Kendo.
-Por fin terminé-Sirah cerró de un manotazo el libro con que el que estaba haciendo su tarea. La jovencita suspiró por lo bajo pensando en que sus amigos habían ido al karaoke, mientras que ella debía tener todo lo de la escuela preparado para el lunes.
-Mañana sábado es el torneo, y el domingo saldremos de paseo con tío Seiya, tengo que revisar que no falte nada.
El uniforme estaba planchado y colgado de un gancho, los zapatos escolares limpios, la tarea hecha, ya sólo faltaba la bolsa con los útiles escolares, la jovencita revisó su horario y acomodó los libros y cuadernos.
-¿Eh? ¿Donde puse el libro de matemáticas?-Cruzó los brazos y cerró los ojos haciendo memoria. Se encaminó a la estancia y sorprendió a Seiya hojeando el libro.
-¿Qué haces tío?
-¡Ah! Sirah, disculpa por haber tomado tu libro, pero ¿puedo verlo un poco más?
-Sí, pero no sé que puedas encontrarle de interesante.
-¿Tú puedes entender todo esto y resolver los problemas?
Sirah sonrió divertida y desconcertada a la vez.- Pues... a veces me cuesta un poco de trabajo, pero en general lo entiendo, además si no tengo buenas calificaciones me echaran del equipo de kendo.
-Te admiro, yo no entiendo nada...-Dijo Seiya sobándose la nuca.
-¿Bromeas? Yo te admiro a ti, mira que no cualquiera puede ser un caballero dorado, eso sí es genial!
-Eso es otra cosa, la verdad es que las cuestiones escolares no han sido mi fortaleza. No sé que hubiera sido de mi vida si no fuera caballero.
-Quien sabe, mi mamá dice que ser caballero siempre ha sido tu destino. Ella dice que tienes la fuerza del centauro de sagitario, el valor del Pegaso y el estomago de un caballo.-La jovencita se tapó la boca para no reír.
-Que graciosa tu mamá, ya arreglare cuentas con ella. Cambiando de tema, ¿estás lista para mañana? ¿Cómo te sientes?
-Tengo todo listo, estoy en forma y preparada ¡Qué emoción! Y además será la primera vez que me verás en combate. Daré lo mejor de mí.
-Sé que lo harás
El teléfono de Sirah sonó indicando que tenía un mensaje, lo leyó y suspiró decepcionada. -Es Shun, dice que tuvo que atender a un paciente de urgencia y no podrá ir al torneo mañana.
-¡Vaya! ¡Qué mal! Lo siento mucho.
-No hay problema, sé que es su trabajo, cuando ha podido ha estado en competencias y exhibiciones, pero casi siempre mamá ha ido sola.
Seiya guardó silencio pensando en que lamentaba no haber estado con ellas en las competiciones y otros eventos de la vida de su sobrina.
-¿Te cuento algo? Cuando era más pequeña pensaba que Shun era el novio de mi mamá, porque es el que más ha estado con nosotras desde que recuerdo, una vez le pregunte si le gustaba mi mamá.
-¿Y qué te contestó?
-Que ellos eran buenos amigos y que él la apreciaba, pero que no la veía como su novia.
-¿Y luego?
-Le pregunté a mamá si ella tenía novio o alguien que le gustará, pero me dijo que no, que estaba muy ocupada y no tenía tiempo para esas cosas.
- Una respuesta típica de Miho.
-Pero ahora...
-¿Qué pasa ahora?
-Pienso que algo pasó en el evento de la fundación, desde ese día Ikki ha estado casi a diario en casa, creo que él y mi mamá se gustan-Sirah giño el ojo.
-¿Y tú que opinarías si así fuera?
-Me alegra que haya alguien a quien le guste mi mamá, pero debo conocerlo para saber si es un hombre adecuado para ella.
-Bien dicho
-Como sea, voy a guardar mi libro, tío ¿tienes alguna cosita dulce para cenar?
-Aún hay galletas, pero si prefieres algo más puedo ir a comprarlo.
-Las galletas están bien, voy a calentar agua.
-Termina de preparar tus cosas, yo preparo el té.
-Gracias, ahora vuelvo.
Seiya preparaba el té cuando Miho entró a la cocina.
-¿Cómo te sientes?
-Me siento mucho mejor. Has cuidado bien de mí, de Sirah y de la casa, gracias.
-No hay nada que agradecer, me siento feliz de poder devolverte un poco de lo que me has dado todo este tiempo.
- ¿Y qué estás preparando?
-Té, mi sobrina me pidió algo dulce para comer y aun tengo galletas.
-¿Me puedes servir té a mi también? por favor.
-Claro. Espera en la estancia, ahora llevo todo.
-Ya estoy bien, déjame ayudarte.
-¿De verdad quieres discutir?
-Ya, ya, me voy a la estancia.- Miho se sentó en el tatami, Sirah volvió e hizo lo mismo.
-No te dejó ayudarlo con el té ¿verdad?
-Es un exagerado. Me ha tratado como si yo fuera de cristal.
-Es que estamos tan acostumbrados a verte activa que nos preocupamos cuando te enfermas.
Miho abrazó a su hija.-Lamento haberlos preocupado, pero ya estoy bien, mañana iré al torneo contigo.
-Gracias mamá.
Seiya observó la escena sintiéndose feliz de estar con ellas en ese momento y preguntándose que tanto cambiarían las cosas cuando Ikki tomara su lugar como padre de familia.
Al día siguiente Miho y Seiya llegaron al lugar donde sería el torneo, pudieron hablar unos minutos con Sirah antes de que iniciaran las rondas eliminatorias. Ella volvió con sus compañeros de equipo, ellos se sentaron en las gradas.
-La mirada de mi querida sobrina da algo de miedo.
-Es que cuando se pone el kendogui y el bogu su actitud cambia totalmente ¡y espera a verla en combate!
Las rondas iniciaron, le tocó el turno a Sirah, Seiya vio como su entrenador le ajustaba la armadura, le daba indicaciones, luego la chica se sentó sobre sus talones con el shinai a un lado esperando que la llamaran, escuchó su nombre y el de su colegió. Se colocó el casco, se puso de pie y se encaminó al espacio de duela donde sería el combate, la postura y actitud de su cuerpo sufrieron una transformación, Seiya pudo darse cuenta que en ese momento ya no era su alegre y enérgica sobrina, era una combatiente y una de cuidado.
El árbitro dio la señal de inicio, Sirah no se movió, su contrincante hizo algunos movimientos para provocarla pero seguía impasible, la otra chica se lanzó sobre Sirah marcando punto con golpe en el costado, pero Sirah no se movió.
La chica iba a embestir nuevamente con un golpe a la cabeza, entonces Sirah lo evitó moviéndose a un costado, y con una rapidez pasmosa, dio golpe izquierdo y derecho en el casco de su oponente, el árbitro marcó dos puntos.
Las combatientes volvieron a sus posiciones iníciales, el árbitro dio la señal y el combate se reinició, esta vez fue Sirah la que se lanzó sobre su oponente, quien defendió con su espada, Sirah dio un paso atrás y golpeó las muñecas de su oponente dos veces, pero el árbitro sólo dio por bueno un golpe y marcó un punto para Sirah.
El combate terminó con tres puntos para Sirah y uno para su oponente.
Los siguientes combates de Sirah fueron más o menos parecidos, sólo fue derrotada en uno.
-Los provoca para que la ataquen, los estudia y contraataca. Además es rápida.
-Esa es ella en combate.
-Aún le faltan algunos detalles que pulir.
-Tiene once años de edad y sus combates son por puntos, es lógico que su técnica no sea perfecta.
-El torneo finalizó con el colegio de Sirah en segundo lugar, suficiente para que su entrenador se sintiera satisfecho, Miho y Seiya esperaron afuera del centro deportivo.
-¡Tío! ¡Tío! ¿Me viste? ¿Qué tal estuve?
-Eres muy buena, aunque aún hay detalles que mejorar, pero eres muy fuerte.-Seiya le sonrió y le acarició la cabeza.
-Gracias tío. Mamá, el entrenador nos quiere invitar a comer pizza para celebrar.
-Si quieres ve, sólo no llegues muy tarde ¿Está bien?
-Pero en la noche comeremos algo rico ¿verdad?
-Ten por seguro que sí.-Seiya le hizo un guiño
Sirah se despidió con un alegre movimiento de mano y se subió a la camioneta del entrenador, junto con sus compañeros de equipo.
-Y ahora ¿Qué hacemos?- Dijo Seiya.
-Vamos a comprar alguna golosina para la noche. Cerca de casa hay una heladería que vende postres que le gustan a Sirah. El otro día Ikki le compró un pastel ahí.
-¿Te visitará hoy?
-Sí. Pero sólo a mí, me dijo que este día es de sobrina y tío. No hablará con ella.
-Que considerado.
-Él nos ama. Pero está consciente que no forma parte de su vida y no quiere forzar nada. Sirah está feliz de que su tío Seiya la haya visto en un torneo de Kendo, Ikki respeta eso.
Seiya guardó silencio y así permaneció hasta que llegaron a la heladería, entonces recobró el ánimo decidiendo junto con Miho que postres llevar. Conversaron sobre el desempeñó de Sirah y sus compañeros y finalmente llegaron al departamento. Miho puso los postres en el refrigerador y se sentó en el tatami con el Pegaso.
-Seiya por favor, ¡ya dilo!
-¿De qué hablas?
-A ti algo te molesta y creo saber que es, pero quiero que tú lo digas.
-No estoy enojado con Ikki, ni contigo, es que está situación es tan injusta. Sirah debió haber crecido en un hogar feliz.
-Seiya- Miho colocó suavemente una mano sobra la que el caballero tenía en la mesita de centro.
-Miho...
-Toda nuestra vida ha sido injusta, pero no debes enfadarte por eso. En primer lugar mi hija ha crecido en un hogar estable, amada y cuidada por su madre y no por uno sino por tres caballeros de Atena. En segundo lugar, soy una mujer que toma sus decisiones y yo amo al padre de mi hija. Y por último, para el poderoso fénix esa niña y yo somos su debilidad, si nos llegará a suceder algo no sé como seguiría viviendo, lo sé porque yo tampoco podría seguir tan fácil sin él.
-Pero…
-Seiya, tú te enfrentaste a los caballeros negros ¿cierto? cuando Sirah nació aun había caballeros renegados buscando venganza contra Ikki, si ellos hubieren sabido de nuestra existencia y nos hubieran atacado ¿Crees que me hubiera podido defender con un bebé en brazos? Te recuerdo que no siempre hay un caballero cerca de casa, Ikki y tú en el santuario y Shun en el hospital. Lo mejor que se le ocurrió para protegernos fue ocultar que tenía familia.
-No lo había pensado de esa manera, además Shun dijo que te ha depositado dinero y que las ha visitado.
-Siempre nos ha cuidado, no es el desobligado que crees.
-Pues ni hablar, ahora falta que Sirah sepa la verdad y ver como la va asimilar.
-No será fácil, pero tampoco imposible, poco a poco.
-Está bien Miho, espero que la familia que formes con el fénix sea muy feliz.
-Gracias Seiya.-Miho dio un pequeño apretón a la mano de su amigo antes de retirarla.
-Ahora esperemos que Sirah no tarde mucho para celebrar su victoria. Con esos dulces que se ven deliciosos.
Miho sonrió pensando en que su familia crecería en todo sentido, ahora que contaba con la aceptación de su mejor amigo.
