Bueno, aquí el primer gran final, supongo... Espero que la parte de los combates me haya salido bien. Igualmente con una que tiene como protagonistas a Nancy, Rhino y el Gran Dragón (está casi al final). Y como ahora no sé en qué momento podré hacer alguna continuación, tendrán que esperar un tiempo bastante largo. Me despido entonces, por ahora...

Hu Quan y She Quan

Quinto día, aún:
En el Salón de la Puerta, sólo estaban Tsé-Kiang y Shinkuro; los otros cinco Guerreros ya habían salido.
"Cuídate, Bolty…" -Le rogó la Gata al Perro cuando éste se iba a su vez.
El Japanese Bobtail llamó a Mittens.
"Por favor, Mittensu-Sama…" -Le alcanzó parte de una armadura, que le protegería casi todo el cuerpo. Tsé-Kiang traía, además, un abrigo de lana, para que usara sobre la armadura.
"Ah, bueno… -aceptó ella. -Pero mi esposo debería llevar otra".
"No la necesita, Señorita Mittens. Él ya es una, en sí mismo". -La tranquilizó Li-Kuei, apareciendo en ese momento con Rhino.
"Cierto, me di cuenta de eso la semana pasada. Bueno, Nancy… Hora de ir a ayudar a mi esposo".
La Paloma salió y enseguida estuvo a mucha altura.
"¡Cuídate y vuelve pronto, Palomita mía, que quiero abrazarte después!" -Le pidió el Hamster, tan fuerte como pudo.
Y Shinkuro salió por su lado, para ubicarse en el lugar que le habían asignado.

"Bueno, aquí Nancy… Bolt sigue yendo sin problemas por Alameda Norte, hacia la Autopista Santa Ana. No hay Inus Ninjas en los árboles".
"Muy bien, Nancy; busca un lugar por ahí cerca y continúa después de cinco minutos hasta donde veas a Beisetsu".
"Entendido, Chang". -La Paloma ya conocía a muchos Birmanos por sus nombres.
"¿Y cómo va la Señorita Mittens?"
"Igualmente bien; allí la veo, llegando a la Autopista".
"Bueno, cuando lo creas conveniente vuela por encima de la 1ra Este".
En ese momento, la Gata olfateando unos segundos la vereda supo que él había pasado por ahí quince minutos antes y sonrió.
"Mi amado Bolt pudo cruzar la Santa Ana; ahora le toca a su esposa, que va a protegerlo de los Inus que esperan en los árboles".
Y en cuanto encontró un espacio lo suficientemente grande, atravesó corriendo la peligrosa Autopista. Beisetsu, al ver que ella había pasado, fue a hablar con Tsé-Kiang usando el número especial.

"Bueno, aquí Nancy, de nuevo… Acabo de ver a Bolt entre las calles 1ra y 4ta Este. El Guerrero Takauji está vigilando en la 1ra, ¿no? …Porque me parece haber visto a un Inu caminando por Alameda hacia la 4ta. ¿Quién está en esa esquina?"
"Nobunaga. Pero el Perro, ¿Está con su ropa de Ninja?"
"Sí, pero déjeme ver… Ahora él va por la anterior a la 4ta, como yendo para Olympic Belvedere".
"Bien, le diré a Takauji que lo siga de cerca".
"Debo cortar, Chang; el Perro ya debe estar llegando al sector de Mitsusuke".
La Gata entretanto dejó atrás la 1ra Este; Takauji comprobó que iba bien y salió de su puesto para informar a Tsé-Kiang. Luego iría a ver qué hacía el Perro reportado por la esposa de Rhino.
"No vienen a atacarme, todavía -pensaba Mittens. -¿Qué tal si los obligo a hacerlo? …Quiero un poco de acción, además de ayudar a mi Bolty".

"Nancy a Chang... Estoy entre la 4ta y la 7ma, en una terraza cercana a ésta última, y… Bolt pasó hace cinco minutos, pero acabo de ver tres Inus y cada uno se fue en una dirección distinta. No puedo ver a Mitsusuke, pero supongo que sigue escondido… Y Mittens debe estar cerca. La situación no es muy buena, Chang. ¿Qué puedo…?"
"Espera, Nancy, me pondré un momento en contacto con Mitsusuke. Tú avísale de eso a la Gata, mientras".
"Entendido, corto".
"¡Mittens, Mittens! ¡Aquí Nancy! -los nervios le hacían hablar más fuerte de lo conveniente. -Tres Inus que vi cerca de Alameda y la 7ma se separaron y no sé dónde fue cada uno".
"Ok., trataré de ver dónde están. Buen trabajo, Nancy".
La Paloma miró a uno y a otro lado; al ver a uno de los que buscaba llamó otra vez al Templo.
"Habla Nancy, ya estoy viendo a Mitsusuke. ¿Cuáles son sus instrucciones?"
"¿Sigues en esa terraza?"
"Sí, Chang, estoy observando…"
"¡Debes salir de allí enseguida! ¡El Gato está cerca de tu puesto, porque vio…!"
"¡AY!" -Un golpe venido desde atrás hizo a Nancy perder el conocimiento. Con el segundo, cayó de la terraza a la vereda y siguió rodando hacia la calle, cerca de los autos que pasaban.
"¡Nancy, responde! ¿Qué ocurrió? ¡Nancy…!"
Mitsusuke la había visto caer y ahora estaba al lado de la Paloma malherida. Mientras empezaba a llamar para que viniera algún Birmano a llevarla al Templo, llegaron dos de los tres Inus… Y las cosas se complicaron todavía más cuando Mittens llegó justo para ver toda la escena.
"Ah, así que… Dos Perros Ninjas. Mitsusuke, si no me equivoco. ¿Y acaso esa no es Nancy? ¿Le hizo algo, uno de estos?"
El Gato, sin poder avisarle a ella que no se acercara ni respecto del tercer Perro, tomó rápidamente y con cuidado a Nancy para salir corriendo y atraer sobre él a los Inus; aún con la Paloma desmayada en su boca, su verdadera prioridad era salvar a Mittens.
"Síganme… Perros. Mittensu-Sama… No debe seguirme". -Rogaba, mientras corría a toda velocidad por la 7ma hacia el oeste.
Y la Gata en realidad quería ir tras ellos, para hacer por fin su primer ataque… Sólo que algo llegado casi desde atrás se le clavó en el chaleco de lana que le había dado Tsé-Kiang: un Shuriken quedó colgando unos segundos y cayó a la vereda. Mittens lo miró un momento y se puso en guardia. El otro Inu se acercaba.
La Gata al verlo se acostó, sosteniendo el Shuriken debajo del pecho y mirando fijamente al Perro. Tenía que esperar hasta tenerlo a tres metros, como mucho. Un poco más… Todavía no…
Su primer y verdadero oponente se detuvo de pronto, sospechando algo. La Gata entonces hizo varias cosas, intencionalmente con gran lentitud.
Escondió el Shuriken en su abrigo; se incorporó haciéndole al Perro señales y gestos diversos principalmente con expresiones del rostro; siempre manteniendo contacto visual con él. Caminó de costado varias veces frente al Perro con la misma lentitud. En cada ocasión se acercaba un poco más. Comenzó a ronronear; el Perro Ninja sólo tenía ojos para ella. Sabía que era una Gata, pero no podía pensar nada excepto "¡Es hermosa!"
Mittens ya se encontraba en el área de peligro, estando a veinte centímetros del Perro Ninja. Si algo en ese momento salía mal…
Se acercó todavía más, como si fuera a lamerle el cuello al Akita Inu; trajo enseguida la imagen que había usado en ese ejercicio de canalización, dejó a la cólera llenar su cuerpo, después la acumuló en su brazo y descargó un golpe en el costado del Perro donde estaba ubicado el corazón. Al alejarse corriendo, sólo se dio vuelta un momento para lanzarle el Shuriken, directamente a la parte delantera del hombro.
"Perdóname si tardo demasiado ahora, mi amado Bolt… Estoy en camino otra vez". -Se decía, mientras corría por Alameda Sur hacia la 9na donde estaba Musashi.

Mitsusuke, llevando aún a la Paloma, había dejado atrás a los Inus poco antes de llegar a la calle Figueroa Sur. Al menos eso había funcionado.
Dejó a Nancy a resguardo y se apresuró a informar de lo sucedido al número especial. Tsé-Kiang, al enterarse, fue en busca de Chang y luego, con el Birmano, donde estaba el Hamster, para comunicarle la mala noticia por medio de Chang.
"¿Qué? ¿Mi Palomita malherida y sin su Rhino cerca? ¡Alguien tiene que traerla ahora mismo, o tendré que ir yo a buscarla!"
"Espera, Rhino… Mitsusuke dijo que esperará junto a Nancy hasta que llegue Mei y pueda traer a tu esposa, porque su obligación principal es con la Señorita Mittens, y ahora que no puede proteger a la Gata..."
"¡Pero no puede dejar sola, a mi pobre Nancy! ¡No debe hacer eso!"
"Descuida, Rhino, a pesar de todo no abandonará a Nancy".
Pasaron, para el Hamster, otros veinte minutos angustiosos.
El Birmano Mei trajo a la Paloma blanca con manchitas negras; ya no seguía desmayada, pero se veía débil por los golpes recibidos.
"¡Nancy, mi amada Palomita!" -Corrió él ansioso por sentir cómo estaba ella aunque sólo fuera abrazándola.
"¿Quién fue, mi ángel, quién te lo hizo?"
"Rhi… Rhino… Me duele mucho la espalda y el lado derecho. Pero… Gracias por estar conmigo". -Sonrió débilmente al decir esto.
"¿Puedes decirme quién lo hizo, Palomita? ¿Puedes contárselo a tu esposo, que tanto te ama?"
"Fue… Un Inu, gordito de peluche. No podrías hacer nada…"
"Palomita hermosa, ¿Te acuerdas de lo que dije ese día, hace casi tres años, cuando me preguntaste si había pensado en ser padre? Respondí que contigo a mi lado, podía hacer cualquier cosa. Ahora que te veo así, mi amada Nancy, me creo capaz de pelear contra ese Perro, sólo por la rabia que tengo. Y nadie… Absolutamente nadie, debería subestimar a un Hamster enfurecido".
"Te creo, Rhino. Pero sería mejor para ella estar en el cuarto del Templo que usamos como enfermería". -Le aconsejó Mei.
Al Hamster todavía le costaba alejarse de su lado.
"Por favor, Rhino, déjanos encargarnos de ella".
Él finalmente aceptó: "Bueno, pero en ese caso… Si dice que tiene frío, abríguenla con tela de algodón; si está con hambre en algún momento denle semillas de Girasol. Y en caso de que me necesite, no tarden en llamarme a su lado".
"Se ve de lejos, cuánto la amas…"
"¡Por supuesto! …Lo que dije del Hamster enfurecido, también va para uno enamorado".

Mitsusuke ya había vuelto a su puesto en Alameda Sur y la 7ma; no vio a Mittens pero encontró el rastro de la Gata. Unos metros más allá, un Perro yacía de costado y con un Shuriken en el hombro. El Gato sonrió: "Excelente, Mittensu-Sama… Seguro que lo hizo usted".
Mittens a esa altura estaba con Musashi; el Bobtail Samurai llamó al Templo y, menos de media hora después, llegó Shang-Po con un Birmano de mucha edad.
"¿Tsé-Kiang…?" -Se sorprendió la Gata.
"Sí, Señorita Mittens… Si bien él casi nunca se deja ver fuera del Templo, en estas circunstancias precisamente decidió prestar algo de ayuda extra".
"Me parece bien, entonces… Porque mi valiente esposo debe estar a punto de enfrentarse con el asesino de mis hijas… Y de no sé cuántos más, la verdad…"
"No se preocupe. Puede que el Kitsune tenga intenciones de quitar del medio a Bolt, pero a quien busca en realidad, sin duda es a usted. El premio mayor, Señorita Mittens. Y de todas maneras, Shu y los otros Birmanos confiamos en su esposo. A Kenzaburo no va a resultarle tan fácil, ese combate".
Musashi dijo unas palabras, que Shang-Po le tradujo a la Gata.
"Nosotros -y usted también, si lo desea-, eliminaremos los obstáculos que puedan aparecer desde ahora, amenazando al Perro".
"¿Qué si lo deseo? …Mejor síganme. Quiero ayudar a mi Bolt, fuera o dentro de esa casa".

Casi media hora antes, el Perro había dejado atrás el Templo. En su mente, los nombres de todas las víctimas parecían venir a pedirle de ese modo justicia: Heidi, Sara, Bianca, Theresa… Ahora también Tai, Star, Queen, Moon… La esposa Siamesa de Chomp, muchas otras víctimas de las cuales no sabía sus nombres… Pero casi todas, asesinadas por orden de ese Kitsune, si no por su propia mano.
"Kenzaburo, ¿Realmente puedes dormir por las noches?"
Llegó a la 4ta Este; cerca debía haber escondido un Gato Samurai, hasta que hubiera pasado Mittens.
De pronto su nariz le advirtió del peligro: ¡Inus!
Olfateó con detenimiento y se alejó rápidamente. Tres Akita Inus estaban muy cerca, esperando para atacarlo.
"Ojalá llegue allá pronto… -pensó, corriendo siempre por Alameda Sur. -Y pueda ver otra vez a mi dulce Mittens, para… Volver a tener hijos lo antes posible".
Apenas terminó de formar esa idea, que le había propuesto a su esposa una semana antes, se puso a correr aún más rápido, gruñendo fuerte y bajo… "¡Qué tú nunca podrás tocar, Kenzaburo!"

En el Templo, entretanto, Nancy descansaba sobre una almohada. Un Birmano le hacía pequeños masajes en cuello y espalda mientras otro le aplicaba cada cierto tiempo un remedio tradicional a base de plantas.
La Paloma, despertando por momentos, sólo quería volver al lado del Hamster y de su familia. Los Birmanos le dieron algo para que pudiera dormir un rato y llamaron a Rhino, permitiéndole quedarse junto a ella.

"Bueno, aquí estoy, finalmente -se dijo Bolt. -Frente a tu horrible casa azul".
Arremetió contra la puerta y, después de golpearla unas cuantas veces, consiguió hacer un agujero por donde pudo entrar.
"¡Kenzaburo! ¡Si estás aquí ven ahora mismo!"
Por una puerta del costado apareció él, con ropa informal, como si Bolt lo hubiera sorprendido en pleno descanso o si ni siquiera fuera el Zorro a quien buscaba.
Pero no podía haber, ahora, semejante confusión.
"Maldito y cobarde asesino de Perritas… ¿Te dieron mucho trabajo, mis hijas y la familia de Chomp?" -El Perro gruñía, con los ojos entrecerrados por la furia.
"Ah, sabes todo -se acercó el Kitsune tranquilamente; el Kitsune sabía suficiente inglés como para hablar con cualquiera en ese país. -¿Chomp, se llama el esposo de la Siamesa? …Vaya nombre más ridículo. Pero querías saber otra cosa, ¿No? …Y en realidad, su familia sí me hizo difícil el trabajo de eliminarla; en cuanto a tus hijas, me dieron aún más problemas. Especialmente estando allí ese Guerrero. Pues si no hubiera sido por él, ahora ni siquiera tendrías a tus otros hi…"
En muy pocos segundos, Bolt pareció saltar dos metros hacia Kenzaburo (estaba a sólo treinta centímetros), para darle un tremendo golpe debajo del ojo izquierdo haciéndolo sangrar. El desprevenido Kitsune cayó hacia atrás medio metro, pero su sorpresa no duró mucho.
"Ah, pero claaaarooooo… No podías venir a mi casa para hablar o escuchar, Bolt. Tenías que estar aquí para pelear. ¿Y acaso estás tan seguro, ahora? ¿En ese Templo te dieron suficiente entrenamiento básico?"
"¡No tengo por qué decirte nada!" -Le gritó el Perro, listo para volver a golpearlo.
"En ese caso, Bolt… En lo que a mí respecta, Aquí viene tu segunda lección".
Apenas terminó de decir esto, Kenzaburo golpeó a Bolt entre el cuello y el pecho, haciéndolo volar hacia atrás dos metros… El Perro tardó casi un minuto en recuperar respiración, pulso y circulación normales.
"Como te imaginarás, con otro golpe como ese podría matarte fácilmente, Bolt. Pero como a pesar de todo eres mi huésped de honor, te dejaré vivir… Todo lo que yo quiera".
"¿Huésped de honor? -preguntó apretando los dientes. -Yo no puedo ser tu invitado en nada. ¡Y tú no tienes honor!"
"Vaya, parece que hubieras nacido entre Gatos Samurais, para hablarme así. Y por cierto, de todos los que viste en el Templo, únicamente Musashi tiene alguna posibilidad contra mí".
"¡Sí, seguro que eres muy fuerte! ¿Y qué haces con ese poder? ¡ASESINAR!"
"¿Y si te dijera por qué hago todo eso?"
"¡NO! ¡Cállate, o te daré diez golpes, como ese!"
"Ya que no quieres oír más, Bolt… -se puso de pie e hizo una muy breve reverencia. -…Prepárate a conocer el dolor".
"¡Estoy listo, ahora!" -Exclamó Bolt, colocándose frente al Kitsune como para hacer el Cuarto Movimiento.
Las esferas de piedra, la arena, las tablas que había logrado romper… Todo eso y más intentó visualizar en el Kitsune que estaba a punto de golpearlo. Aunque él también sabía cómo responder, si no podía atacar primero.
Preparó su cuerpo para resistir los golpes y saltó hacia Kenzaburo.
El Kitsune se puso de costado para evitar el ataque del Perro, al tiempo que con su puño izquierdo le daba en las costillas.
Bolt dio media vuelta y dio con el impulso un puñetazo bajo la oreja derecha de Kenzaburo. Él abrió los brazos y con la mano izquierda abierta mandó al Perro hacia atrás. Bolt volvió rápidamente para sujetar el brazo del Kitsune y saltar hacia él apretándole el cuello.
Con una toma, levantándolo por encima de él, Kenzaburo lo hizo caer fuertemente de espaldas en el suelo; luego lanzó un golpe hacia abajo, pero Bolt ya había salido de ahí rodando sobre sí mismo. Después se quedó de pie como para hacer el Séptimo Movimiento básico, pero en el último momento cambió su táctica para golpear al Kitsune debajo de la mandíbula y. al segundo siguiente, donde Kenzaburo lo había hecho al evitar su primer ataque.

El Kitsune, evidentemente furioso, agarró a Bolt por el cuello apretando con fuerza mientras el Perro trataba de liberarse tirando del brazo izquierdo hacia abajo con ambas manos.
"¿Te acuerdas de lo que dije, Perrito? ¡Iba a dejarte vivir todo el tiempo que yo quisiera! ¿Prefieres que sea ahora, entonces?"
"Si vas… A matarme, quiero… Arreglar las… Condiciones".
"¡Ninguna condición! ¡El único que dice cómo deben ser las cosas aquí soy yo!"
"¿Y por qué no me mataste… Aún, entonces?"
"Fácil, tonto. ¡Quiero hacerlo enfrente de tu esposa, y después matarla a ella!"
Bolt oyendo eso siguió sujetando por arriba el brazo de Kenzaburo con la mano izquierda; con la otra dio un golpe ascendente muy fuerte en la parte inferior cerca del codo, rompiéndole el hueso. El Kitsune lo soltó, pero parecía a punto de darle a Bolt el golpe de gracia en el pecho; Bolt sin embargo atacó primero otra vez.
"¡Aquí tienes a Queen!" -Rugió, casi, el Perro, agachándose para darle al Kitsune arriba del estómago.
"¡Moon!" -Lo golpeó debajo del otro ojo.
"¡Star!" -Esta vez en las costillas.
"¡Morirás miserablemente!" -Dijo aún el Zorro, aunque ahora bastante golpeado. Y de nuevo hizo su ataque mortal mandando al Perro de espaldas al piso, pero esta vez no tan fuerte como antes.
"Me falta… Vengar a… Muchos, todavía". -Jadeó Bolt, con la mano en el pecho dolorido.
"Vaya, parece que no conseguí matarte… Tal vez te juzgué más débil. Pero espera, espera conmigo a que aparezca tu esposa. Entonces la verás por última vez tal como ella a ti. Serán, tal vez, los quince mejores minutos de mi vida".
"¿Y cómo sabes… Que va a venir?" -Seguía masajeando el Perro su parte golpeada. Sin embargo en ese momento escuchó hablar a alguien que se acercaba y parecía ser Shang-Po.
"Por favor… Casi me parece estar viendo cómo entra, lloriqueando y preguntándose qué hacer al encontrarte así. ¿Tú no la esperas, Bolt?"
"No, no espero verla, ahora. ¿Y sabes por qué? -Se agazapó unos segundos, como un Gato -o un Tigre-, y saltó con todo el impulso de que fue capaz, para golpear a Kenzaburo entre su ojo y oreja derechos. -¡Porque yo se lo dije, asesino!"
Ahora, al menos tres voces se oían, casi al lado de la puerta rota.
El Kitsune esta vez pareció sentir el efecto del último golpe. Bolt aprovechó para hacerle una toma y lanzar, como lo había hecho con Mittens en ese ejercicio, al gran oponente Kenzaburo.
¡Por fin podía sacar ventaja de la situación!
Antes que el Zorro pudiera volver a atacarlo, se puso otra vez de pie y en guardia.
Cuando Kenzaburo arremetió contra él -ahora con mucha sangre en su cabeza-, Bolt ya estaba listo para darle otro golpe en las costillas. El Kitsune entonces dio con el borde de la mano derecha en el cuello del Perro. Él respondió con uno dirigido nuevamente a la mandíbula inferior.
Kenzaburo se tambaleó; mientras Bolt lo observaba a medio metro, volvió a escuchar que hablaban en susurros junto a la entrada.
"Quiero entrar ya, Shang-Po San". -Decía, en japonés, un Gato Samurai.
"Espera que me asome un momento, Guerrero Musashi. Me parece haber escuchado…"
El Kitsune cayó de rodillas, con sus manos sobre el piso y la boca abierta, de donde ahora también salía sangre.
"Ah, ahí está lo que siempre quisiste ver. ¿Te gusta, Kitsune?" -Dijo entonces Bolt. Luego consideró que podía hacer entrar a los que estaban afuera.

El Birmano Shang-Po estaba allí, por supuesto; con Tsé-Kiang, Musashi y Mittens.
"Princesita… No me hiciste caso -le apoyó las manos sobre los hombros mirándola algo serio. -Pero gracias por desobedecerme". -La besó en los labios como no lo había hecho en semanas.
Mientras ellos seguían así, los tres Gatos comenzaban a encargarse de Kenzaburo. Bolt no se había vengado del todo, matando al Kitsune; pero si ellos lo llevaban al Templo, de algún modo iba a pagar por todos sus crímenes.
"Oh, Bolt, parece que llegué muy tarde… El Kitsune debe haberte dado muchos golpes".
"Yo no diría eso, princesita. Para mí, apareciste en el momento justo".
"¿Pero estás bien, mi amor? …Dime si te lastimó ese Zorro".
"Bueno, me duele bastante el pecho, donde me golpeó dos veces, y un poco las costillas de este lado".
"Claro… ¿Me disculpas un momento?"
Y fue donde Musashi y Shang-Po tenían controlado a Kenzaburo.
"Con cuidado, Mittensu-Sama".
"'Dōmo arigatō, Musashi-Sama'. Oye, Zorrito…" -Se sentó ella frente a Kenzaburo.
Los dos Gatos lo obligaron a mirarla. Bolt no podía dejar de hacer lo mismo lleno de asombro: ¿Su esposa hablaba como los Japanese Bobtails?

"Supongo que esperabas mi llegada. ¿Pero acaso no sería para matarme? ¿No te alcanzaba con Star, Queen y Moon?"
"Ah, ya veo -continuó, ante el silencio de Kenzaburo. -No quieres hablar de lo que hiciste… Pero yo sí. Pues vine hasta aquí voluntariamente, al igual que mi esposo, buscando vengar a mis tres hijitas. Parece que él ya lo hizo bastante bien, pero yo… No sé exactamente cómo voy a hacerte sufrir por todas las que asesinaste, Zorrito".
"No soy… Un Zorrito, Gata asquerosa…"
Ella se incorporó y le lanzó un golpe cerca del ojo izquierdo; todo en un segundo.
"Vuelves a decirme eso, ¡Y el próximo va directo al ojo! ¡Lo digo en serio!"
Se sentó otra vez, mientras el Perro gruñía con ganas de ir a aporrear de nuevo al Kitsune. Shang-Po, percibiendo eso, contuvo a Bolt diciéndole en voz baja: "Espera, Bolt, creo que esta vez le toca a tu esposa".
"Está bien, pero… ¿Podrá usar su técnica, contra el Zorrito?"
"Ahora lo veremos… Si es que ella decide usarla. Además, Musashi puede intervenir en cualquier momento".
La Gata, sintiéndose segura de sí misma, se agazapó mirando de costado a Kenzaburo, con los brazos flexionados (uno más adelantado); sus dos manos horizontales con las palmas hacia abajo."
"¿Qué…? ¿She Quan? -se rió, casi, el Zorro. Todos los Inus que tengo bajo mis órdenes conocen ese estilo… ¡Y ninguno puede ganarme! Tú no eres nada, Gata presumida. (Bolt volvió a gruñir fuerte; si llegaba a insultarla otra vez…) -¿Crees que podrás contra mí?"
"Bueno, ¿Y tú crees que estuve yendo a ese Templo cuatro semanas sólo para barrer el patio? ¡Ya sé que eres un experto, pero sólo lo haces para matar mejor! ¡Y ahora mismo no puedo esperar para darte algunos golpes, con mi She Quan!"
"Mi adorada Mittens, ten mucho cuidado… -rogó el Perro en voz baja, al ver lo que se venía. -Te lo pido, por nuestros hijos".

Haciendo apenas una reverencia previa, el Kitsune avanzó hacia Mittens. Y enseguida, un tornado felino se desató frente a ellos.
El Kitsune lanzó, tal vez, el primer golpe usando el brazo derecho; Mittens usó los suyos como enroscándolos en el de Kenzaburo -a pesar de que le repugnaba tocar al Zorro-, sabiendo que no tenía muchas posibilidades si intentaba bloquear sus ataques, y se echó un poco hacia atrás. Inmediatamente mandó a Kenzaburo a un costado y con la diestra lo golpeó en la nuca.
Cuando él giró completamente para golpearla, ella lo agarró, agachada, del pie izquierdo, tiró hacia atrás y luego mientras también retrocedía se incorporó, volviendo a desviar otro ataque del Kitsune. Enseguida volvió a atacar dando una vuelta de carnero y, esta vez, su golpe llegó al estómago del Zorro… Todo esto no duró ni diez segundos.
Kenzaburo, aún sin poder creer que ella hubiera logrado resistir más de un ataque, intentó hacerle una toma de Hu Quan; se encontró con Mittens de nuevo agazapada, con sus manos subiendo y bajando como arañando el aire en cámara lenta.
El Kitsune dio entonces un salto para hacer una patada voladora, pero ella se lanzó por debajo de él hacia adelante. Dándose vuelta mucho más rápido que Kenzaburo, saltó sobre la rodilla del Zorro y lo golpeó en el pecho mandándolo por primera vez de espaldas; al fin le había causado algún daño.
Pero no podía descuidarse; agazapada por tercera vez, vio venir a un furioso Kenzaburo… Se dejó caer de costado, estiró ambos brazos para sujetar el pie derecho de su enemigo y girar rápidamente sobre sí misma haciendo que cayera nuevamente. Después saltó sobre Kenzaburo al tiempo que de pasada lo golpeaba nuevamente bajo un ojo.
Ya completamente enfurecido, con la Gata en guardia a poca distancia (estaba de pie, con la mano derecha arriba de todo y horizontal) él empezó a lanzar muchos golpes, usando ahora incluso el brazo fracturado. Mittens tuvo entonces su momento más difícil, pero en cuanto pudo saltar atrapando su brazo izquierdo y apretándolo, supo enseguida que algo le andaba mal allí, al Kitsune.
Volvió de un salto hacia atrás a su posición defensiva. "¡Ajá! ¡Parece que encontré un punto débil, en el poderoso Kenzaburo! ¿O habrá sido gracias a que mi esposo se encargó de romperte el brazo? …Lo llenaré de besos en cuanto pueda, si lo hizo".
"¡Ya verás, mi punto débil!" -Se abalanzó sobre Mittens, que parecía distraída en ese momento… Parecía. Ella desvió el nuevo golpe de Kenzaburo levantando su brazo izquierdo; hizo algunos movimientos caracteristicos del She Quan, y cuando él quiso golpearla de lleno en el estómago, la Gata ya había saltado un metro hacia la izquierda.
Volvió a saltar -esta vez para atacar como un felino a su presa-, y agarró el brazo roto del Kitsune al tiempo que lo derribaba de espaldas y dejaba la mano derecha a cinco centímetros de los ojos de Kenzaburo.
"Me… Me tienes en tu poder, parece… -la miró con odio. -¡Pero siempre serás una Gata asquerosa!" -Diciendo esto le dio un puñetazo en el estómago.
"¡Mittens!" -Fue corriendo hacia ella Bolt.
"¡Kenzaburo!" -Le gritó Musashi impidiéndole escapar, antes de darle su golpe especial, que lo inmovilizaría dejándolo consciente.

"Me duele, pero estoy bien, Bolty… Algún golpe tenía que esperar, de todos modos"
Se quedaron abrazados hasta que ella se sintió mejor.
La Gata entonces se incorporó. -"Creo que debo cumplir con cierta promesa que le hice al Kitsune".
Bolt recordó las palabras de Mittens y fue a detenerla diciendo "No, espera, princesita. No ensucies tus hermosas manitos con la sangre de este Zorro. Déjamelo a mí para eso, también".
"Bueno, pero asegúrate de que reciba mi mensaje".
"No te preocupes, dulce Gatita. Este… Shang-Po, ¿El Zorrito puede oír todo lo que decimos?"
"Sí, Bolt. Sólo está paralizado por el golpe de Musashi".
"Bien. Como me oyes -y obviamente también me ves, Zorrito-, te digo que si un día te recuperas de esto, nunca, pero NUNCA, vuelvas a insultar a mi esposa… Ni en mi presencia, ni estando solo frente a ella. Y por supuesto, no se te ocurra acercarte más a mi familia. Porque aprenderé el Golpe Mortal del Tigre, para hacer algo muy parecido a esto". -Le dio un puñetazo ascendente en el costado del pecho y Kenzaburo quedó casi de espaldas, tan inmóvil como antes pero con los ojos muy abiertos; como aterrorizado.
Tsé-Kiang, Musashi y Shang-Po se dispusieron a llevarlo a una habitación del Templo, que serviría como celda; para hacerlo, usaron una alfombra de la que tiraron entre los tres, con el Kitsune encima.

En cierto lugar del Templo, mientras tanto, Rhino seguía sin moverse del lado de su Paloma; ella había despertado, y el Hamster estaba atento a cualquier cosa que le pidiera.
"¿Te duele la espalda, todavía, Palomita?"
"Sí, gordito de mi vida… Creo que ese golpe me la rompió".
"Oh, no, por favor… No pienses eso. Ya verás cómo ellos te curan. Y estaremos abrazándonos otra vez, muy pronto".
"Lo siento, Rhino, pero es verdad. El Inu me golpeó muy fuerte".
El Hamster cerró sus ojos y apretó los puños, empezando a desesperarse.
"¡Ese Peeeerrooooooo! ¡Si ahora supiera algo de Artes Marciales, como Mittens y Bolt, iría a castigarlo por lo que te hizo!"
"Lo sé, mi amor… Pero yo te necesito mucho más que a la venganza".
"Por supuesto, mi ángel; seguiré junto a ti todo lo que haga falta".
Los dos Birmanos volvieron a entrar poco después, para aplicarle a Nancy algo más del remedio y hacerle nuevos masajes.

Liberados de la amenaza que en realidad había traído muertes por toda la ciudad, Mittens y Bolt caminaban muy juntos, volviendo felices al Templo; los tres Gatos iban tras ellos, arrastrando al Kitsune sobre la alfombra.
Un solo Inu los observó desde su escondite en un árbol, pero al ver a los Birmanos con Musashi prefirió no arriesgarse. Casi media hora más tarde, los cinco eran recibidos en el Salón de la Puerta; muy pocos reparaban en Kenzaburo, incapaz de mover algo más que sus pupilas. La Gata y Bolt pidieron permiso y fueron al cuarto donde ella había pasado sus semanas de entrenamiento.
Y al entrar… Bueno, no se abrazaron: Bolt la atrapó entre sus brazos atrayéndola hacia él, y la Gata casi se enroscó en su amado Perro blanco.
"Lo logramos, Bolty… Lo hicimos. Y apenas puedo creerlo…"
"Pero es real, mi adorada Mittens. Tú y yo pudimos contra el Zorrito".
"El Tigre más valiente del mundo…"
"…La Cobrita más hermosa, dulce y peligrosa del mundo".
"Graaaaciaaas… -lo besó deliciosamente-. Bolty, vayamos a celebrar ahora con nuestros hijitos".
"Sí, mejor los buscamos para contarles lo que pasó allá".
Esto último no hizo falta.
"¡Papi! ¡Mami!" -Oyeron la voz de Dusky.
"¡Aquí estamos, niños!" -Exclamó el Perro, en un corredor largo. Snowy, Dusky y Gino aparecieron en el otro extremo poco después.
"¡Mami, hay un Kitsune en el Templo, y es el que estuvo…!"
Mittens y Bolt se apresuraron a llegar junto a ellos y abrazarlos.
"No teman, ya no teman, hijitos; que ni ese Zorro ni ningún otro podrá hacerles daño desde ahora". -Los tranquilizó ella.
"El Zorrito va a estar mucho tiempo en el Templo, pero jugando a 'La Bella Durmiente'". -Dijo el Perro a modo de explicación, y sus hijos empezaron a reírse sin hacer más preguntas.

Olliver el Beagle, Jumper el Pomerania y Chomp, al ver a Kenzaburo, al principio se alejaron atemorizados. Pero cuando Shang-Po les explicó todo, ellos sintieron un gran alivio. El Scottish Terrier empezó a preguntar por la Gata y su esposo; los encontró en el jardín secreto, agradeciéndole en silencio a Hideyoshi.
"Acabamos de estar allí -le señaló Bolt al Perro-, diciéndoles a nuestras hijas que les hicimos justicia".
Chomp inesperadamente los abrazó a Mittens y a Bolt al mismo tiempo.
"Seguramente ya lo vieron todo desde una estrella… Y mi esposa, con mis cuatro hijitos también. Gracias a los dos, por esto".

En el cuarto donde Nancy seguía con su espalda y cuello rotos, Rhino ahora estaba llorando sentado, con sus bracitos cruzados sobre las rodillas y la cabeza inclinada sobre aquéllos.
"Mi Nancy… (sniff…) Tiene que volar… Quiero decir, estar bien... (sniff), porque… Si se me muere por culpa de ese Perro (se levantó y un relámpago de cólera atravesó sus ojos marrones) …Le pediré a Bolt que lo traiga frente a mí… ¡Y YO!, lo haré sufrir aunque sea a mordiscones".
"En realidad, Rhino, no estoy seguro de que ese Inu esté con vida. Si no me equivoco, Mittens lo dejó desmayado, de costado y con un Shuriken en el hombro; así me lo contó Mitsusuke".
"¡Aaaaaaaaaay!" -La Paloma había despertado otra vez, dando un grito de dolor mientras el Birmano aún le hablaba al Hamster. Rhino corrió hacia ella y Shang-Po volvió a traer a los Gatos que la atendían.
"Le hicimos los masajes… Le aplicamos ese remedio natural en cuello y espalda varias veces… Pero su dolor está más adentro".
Rhino, entretanto…
"¿Dónde te dolió ahora, mi Palomita? ¿Quieres que te haga yo, un masaje? ¿O te sentirás mejor si te abrazo despacito? …Dime, por favor, qué necesitas. Tu Hamster está aquí".
"Rhino -dijo ella, débilmente. -Creo que…"
Comenzó a respirar agitadamente. Sentía que llegaba el final.
En cuanto el Hamster intuyó lo mismo, al tiempo que aparecían Mittens y Bolt con sus hijos, Rhino fue una madeja de nervios y desesperación, diciendo a toda velocidad.
"Ay no, ay no, Nancy, no puedes morir por esto… No tienes que ir a volar solita. Por favor, haré lo que sea… -se volvió hacia Shang-Po. -¡Rápido, una de esas cosas que usan ustedes! ¡Tienen que salvarla! Birmanos, hagan lo que sea, porque quiero ver otra vez su sonrisa de cuando ella y yo nos abrazamos, o la que le vi cuando tuvo por primera vez Hamstercitos de mí… Hagan cualquier cosa pero ya. Traigan al viejo de Karate Kid, llamen a... Al Mago de Oz… (Mittens lo miraba en silencio pero afligida), lo que sea… ¡Piensen en algo y háganlo ya! -volvió a llorar, suplicándole a los Birmanos enfermeros. -Tóquenle algún instrumento musical, léanle algo que le haga sentir bien… Invoquen la Fuerza, denle parte del corazón de un Dragón, traigan al Hada de…"
La Gata fue hacia el Hamster para rodearlo con un brazo. -"Rhino, comprendo todo lo que sientes aunque no entienda el motivo, pero algunas cosas que pides, simplemente…"
"No, espere, Señorita Mittens -dijo Shang-Po, sin embargo. -Ahora estoy pensando, que la Paloma… ¡Se casó con un genio! ¡Vengan conmigo rápido,
Birmanos enfermeros, y traigan a la Señorita Nancy! ¡Los demás, sígannos!"
Y los tres Gatos corrieron por el pasillo, con Mittens, Bolt, Snowy, Gino, Dusky y el Hamster yendo tras ellos lo más rápido posible mientras hablaban.

"Perdón que no te preguntamos nada, Rhino… ¿Qué le ocurrió a Nancy?"
"Lo golpeó uno de esos Perros, Mittens… El que después tú derribaste, según piensa Shang-Po".
"Eh… Princesita; bueno, quiero decir… Espero que tu esposa se ponga pronto bien, Rhino. Pero más tarde quiero saber cómo lograste esa hazaña, Mitty".
"Estoy viendo algo increíble, Rhino… -continuó ella. -Nancy y tú parecen amarse incluso más que Bolty y yo, el uno al otro".
"Por lo menos tanto como ustedes, Gata, puedes estar segura de eso… Pero debe estar a punto de…"
"No, ni siquiera lo pienses -lo interrumpió Bolt. -Ella vivirá, estoy seguro".
"Ojalá tengas razón… Porque la necesito, tanto como ella a mí".
"Bueno, ¿Pero dónde nos llevan, al fin y al cabo?" -Preguntó el Perro, cuando todos salieron al patio.
En realidad, iban a un lugar donde recientemente habían estado Shang-Po, Tsé-Kiang y Musashi. Por una puerta que nunca habían visto (¡El Templo estaba lleno de secretos!), la Gata, Bolt y el Hamster se encontraron siguiendo por un túnel, hacia abajo, a los Gatos que llevaban a Nancy.
Túnel largo, nivel inferior… Otro túnel, segundo nivel. Al final del tercero, Shang-Po se adelantó a los demás, hablando en Chino pero de una forma especial hasta que estuvo frente a…
"¡EL DRAGÓN!" -Exclamaron simultáneamente Mittens y el Perro. En cuanto al Hamster, para él un Dragón entraba con facilidad, en su idea del mundo.

La Criatura tenía más que nada cuerpo de Serpiente, color verde y amarillo, dos alas pequeñas pero fuertes, cuatro "bigotes" a ambos lados de la boca, miembros cortos y un par de cuernos negros.
"Exactamente, Señorita Mittens -respondió uno de los Gatos enfermeros. -No sé cómo no pensamos antes en quien más podía ayudar a Nancy… Pero Rhino tuvo la gran inspiración. Pues normalmente, nuestro Gran Dragón es el mayor reikista que podríamos encontrar en todo el Barrio Chino".
"¿Pero qué quiere decir eso? -preguntó Bolt, sin entender. -¿Y qué hará entonces, el Dragón?"
"Me gustaría explicártelo ahora mismo, pero… Debo llevarle a la Señorita Nancy".
"Ah, sí. Cierto, así la salva… De algún modo".
El Birmano que había llevado a Nancy regresó junto a ellos.
"En su entrenamiento de She Quan, ¿Por casualidad no hizo Canalización de Energía, Señorita Mittens?"
"Ah, síííí… -recordó ella. -¿Pero con qué lo hará, el Dragón?"
"No tengo forma de saberlo… Yo por mi parte dejaría crecer en m interior la idea de que Nancy se ve hermosa, estando bien. No, no para quitártela, Rhino. Si tú quisieras hacerlo, deberías pensar que Nancy es más hermosa cada segundo, mientras tu amor por ella aumenta del mismo modo. En algún momento, pronto o más tarde, conseguirías una canalización".
"Se me hace difícil de entender, todavía… -confesó el Hamster. -Pero si el Dragón que tienen logra salvar a mi Palomita amada, voy a tratar de traerle algún obsequio todos los días".
"Empieza a buscar cosas antiguas, entonces…" -Le sugirió el Gato, dándole a entender que todo saldría bien.

Casi veinte minutos después, un Hamster rodeado por sus amigos y cinco Gatos abrazaba a su esposa lo más fuerte que podía sin llegar a lastimarla; y no podía parar de llorar diciendo:
"Nancy, mi ángel de amor… ¿Por dónde ibas a volar, sin que yo pudiera verte? …Y nuestros hijos, Palomita, ¿Quién iba a cubrirlos con sus alas, teniéndolos a cada lado, en los días de mucho frío? …Ahora tu gordito está llorando, pero sólo por los ojos, porque todo lo demás quiere saltar hasta el Cielo de la felicidad". -Ninguno podía imaginar esas palabras viniendo de Rhino.
Ella, sin poder agregar nada, lo envolvió con sus alas y le agradeció dándole un largo beso; los Gatos, Bolt y Mittens, se alejaron oportunamente mientras Shang-Po se quedaba hablando en privado con el Gran Dragón.

Epílogo: 6to Día

(10:16 AM): En el comedor estaban Mittens, Bolt, sus tres hijos, Nancy, Rhino, los cinco Hamstercitos, Charlotte y Edward (habían venido al saber de lo ocurrido con Nancy), Oliver, Jessica, Jumper, Maybelline y casi todos los Birmanos del Templo.
La Gata y Bolt conversaban con sus Maestros Li-Kuei y Shu.
"Ella y yo… Hablamos la semana pasada, de una cosa que nos haría un poco más felices, considerando lo sucedido dos días atrás… -el Perro se estremeció un momento, recordando a sus tres hijitas. -Si ellas estuvieran, aún, la felicidad que tendríamos mi esposa y yo sería mucho mayor. Pero el asunto, Maestro Shu, es que deseamos volver a ser padres. Sólo que no sabemos si puede ser en el Templo".
"Para decir la verdad, no… Sin embargo, podría ser… -pensó unos o dos minutos. -Bueno, mejor voy a consultar una cosa con Tsé-Kiang y vuelvo".
Mientras él iba a preguntar sobre el asunto, Bolt hizo lo mismo con Mittens respecto de dos cosas.
"Mitty, ¿Cómo lograste lo de derribar al Inu?"
Ella le contó brevemente los hechos y el Perro sólo pudo sentirse orgulloso de su Mittens. También acordándose de las palabras en Japonés de ella, le dijo, con una gran sonrisa: "Ahora estoy seguro de que eres perfectamente capaz de aprender ese idioma, Gatita hermosa".
Mittens le agradeció de nuevo, tan feliz como evidentemente lo estaba él.

10:31 AM: Shu regresó al comedor con importantes novedades para Bolt y su familia.
"Bueno, al parecer, Tsé-Kiang ya había previsto eso: a cinco calles del Templo hay un lugar donde suelen estar los Birmanos y los Japanese Bobtails recién llegados a Los Ángeles. Allí podrán pasar todo el tiempo que deseen, mientras no quieran volver al Templo para entrenarse".
"De… ¿De verdad?" -El Perro apenas si podía creerlo. ¡Iba a estar con los suyos en un lugar poco menos que perfecto!
"Sí, Bolt… La Señorita Mittens y tú se lo han ganado".
"¡Mitty, mi amor de ensueño! ¡Vayamos a esa casa hoy mismo, y…, Y…!" -La emoción le impidió terminar de manifestar con palabras su gran deseo.
"…Y hagamos enseguida lo que se necesita para tener hijos, Bolty". -Terminó la frase ella, sonriendo y con voz susurrante.

14:21 PM: Mientras la Gata quedaba nuevamente embarazada (tendrían esta vez dos Perritos a quienes llamarían, en Chino, "Pequeña Serpiente Hermosa" y "Pequeño Tigre Guerrero"), Snowy, Gino y Dusky aprendían algunas cosas maravillosas hablando con los demás huéspedes.
Olliver y Jumper -con sus respectivas esposas- se establecían en otros hogares del Barrio Chino.
El Scottish Terrier iba al Templo diariamente para ayudar en tareas diversas.
El Hamster seguía con su familia en el patio del Templo.
¿Y Kenzaburo…?
Tres pisos más abajo, un Zorro inmóvil sólo podía mirar hacia delante, a un lugar donde varias veces por día veía pasar a un Dragón, quien apenas debía mantenerlo con vida al tiempo que no dejaba de vigilarlo, como a una de sus posesiones más valiosas.