Regalo para Taylor Rowan y Amphy y Alex. Salgamos del mundo de los fics por una vez, y choquemos con la agridulce e irónica realidad. Que a veces, puede hacernos reír más que la ficción. ¡Disfrútenlo!


Sép7imo

El día era cálido, las olas golpeaban en la costa produciendo un sonido indescriptiblemente tranquilizador. Podía sentir mi espalda suspirar de comodidad en la fina arena bajo mi cuerpo. Definitivamente esto era vida. La buena vida del… ¿campeón?

Abrí los ojos. Estaba en una playa desconocida, con las ropas de la fiesta de anoche. Aquella fiesta de despedida en Pueblo Paleta que mis amigos y compañeros de viaje habían organizado antes de marcharme a Alola. Sin embargo, no recordaba muy claramente que había pasado esa noche. Me enderecé sobre la arena y miré alrededor.

Descansando en la arena, y con literalmente cero preocupaciones en la vida además de comer y dormir se encontraba mi Pikachu. Un grupo de chicas lo observaba intentando aguantar la risa: de seguro les parecía adorable, como a todo el mundo. Sólo debería esperar a que una le tocara la mejilla inocentemente para que…

—¡Aaaaaghh!

El chillido de las niñas, seguido de una satisfactoria descarga eléctrica me confirmó que, efectivamente, ese era mi Pikachu. Fui a buscarlo antes de que ocasione algún disturbio, y él corrió a mis brazos como de costumbre.

—¿Sabes dónde estamos? —le pregunté con curiosidad, y él negó con la cabeza.

—Estamos en una isla —dijo una voz a mis espaldas.

Me volteé al escuchar la voz conocida y ahí estaba él. Gary, con una camisa negra y un porte impecable, se acercaba con un par de bebidas frías y una manzana impecable para mi Pikachu que éste atacó inmediatamente, hambriento.

—"Como hemos llegado hasta aquí", te estarás preguntando —comentó con su voz presuntuosa—. Bien, permíteme recordarte que tu gran amigo y rival Gary Oak tiene un yate. Y anoche tenías unas estúpidas ganas de subirte a ese yate e ir "a por una nueva aventura". Así que aquí estamos. Toma, es Tapu Cocoa.

Tomé la bebida con sabor a chocolate mientras observaba a mi alrededor. La playa tenía una casucha de verano en la que había un hombre de tez morena y una bata abierta que dejaba ver su pecho. Y al lado de él, una joven de pelo rubio y un hermoso vestido de color blanco lo acompañaba. A juzgar por la agenda que tenía en las manos, era una especie de ayudante o alumna.

— ¿Qué tal si les preguntamos a ellos?

Nos acercamos a la pareja, que nos miró confusa debido a las pintas que llevábamos. Luego de una presentación rimbombante de Gary que pareció súbitamente interesado en la chica rubia, le pregunté al hombre si sabía dónde rayos estábamos.

—Esto es Alola. Nos encontramos en la Isla Melemele. Y yo soy el profesor de esta isla, Kukui.

—¿Y tu sexy ayudante es tu novia o algo así? —preguntó Gary con picardía, haciendo que la joven se ruborizara.

— Oh no, ella sólo vive aquí temporalmente. Verán, ella también apareció súbitamente en la isla, al igual que ustedes. No quiere contarme sobre ello, así que aquí se ha quedado. Su nombre es Lillie.

.-

–Así que Alola —dijo Gary por décima vez, mientras tomábamos un helado en Iki, la capital de la isla—. Parece un buen lugar. Y más con esa chica en la playa… podría asentarme aquí de una vez por todas.

Tenía pensado viajar a Alola de vacaciones. Había oído que se estaba creando una nueva Liga Pokémon aquí, y sería una nueva oportunidad para lograr ser campeón. Aunque, después de todo lo que había pasado, mis esperanzas no eran las más altas.

—Por lo menos no voy a tener competencia, ¿verdad Ash? —agregó mirándome de reojo. Al fin y al cabo, esa chica francesa estaba muerta por ti. ¿Están juntos?

—No, y no creo que la vea en mucho tiempo —suspiré, pensando en Serena—. Ella partió hacia Hoenn después de todo.

—No sé por qué, pero se me hace conocida. ¿La hemos visto antes?

—En el campamento del Profesor Oak, cuando éramos niños. Se había lastimado, y la ayudé a traerla de vuelta a las cabañas.

—Siempre has sido un galán, mi amigo pierde-ligas.

Traté de darle un puñetazo, pero él lo esquivó riéndose. Seis veces. Seis malditas oportunidades y jamás se me había dado. De no haber sido por Alan y su Charizard…

—Ah, no te pongas así, Ash —me dijo Gary dándome una palmada en la espalda—. Recuerda tus propias palabras: "nunca te rindas hasta el final", ¿verdad?

Levanté la vista y Gary me sonreía, con la misma sonrisa que Serena tenía el día que nos reencontramos en Kalos. Era verdad. No podía rendirme.

Al fin y al cabo, hace cuánto tiempo que tenía… ¿DIEZ AÑOS?

[Mientras tanto, en las oficinas de TPC]

—Creo que se ha dado cuenta de una vez— dijo una de las voces.

—¿Tú crees que deberíamos hacerlo crecer ya? O al menos ganar algo. La gente está empezando a quejarse.

Los dos hombres de saco y anteojos se miraron seriamente durante unos segundos, antes de soltar una carcajada que resonó en los cristales.

—Ah, tú sí que me haces reír. Venga, hagámoslo— completó, y se acercó al enorme panel de control de la habitación.

Ambos tomaron dos llaves de sus bolsillos y desbloquearon una tapa de cristal negro. Dentro de ella, un enorme botón rojo descansaba, con las letras grabadas "RESETEO".

—¿A las tres? —dijo el más viejo, con la mano un poco temblorosa.

—Nos estamos volviendo viejos para esto— terció el otro, pero alzó la mano con convicción.

Uno.

Dos.

Tres.

¡A por la séptima generación!


Un drabble raro. Quería hacer un poco de honor a todas estas páginas de facebook, con sus memes de "pierde-ligas", "reseteo", "inmortal" y muchas otras más. Que por mucho que nos hagan reír (y llorar) de vez en cuando, son la cruda realidad. Ya son siete generaciones, y el status quo sigue más fuerte que nunca. Nos estamos volviendo viejos, chicos. ¡A por un feliz 2017!