AU Universe. Combinación de las dos películas.

Disclaimer: Los libros y películas de Cómo entrenar a tu Dragón le pertenecen a Cressida Cowell y a Dreamworks Animation, respectivamente.


No hay necesidad de decir adiós

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Ya era de mañana y Stoick ya se encontraba despierto al igual que su tripulación. A pesar de la leve lluvia de anoche, avanzaron notablemente en el trayecto hacia el nido de dragones. Sin embargo, a pesar de que el sol estaba brillando brindándoles luz, al rededor había muchas nubes que amenazaban su trayecto. Pero no se detendrían, no al menos hasta que no hubiera nada en qué seguir.

―Casi puedo olerlos―dijo Stoick mientras miraba el mapa.

―Ah, ese fui yo―comentó Alvin con pena.

Stoick y Spitelout lo miraron de mala forma, mientras que otro vikingo que estaba enseguida de Alvin se apartó de él. Ignorando el comentario, Stoick miró hacia la niebla oscura que cubría la visibilidad del camino y muy a penas lograba verse la punta de un risco.

―Despacio―siguió el Jefe de la tribu. Cada vikingo que iba a bordo miraron el lugar y un leve escalofrío les invadió. Esto era una locura―Adéntranos.

―Todo a babor―indició el vikingo que manejaba el barco.

―Hacia las puertas de la oscuridad.

―Este plan ya no me está gustando―le susurró Alvin a Spitelout.

―A nadie―respondió el hombre.

Los tres barcos se adentraron a la niebla y ya no se pudieron ver más. No pasó mucho tiempo cuando se oyeron unos gritos.


―¿Y para qué servirán esas paredes?

Valka y Gobber terminaban de montar la arena para el entrenamiento de hoy con el Nader. Valka no estaba muy de acuerdo con los métodos que su mejor amigo utilizaba, pero no había manera de ponerlo en duda, después de todo Stoick lo puso a cargo del entrenamiento por algo. Aún así, no evitaba preguntarse si su marido no estaba igual de demente que Gobber.

―Debes tener fe en mi, Val―le dijo Gobber mientras se daba unos golpes en su hombro con su mano buena―Te aseguro que los chicos van a adorar este día

―Sí... No estoy tan segura de eso―una vez que terminaron de poner los muros, los cuales formaron una especie de laberinto, salieron de la arena para esperar a la llegada de los chicos―¿Y cuándo les voy a enseñar algo? No sé, tal vez cómo manejar una hacha o cómo dar patadas.

Gobber la miró y después se rió indiscriminadamente.

―¡Eso ya lo tienen aprendido antes de que gatearan! ―comentó el herrero entre risas.

―¿Entonces por qué me tienes aquí? ―discutió la mujer poniendo una mala cara ante las risas―Stoick dijo que te iba a ayudar, así que pensé que sería para hacer algo más que sólo preparar la arena.

―En un principio sí pensé en que les dieras unas clases de manejo de armas, pero veo que eso no servirá.

―¿Y por qué no?

No hubo oportunidad de responder cuando los cinco jóvenes llegaron. Excluyendo solamente a Fishlegs, los chicos lucían bastante emocionados con el entrenamiento de hoy. Gobber sólo les indico que entraran y que caminaran por el lugar, tomando caminos diferentes. Antes de que el rubio cerrara la puerta de la arena, Valka lo detuvo.

―¡¿No entrarás con ellos?! ―le dijo alarmada

―¿Y dejar que el Nader me mate? No gracias.

¡Cómo le estresaba Gobber! Valka tomó su hacha y se adentró al laberinto. No iba a dejar que esos niños salieran lastimados por la negligencia de Gobber, quien cuando la vio entrar, sólo rodó sus ojos. Momentos después, Gobber liberó al dragón.

Entre lo que caminaba, Valka miró a Gobber recargado en la reja de la arena.

―Sabes, me di cuenta que no hay mucho entrenamiento en lo que haces―argumentó mientras levantaba su hacha―¡Adentrarlos sin decirles que hacer no es...!

El disparo del Nader golpeó su hacha, destruyendo la parte de arriba. La mujer dio un grito de sorpresa y miró hacia enfrente, el Nader iba hacia ella.

―¡Quién te manda adentrarte! ―le gritó Gobber al verla correr del dragón―Hoy, van a aprender sobre el ataque

A donde corriera, el Nader estaba asechando a Valka y ella comenzó a sentir miedo. Podría haber salido viva del Stormcutter, pero no se iba a detener a experimentar con este dragón, no si estaba así de alterado.

―Los Naders son veloces y ágiles, su trabajo es ser más veloces y más ágiles.

Valka logró perder de vista al Nader, quien ahora había encontrado a Fishlegs. El dragón le disparó picos de su cola directo al chico, afortunadamente se cubrió con su escudo y no sufrió daño.

―¡Empiezo a cuestionar tus métodos de enseñanza! ―le gritó el chico mientras corría, literalmente, por su vida.

Valka no podía estar más de acuerdo en eso. Ayudó al joven Ingerman a perder de vista al Nader y vio el rostro de aburrimiento que tenía Gobber. Sabía que su amigo tenía un concepto extraño de diversión, pero eso era demasiado.

―Busquen su punto ciego―indicó Gobber como si fuera lo más obvio. Entre tanto, Valka corría indefensa por todo el laberinto buscando a los demás chicos para ponerlos a salvo. No se di cuenta que justo después de que ella pasara, los gemelos corrieron de donde ella se alejaba―Todo dragón tiene uno. Búsquenlo, escóndanse en él y ataquen.

Ruffnut y Tuffnut se encontraron cara a cara con el Nader. Valka no lo vio, pero el dragón no los atacó de inmediato, en cambio, se detuvo a olerlos y a mirarlos fijamente. Ruffnut inhaló fuertemente y lamentablemente, olfateó el olor que su hermano desprendía.

―Urg. ¿Qué nunca te bañas? ―si se movían a la izquierda, el dragón los imitaba; si se movían a la derecha, el dragón también lo hacía. Parecía que estaba dispuesto a no dejarlos ir.

―Si no te gusta, ¡busca tu punto ciego! ―Tuffnut golpeó a su hermana y se olvidaron del dragón.

Enojada, Ruffnut empujó el escudo de su hermano con el suyo y ambos se miraron.

―¡Yo te voy a hacer uno! ―la chica chocó su cabeza con la de Tuffnut y sus cascos se atoraron.

Reaccionaron justo a tiempo, pues el Nader parecía haberse cansado de ellos y les disparó. Valka los vio de nuevo y los separó rápidamente.

―¡Escóndanse! ―les ordenó.

―Punto ciego sí. Punto sordo, no exactamente―Gobber soltó una risa cuando vio a Astrid y Snotlout correr, y Valka detrás de ellos.

―Parece que estás disfrutando esto, ¿no? ―le dijo la mujer un poco molesta.

―Mientras a ti no te pase nada, puedo estar aquí todo el día viéndolos sufrir.

Valka rodó sus ojos. Y se quedó discutiendo con Gobber.

Ente tanto, Astrid y Snotlout se encontraron con el Nader. La chica iba a aventar su hacha cuando Snotlout la empujó.

―¡Oye! ―le reclamó Astrid.

―A un lado, nena. Yo me encargo―Sin apuntar a ningún lado, Snotlout aventó su mazo y le dio a un muro. El Nader soltó una especie de risa ante su fallo―El sol me deslumbró, Astrid―El Nader disparó y los dos corrieron de él―¿Qué quieres que haga? ¿Qué bloquee el sol? Podría hacerlo, pero no me da tiempo...

Astrid siguió derecho, lado en donde Valka seguía hablando con Gobber, mientras que Snotlout dio la vuelta. Astrid se resbaló y chocó contra el muro, asustando a Valka. Luego, la chica corrió y el Nader se dio un golpe directo con el mismo muro. La mujer palideció totalmente cuando vio que el dragón seguía a la rubia a todas partes, sin importar hacia donde fuera.

Comenzaron a destruir el laberinto y a Valka le desesperaba que Gobber no hiciera nada. Los otros cuatro jóvenes corrieron frente a ella.

―¡Valka!

La mujer se giró y vio a Astrid saltando de los muros que caían.

―¡Lady Valka!

Valka se fue de espaldas y Astrid cayó sobre ella. El hacha que la chica traía le quedó a centímetros de su mejilla, un poco más y se hubiera despedido de esta vida. Astrid intentaba liberar su hacha, que se había atorado con un trozo de madera grueso de un muro destruido, sin importar que estaba aplastando a la mujer.

―Déjame... eh... ¿por qué no te...? ―tartamudeó Valka.

Astrid se levantó y entonces el Nader las vio. En lo que Valka se levantaba, Astrid estaba desesperada por liberar su hacha. Valka vio con horror como el Nader iba directo hacia ella y la ayudó a sacar su hacha. Al final, entre las dos lo lograron mover el arma y Astrid le dio de lleno al Nader en su pico con todo y la madera.

El dragón aulló y las dejó en paz.

―Muy bien, Astrid―felicitó Gobber.

Valka la tomó de los hombros y comenzó a examinarla.

―¿Estás bien? ¿No te hiciste algo? ¿Sientes dolor en alguna parte?

Astrid se abrumó ante las preguntas de la mujer, y sin mucha delicadeza, la apartó de ella.

―Lady Valka, no se ofenda pero ¿acaso esto es una broma para usted? ―Astrid tenía un rostro de enfado y Valka se dio cuenta que se estaba contendiendo en insultarla―Nosotros no somos unos niños indefensos. Usted pudo haber perdido a su hijo a causa de un dragón, pero nosotros no somos él. Sabemos cómo defendernos.

Valka mostró una expresión de dolor combinada con sorpresa. Los gemelos se miraron nerviosos y Fishlegs apretó su escudo contra él, mientras que Snotlout cerró sus ojos. Astrid cayó en cuenta en lo que dijo e inmediatamente quiso componerlo.

―L-lo siento... No quise... No fue mi intención...

―Está bien―dijo Valka con suavidad―Ustedes no son mi hijo, lo sé bien.

Valka se giró y cuando Gobber abrió la puerta, ella se fue sin dar ninguna explicación.

―Tienes suerte que Valka no sea Stoick―habló Gobber inexpresivamente―Largo de aquí, es todo por hoy.

No esperaron más y los chicos se fueron.


Valka llegó a su casa, cerró su puerta y se deslizó en ella.

La chica Hofferson había hecho un buen punto. Ninguno de ellos era Hiccup, pero sentía le necesidad que debía protegerlos aún cuando ellos no lo pedían. Era como si ese instinto maternal surgiera en ella, lo cual era ridículo y no tenía caso de tenerlo, pues su hijo ya estaba muerto y no iba a tener ningún otro. Aunque tal vez eso le hacía falta en su vida. Tener a alguien a quien cuidar y por quién velar. No disfrutó lo suficiente a Hiccup y ahora, inconscientemente, quería jugar al papel de una madre con uno de ellos y eso no era justo.

Tomó sus rodillas con sus manos y ocultó su rostro en ellas. Quería a Stoick a su lado, él siempre sabía que decirle en estos momentos. Esta guerra de dragones los estaba acabando, la estaban acabando a ella. Ya no sabía que más hacer.

Cuando vio al Nader ir directo a donde se encontraba junto con Astrid, por un momento no supo si debía atacar o no. Es por eso que mejor soltó el hacha y dejo que la chica hiciera el trabajo. Seguía teniendo esa pregunta del por qué el Stormcutter no le hizo nada, y no quería volver a matar a otro dragón de nuevo.

¿Seguiría el Stormcutter en la cala? Era muy probable, después de todo estaba herido y no podía volar. Una loca idea se cruzó por su mente. Se puso de pie y se dirigió a la cocina. El dragón quiso comer algo ayer pero no logró pescar nada, así que ella le llevaría un pescado. ¿Por qué? Meh, media curiosidad. No sabía si el dragón lo iba a aceptar, pero no perdía nada en intentarlo.

Antes de salir por la puerta trasera, tomó su escudo.

Ojala y no se arrepienta de esto.


―Te pasaste―le reprimió Snotlout a Astrid.

Los cinco estaban paseando por el bosque, nada como despejar tu mente luego de casi morir en el entrenamiento de dragones.

―No tienes que decírmelo, lo sé―dijo Astrid enojada―Pero tu tía me saca de quiso, cree que somos unos... niños que necesitan protección

―Debes entenderla, ella perdió a su hijo.

―Sí y tú estás muy contento por eso―comentó Tuffnut y su hermana se rió.

Snotlout miró de una my mala manera a los gemelos.

―¿Creen que me hace feliz haber perdido a mi primo?

―No lo creemos, lo sabemos―continuó Ruffnut. Para ese momento, los chicos habían dejado de caminar―Si tu primo no hubiera sido comido por dragones, no serías el próximo a ser Jefe.

―Exacto, serías el segundo a ser Jefe. Al menos hasta que tu primo tuviera un heredero―Tuffnut se quedó unos momentos pensando―¿Cuál era su nombre otra vez? ¿Haffcup?

―¿Hucaap? ―siguió su gemela confundida.

―Hiccup―les corrigió Astrid.

―¡Eso! ―dijo Tuffnut―Serías la sombra de Hiccup.

Los gemelos estallaron en risas y Snotlout no dijo nada. Una parte de él, una muy pequeña parte de él, de verdad que se alegraba que su primo hubiera sido comido. Él iba a ser el siguiente en la línea para ser Jefe de Berk y francamente estaba orgulloso de ello.

―Tal vez tengan razón.

―Oh, la tenemos―Tuffnut lo abrazó de lado―Hiccup, Jefe de Berk. Snotlout, Jefe de Berk. ¿Cuál se oye mejor?

Snotlout sonrió con sarna.

―El mío, claro.

―Uh.. hablar del hijo del Jefe está prohibido―dijo Fishlegs temeroso―¿Qué pasa si alguien nos oye?

Astrid no comentó nada, pero estaba de acuerdo. Ella no tenía la intención de mencionar al hijo del Jefe cuando discutió con Valka, pero el enojo de ese entonces sacó lo peor de ella.

―Estamos en el bosque, casi en medio de la nada. No hay nadie que no escuche―comentó Ruffnut con un tono de burla.

―De hecho si lo hay―habló Tuffnut seriamente.

El interior de los chicos se contrajo al oírlo. Tuffnut dejó a Snotlout y caminó hasta un arbusto.

―Disculpe Señor arbusto, ¿podría no decir nada de lo que escuchó? ―dijo en tono burlón y luego bajó la voz―Hablar del hijo del Jefe está prohibido.

Ruffnut no tardó en carcajearse al igual que Snotlout. Fishlegs sonrió solamente y Astrid medio se quiso reír. Tuffnut también se estaba riendo, pero esa risa no duró mucho.

Algo salió del arbusto y tacleó a Tuffnut, asustando a los chicos.

―¡Quítenmelo! ―gritó Tuffnut.

―¡Dragón!

Snotlout tacleó a la criatura y Tuffnut inmediatamente se puso de pie y corrió hacia su gemela. Fishlegs, al ver a Snotlout luchar contra la criatura, le aventó su martillo en la cabeza, logrando hacer que lo viera. No podían dar una descripción clara de cómo era, podían ver que era negro, largo y su rostro estaba cubierto por lo que fuera que le salía de su cabeza. La sombra de los árboles no dejaba ver bien su apariencia.

Astrid gritó y se dirigió hacia eso con hacha alzada, pero eso fue más rápido y se alejó de ella, haciendo que chocara contra Snotlout y ambos fueran al suelo.

―Ahhh... ―las piernas de Fishlegs temblaron cuando vio que se acercaba sigilosamente hacia él. Primero en dos patas y luego se puso en cuatro.

Un gran rugido de escuchó por el lugar. La criatura alzó su cabeza y se puso en dos patas de nuevo. Cuando giró su cabeza, Fishlegs tuvo que aguantar gritar en ese momento. Al final, la cosa les gruñó y se alejó de ahí.

―Que. Fue. Eso―dijo Ruffnut confundida.

―Nunca había visto un dragón así―confesó Snotlout.

―Fishlegs, tú eres el más conocedor de dragones. ¿Puedes decirnos que era?

Fishlegs negó suavemente ante la pregunta de Astrid.

―No era un dragón.

―¿Bromeas? ¡Tenía escamas negras y garras! ―discutió Snotlout y luego señaló su brazo―¡Me rasguño!

―Pero... cuando giró su cabeza pude ver una cara.

―¡Miren! ¡Yo le arranqué algo cuando me atacó!

Todos se amontonaron para ver lo que Tuffnut tenía en su mano.

―¿Un mechón de cabello café?


Notas de la autora: Jamás, jamás, jamás, dejen un proyecto final a último momento. Hola a todos! Luego de una semana estresante, un fin de semana aún más, aquí les dejo un capítulo. Estoy a días de terminar mis clases, pero quería dejarles el capítulo de una vez. Estoy de prisa, pero les agradezco infinitamente sus reviews!

Agradezco sus reviews a: IviChi, Lady Nightmare thmda, Emarulde, Sirai, shazam, LightInfinite18, HeiMao3, Lightscales15, Atzuko-san, fanatico z , LaRojas09, shinobydakira.93, Aoki.

Que tengan muy buena semana todos.

Saludos~!