Disclaimer: Naruto le pertenece únicamente a Masashi Kishimoto.
Resumen: Ella era una de las más hermosas Geishas de todo Japón, pero ella tenía dueño. Una serie de sucesos le harán cambiar de amo, y éste le enseñará la diferencia entre el amor y la posesión. Pero claro, no todo es color rosa. .:SasuSaku:.
Autora: -Sakura-Star-
La Historia de una Geisha
Capítulo 9: Posesión
Estaba aún sentada en el suelo con la boca semiabierta, pasmada, mirando a Sasuke con un profundo dolor reflejado en sus ojos...¿Acaso el beso que le había dado Sasuke había sido para provocar a Ryu?...Nada más pensarlo, su cuerpo empezó a temblar y sus ojos se llenaron de lágrimas. Como odiaba sentirse un objeto.
–¡¿Quién te crees que eres para besarla?!– reclamó, sus ojos ámbar brillando con furia.
Sasuke solo aumentó su sonrisa arrogante –Sasuke Uchiha– susurró altanero.
Ryu apretó sus puños, repitiendo esa acción con sus dientes. No iba a permitir que le arrebataran lo que tanto le había costado mantener y encontrar, porque ella… ella era de él. Pero antes de poder reclamar algo o siquiera moverse, alguien más cumplió con eso.
…
¡Plaaff!...
…
En un rápido salto, Sakura se había levantado con los ojos llorosos y muy, muy molesta, pegándole una fuerte bofetada a Sasuke. Ambos hombres quedaron paralizados, sin poder ocultar la sorpresa. Ryu, después de que ésta se le pasara, sonrió con sorna.
– ¿Y a ti que te pasa?– le gritó el joven de ojos negros a Sakura mientras se tapaba la mejilla roja por el golpe. Su miraba demostraba cuan sorprendido y molesto se encontraba.
– ¿A mí?– murmuro apretando sus puños con frenesí, sus ojos escondidos tras el flequillo. Sentía la adrenalina recorrer rápidamente cada espacio de su cuerpo.
Sasuke levantó una ceja, extrañado por el tono ahogado y molesto. De pronto, ella alzó la vista dejando ver su expresión contraída y sus ojos llorosos
–¿Cómo te atreves a hacer tal cosa?– murmuró. Había intentado que su voz sonara firme y enojada, pero lo que salió de su boca fue un susurro quebrado por el dolor. Sasuke frunció el seño, más confundido.
–Pensé que lo había hecho por otra razón, pero…– calló, incapaz de delatar las verdaderas intenciones mal disfrazadas del pelinegro y volvió a bajar su rostro. Negó con la cabeza, y antes de que cualquiera de los dos jóvenes pudiera llegar a detenerla, se marchó de allí.
Ryu le dirigió una mirada de odio a Sasuke y se fue tras la chica. Su chica. Éste frunció los labios, pensando que ese peli plateado se había entrometido en el peor momento y había complicado todo más de lo que ya estaba.
Estaba seguro de que Sakura lo había malinterpretado todo, o eso pensó que había querido transmitir esa bofetada. Gruñó. Tantos días le había costado animarse a darle un beso, y todo se arruinaba. Incluso llegó a pensar que era un presagio, una advertencia.
Una que le indicaba que no debía acercarse más a la chica. Pero… cuando esas palabras se mezclan con su nombre, la excitación y las ansias de un nuevo reto no le dejan echarse para atrás…ya no.
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Hace medio minuto que había dejado de correr, porque sus piernas ya no podían más… o simplemente porque ya se estaba cansando de que siempre sucediera lo mismo.
Ya no quería huir, no quería llorar, no quería, de algún modo, que las cosas siguieran así.
En un principio todo parecía tan simple, tan fácil… pero ahora le tocaba regresar al infierno que había sido su vida antes de encontrar a Naruto y a todos los demás.
Por primera vez se sentía en un hogar de verdad, en uno en el cual podía levantarse y ser atendida, sin descuidar sus deberes, por supuesto. En donde podía hablar trivialidades y estudiar el comportamiento del que había sido aislada desde pequeña. Algunas cosas eran tan nuevas…
Pero no todo lo nuevo era bueno. Ese dolor que surcaba su pecho constantemente era algo que, claramente, nunca quiso conocer. Y por supuesto, no sabía mucho de lo que respecta al amor y todo lo relacionado con éste, pero estaba segura de que no a todos les pasaba igual.
Se sentó en una banca que encontró por allí, y suspiró. Aún sus piernas temblaban un poco, al igual que sus manos. Tenía varias decisiones que tomar, y lo único que intentaba era escapar de ellas. Sentía pena de sí misma.
Con respecto a la primera… sabía que no podía escapar de los brazos de Ryu, no mientras éste la quisiera con él. Y la segunda… no estaba muy segura de esa. Sasuke le gustaba, mucho. Quizás demasiado...Pero ella no quería ser un juego, un pasatiempo, un de vez en cuando. Ella quería un para siempre, y al parecer Sasuke no estaba dispuesto a dárselo. Ya había sido –y lastimosamente seguía siendo– el juguete de Ryu… no iba a aceptar lo mismo del pelinegro.
Escuchó unos pasos que iban perfectamente coordinados hacia donde ella estaba, y volteó, curiosa. Se encontró con Ryu, el cual tenía un aspecto tenso… molesto. Se sentó a su lado, rígido, lo cual la puso nerviosa. ¿Por qué no había podido irse y buscar a otra? Ella no quería nada con él.
–No sé si sea mi imaginación, pero creo que le prestas más atención a ese chico de la que deberías…– murmuró, su cuerpo aún tieso como una piedra.
Sakura tragó saliva, buscando aclarar su garganta, la cual desde hace unos minutos notaba seca. De pronto, sintió como agarraba su barbilla no muy delicadamente, y la hacía girar su rostro. Sus ojos estaban muy abiertos, y su boca levemente abierta por la sorpresa de una acción tan repentina.
En los ojos de él había rabia, molestia, pero sobre todo: posesión. Un escalofrío recorrió su cuerpo, provocando que temblara levemente. No le gustaba que la mirarán de esa manera…No le gustaba que él la mirara así.
–Joven Ryu…– susurró, intentando zafarse del agarre, o por lo menos bajar la mirada. Esa manera en que la observaba no le gustaba nada.
–No hace falta que te recuerde a quien le perteneces ¿verdad?– habló con voz áspera.
Ella negó con la cabeza, aterrada por el aspecto que tenía su dueño en ese momento. Se veía furioso… demasiado furioso.
–Me parece bien que aún no lo recuerdes, porque es algo que no cambiará nunca, Sakura– murmuró acercando su cara peligrosamente –Tú… eres solamente mía– exhaló con una voz terriblemente baja, juntando sus labios con los de la chica.
Hacía tanto que no los probaba… Eran adictivos, provocadores. No, no solo sus labios… todo ella era así. Pero al percatarse de que no le correspondía, gruñó y mordió levemente su labio inferior. Ella reaccionó por el dolor, y comprendió que tenía que hacer… lo que se supone que debía hacer.
Así que correspondió el beso sin muchas ganas, solo para salir del paso. Pero Ryu no quedó satisfecho solo con eso. Deslizó su mano libre por su cintura, atrayéndola hacia él. Luego, movió la mano que tenía en su barbilla hasta su mejilla, ejerciendo presión para que no pudiera romper el beso.
Sakura se quejó, sintiéndose sofocada, asfixiada, pero él no se detuvo hasta quedar satisfecho del todo. Cuando pensó que ya era suficiente –por lo menos por ahora- , le permitió separarse de él y la miró triunfal. Al fin podía estar junto a esa presencia que lo hacía sentir tan varonil, tan poderoso.
En cambio, Sakura estaba aterrada… era la primera vez que la besaban de esa forma y aún le costaba normalizar su respiración. Le asustó demasiado ese beso. Había sido excesivamente agobiante, sofocante. Aún exhalando e inhalando con irregularidad, miró de soslayo a Ryu, quien tenía de nuevo esa expresión seria.
–Solo nos quedaremos dos días más…– anunció el joven levantándose –Tiempo suficiente para poder organizarlo todo… y así te despidas de tus amiguitos– concluyó, mirándola seriamente con el ceño levemente fruncido.
–Es… es muy poco– susurró, más para sí que para él; pero aún así el chico lo escuchó y eso lo enfureció.
–Si nos quedamos más, estoy seguro de que ese descarado encontrará la manera de volver a besarte, o peor aún… tú a él– exclamó, apretando los puños
Ella bajó la cabeza.
–Quizás…Joven Ryu– lo llamó.
–¿Uhm?– volteó, sin rastro de otra cosa más que inexpresividad
–Y… si resulta que… yo, digo a mí… bueno me g– intentó explicar, pero fue cortada inmediatamente.
–Ni se te ocurra decir lo que sea que vas a decir– interrumpió –Vámonos, tenemos que empezar a empacar. Por lo menos tú– ordenó, esperando que ella se pusiera de pie.
Lo hizo sin muchas ganas, recibiendo inmediatamente el brazo posesivo del peli plateado por su cintura. Como odiaba sentirse de su propiedad.
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Hoy era el día en el que Eichi se despediría de todos, para marcharse a su pueblo de nuevo. Le alegraba haber encontrado la inspiración que buscaba, pero por otro lado, también le entristecía que le dejara; más hora que nunca.
–¿Enserio tienes que irte?– le preguntó, cuando llegó hasta donde ella estaba para despedirse.
–Sí. Es una lástima, pero es así– suspiró, resignado. Cuando abrió sus ojos, la ternura que había en ellos hizo sonrojar una vez más a Sakura –Jamás te olvidaré, eres una persona muy especial para mí. Te quiero Sakura– seguidamente le besó la mejilla y la abrazó lo poco que la paciencia de Ryu le permitió.
–¡Cuídate mucho Eichi-kun!– le gritó, cuando se alejaba en la parte de atrás de una carreta, mientras entonaba una alegre melodía con su hermosa flauta, llenando a todos de energía y sonrisas.
Pero esa sonrisa desapareció del rostro de Sakura al ver la carreta desaparecer por el horizonte. Si que iba a extrañar a Eichi. Todo lo que había hecho con él. ¡Era tan injusto!
Pero ¿quién era ella para detenerlo? Nadie. Así que se limpió las lágrimas que querían salir de sus ojos y respiró profundamente. Tenía muchos problemas con los que tratar en este momento. Solo esperaba volver a encontrar a Eichi alguna vez. Al voltear, la mirada de Ryu estaba furiosamente clavada en ella. Tragó saliva, e intentó recuperar la compostura.
–¿No me digas que ese te gustaba?– soltó, sin la más mínima consideración. Ella negó con la cabeza rápidamente. Quería que Eichi llegara de una sola pieza a su pueblo.
–Menos mal– susurró, viéndola de soslayo para luego volver su vista al frente.
Aprovechó ese momento para girar levemente la cabeza y observar a Sasuke de brazos cruzados, el ceño fruncido y los ojos cerrados. Parecía tenso. ¿Qué estaría pensando?
–Vámonos, tenemos que prepararlo todo, mañana partiremos– recordó, trayendo de nuevo aquella profunda tristeza.
–Sí, Joven Ryu– asintió, pasando de largo con la cabeza gacha. Sabía que si veía los ojos de Naruto, los ojos de Temari, de Ino o Hinata… lloraría. Apretó sus manos, metiendo cada una en la maga del brazo contrario. Así nadie notaría sus puños cerrados…
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Al llegar a la casa, Ryu se retiró unos momentos para hablar con Tsunade. Ella se quedó en el patio, viendo como el Sol se ocultaba poco a poco. Había tanto que quería hacer antes de marcharse. Es más, no quería marcharse. Solo que la nostalgia le traía recuerdos de esas cosas que tanto ansió hacer; pero ya no importaba. Estaba segura de que desde ahora se convertiría en la sombra de Ryu. Suspiró, derrotada y triste.
Cuando Ryu terminó del hablar con la mujer, salió en busca de Sakura. A lo lejos la vio, y emprendió el camino hacia donde ella estaba. Era el momento de hablar. Caminó por los pasillos, girando y atravesando el patio. Pero al llegar a lugar dónde había creído ver a Sakura, no encontró a nadie… Estaba solo.
–¿Dónde se metió esta niña?– se preguntó rascándose la cabeza, con una ceja levantada. Dio un vistazo más antes de encogerse de hombros y darse la vuelta para seguir buscándola.
Sakura miraba a Sasuke sin perderse ni un detalle. Estaba contra un árbol, sus manos casi inmóviles por la presión del otro cuerpo y su boca tapada por la mano del chico; el cual miraba con los ojos entrecerrados hacia donde Eichi desaparecía. Cuando éste se dispersó del campo visual de ambos, el pelinegro retiró su mano de la boca de la chica y suavizó la presión que ejercía contra su cuerpo.
La miró, como si no pasara nada
–Me dijeron que te ibas– comentó, mirándola directamente a los ojos.
–Pues… si– aún estaba molesta con él, pero por alguna razón la rabia se esfumó al ver sus ojos; tan profundos y diferentes. Qué vergüenza sentía de sí misma al no poder controlar ni sus propias emociones.
–¿Es todo?... ¿Piensas irte así, sin más?– interrogó, frunciendo el seño. Su voz sonaba molesta.
–¿Cómo …?– preguntó, no entendiendo a lo que se refería.
–Después de haberme besado, de haberte confesado… ¿Piensas dejarlo todo solo porque él lo dice?–
–¿Qué más puedo hacer, Sasuke?– cuestionó con cierta molestia –Además... tú nunca correspondiste mis sentimientos– le recordó
–Lucha. Nadie es de nadie, Sakura– contestó la primera pregunta… lo demás, no lo respondió
–Eso no es lo que dice el contrato– confesó
–Es solo un pedazo de papel…– murmuró, perdiendo un poco la paciencia.
–¡Un pedazo de papel que decide a quién le pertenezco!– gritó con furia. ¿Acaso no entendía que de ese papel dependían muchas cosas?
–Tú no le perteneces a él, ya no– susurró con voz áspera.
–¿Qué hablas?– preguntó, relajándose, desviando toda su atención hacia ese tema.
Él la acorralo contra el árbol, acercándose peligrosamente.
–En el momento en que te enamoraste de mí tu corazón, tu cuerpo y alma pasaron a ser míos, para mí… O por lo menos eso es lo que deseas… ¿no es así?– ella no contestó. Sabía que era cierto –¿Ves?– susurró.
Ella bajó la mirada, apenada.
–Pero, es que yo…– comenzó, pero su situación le golpeó de frente –...Es tarde. No es algo que yo pueda cambiar... – agregó.
–Por supuesto que puedes… El problema aquí es otro– la miró, sus ojos brillando con ira y cierto despecho –La realidad es que no quieres...
Sakura le miró sin saber que decir. Sus ánimos desvaneciéndose poco a poco. Sabía que podría desmentir lo que había dicho Sasuke...es más, gustosamente lo haría, pero intuía que si decía algo, todo sería simplemente palabrería, porque en realidad comprendía que no podía escapar de las garras de Ryu. Su ligadura impedía que pudiera actuar acorde con su corazón, y aunque le doliera, tenía que ser así. Así le habían enseñado.
–¿Y cómo se supone que haré eso?– preguntó en tono suave, casi un susurro, más por curiosidad de saber si en realidad había una pequeña luz, un rallo de esperanza.
El chico sonrió de medio lado con sorna. Sus ojos se entrecerraron con diversión, astucia y picardía. Una de sus manos se elevó hasta la altura de su mentón y con el dedo índice le subió un poco la barbilla.
–Escapa conmigo. Nos perderemos por un tiempo- le ofreció, seductor.
Sakura suspiro al oír sus palabras. Como le encantaría poder seguirlas al pie de la letra. Pero sería mentirse de la manera más cruel. Pues alimentaría unas expectativas que eran del todo improbables. Más improbables de lo que se temía.
–Todo es más complicado de lo que nunca llegué a pensar... – susurró sin atreverse a mirarlo de frente –Ahora lo entiendo... Perdóname, Sasuke– se liberó de sus brazos y sin más se dio la vuelta y comenzó a andar de regreso mientras amargas lágrimas comenzaban a deslizarse por sus pálidas mejillas.
Sasuke quedó de pie con la mirada hacia el suelo, inmóvil. Apretó sus dientes y sus puños; su cuerpo se tensó inmediatamente. Tras soltar un "Tsk" golpeó, con el puño de lado, el árbol. ¡Todo se estaba yendo a la basura!. No iba a dejar que ese estúpido se la arrebatara… ¿Pero si es lo que ella quería?.
Con tan solo pensar eso, el desconcierto surcó débilmente su rostro serio. Quizás había dejado pasar demasiado tiempo. Tenía que pensar y actuar rápido… Tenía unas ocho horas para pensar en algo, para intentar una cosa más antes de que se fuera. Antes de que fuera demasiado tarde.
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Sakura, al oír los pasos de alguien se limpió las mejillas y se restregó los ojos, intentando borrar la evidencia de las lágrimas; aunque sabía que sus ojos estarían rojos al igual que su nariz.
Cuando bajó las manos de su rostro, se encontró a pocos metros de ella a Ryu, quien la miraba desaprobadoramente. El rostro del joven estaba serio; demasiado.
–Mañana partiremos temprano– anunció en la misma postura que antes. Nada en su rostro cambió –Espero tengas todo listo para entonces, porque no pretendo dejarte acá ni un minuto más– susurró venenosamente.
Ella, luego de unos segundos, asintió cohibida. Siguió avanzando para poder dirigirse a su habitación a recoger lo poco que tenía, pero al pasar al lado del peli plateado, éste la detuvo, sosteniendo con firmeza su brazo derecho.
–Escúchame bien Sakura– habló, claramente molesto –Tú me perteneces únicamente a mí. Eres solamente mía, porque así se decidió hace muchos años. Al menos que yo decida cambiarlo, seguirá siendo así ¿entiendes?– habló firme.
Ella volvió a asentir, haciendo una pequeña mueca de dolor por el agarre del joven.
–Eso quiere decir, que sin importar lo que tú quieras, eres mía, para mí. Por eso no voy a permitir que te acerques más de lo debido a ese niñato– ordenó, pronunciando la última palabra con desprecio –Si me desobedeces, prometo que jamás volverás a verlo, porque no vivirá más en este mundo ¿está claro?– preguntó mirándola a los ojos.
–Sí, Joven Ryu– afirmó con voz entrecortada. Esas palabras habían provocado escalofríos en todo su cuerpo.
Él la abrazó por la cintura como siempre lo hacía: con propiedad, afán, deseo… con posesión. Tomó con su mano la barbilla de ella y elevó su cabeza de manera que sus rostros quedaran más cerca –Espero jamás olvides a quien perteneces, porque de ahora en adelante me encargaré de recordártelo siempre– prometió. Luego la besó profundamente, y así como la tomó en sus brazos, la soltó y siguió caminando quién sabe a dónde.
Ella se quedó allí, de pie. De pronto, al sentir el frío se abrazó a sí misma. No sabía si era la brisa o los escalofríos que le provocaron las palabras de su amo lo que provocaron que temblara de esa manera.
Ryu y Sasuke eran tan diferentes.
Sasuke era frío, indiferente; pero tenía su lado seductor, inteligente y diferente.
Y Ryu era algo no normal. Él era una persona mucho más ambiciosa que lo que le había contado que era el pelinegro. Era una persona que hacía lo que quería y también presentía que si no cuidaba sus acciones, Sasuke podría resultar afectado de todo eso. Estaba segura de que Ryu movería tierra, cielo y mar para cumplir lo antes dicho; solo por desobedecerlo.
Porque él, el era la persona más posesiva que había tenido la desgracia de conocer.
Valeria: ¡Way! Lo pude terminar gracias a Ali, porque aún estoy en estado "no puedo escribir con coherencia más de tres líneas". (Traducció al español: Hiatus). Más ahora que me vienen exámenes de Lapso (los de todo lo visto en ese período, que a ese tiempo ustedes los llaman trimestre o algo así) Trabajos, expos y tengo una Galería "Si alguien sabe algo interesante sobre Jane Austen por favor comuníquemelo :) Atte: La gerencia xD." En el Review o con un MP, por favor.
Gracias a todos aquellos que comprendieron mi mensaje, porque otros no entendieron, pero bueno, no había mas nada que hacer.
Y ¡hey! fíjense cual publiqué... El que tenía años sin pasarse por aca xD. Quiero mucho este fic porque es el segundo (no contando uno que borré) que hice 3.
Me despido, espero les haya gustado. Ahora es que la cosa se pone candente. Jojojojojojo xD. Espero desbloquearme pronto, y poder escribir una vez más como tanto me gusta.
So...
¿Un Review?
