Entonces suena el timbre. En realidad nadie sabe qué hacían Austria y Suiza pero claramente no hacían lo mismo que Inglaterra y Francia.

Debían estar hablando.

Suiza parpadea extrañado al oír el timbre, mirando su reloj y levantándose.

—¿Quién será a... le pediste a Deutschland que no viniera, verdad? —pregunta mirando a Austria.

—Nein.

Suiza se detiene de ir a la puerta solo para mirarle desconsolado.

—¿Por qué?

—Estábamos hablando y no lo hice.

—Bueno... no te va a llevar a ningún lado a menos que sea por encima de mi cadáver —asegura girándose otra vez a la puerta y caminando hacia alla, no sin estar menos preocupado, en realidad.

Alemania cambia el peso de pie esperando tranquilamente a que Suiza abra, porque siempre abre él, preguntándose si ha pasado algo realmente grave o si han peleado.

Austria espera en la sala pacientemente.

Después de un breve saludo, Alemania entra seguido de Suiza... quien de manera bastante extraña le adelanta llegando a la sala antes que él y sentándose en el descansabrazos de la butaca de Austria.

—Österreich.

El nombrado le mira.

—Ya estoy aquí —gesto con la cabeza.

—Hallo, Deutschland.

—Ehm... nos vamos?

—Neeein. Nein —protesta Suiza poniéndole a Austria una mano en el hombro—. Ehm... siéntate Deutschland.

—Nein, quería que vieras algo, Deutschland.

Alemania levanta las cejas y Suiza se revuelve aunque tranquiliza bastante.

—Y yo quería preguntarte algo —agrega Suiza frunciendo un poco el ceño.

—¿Enseñarme qué? —pregunta Alemania valorando que para "enseñarle algo" podría haberlo visto por medio de un facetime en vez de recorrer media europa en una tarde.

—Hay una criatura en la cocina. Se está disputando la custodia, tal vez querrás intervenir en el proceso.

—¿Una... criatura? ¿De qué tipo? —inclina la cabeza sentándose y echándose un poco al frente. Has capturado su atención.

—Tal vez territorio nuevo. Por eso te he llamado.

Alemania levanta las cejas... interesado.

—Territorio. Hm... interesante. MUY interesante, aunque... bueno, quizás ha pasado ya tiempo de los últimos embargos y con la situación como está... ¿quien más está aquí? Asumo que no le has dicho a nadie más.

—Frankreich, Galia, England y Wales.

—¿Les has hablado a... ELLOS? —el alemán arruga la nariz.

—Nein, solo a Frankreich, porque la criatura dice llamarse Frankreich y creía que era una broma, el resto han venido solos.

—¿Dice llamarse Frankreich? —Alemania frunce el ceño, confundido y bufa un poco—. Es que el que haya venido England... ya sabes cómo es él con los territorios.

—Por eso la urgencia de que vinieras.

—Bien —asiente mirando hacia la cocina —. ¿Cómo saben que es uno de nosotros?

—No sabemos. Deutschland... no has vuelto a acercarte a mi madre, ¿verdad? —pregunta Suiza interrumpiendo un poco su conversación.

Alemania parpadea y mira a Suiza un instante antes de tener que volver a mirar a Austria sonrojadito. Austria le pone la mano en la espalda a Suiza.

—Claro que nein... ¡es innecesaria esa pregunta! —protesta un poco Alemania.

—Nein, no me parece innecesaria dadas las circunastancias —replica Suiza cruzandose de brazos aunque... el tacto de Austria—. No había pasado antes de que fueras por ella a la boda, ¿verdad?

—Schweiiz... —susurra Austria, pero no le detiene.

Alemania teeeeeeeeeeeeeenso, teeeeeeeeeeeeeeeeenso. Piensa que NO debió venir... como si tuvieras opción, querido.

Suiza mira a Austria de reojo, pero es que... si ese niño es de verdad uno de ellos, debe ser de alguien más y a ÉL le están echando el muerto.

—Es una pregunta simple y creo que merecemos una respuesta.

—Nein, verdammt... nein. Ni la he visto, ni la vi antes ni la veré verdammt jamás, pero es el colmo que tengas que venir a PREGUNTARME. ¡Ni siquiera sabes si tu madre está embarazada porque nunca NADIE le hace caso!

—Deutschland! —riñe Austria

—¡Cómo no va a saber si tuvo a un hijo o no! ¡¿Cada cuánto la van a ver?! —sigue protestando Alemania aunque considerablemente más bajito.

—¡A ti no te podría importar menos lo que hago yo con mi madre! ¡Deja de meterte en mi vida! —protesta Suiza levantándose. Austria le toma de la mano, solo por si acaso.

—Me estás acusando de embarazar a tu madre, ¡yo te estoy acusando a ti de no cuidarla! Quizás podría hacerlo LEGALMENTE.

—Deutschland, ¿de qué te crees que estás hablando? —riñe Austria.

Alemania se cruza de brazos y se calla. O más que callarse deja de amenazar a Suiza, que ya es bastante. Carraspea.

—Nada, Schweiz me está acusando de algo, yo estoy haciendo obvio lo evidente.

—No te está acusando, te está preguntando algo de una manera un poco más agresiva de lo que amerita, te lo concedo —riñe a Suiza ahora—. Pero ese no es motivo para perder las formas.

—Was? ¿Agresiva? ¿¡Más agresivo que él que está amenazandome con demandas!? —protesta ahora Suiza, incrédulo.

—No he perdido las formas, ¡lo que pierdo es la paciencia con ustedes dos!

—¡Basta los dos! —protesta Austria, se vuelve a Suiza—. Tú ya tienes tu respuesta, deja de presionar —y se vuelve a Alemania—. Y tú ve a hacer lo que te he dicho que bastante ignoras a tu padre para decirles a los demás que hacer con los suyos.

—No ignoro a mi padre solo porque sí, ¡él se lo ganó! —protesta Alemania frunciendo el ceño pero, efectivamente, levantándose otra vez.

Austria suspira y mira a Suiza.

—Siempre me termino sintiendo culpable... pero no es como que no le hagamos caso alguno, ¡Liechtenstein está con ella! —se explica aunque le acaricia un poco la mano con el pulgar—. Quizás fuera bueno que se llevaran al niño y no pelearan por él en mi casa, bastante hemos tenido hoy.

—Se supone que eres el experto mediador, así que... —le toma de los hombros y le empuja un poquito hacia la cocina.

—No quiero ser el experto mediador esta vez... —protesta un poco aunque... Austria parece estar mucho más relajado con él, lo cual lo hace mejor.

—Nunca quieres.

—Y siempre acabo haciéndolo —le pone la mano encima de una de las suyas solo un segundo y abre la puerta de la cocina.

Austria sonríe un poco, más tranquilo que antes.