Sorry por la demora. Este capitulo lo tenía listo hace por lo menos un mes. xD . YO-SOY-MUY-DISTRAÍDA. Se me olvidan las cosas tan fácilmente que ni imaginas. Gracias por seguir mi fic. Ahora sí trataré de actualizarlo lo más rápido posible! Se perfectamente a donde vá la historia. Esto es solo el principio :)
Katara se sentía tremendamente cómoda en su cama, tibia y protegida. Se despertó por unos ruidos ahogados que probablemente era de la pieza de al lado. No abrió los ojos por que después le iban a doler producto del brillo solar que ilumina cada mañana su pieza. Sintió que no estaba ni siquiera tapada con alguna sabana, y que la brisa helada del polo acariciaba su cara, entonces ¿Por qué no sentía frío?
Abrió los ojos y notó algo fuera de lugar. En realidad muchas cosas fuera de lugar; De partida no era su cama en la que estaba durmiendo, tampoco su pieza, y el que estaba al lado de ella no era un osito de peluche precisamente. Era Aang, el mismísimo Avatar.
-¿Qué rayos?...- Dijo confusa. - ¿Qué paso ayer?
Y trato de recordar.
-Aang y yo nos besamos y luego no se que paso…- Pensó, dirigiendo la mirada al chico a su lado.
Estaba con una cara de niño viendo su programa favorito, abrazado desordenadamente de una almohada y la cintura de Katara. La chica – que pocas veces le pasaba – empezó a tartamudear cosas incomprensibles incluso para ella, roja entera. Luego recordó lo que paso: Se había quedado dormida en el pecho de Aang, justo después de que se habían besado. ¿Por que? Probablemente por las horas en vela que pasó por él. Sin embargo no es una excusa para estar en esa situación con alguien que tiene el estatus por enzima de su cabeza, claro que era sin querer. Katara fue siempre con mucha dignidad al tratarse de ella, se respetaba y todos las respetaban ¿Pero que pasó aquí?
-Cansancio, Katara. Solo fue eso. No hay nada de que preocuparse. Seguro que Sokka y papá entenderán, si es que nos descubren. – Se consoló.
-Entender. Sí, buena broma. - Se burló una parte de su mente. Lo malo es que Katara sabia que esa parte tenía razón.
Tenía que actuar rápido antes de uno de sus dos machos alfa despertase y abriera la puerta accidentalmente viendo una escena que no querrían ver nunca. Nunca.
Se decidió a despertar al individuo de al lado, que era Aang. Lo agitó suavemente y el resultado fue unos murmullos y sonrisas por parte del Avatar, en una de ellas salió una palabra clara: Katara.
Ella se detuvo.
-"Katara". Dijo mi nombre. – Susurró la chica, sin percatar que le estaba acariciando su rostro de delicadas fracciones, en vez de despertarlo. - Yo no quiero despertarlo, ¿Para que lo voy a despertar?
Se acostó de nuevo junto al el sin quitar sus manos de su rostro.
-No estamos haciendo nada malo ¿Verdad? – Se excusaba sola, hablando consigo misma. – Estamos acostados como dos buenos amigos, nos besamos como dos buenísimos amigos…
Al menos Aang tenía la polera puesta, ya que si no, así seguro que a él lo castran y a ella la meten a un convento de monjas, si es que resultan descubiertos.
Él aún la tenia por la cintura, sin embargo a Katara no le molestaba. Ya nada la molestaba. Pronto se sintió como anoche, cuando miraba hipnótica a la luna, ahora Aang era su luna. Acercó su rostro y lo beso por segunda vez. Aang seguía durmiendo y no correspondió, pero seguro estaba soñando con algo similar.
-¡Suficiente Katara! – Se gritó. – ¡Vete de aquí antes de que se salga de las manos!
Suspiró derrotada. Se soltó lentamente de las manos que sujetaban su cintura y se paró. Ordenó toda la pieza y lo único que quedo fue la cama, con el chico enzima.
-Mira, ni siquiera dormimos bien en la cama. Dormimos a lo ancho no a lo largo, como la gente normal. Por eso mis pies estaban tan fríos. –
Cerro la ventana, sin antes ver el tiempo que hacía afuera. Soleado, aunque nunca hacía calor por esos lados.
Sin nada más que hacer y sin querer despertar a Aang, se fue a la cocina sin esperarse de que su hermano – que normalmente se levanta al mediodía – estaba en pie. En realidad en pie no estaba, estaba durmiendo en la mesa de la cocina… No muy normal que digamos.
-Oye, Sokka. Despierta, haré el desayuno.
-Oh, que bien hermanita – Dijo dormitando.
Luego de unos minutos sirvió la comida para ambos y empezaron a conversar sobre todo lo que esta sucediendo. Cuando ya llevaban unos minutos hablando del tema "FIN DEL MUNDO, POR LA NACIÓN DE FUEGO", Sokka preguntó:
-¿Y como está nuestro invitado? – Aún durmiendo
-¿Que invitado?
-¡El Avatar! ¿Quién más? –
-Ah, si… Él esta bien.- Dijo distraída.
Sokka notó esto y se propuso a preguntarle pero luego sus neuronas dejaron de pensar cuando el sueño y la comida hicieron guerra en su cabeza. Katara esta acostumbrada así que le hizo caso omiso.
Un rato después, luego de lavar los platos y despertar a Sokka tranquilamente (gritándole) se fue a la pieza de invitados donde estaba Aang. Aclaro que Katara lo llevó a su casa luego de que él destruyera la Casa de curación por accidente. Era su responsabilidad cuidar al paciente.
Ella aceptó encantada.
Se encontró con Aang recién despertándose producto de los rayos de sol que caían en su cara, quejándose susurrante hasta que se encontró con Katara.
-Holi – Dijo tontamente. Ella sonrió.
-¿Como dormiste? – le pregunto mientras se sentaba en una silla cerca de la cama.
-De maravilla. – respondió – Tu cama es excelente. Appa se pondría celoso. Y tú ¿Cómo dormiste?
Katara se puso nerviosa y ruborizó.
-¿Te pasa algo? Estas roja. Quizás te enfermaste. –
-N…no, No es nada de eso…
-¿Sabes? Ayer te quedaste dormida luego de que… - Aang la miró y luego se aclaró la garganta algo nervioso. Algo. – Bueno, eso… Te lleve a tu pieza en brazo.
-Espera, ¿Qué?
-Que te llevé a tu pieza luego de que te durmieras.
-Eso no puede ser. No puede. ¡Yo desperté aquí! No puede ser… Quizás… ¡Quizás soy sonámbula!- Pensó
-¿Te sucede algo? ¿Hice algo mal, Katara?
-No. Hiciste bien, Aang. – Dijo atragantada por sus pensamientos y acciones.
-¿¡Escuchaste! ¡Te viniste sola! ¡Sola a la pieza de tu amorshh! – Se burlo la parte de su mente que resultaba tener siempre la razón.
-Katara – Advirtió Aang, sujetándole los hombros. – Te pasa algo…
-¡DORMI CONTIGO! – pensó a gritos. – ¡Eso es lo que pasa!
Aang vio que ella no estaba en la realidad, tenía los ojos perdidos a pesar que sus pupilas lo enfocaban a él.
-Katara- Señaló el Avatar, muy serio - subiste de peso…
-¡¿QUE? – Gritó
Aang mandó una carcajada, no podía creer que había funcionado.
-Tonto, no hagas eso. – Murmuro no muy contenta, aunque igual tenia una pizca de traviesa por la broma.
-Lo siento, lo siento – Decía riendo – Tu cara obtuvo una magnifica expresión cuando te lo dije.
-Ja Ja, Aang.
Katara quiso su venganza y se tiro arriba de él para tratar de hacerle algo de cosquillas, por que bromas en su cabeza no pasaban por lo boquiabierta que quedo luego de darse cuenta de lo que hizo anoche.
Se revolcaron como cerdos en el lodo, inocentes incluso a su edad, claro que eso terminó cuando se cansaron de dar vueltas y quedaron como quedaron. Uno arriba del otro. Y se miraron, y el aire se les acabo a pesar de que uno de ellos era un maestro aire.
-Ayer…-
-Nos besamos…
-¿Te gustó? – Dijo uno. El otro guardo silencio por unos segundos.
-Mucho…
-¿De verdad te gustó, Katara?
Esta asintió.
-¿Yo te gusto? - Katara se quedo en silencio luego de escuchar esa pregunta, luego respondió.
-No… Lo siento…
Aang se quedó callado. Se podría decir que hasta triste. Sabía de alguna forma que él no le gustaba.
-Lo que siento por ti no es gusto. A mi me puede gustar la sopa de ciruelas de mar, pero nunca amarla. – El Avatar se iluminó.
-¿Me amas?
-Creo que sí… - Respondió tímida. – Aunque creo que es muy rapid…-
Aang hizo "clic" y se abalanzó sobre ella. La abrazó y le dio vueltas por toda la pieza. Katara, por supuesto, no esperaba esa reacción de él, quizás algo más madura, pero no podía negar que se estaba pasando de lo lindo con él. Era lo mejor que le había pasado en su aburrida vida, aparte de su hermano, claro está.
Cuando Aang paro de girar, ambos se rieron abrazados.
-Y tú ¿Me amas? – Le susurro Katara al Avatar. Este la miro.
-Yo te amo más que a nada Katara. Mucho. – Y le besó rápidamente en los labios.
La palabra "feliz" no era la más adecuada para describir a Toph en estos momentos. "Alegre" y "dicharachero" tampoco eran muy frecuentes para hablar de ella y de su entorno inmediato, especialmente cuando estas al mando de una tropa de gorilas sin cerebro. Lo peor de esta situación eran dos factores:
Un factor era el hecho de que no progresaban en nada con la búsqueda del avatar, ya que ninguno de ellos sabía exactamente en donde estaban o a que parte ir por falta de mapas y saber leerlos. Toph no ayudaba mucho en eso por que de partida no sabía leer, pero le cabreaba la idea de que ninguno de ellos ayudaba en su meta.
El otro factor provenía precisamente de los luchadores vasallos de Toph, que ya estaban cansados de que los tratara como perros. Todos los días alguien salía lastimado por la polvorita de Toph y su humor, es por eso que los luchadores se fueron hartando de la situación y planeaban rebelarse a la Bandida Ciega.
Era de noche, a unos 10 kilómetros de la ciudad de Ba Sing Se, donde Toph pretendía encontrarse con Zuko para sacarle algo de información sobre el Avatar o quizás fastidiarlo un poco. Nada mejor que molestar a un rey.
Los luchadores estaban todos reunidos en su improvisado campamento, y esperaron a que Toph se durmiera para comenzar a planear su rebelión.
-¡No podemos dejar que nos trate así! No somos sus esclavos ni mucho menos. – Dijo uno, que tenía una mascara de colores puesta.
-De partida, ¿Por qué fuimos con ella?
-Nos dijo que nos daría dinero…
-¡Y los tontos le creímos! – Gritó la piedra
-¿Que tal si la secuestramos y le decimos a sus padres que nos paguen por regresarla? – Dijo otro que era calvo y tenía que disimularlo con una mascara verde.
-¡Buena idea! Y en que la encerramos ¿en una prisión de piedra? ¡Nos va a matar! –
-Oigan… - Susurró Hipo, distraído.
-¿Qué? – Gritaron los cinco al mismo tiempo
-¿Se puede controlar el metal? – Dijo
Se quedaron pensando.
Claro que no se podía, era imposible. Solo se pueden controlar cuatro elementos: Agua, Tierra, Fuego y Aire. El metal no está en uno de ellos, suponían. Aunque no se podría decir que ellos lo captaron de inmediato.
-¡Encerrémosla en una caja de metal! – Gritó la piedra eufórico
-¡Sí! – Respondieron los otros.
-¡CALLENSE, ESCUCHO TODO IMBECILES! ¡VALLAN A DORMIR PEDASOS DE ESTIERCOL SI NO QUIEREN QUE LES DE UNA PALISA AHORA MISMO! –Gritó Toph desde adentro de su tienda de piedra.
Todos le hicieron caso y se fueron a dormir, pero con la idea de que se iban a redimir y traicionar a la Bandida Ciega.
Este capitulo hiba ser más largo, pero lo acorte por razones que ya no me acuerdo. Pero si lo hice es por algo. Gracias por leer :) Si quieren, en mi perfil esta el link de mi Canal en Youtube, donde tengo muchos videos de Avatar. Por favor también véanlos si tienen tiempo, gracias :)
