Capítulo 9
Sora rompió a llorar y abrazó a Tai con la cajita en las manos.
-Vamos, no llores. No quería hacerte llorar. - dijo el moreno preocupado por la manera en que la chica lloraba.
-Quiero pasar el resto de mi vida contigo, idiota cobarde. - logró susurrar la pelirroja entre sollozos. Tai se apartó un poco de ella y la cogió por los hombros.
-Parece que te haya dicho una cosa terrible, no llores más mujer. No quiero verte así.
-¡Pero si estoy feliz! - exclamó ella secándose las lágrimas con las manos. - Hacía mucho tiempo que no experimentaba tanta felicidad. No sabía si algún día llegaría este momento y eso me hacía sufrir y mucho... - el joven le acarició el pelo con suavidad.
-Gracias por haber estado esperando tanto tiempo...
-¿No te volverás a ir, verdad? - el chico negó con la cabeza, apoyó la frente contra la de ella y la besó en los labios con afecto.
Kari sintió a T.K. Acercarse lentamente hasta que sus labios prácticamente rozaron los de ella pero entonces unos nudillos golpeando la puerta interrumpieron el momento. Kari suspiró y T.K. esperó unos segundos en esa posición pero ante la insistencia del que llamaba fue a abrir. Un acalorado Izzy apareció ante él y con señas le dio a entender que saliera. El joven miró a Kari y le susurró un "Ahora vuelvo" a lo que ella asintió un tanto apenada.
-¿Qué pasa, Izzy? - preguntó Tai con el ceño fruncido saliendo también de su habitación. T.K. miró al pelirrojo y se cruzó de brazos un tanto enfadado por haber interrumpido su momento a solas con Kari.
-Mimi y Matt se han encontrado. - los rostros de Tai y de T.K. se ensombrecieron en ese instante. - No sé lo que pasará a partir de ahora pero tal vez tengamos que marcharnos esta misma noche...
Tai negó con la cabeza, tajantemente.
-No pienso irme. - sentenció T.K. Tai lo apoyó con un asentimiento de cabeza.
-Tengo en mi habitación a la chica a la que acabo de pedir que pase toda su vida conmigo. ¿Cómo pretendes que ahora le diga que me marcho otra vez? - Tai se pasó las manos por el pelo, alborotándolo más todavía. - No pienso hacerlo, Izzy, esta vez no. Si Matt quiere seguir huyendo que haga lo que quiera pero... yo ya no puedo.
-¿Y la operación de Kari? - preguntó T.K. con un hilo de voz.
-Con lo que hemos recaudado en dos años creo que tendremos suficiente. - susurró Tai con una sonrisa triste. - Pero yo ya no puedo seguir más con esto, de verdad. Necesito parar, necesito tener una vida.
T.K. lo miró a los ojos e Izzy también hizo lo mismo. Entendían muchísimo a Tai, ellos también querían dejar de huir.
La puerta de la habitación de Tai se abrió poco a poco y Sora apareció en el umbral de la puerta con los ojos tristes.
-¿Lo has oído todo?
La joven tragó saliva y movió la cabeza afirmativamente. Caminó hacia Tai, se refugió entre sus brazos y lo apretó con fuerza.
-No te preocupes, Sora, todo saldrá bien... -aunque ni él mismo estaba convencido de sus palabras.
Matt abrió los ojos cuando Mimi dejó de besarlo, la miró, la apartó suavemente y se sentó sobre la acera. El conductor del coche al ver que los dos chicos estaban bien arrancó y se marchó de allí suspirando con alivio.
-¿Por qué lo has hecho?
-¿Querías que te atropellara un coche? -preguntó ella. - Matt, necesito hablar contigo.
-¿Para qué? ¿Para que luego vayas hacia tu papá y le digas que como te he rechazado me quite todo lo que tengo?
-Yo no le pedí a mi padre que arruinara al tuyo, ¡yo no hice nada de eso! - Mimi se levantó con los puños apretados hasta el punto de que empezaba a clavarse las uñas en las palmas de las manos.
-Mi padre murió por tu culpa. - dijo Matt con dureza mientras una chispa de ira empezaba a llamear en sus ojos azules.
-¡Yo no hice nada! ¡Le supliqué a mi padre que le dejara en paz pero no quiso por la humillación que me hiciste pasar al rechazarme en medio del instituto! ¡Yo no quería hacerte daño pero tú tampoco quieres escucharme! Estoy harta... - ella bajó la cabeza. - He luchado para encontrarte y para decirte que lo siento pero tú... He peleado con mi padre porque me dejara ir a buscarte... - El cuerpo de Mimi tembló de rabia y finalmente abofeteó a Matt. El rubio se quedó perplejo tras escuchar aquellas palabras llenas de amargura de la castaña y empezó a sentirse mal. -¡Yo no soy una niña pija y malcriada, Yamato Ishida!
-Mimi...
-Tal vez ahora sea yo la que no quiere escucharte... - le contestó con dureza. Matt comprendió en ese instante que había metido la pata hasta el fondo con aquella chica. Ella no tenía la culpa de las decisiones que tomaron tus padres así que no se merecía que él la odiase como lo había estado haciendo. El rubio miró a la chica y sintió unas ganas terribles de abrazarla, de besarla y de decirle que en el fondo aún le importaba a pesar del ridículo que le hizo pasar dos años atrás cuando aún no era consciente de lo que era amar. Le cogió la mano y la abrazó por detrás.
-Lo siento... - susurró apoyando la cabeza en la espalda de ella. Mimi dio un respingo al oír aquellas palabras pues nunca pensó que aquel rubio que podía llegar a ser más frío que un témpano de hielo pudiese llegar a disculparse alguna vez. - No debería haberte rechazado así...
El corazón de la castaña empezó a latir con fuerza con cada palabra mientras en la otra punta de la ciudad un grupo de chicos eran conscientes de que su destino iba a variar en función de las palabras que ella y Matt se dijesen.
Lamento que el capítulo sea extremadamente corto pero últimamente me ha pillado con exámenes parciales y mi imaginación está un poco encadenada pero no quería dejar la historia colgada. El próximo será mejor y más largo :) Gracias a todos los que me leéis y dejáis opinión
un beso y un abrazo enormes!
