Por fin estamos aquí, ya he contactado con mi bebé… - Comento una voz átona.

¡Gracias! – Dijo otra voz aliviada. – Realmente quiero descansar… ¡Y realizar mi venganza contra aquellos que se metieron con mi belleza!

Ambas voces provenían de los arbustos del gran jardín de la familia Berlitz, algo lejos de la mansión. Ruby, quien era muy pequeño a comparación a la hechicera, admiraba todo a su alrededor con curiosidad. No había notado lo pequeño que era.

Mi bebé vendrá aquí en unos segundos, y me iré de aquí para traer lo que me pidió. – Dice la bruja con alegría. – Y luego… tal vez… ¿me podría tomar una foto con usted?

Ruby, quien se encontraba en el pasto, se giró hacia ella con cierta presunción. - ¡Claro! Sé lo fabuloso que soy, sería una ofensa si no complazco a una gran fan… Pero, aun no me has dicho como deshacerme de esta forma…

¡Oh! – Dice avergonzada por haberlo olvidado. – Es muy fácil, tiene que mojarse con agua caliente para regresar a su forma original y evitar tocar el agua fría durante 30 minutos. Si la toca, solo vuelva a intentar de nuevo con agua caliente y evitar el agua fría.

Eso… es más fácil de lo que creía… - Dice Ruby algo aliviado, sintiendo un peso menos. – ¿Y los otros tres?

Puedo hacer unas pociones, pero tardaría como una semana. O podrían realizar unas instrucciones, que son fáciles pero tediosas. – Dice tranquilamente.

Bueno, no creo que tengamos mucho tiempo. Tenemos que regresar a nuestros hogares, así que por favor dime. – Dijo Ruby, mientras se sentada. Ya se había acostumbrado a su cuerpo.

Él de recuperar la memoria es de tiempo limitado, se quitara en cuestión de horas. A no ser que haya tomado de más… - Dijo la bruja con seriedad, cosa que sorprendió a Ruby. – Sería lo mismo pero con algún efecto secundario de lenguaje. Pero se quita… creo…

Ruby no quiere imaginarse como estará Red en estos momentos, después de todo no era tan mal senpai. Aunque también debe ser castigado.

La poción de sentido inverso, solo debe de hacer una acción o cosa que lo recuerde a lo que era antes. – Ruby se queda callado. Ahora que lo piensa, él no sabía de los efectos originales de Diamond y de Gold. Al ver que no reaccionaba, continúo. – Era uno de color verde.

Aahh… - Dice Ruby al recordar, es Diamond el que teína ese frasco. – Bueno, eso no me lo esperaba.

Pero tiene que ser rápido, porque poco a poco se convertirá en su opuesto por completo, si es que tomo más de lo que debía. – Dice la bruja mientras saca a un Honchkrow de su pokeball. – El último frasco debe sentir una emoción negativa muy fuerte, pues su objetivo principal es "endulzar".

Si la cara de Mudkip era parecida a un poker face, ahora era idéntica. - En serio, Gold. – Pensó Ruby.

El sonido de los arbustos llamó la atención de Ruby, para salir entre ellos otro Mudkip. Rápidamente corrió hacia su entrenadora quien lo recibió con los brazos abiertos. – Bebé… Te extrañe mucho… Bueno, me voy.

Ruby observa cómo se aleja en su pokemon volador, mientras abraza al pequeño pokemon. Ahora solo quedaba ir con los demás y decirles la solución… Y luego hacer pagar a los que lo hicieron sufrir.

Un momento… Si las chicas, en especial Blue, lo veían de esa forma se iban aprovechar de su aspecto, aparte de burlase de él. Sapphire no dejaría de burlarse de su olor, apestaba a hojas y lodo. A Emerald… bueno, a él le daba igual.

Suspira algo cansado. - ¿Por qué a mí…? – Entra en modo de alerta al volver escuchar ruido por los mismos arbustos que entró el Mudkip.

¿R-Ruby-sama…? – Nadie lo llama de esa manera, aquella voz fuerte pero tranquila provienía de los arbustos, solo para que estos se apartaran y demostraran el dueño de la voz.

Ruby se sorprende al ver al dueño de la voz, y no solo eso, sino que él le pueda entender a la perfección. - ¡¿Zuzu?!

En la cocina de la mansión de Platinum

El cuarto se encontraba en silencio absoluto, y eso asustaba al pobre de Gold, y aún más en su estado actual. Atado a una silla con una cinta en la boca, observaba a lo lejos sus emparedados que Diamond le había hecho. Tenía muchas ganas de llorar, tal vez por la poción.

Mhghmmmgh. – Lo único que podía decir eran quejidos y pujidos. Ni un personal de la mansión había aparecido, y realmente se estaba muriendo de hambre.

El sonido de una puerta le llamo la atención, levanto la mirada y sus ojos se maravillaron por lo que vio… o más bien, a quien vio (Quién no). Green se encontraba en la entrada de la cocina, su cara decía que estaba cansado y fastidiado.

Mgm hmgc. – Intentado hablar Gold para llamar su atención, cosa que funciono.

Green, quien solo lo observo por unos minutos, dio la vuelta murmurando. – Creo que ya me volví loco…

Gold observaba como su senpai se iba, así como sus esperanzas.

Con Silver y Diamond

En una de las habitaciones de Platinum, ambos fans de Taurino Omega se acomodaban para su show favorito. Diamond se encontraba acostado mientras buscaba el canal donde saldría el show, y Silver apagaba la luz para disponerse a sentar enfrente de la televisión.

Todo iba bien, el lugar, el ambiente e incluso el capítulo que iba a comenzar era muy bueno, hasta que Dia dio un mordisco a uno de sus emparedados. Rápidamente lo escupió en una servilleta.

Silver se dio cuenta de eso, era raro que Diamond desperdiciara comida. – ¿Pasa algo?

Mi emparedado… sabe muy mal… - Dijo con sorpresa, como si fuera lo más extraño que había pasado en todo el día.

Si Silver no recordaba mal, él era un excelente cocinero. Y no solo era eso, eran emparedados, una comida que no era para nada difícil. Tal vez estaba exagerando. – Déjame probar un poco.

Y efectivamente, el emparedado sabía muy mal que no era incluso comerlo sin vomitar. Silver estaba sorprendido de como un simple emparedado sabia tan mal, y Dia de que su propia comida lo haya asqueado.

Tal vez haya sido un pequeño error al momento de hacerlos. –Dice Dia algo curioso, para olvidarlo como si nada. – Pero esto no arruinara mi maratón.

Silver vio como Diamond sonreía con burla como si no fuera la gran cosa, pero sabía que por dentro se encontraba nervioso. Sin nada que decir ninguno de los dos, continuaron con su maratón.

En la cocina de la mansión de Platinum

PVO – Gold

Lo he estado pensando desde hace mucho y creo que tal vez tenga razón…

¡El pikachu de Red-senpai esta gordo!

Quiero decir, he visto a otros pikachu más delgados que pika. Aunque, eso también quiere decir que Chuchu también este gordita. Sí, eso debe de ser. Los pikachu de Kanto tienden a ser gorditos.

Vaya, que interesante conclusión.

Desde hace rato que he estado pensado, y vaya que mucho tiempo que me dejaron amarrado aquí... solo, con hambre y adolorido. Por lo que termine analizando a los pikachus que he visto a lo largo de mi adorable vida.

Me doy cuenta de dos presencias frente a mis pies, eran Chuchu y Pika, que casualidad. Ambos pokemons se veían curiosos ante mi situación. ¡Que lindos!

Mghmgm ¿mghumg? – Intento decir si está bien. Para solo verlos salir corriendo de la cocina. Bueno, supongo que tengo razón, por eso dicen que los pikachu de Kanto son los más bonitos. Entre más rellenitos más bonitos.

PVO – Normal

Chuchu y Pika dejaron la cocina rápidamente. Solo para reencontrase con Crystal, Platinum, Pearl y Sapphire, quien cargaba a los dos inconscientes, en el pasillo. Ambos pokemons empezaron a chillar con la intención de que aceleraran su paso.

Parecen que están algo incomodos por lo que acaban de ver. – Comentó Crys algo curiosa por los gestos graciosos de preocupación. – Será mejor que nos apuremos.

Claro, Crystal-senpai. Mientras, usted y Pearl van a la cocina. Yo guiare a Sapphire-senpai a alguna de las habitaciones disponibles. – Dijo Platinum con elegancia.

Yep… Yo te sigo, no te preocupes por mí. Yo puedo con ellos. – Dice Sapphire feliz de ser útil.

Pearl miraba como Sapphire cargaba con Red y Emerald como si nada. Ahora entendía porque Ruby y a Emerald evitaban los abrazos grupales efusivos. Tan pronto que vieron una de las tantas escaleras de la mansión, se separaron. Ambas chicas subieron por las escaleras mientras que pikachus las seguían, Pearl y Crys continuaron caminando hasta la cocina.

Tan pronto entraron al cuarto, Crys dejó escapar un pequeño grito. Era Gold, atado a una silla con cinta en la boca. Sus ojos demostraban tristeza y ternura a la vez. Pearl reacciono rápido al ver a su senpai en ese estado y procedió a quitarle toda la cinta posible.

Gold, ¿qué demonios te paso? – Dijo exaltada Crys, al ver tan lamentable estado del criador.

Esto va a doler solo un segundo. – Advierte Pearl antes de quitarle la cinta de la boca, con el fin de que él se pueda comunicar.

El sonido de la cinta al ser removida, fue sustituido por un grito. – ¡Oh, dulces! ¡Duele mucho, como cuando la Elite Four usa Full Restore!

Crys y Pearl se miraron al no entender a lo que se refería. – Espero que no sea una molestia, pero tengo hambre, me pueden pasar un emparedado que hizo Diamond-sama. Mi pancita ya no aguanta.

La chica observo unos emparedados en la barra de la cocina, se veían algo raros pero al ver la cara de cachorro del chico no dudo en dárselo. Pero al ver que sus manos seguían atrapadas, temblorosa, se lo acerco a la boca.

Tan pronto dio una mordida, su cara cambio a asco pero se lo atraganto de todas maneras. – Esta malo, Crystal-chan.

Ignorando como la había llamado el chico, probó el emparedado. Y en efecto, sabia horrible. – Es cierto…

Es imposible. – Dice Pearl para dejar de desatar a Gold y tomar un emparedado. – Es Dia… quiero decir, Diamond quien los hizo. ¡Oh, por Arceus! ¡Esto sabe horrible! - Pearl se vio asustado ante el hecho que su mejor acabara de cocinar lo peor en su corta vida haya comido. – Tengo que ir a ver a Diamond, ¡ahora!

Pearl salió corriendo de la cocina, dejando a los entrenadores de Jotho solos. Solo para regresar de nuevo. – De casualidad, ¿no sabe dónde está?

Dijo algo sobre Taurino Omega… –

¡Gracias! – Pearl le cortó a Gold, solo para salir nuevamente de la cocina.

Agh… - Suspiro Crystal. – Parece que te tendré que desatar. – Así que no te muevas si no quieres que te lastime mucho.

Sip… Yo confió en Crystal-chan. Creo que eres una maravillosa chica… - Dice Gold tiernamente, cosa que hizo sonrojar al máximo a Crystal.

¿En serio? – Dijo nerviosa ante la declaración del pelinegro.

¡Claro! Tú eres hermosa, talentosa… - Dijo risueño, pero de manera tierna y no burlesca.

Gold… Yo quiero… decirte que… - Ya le faltaba poco para que Gold se liberara, pero aun así sus manos no dejaban de temblar. – Yo… Te quiero mucho… - Susurro suavemente pero Gold lo escucho claramente.

Yo también te quiero… ¡Y a Silver-kun!

Crystal dejó de intentar de desatar las cuerdas, al imaginarse a los dos amigos juntos. - ¡¿Qué?!

Sip. Tú, Silver-kun y yo somos el trio de Jotho. Los mejores amigos, y no lo cambiaría por nada. Mejores amigos por siempre… – Exclamó Gold con alegría. - … ¿Pasa algo, Crystal-chan…?

Crystal estaba incomoda, ¿acaso la acaba de mandar a la friendzone de la manera más tierna posible?

Ruby y ¿Zuzu?

Ruby veía con sorpresa a Zuzu, su Swampert, que comparado a lo usual él lo miraba desde abajo y no desde arriba. Vaya que era muy grande en comparación a él. Zuzu, con su característico moquillo, se lanzó hacia su entrenador.

El abrazo tomó a Ruby por sorpresa, pero al ver que su pokemon está feliz se relajó. – Es raro, pero estoy feliz de que me hayas encontrado primero.

Las demás y yo estábamos preocupados por usted, Ruby-sama. – Dijo Zuzu tranquilamente, para dejarlo de abrazar y colocarlo sobre su cabeza.

¿Ruby-sama? – Dice con curiosidad Ruby ante tal sufijo, sin mencionar que se sentía algo alagado.

Sip… Usted es mi entrenador y lo quiero mucho… - Dijo Zuzu mientras avanzaba hacia la mansión. – Supe que era usted desde que escuche su manera de hablar. Aparte el mudkip que se fue con la chica me lo dijo.

Ya veo… - Dijo Ruby. Se sorprendió ante la manera tan profunda, y a su vez, relajante de hablar de su pokemon, era tan acorde con su naturaleza.

¡Zuzu!

El grito de Yellow hizo que Ruby se pusiera nervioso, lo iba a ver en este estado. No quería que nadie se enterara, pero necesitaba decirle como eliminar los desastrosos efectos. Pero, viéndolo desde otro punto, Yellow era la más compresible de todos y no creía que ella se burlaría de él.

Respiro profundamente para encontrarse con Yellow, quien bajaba de su pokemón. – Me alegro encontrarlos… Saben no creo que haya sido la mejor manera de huir, mejor hubieran usado un pokedoll. – Dice Yellow, intentando bromear y calmar el ambiente.

Yellow-senpai, debería dejarle las bromas a Diamond. –Dijo Ruby con burla, a lo que Zuzu sonrió.

Pero Ruby al notar ni un cambio en el rostro de Yellow, lo incómodo. ¿Si lo había oído?

¡Yellow-senpai! – Exclamó Ruby, e incluso se alzó sobre sus patas traseras solo para ganar una pequeña risa de Yellow. - ¡Sé que a usted le gusta al despistado de Red-senpai!

¿Acaso está feliz de regresar, mudkip? – Dijo Yellow curiosa por la pose el pequeño pokemón, y dejando a Ruby sorprendido.

¿Por qué no lo escuchaba? Era un pokemón… No, él era un humano transformado en un pokemón. Esa podría ser la razón. Pero como decirle las curas de cada uno de sus amigos si no lo escuchaba la única persona que hablaba con pokemons.

¡Bien será mejor regresar con los demás! – Dijo Yellow volvía a montar a su pokemón para avanzar lentamente, seguida de un Zuzu feliz y a un mudkip pensativo.

¡Zuzu! – Exclamó feliz al recordar que su inicial lo podría ayudar. - ¿Podrías decirle a Yellow-senpai lo siguiente?

En una de las habitaciones de la mansión

Silver y Diamond observaban admirados la televisión, el capítulo que estaban viendo estaba en su mejor momento. Estaban tan absortos que el repentino golpe de la puerta los asusto, Pearl había entrado.

¿Pero qué demo…? – Exclamó Diamond, antes de ser atrapado en un abrazo de su mejor amigo.

Diamond, estoy feliz de que estés bien. - Dijo Pearl feliz de ver en buen estado a su amigo. - ¿Estas bien? ¿Tienes hambre? ¿Qué le paso a tu comida?

Antes de seguir preguntado más cosas, fue cortado con un empujo y un pequeño golpe en la nuca. – Tranquilo, Pearl. No ves que estoy viendo Taurino Omega, bueno estaba…

Pearl se sorprendió al ver un ceño fruncido en la cara de Diamond y sus recientes acciones. Él chico rara vez ponía esa cara, y pues no lo iba a negar, estaba asustado. Dia no era de los que se enojaban con gran facilidad. - ¿Estas bien?

Claro que estoy bien, aunque me muero de hambre. – Dice desinteresadamente. – Ya que arruinaste mi programa me voy a dormir. Que tenga buenas pesadillas…

Dicho y hecho, Diamond salió de la habitación sin mirar atrás. Dejando a un estupefacto Pearl. - ¿Qué acaba de pasa?

Yo me pregunto lo mismo… - Silver le respondió a Pearl.

Sala de la mansión

Se encontraban todas las chicas, a excepción de Yellow, y los tres chicos en la sala sentadas en los cómodos y elegantes sillones. Pearl se encontraba sentado en junto a Gold, quien le sobaba la espalda para que se animara.

Así qué me estás diciendo, ¿qué Diamond te golpeó y te deseo pesadillas? – Dice Platinum intentando analizar la curiosa escena que presencio Pearl. – ¡Eso es imposible!

¡Nada es imposible en estos momentos! – Dijo Blue de manera curiosa. – Sé que puede sonar raro pero Diamond se comportó como un sádico con Gold y un pervertido conmigo.

¡¿Qué?! – Exclamaron todos, incluso Silver y Gold, sorprendidos.

Blue… ¿tú lo sabias? – Pregunto Silver confuso, después de todo Diamond jamás se mostró así ante ella.

Claro que lo sabía, nadie es lo suficientemente astuto para engañarme. – Dijo Blue con orgullo. – Bueno, creo que Ruby sería capaz de igualarme si no fuera tan delicado.

Hablando de Ruby, ¿estará bien? – Dice Sapphire preocupada, pues no había noticias de él. – Creo que será mejor volver a buscarlo en el bosque.

Podría ser una buena opción, pero también deberíamos intentar resolver los tres problemas que tenemos aquí. – Dijo Crys seria, cosa que no pasó desapercibido por el grupo.

¿Pasa algo, Crys? – Dijo Silver sin inmutarse mucho, pero con curiosidad. Solo para sorprenderse por la mirada que le dedico la chica, una mirada de celos.

Nada, en realidad. – Dijo cortante mientras se levantaba. – Estoy cansada, así que nos vemos mañana. Buenas noches.

La capturadora se fue dejando a los cinco desconcertados, y a una Blue curiosa por la actitud de la chica. Había observado como ella y Gold llegaron a la sala, él alegre y ella depresiva. Algo había pasado al par y estaba dispuesta a enterarse.

¡RUBY! – Gritó Sapphire sacando del trance a todos, rápidamente se levantó de su asiento y dirigió su mirada a la entrada, donde Yellow acaba de llegar junto a un par de pokemons.

Sapphire corrió hacia Yellow quien estaba a un lado de Zuzu y el pequeño mudkip. Yellow soltó un pequeño grito del susto, en cambio, el pokemon más grande rápidamente bajo de su cabeza al pequeño pokemon para abrazarlo como protección.

¡Ruby! – Exclamó buscándolo con la mirada, pero no vio rastro del chico aunque si de su olor. – Yellow-senpai, ¿no se encontró con Ruby?

Por favor, Sapphire-san, no haga eso. Realmente me asusto, pensé que me iba saltar encima. – Dijo Yellow algo nerviosa. – Y no, solo encontré a Zuzu y al mudkip.

Oh… Lo siento. – Exclamó avergonzada la chica salvaje. – Es solo qué puedo sentir el olor de Ruby.

Zuzu mantenía a Ruby entre sus brazos opacando un poco su olor, él agradeció internamente a su pokemon por reaccionar así, realmente no esperaba que la chica lo reconociera por su olfato.

Pero Zuzu me dijo que el pequeño mudkip le comento como eliminar los efectos de las pociones. – Dijo Yellow alegre, contagiando a los demás.

¡Pues que espera, Yellow-senpai! – Exclamó Pearl, quien salió de su estado depresivo. Por fin, Diamond sería Diamond. – Usted diga y nosotros hacemos.

Pearl tiene razón. – Dijo Platinum decidida. – Ya quiero que todo esto acabe.

Bueno, según lo que me dijeron es que cada uno de los efectos tiene una cura de diferente manera. – Dijo Yellow pensativa. – El de los recuerdos será curado de manera natural, pero con efectos secundarios.

Bueno eso quiere decir que Red ya está curado, por así decirlo. – Dijo Blue mientras sonreía. – Debo recordar tener una cámara mañana para ver como amanece.

Todos se quedaron callados ante la sonrisa maliciosa de Blue, realmente nadie debía estar en contra de esa chica si querían conservar su dignidad.

Endulzar es llevarlo a sentir una emoción negativa muy fuerte. – Continuó Yellow. – En cambio, el sentido inverso debe sentirse como la persona que era antes.

Supongo que endulzar es Gold-senpai. – Dijo Sapphire mientras observaba a Gold avergonzado y tímido a la vez, quien sonreía con las manos en sus mejillas. – Y Diamond es el sentido inverso.

Ahora tiene sentido porque actuaba así. – Comentó Pearl pensativo. - ¿Pero cómo le haremos?

¡Diamond! – Exclamó Platinum con cierta alegría. - ¡Él adora la comida! Como él no es él cien por ciento, su propia comida sabe muy mal.

Ya veo por donde quieres llegar. – Dijo Blue. – Podríamos darle algo delicioso, que le recuerde que adora la comida como el pequeño glotón que es.

¡Asi es! – Dijo Platinum efusivamente, para luego tranquilizarse y voltear avergonzada por su actitud. – Quiero decir… Me parece bien la idea de Blue-senpai.

¡Bien! Esto es lo que haremos. – Blue alzó la voz con autoridad. – Sapphire y Platinum se encargaran del pequeño bipolar. Silver y el resto se encargara de buscar al perdido. En cambio, Pearl, Yellow y yo encontraremos la forma de hacer llorar a Gold como un Bonsly. – Dice Blue con una voz vibrante.

Aunque también lo podemos hacer enojar, digo, para que no sufra mucho. – Dijo Yellow algo preocupada por la forma que habló Blue.

Eso también podría funcionar, aunque no sería divertido. – Murmuro Blue aburrimiento.

Pero, eso lo haríamos mañana. Creo que todos necesitamos descansar. – Comentó Silver algo somnoliento.

Me parece perfecto. Creo que todos saben cuál es su habitación, ¿no? – Exclamó Pearl, a lo que todos asintieron. – Muy bien, hora de dormir.

Todos empezaron a levantarse y dirigirse a la planta alta. Yellow se percató de los pokemons observaban algo confundidos, quienes habían permanecido callados durante toda la discusión. – ¿Que haremos con ellos?

Coloqué los pokemons de Ruby en la habitación que me indico Platinum. – Dijo Sapphire mientras miraba a Platinum.

Era la habitación que le asigne a Ruby-senpai, todos están fuera de su pokeball. Creo que era lo mejor, después de todo están sin su entrenador y posiblemente lo entrañan. – Comentó Platinum.

Yo los guiaré. – Exclamó Sapphire con una sonrisa, contagiando a todos con una tranquilidad. – ¡Síganme! ¡Y Buenas noches a todos!

Zuzu junto a Ruby siguieron a la chica, dejando atrás los demás en la sala pues la chica iba caminando animadamente. Hasta que los tres quedaron enfrente de una puerta.

Bueno, aquí es. – Dijo Sapphire, acariciando a Zuzu con ternura. – No te preocupes, pronto encontraremos a ese tonto quisquilloso.

Sapphire se despidió del par de pokemons, dejándolos algo incomodos. – Ruby-sama, ¿no cree que le debería decir ya a todos que usted está aquí?

Me encantaría, pero realmente me gustaría aprovechar esta oportunidad de hablar con todos ustedes. – Dijo Ruby alegremente, provocando un pequeño sonrojo en su pokemon. – A parte, me gustaría aprovechar esta situación a mi favor. – Dijo con una sonrisa maliciosa.

Zuzu simple suspiro con simpatía antes de colocar a Ruby en el suelo y abrir la puerta dejando ver a un grupo de pokemons jugando en el interior. – ¡Hola a todas, hay alguien que quiero que conozcan!

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Notas de autora:

Vaya, ha sido bastante tiempo. ¡Espero que disfruten el capítulo! Por favor, déjenme su opinión y comente que le ha parecido este capítulo. ;D

Conclusiones

¿Qué se debe sentir cuando te friendzonean con su mejor amigo?

¡¿Diamond malo?! D:

¿Lograra Blue aprovecharse de la situación?

¿De qué hablará Ruby con sus pokemons?

Gracias por leer