V

La música que empezaba a sonar algo fuerte despertó a la castaña que se reusaba a abandonar tan hermoso momento, cuando intentaba recobrar el sueño sintió como alguien con mucho cuidado abría la puerta de la habitación, una enchaquetada y armada Rebeca señalaba con la punta de su pistola el reloj en su muñeca. Shizuru trato de zafarse del abrazo sin despertar a Natsuki pero no lo consiguió.

-¿A dónde vas?- pregunto una somnolienta Natsuki que aun no quería abrir los ojos

-ya es hora…- dijo Rei dándose media vuelta para marcharse

-espera hay algo que quiero hablar contigo antes- la peliazul empezó a estirar todo su cuerpo suspirando, Shizuru se levanto permitiéndole arquear su espalda

-voy a adelantarme, tengo algunas cosas que hablar con las chicas- la chica de cabello castaño se levanto y camino hasta quedar a un lado de la amatista sin mirarla –gracias por darnos la intocable habitación de tu ex-novia- siguió caminando hacia la salida, unos segundos después Natsuki llamo a una consternada Rebeca tratando de sacarla de sus pensamientos

-¿Por qué te has molestado tanto?- soltó de repente extrañando más a su anfitriona

-¿a qué te refieres?-

-pues… siempre que tenemos un problema estas hay en el medio tratando de arreglarnos la vida-

-disculpa si las moleste-

-no, no mal interpretes, no es que nos hayas molestado, simplemente me parece extraño tanta… molestia-

-bueno, si no te has dado cuenta todas las chicas que pertenecen a este bar es porque les e tendido una mano- Rebeca se recostó a la pared de brazos cruzados analizando cada gesto de Natsuki

-pero con nosotras es como si fueras más atenta… el hecho que me enviaras tan lejos con los mejores médicos no lo hace cualquiera… y menos sin nada a cambio-

-Nat… no es que me crea una heroína para ir ayudando a todo el mundo, te he ayudado un poco más porque sin que yo te lo pidiera aquella vez que interceptaste esa bala, me demostraste que eres una persona en la que se puede confiar y que vale la pena, así como hoy las apoyo tal vez ustedes me apoyen mañana… no se creen ideas estúpidas-

-como tú digas…-

-en vez de andar con estupideces vámonos antes de que se haga más tarde- salió de la habitación encontrándose con Shizuru –si querías escuchar esa explicación te podías haber quedado en el cuarto, no tenias que hacerte el espía-

-kannina- le regalo su habitual sonrisa la cual se agrando al ver salir de la habitación a una apurada Natsuki con parte de su traje en mano –creo tendremos que ir a comprarte ropa-

-no puedes andar con el mismo traje siempre, ya apestas- se burlo Rei tapándose la nariz

-¡cállate! ¡baka!-

Salieron rápido del lugar sin importarles las múltiples protestas de Shizuma por dejarla a cargo del local, caminaron unas cuantas cuadras, unas muy obscuras y solitarias, hasta llegar a ese típico motel de carretera, Rei paso como si nada sin ser molestada por nadie, subió las escaleras y siguió el pasillo hasta el final, fuera de la ultima habitación se escuchaba unos gritos de una mujer, unos gritos de dolor mientras era golpeada, trataron de abrir la puerta y para su suerte el cerrojo cedió con facilidad. Encontraron al yakuza en la cama enzima de una mujer rubia, esta tenía la cara completamente herida por los múltiples golpees que el yakuza semidesnudo le había dado.

-¿Qué demonios crees que haces?- grito fuera de si Natsuki mientras lo tomaba por el cuello de la camisa estampándolo contra la pared, se escuchaba una niña en el baño, gritando y llorando por su madre, Shizuru fue a abrir la puerta y la niña salió como rayo abrazándose enseguida a su madre que estaba por desmayarse aun en la cama, los gritos de la pequeña resonaban por toda la habitación, a cualquiera le partería el corazón

-a la escoria como tu quisiera llevármelos arrastrados al infierno- le hablo Rei al hombre mientras lo levantaba de la camisa, lanzándolo hacia afuera haciendo que su espalda traqueara contra la baranda metálica que le impidió caer del segundo piso, la amatista salió a paso firme tomando al hombre de nuevo por la camisa y empezando a golpearlo en la cabeza una y otra vez contra la baranda.

Shizuru se acerco a la mujer, tomo unas sabanas y tapo ese cuerpo desnudo y tan maltratado, se acerco a ver las heridas en su rostro con miedo de tocarla.

-¿hay algo con lo que pueda curarte?- pregunto muy bajo la peliocre y la pequeña niña salto de la cama, saco un botiquín que había debajo de esta y se lo entrego para luego hacer una reverencia suplicándole que la ayudara.

-no te preocupes… estará mejor mañana- acaricio el cabello de la pequeña que la miraba más seria que cualquier adulto, ya no derramaba lagrimas pero sus ojos estaban cristalizados, eran unos ojos verdes muy hermosos, con una mueca de enojo que le recordó a alguien, y enseguida volteo a ver a ese alguien

-creo que iré a ver a Rei antes de que mate al tipo… ¿puedes sola?- pregunto Natsuki que se veía muy afectada por aquel cuadro, al ver a Shizuru asentir salió corriendo de la habitación

La amatista golpeaba una y otra vez al señor sin detenerse ni un segundo, parecía endemoniada, Natsuki la tomo por los hombros intentando detenerla pero fue inútil, la tomo de ambos brazos con fuerza para poder detenerla.

-¡lo vas a matar antes de que nos de lo que necesitamos!- le grito al oído pero aun así la chica no dejaba de mirarlo con el mayor odio del mundo, se zafo y lo levanto de la camisa una vez más pegándolo contra la pared que quedaba a su izquierda

-¡habla si no quieres que te mate! ¿Dónde está tu jefe? ¿En qué demonios están metidos ustedes los yakuzas?

-Osaka, Riura está en Osaka… lo de mas no lo sé bien- le costaba mucho hablar, sangre empezaba a salir de su boca –solo sé que quieren volverse, como el padrino de Japón, para poder pertenece a un grupo extraño…- el señor empezaba a perder el conocimiento

-¿qué grupo?- Rei lo movió un poco azotándolo contra la pared para que hablara

-logia masónica- dijo por ultimo y se desmayo, la amatista lo miraba completamente extrañada, soltó el cuerpo y este callo como saco de papa al suelo

-no le creo ni una letra- dijo con desgano la amatista

-al menos tenemos hacia dónde dirigirnos-

-podría ser una trampa-le respondió a Natsu mientras carga el cuerpo inmóvil del hombre y lo tiraba dentro de la habitación –odio las personas como el… no deberían existir-

-comparto esa idea- hablo Shizuru que terminaba de curar esas heridas

-devuélvanse al bar que yo me encargare de esto- prácticamente ordeno Rei –no quiero que se ensucien las manos-

Shizuru la miro algo desconfiada pero termino saliendo del lugar con Natsuki, mientras caminaban por esas oscuras calles la peliocre se aferro al brazo de la otra percatándose que caminaba de una forma extraña

-Nat…su…ki… ¿Por qué caminas tan extraño?-

-porque hace un mes fue que recordé como caminar-

-¿no podías caminar?-

-la verdad no…- se detuvo un momento mirándola algo triste –cuando desperté los médicos me dijeron que no caminaría nunca más, con ensayo y error… y ganas de volver contigo logre ponerme de pie, pero aun me tambaleo un poco-

-Natsuki…-

-perdóname por todo lo que te he causado, sé que he hecho de tu vida un desastre, has pasado por tantos momentos de dolor por mi culpa que no merezco tu perdón, permíteme remediarlo- tomo una de las manos de su ser más importante y se la llevo a los labios besándola con delicadeza

-solo no te marches de nuevo… no podría- una lagrima amenazaba por correr por su mejilla

-no iré a ningún lado, te lo prometo- Shizuru se abrazo a ella escondiendo su rostro y aferrando sus manos a su chaqueta jalándola un poco –no sabes cuánto te extrañe- le susurro correspondiéndole el abrazo –me preocupaba mucho no poder moverme de esa cama, era el infierno- por un momento mientras hablaba su voz se quebró

-nada volverá a suceder- subió la miraba limpiándole una lagrima –nos aseguraremos de ellos-

-si… vamos ya, quizás pueda ayudar en algo si tú me enseñas-

-ara… Natsuki quiere aprender a bailar-

-¡NO! Ni vuelvas a mencionar eso, no quiero enojarme de nuevo contigo-

-como mi Natsuki desee- se acerco a la peliazul para darle un suave beso en los labios y continuar caminando abrazadas