Declaración

La luz de la luna ilumina tenuemente la habitación de una pequeña casa en la parte baja de las doce casas, en ella Kiki, se encuentra junto a Shaina cuidando a Serge, quien aún permanecía inconsciente por la pérdida de sangre y las heridas sufridas en su cuerpo.

[Kiki/Aries]-En serio Shaina, muchas gracias por salvarlo.

[Shaina/Ofiuco]-Ya te lo dije Kiki, no tienes que agradecerme nada. Además ese Berserker logró escapar.

[Kiki/Aries]-Ya pagará por lo que hizo, pero aun así… nuestros Santos de Bronce no tienen oportunidad contra ellos...

[Patriarca]-No hables de esa manera Kiki, sabes bien que no es así.

Shaina y Kiki se giraron sobresaltados al reconocer la voz del Patriarca detrás de ellos, y al girarse lo vieron con su casco y entrando con la pequeña Athena que rápidamente se abalanzó hacia Serge en sollozos agarrando su mano entre las suyas.

[Sophie/Athena]-¡Serge! ¡Serge! Resiste, no te mueras.

Los tres guerreros no pudieron evitar el ambiente sombrío que los rodeó inmediatamente ante aquella escena desgarradora y el hecho de que la Athena que tendría que liderar aquella cruenta batalla no era más que una niña pequeña.

[Shaina/Ofiuco]-¿Estas seguro que esto esta bien? No me parece que esté lista para enfrentarse a Ares. Además, ¿Donde estaban los demás? ¿Y por qué no podemos sentir sus cosmoenergías?

El Patriarca miró a Sophie con cariño y luego a Shaina.

[Patriarca]-No se si esté bien o no, pero es Athena y como tal es su destino, además recuerda que si se desea con fervor se pueden alcanzar grandes milagros.

Hizo una pausa acercándose a Serge y a Sophie acariciando con suavidad la cabeza de ambos, dando una sonrisa espezanzadora y al mismo tiempo llena de recuerdos, levemente notoria para sus compañeros a través del gran casco dorado que traía puesto.

[Patriarca]-Los demás andaban dispersos por el mundo buscando pistas sobre esta amenaza, nunca pensamos que decidiera venir directamente hasta nosotros, pero ya que lo hicieron vienen para aca, y con respecto a sus cosmoenergías no estoy seguro, pero debe ser algún tipo de bendición otorgada por Ares para facilitarles los ataques.

[Kiki/Aries]-¿Y Rodorio? ¿Hubo sobrevivientes dentro del pueblo?

[Patriarca]-Elnath sigue allí junto con un grupo de santos en las labores de búsqueda, pero lastimosamente no han encontrado tantos sobrevivientes como esperábamos.

Se hizo un denso silencio, interrumpido solamente por los sollozos de Sophie quien permanecía arrodillada al lado de Serge con su mano entre las suyas hasta que final se escuchó un sonido ronco, seguido de un quejido y el joven abría sus ojos con debilidad mirando a su hermana por primera vez en dos años.

[Serge]-S-Sophie…

[Sophie/Athena]-¡Serge!

Las lágrimas corrían por sus ojos llenas de felicidad de ver a su hermano despertar, y sin poder controlarlo toda la pequeña habitación se llenó de una gran calidez y amor fraternal proveniente de la pequeña, quien dejaba escapar una porción de su cosmoenergía bañando en ella a todos los presentes.

[Patriarca]-Ahora entiendo por qué quería tan desesperadamente venir a verlo…


Al día siguiente, un gran revuelo sacudía el Santuario luego de las órdenes del patriarca de reagrupar a todos los Santos en el Gran Coliseo para darles el anuncio del responsable del caos que recorría la tierra desde sombras llevando muerte y destrucción.

Poco a poco iban llegando cada uno de ellos al sitio de encuentro vestidos con sus armaduras de Oro, Plata y Bronce armando un gran bullicio en el lugar, pues la inmensa mayoría de ellos no conocía a la nueva encarnación de Athena, así que además de el anuncio del enemigo, también se trataba de la presentación oficial de la diosa protectora de la tierra ante sus guardianes.

No muy lejos de allí, después de una milagrosa recuperación posible gracias al cosmos de Sophie, Serge avanzaba con su cuerpo aún cubierto de vendajes bajo su armadura de Lince acompañado de Kiki, que no terminaba de salir de su asombro ante la recuperación de su joven alumno.

[Kiki/Aries]-Es sorprendente el poder de Athena, pensar que sus oraciones cerraron y curaron la mayoría de tus heridas físicas, es como si te hubiera hecho un tratamiento expreso. Sin embargo Serge, debes tener mas cuidado, ya viste las habilidades de los Berserkers, conoces la historia de la era del mito y además aun eres un novato.

Serge, molesto caminaba sin prestarle mucha atención, aún se sentía frustrado por la forma en que fue derrotado y casi asesinado en la tarde anterior, y como gracias a eso ahora era tratado como un niño inútil.

[Kiki/Aries]-¡Serge! ¿Me estas escuchando? Ve y busca a los demás santos de bronce, debo ir al frente con los demás santos de oro.

Kiki señaló la ruta que Serge debía tomar y rápidamente se dirigió hacia la plataforma principal donde los caballeros de oro ya estaban esperando.

Justo a la hora pactada todos los santos de oro allí presentes se separaron en dos grupos abriendo el camino para el patriarca mostrando algunos su rostro de asombro, mientras todos los santos de los demás rangos y los soldados rasos se quedaban en silencio totalmente formados a medida que este avanzaba poniéndose al frente.

[Patriarca]-¡Santos de Athena! Somos conscientes que una amenaza acecha la tierra desde hace tiempo, el caos y devastación que comenzó a expandirse hace unos años permanecía en un total misterio para nosotros mientras continuamente oramos a Athena para darnos su guía. Y finalmente, rompiendo el ciclo de reencarnaciones decidió bajar nuevamente a la tierra, marcando con ello un hito histórico además del presagio que esta será una batalla como ninguna otra.

Desde atrás de él, Athena, llevando a Niké consigo dio un paso saliendo a la vista de todos sus guerreros, quienes en su mayoría no consiguieron ahogar su asombro al ver que se trataba de una niña de ocho años.

[Sophie/Athena]-¡Santos! Esta guerra será la más violenta de todas, pues nuestro enemigo se trata nada más y nada menos que-

Sus palabras se vieron ahogadas de golpe ante la presencia de un enorme cosmos que se expandió por todo el santuario a una gran velocidad, manchando el cielo de un intenso color rojo sangre y ejerciendo presión sobre los presentes, causando que los soldados rasos y la gran mayoría de santos de bronce cayeran en sus rodillas, mientras los santos de plata y de oro hacían lo posible por no caer de la misma forma, y la silueta del Dios de la Guerra y la Violencia aparecía en el cielo con grandes ojos de fuego.

[Ares]-Suficiente Athena, esta guerra comienza ahora.