Capítulo 8 ¿Amor?
P.O.V. Ciel Phantomhive
Me encontraba sorprendido por la llegada inesperada de Sebastián, quien había derrumbado sin ningún esfuerzo a Undertaker.
—¡¿Qué haces aquí?! —Exclame, pero no contestó, seguía mirando hacia donde había caído Undertaker.
Enfadado quise acercarme para encararlo, pero Undertaker agito su guadaña lanzando un ataque hacia nosotros, del cual logre esquivar dando un salto, aún no tocaba el suelo cuando en segundos Undertaker apareció detrás de mí dándome un fuerte golpe en la espalda, haciendo que me impacte contra el suelo sin oportunidad de frenarme, intente incorporarme, pero rápidamente me arremetió con una tenaz patada hacia mi estomago sacándome el aire, regresándome al suelo. Sebastián emergió con la intención de golpearlo, pero Undertaker lo esquivo alejándose.
—¡Oh! Me había olvidado de ti. —Dijo con mofa, Sebastián gruño y en instantes se lanzó a atacarlo.
Me coloque de pie tosiendo un poco, entonces enfoque mi mirada hacia la pelea, Sebastián le estaba causando problemas a Undertaker ya que hábilmente esquivo sus ataques, en corto tiempo Sebastián logró quitarle su guadaña lanzándolo lejos, pero el muy idiota lo arrojó en mi dirección, aunque sin esfuerzo lo esquive, pero me hizo un leve corte en mi mejilla.
—¡Lo siento! —Escuche que grito con cinismo Sebastián, me limite a fulminarlo con la mirada, pues probablemente lo había hecho a propósito.
—Imbécil. —Murmure, en eso me percate que Undertaker sacó dos pistolas y comenzó a disparar hacia Sebastián, pero este se inmuto a eludir las balas.
Se acercó a Undertaker lanzándole varias bolas de fuego, pero el cazador logró esquivarlo, aunque solo fue una distracción para rasgarlo sanguinariamente con sus garras, cayó al suelo y enseguida Sebastián le pisó la mano con brusquedad rompiéndole los dedos, Undertaker no se quejó del dolor.
—¿Por qué la asociación decidido atacar a los de mi especie? —Cuestionó Sebastián.
—Simple, para deshacernos de ustedes de una vez por todas, su existencia es una peste para este mundo. —Contestó con tranquilidad a pesar de sus heridas
—No eres nadie para decidir eso, cuando tú eres un ser repudiable que no debió existir. —Alego con desdén Sebastián.
—Lo dice alguien que ha matado a diestra y siniestras, sin importar si es o no de tu especie, del cual uno ha logrado escapar de tus garras. —Mencionó para después mirarme, Sebastián lo imito y sonrió, arquee una ceja confundido ante ello.
—Eso es por… —No termino de hablar y tosió escupiendo sangre, al mismo tiempo que cayó hincado.
Undertaker comenzó a reírse, se colocó de pie y tomó a Sebastián del cuello para después lanzarlo al otro extremo. Desconcertado, no entendía qué había pasado puesto que Sebastián se encontraba perfectamente bien no había recibido ninguna herida grave para que terminara en esas condiciones. De repente Undertaker pasa rápidamente de lado de mi para recuperar su guadaña.
—Es tiempo de terminar el juego. —Mencionó y comenzó a atacarme.
En un descuido logró golpearme e intentó clavarme el filo de su guadaña en mi cuerpo del cual reaccione rápidamente, deteniendo con ambas manos la cuchilla, forcejeando en esa posición, pero en eso una llamarada de fuego apareció, obligando a Undertaker que se moviera de su posición, desvié la mirada hacia donde había provenido el ataque encontrándome con la silueta de Sebastián, me percate que respiraba con dificultad y que su ropa comenzaba a teñirse de rojo.
Ignorándome nuevamente, Undertaker decidido atacar a Sebastián, entonces instintivamente me moví para salvarlo en vez de atacar a Undertaker, algo que ni yo mismo entendía del porque mi acción; tome el brazo de Sebastián y lo jale saltando, evitando el ataque.
—Vaya, bien hecho conde, solo que me sorprende que hayas ayudado a tu enemigo. —Me reí ante su comentario.
—Eso es porque no voy a permitir que tú lo mates, ya que ese es mi deber. —Conteste, para luego lanzar una fuerte ventisca con mi mano, mientras que con la otra troné los dedos saliendo una pequeña flama que se avivó con el viento, creando una enorme pared de fuego, me gire para ver a Sebastián y me acerque a él, tomé su brazo para que me rodeara el cuello y pueda sostenerlo ya que notaba que estaba débil, aparte que le estaba devolviendo el favor de hace un rato.
—No me causes problemas Michaelis.
—E-Espero que no…—Sonrió de lado.
Ambos corrimos a velocidad, huyendo, sin embargo, temía que en cualquier momento Undertaker nos alcanzara, aparte que no estábamos avanzando suficientemente rápido por el estado de Sebastián; abruptamente nos detuvimos pues Sebastián dejo de moverse, había colapsado, exasperado mire alrededor buscando donde refugiarnos, hasta que visualice una cueva, cargue a Sebastián colocándolo en mi hombro como si se tratara de un saco y me adentre a aquel lugar, al ingresar lo baje sentándolo y apoyándolo contra la pared porosa para después salir y asegurar la entrada, colocando una gran cantidad de arbustos y ramas. Al finalizar ingresé nuevamente, notando que su respiración se había vuelto errática, pensé en abandonarlo, puesto que no era mi responsabilidad, me di la vuelta con intenciones de irme, pero algo me retenía, algo que ni yo mismo entendía.
—¡Maldición! —Farfulle y enseguida me acerque a él, la sangre seguía emanando de su cuerpo.
Le abrí la camisa captando las heridas de bala que aún no sanaban, intuí la razón de ello, así que me dispuse a sacar las balas que aún estaban dentro de su cuerpo, gracias a mis delgados dedos pude hacerlo, al sacar la primera bala noté que tenían una especie de patas de araña filosas, del cual servían para aferrarse a la carne y soltar una especie de esporas para inhibir el proceso de regeneración, esto lo sabía porque era uno más de mis proyectos que me fue robado, aunque lo mejoraron en gran escala.
Termine de sacarle todas las balas de su cuerpo, sin embargo había perdido demasiada sangre, aparte que sus heridas no se estaban curando rápido, lo que significaba que si no hacía nada él podría morir, entonces una idea cruzó por mi mente, sin titubear, lo recosté en mi regazo me mordí mi antebrazo, succionando un poco de mi sangre para luego acercarme a sus labios y poder darle mi sangre, repetí el proceso un par de veces, hasta que sentí que sus labios comenzaron a moverse, transformándolo en un beso profundo del cual me aparte, notando que abría los ojos.
—Por fin despiertas, me has causado bastante problemas. —Dije desviando la mirada, él se incorporó sentándose a mi lado.
—No era mi intención, aunque debo de admitir que es un placer despertar con la suavidad de unos labios que extrañaba. —Agrego con descaro, me limite a ignorar su comentario observando la entrada de la cueva.
—Ciel.
—¿Qué quieres? —Conteste fríamente sin apartar mi mirada hacia la entrada, escuche que suspiro.
—Mírame. —Demandó casi autoritario, no conteste y tampoco lo mire.
Me tomó del mentó obligándome a mirarlo, su rostro estaba muy cerca del mío, pero corto más la distancia rozando sus labios con los míos, sorpresivamente me quede inmóvil ante aquella acción.
—¿Puedo recostarme en tu regazo? —Susurro cerca de mis labios, sentí arder mis mejillas que como pude aparte mi rostro.
—Ha-Has lo que quieras. —Contesté nervioso e inmediatamente se acomodó encima de mis piernas.
—Solo dormiré un par de horas, para recuperar energías, aparte que pronto amanecerá y te tocará a ti descansar. —Explicó, me quedé en silencio cruzándome de brazos.
Pasaron varios minutos y escuche que había comenzado a llover del cual se me hacía perfecto ya que borraría nuestro rastro, suspire cansinamente y mire a Sebastián que dormía plácidamente y me pregunté del por qué me comportaba de esa manera con él, cuando me ha hecho bastante daño, lo normal sería matarlo ahora que está indefenso. Sacudí mi cabeza ante esa idea, pues sería una acción muy cobarde o tal vez era porque no quería hacerlo.
Confundido por mis pensamientos decidí cerrar los ojos concentrándome en el sonido de la lluvia, que comenzó a relajarme de cierto modo, pero poco a poco me deje arrastrar por el cansancio, quedándome dormido.
P.O.V Sebastián Michaelis
Abrí los ojos, sintiéndome mejor, me incorpore y vi que Ciel se había quedado dormido, acaricie su mejilla con los nudillos de mis dedos, procurando no despertarlo, lo contemple por un momento, pensando en que esta vez no lo dejaría ir, sonreí y le di un casto beso en sus labios, para después colocarme de pie y salir de la cueva.
La lluvia caía torrencialmente, así que me limite a usar mi cuervo para recorrer el área por si había algún cazador cerca, afortunadamente no había ninguno a los alrededores, así que me relaje y me acerque hacia Ciel.
Lo recosté colocando su cabeza en mi antebrazo mientras que con mi otra mano lo acerque más a mí, ya que también me había acostado a su lado, le propine un beso en su nuca para luego hundir mi rostro en aquella parte, cerré mis ojos concentrándome en su dulce aroma.
P.O.V Ciel Phantomhive
De nuevo me encontraba teniendo aquel sueño con el mismo niño, pero algo cambió, mis manos y mi rostro estaban llenas de sangre, asustado no podía moverme, entonces una mujer del cual no logre ver su rostro apareció dándome un beso en la frente para luego murmurar algo que no comprendí, entonces abrí los ojos de golpe, mire alrededor visualizando que me encontraba acostado y que algo o más bien alguien me aprisionaba con su brazo al mismo tiempo que sentía su respiración cerca de mi nuca haciendo estremecer mi cuerpo, me mordí el labio y abruptamente hice a un lado su brazo colocándome de pie, Sebastián hizo lo mismo
—Si que sabes aprovecharte de la situación. —Hable resentido acomodándome mis cabellos con mis dedos
—Solo te devolvía el favor. —Sonrió gustosamente
—Aparte que me gusta estar cerca de ti y más porque tú eres…
—¿Recorriste el área mientras dormía? —Lo interrumpí moviéndome hacia la salida, pues no quería escuchar más de sus engatusadoras palabras, porque sabía que algo dentro de mi iba a caer y era lo que menos deseaba, estar cerca de él solo me confundía
—… Si, no encontré a nadie a los alrededores. —Salimos y la noche estaba tranquila el cielo estaba despejado mostrando las brillantes estrellas.
Sin decir más me di la vuelta para regresar donde está Hannah y Claude pues aún preocupaban, avancé algunos pasos, pero fue detenido por Sebastián que me había tomado del brazo
—¿A dónde vas?.
—¡Suéltame! —Exclamé soltándome de su agarre, alejándome con cautela.
—Ciel, no intento hacerte daño, solo quiero que vengas conmigo.
—¡No! —Vocifere
—No me iré contigo, yo necesito saber si ellos están bien.
—Lo están, ellos ya deben estar en mi escondite, ya que llegue a tiempo para ayudarlos. —Con duda lo mire, no podía fiarme en él, no, después de todo lo que me hizo cuando me secuestro.
—Confía en mí, ven conmigo. —Insistía, ofreciéndome su mano invitándome a seguirlo
Me acerque dudoso alzando mi mano y al estar cerca de él, le aparte la mano con un golpe.
—Bien te seguiré, pero si esto es una trampa no dudare en matarte. —Dije amenazante.
—Te prometo que no lo es. —Sonrió con descaro, rodé los ojos he hice un ademán con mi mano de que me guiara.
Comenzamos nuestro camino sin utilizar nuestra velocidad para no gastar energía por si nos encontrábamos con un cazador, caminaba detrás de Sebastián a una distancia considerable, mire al cielo notando a aquel cuervo, pero sin darme cuenta choque y al mirar vi que se trataba de Sebastián, intente alejarme, pero él aprovechó para rodear mi cintura con sus manos acercándome más a su cuerpo.
—¿Te molesta? —Cuestionó mirando hacia el cielo refiriéndose al cuervo.
—No, solo que me trae desagradables recuerdos. —Contesté intentando zafarme de su agarre, pero no pude
—¿Entonces qué animal te gusta? —No conteste, solo quería apartarme de él.
—Quieres dejar de hacer esto. —Hable con impaciencia.
—¿Hacer qué? —Sonrió con audacia, acercando su rostro más al mío.
—¡Basta, deja de jugar conmigo! —Refute y gire mi rostro.
—No lo hago, voy enserio. —Susurro en mi oído.
—Mentiroso… —Me soltó dando un paso atrás con aflicción como si hubiera tocado un punto débil de su ser
—Tal vez lo sea… —Contestó con pesar para luego darse la vuelta y continuar caminando.
Por alguna extraña razón su comentario me enojo, pero a la vez me desconcertaba, lo seguí rápidamente hasta alcanzarlo quedando unos pasos cerca de él.
—Me gusta los perros. —Agregue, contestando a su pregunta de hace unos minutos atrás, mientras miraba hacia otra dirección.
—Ya veo. —Contestó casi divertido, algo que me hizo ruborizar, pero a la vez odiaba sentirme así.
Definitivamente este vampiro solo me confundía, causándome varios sentimientos que no entendía o simplemente temía entender, más si se trataba de amor… algo que estaba evitando sentir por aquel vampiro, aunque tal vez ya es demasiado tarde…
