Hola a todos, como ya saben ni la historia ni los personajes me pertenecen, la historia original en inglés es de TheSpoilItOne y Footroza y los personajes ya saben a quién adjudicárselos.
NT: Acá les dejo otro capítulo, que como el anterior no fue traducido por la cuenta anterior, es POV James, Quería agradecerle a Lina0321 por embarcarse en esta aventura conmigo y traducir este capítulo.
Disfrútenlo.
POV James
Capítulo 9. Día 4 – Jueves
A la mañana siguiente me sentí bien descansado. Tenía la esperanza de follar a Victoria esta noche y con suerte conseguir una mamada. Cuando miré sus labios anoche me pregunté cómo sería tenerlos al rededor de mi polla. Mierda, no tengo tiempo para fantasías. Fui hacia el baño y tomé una ducha rápida y me alisté para ir a trabajar. Fui al estudio para buscar en línea alguna película, necesitaba una temprano para así volver aquí para cenar. Esa con Julia Robert sonaba como película que les gustaría a las chicas. Cuando iba a apagar el computador me di cuenta que el correo electrónico de Bella tenía un correo nuevo. No había revisado el correo de Bella desde que se había ido, y como no tiene acceso a él desde la escuela no se me había ocurrido seguir revisándolo. Era de su mamá, gruñí. ¿Qué carajos quería? Renée era la persona más molesta de este mundo. Lo leí por encima, sólo para darme cuenta que venía de visita en dos semanas, genial. Bueno, tendría que detener eso, pero se me hacía tarde para el trabajo.
Apagué el computador, pensando en qué mensaje enviarle a Victoria, le diría que nos encontráramos en el cine, eso me daría tiempo para pensar en cómo convencerla de que fuéramos a cenar a mi casa. El día transcurrió sin incidentes. Recibí un mensaje de Victoria en la mañana diciéndome cuantas ganas tenía de verme. Por supuesto que quería verme. Ella quería una buena cogida, solo estaba jugando a ser difícil. Me arreglé en el trabajo, poniéndome unos jeans y una camisa de botones. Muy casual pero limpio y ordenado. Salí del trabajo un poco más temprano y me parqueé justo al frente del cine, simplemente esperando mi oportunidad. Esperé en mi carro escuchando música. Unos pocos minutos pasadas las 5 dejé el carro y crucé la calle. La vi esperándome, encontró mi mirada y sonrió. Oh si… me deseaba. ¡Voy a follar esta noche!
—Hola Victoria —dije mientras caminaba hacia ella y me inclinaba para dejarle un beso en la mejilla. Ella se ruborizó un poco.
— Hola… ¿tuviste un buen día? —me preguntó y me sonrió dulcemente. Excelente… tal vez todo salga bien después de todo.
— Supongo… lo normal —me encogí de hombros. Miré la fila para la taquilla, lo mejor era movernos para no perdernos la película—. ¿Qué tal tu día? —pregunté mientras nos dirigíamos hacía la fila, sin escuchar realmente a su respuesta —Oh, qué bien —respondí a algo que dijo que en serio no escuché, espero haya sido la respuesta correcta.
—Sí, fue un buen día —echó su cabello hacia atrás. Quería colocar mi mano en el y tirar fuerte de él para besarla. No James, todavía no.
— ¿Quieres ver algo en particular? —le pregunté mientras ponía mi brazo sobre sus hombros, acercándola a mí.
— La verdad no tengo idea de qué este en cartelera —y sentí como se encogía de hombros—. Tú escoge —¡Respuesta perfecta! Creo que haría un buen trabajo como novia sustituta. Iba a disfrutar esto. No podría ser más fácil.
— Escuché que la película de Julia Roberts no es tan mala —esperaba que aún hubiesen boletas ya que era la única película a esta hora, no quería tener que esperar horas —. ¿Suena bien? —espero que suene bien o Dios sabe que me iba a enojar.
— Claro, no me importa que veamos —que buena niña.
Esto era genial, iba a poder doblegarla muy fácilmente en lo que yo quisiera, y esta vez no tenía ni amigos ni familia que intervinieran. Claro que solo la necesitaba por unos pocos meses pero nunca se sabe… Podría ser un buen polvo para recordar cada cierto tiempo. Me preguntaba cuanta experiencia tendría en la cama. Volví a mí mientras nos acercábamos a la taquilla, me alegré al ver que aún quedaban boletas para la película. Pagué por ambas aunque Victoria intentó pagar la suya. Odio cuando las mujeres tienen dinero, pero supongo que no me tenía a mí antes. Tendría que corregir eso rápido.
— ¿Quieres algo de comer o beber? —pregunté tratando de parecer educado y todo un caballero. Ella negó con su cabeza y nos dirigimos hacia la sala de cine.
Los avances de películas estaban empezando cuando entramos. Cogí su mano y nos dirigí a nuestros asientos, ni cuando nos sentamos dejé que me soltara la mano. La miré, le di una gran sonrisa mientras entrelazaba sus dedos con los míos y coloqué nuestras manos en su pierna. La oí suspirar y relajar sus hombros mientras comenzaba la película. Entonces pude desconectarme y empezar a planear mejor mi plan para esta noche. Podría ver sus tetas por el rabillo del ojo. No podía esperar para verla desnuda y sostenerlos en mis manos, morderlos, lamerlos, retorcer sus pezones hasta el borde del dolor. Casi gimo. Me acomodé tratando de ponerme cómodo debido a la erección creciendo en mis jeans. ¿Cuánta experiencia tendría en la cama? ¿Cuántos novios? Creo que lo voy a descubrir pronto, me sonreí a mí mismo. Me sorprendí cuando no pude evitar perderme en la película. Si me distraje un par de veces pero me sorprendió que una película de Julia Roberts no fuera tan rosada y para niñas. Pero me alegré bastante cuando se acabó. Al fin podríamos avanzar al paso 2 de la noche.
— ¿Te gustaría venir a cenar a mi casa? —dije en la voz más encantadora posible y le sonreí.
Parecía un poco indecisa y le apreté un poco la mano tratando de tranquilizarla.
— Umm, claro —aceptó un poco de mala gana—. Aunque dejé mi carro en casa —oh, esto era incluso mejor de lo que esperaba. Sonriéndole traté de no parecer arrogante.
— Está bien, te llevaré a casa luego de cenar. No tengo problema —eso es porque no te irás a casa. Se tranquilizó un poco.
— Bueno si no te molesta… claro, me encantaría.
Perfecto, tendría que quedarse esta noche conmigo, no tenía escapatoria. No la iba a dejar escapar. El camino a casa fue fácil y cómodo, ella parloteó sobre alguna banda en la cual no tenía ningún interés. Simplemente sonreía y asentía pretendiendo estar interesado en la conversación.
— ¿Qué te gustaría comer? —le pregunté para evitar un silencio incomodo. No necesitaba que empezará a pensar dos veces esto— ¿Comida china o pizza? Eso es todo lo que he comido desde que Bella se fue, no puedo cocinar y quemo todo así que por mi seguridad y la de mi casa no lo hago.
Me sonrió un poco triste, tragándose esa mierda sobre Bella.
— Um… ¿China? No la he comido en un buen rato —dijo un poco insegura.
— Excelente, comida china será —le dije sonriente. ¿Por qué tenía esa mirada triste en los ojos?
— Mmm… ¿James?
Carajo, ¿qué quería ahora?
— ¿Hmm? —más le vale que no esté asustándose y arrepintiéndose, provocadora.
— Puede que sea un poco presuntuoso, pero me encanta cocinar. ¿Puedo cocinar algo para ti quizás mañana o cualquier otra noche? —dijo muy nerviosa— No tengo una gran cocina y no me gusta cocinar para uno.
La miré y le di una gran sonrisa.
— Me encantaría eso, Victoria. Aunque tampoco tengo una cocina muy grande.
— Seguro es más grande que la mía —dijo riéndose.
Todavía sonreía mientras nos parqueábamos en casa. Entramos y la vi mirar curiosa alrededor, cuando entramos a la cocina parecía impresionada. Estaba muy feliz de haber elegido a Victoria. Llamé al restaurante y mientras esperábamos que llegara la comida nos sentamos en el sofá. Tenía que moverme despacio para no asustarla. Puse mi mano en la parte posterior de su cabeza, pasando mis manos entre su cabello y acercándola a mí, besándola suavemente para medir su reacción.
— De verdad me gustas victoria —suspiré y acaricié sus labios. Me regresó el beso pero esta vez de forma apasionada. Besarla así en mi sofá hizo que deseara arrancarle la ropa y follarla ahí mismo. Tuve que contenerme; era casi doloroso fingir ser un caballero cuando todo lo que quería era follarla duro en mi sofá. Ella me besaba con ganas y acariciaba mi pecho. Necesitaba llevarla a la habitación, rápido. Besé y mordisquee su oreja, murmurando suavemente — ¿Te quedas conmigo esta noche? —la sentí tensarse y retirarse un poco, buscando mis ojos. Se mordió sus labios de forma nerviosa mientras asentía y me miraba entre sus pestañas. ¡Bravo!
Me paré para llevarla arriba cuando el timbré sonó. ¡MIERDA! ¿Quién carajos podría ser?
— Debe ser la comida —me sonrió. ¡Perra! Era como si supiera que tenía problemas controlándome. Calma, James. No arruines la noche.
— Sí… me olvidé de ella por un minuto. —le pagué al chico y guié a Victoria al comedor. Entre mas rápido comiéramos, mas rápido podría follarla.
Puse música de fondo, recogí los platos, serví la comida y le di una copa de vino. Sería más fácil si se relajaba con unas copas de vino. Comimos en un silencio cómodo. Me aseguré de llenar su copa cada tanto sin parecer que quisiera emborracharla.
— ¿Tienes que trabajar mañana? —le pregunté jugando con mi copa.
— No, mañana es mi día libre —me dio una pequeña sonrisa. Perfecto— ¿Y tú?
— Desafortunadamente sí. Aunque tengo libres los fines de semana —traté de parecer un poco triste. Ella se acercó y tomó mi mano, también pareciendo triste, como si se diera cuenta que mientras siguiera trabajando en el bar nuestros horarios chocarían.
— Está bien, encontraremos la forma —le sonreí y besé su mano. Dios, se está tragando todo esto. Me paré aún sosteniendo su mano— Vamos, esto puede esperar hasta mañana —dije refiriéndome sobre los platos. Apagué la música y las luces para subir por las escaleras.
Entramos a la habitación, hice que me mirara, comencé a acariciar sus brazos y a besarla lentamente. Parecía nerviosa y yo no quería asustarla. Mis manos se movieron a su espalda y la inmovilicé. Ella podía sentir mi erección en su estómago y escuché su gemido. Oh sí cariño, vas a ver y disfrutar mi gran polla y dejarme follarte el coño y vas a amar cada segundo. Deslizando mis manos bajo su camisa y deshice el broche de su brasier, ella gimió en mi boca mientras acaricié su espalda. Profundicé el beso y presioné más mi erección contra ella. Me alejé un poco de ella para sacarle la camisa y quitarle por completo su brasier. El por qué las chicas usan estas malditas cosas será siempre un misterio para mí, son el tipo de ropa mas inconveniente. Bella nunca usará estas cosas de nuevo, ante este pensamiento sonreí. Miré a Victoria dije "impresionante", y la besé nuevamente. Estaban bien, pero nada especial. Ella no era nada especial. Ella era solo perfecta por las circunstancias. Ella empezó a desabotonar mi camisa, botón a botón. Bien.
Moví mis manos suavemente de su espalda hacía sus pechos para acariciarlos un poco, la sentí suspirar y gemir en mi boca. No pude evitar reírme por su impaciencia. Decidí acabar con su miseria y acariciar sus pechos, acariciando sus pezones de forma agresiva con mis pulgares. La sentí relajarse gradualmente mientras desabotonaba su jean pero volvió a tensarse un poco cuando se lo quité y la acosté en la cama. Me puse a su lado apoyado en mi codo para poder acariciarle la mejilla y tranquilizarla un poco, la besé con pasión. Pasé mis manos por sus pezones y los pellizqué uno a uno, viéndola retorcerse de placer. Me agaché y mordí sus labios suavemente, ella gimió en mi boca, levantando sus caderas un poco. En definitiva ella quería follarme. Mi mano recorrió su estomago camino a sus bragas blancas para estimular. Vello… ni loco iria hacia alla . La miré a los ojos y sonreí como pude. Ni a Bella se lo hice, nunca lo he hecho y tampoco lo haré. Están aquí para darme placer a mí, no al revés.
Retiré mis dedos y empecé a bajarle las bragas. Me quité los zapatos y el jean para liberar mi erección. Victoria se asombró y asustó al mismo tiempo. Oh sí, cariño… y es todo tuyo esta noche. La besé y volví a bajar mi mano, la pellizqué y ella gritó por el asombro de la sensación. Le sonreí y abrí más sus piernas, sentí como intentó cerrarlas un poco, las volví a abrir a la fuerza y le susurré:
— Déjame hacerte sentir bien, cariño.
La sentí relajarse un poco e introduje mis dedos en ella, haciéndola gemir. Dios… era incluso más cerrada que Bella, esto iba a sentirse muy bien.
— ¿Victoria, nena? —pregunté mientras mis dedos entraban y salían de ella, frotando mi pulgar en su clítoris. Estaba empezando a retorcerse— ¿Te cuidas, preciosa? —no quería ningún James Jr. por ahí complicándome la vida.
Se puso roja y no podía formar frases coherentes en el momento que aumenté la velocidad de mi mano. Gritó: — ¡Sí! —. Me posicioné entre sus piernas y la penetré, solo para sentir como una barrera cedía ante mi intrusión y escuchar a Victoria gritar de dolor.
¿Qué mierda? Detuve mis movimientos y la miré derramar lágrimas de sus ojos. Dios, esto era muy excitante de mirar. Tras darle un par de segundos para que se recuperara seguí moviéndome, viendo como hacía muecas de dolor de vez en cuando. Empecé a moverme rápido cuando estaba a punto de llegar, y con una última estocada me vine dentro de ella gruñendo con satisfacción. Me acurruqué a su lado y besé su cuello, sonriendo para mí mismo.
— ¿Estás bien? —le murmuré. Una virgen… eso fue una sorpresa. Esto solo sigue poniéndose mejor.
— Sí… —susurró mientras yo cerraba mis ojos y me quedaba dormido.
