My Demond My Follow Ángel
Capitulo 9: El Beso de un Ángel.
Abriéndome pasó a través de la espesa niebla del limbo, lugar donde residen los vivos y los muertos, donde cualquiera puede perderse con facilidad. Voy en busca de aquella angelical criatura que cegó mi vacía inexistencia con su intensa luz. El limbo es un lugar donde la realidad es un estado temporal donde la niebla se mezcla con la oscuridad y juegos de sombras. Pero la conexión y el vínculo que ambos creamos logra que la encuentre rápido. Se me echa encima y me abraza temblorosa. La aprieto a mí con fuerza como si sintiera que va a desaparecer o a escaparse de entre mis manos y mis dedos. Un escalofrió recorre toda mi espalda ante ese horrible presentimiento.
-por fin estas aquí Duncan…. –inhalo su aroma a rosas de su cabellera y eso me reconforta y me da fuerza.
-¿te eh echo esperar mucho? Perdona mi Ángel.
-no importa, eso ya no importa –niega con la cabeza y me mira a los ojos -. Pareces fatigado ¿ha ocurrido algo? –me acaricia el rostro preocupada.
-No. nada de lo que debas preocuparte ¿estas, lista?
-si –sonríe.
-aun estas a tiempo de….
-No. quiero esto, quiero esto contigo y estoy más que lista.
-bien –sonrió tranquilo al ver su seguridad.
Alejarla de todo y de todos lo que conoce y ama es lo más egoísta que hare por ella. Entrelazo su mano con la mía y la guio hacia el Muro De Los Lamentos. Inmensa puerta de piedra con runas angélicas custodiadas por dos cabezas con alas.
-¿cómo vamos a abrirla?
-con esto –le enseño una llave con la punta de forma de pirámide.
Suelto su mano y busco la cerradura para anclarla y abrir el muro. En segundos encuentro el agujero y lo encajo. Dos giros a la derecha y tres a la izquierda. Me alejo y vuelvo a coger de la mano a Courtney mientras los dos observamos como el muro cobra vida. Las runas sueltan un destello dorado y oímos el ruido de engranajes que se mueven con el fin de abrir el muro de par en par, suenan algo oxidadas y cuando al fin se va abriendo cae polvo. Nadie ha utilizado esta puerta durante eones. Es un lugar sagrado como prohibido, tanto para ángeles como para demonios por igual. Fue por este muro por donde fuimos expulsados los antiguos ángeles hacia la tierra. Pero ahora será distinto, pues eh sacrificado mis alas demoniacas para poder abrir el muro. Tenemos que bajar por aquí, para que Courtney y yo dejemos atrás nuestra inmortalidad y podamos ir a la tierra de los humanos a vivir de verdad.
-es la hora –aprieto la mano que sostengo de Courtney.
Ella me mira y asiente. Está muy seria así que le sonrió y la tranquilizo. A la vez, ambos miramos el vórtice que hay dentro del muro. Es nuestro boleto hacia una vida como seres corrientes, pero juntos, para siempre.
-¿Qué nos ocurrirá una vez dentro del vórtice Duncan?
-que estaremos juntos para siempre mi querido ángel.
Aparta sus castaños ojos oscuros del muro y me mira a mí con una calidez sofocante y tierna. Sus ojos para mí son especiales, cautivadores, atrayentes, y pueden atravesarme y ver lo que hay dentro de mí. Eso al principio me incomodaba, pero ya no. Con la otra mano libre le cojo la mejilla y me acerco para darle un beso. Nos fundimos el uno con el otro con nuestros labios que encajan a la perfección. Los suyos suaves, mullidos, carnosos y esponjosos. Un beso suyo me eleva a los cielos. El beso de un ángel….No, su beso. El beso de mi ángel remide todo mal en mí. Su beso es una bendición para alguien como yo. Así es como me hace sentir cada vez que la beso. Daría mi alma y hasta mi último aliento por ella.
-¿preparada para una vida mundana? –digo separándome de ella levemente.
-preparada si es contigo Duncan…. –sí, daría todo por ella, hasta mi final.
Ambos miramos al frente cuando….siento como algo afilado se abre atreves de mis carnes y se encaja en mi corazón. Toso y escupo sangre.
-Duncan! –grita ella asustada y horrorizada cuando se me nubla la mirada y ve la sangre.
Caigo al suelo y me observo a mí mismo para ver qué es lo que me sucede. Tengo una espada atravesándome el pecho. El dolor es insoportable y desgarrador. Me la quito con un grito y apretando los dientes. Entonces me doy cuenta de que no estamos solos. Hay cinco arcontes y una de los míos. La reconozco y la ira que crece se me apaga por la profunda herida. Me gustaría decirle que es una puta zorra. Me ha tendido una trampa o simplemente se ha ido de la lengua, la muy puta me engaño haciéndome creer que me ayudada y fui tan ciego al aceptar. La llave del muro de los lamentos por mis alas de demonio. Zorra!
-¿pensaban hacer un viajecito sin despedirse? Que malos –se mofa heather.
-ocúpate de él, demonio –dice uno de los arcontes que parece ser el que manda de los cinco -. Nosotros nos ocuparemos de ella y la llevaremos frente a los de las altas esferas –se lamentó pero por su voz parecía decidido a lo que fuera que tenía que hacer.
-yo haré lo mismo con este despojo de basura –responde la pelinegra.
Entonces me centro en Courtney apenado. Sus labios se mueven tan rápido, de sus ojos un sinfín de lágrimas cae por sus mejillas estropeando su bello rostro y entristeciendo mi putrefacta alma oscura. Siento la sangre en la boca y apenas puedo mantener los ojos abiertos y contener la vida. Ella oprime mi pecho y se mancha las manos con sangre. Intenta salvar a un pobre condenado. Por favor no llores, yo estoy bien, esto no es nada, por favor no llores mi ángel...no puedo más. No soporto verla así. Mientras ella llora sin consuelo y me ve morir lo único que se me ocurre es entregarle lo último que me queda. Hago un último esfuerzo y pego su frente a la mía y le traspaso todos mis recuerdos.
-nunca olvides que fuiste amada por un demonio, incluso un monstruo como yo puede querer….Te amo y te amare siempre en la eternidad de mi muerte.
Lo último que logro sentir al cerrar los ojos para siempre y cernirme en la oscuridad y formar parte de la nada, fueron sus labios cálidos y llenos de amor….
Sobresaltado y tenso siento que el corazón, como en otras muchas ocasiones, me iba a mil por hora casi desenfrenado. Cuando abro los ojos noto que estoy sudando y temblando. Había vuelto de ver como moría y de cómo me arrebataron la oportunidad de ser feliz. Siento pesar, impotencia, ira y furia por lo que me hicieron. Sobre todo por ella. Sostengo al ángel de ojos castaños cuando se tambalea. Respiraba despacio, demasiado.
-no me sueltes, no dejes que caiga en la inconciencia, habla conmigo Duncan –dejar que vea mis recuerdos a través de ella la deja agotada pobre.
Nos acomode en la cama y la apreté a mí, su mejilla descansaba en mi pecho. Ella ronroneo y restregó la mejilla como si fuera una gata buscando confort en mi cuerpo. Encajábamos. Tengo la sensación de que tengo que recompensarla por haberle hecho sufrir, aunque no fue culpa mía sino de otros. También de recuperar algo que nos negaron y perdimos. Tengo ese cosquilleo familiar de que en esa otra vida ame a este ángel con fuerza y sin medida. Yo ame de verdad a alguien….
-¿de qué quieres que te hable? –aun saliendo del shock compruebo que de alguna manera tenerla pegada a mí me tranquilizaba, me estaba calmando y el ritmo del corazón también, pero ahora late por otra cosa.
-de ti y de cómo viviste aquí, en la tierra... –no se me ocurre nada, pero si no digo algo pronto se dormirá y no podre deleitarme de su esquicia y dulce presencia.
-no tengo padres, no sé quién soy, estoy solo –su cuerpo se tensa y la abrazo más -. Lo único que sé es que una mujer encontró a un bebe recién nacido en una cesta que alguien había abandonado delante de una iglesia, en Arizona Phoenix, yo soy de ahí. Crecí en un orfanato católico. Daba muchos problemas, nadie me quiso adoptar. A los diez años empecé a tomar Nitroglicerina para el tratamiento de la enfermedad isquémica. Le pegue una paliza a un guarda del lugar, se lo merecía. A los diecisiete me fui de ahí decidido a encontrar un lugar en el que me sintiera mejor. Me ganaba la vida con cualquier cosa, no fue fácil ni sencillo, de hecho fue horrible. Conocí a todo tipo de persona, la mayoría no muy buena. Me hice caza recompensa, vine a Detroit y conocí a geoff y a gwen. Con ellos puedo ser un poco yo, pero no logran hacerme sentir que pertenezco a un lugar….luego cuando estaba trabajando te encontré a ti, la chica con la que soñaba desde que tengo memoria y resulta que ahora descubro que soy o era un demonio que decidió enamorar a un precioso ángel de ojos castaños.
Solté el aire por la nariz al terminar un resumen de lo que fue mi vida hasta ahora. Ella se removió, apoyo la mano izquierda sobre mi pecho para incorporarse un poco y me miro con compasión.
-debiste sentirte muy solo todos estos años –le brillaron los ojos -. Lo siento –lo decía de verdad.
-no lo digas como si fuera culpa tuya. No lo es –digo serio.
-aun así, lo siento.
Acaricio su mejilla y ella cierra los ojos aproximándose al contacto de mi piel con la suya. Caray que ganas de besarla tengo y no solo de besarla. Quiero dejarla seca, jadeante, sudada y satisfecha…Joder!
-¿estás bien? –pregunto para distraer mi cabeza de pensamientos sucios.
-Duncan….-ese tono de voz….mierda!
-¿Qué?
-¿tú, tú estás bien?
-eres tú la que ha gastado parte de energía, no yo, el que debería estar preocupado y lo estoy soy yo bonita.
-¿te preocupas por mí? ¿Lo estas Duncan? –parcia ansiosa y esperanzada.
-Sí.
Respondí al instante porque es verdad.
-¿ahora sabes quién soy?
-Sí.
-lamento que vieras ese horrible recuerdo, es demasiado triste para mí, perdón.
-yo no lo lamento, y déjate de perdones y de lamentos pequeña.
-perdón –dice ruborizándose. No entendía porque pedía perdón.
-Perdóname tú, Courtney –nos di la vuelta y la aplasto contra las sabanas de la cama. Acerco mis labios a los de ella y la beso con una intensidad que nos hizo arder a los dos.
Un impulso salvaje, un impulso eléctrico. Ver cómo me alejaban de Courtney en ese horrible recuerdo, me medio enloqueció. Estaba en el cielo y en el infierno, si se podía estar en los dos lados a la vez. Acople mi boca a la suya con una dulce insistencia. La cogí en brazos y la lleve al sillón negro y acolchado de mi diminuta sala de estar mientras le estaba haciendo el amor con los labios, lengua y dientes. Un beso de verdad debe ser siempre así, como una droga, o como si te elevara al paraíso guiado por un precioso ángel de ojos castaños. Estoy aturdido por las sensaciones que despierta ella en mí. Quise gritar de alegría y de miedo al ver como su cuerpo entraba e combustión y que una extraña energía pasaba entre nosotros y nos hacía elevarnos. Una energía conectora. No imaginaba que pudiera excitarme de esta manera con un beso. Con el beso de un ángel, de mi ángel de ojos castaños. Mia. Ella gime y me devuelve los besos con la misma intensidad. Nuestras lenguas se acarician. Quiere que arda, que me hierva la sangre y que le muestre lo mucho que la necesito. La necesito y no puedo negarlo más. La tengo sentada encima de mí, dejándola a horcajadas sobre mi pelvis. La luz que hay en el salón proviene del resplandor de la cocina, creando un ambiente cobijado e íntimo. Sin dejar de besarme, Court me acaricia la nuca y la cabeza, profundizando el beso. Intimidado por el calor que recorre mi cuerpo me aparto solo para comprobar como estaba ella.
-¿estas asustada? –pregunto inclinándome y pasándole la lengua por los labios -. ¿Quieres que pare? –necesito su consentimiento.
Tiene las pupilas dilatadas, las mejillas rojas natural de la excitación. Pega sus pechos en mi torso y me rodea el cuello con los brazos. Niega con la cabeza. Desea esto.
-no estoy asustada. No pares –dice acariciándome los labios con sus dedos -. Me has besado ¿Por qué lo has hecho Duncan?
-creo que ya lo sabes. No lo puedo controlar, llevo días pensando y es frustrante tener tanto control. Me…me atraes.
Sus ojos brillaron de alegría al escuchar mis palabras.
-¿lo estás haciendo por lo que has visto?
-lo hago porque quiero. Pero también está presente lo que vi –digo sincero.
-¿y qué pasa con….?
-olvídate de eso ahora.
-¿Por qué? –dice de forma ingenua.
-porque solo pienso en mí y en ti, no hay cabida para otra cosa que no sea en nosotros dos aquí y ahora. Solo estas tú.
Ella parece meditar mis palabras. Esto lo he iniciado yo y no ella esta vez.
-si no quieres que siga –trago saliva -. Ordéname que pare y me detendré. Pero si sigues adelante, si ahora mismo dices que sí, entonces eres mía. Esta noche no te vas a escapar. Tengo que acabar con esta tensión lo antes posible –le acaricio las nalgas y gimo -. Yo lo necesito. Te quiero a ti ahora y no puedo pensar en nada más que en ti y en mí ahora mismo mi ángel.
-No quiero que pares –susurra en mi boca.
Gruño y enredo los dedos en sus suaves ondulaciones de color castaño, echándole la cabeza hacia atrás para conseguir mejor accesibilidad a su cuello y a su boca.
-deberías tener miedo, pequeña. Deberías tener miedo de mi –le paso la lengua por el cuello y le doy un mordisco dulce y suave, con la presión suficiente como para notar que a Court se le han puesto los pezones de punta -. Nunca eh estado con alguien como tú. Eres muy pequeña.
Pequeña, delicada y frágil para un bruto como yo.
-sé que has estado con humanas, pero ninguna son yo. Y tú ya has estado conmigo –aguanto la respiración cuando le quito el vestido por la cabeza -. En nuestra primera vez fuiste agresivo y dominante.
-¿te hice daño? –amaso y pellizco sus pezones.
Así que tuvimos nuestra primera vez. Entonces no tendré que preocuparme por la barrena del himen. Desearía recordar como la poseí y fui el primero y el único. Dijo que fui agresivo y dominante, procurare no serlo aunque lo que quiero es comérmela entera y saciarme hasta decir basta.
-arriba –le palmeo el culo. Ella se coloca entre mis piernas. Hundo la cara en su estómago -. Poco a poco…. –murmuro recordando que ella es más frágil.
Llevo las manos a sus braguitas que es lo único que se interpone, lo bajo y lo deslizo por sus piernas largas y esbeltas. No tiene vello púbico. Alzo la vista y estuve a punto de aullar cuando vi que sus pezones marrones apuntaban erectos hacia mí.
-Eres…eres hermosa, Court.
Ella se sonroja pero no aparta la mirada de mí.
-hace tanto de lo nuestro….yo, yo…-se queda a medias cuando me abalanzo sobre sus pechos para comérmelos literalmente. Me duele la polla debajo de los pantalones -. No sé…ay, Dios….
-Ya lo sé ¿quieres que te lo recuerde? –me metí un pezón en la boca y pellizque el otro con los dedos -. ¿Qué tal si lo recordamos los dos?
Alzo la vista hacia ella y apoyo la barbilla en el valle de sus senos. La abrazo por la cintura y luego le acaricio los globos de sus nalgas. La tengo desnuda delante de mí, me aparto un poco y la contemplo.
-no sé por dónde empezar –susurro maravillado -. Eres jodidamente perfecta –me acomodo en el respaldo del sillón -. Ven a por mí, preciosa. Dime que quieres.
Armada de valor se sube a mi regazo y se sienta a horcajadas sobre mi miembro.
-quiero que vuelvas a recordar todo lo nuestro Duncan –desliza un dedo por mi barbilla.
-todo lo que tiene que ver contigo es raro y confuso. Pero me fio de mi cuerpo. Mi cuerpo esta como loco por tocarte y poseerte. Quiere estar dentro del tuyo, muy adentro, ahora –digo en bajo tono.
Court tiembla sobre mí. Mi cuerpo no es el único que quiere estas cosas.
-quítate la camiseta –ordeno ella con voz ronca.
En un segundo, estaba con el pecho al descubierto. Ella deslizo las manos por encima de mis pectorales que estaban duros. Por cómo me miraba, le gustaba mucho. Me acaricio con fascinación. Cerré los ojos y deje que me tocara a sus anchas.
-¿te gusta? –puse la mano sobre la de Court y la deslice hasta mis abdominales -. Más abajo, ángel –levanto la pelvis y eso hizo que sus pechos bailaran de un lado al otro. No son ni pequeños ni grandes, son perfectos.
Vi que se sentía atrevida, bajo la cinturilla de mis pantalones hasta el nido de rizos negros, continuo tirando de mí hasta que mi inmensa vara salió disparada hacia el ombligo, sobrepasándolo.
-acaríciame –me estire y me apoye en el respaldo del sillón -. Hazme lo que tú quieras. No quiero que tengas miedo de mí.
-no lo tengo –llevo la mano a mi pene y se quedó alucinada al comprobar que no podía abarcarlo por completo. Ladea la cabeza curiosa por el pricing que tengo en la punta. Me lo hice cuando tenía veinte años. Estoy orgulloso de él y del tamaño -. No voy a poder contigo, Duncan –susurro preocupada.
-yo sí que voy a poder contigo –cojo su mano y le indico como tiene que acariciarlo. De arriba abajo, presionando un poco en la punta y luego deslizando la mano de nuevo hasta la base.
-¿te gusta así? –pregunta insegura, hipnotizada por el movimiento.
-Ggrrrr…-gruño en el éxtasis.
Ella sonríe y se envalentona prodigándome caricias cada vez más descaradas. Tengo los labios entreabiertos, me hormiguean los dientes como si fueran a crecerme. Me apretó más fuerte y lo acaricio con brío hasta que me oyó gemir.
-no me has tocado así ¿verdad? –pregunte con un brillo de posesión en la mirada.
-no. ¿Lo estoy haciendo mal?
-Diablos, no –gruño de nuevo -. Me podría correr por la expresión de tu cara. Por cómo miras lo que estás haciendo. ¿Ves el placer que me estás dando? –la tengo tan dura que creo que podría clavar clavos en la pared con mi polla.
-Duncan…. –traga saliva y se humedece los labios.
-chist –me incorporo un poco y me quito los pantalones -. Tú mandas, Court.
Nunca le eh dejado el mando a ninguna mujer, pero con ella hare este esfuerzo para no dañarla. Ya lo hice en nuestra primera vez así que….¿lo habremos hechos más veces? Lo único que ahora quiero es sentirla a mí alrededor, abrazarla estallando en mil pedazos y saber que luego puedo calmarla y mimarla, y seducirla de nuevo. Le echo el pelo hacia atrás y expongo sus pechos ante mí. Tiene marquitas de succiones de mi boca. Siento unas ganas primitivas de dejar mi marca ahí. Llevo las manos a su trasero y le acaricio suavemente. Soy recompensado con un gemido de placer.
-¿te dolió la primera vez que te poseí? –pregunto ligeramente arrepentido.
-fuiste un bruto –sonríe a medias -. Pero luego fue increíble…tus caricias se quedaron en mi piel y tus besos me hacían arder Demonio.
-tengo ganas de morderte. De imprimir una marca en tu bonito cuerpo….quizás aquí –le beso el cuello, casi en el hombro.
-el dolor y el placer van siempre de la mano…-suspira.
-¿Qué?
-eso es lo que tú me dijiste –sonrió malicioso.
-ven aquí, pequeña –gruño al borde de mi autocontrol -. Déjame recordarnos como encajamos tú y yo.
No le di tiempo a que me contestara. La bese agarrándola de la cara y acomodándola sobre mi estómago. Estoy semi estirado y ella se frota rítmicamente contra mi entrepierna. Que suave es, está caliente…Deslizo una mano entre sus piernas hasta que acaricio su lisa piel y la cremosa prueba de su deseo. La froto dulcemente y ella se mueve sobre mi mano mientras no deja de besarme. Poco a poco, le introduzco un dedo y lo muevo de un lado al otro, arriba abajo para moldearla. Hice sitio y metí hasta los nudillos. Courtney gime y mueve las caderas hacia delante y hacia atrás.
-¿estás bien? –la miro preocupado.
Courtney coge mi mano que hurga en su intimidad y la mantiene ahí apretada. Metiéndola.
-Es…es bueno… -cierra los ojos y se muerde el labio.
No puedo evitar ronronear, le acaricio el clítoris con el pulgar y ella explota con mi dedo en su interior. Convulsión tras convulsión, noto que aprisiona mi dedo rogando para que no saliera de ahí. Se deja caer encima de mí, impresionada por la manera tan rápida en la que ha alcanzado el orgasmo.
-muy bonito, mi ángel… -le acaricio el trasero con la otra mano -. Pero acabamos de empezar –le beso el lateral del cuello -. Probemos algo más.
-Más… -murmura agarrándose al respaldo del sillón. Introduzco un segundo dedo. No es fácil, pero ella cede a la invasión controlada.
-¿no has hecho nada desde….? –dejo a medias la pregunta para inclinarme sobre uno de sus pechos y besarlo mientras consigo meter el segundo dedo hasta los nudillos.
Courtney se queja un poco, pero acepta el movimiento.
-Eres muy estrecha pequeña…-abre los ojos, me acaricia la mejilla y me besa.
-me miras, pero no me ves….
Vuelve a besarme dulce, algo nada insignificante, es como quitarle la anilla a una granada que va a estallar.
-hazme el amor mi querido Demonio –susurra -. Quiero estar contigo, siempre.
La levanto un poco, quito los dedos de su interior, agarro la base de mi pene y muy lentamente dirijo la cabeza de mi miembro al portal de courtney, frotándolo y acariciándolo para que se abra a mí. Ella agranda los ojos y se intenta apartar.
-No, Courtney –la mantengo en su sitio -. Déjame entrar, pequeña –mueve las caderas hacia abajo y yo impulso con los talones para moverme hacia arriba. La estiro y juego con su peso para adentrarme con fuerza -. Que caliente…
-Duncan, por favor, no creo que…-gime y echa la cabeza hacia atrás al sentir como sigo avanzando en su interior, haciéndome hueco a empujones, hasta lugares que ella no sabe que tiene -. Me duele…
-Chist, lo sé, ven aquí –la abrazo con fuerza y dejo que su cabeza repose sobre mi hombro.
Sabía que le dolería. Es tan pequeña y yo tan enormemente dotado. Es como una virgen sin himen. No debo asustarla ni lastimarla de ningún modo. Me mezo en su interior, con empujes potentes e incesantes, hasta que Courtney con un quejido alberga por fin toda mi longitud. El cuerpo de esta chica es increíble. Intenta moverse, seguro para que desaparezca la incomodidad, pero la mantengo en el lugar. Le acaricio el pelo con una mano mientras que con la otra le cojo el trasero y la obligo a mantenerse ahí, ensartada en mí.
-no te muevas, acostúmbrate a mí, no luches. Relájate.
Ella se abraza a mi cuello y oculta su rostro en él. Es tan íntimo, tan especial estar así con ella, es intenso. Desprende ese olor a rosas que tano me gusta en ella. Es como si nuestras almas y nuestros cuerpos hayan nacido para estar juntos.
-estoy en el infierno. Me quemas con la boca pegada a mi cuello. Eres puro fuego –se mece un poco conmigo en su interior -. Así, bonita –susurro besándole el cuello, en el hombro, sobre la cabeza -. Así, muy bien –impulso más adentro y me clava las uñas en la espalda, murmurando palabras de asombro -. Ahora estoy dentro de ti ¿quieres vernos?
Se despega de mí un poco y cuando lo hace, al moverse, siento un relámpago de deseo y de sensaciones enloquecedoras. La miro a los ojos y le seco las lágrimas con el pulgar sintiéndome como un bruto por hacerle daño.
-no quería lastimarte. Perdóname. Tengo que recordar que eres….frágil.
Ella mira nuestros cuerpos unidos.
-agárrate donde sea, nena –me incorporo y muevo las piernas de Court para abrirlas más y facilitar el contacto y la invasión.
Courtney gime cuando siente como mi miembro se mueve en su interior. Nos miramos a los ojos, nos estudiamos. Me volvía a hormiguear los dientes.
-Duncan, tus ojos….-la interrumpo.
-cabálgame. Tienes el control, ángel. Vamos muévete y agárrate a mí bien fuerte.
Ella obedece y se mueve de arriba abajo. Es devastador. Al principio tímidamente, pero luego le acaricio las piernas y froto con mi capullo de placer y ella se descontrola. Se mueve con fuerza, sin importarle si le dolía o no, el dolor venía acompañado con el placer. Estaba desbocada y decidida a conseguir el orgasmo.
-vamos mi ángel –la animo agarrándola de las nalgas y la apego más a mí, deslizándome hasta quedar acostado en el sillón, obligándola a estirarse encima de mi cuerpo y mantener el contacto piel con piel.
-Duncan –grita arañando la piel del sillón -. No puedo…no…
La inclino todavía más y agarro su cabeza, pegándola a mi garganta para callar sus gritos desesperados mientras embisto una y otra vez, y otra vez, golpeando sistemáticamente su clítoris con mi pubis. Dolor y placer como ella dijo antes.
-yo te llevo. Estás conmigo, Courtney –murmuro en su oído mientras golpeaba en su portal sin ningún tipo de control.
Es extraño pero, siento que me han salido colmillos, inferiores también. El orgasmo también empezaba a nacer, uno diferente a ninguno que hubiera tenido con anterioridad. Se me hincharon las venas, mi cuerpo tembló, y oía el corazón de Courtney que se adaptaba a los latidos del mío. La embestí como un toro, con más dureza, sin oír los gemidos de éxtasis de Court y sentí como llegaban temblores de sus músculos internos. Sin resistirlo, le muerdo en el cuello de un modo agresivo y dominante y la mantengo ahí mientras nos corremos a la vez. Ella despliega sus alas nombrando mi nombre con un grito. Los niveles de placer se mezclan con el del dolor. La estaba mordiendo. El orgasmo iba de dentro hacia afuera. Se concentraba entre las piernas y luego ascendían hasta el ombligo, el torso y el pecho. Cuando estalle, también lo hizo todo mi cuerpo y en mi mente, donde vi luces de todo tipo y fuegos artificiales. Cuando ella me apretaba yo me metía más adentro. Su cuerpo me da cobijo. Demonios, es perfecta, joder.
-¿Duncan? Duncan…por favor…no puedo más.
La oía y también no. Seguí penetrándola profundamente, pero cada vez con más lentitud.
-Duncan…tienes que parar, por favor… -sollozo deslizando una mano entre nosotros y poniéndola sobre la base de mi pene, intentando detenerme en vano.
De entre los estertores del orgasmo que me pareció interminable y poderoso que había tenido, oí su voz melódica de mi ángel que tenía encima, abrazada a mí, y sudorosa por todo lo que hemos compartido. Quiero más. No quiero detenerme. Desclave los dientes y mire su cuello. Tiene mi marca, mi impresión. Es Mía. El Ángel es mía. Volví a oír su dulce voz suplicante en la lejanía y focalice todo lo que me rodeaba como si hubiera salido de un sueño, recupere la conciencia poco a poco. ¿Cuánto tiempo había pasado? Había perdido el control como nunca jamás lo había hecho. Mire a Courtney aterrorizado. Ella me devolvió la mirada con el pelo alborotado alrededor se su rostro, los ojos dilatados y llorosos, los labios magullados y un mordisco de un animal salvaje en el cuello ¿mi mordisco?
-quaeso…mea daemonium –pidió con la voz llena de lágrimas, las mejillas sonrosadas y la barbilla temblorosa.
Se había corrido cinco veces seguidas desde que me había descontrolado. Como continuara haría que se desmallara. No me había dado cuenta, la tengo cogida tan fuerte de la nalga que le han salido moratones con las impresiones de mis dedos. Despego los dedos y la miro algo aturdido, sin saber que era lo que me había poseído.
-deja de moverte, por favor –pide suplicante agarrándome suavemente el miembro -. Cinco minutos, solo déjame cinco minutos y luego seguimos –susurra sobre mi hombro.
Me detuve consternado y sentí pesar al ver como ella soltó un suspiro de alivio al detener mis acometidas.
-Courtney… -intente explicarme, pedir perdón por mi falta de control, pero no sabía que decir -. Yo lo sien….
-ha sido increíble –no entendía nada -. Tus ojos están rojos, me has mordido y te has descontrolado como en nuestra primera vez, lamento no ser tan resistente, pero es que tú eres demasiado fuerte y tienes tanta energía….-se pegó a mi relajándose -. Quedémonos un ratito más así, pero no te muevas, podríamos descansar unos segundos….
Joder me eh corrido hasta quedarme seco. Y para colmo dejo magullada eh inconsciente a mi ángel. Seré bestia! Bruto! Bruto es lo que soy y un irresponsable! La levanto en brazos y la llevo a la cama. Sus alas desaparecen. Salgo de su interior y ella hace una mueca de dolor pero no se despierta. Me miro la polla y veo que aun la tengo dura. Quiero más. Niego con la cabeza y la tapo con la sabana de la cama. Entro al baño y me miro en el espejo. ¿¡PERO QUE!?
¡Tengo los ojos rojos!
¡Y joder pero si tengo putos colmillos! Arriba y abajo!
¿Qué demonios me está ocurriendo?
Olas! olas! olas! felices fiestas adelantadas! Que habéis pedido a santa mis criaturitas fictioneras? Sean buenos para no cargar con el carbón! Jajaja nos vemos por siempre DxC!
PD: con respecto al otro finc, prometo capitulo, es solo que con este estoy más al pendiente que del otro xD mis disculpas.
