Katsuki sentía tanto calor, afuera el sol estaba como nunca, ¿Qué pasaba con el clima? Una noche llueve como nunca y al otro día hay 30°, genial.
Abrió los ojos lenta y perezosamente, no quería despertar, estaba muy cómodo, pero antes de poder ver claro, divisó una cabellera café frente a él, se removió un poco y se restregó los ojos para asegurarse de que eso que veía era un espejismo o algo.
Pero cuando vio claramente se dio cuenta de lo que estaba pasando.
Estaba durmiendo con Uraraka.
Pero peor que estar durmiendo con Uraraka, era que la estaba abrazando y la tenía muy bien abrazada, y ella ni siquiera se inmutaba, estaba de espaldas hacia él y le tenía una mano tomada.
Bakugou no entendía, hasta que recordó lo que había pasado la noche anterior.
—¡Mierda! ¿Qué hice anoche?, espero que esta enana no lo recuerde. —Se decía a sí mismo mirando a la morena a su lado.
Pero a pesar de eso, no tenía ganas de levantarse, se sentía bien dormir en su cama después de tantos días. Miró el cuello descubierto de la chica y no le faltaron ganas de besarlo, al parecer estar tan concentrado en el trabajo lo hacía despejar su mente de cosas lujuriosas, pero ahora que estaba de vacaciones y para rematar, con una chica qué, a pesar de ser una boba, era linda, graciosa y había que admitirlo, podía ser muy sexy.
Se levantó de la cama sin despertar a Ochako, fue al baño a ducharse y lavarse los dientes, luego volvió a su habitación, tan solo con una toalla puesta y sacó un short y una polera, después se dirigió a la cocina para poner el hervidor y poder hacerse un café, la migraña lo mataba, hace mucho tiempo no bebía tanto.
Mientras hervía el agua, volvió a entrar a su habitación, esta vez para despertar a Uraraka.
—Oy, cara de ángel, es hora de despertar. —Le dijo mientras la movía un poquito, la chica tenía sus mejillas más coloradas de lo normal y no respondía, Katsuki levantó una ceja. —Despierta maldita vaga.
La morena se movió un poco, girándose hacia arriba lentamente, con cara de disgusto.
—No, Kacchan, me duele la cabeza, déjame cinco minutos más por favor. —Decía ella, respirando un poco más agitada.
Bakugou entrecerró los ojos, tenía el presentimiento de que Ochako podía enfermarse después de la empapada que se dio flotando bajo la lluvia la noche anterior y para asegurarse de que estaba en lo correcto, acercó su frente a la de ella, sintiendo el inmenso calor.
Uraraka estaba hirviendo, y no necesitaba de un maldito termómetro para darse cuenta de que estaba sobre los 40° de fiebre.
Esta, al sentir la frente de su amigo en la suya, abrió los ojos lentamente, para encontrarse con la cara del chico a centímetros.
—¿Me vas a despertar como a las princesas? —Le preguntó la morena, con una sonrisa pequeña.
El rubio se alejó rápido de ella con el ceño fruncido y un poco sonrojado.
—¡CLARO QUE NO TONTA! —Le gritó el chico enojado, esa enana si que lo sabía hacer enojar.
—Jajaja, solo son bromas Kacchan.
—Te estaba tomando la temperatura, estás muy enferma y hasta tu cara te delata. —Le decía Katsuki, gruñendo y apuntándola.
—Mh, ahora que lo dices no me siento muy bien. —Uraraka tenía los ojos semiabiertos y sentía que su cuerpo pesaba, al igual que sus parpados y su cara, no tenía ganas de hacer una mínima fuerza, y sentía que su cabeza explotaría en cualquier segundo.
—Te dije que te resfriarías si te quedabas bajo la lluvia, ¡TON-TA!
—No me trates así. —Le pidió la chica con su típica cara de perro.
—¡PUEDES DEJAR DE HACER ESA PUTA CARA! —Le gritaba el rubio.
Ochako sólo rio un poco y luego cerró los ojos, se había vuelto a dormir, así que Katsuki no optó por nada más que ir a hacerse su preciado café.
Mientras lo bebía pensó en la noche anterior y todo lo que había pasado con la morena, recordó cuando se tomaron de las manos, cuando estuvo a punto de besarla, recordó como ella lo acompañaba con las cervezas, recordó como la miraba anoche, de no ser porque le bajaron las náuseas, esa noche quizás hubiese terminado de otra forma.
Se sonrojó levemente por pensar eso y se levantó para buscar una bandeja y en ella poner un vaso de jugo natural de naranja, un té y dos panes con palta, fue a la habitación e intentó despertar a la chica otra vez, pero al no tener suerte, solo dejó la bandeja en una cómoda y salió de la habitación.
Se sentó en su sillón, tenía que pensar muchas cosas, en especial con el tema de la Ochako, pero había algo que le rondaba en la cabeza desde que Uraraka se lo había preguntado.
¿Qué sería de Kirishima?
A pesar de todas las diferencias que tenían, podía decirse que la única persona a quién él consideraba un verdadero amigo era el pelirojo.
Tomó su celular y bajó en su lista de contactos hasta encontrar su nombre, ¿Seguiría teniendo el mismo número?, estuvo a punto de apretar el botón para llamar, pero… ¿Qué le diría? No se veían de hace años y llamarlo de la nada sería muy raro, aparte la porfiada de Ochako estaba enferma y debía cuidarla, en realidad, ¿Porqué debía cuidarla? Estaba en eso, cuando de la nada empezó a sonar su teléfono y contesto.
—¿Quién? —Respondió secamente.
—¿O-Ochako? —Preguntó la voz al otro lado del teléfono.
—No.
…
Silencio.
—Ehh, ¿Bakugou? Soy Mina.
Katsuki sacó el teléfono de su oreja para ver el nombre que mostraba el celular. Ashido Mina.
—Ah, qué pasa pervertida. —Preguntó aburrido.
—¡NO ME LLAMES ASÍ! —Le recriminó la chica de piel rosa. —Ochako y yo teníamos planes hoy, ¿Me podrías dar con ella?
—Pues está durmiendo y no quiere despertar.
Ashido lo pensó un momento, el chico sonaba muy engreído y sabía exactamente que hacer para él hiciera lo que ella quisiera.
—Ohhh, ¿Acaso fuiste muy duro con ella, KACCHAN? —Le dijo, susurrando el apodo que la morena le decía, con tono burlo.
A Bakugou le hirvió la sangre, estaba muy enfadado.
—¡AAARGH! ¡TE MATARÉ MALDITA PERRA! ¡NO SOY UN PERVERTIDO COMO TÚ! ¡ELLA ESTÁ ENFERMA! —Le gritaba el rubio.
—¿Enferma? —Preguntó la chica. —¿Qué tiene?
—Fiebre y esas cosas, lo único que ha hecho es dormir. —Decía Katsuki aun irritado, hasta que una idea le pasó por la cabeza. —Peeero, si quieres puedes venir a verla, yo… debo ir a trabajar.
—¿EEEH? ¡¿Acaso estás loco?! ¡No puedes dejarla así! —Le recriminaba Mina. —iré ahora mismo, ¿Dónde vives?
Bakugou le dio la dirección de su departamento y cortó, fue a su cuarto a ponerse sus zapatillas y antes de volver a salir miró a la morena, ella dormía plácidamente, aún no despertaba para comer su desayuno, la miraba muy bonita para estar enferma, miró como movía su boca al respirar, esa boca, ¿Porqué le daban ganas de besar a esa chica? Teniendo miles tras él, tenía que ser ella, y no solamente quería besar su boca, definitivamente, algo malo le estaba pasando con Ochako.
Salió de la habitación, ya no quería seguir pensando tonterías, debía hablar rápido con alguien si no quería volverse loco, así que salió de su hogar, tomando las llaves de su auto y su celular, marcando el número que antes dudaba en hacerlo.
Mina llegó al departamento, y después de golpear como 50 veces la puerta, una desaliñada Uraraka le abrió, estaba toda despeinada, con la mirada cansada y una polera gigante de Katsuki puesta.
—Dios, Ochako, ¿Qué te hizo ese maldito? —Se lamentaba Ashido. —Estás horrible.
La morena sorbeteó sus mocos antes de contestar. —Lo sé, estoy enferma, solo quiero morir. —Dijo caminando, casi arrastrándose de nuevo a la cama donde estaba durmiendo y volviéndose a acostar.
La chica rosa entró al departamento siguiendo a la morena.
—Por All Might, ¿Cuánto gasta Bakugou pagándole a la sirvienta? ¡Esta casa está reluciente y hermosa! —Decía Mina asombrada.
—Nee, Kacchan es muy limpio. —Dijo la morena, mirando la bandeja con comida, era obvio que el único que pudo dejarla ahí era el rubio. —Tiene reglas muy estrictas. —Terminó de decir con una leve sonrisa, imaginando al chico haciéndole ese desayuno.
—Cada día me sorprendo más de Bakugou, quién lo diría, je. —Rio Ashido.
—Mina, ¿Puedo contarte algo?, pero es algo muy confidencial, júrame que no lo comentarás con nadie. —Decía Uraraka, que se encontraba ahora sentada en la cama, mirando las frasadas.
—Claro, ¿Acaso ya no confías en mí? —Dijo sonriente.
—Claro que sí tonta, jaja. —Rio la morena.
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—Entonces, déjame entender. —Decía un chico, que estaba parado frente al rubio en un callejón. —No nos hablamos hace cuanto ¿5 años?, ¿Y ahora vienes a mí para hablarme sobre una chica?
A Katsuki no le gustaba nada como ese pelirojo le hablaba.
—Grr, no lo digas así inútil. —Se estaba enojando, aún estaba enojado con su antiguo amigo.
—¡Pero así es, tonto! —Le gritó, endureciendo su piel y poniéndose en postura de pelea.
Bakugou ya estaba harto de que ese idiota le hablara así, y más rabia le daba verle la cara.
—¿Qué pretendes Kirishima, maldito inútil? —Le dijo el rubio con la voz más rasposa, esta vez, imitando su postura, y haciendo pequeñas pero peligrosas explosiones en sus manos.
—¡¿QUÉ PRETENDES TÚ?! —Le gritó Kirishima, acercándose a él rápidamente y hundiendo uno de sus puños en la cara de Katsuki.
Este último salió disparado del callejón, pero ante de caer al suelo dio una vuelta y pudo caer sobre sus pies, parándose inmediatamente y corriendo (casi volando) hacia el pelirojo, mandándolo a volar con una patada tan fuerte, que, de no ser porque se había endurecido más en el último segundo le hubiese roto algo.
Kirishima se reincorporó como si nada, corriendo nuevamente hacia Bakugou, quién no lo dejó acercarse ya que empezó a hacer explosiones frente a él, con la intención de que le llegaran al pelirojo.
Pero de la nada, su antiguo amigo salió del humo golpeándolo nuevamente en el estómago, pero antes de volar nuevamente, el rubio lo tomó de la polera, haciendo que volaran juntos hacia la calle mientras seguían golpeándose.
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Ya se estaba haciendo de noche en el departamento de Katsuki.
—Cielos Ochako, el resfriado si que te afecto. —Decía la chica rosa a su amiga.
—Lo séeee. —Se lamentaba. —No sé que me pasa, todo es culpa del tonto de Kacchan.
—Pues, por las cosas que me dices no es tan tonto, jeje. —Reía pícaramente Mina.
—No te rías, jajaja. —Rio Uraraka. —No sabes cómo la estoy pasando, vivir con él es como vivir con un león, quiero correr lejos, pero a la vez quiero abrazarlo y dormir calentita junto a él. —Había pasado de la risa a la nostalgia.
—Eres bastante bipolar chica.
—Kacchan ya me lo había dicho. —Dijo la morena, sin pensarlo.
—No puedo creer que solo pienses en 'Kacchan, Kacchan, Kacchan'. —Dijo Mina, imitando la voz de su amiga.
—Sabes, es muy tarde, deberías irte ya, ¿No? —Dijo Ochako molesta, no tenía ganas de que su amiga la molestara, menos con ese tema.
—Jajaja, la verdad es que sí, pero sabes que solo son bromas amiga, ajjajaja.
—Mh, sí, claro. —Dijo con un tono irónico.
—Neee, estar tanto tiempo con el gruñon de Bakugou está haciendo que seas igual de gruñona que él. —Le recriminó la chica rosa, ganándose una mirada enojada de su amiga. —Jajaj, ya me callo, solo déjame decirte, que si quieres algo lo tomes, por lo que me dices, al parecer a ese león le está dando hambre, jejeje.
—¡Mina! —La reprendió. —¡No hables así, realmente eres una pervertida!, y tampoco puedo hacer nada, si no le gusto y hago algo puede que hasta me eche de este lugar.
—Na, no lo creo. —Dijo Ashido, tomando su bolso. —Si no te quisiera aquí, conociendo a Bakugou, ya te había echado, de primera ni siquiera te hubiera dejado entrar.
—Kacchan ya no es tan malo, te sorprenderías de todas las veces que lo he molestado y solo se arma de paciencia jajaj.
—Jejeje, ¿No será por algo? —Le preguntó Mina a Uraraka mirándola con los ojos entrecerrados. —Bueeeeno, es hora de irme, debo llegar a casa.
—Adiós Mina, volvamos a vernos un día, hoy no pudimos salir ya que me enfermé. —Dijo Ochako tristemente.
—No te preocupes jaja, que tal el fin de semana. —Le dijo su amiga. —Conozco un bar cerca de mi casa que es genial, puedes ir con Bakugou si quieres, yo iré con mi novio.
—¡¿EHHHH?! ¿Tienes novio y no me lo habías dicho?
—Preferiría presentarlos en persona, ji. —Dijo la chica rosa. —Bien Ochako, nos estamos viendo, cuídate ese resfrío. —Se despidió abrazando a su amiga y así salió de la habitación.
Uraraka escuchó la puerta del departamento cerrarse y estuvo unos minutos ahí, sentada en la cama, aclarando su mente.
¿Realmente le gustaba Katsuki como ella creía? ¿O solo era el efecto de estar viviendo juntos? Tal vez, el ayudarla y que estuviera ahí no era buena idea, o tal vez había sido la mejor idea del mundo.
No sabía que pensar, se sentía como cuando iba en la secundaria, ¿Por qué siempre tenía que pasar malos ratos por culpa de sus sentimientos? Estaba harta de eso.
Se levantó de la cama, por mucho cansancio que sintiera y fue a poner el hervidor, se tomaría un gran café para despejar la mente.
Estaban en el mismo callejón que hace rato, ambos tirados en el suelo, magullados, sangrando, moreteados y cansados.
Ya era de noche, específicamente las 00.45 min.
Kirishima se sentó en la fría calle y se sobó la nuca mientras le hablaba a su amigo.
—Viejo…
Katsuki solo pudo emitir un murmullo. —¿Mh? —Estaba muy cansado y adolorido, y como pudo se intentó sentar.
—¡No sabes cuánto te extrañé! —Le dijo alegremente, abrazándolo con un brazo por la espalda y acercándolo a él.
—¡Argh! —Se quejó Katsuki. —¡Yo tengo piel y músculos normales idiota! —Le gritó, el abrazo que le dio el pelirojo hizo que le doliera hasta la más pequeña entraña.
—Jjajaja, tú no cambias Bakugou, sigues igual de gruñón que siempre. —Le dijo Kirishima, feliz.
—Te sorprenderías de la paciencia que he tenido estos días.
—Pues la última vez que te vi seguías teniendo ese horrible malgenio.
—¿En serio crees que sigo siendo el mismo después de tanto tiempo? El idiota de mi jefe, literalmente me obligó como mil veces a aprender a controlar, según él, 'mi fuerte temperamento' y solo para poder joderme sin que le explote la puta cara.
—Jajajaja, oh sí, lo recuerdo, ese tipo era genial. —Dijo el pelirojo, mirando hacia el cielo.
—Y si era tan genial, ¿Por qué me dejaste solo ahí? —Le preguntó el rubio sin escrúpulos.
—Amigo, eso no era lo mío, me encanta ayudar a la gente, pero me sentía mal encerrándolos.
—Solo encerramos a la gente mala. —Dijo cortante Katsuki.
—Aun así, no podía, hay muchas más maneras de poder ayudar a la gente. —Kirishima se puso de pie, estirando su mano a Bakugou para ayudarlo, el cual la ignoró por completo para pararse sin ayuda.
—¿Y correr en una banda sin moverte es una de ellas? —Dijo el chico explosivo, sonriendo sarcásticamente.
—Aunque no lo creas, el sobrepeso, la diabetes y muchas enfermedades son a causa de una mala condición física, y no sabes lo cómodo que me siento ahí con esos chicos, soy como un héroe para ellos. —El pelirojo sonreía con orgullo, haciendo que la sonrisa sarcástica del rubio se volviera una de verdad.
—Me alegro de que estés bien amigo. —Dijo Katsuki, poniendo una mano encima del hombro de su antiguo compañero.
—¿Y bien? ¿Quién es la desafortunada? —Le preguntó su amigo.
Bakugou suspiró —Una idiota que habla, come y sonríe demasiado. —No quería decirle que se te trataba de la morena que vivía en su casa. —Hermano, me voy a volver loco.
—¿Mi pequeño Bakugou se está enamorando? —Le dijo el pelirojo, con corazones en los ojos y las manos juntas.
Katsuki le golpeó la cabeza con poca fuerza y le gritó. —¡No digas tonterías si no quieres morir!
—No tienes porqué enojarte, en algún momento debía pasar ¿No?
—Hubiera deseado que no.
Kirishima silvó. —Esto es serio, necesitamos al maestro del amor con nosotros.
—Si sigues hablando idioteces juro que te haré pedazos. —El rubio le dio una mirada asesina. —Pero ahora ya debo irme. —Dijo mirando su teléfono, no se había dado cuenta de la hora.
—Sí, yo también, el tiempo pasa volando cuando te reencuentras con un viejo amigo. —Le dijo sonriendo.
—¿Acaso… Eres gay? —Le preguntó confuso Katsuki.
—¡¿QUÉ DICES?! ¡¿ACASO NO PUEDO ESTAR FELIZ DE VER A MI MEJOR AMIGO?! —Le gritaba Kirishima mientras Bakugou reía.
Ambos se despidieron y el rubio fue a su auto, prendió el motor y antes de andar se preguntó como estaría Uraraka, ¿Habría sobrevivido sola todo el día?
Piso el acelerador y se dirigió a su hogar.
Subía las escaleras para llegar a la puerta de su departamento, al poner la llave y girarla para entrar, lo primero que vio fue a la morena en una mesa llena de papeles.
—¿Qué diablos… —No alcanzó a terminar de hablar, cuando Ochako lo interrumpió, casi lanzándose encima de él.
—¡KACCHAN! —Le gritó tomando la cara con delicadeza. —¡¿ QUE TE HAN HECHO?! ¡ESTÁS TODO MORADO! ¡¿QUIÉN HIZO ESTO?!
—Quítate tonta ¿Porqué siempre estas tan fría?, Tuve una pequeña pelea. —Dijo quitando las manos de la chica de su cara, sonrojándose un poco al tocarlas, eran tan suaves e inconscientemente recordaba cuando Uraraka le puso ambas manos en la cara la noche anterior.
—¡Tú siempre estás muy caliente! Y exijo saber que te ha pasado. —Dijo la morena cruzándose de brazos.
—Veo que te sientes mejor. —Katsuki intentó cambiar el tema. —¿Qué estás haciendo con todos esos papeles?
—¿Ah? —Ochako miró la mesa. —¡AAAH! ¡Es una sorpresa! ¡No veas! —Le puso las manos en los ojos.
—¡Deja de tocar mi cara con tus frías manos! ¡No lo soporto! —El rubio intentaba sacar las manos de la chica de su cara, pero esta volvía a ponerlas encima.
—¡Prometo que te dejaré ver si me ayudas!
—¡Sí sí, lo que sea, pero quítame tus manos de encima o te mataré! —Dijo Bakugou enojado, ahora tomando las manos de la chica con fuerza.
—¿Sabes matemáticas? —Le preguntó Uraraka, de la nada.
—Pfff, ¿Es en serio?
—Necesito ayuda con unas cuentas. —La morena aprovechó de que el rubio la tenía las manos tomadas para llevarlo a la mesa, pero al sentarse, Katsuki se paró al segundo, yendo a su habitación.
Ochako se quedó mirando la puerta de la habitación, pensó que quizás no la quería ayudar y su cara reflejo la tristeza, eso le hacía aclarar las dudas que tenía, de qué si era mala idea haber aceptado la ayuda del rubio e ir a vivir juntos por un tiempo, le dolía la indiferencia de él y las ganas de llorar ya se estaban haciendo más grandes.
Miró las hojas que estaban encima de su mesa, dejando asomarse algunas lágrimas, pero aguantándolas con toda la fuerza del mundo, no lloraría y menos por el idiota de Katsuki.
Estaba en eso cuando sintió que alguien se sentaba a su lado.
Miró a la persona y de la tristeza su cara pasó a la impresión, frente a ella se encontraba Bakugou, se había ido a cambiar ropa, ya que la que traía se encontraba toda sucia, se había lavado la cara, quitándose los restos de sangre y llevaba puestos unos lentes para leer.
Uraraka se sonrojo tanto que miró lo más rápido que pudo las hojas de la mesa, evitando levantar la vista por lo que fuera, si el rubio se veía extremadamente bien siempre, con esas gafas se veía más lindo aun, no sabía si era por ese toque intelectual que le daban o porque jamás se lo habría imaginado así.
Katsuki la miró extrañado.
—¿Pasa algo?
—Mmm, nop, nada. —Dijo con la voz un poco más aguda de lo normal.
—¿Ok? —Le respondió el chico con curiosidad. —Entonces, ¿Qué necesitas de mí?
Uraraka cerró los ojos con fuerza, sentía como si el rubio quisiera jugar con ella, no sabía si lo hacía a propósito o ella era la que pensaba cosas que no estaban pasando.
—Ehh… Ne-Necesito sacar unas cuentas. —Dijo la morena, sin levantar la vista.
—¿Deeee…? —Preguntó.
—Pues ve tú mismo. —Dijo pasándole unos papeles.
Leyéndolos, Bakugou pudo notar que se trataban de los papeles para la hacer la renuncia formal del club nocturno en el que Ochako trabajaba. Sonrió mostrando todos sus dientes, pero en el mismo segundo suprimió esa sonrisa, antes de que la chica que se encontraba ahí con él la notara. Sí, estaba feliz, jamás tendría que volver a ese lugar y mejor aún, jamás tendría que volver ahí para ver a la morena bailar frente a tantos pervertidos.
—Entonces, ¿Qué piensas Kacchan? —Esta vez, Uraraka levantó la cabeza para mirarlo.
—Creo que es genial que te vayas de ese lugar. —Le dijo Katsuki, girando su cabeza también para mirarla.
—Te gustó la idea ¿eh? —Ochako le sonrió ampliamente, haciendo que al rubio se le revolviera el estómago.
—Claro, ya no tendrás que rebajart… —No quiso seguir hablando ya que sentía la pesada mirada de la morena encima de él, a punto de darle un discurso de moralidad, trabajo y dignidad, como la última vez, ahora no tenía ganas de hacerla enojar. —Quiero decir, seeeeee, genial. —Levantó sus pulgares, intentando imitar la cara de su compañera, pero el resultado de eso fue algo macabro que asusto a Uraraka.
—Ehhh… —Dijo con una gotita en la cabeza. —Bien, entonces ayúdame, necesito sacar muchas cuentas, necesito ver cuánto dinero me deben de pagar por todos los años que trabaje ahí mis vacaciones, y mis últimos días trabajados. —Dijo enumerando las cosas con sus manos.
—Bien, concéntrate aquí. —Ordenó el rubio, no solo la ayudaría, si no que aprovecharía de explicarle y enseñarle esas cosas tan básicas.
De vez en cuando miraba a Ochako por el rabillo del ojo, veía su cara de concentrada y se le escapaban pequeñas sonrisas al ver la cara de la chica cuando se equivocaba en algo. Al terminar todos los cálculos, notó como la morena se estiraba en la silla donde estaba sentada.
—Aaaaww, las matemáticas me dan sueño. —Dijo bostezando.
—No creo que sean las matemáticas, cara de ángel. —Dijo Katsuki. —¿Has visto la hora? Son las 3 de la mañana.
—¡¿QUÉEEEE?! ¡No puede seeer! ¡Valioso tiempo perdido solo para pensar en tontos números! —Decía ella mientras se tomaba la cabeza y se paraba de su asiento.
—Tonta, es hora de dormir. —Terminó de decir Bakugou, parándose de su silla y yendo al sillón.
Uraraka se le quedó viendo mientras caminaba lentamente a la habitación del rubio, entró y se puso el pijama, que consistía en alguna polera de Katsuki, se sentó en la cama y estuvo pensando un momento antes de volver a levantarse a abrir la puerta.
Apoyada en el marco, notó que el rubio miraba televisión.
—¿Porqué no duermes Kacchan?, ya es muy tarde
—No tengo sueño.
—Ahm, uhm, este… yo…
—Suéltalo cara redonda.
Ochako dejó de tartamudear y respiro hondo. —¿No quieres dormir conmigo hoy?
Bakugou abrió los ojos lo más que se podía y se dio media vuelta desde el sillón para mirar a la chica que se encontraba en la puerta de su pieza.
—¿Qué clase de bromas son esas, enana tonta? —Le preguntó examinándola con la mirada.
—No me siento bien, de verdad, no lo tomes a mal, pero no quiero dormir sola… Aparte, es tu cama, no me siento cómoda viéndote dormir en el sillón si estás en tu propia casa.
—Mh— Contestó el rubio girándose nuevamente a ver el televisor. —No lo sé.
Uraraka no quiso insistirle y entró en la habitación sin más.
El rubio explosivo solo pensaba en las miles de formas de decirle que sí, mierda, necesitaba dormir en su cama, la noche anterior pudo dormir bien después de tantos días y ni hablar de la cómoda compañía que se encontraba en ella.
Se la pensó un rato y apagó el televisor para irse de ese frío living, se paró y con toda la poca vergüenza que tenía entró a la habitación.
La morena dormía plácidamente, haciendo que, muy en el fondo, Katsuki se enterneciera. Lo mejor de ella, después de su sonrisa, era verla dormir, tan tranquila, tan callada, sin que estuviera haciendo sus malditas bromas, ni hablando de las muchas idioteces que siempre hablaba.
Se acomodó al lado de ella, en el lado al que le daba la espalda para así evitar el contacto y se dispuso a dormir, no sin antes besarle la parte de atrás de su cabeza.
—Descansa Uraraka. —Dijo sin más y al rato se durmió, sin darse cuenta que la morena se encontraba despierta.
—Buenas noches, Kacchan. —Dijo casi susurrando, para poder conciliar el sueño.
Espero que les guste este nuevo capítulo, aparece mi heroe favorito :'( lkfdgj
Esta semana y la otra me tienen llena de tareas y pruebas, les gusta verme sufrir en el instituto, así que si no actualizo, o solo subo un capítulo en la semana ya saben cual es la razón u_u, aun así haré lo posible por subir los dos capítulos semanales para ustedes ujuj, y bueno, lo mismo de siempre, mis reviews los esperan :)
