DISCLAIMER: Capitán Tsubasa pertenece a Yoichi Takahashi, de otra forma Akamine Maki moriría atropeyada por un camión que conduciría Kira Kozo borracho mientras Kojiro y Rikku hacen lo suyo en la parte de atrás ;D
A Doble Carga
Capítulo 9: La Decisión
A pesar de todo lo que le había dicho a Genzo, no era tan sencillo como suponía, aún temía el hecho de encarar a Kojiro. El chico había sido un misterio para ella desde que se habían conocido, por lo que no tenía ni la más mínima idea acerca de cómo reaccionaría ante la noticia de que la chica que amaba se iría con uno de sus más grandes rivales, y para colmo, a otro continente. Aún así la chica reunió todo su valor, ya no había marcha atrás, partirían al día siguiente, por lo que el moreno no podría detenerla… era tan característico de ella atrasar los problemas lo máximo posible.
Finalmente se encontraba frente a la que había sido su escuela hasta el comienzo del nuevo trimestre. Algo nerviosa cruzó el umbral, escabulléndose, sabiendo que a esa hora los chicos estarían en la práctica de soccer. Acertando en su pensamiento, escuchó gritos cuando se hubo acercado lo suficiente y pudo vislumbrar a sus amigos en pleno entrenamiento. También vio a Paola, dándoles ánimos como siempre, sentada junto a su amiga Naoko. Se acercó a ellas en silencio y no abrió la boca hasta que estuvo detrás de ellas.
-Hola-saludó.
-¿Eh?-se sobresaltó Paola y luego volteó sorprendida-. ¡Rikku!
-Tanto… tiempo…-fue lo único que se le ocurrió decir.
-¿Acaso vas a volver?-preguntó la morocha emocionada, abrazando a su amiga.
-No… a decir verdad… vine a hablar con Kojiro… tengo que aclarar unas cosas con él antes de poder irme-se explicó.
-¿Irte? Pero no entiendo… si tu ya no asistes a la escuela-dijo Paola confundida.
-Déjalo así… no te preocupes-sonrió la rubia.
-Pero…
-Enserio, no te preocupes.
-Está bien… si tu lo dices…-dijo Paola desconfiadamente-. Ven conmigo-continuó, arrastrándola hasta la cancha-. ¡Capitán!
-Paola te dije miles de veces que no interrumpas el entrenamiento-gritó Kojiro molesto, pero al voltear a verla se quedó de piedra, al igual que el resto de los jugadores.
-Rikku…-susurró incrédulo.
-Tenemos que hablar-fue lo único que dijo. Kojiro se animó un poco al notar que su tono de voz ya no era aquel tono gélido con el que le había hablado en la última ocasión en la que se habían visto.
-De acuerdo…-dudó pero luego asintió y se disculpó con su entrenador.
-Correrás horas extras por esto Kojiro…-le advirtió el entrenador Kitazume.
-Todas las que quiera… señor.
-Puedes retirarte.
-Muchas gracias-sonrió el tigre, haciendo una pequeña inclinación para luego marcharse corriendo en dirección a la chica que había sido su novia hasta hace un mes atrás.
Caminaron largo rato sin mencionar una sola palabra, por más que Kojiro se retorcía de nervios quería darle su espacio a Rikku, ella hablaría cuando se sintiera lista para hacerlo. Suspiró mientras su mirada se desviaba a los labios de la muchacha, tenía tantas ganas de besarlos que sentía que explotaría, que podría tomarla allí y besarla a la fuerza, pero sabía que la rubia jamás se lo perdonaría, después de todo era culpa de Kojiro el que ellos hubiesen terminado. Para sorpresa del tigre, la chica lo llevó fuera del campus, caminando por las calles de la zona hasta la heladería en la que Rikku había declarado sus sentimientos. Allí se fue donde Kojiro notó que algo no andaba bien, mientras que él pidió lo mismo de siempre, chocolate y vainilla, sabiendo que también era el favorito de la joven, ella pidió algo que no acostumbraba pedir junto a Hyuga: menta granizada cubierta de chocolate. Al escuchar el sabor elegido, el moreno volteó a ver extrañado a su acompañante.
-No sabía que te gustaba la menta granizada-dijo.
-Acostumbro pedirla con Genzo-explicó ella-. Aunque en verdad solemos pedir medio kilo de helado y nos lo comemos entre los dos…
-Ya veo…-suspiró Kojiro-. Haces muchas cosas con Genzo ¿verdad?
-Sí, me lleva mucho a pasear-sonrió ella-. Gracias a él, he visitado lugares que nunca creí que visitaría y que me terminaron agradando, como por ejemplo, fuimos a ver un museo en donde el papá de Taro exhibe unas obras de arte. Es muy relajante ver sus pinturas, es un gran artista, y también es una gran persona.
-Entiendo… pero yo creo que deberías tomarte las cosas con más calma, después de todo, tienes toda una vida por delante para ir a museos y lugares como esos, ese tipo de cosas no son para ti…
-¿Y tú que sabes?-preguntó molesta la chica, odiaba que los demás decidieran que era bueno y que era malo para ella-. Aunque eso me lleva al tema de nuestra reunión.
-Te escucho-dijo el tigre, sentándose en una mesa junto a la chica.
-Sabes que si no fuera por algo importante, preferiría no venir…
-Perfectamente, debe ser algo de vida o muerte para que estés aquí-rió el morocho tratando de sacarle un poco de humor a la situación, pero se silenció rápidamente al ver la cara de pocos amigos con la que la chica lo miraba-. ¿Qué te pasa? ¿Dónde quedó tu viejo sentido del humor?
-Lo siento, creo que está algo oxidado…
-¿Por mi culpa?
-Es una posibilidad…-dijo ella, como si se tratara de algo obvio-. Aunque no te preocupes, Genzo también me lleva a parques de diversiones, a patinar y ese tipo de cosas… la otra vez fuimos a un parque muy divertido y…
-Genzo, Genzo, Genzo-repitió molesto el moreno-. ¿Es acaso lo único que sabes decir?
-¡Oh lo siento! Pero no es mi culpa que estés celoso de él.
-¿Yo? ¿Celoso? ¡Pero por favor! ¡He escuchado mejores chistes en un zoológico!-se defendió molesto.
-¡Sí, probablemente en un zoológico de perdedores!
-¡Como tus amigos del Nankatsu y tu estúpido hermano!
-¡Por lo menos mi hermano es valorado por su talento!
Pero con aquel último grito, Rikku comprendió que se había sobrepasado con Kojiro, quien sin siquiera pensarlo, le plantó semejante bofetada que la hizo voltear. Estaba furioso con la chica, pero no por el hecho de como lo había tratado, sino por el hecho de que hubiera cambiado tanto, convirtiéndose en aquella fanática de Wakabayashi que tanto había aborrecido durante su estadía en el Toho.
-¿Por qué cambiaste tanto?-preguntó el moreno, dolido-. Eras una chica tierna y dulce, ¿qué te pasó? Antes adorabas estar con nosotros…
-Lo siento Kojiro pero yo…
-Vuelve… te lo suplico…-sollozó abrazándola.
-Ya es… demasiado tarde-dijo ella con tristeza, no por el hecho de que quisiera volver, sino por el hecho de que le dolía ver al tigre en ese estado.
-¿A qué te refieres?-preguntó él, temiendo la respuesta.
-A que mañana…-comenzó a decir, pero deteniéndose unos segundos para inspirar profundamente-. Ya no estaré aquí.
-¡¿QUÉ?!-gritó sobresaltado el tigre, sin importar las miradas de todas las demás personas que estaban en el local-. ¡¿Cómo que te vas?!
-Sí-explicó, ahora animándose a hablar, después de todo, aquella había sido su propia decisión y no lamentaba en absoluto el haberla tomado-. Mañana me voy a Alemania con Genzo, ya no estaré aquí.
-Pero… ¿Cómo es posible? ¿Por qué no me lo dijiste antes?-preguntó Kojiro, estaba shockeado, sentía ganas de arrancarse la piel y someterse a la más terrible tortura. Le dolía tanto que la chica se apartara de él que se sintió morir por dentro, como si dejara un contenedor vacío allí.
-Porque no sabía como hacerlo… y temía el como reaccionarías…
-Rikku yo…
-Nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión Kojiro, te lo advierto.
-Esta bien, yo solo… yo…-pero las palabras no salieron de su boca y simplemente se quedó mirando fijamente a la chica, sin expresión alguna. No supo con exactitud cuanto tiempo estuvo así de esa forma, pero cuando volvió en sí la rubia ya no estaba frente a él y había comenzado a llover con mucha fuerza.
Ken y Paola corrían con desesperación bajo la lluvia buscando a su perdido capitán, ninguno de los dos adolescentes había vuelto a la escuela, pero seguramente la rubia se habría ido directamente a su casa, o a la casa de Genzo. Aún así su capitán no había vuelto y ya se les estaba haciendo tarde, solo tenían media hora más para buscarlo o serían amonestados, claro que no había problema por parte del karatekeeper, pero no podía decirse lo mismo del lado de la morocha, quien se dedicaba a causar problemas.
-¿Dónde crees que pueda estar?-preguntó él.
-No sé, yo no pienso como chico, se supone que seas tú quien da las ideas-dijo ella, sacándole una sonrisa al chico, quien aceleró el paso, tomando a Wakabayashi de la mano para que ella también lo hiciera.
-Ken…-murmuró ella dudando del contacto.
-¿Aún te molesta? ¿A sabiendas de que te amo?-preguntó él.
-No… en lo más mínimo, lo siento…
-Está bien, no te preocupes…-sonrió Ken para luego concentrarse en la búsqueda-. Bien, si yo tuviera que hablar algo contigo… te llevaría a un lugar especial para ambos… lo que para ellos sería…
-No tengo ni… ¡ya sé!-gritó de pronto.
-¿Qué?
-¡Está en la heladería!-dijo ella sonriendo.
-¡La heladería!-secundó él, sonriente también.
-¡Sí!
-¿Qué heladería?-preguntó Ken, ganándose un tope por parte de su novia-. ¡Ouch! Pao, ¡Eso duele!
-Te pasa por baka-gruño ella-. Ya sabes, la heladería, donde Rikku y el capitán… tu entiendes… sabes que no se me dan bien estas cosas de relaciones.
-¡Ah! Ya se de que hablas, ¡Pues vamos!-dijo animadamente, echándose a correr arrastrando a su novia detrás de sí.
Finalmente llegaron a la heladería y vieron a su capitán. Realmente les sorprendió el verlo en aquel estado, ¿acaso había sido tan malo lo que Rikku le había dicho? Era la primera vez que lo veían tan deprimido, y eso que Ken lo conocía desde pequeños. Su mirada era vacía, apesadumbrada, como si la vida hubiera perdido el color y ahora solo pudiera ser vista en acromáticos. Ambos novios intercambiaron miradas, sin saber como reaccionar ni que hacer, hasta que Paola se acercó a él, sumamente preocupada, seguida de cerca por Wakashimazu.
-¿Capitán?...-susurró la morocha, sacudiéndolo suavemente, con miedo de que reaccionara mal.
-Se va…-fue lo único que dijo, su voz era quebrada y justificaba los ojos rojos y llorosos del tigre.
-¿Quién se va?-preguntó Ken.
-Rikku… se va a Alemania con tu primo…-contestó Hyuga con la voz apagada-. Perdí…
Rikku: Okay... lo acepto, fuí algo dura
Kojiro: Algo nomás? ¬¬
Rikku: Y vos con esa cachetada? Le voy a contar a Genzo
Kojiro: Uy tengo tanto miedo! *corre en circulos*
Rikku: En fin... ¬¬ parece que todo en torno a nuestra relación está empeorando cada vez más mi querido Kojiro.
Kojiro: Todavía no puedo creer que nos cambiaste por el Nankatsu ù.u
Rikku: Y bueh, es lo que hay =3
Kojiro: Igual yo todavía te amo...
Rikku: Yo también me amo, no te preocupes *se pone a cantar el tema "Me Amo"*
Kojiro: ¬¬ En fin... *la empuja*
Rikku: x.x
Kojiro: Les agradecemos mucho sus reviews, pero.. cómo es eso de que prefieren al idiota de Wakabayashi? ¬¬
Rikku: JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Kojiro: Vos no estabas muerta?
Rikku: Soy la pj principal, podría pasar un año en Jurassic Park sola y seguiría viva XDXD
Kojiro: Probablemente -.- en fin, gracias por leernos, sigan sintonizandonos y...
Rikku: Che, que ésto no es una radio... LOS QUIERO MUCHOOOO~~ CUIDENSE!!! HASTA LA PRÓXIMA!!!!
Rikku/Kojiro: Bye-Bye! *intercambian miradas asesinas*
