Sé que no tengo excusa. Pero la que traigo espero que sea buena.
¡Voy a ser universitaria!
Este año que me he pasado estudiando y sin casi escribir ha dado sus frutos. Espero que a partir de ahora pueda dedicarme un poco más a los fics que tengo empezados, auque no terminados. Y he decidido empezar por éste.
Millones de gracias a: Anita Potter ManDark, steffmalfoy, K.Oracle, Sailor Earth7 (esto no te lo esperabas, ¿a que no?), beli, paola, Lord Khalis Frostwhisper, RoxMIna, Drusila MARIANA Splendor Peru, rosi-lucy.
Gracias por ser pacientes.
Y ahora, a ritmo de John Waite, el capítulo esperado.
Espero que les guste.
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¡Insensata pasión…!
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Tan incentiva pintura,
Los sentidos me enajena,
Y el alma ardiente me llena,
De su insensata pasión.
Don Juan Tenorio.
Acto II – Escena IX.
Versos del 1306 al 1309.
José Zorrilla.
"Te espero en el campo de Quidditch a las 7:00 de la tarde. H.P." Eso decía la nota.
Draco sonrió y se dispuso a vestirse. A ver, a ver,… ¿qué se pondría para tener su primera cita con el chico de sus sueños…?
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Harry esperaba impaciente, sentado en las bajas gradas de Gryffindor. Estaba nervioso. Sí, lo estaba. Y mucho. Se levantaba, daba dos vueltas de un lado al otro de la grada, se asomaba para ver si venía el rubio, soplaba al ver que no llegaba, se dirigía al asiento, se sentaba, se cambiaba de posición, volvía a soplar y se volvía a levantar.
Pues bueno, así llevaba por más de media hora. "¡Pero cómo demonios se te ocurre llegar una hora antes de lo acordado!", se reprendió a sí mismo. Por que sabía que el rubio siempre era puntual. ¿Por qué él no podía serlo también? Por la sencilla razón de que siempre se lo impedía algo. O llegaba demasiado temprano, por que no tenía nada que hacer; o llegaba media hora tarde, por que se le habían juntado todas las tareas a última hora. Eso le pasaba por ser tan desorganizado.
Corrección.
Inconstante. Ese era la palabra. Era un inconstante. Lo dejaba todo a medias. Y si no dejaba a medias, los deberes, era por que ahí se encontraba "Mama Hermione" para impedírselo. Y si aprobaba los exámenes, era sin duda alguna, por su ayuda. ¿Pero qué demonios hacía pensando en deberes y en estudios, si la más bella de las visiones se acercaba hacia él con una sonrisa digna de fotografiar…?
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Draco caminaba hacia él con tranquilidad fingida. Se encontraba como un flan. Y todo por que, a última hora, había llegado Pansy y le había elegido la ropa que se tenía que poner por que él no se decidía. Y eso había logrado que llegara un poco más tarde a la cita, cosa que al rubio le disgustaba sobremanera. Para al final, ponerse la ropa que mejor le sentaba, y en consecuencia, con la que mejor se sentía. Es decir, una camisa de blanco satén, con adornos místicos bordados en plateado por todo el torso izquierdo y unos pantalones negros, a juego con la chaqueta informal que llevaba. El cabello suelto, y una sonrisa en el rostro. Así vestía.
-"Elegante, pero no demasiado. Discreto, pero atrayente. Un pequeño gran aliciente para Potter. Estás perfecto, Draco"-así le había definido la chica.
Y por Dios esperaba que la chica tuviera razón.
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Harry sintió como le temblaban las rodillas, así que hizo como que se sentaba, y palmeó el asiento de al lado, con la intención de que Draco se sentara allí con él. Draco se acercó y se sentó. Acurrucó, las manos en su regazo. Le temblaban, y Harry pensó que era por que como comenzaba el invierno, Draco no se había abrigado suficiente y ahora tenía frío. Así que sonrió y le cogió las manos al rubio entre las suyas. Draco levantó la cabeza y le sonrió al Gryffindor. Harry le correspondió, y se saludaron con un pequeño roce de labios.
-Bueno-comenzó el Slytherin-, ¿qué tal se lo han tomado Weasel y la sangr… perdón…tus amigos?
Harry se carcajeó.
-Bien-contestó hincándose de hombros-, dicen que si por mí está bien, por ellos también. Aunque a Ron creo yo le ha costado un poco más asimilarlo. Y me da la impresión, ahora que lo pienso, que Hermione se intuía algo-añadió el moreno pensativo.
-¿Tú crees…?-preguntó Draco.
-No lo sé seguro, pero… no sé... Yo no les conté nada sobre que ya te conocía antes de vernos en Hogwarts. Así que… Pero ya sabes como es Hermione, una observadora nata. Se da cuenta de todo antes de que lo sepan los demás-respondió Harry.
-En ese sentido se parece a Pansy…-comentó Draco-. ¡En fin!-prosiguió-, ¿para qué me has pedido que venga, Potter?
Harry puso los ojos en blanco y cogiéndole de la corbata le besó. Beso al que el rubio correspondió, aunque un tanto sorprendido.
-Esto de cogerme de la corbata se está haciendo costumbre Harry. Casi me ahogas-dijo Draco desabrochándose dicha prenda, pero con una sonrisa-. ¿Y bien? Eso no responde a mi pregunta.
Harry sonrió, le gustaba cómo sonaba su nombre en los labios del otro.
-¿A qué viene esa sonrisa?-preguntó Draco sonriendo a la vez que ladeaba la cabeza.
-Me encanta que me digas Harry y no Potter-respondió hincándose de hombros-. Sólo era eso, por lo que sonreía, Draco-añadió, recalcando su nombre.
Harry logró que el rubio agrandara su sonrisa.
-A mi también me encanta que me digas por mi nombre. ¡Ya estaba harto de Potter's y Malfoy's!
Y los dos se echaron a reír.
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-Se supone que te pasa cuanto te emocionas, ¿no es eso?-preguntó Draco a un Harry un poco cansado, que asintió-. Bien, déjame pensar…
Llevaban cerca de dos horas intentando que Harry volara. Pero sólo lo conseguían cuando Draco besaba a Harry y éste no se lo esperaba. Cosa que ocurría muy a menudo.
-¡Ya está! Creo que lo tengo-dijo con euforia el rubio-. Piensa en el recuerdo del beso…
-¡Eso ya lo hemos probado antes!-protestó el moreno.
-Hazme caso, Harry. Pero esta vez cierra los ojos-el Gryffindor hizo lo que el ojigris le pedía-. Concéntrate. Ahora quiero que pienses en nuestro beso-Harry elevó una ceja irónica, pero lo hizo-. Quiero que sientas cada fibra de tu ser. Que sientas el poder que corre por tus venas…
Harry frunció el entrecejo, y tenuemente comenzó a cubrirse de una bruma cálida y esponjosa, que los envolvió a los dos.
-Ahora que tienes localizado ese poder, quiero que lo canalices y que lo concentres sobre un solo sentimiento. El más fuerte. Y luego deja escapar toda esa fuerza agrupada, como si estuvieras perdiendo ese sentimiento…
Draco esperó el efecto de sus palabras. Harry se centró en lo que le había dicho el Slytherin. Cerró los puños con fuerza y puso una mueca de concentración. Poco a poco, muy poco a poco, dispersas imágenes y frases le fueron viniendo a la mente…
-¿Por qué te quedas quieto?... ¿Por qué no dices nada?...
Y entonces fue cuando el ojiverde notó algo húmedo y a la vez cálido en sus labios…
Era un niño el que le había robado su primer beso, pero a Harry no le había importado.
No le había importado lo más mínimo.
Hasta que Harry, que estaba apoyado en el suelo, sobre sus codos, salvó la distancia que había entre sus labios y los de Malfoy…
-¡No te atrevas a leerlo Potter!
-¡Yo te mato, Potter!-gritó el rubio y se tiró encima del Gryffindor arrojando al suelo sus cosas y el pergamino.
-¡Si piensas que te lo voy a decir es que eres gilipollas, Potter!-escupió Draco, rojo por el esfuerzo de intentar liberarse.
-No hay nada que perdonar Potter-siseó suavemente el Slytherin a la vez que se levantaba todo lo dignamente que podía-. Tu has conseguido lo que querías, leer lo que decía el poema, y yo también, decirte lo que no me atrevía a decirte. Estamos en paz.
-Yo sí sé lo que daría por un beso-dijo Draco limpiándole las silenciosas lágrimas que el moreno derramaba. Éste le miró expectante-. Un poema-explicó con su primera sonrisa sincera hacia Harry, al mismo tiempo que le ponía en las manos el pergamino.
-Así-y salvó los pocos milímetros que quedaban de separación entre los dos, dándole al Gryffindor el beso más sensual y excitante que hubiera recibido antes.
Allí estaba él, tan elegante y tan en su papel, como siempre.
Y sonrieron.
Y entonces, ocurrió
Se hizo oficial
Se querían,
Y no en vano,
…en verdad…
-Esto de cogerme de la corbata se está haciendo costumbre Harry. Casi me ahogas-dijo Draco desabrochándose dicha prenda, pero con una sonrisa-. ¿Y bien? Eso no responde a mi pregunta.
-A mi también me encanta que me digas por mi nombre. ¡Ya estaba harto de Potter's y Malfoy's!
-Ahora que tienes localizado ese poder, quiero que lo canalices y que lo concentres sobre un solo sentimiento. El más fuerte. Y luego deja escapar toda esa fuerza agrupada, como si estuvieras perdiendo ese sentimiento…
Harry sonrió. Y entonces, abrió los brazos.
Una luz le iluminó y todo su cuerpo resplandeció con una luminosidad cegadora. En ese mismo momento una onda de propulsión indeterminada germinó de los pies del Gryffindor, y lo empujó hacia el cielo, a la vez que desmaterializaba la bruma que los cubría y lanzaba a Draco hacia atrás. La onda se expandió por todo el campo de Quidditch e hizo tambalear las gradas. Las aguas del lago, normalmente tranquilas, crearon pequeñas olas. Los pájaros del Bosque Prohibido echaron a volar, y el resto de los animales huyeron hacia los jardines de Hogwarts, y hacia Hogsmeade en bandadas. Y de repente, tan bruscamente como había comenzado, todo cesó.
Draco se golpeó sus partes traseras cuando cayó al suelo, nada cerca de donde momentos antes se había encontrado de pie. Pero no le importó el dolor. Se levantó del suelo y miró hacia el cielo con desesperación. ¿Hasta dónde habría llegado…? Pero no tuvo más tiempo de pensar en eso, por que algo le estaba levantando del suelo y le hacía volar. El rubio se asustó, temeroso de caerse desde tanta altura. Pero no se cayó. Y empezó a desesperarse cuando llegó a la primera nube y no paró de subir.
Y entonces, comenzó a sentir que alguien le abrazaba por detrás. La brisa que le envolvía comenzó a tomar forma. Una forma conocida para él. Y empezó a tener un aroma familiar. Y notó como una cabeza se apoyaba sobre su hombro.
-¿Ya hemos llegado?-preguntó en un susurró Draco, no queriendo romper la magia que los envolvía.
-Sé mío, Draco-obtuvo como respuesta en su oído-. Aquí, entre el cielo y las nubes. Que las estrellas sean las únicas testigos de nuestro amor.
Harry le volteó. Draco le miraba con una sonrisa espléndida.
-Ahora y siempre, Harry. Puedes estar seguro-susurró.
Harry sonrió y le besó, abrazándole de forma posesiva. Comenzó a quitarle la chaqueta, pues la corbata ya había sido olvidada en el campo de Quidditch. Draco hizo lo mismo con la blusa del moreno. Harry le miró a los ojos y comenzó a desabrochar los botones de la camisa blanca del rubio. El ojigris tenía la mirada fija en los ojos esmeralda que tenía frente a él. La camisa resbaló por sus pálidos hombros, al mismo tiempo que unos labios se volvían a encontrar. Se deslizaron hacia atrás, cayendo sobre una plácida y espumosa nube. No supieron como dejaron atrás los pantalones ni como los boxers desaparecieron por el camino.
Continuaron amándose. Los cuerpos sudorosos pegados. Los gemidos al notar como sus roces les daban placer. Los ahogados suspiros cada vez que se declaraban mediante las caricias. Las palabras lanzadas al aire y que permanecerían por siempre en sus corazones. Y cuando llegó el momento sublime de aquel acto puro, ambos se dejaron caer el uno junto al otro. Completamente rendidos. Y los amantes se abrazaron… y aquella fue la primera vez que ambos se sintieron completos.
…………
-¡Harry la cena!
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-¿Y ahora cómo entramos? Todos están cenando y sería muy raro, que de buenas a primeras, los dos enemigos jurados entrasen juntos-dijo Draco con preocupación.
-Entremos separados entonces-propuso Harry hincándose de hombros.
-¡No!-replicó el rubio-. Podrían sospechar igualmente. ¿Qué podemos hacer…?
Harry bostezó.
Y de repente se empezaron a oír grititos de niñas pequeñas, y los gritos del profesor Snape y demás profesores mandando silencio. Un desorden se había creado dentro del Gran Comedor. Algunos más se habían unido a los gritos y a los hechizos lanzados. Draco se volteó hacía Harry.
-¿Qué has hecho?
Harry empujó la puerta del Gran Comedor y Draco vio… es decir, no vio nada. Por que todo estaba oscuro. Y se echó a reír.
-¿Has apagado las luces? ¡Las has apagado!-exclamó entre risas.
Cuando la luz volvió. Todos estaban llenos de comida exceptuando a Draco, a Harry y a Albus Dumbledore que les sonreía alternativamente, mientras Titanya Carpenter se echaba a reír ante la asombrada mirada de todos los alumnos.
Pero su risa era tan contagiosa, que poco tiempo después, todo el Gran Comedor se estaba riendo y nadie sabía por qué.
Harry miró a Draco.
Draco miró a Harry.
Y entre toda la muchedumbre, las risas y las bromas, se sonrieron.
Draco alzó su copa y brindó en la lejanía. Harry le imitó. Y luego, le guiñó un ojo, a lo que Draco comenzó a reír.
Tan incentiva pintura,
Los sentidos me enajena,
Y el alma ardiente me llena,
De su insensata pasión.
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AureaAspen
Comenzado el 07 de marzo de 2006
Terminado el 14 de septiembre de 2007
Reviews?
P.D: Esto no se termina así. Tiene segunda parte.
