Sorry I'm late... Oh, siempre quise decir eso. Debí haber actualizado ayer pero, como les dije, tuve una semana bastante movidita y también estuve enferma :( No quise hacerlos seguir esperando con este tema así que este capítulo es sólamente smut.

Espero que disfruten y gracias por seguir leyendo. ¡Buena semana a todos!

Si quieren contactarme, búsquenme en twitter como SwanMnsterQueen :D


Claramente, los personajes no me pertenecen. Todo es una historia de mi autoría, basada en los personajes de la serie Once Upon a Time.


·9·

La pasión desbordó apenas cruzaron la puerta de la habitación de Regina. No aguantaban un segundo más sin besarse, sin recorrer sus cuerpos con caricias.

Habían estado más de dos meses sin volver a sentirse la una a la otra y eso les parecía una tortura, mucho más ahora que ya sabían que ambas sentían lo mismo y que las dos deseaban poder amarse una vez más como lo habían hecho el día de la fiesta de cumpleaños de Regina, esa noche que había cambiado sus vidas de una forma que jamás creyeron posible. Pero, a diferencia de la primera vez que estuvieron juntas, esta noche no había ningún tipo de música que acallara sus gemidos así que, rápidamente y sin despegar sus labios de los de su rubia, la ex Reina realizó un movimiento con su mano derecha para insonorizar la habitación. No se arriesgaría por nada del mundo a que su hijo pudiera escuchar a sus madres haciendo el amor y luego quedara con un trauma de por vida... Tener magia, muchas veces, tenía su lado bueno.

A la morena le costaba pensar con claridad, más aún con la Salvadora besándola de esa manera, con esa fogosidad. No estaba segura si era lo correcto volver a dejarse llevar así con la Sheriff del pueblo. No podía decidir si debían esperar más tiempo o entregarse una vez más a la pasión y la excitación del momento.

La lengua de Emma recorría su cuello, bajando lentamente por sus clavículas para terminar en su escote mientras que sus manos subían por los costados de la Alcaldesa hasta rozar casi imperceptiblemente sus pechos, causando que ésta se excitara aún más... Y fue en ese preciso momento cuando Regina se dio cuenta de que, definitivamente, no estaban apresurando las cosas. ¡Por el amor de Dios! Iban a ser madres en menos de siete meses. Ya se habían adelantado bastante a diferencia de las demás parejas. Además, se amaban y sólo buscaban demostrarse eso de la manera más hermosa y placentera que existía.

Habiendo decidido esto, la morena también se dejó llevar completamente y comenzó a ayudar a su amada a despojarse de su chaqueta de cuero para luego acariciar esos fuerte brazos que la hacían sentir protegida cada vez que rodeaban su cuerpo.

Separó sus labios de los de Emma y ambas se miraron a los ojos. Regina le regaló la sonrisa más hermosa que la rubia había visto en su vida antes de llevar sus manos hacia el borde de su camiseta y sacársela lentamente. Seguidamente, se pegó un poco más a ella y dejó un tierno beso sobre el hombro de su Salvadora mientras sus manos desabrochaban hábilmente su sujetador, dejando que las tiras del mismo se deslizaran por sus brazos y cayera finalmente al suelo. Luego volvió a besarla y la guió hasta la cama, haciendo que se recostara sobre esta.

La morena continuó con sus besos, pero lo hizo descendiendo con ellos por el cuello de la Sheriff hasta llegar a sus firmes pechos, tomando uno de sus rosados pezones entre sus labios, jugando con su lengua sobre él con movimientos circulares. Después de hacer lo mismo con ambos, y deleitándose al escuchar los suaves gemidos de su rubia, deslizó su lengua por su torso hasta llegar al borde de sus jeans. Desabrochó el botón y bajó lenta y tortuosamente el cierre sin despegar su mirada de aquellos ojos verde-azulados que la miraban, curiosos y oscurecidos por el deseo.

Emma vio cómo Regina comenzaba a bajar sus jeans, deteniéndose por un momento para sacarle las botas y las medias, y así terminar dejándola solamente con sus bragas. Su respiración se aceleró aún más cuando la Alcaldesa mordió el borde de las mismas y, con ayuda de sus manos, también las sacó y las dejó junto al resto de su ropa.

Mordió fuertemente su labio inferior, buscando contener el fuerte gemido que amenazaba con salir de ella cuando sintió cómo su morena recorría ascendentemente sus piernas con besos.

– No te contengas, Emma. Soy la única que puede escucharte... – Dijo Regina con voz ronca, haciendo que la Salvadora dejara de evitarlo y gimiera al recorrer su sexo con su dedo.

Sonrió al escucharla y, por primera vez, probó el sexo de su amada. Deslizó su caliente y húmeda lengua por él una vez y luego otra para luego concentrarse en darle atención a su clítoris. Mientras tanto, sus manos buscaron los pechos de su rubia, masajeándolos al mismo tiempo que, con su boca, continuaba estimulando su pequeño órgano sexual.

La rubia se removía bajo el toque de Regina, el placer que le estaba haciendo sentir era algo que nunca antes había experimentado. Cada pequeña caricia que su morena le regalaba la volvía loca y, en este momento, la dejaba cada vez más cerca del clímax. Tomó una gran bocanada de aire al sentir cómo la lengua de su amada comenzaba a penetrarla mientras su pulgar tomó el lugar de sus labios, continuando con los movimientos circulares sobre su clítoris.

Cuando la Sheriff llegó a la cima, lo hizo soltando un largo y agudo gemido mientras que su espalda se arqueaba debido al placer que sentía. La Alcaldesa saboreó hasta la última gota de gozo de su Emma y volvió a subir hacia sus labios besando su torso. Al llegar, la rubia la atrajo hacia ella y la besó como nunca antes. Su lengua buscaba la de Regina con urgencia, sus labios probaron su propia esencia al besar a su amada.

Tomándola por sorpresa, la dio vuelta hábilmente, quedando sentada a horcajadas arriba suyo. Sin dejar de besar su cuello, comenzó a desabotonar poco a poco la camisa roja de la ex Reina, robándole tiernos gemidos cada vez que sus dedos rozaban la piel que iba descubriendo.

Una vez que le sacó la prenda, hizo lo mismo que la morena había hecho previamente con ella y bajó con besos hacia su vientre, quedándose por un momento besando cada pequeña parte de él. Regina sonrió al notar la atención y el amor que la rubia buscaba brindarle tanto a ella como a sus pequeños y sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo. No necesitaba nada más que la familia que formaría con Emma para ser feliz, cada momento junto a ella la convencía aún más de ello.

Luego de mirarla a los ojos y sonreírle con todo el amor del mundo, comenzó a sacarle los pantalones, dejándola solamente con la ropa interior. Volvió a besarla mientras acariciaba su cuerpo suavemente. Cuando llegó a sus pechos, que estaban ahora algo más grandes a causa del embarazo, los tocó por encima de la fina tela de encaje antes de apartarla un poco y posar su mano sobre ellos. Sintió cómo sus pezones se endurecían aún más contra su palma y no pudo evitar gemir ante esa leve sensación.

Las hormonas de la morena estaban completamente alborotadas, todas las sensaciones y las caricias que Emma le brindaba tenían triple efecto en ella, el placer que le ocasionaba era aún más grande.

Por último, la rubia de deshizo de las últimas prendas de su amada y llevó su mano derecha hacia su sexo, acariciándolo lentamente al mismo tiempo que encerraba sus labios alrededor de uno de sus oscuros pezones. Regina gimió otra vez. Seguidamente, separó un poco sus pliegues e introdujo dos dedos dentro de su sexo. Utilizó su pulgar para estimular su clítoris y así aumentar el efecto en su cuerpo.

La morena comenzó a gemir aún más fuerte, su respiración se volvía cada vez más pesada. Cuando Emma lo notó, movió sus dedos un poco más rápido y abandonó el seno de la Alcaldesa para besarla en los labios y recibir cada uno de sus gemidos. En cuestión de segundos, ésta abrazó a la rubia y clavó sus uñas en su espalda, presa del tremendo placer que ella le proporcionaba.

Se recostó al lado de la madre de sus hijos y apartó unos cabellos rebeldes que se pegaban a su frente debido al leve sudor presente en ella. Esperó a que la respiración de Regina se volviera algo más tranquila, que se recuperara de su orgasmo y besó su hombro tiernamente.

La Alcaldesa de Storybrooke al fin abrió los ojos, girando un poco la cabeza para mirar a la hermosa mujer que la miraba con amor y deseo. Le sonrió y se acercó más a ella para besarla.

– Te amo más que a mi vida, Emma. – Dijo cuando se separaron.

– Te amo, Regina... Te amo, te amo, te amo. – Respondió mientras tomaba a Regina por la cintura y la hacía sentarse arriba suyo.

La morena rápidamente volvió a besar a su rubia, esta vez apasionadamente y llevó sus manos a los pechos de Emma, logrando excitarla nuevamente. Regina era su perdición, de eso no había dudas.

– Alguien está algo insaciable. – Dijo la Salvadora riendo cuando sintió cómo el húmedo sexo de la morena rozaba su vientre.

– La deseo, Srta. Swan... Quiero que me haga el amor toda la noche si es posible. – Susurró con su sexy y ronca voz.

Emma rió una vez más y la besó, volviendo a intercambiar sus posiciones y dejándola una de nuevo debajo suyo. Bajó directamente hacia el sexo de su morena y jugó con su lengua sobre su clítoris, devorándola con ganas. Nunca se cansaría del sabor de Regina, se había vuelto adicta a ella.

La ex Reina Malvada no podía dejar de retorcerse mientras la Sheriff Swan ponía todo su empeño en satisfacerla, y no cabía duda de que lo estaba haciendo más que bien. Enredó sus dedos en los rizos de su rubia, incitándola a seguir con lo que estaba haciendo y que, por ningún motivo en el mundo, se detuviese. Al sentir la mano de Regina sobre su cabeza, Emma se esmeró aún más en lo que estaba haciendo, llevándola por segunda vez al borde de aquel precipicio de placer al introducir sus dedos una vez más en su sexo, sintiendo cómo rápidamente las paredes internas del mismo comenzaban a apretarse alrededor de su dedo medio y anular.

Luego de que Regina llegara al clímax nuevamente, Emma sacó sus dedos de su interior y metió una de sus piernas entre las de su amada, haciendo que su muslo quedara contra el sexo de la morena y que el suyo también quedara pegado al muslo de la Alcaldesa. Sin llegar a recuperarse del orgasmo que acababa de tener, ésta sintió cómo su cuerpo volvía a reaccionar otra vez y mordió su labio interior fuertemente para evitar gritar.

La rubia sonrió, adoraba ver los gestos que su Reina hacía cuando estaban haciendo el amor. Le acarició la mejilla antes de tirar suavemente de su labio inferior con el pulgar para que ésta lo liberara y la besó efusivamente. Comenzó a moverse, haciendo que sus sexos se friccionaran contra el muslo de la otra, esparciendo su humedad en ellos.

Las dos llegaron al mismo tiempo con un agudo gemido, entrelazando sus manos y respirando aceleradamente.

Después de unos minutos en silencio, se miraron y sonriendo se dieron un casto beso en los labios.

– Creo que necesito un baño. – Susurró Regina, tratando de mantenerse despierta. Estaba demasiado cansada.

– Estoy de acuerdo contigo, morena. – Replicó Emma, poniéndose de pie y tendiéndole la mano para que la morena y también se levantara de la cama.

Volvieron a hacer el amor bajo el agua caliente de la tina. Simplemente les costaba horrores el poder mantener las manos alejadas del cuerpo de la mujer que amaban.

Al volver a la habitación, con un suave movimiento de su mano, la rubia cambió las sábanas por unas limpias y juntas se acostaron, abrazadas, extasiadas y completamente exhaustas. La primera en caer en los brazos de Morfeo fue la Alcaldesa. Emma la miró embelesada, su Regina era hermosa y cuando dormía parecía un ángel. La abrazó y la acercó más a ella. Posó una de sus manos en el vientre de la mujer que amaba y, finalmente, se durmió con una enorme sonrisa en sus labios.