Viejos amigos.
Estaba anocheciendo cuando la tripulación de Harry bajaba en una isla en la cual se podían ver diversos muelles donde estaban anclados un sin número de barcos piratas, todos con sus distintivas banderas de a que capitán le pertenecían.
Del barco solo descendían Ginny, Harry, Ron, Hermione, Seamus y Dean, mientras que los demás se quedaban a resguardar el navío en caso de que alguien lo quisiera robar o sabotear, inclusive entre los piratas había rivalidades y Harry tenía muchos enemigos y rivales como aliados y amigos.
La isla era como la representación de la decadencia humana, había borrachos tirados en la calle, prostitutas ofreciendo sus servicios a bucaneros ebrios, mientras que pequeños niños de no más de once o doce años intentaban robarle a los adultos que estaban perdidos en el alcohol, no se podía ver ningún estilo de guardia en el sitio, era un sitio completamente gobernado por el libertinaje de las personas que habitaban en él, de igual manera se podía visualizar diversas tabernas abiertas, que iban desde nombres estilo, "La perla del océano" o "El sable de Morgan", que de igual manera en su interior se veía inclusive más decadencia que afuera, diversas mujeres de la vida galante follando encima de las mesas de las tabernas con deplorables individuos ahogados en los efectos del alcohol mientras que otros entablados en conversaciones, peleas e incluso asesinatos en plena taberna, mientras que los taberneros y las meseras tomaban ordenes sin poner atención a todo el libertinaje que sucedía en sus establecimientos, era como si no les importara o como si ya estuvieran acostumbrado a ello.
-Esto es la isla Kraken…un tanto deplorable diría yo, pero no puedo manejar a todos mis colegas, aparte de que ni me importa un décimo la vida de estas ratas marinas, muchos de ellos mueren en menos de una o dos semanas en alta mar, a manos de Voldemort, las coronas o traicionados por sus compañeros, este estilo de vida es deplorable, me da asco debería de decirlo, lamentablemente no todos los piratas son como mi tripulación y yo, hay piratas que piensan que solo se necesita destruir, fornicar y beber, muy pocos de ellos saben pelear propiamente con una espada y me atrevo a decir que ninguno de ellos daría la vida por sus compañeros o su capitán, como mi tripulación lo haría, si cada vez el ser un pirata cualquiera lo puede lograr…- decía con cierto enojo Harry mientras tomaba de la mano a Ginny la cual la guiaba a una taberna que parecía más tranquila que las demás y la chica alcanzaba a leer el nombre de la misma "El Noruego Hundido" y debajo del nombre estaba la leyenda "Alcen sus tarros de alcohol hacia el cielo".
Al acercarse a la entrada, Harry abría la puerta y dejaba pasar primero a Hermione seguida por Ron, posteriormente Ginny y el y cubriéndoles las espaldas Seamus y Dean.
El sitio estaba en orden, por lo que veía en ese lugar solo se encontraban piratas con mucho dinero o capitanes de los diversos barcos que había visto en el muelle Ginny.
El tabernero, calvo y con pocos dientes alzaba la mirada hacia los recién llegados.
-Capitán Potter es un placer tenerlo de vuelta en esta humilde taberna, ¿Qué les podemos ofrecer?—decía el cantinero.
-Buenas noches Tom, por el momento nada, me preguntaba si ya habían llegado Hagrid y el capitán Slughorn- decía Harry viendo al tabernero.
-Si, han llegado hace alrededor de diez minutos antes de ustedes, están arriba en los cuartos privados, por favor suba, enseguida mando a Hannah para que los atienda—decía mientras señalaba hacia la joven de cabello rubio lacio y ojos marrones, vestida con un pequeño atuendo de falda y una camisa un poco escotada con botas y su cabello suelto cayendo hacia atrás de su espalda.
-Me parece excelente Tom—decía Harry y comenzaba ascendiendo las escaleras con sus compañeros, hasta llegar a un pasillo, el cual no estaba muy iluminado, mientras que al final del sitio había una puerta cerrada a la cual se dirigían todos y estando cerca de ella Harry tocaba en lo que parecía código morse.
Se escuchaban movimientos de sillas en el sitio seguidos por una voz un golpeada pero pareciera alegre.
-¿Harry?—
-Ese mismo.—respondía Harry con una sonrisa.
La puerta se abría y parado en el marco de la misma estaba parado un gigante ante los ojos de Ginny, media mínimo dos metros y medio de altura, su barba era salvaje y enmarañada, unos ojos color negros de los cuales se podía sentir emanando de ellos un calor inigualable y cierto sentimiento de seguridad con solo estar cerca de él, traía pantalones que parecían de piel de oso, y un chaleco de piel de algún otro animal exótico, con una camisa de manta negra, en su costado portaba una espada de colosal tamaño, sus manos eran fácilmente cuatro manos de Ginny, mientras que las botas que calzaban parecían del tamaño de delfines bebes.
-Harry, pequeño Harry tiempo sin verte, ¿cuánto, un año?—cuestionaba el gigante mientras abrazaba al capitán, el cual respondía el abrazo de aquel peculiar personaje.
-Si Hagrid alrededor de un año creo yo, ¿Cómo has estado últimamente?—cuestionaba el chico.
-Muy bien Harry, debería decir de maravilla, ayudando al viejo capitán Slughorn—decía sonriendo el gigante para posteriormente escanear a los acompañantes de Harry.
-Hermione, pequeña devoradora de libros es un gusto volverte a ver. Dean, Seamus los mejores artilleros de los mares, me alegra tanto verlos con vida aún—sonreía lleno de júbilo el hombre llamado Hagrid y posteriormente su mirada caía en la pelirroja y su hermano los cuales no habían quitado la mirada del gigantesco ser mostrando una muy clara expresión de asombro.
-Veo que tienes nuevos reclutas Harry, ¿Quiénes son?—preguntaba .
-Ellos son La señorita Ginevra Weasley y su hermano Ronald Weasley, se unieron a mi tripulación ya hace unos días—decía Harry con una muy marcada sonrisa en sus labios, la cual percibía el gigante.
-Es un gran regocijo conocerlos jóvenes Weasley, no pudieron haber escogido mejor capitán a quien darle su fidelidad—decía el gran hombre con una amplia sonrisa en su rostro.
-El gusto es nuestro señor Hagrid.—decían los hermanos juntos.
-Hagrid, deja pasar a Harry ya no tenemos mucho tiempo…- se escuchaba una voz ya de alguien grande.
-Claro que si capitán, vamos chicos adentro—decía Hagrid quitándose de la y dejándolos pasar a una habitación alumbrada por muchas velas, y en medio de ella estaba sentado en una mesa un hombre de avanzada edad y un robusto cuerpo, con un bigote pronunciado y lleno de canas, estaba casi calvo y vestía muy similar a Harry.
-Harry, querido chico por favor siéntate, igual todos tus muchachos, tenemos mucho de qué hablar…- decía el capitán amigo de Harry, mientras señalaba a las sillas que estaban en la habitación y todos se sentaban.
-¿Cómo se encuentra capitán Slughorn?—preguntaba Harry viéndolo mientras tomaba asiento.
-Cada día más cansado Harry, mi alma no tarda en dejar mi cuerpo, por eso te he mandado llamar aquí, tengo muchas cosas que contarte—decía Slughorn y posteriormente tocia ruidosamente.
En ese momento se escuchaba un leve golpeteo en la puerta.
-Adelante…- decía la voz de Harry y con ello entraban Luna y Neville.
-Querida Luna y Valiente Neville, pensé que no los volvería a ver—decía Slughorn con una amplia sonrisa en su rostro.
-Perdone la tardanza capitán Slughorn, fuimos a reabastecer las provisiones del barco—decía Luna con una sonrisa mientras se sentaba.
-Perfecto ahora estamos todos aquí empezare con lo que les tengo que contar—decía Slughorn.
-Primero que nada ya saben la leyenda del Holandés Errante, así que no me tengo que detenerme en eso, bueno como sabrán Voldemort tomo el mando de dicha nave hace ya más de una década, y la ha usado para sus fines macabros, por lo que nos han informado su tripulación va aumentando en número con forme pasan los días, pronto tendrá una arma entera para tomar los mares y océanos si así lo desea, cada barco que hunde de ahí recluta más seguidores, gente que no tiene nada que perder y sí mucho que ganar, cada una de esas personas se está dedicando a vender su alma a Voldemort para ser parte de aquella tripulación y si los rumores son ciertos, aquella flota que atacara a los piratas y a las coronas por igual, quiere tener el monopolio de todas las aguas del mundo, quiere ser el único que las navegue y por eso está creando armada de tal magnitud, declarara la guerra y destruirá a todos los que surquen los océanos, mi tripulación está intentando detener esto, hemos entablado batallas con muchos de los que han jurado fidelidad a Voldemort, y los hemos derrotado, pero estamos perdiendo fuerza, antier que entablamos una perdimos al marinero Argus Filch, murió en combate, pareciera que los guerreros de Voldemort son muy poderoso, casí invencibles…- decía preocupado Slughorn –nos ha costado mucho poderlos detener derrotar y más aún si están en el océano, mar o cualquier fuente de agua, pero son más débiles en tierra firme, como si perdieran su poder en la misma, esto no aplica si están en un barco, tienes que tener eso en cuenta Harry, esto será más difícil de lo que predijo Dumbledore, esto cada vez se está saliendo más de control y es muy peligroso, pero tenemos fe en ti jovencito, te has probado como el mejor capitán en mucho tiempo, un digno ejemplo de James y Lily, ambos estarían orgullosos de ti—sonreía Slughorn mientras veía al pelinegro.
Harry escuchaba las palabras de Slughorn y sentía el latir de su corazón acelerarse mientras la sangre le hervía de enojo y furia, ese maldito Voldemort, no tenía limite su maldad, planeaba ser un maldito gobernante tirano, quería hacer que nadie navegara los mares libres, pero eso no se lo iba a permitir, él se encargaría de derrotarlo y mandarlo al abismo de donde vino, nadie tomaría los mares que el navego desde pequeño con sus padres, ese sitio era donde él había crecido y disfrutado los cortos años que pudo al lado de las personas que más amo, en este mundo, Lily, James, Sirius y Lupin, cada momento, cada enseñanza que había tenido con ellos estaba como recuerdo en el mar, esa gran masa de agua tenia todos los sueños de él y sus padres cada momento compartido con ellos antes de morir, no le permitiría a Voldemort corromperlo con su presencia, eso jamás lo dejaría, estaba destinado a detenerlo a costa de perder su vida, pero era un sacrificio que tenía que hacer, nadie más podría, y menos si ahora tenían a la corona portuguesa de su lado, teniendo al bastardo de Snape y Pettigrew infiltrada en ella, esto iba a ser difícil y más si los rumores eran ciertos, que la familia Malfloy había sido también corrompida por ellos ahora tendrían parte de Reino Unido en su contra, todo esto se estaba saliendo de control, pero él lo detendría, confiaba en sus compañeros y en el amor que le tenía a Ginny, sabía que con ellos nunca podría perder, todo saldría bien, acorde a lo que el gran Dumbledore había deseado y planeado, se iba a cumplir de eso él se encargaría a costa de todo.
-Tenemos igualmente otro problema, Voldemort ha liberado al Kraken en el océano….—decía Slughorn lo cual hacia palidecer a todos, excepto a Ginny y a Ron que no entendían lo que pasaba del todo.
-El Kraken…¿Qué es eso? ¿No era solo una leyenda?—cuestionaba Ron.
-El kraken es una criatura marina de la mitología escandinava y finlandesa descrita comúnmente como un tipo de pulpo o calamar gigante que, emergiendo de las profundidades, atacaba barcos y devoraba a los marinos. La leyenda puede realmente haberse originado de avistamientos de calamares gigantes reales que estimadamente tendrían de trece a quince metros de largo, incluyendo los tentáculos—decía Harry con cierto temor en su voz, algo que nunca le había pasado -Cuentos antiguos, describen al kraken como un animal "del tamaño de una isla flotante" se decía que el dorso de un Kraken adulto tenía una longitud de dos kilómetros, cuyo verdadero peligro para los marineros no es la criatura misma, sino el remolino que crea después de sumergirse rápidamente en el océano.—terminaba de contar Potter aun un poco nervioso.
-Tenemos que destruir a esa bestia- decía Luna
-Si debemos hacerlo, si no será aún más difícil detener a Voldemort, teniendo a esa bestia de su lado sería casi imposible atacarlo sin que la tengamos encima, esa es nuestra nueva misión…no queda de otra compañeros…¿Quién está conmigo?— decía Harry
-Todos Harry, todos estamos listos y dispuestos a dar nuestra vida en esta nueva contienda, siempre nos has guiado bien y sabemos que ahora de igual manera lo harás en estos momentos, nunca nos has fallado y nunca te fallaremos a ti, todos queremos detener esta maldita injusticia que está haciendo aquel llamado Voldemort, cuenta con todos nosotros—decía firmemente Hermione mientras todos los demás asentían ante lo dicho por la castaña.
Harry los observaba a cada uno de ellos sintiendo una gran ola de felicidad abrumando su corazón, estos marineros, sus amigos y su familia nunca le han dado la espalda y ahora menos, sabía que con ellos esto sería posible nunca se había sentido más afortunado en esos momentos.
-Confiamos todos en ti Harry, sabemos que tú eres nuestra forma de salir de todo esto, sabemos que tu podrás derrotar a este farsante capitán y con ello restaurar la paz en los océanos, sé que es mucho para pedirte en tu corta edad pero confiamos en ti y en lo que representas ahora, todo mundo en los mares habla de ti y del Venganza de la Reina Anna, eres temido por todo mundo desde los mismos nobles ingleses incluso el gran Voldemort te teme, sabe que tú eres el único que puede presentarle una verdadera amenaza, ya que sabe que tus tripulantes no muere, llaman a tu barco, el barco inmortal, nadie lo ha podido abordar y mucho menos conquistado, tienes el poder para detener todo lo que él está haciendo por favor Harry…hazlo—decía Slughorn con ojos vidriosos y llenos de lágrimas –No sabes cuánto nos gustaría ayudarte pero cada vez estamos más débiles somos viejos ya Harry esto se lo tenemos que dejar a los jóvenes, aunque siempre les ayudaremos eso no tienes que dudarlo, solo te pido por nosotros por la memoria de Dumbledore, la de tus padres, padrino y Lupin, que lo logres—
-Lo hare Slughorn, no te preocupes por ello, no dejare a esa maldita sabandija que haga lo que se le plazca en mi casa, en la casa que era de mis padres y en la que es de mi tripulación, nadie seguirá cometiendo ese tipo de atrocidades en mi hogar, ese sitio me vio crecer y convertirme en capitán, voy la boda de mis padres, la unión del amor de ellos, me vio nacer y ahora un maldito cree que puede corromper tan hermoso lugar sin que yo esté ahí para protegerlo para resguardarlo, que mal esta—decía firmemente el joven capitán mientras se levantaba de su asiento.
-Otra cosa Harry, los lords piratas se unirán en cabo tortuga, para la junta y las decisiones que se tomaran conforme a lo de Voldemort, por lo cual tú tienes que ir a ella, ya que tu padre era un lord y es necesaria que tu vayas a la misma, será en exactamente diez días a partir de hoy Harry, tienes que estar presente ya que tengo una idea que hará que todos los piratas te ayuden, claro todos los piratas aún honorables que quedan en este mundo—decía Slughorn.
-Lo hare capitán ahí estaré.—
-Ahora pasando a otros asuntos, por favor tú y tu tripulación acepten cenar con nosotros, ya mandamos traer a las señoritas Patil para que nos acompañen en esta velada.—decía el robusto señor.
-Desde luego que los acompañaremos capitán será un honor y gran regocijo compartir esta mesa con usted—decía Harry y en ese momento entraban las gemelas cocinaras seguidas por varias meseras entre ellas Hannah, la cual veía a Neville y este mismo la veía de igual manera ambos sonriéndose y sonrojándose al verse.
-Bien, buen provecho a todos—decía Slughorn cuando terminaban de poner los platillos frente de ellos.
Ginny se les quedaba viendo a Harry y a todos ellos, piratas que vivían al día sin saber que les deparaba el futuro, gente que no tenía miedo a morir, que sabían que el siguiente día podría ser el último en la tierra para ellos, pero aun así siempre estaban sonriendo, contentos de compartir esos momentos entre ellos, haciéndose compañía sin preocuparse por un mañana, eran felices con esa vida y siempre seria así y ahora ella lo sería al lado de ellos pero sobre todo a lado de Harry.
