9. Desahogándose
Al otro día Miranda se levanto muy temprano, fue a dejar a Sebastián (quien ya tenia un poco más de 1 año) a casa de su mama y se dirigió al lugar donde tenia su curso.
Llegó 20 minutos antes de que empezará el curso, saco un yogurt y una barrita de cereal y aun le quedaban unos 10 minutos después de comérselos, así que saco un cigarro que aunque era muy temprano cuando estaba deprimida fumaba más.
-¿No se te hace que es muy temprano para fumar?-
-Pues, ya desayune, yo no importa la hora- contesto la chica, sin darse cuenta con quien hablaba.
-Bueno, da igual yo fumo en cuanto me levanto.
-Si, que bien me da mucho gusto- alzó la vista para ver con quien hablaba y casi se desmaya cuando vio que era Jorge- Uy, lo siento no sabía que eras tu.
-No importa ¿estas bien?, te ves muy triste y...- miró con atención el rostro de Miranda- lloraste verdad?
-¿Cómo lo sabes?
-Porque soy el único hombre en mi casa, tengo 2 hermanas y mi mama, créeme soy un experto en el comportamiento de las mujeres.
-Que casualidad, mi esposo esta en el mismo caso y no es nada experto, el muy tonto duerme conmigo y ni se da cuenta.
-Oh¿eres casada?
-Si,- y le tendió la mano para que viera su anillo.
-Pero si solo tienes 19 no?
-Metida de pata, mi hijo tiene año año y cinco meses.
-Y lo amas?
-A mi hijo?, por supuesto.
-No, a tu esposo?
-Pues si, supongo- No sabía porque hablaba de eso con alguien que había conocido ayer.
-No te oyes muy convencida- dijo Jorge
-Lo que pasa es que estoy, bueno no estoy muy bien con él, últimamente tenemos muchas peleas.
En ese momento abrieron las puertas del salón donde tomaban el curso, y Miranda se sentó en el mismo lugar de un día antes, casi enfrente de Jorge,.
La siguiente semana Miranda seguía sin hablar con Paulo, y mientras Jorge, Alberto y ella se habían vuelto inseparables, salían a comer juntos y se regresaban juntos.
Diez días después Alberto se disculpo por no regresarse con ellos pero tenía una cita con su novia, así que Miranda y Jorge fueron caminando y antes de llegar al metro pasaban por un centro comercial. Ella se detuvo en las puertas.
-¿Te importa si me quedo aquí?
-No¿por qué¿Quieres estar sola?
-La verdad quiero que me acompañes, solo quiero caminar y a lo mejor comprarme algo, es la primera vez que cobro una quincena y quiero que una parte sea para mi.
-Bueno, pero entonces me aceptas aunque sea un café, yo tambien quiero gastar un poquito en ti.
Jorge era muy galante diario le decía cosas como:
-"Hoy te ves muy guapa" o "Esos pantalones se te ven muy bien"
Además de que tenía detalles que en esas casi tres semanas de conocerlo Paulo no lo superaba en su primer año de casados.
Todo eso le inquietaba a Miranda y la daba miedo, no quería pensar, acaso se estaba enamorando.
-¿Qué te pasa, estas bien?- Pregunto Jorge preocupado al ver que a Miranda le resbalaban dos lagrimas por su rostro.
-Si, solo que eres muy lindo conmigo.
-Y por eso lloras?
-No, lloro porque así debería ser mi esposo.
-Todavía siguen enojados?-Jorge trataba de no preguntarle nunca nada de eso, pero en esos momentos no lo pudo evitar.
-Si, pero vengo a olvidarme de eso, esta claro?
-Ok, él le ofreció el brazo y ella lo tomo agradecida.
-Oye, nunca me haz contado si tienes novia?
-Pues en realidad estoy saliendo con alguien…
-Ah- por que se decepciono tanto, penso Miranda
-Pero no es nada serio- dijo inmediatamente después de ver la reacción de su acompañante.
-Oye, mira esa tienda, y esta todo en oferta- cambio de tema rápidamente la chica.
-Pues vamos.
Entraron en la tienda y al final escogió un pantalón, una blusa y una falda.
Ya iba a pagar cuando se fijo que Jorge no estaba con ella, pagó y salió de la tienda, pero tampoco estaba ahí. A los cinco minutos salió el ojiverde con una bolsa de la tienda.
Miranda pensó que tal vez seria un regalo para la chica con la que salía, pero Jorge le sonrió y le dijo:
-Te falto una bolsa para combinar con tu pantalón.
-Gracias, no tenías que hacerlo- dijo Miranda un poco apenada por el detalle- Mejor dásela a tu novia.
-Tomala por favor, yo te la compré a ti.
Al fin la aceptó y Miranda estaba más confundida que antes, por que le regalaba cosas a ella y no a su novia. Dieron una vuelta a la plaza y luego tomaron un café. Ella aprovecho para hablarle a su mamá y avisarle que llegaría un poco más tarde por Sebastián.
-Mamá, en un ratito voy para allá
-¿Por qué¿Dónde estas?
-Vine a tomar un café con Jo...Karina-alcanzo a corregir Miranda.
-Bueno, pero no llegues muy tarde, voy a salir con tu papá.
-Si mamá, en una hora estoy por ahí.
Al otro día durante el curso Miranda y Jorge estaban más juntos de lo normal, se lanzaban miradas muy coquetas.
Un poco después de la comida, Miranda pidió permiso para salir al baño, pero cuando salió se encontró con Jorge en el pasillo.
-Me gustas mucho- dijo Jorge acercándose a ella.
-Tu también me gustas- esa frase le hizo recordar cuando Paulo se le declaró, pero ahora no quiso pensar en él- pero estoy casada, no soy libre.
-Y eso te importa?
-Pues no se ahorita estamos tan mal que podría decir que no me importa, pero ese no es el caso.
Jorge la tomo de la cintura y la besó, al principio ella pensó en darle una cachetada pero el beso le gusto tanto que se dejo llevar.
