CAP. 9 ENCADENADOS

HACE CUATRO SEMANAS

-Ryuk, tengo algo que preguntarte. -Dice Light, todavía aferrado con fuerza a las sábanas de su cama debido a la pesadilla que había tenido de nuevo con Kira.

-¿Quieres el ojo? –pregunta Ryuk sonriendo de medio lado. –Ya era hora que me lo pidieras, prometo que no te dolerá nada.

-¡No es eso! –casi grita Light, recobrando todavía el aliento. –Ya sé que no estás obligado a decirme nada sobre el cuaderno, pero eres el único que puede responderme a esto. –Levanta la vista para mirar fijamente los ojos rojos de su shinigami. –Respóndeme con la verdad y te prometo que será divertido. –Light sonríe de medio lado con esfuerzo, intentando aparentar la fuerza y maldad que tanto le gustaba a Ryuk. –Después de todo, es para lo que estás aquí, ¿no?

-Veo que no solo sabes manipular a los humanos, sino también a los shinigami. –Ríe este por lo bajo. –Eso me gusta. Dime, ¿qué quieres saber? –Aquello hizo saber a Light que había conseguido su propósito.

-Si renuncio al cuaderno de muerte, pierdo mis recuerdos. –Dice Light agachando la cabeza.

-Sí. –Confirma Ryuk. – Te olvidarás de todo; de que eras Kira, a las personas que has matado, el cuaderno de muerte e incluso de mí. –Este se acerca a Light para mirarle de cerca, lo que hace que este se incomode. –Y por supuesto, olvidarás a todo aquel que haya estado demasiado relacionado con el cuaderno de muerte.

-¿Y si escribo mi nombre en él? –pregunta Light examinando la cara de sorpresa de Ryuk.

-¡Pues que la palmas! –grita, lo que no importa a Light, ya que él era el único que podía verle y oírle. -¿Qué crees que va a pasar? ¡Vaya pregunta más tonta! Te tomaba por alguien más listo. –Ríe por lo bajo de nuevo. –Realmente, los humanos estáis locos.

-Puede que sea una locura, -dice Light apartando su mirada para observar a través de la ventana, la cual muestra todavía una intensa lluvia que parece no terminar nunca. –Pero es el único modo de mantener el contacto con el cuaderno y conservar mis recuerdos. Es el único modo de no perderle. –Esto último lo susurró para sí, guardando algo más que unas simples palabras, guardando un sentimiento que, si Light no comprendía mal, era amor. –Una última cosa, Ryuk. –le llama y este se vuelve para mirarle. –Si alguna vez me captura, y todo se vuelve aburrido…-el shinigami parece prestar toda su atención. –Mata a un criminal cualquiera de un paro cardíaco.

-Sabes que no estoy de tu parte, Light. –este sonríe de forma malévola mientras muerde una manzana que Light jura no saber de dónde la ha sacado. –Pero si hay algo que odio, es el aburrimiento.

ACTUALMENTE

L abre los ojos de golpe acompañado de una fuerte inspiración de aire. Se había quedado dormido sentado sobre la silla otra vez, en aquella postura que a todo el mundo le parecía horrible, y que de hecho, así era. L parpadea con rapidez; le molestaba la luz del sol que entraba por la ventana, la misma en la que hacía tan solo una semana, Watari se apoyaba. Este se echa hacia atrás, estirando la espalda y tapándose la cara con su brazo derecho.

Su entorno era un auténtico desastre. Cualquiera que entrase allí no creería que era de tan solo siete días; encima de la mesa se encontraban todavía los monitores, los cuales mostraban ahora celdas vacías, excepto el de Light, ya que seguía tirado en el suelo totalmente roto, al mirarlo se podía ver reflejada la furia de L. También había platos que, hasta hace poco, sostenían ricas tartas de fresa, entre otras multitudes de bolsas vacías de chucherías y chocolates de todos los sabores, y por supuesto varias tazas que habían contenido café en su estado más puro. Pero si allí había un auténtico caos era por el suelo; montones de papeles formaban una barrera para todo aquel que quisiera llegar hasta L, algunos hablaban sobre los dioses de la muerte, la pérdida de memoria repentina, incluso se había leído un libro titulado: "Cómo olvidar al amor de tu vida" y la conclusión de L tras leer aquel libro fue que era algo imposible de conseguir, ya que no puedes olvidar al amor de tu vida, lo único que puedes hacer es aceptar que nunca podrás estar con él, y aprender a vivir con ello, quizás para siempre.

Pero si había un verdadero motivo por el cual L había hecho de aquella habitación una auténtica leonera, era porque necesitaba estar solo, porque incluso Watari le recordaba a Light y porque estaba enfadado consigo mismo, por no separar sus sentimientos de su trabajo, por no ser capaz de encarcelar a Light, la persona de la que estaba condenadamente enamorado, pero que al mismo tiempo era, o había sido Kira. L sabía que había perdido la jugada, y ahora se sentía como un niño solo en un bosque, perdido, sin saber dónde ir y esperando al depredador, esperando a Kira. Ya no importaba si se quedaba en aquella habitación para siempre, Light había dejado de ser Kira, y con ello, había olvidado su amor por él.

Ya no había nadie a quien atrapar, ni tampoco nadie a quien amar, y le parece irónico, ya que hasta hace poco, ambas cosas eran la misma persona.

L aparta su brazo y examina su alrededor, de repente, le da la sensación de que los montones de papeles desaparecen uno a uno, junto en el orden en el que fueron colocados, hasta quedar totalmente limpio. Y se sorprende al recordarse a sí mismo en el suelo, con Watari a su lado. L queda sorprendido, pero no se mueve de su sitio, sino que abre los ojos, como si de aquel modo pudiera diferenciar lo real de lo que no lo es.

-¡No soportaría que no me recordara! -gritaba este, y justo después una lágrima se estrellaba en su pie, lo que parece encender algo en la mente de L. Este se observa con enfado e impotencia; se veía débil, derrotado por un chico que le había hecho creer que él también le amaba. Un chico que, le había dado varias de cal y solo una de arena, que le había besado con pasión, pero que sus últimas palabras tenían como objetivo: "podemos hacer como si…"

-Como si esto no hubiera pasado. –Termina L, tal y como había hecho en la azotea. -¡Aaaaaahhhh! –L se levanta de la silla y golpea su ilusión, pero en lugar de eso, golpea un montón de papel que cae encima de otro, creando un efecto dominó que parece no terminar nunca. Pero aun así, L grita con fuerza y sigue golpeando los montones de papeles con furia, como si de aquel modo pudiera corregir sus errores. Grita de impotencia y de tristeza, coge el libro y lo lanza hacia el monitor roto, haciendo que la pantalla termine de quebrarse. Este se hace paso hacia la puerta, prometiéndose a sí mismo que cuando la cruce, dejará atrás todos sus sentimientos y recuerdos, y se centrará en atrapar a Kira. Avanzaba con dificultad e inseguridad, porque aunque le costara admitirlo, no quería olvidar, no quería creer que aquello fuera cierto; que Light no le recordara, que amara a Misa y no a él. Aquel pensamiento hace que las piernas le flaqueen y los ojos se les llenen de lágrimas.

-No….-Dice para sí, mirando los obstáculos que se interponen en su camino, lo que le hace pensar que no son simples papeles, sino todos sus sentimientos que le impedían avanzar, que le impedían capturar a Kira. L tropieza y cae sobre miles de folios, lo que parece aplanar el terreno– ¡No quiero ser el débil! –grita este apretando los puños. –Si Light ya no es Kira, significa que hay algo o alguien que otorga el poder de matar, y que al capturarla, el poder pasa a otra persona, haciendo que la última pierda todos sus recuerdos. –L se levanta con seguridad, apoyándose sobre sus pies. –Esta vez…-L gira el pomo de la puerta. –No vas a escapar de mí, Kira.

Light se encontraba en un edificio nuevo que, según Watari, L mandó construir para investigar desde allí y no tener que ir de hotel en hotel. Y aunque fuera una tontería, aquello decepcionó a Light; L estaba rechazando las habitaciones de hotel, pero de algún modo, sentía que también le estaba rechazando a él. La sala era amplia, tenía varios ordenadores de alta potencia, tres proyectores enormes que ocupaban toda la pared, incluso sillones de alta gama para descansar, los cuales no eran para L, ya que este seguramente se bastaría con una de las sillas de ruedas, allí trabajaría, comería y pegaría alguna cabezada.

Ya habían pasado una semana desde que L les liberó, y según L le dijo en la azotea fue porque un criminal había muerto de un paro cardíaco a manos de Kira, aunque Light supiese perfectamente que era lo que le había pedido a Ryuk si alguna vez le encerraban, incluso le sorprendía que este le hubiese obedecido, seguramente se habría quedado sin manzanas.

El día que Light salió de la celda, fue el mismo en el que Watari le dijo que también había liberado a Misa, y que lo había hecho a pesar de tener una prueba crucial. Light sabía qué se refería al mensaje de móvil, pero aún así quería creer que la había liberado por haber perdido la memoria, que no lo había hecho por él. Se sentía desgraciado, no merecía ni gota de compasión de L, y a pesar de solo hacerle daño, L le estaba protegiendo, y lo hacía porque como le dijo una vez en la azotea: "estoy enamorado de ti".

-Watari –le llama Light, quien le mira por encima de sus gafas. –Entiendo que L requiera de la ayuda de mi padre, Mogui, Aizawa y… -Mira a su alrededor por si se dejaba a alguien. -Matsuda. -, quien pone expresión de decepción. -Pero si él cree que yo era Kira, ¿por qué iba a querer que trabajara a su lado? –y de nuevo, una frase se le viene a la cabeza; "Me he dado cuenta, que tú y yo jamás podremos estar juntos", y entonces comprendió al 100% que no se equivocaba, por lo que siguió: –Él no me necesita…

-Te equivocas. –Se escucha una voz a su espalda, lo que hace a Light darse la vuelta lentamente. Allí estaba él, a unos pocos metros, con las manos escondidas detrás de la espalda y en una posición poco encorvada a la que solía estar habitualmente, lo que le daba una sensación de fuerza y liderazgo. Light piensa que no parece el mismo. –Te necesito a mi lado.

-Me alegra que me des la oportunidad de trabajar contigo. –Dice Light con expresión seria, pero a L parece hacerle gracia, ya que avanza hacia este con una sonrisa de medio lado.

-No es una oportunidad, Light. –Dice con tranquilidad mirándole a los ojos. –No te queda de otra. –De pronto y sin saber cómo, escucha el sonido de unas esposas cerrarse, y es cuando mira su mano izquierda cuando averigua que una esposa se cierra sobre su muñeca, seguido de una larga cadena que termina en otra esposa cerrada sobre la muñeca derecha de L.

-¡¿Qué?! –exclama Light examinando su muñeca. -¿Qué significa esto?

-Estarás esposado a mí hasta que consigamos atrapar a Kira. –Este hablaba con fuerza y autoridad. –En ese tiempo, me ayudarás con el caso. No podrás quitarte ni forzar las esposas, de ser así, entenderé que tú eres Kira, y que por lo tanto pretendes huir. De hecho, no serás del todo inocente hasta encontrar al actual Kira. –Light miraba a un L sin compasión ni sentimientos, tal y como hacía cuando se conocieron. Este entrega la llave a Watari, quien la guarda en el bolsillo interior de su chaqueta, y vuelve a mirarle fijamente. -¿Algún inconveniente, Light?

-¿A esto te referías con que me necesitabas a tu lado? –pregunta Light observando la larga cadena que lo unía a L.

-Claro, ¿de qué otra forma iba a necesitarte? –Dice L con una sonrisa forzada. -¡Oh! –exclama. –Casi lo olvido, tenemos una nueva colaboradora. –Anuncia olvidándose por completo de Light.

-¿En serio? –pregunta Matsuda con una sonrisa dibujada en su cara. -¿Quién es? ¿Es una espía profesional? ¿Del F.B.I? ¡No! ¡No! ¡Ya sé, de la Interpol!

-Y como siempre, Matsuda, no has dado ni una. -Este exhala decepcionado doblándose sobre sí. –Nuestra colaboradora es… -L se gira para volver a mirar a Light fijamente, y Light sabe, de algún modo, que iba a ser algo inesperado y que no le iba a satisfacer en nada. –Misa Amane.

-¡¿Qué?! –exclama Light con ganas de pegarle a L un puñetazo en la cara, y este lo notó también. Una rabia enorme inunda a Light, ¿desde cuándo se había vuelto L tan tonto? Pero no, este no hacía nada sin pensarlo detenidamente, meter a Misa tenía un propósito; comprobar que Light ya no era Kira, y al mismo tiempo, buscar a otro con la ayuda de ambos. En resumen: un suicidio.

-¡Light!–Grita Misa desde la puerta principal, quien se dirige corriendo hacia este. – ¡Te he echado tanto de menos! –se lanza a sus brazos y le abraza esta con fuerza, en cambio, Light se siente incapaz de hacer lo mismo. Pero debe de volver a la realidad; L pensaba que había perdido todos sus recuerdos, debía actuar como el novio de Misa, por lo que con esfuerzo, levanta los brazos para abrazar a esta. Y, de algún modo, sabe que el corazón de L está recibiendo otra puñalada. "Es para salvarle la vida" se recuerda Light, y entonces ve a Ren, parado mirándole fijamente con una expresión fría y dura. Este seguía a su lado, a pesar de que esta no le viera, y ni siquiera se acordara de él. Misa se pone de puntillas con los ojos cerrados y espera un beso de Light, pero este mira a L, quien también le mira sin parpadear. Light mira los labios de Misa y se pregunta si seguirán teniendo sabor a muerte, lo que le resulta aún más repugnante comprobar.

De repente, un teléfono móvil suena, lo que distrae a todo el mundo, incluso a L, por lo que Light aprovecha y le da un beso cerca de los labios para engañar a Ren.

-¿Sí? –Contesta Matsuda a su teléfono, lo que hace pensar a Light que después de todo no es tan inútil. -¿ya está todo preparado? ¡Genial! –exclama este con una amplia sonrisa. –Sí, les volveré a llamar mañana –Cuelga el teléfono y mira al resto con entusiasmo.

-¿Quién era? –pregunta el señor Yagami.

-Es una sorpresa, muy pronto lo sabréis.

-Ahora mismo, lo que menos necesito es una sorpresa, Matsuda. –anuncia L con tono serio y mirando desafiante a este. Sin duda, L imponía a cualquiera. La sonrisa de Matsuda desaparece sin dejar rastro de existencia y agacha la cabeza.

-Es una fiesta… -Susurra.

-¡¿Una fiesta?! –Exclama Light.

-¡Aaahhhh! –grita Misa presa de la alegría. – ¡Me encantan las fiestas!

-Ahh…. –suspira Mogi. –Cuando pienso que no puede ser más tonto…

Light ve entonces su oportunidad de lucirse.

-A ver, ¿qué celebramos? ¿Qué Kira seguirá matando gente? ¿O las muertes de los criminales? A ver explícame. –L le observaba como si de un circo se tratara y veía a Light intentando conseguir el poder de líder que a veces le faltaba, y que en ese momento no tenía. – ¡Dinos qué es lo que celebramos! –Se produce un largo silencio y Light se da por vencido.

-Que seguimos vivos… -dice Matsuda con la cabeza agachada. –Y que tú no eres Kira. –Levanta la cabeza y le mira a los ojos, los cuales se encontraban llenos de decepción y tristeza. Light no sabe qué decir, sin duda Matsuda le había dejado sin palabras. –Pero entiendo que ahora mismo no tenemos tiempo para estas cosas.

-Yo me apunto. –Anuncia L. –Matsuda siempre intenta ayudar en todo, y hace muy bien en celebrar algo tan importante como el hecho de que sigamos vivos. –Dice, ignorando la parte en la que Light ya no era Kira. Se pasea por las instalaciones y después le mira directamente. -¿Verdad, Light? –Este le mira desafiante, con un mensaje oculto que entendía a la perfección. L todavía pensaba que quería matarle. Y le alegraba pensar que, por una vez, L se equivocaba. Matarle era fácil, lo complicado, era mantenerle con vida.

-Como quieras, L. –Y al instante se arrepiente de sus palabras. Una fiesta era el hecho que desencadenaría muchas cosas, habría alcohol y mucho alboroto, lo suficiente para que suceda algo inesperado, algo fuera de su control.

-Decido pues. –Concluye L con una sonrisa de medio lado. La felicidad envuelve a Matsuda tan rápido como desapareció y se dispone a llamar por teléfono. –Pero ahora, centrémonos en atrapar a Kira.

Pasaron las horas, y lo único que hicieron fue estar frente al ordenador en busca de datos sobre muertes extrañas y repentinas de personas importantes, luego pasaron a personas no tan relevantes en la sociedad, y por último a habitantes comunes, pero no había nada, y Light lo sabía. Este no podía evitar observar a L; quien miraba concentrado la pantalla, tanto que incluso parecía no parpadear, parecía no importarle otra cosa más que cumplir su objetivo, más que atrapar a alguien que ya no existía. Pasaba el tiempo, y L solo se distraía con las tartas de fresas y bebía tazas y tazas de café. El cansancio se fue apoderando de Light poco a poco, tanto que acabó dormido sobre el teclado del ordenador, y fue en sus sueños donde le pareció que todo aquello era una simple pesadilla.

-Light –Le llamaba una voz tranquila, y a este le parece un sonido tan agradable que no quería despertar para poder seguir escuchándolo. –Light. –Este abre los ojos y se encuentra a L de pie a su lado, con una mano apoyada en su hombro. Light se pasa una mano por los ojos, no podía creer que se había dormido. -Ya es tarde, aunque yo no suela dormir mucho, entiendo que tú necesites hacerlo, y este no es el mejor lugar. –Light se incorpora sin decir nada y sigue a este, escaleras arriba.

La cadena era larga, de más o menos dos metros, y arrastraba por las escaleras, dejando un sonido angustioso y aterrador, como si L fuera un fantasma, un espíritu errante que guiaba a Light a la salida. Cuando quiere darse cuenta pasan a un pasillo que le recuerda al de un hotel, y no puede evitar pensar en el momento antes de entrar a la habitación donde anteriormente se quedaba L. Este se detiene frente a una puerta grande y la abre.

-Esta será nuestra habitación. –Anuncia L susurrando. Light siente como todo el cansancio desaparece poco a poco, impresionado ante aquella habitación. –Cómo puedes ver, está acondicionada para las esposas. –Y tenía razón, era tan grande que había espacio de sobra para casi cualquier cosa.

-No sé de qué me sorprendo. -dice Light observando las dos camas individuales que se situaban en el centro de la habitación. Esta además contaba con vistas impresionantes de la ciudad, pero que seguro que nadie podía ver nada desde fuera. -Me gustaría ducharme antes de irme a dormir. –Anuncia Light mirando a L fijamente, con curiosidad sobre cómo era el baño. L se dirige hacia la única puerta de la habitación con tranquilidad, tanta que no se escucha el sonido de las cadenas al arrastrarla, lo que le hace pensar a Light que puede que incluso el suelo esté preparado para ello.

Las duchas eran grandes y todo estaba listo para pasar la cadena por una rendija que las separaba un biombo color blanco. Incluso la puerta tenía un pequeño agujero por el que pasarla. Light se quita la camiseta con rapidez, pero se queda con esta en la mano de la esposa, parece que L no había pensado en todo. Este se acerca y le pasa la camiseta por la parte más ancha de la esposa, lo suficiente para una camiseta y le parece sentir la mirada de L sobre su abdomen.

-Ya que estás, dúchate tú también. –Propone Light, lo que a L no le parece mala idea, ya que se quita la camiseta, dejando ver su cuerpo delgado pero en forma al mismo tiempo. Este se da la vuelta en busca de una toalla.

Light coge aire al verle la espalda, aquella herida que le causó con la taza de café en aquella habitación de hotel había sanado al fin, tan solo podía apreciarse una preciosa cicatriz con forma de estrella. Light no puede evitar levantar la mano y tocarla, algo que alerta a L, pero este no se mueve, sino que permanece paralizado, sintiendo el tacto de la mano de Light.

-¿Quién te ha hecho esto? –pregunta Light, fingiendo no recordar nada. Se produce un silencio y Light espera impaciente una respuesta que ya sabía. L coge aire y fuerza de voluntad al mismo tiempo y responde:

-Kira.

Light retira la mano rápidamente, asustado del mismísimo nombre, y no hace más preguntas, y L tampoco da más explicaciones. Ambos se desnudan, intentando no mirar al otro, aunque aquellas duchas estuvieran preparadas para las cadenas, no significaba que no se verían. Light siente alivio y deseo al mismo tiempo; alivio porque quizás L sabía que todo lo malo que le había dicho en el pasado era por culpa de Kira, y que ahora tenían una nueva oportunidad, puede que incluso supiera que estando a su lado, Kira no volvería, de ahí tantas molestias. Y deseo por tenerle desnudo a tan solo unos pocos centímetros.

Cuando terminaron, Light y L se pusieron un pijama blanco, y se metieron en la cama. L se encontraba tumbado dándole la espalda a Light, mientras este estaba tumbado boca arriba, pensando en lo rápido que había cambiado todo, y tratando de adelantar acontecimientos para asegurarse de que la herida que hasta hace poco había tocado en la espalda de L, fuera la única que tuviera. Pero se decepcionó al pensar, que tenía mucho peores en el corazón. Quizás una semana, habían sido suficientes para que le olvidara, y no podía reprochárselo, lo raro sería que le quisiera, aun cuando ya le había dicho que no quería estar con él.

L, en cambio, intentaba olvidar el cuerpo fuerte y esbelto de Light, el tacto de su mano en su espalda y su mirada, una mirada tan distinta que no sabría definirla, quizás era porque estaba a punto de ser presa del sueño. Pasaron las horas, y L, no sabía si estaba despierto o soñaba con las vistas de aquella habitación.

De repente, este siente un movimiento en su cama, era Light.

-¿Qué estás haciendo? –Pregunta L alterado, girando sobre sí para ponerse frente a Light.

-Sshhh –Light le pone un dedo sobre los labios. –Esto es solo un sueño. –Light le acaricia la cara a L con suavidad mientras le mira a los ojos, unos ojos cansados pero al mismo tiempo con una fuerza sobrenatural que no dejaría que se rindiera nunca. –Esto no es real. –Light se acerca a L con inseguridad, rogando porque Kira no se manifestará, rogando que L no se niegue, y este cierra los ojos y se deja llevar. Y por fin, después de una semana sin verle, consigue fundirse en los labios de L, estos tenían el sabor a tarta de fresa que tanto le gustaba a Light. Se apoderó del labio de arriba de L, fino y delicado, y un sentimiento de felicidad invadió su corazón. Besaba con delicadeza, bebiendo de este, sintiendo la suavidad de sus labios con los suyos, pero de repente, L pone una mano en el pecho de Light y se retira.

-No… -Susurra L para sí y observa a Light, quien le sujetaba la mandíbula. – Me prometí a mí mismo que esto no pasaría. Que no volvería a besarte ni a desearte. Que atraparía a Kira de una vez por todas. –hace una pequeña pausa. – ¿Por qué no comprendo lo que me pasa? ¿Por qué siendo que mi corazón va a salir del pecho?... ¿Por qué me cuesta tanto rechazarte?

-Porque me quieres –Dice Light con voz firme. –Y yo también te quiero -Confiesa, lo que hace que L le mire impresionado. –Estoy enamorado de ti, aunque te resulte difícil creerme.-Light coge la mano de L, quizás por primera vez y aprieta. –Acertaste en todo. –Admite Light refiriéndose a la teoría que L le dijo aquel día en el parque. –Aquel día en el hotel, cuando me besaste sentí un miedo horrible, creía que era toda una farsa, una prueba más para averiguar si yo era Kira. Por eso te puse a prueba. Luego me di cuenta que no, que tus sentimientos eran reales, y ahora puedo decir con seguridad, que los míos también lo son. –L sonríe de forma inocente. Light se acerca a su oído y susurra: –Porque "puedo hacer como si me acordara de todo". –Termina Light la frase que L interrumpió en la azotea. -Pero recuerda, que esto, es solo un sueño y que en realidad yo, sigo sin poder recordarte. –Y así lo creyó L.

Aquellas fueron las últimas palabras pronunciadas en aquella habitación, ya que los únicos sonidos que le siguieron fueron la de los labios al separarse para volver a juntarse, y el de las cadenas al moverse por las sábanas. Light acariciaba a L como si de una muñeca de porcelana se tratara, como si fuera a romperse de un momento a otro, mientras que L ahogaba su deseo en besos y en caricias. Todo ocurrió debajo de aquellas sábanas blancas; Light desnudaba a L con cuidado y le besaba el cuello con pasión, y este se aferraba a su espalda deseando que no parara nunca. Light también se desnudó, dejando ver su joven pero musculoso cuerpo, L lo tocaba como si de un dios se tratara y al mismo tiempo pensaba que aquello se le estaba yendo de las manos, pero de algún modo, no le importaba; quería aquello, y lo quería allí mismo. Ahora desnudos se miraron fijamente a los ojos, estableciendo una comunicación que solo ellos entendían mientras temblaban de nerviosismo y deseo. Pero pronto Light se abalanzó sobre L como si de una presa se tratara y ambos se entregaron al más prohibido de los placeres.

Aquella habitación fue inundada de sentimientos, dejando una bonita imagen del mejor detective del mundo y al asesino de masas, desnudos y esposados; temblando de miedo y de odio, pero al mismo tiempo de placer y amor, unos sentimientos tan vivos, que sabían que la única manera de dejarlos salir era juntando sus cuerpos hasta que no existiera un milímetro de distancia. L, ahora sentado encima de Light, agarrando con fuerza su cuello y temblando, abre los ojos y se sorprenden al tenerlo llenos de lágrimas. Light le retira el pelo de la cara y le da un beso lleno de ternura.

-No estoy soñando, ¿verdad? –Pregunta L con la inocencia de un niño.

En aquel momento, en el que Light había acariciado todo de L, había juntado su cuerpo al suyo hasta gemir de placer y había ahogado sus miedos y su amor en sus labios, no sabía qué responder, pero lo que sí sabía, era que L seguía sin estar a salvo de Ren y puede que incluso de él mismo.

-Por ahora, esto quedará en el mundo de los sueños, hasta que te salve… -susurra Light. –Hasta que todo esto termine.

Pasaron unos minutos abrazados en la misma posición, sin miedo a que alguien los viera y sin miedo a morir. Light pensaba que aquello había sido y era perfecto, y sentía que quería quedar así para siempre, convertirse en estatuas para que nadie los separe nunca. Pero fue cuando L se quedó dormido en sus brazos, cuando se vio obligado a vestirlo y meterlo en su cama, en otras palabras: prepararlo para que, al día siguiente, Light pudiera seguir con la maldita farsa, para fingir que aquello que tanto había deseado por mucho tiempo, no había pasado. Pero a pesar de todo, Light se mete en su cama lleno de energía, lleno de vida y amor, un amor tan grande que por fin había sido liberado y satisfecho.

Fue tras varios minutos, cuando Light empezó a sentir un frío sobrenatural, y es al mirar al frente, cuando se encuentra con la figura alta y robusta de Ren, lo que hace que el corazón de Light se dispare.

-Volvemos a vernos, Light Yagami. –saluda este con su voz tranquila, pero al mismo tiempo aterradora. –Veo que no me equivocaba cuando deduje que estabas enamorado de este tipo.

-¿A qué has venido? –pregunta con dureza evadiendo el tema.

-Creía que teníamos un trato.

-Ya cumplí mi parte del trato, liberaron a Misa cuando fingí no acordarme de nada. –casi grita Light de furia. -¿Qué más quieres?

-Quiero que la ames a ella en lugar de a él. –Señala la cama en la que se encuentra L dormido. –Sino… ya sabes lo que le pasará.

-Si matas a L yo me suicidaré, y así lo hará Misa. –amenaza Light. -¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres que Misa muera?

-No… -susurra Ren. –Quiero que Misa sea feliz, y solo lo es a tu lado. –hace una pausa incómoda, puede que la más incómoda de todas. –Si no me equivoco tienes que seguir fingiendo que no recuerdas nada, de lo contrario L te encerrará, y para evitar eso necesitas a Misa.

-Así es, pero para eso no necesito hacer lo que tú me pides. –Mira Light fijamente al shinigami con odio. –Así que no. –niega rotundamente. –No voy a fingir más, no voy a hacerle más daño. –Dice Light mirando la figura de L bajo las sábanas. –Ren, si de verdad quieres a Misa, deberías ayudarme para apartarla de todo esto. –El shinigami hizo una mueca de odio al pensar que un humano le estaba dando órdenes.

-Muy bien…-esas fueron sus últimas palabras, pues desapareció alzando el vuelo de allí, y fue entonces cuando los latidos de su corazón volvieron a la normalidad.

Le fastidiaba pensar que Ren le había arruinado lo que había sido la mejor noche de su vida, que el sentimiento de amor ahora era aplastado por el terror y la muerte. Ahora tumbado en la cama, Light observa a L respirar tranquilo, y de algún modo no podía apartar la mirada, tenía que asegurarse que seguía respirando, que su corazón seguía latiendo, y de esa forma también lo haría el suyo. Entonces Light comprende, que no solo compartían habitación, sino que también compartían destino.

Los ojos de Light se cerraron y este se sumió en un dulce, pero al mismo tiempo, amargo sueño. La luz que anunciaba la mañana se posaba sobre la cara de Light con tanta fuerza que incluso le quemaba.

-¡Light! –escuchaba de nuevo aquella dulce voz. – ¡Light, despierta! –Este abre los ojos y se encuentra con un L asustado, algo que no había visto recientemente. Light se incorpora y le mira fijamente, esperando algo que L no se atrevía a decir. –Light, tu padre…