Hoy es un día con énfasis, es decir muy importante. Y este capítulo es (lamento decirlo) levemente más corto que los anteriores, pero créanme no lo van a sentir ni se quejara, ó si pero no creo que sean muy crueles. Así que antes de ponerme divagar un poco algunos comentarios para quienes expresan su opinión sin temor.

Kirya era la idea. Sé que está clasificado como Romance y no se había visto mucho por ese departamento así, más aventura que Drama incluso pero no me dejo poner tres clasificaciones así que pensé darle más ambiente romántico, además que es necesario para que la relación comience a dar pasitos y avanzar.

Nara375 Okei, vale creo (En general va para quienes siguen por ahí aferrados al tema e Micaiah) y de verdad no es mi intención ofender la sensibilidad tuya (o de nadie) pero creo que es hora de dejarlo ir tal como Nanoha. Ya dije, Fate advirtió en el tercer o cuarto capítulo (no recuerdo con exactitud) que haría lo que haría, claro que el hecho de usar a Micaiah y que no se desarrollare igual es una razón personal y bueno ni te aburro con eso. A menos claro que gustes saber. El punto que intento exponer es que además que no pasó nada (sexual me refiero) no sería justo que Nanoha siguiera enfurruñada por eso, hay elementos más importantes en su naciente relación de los cuales preocuparse. Es como decir que Fate borró con la mano (salvarla) lo que hizo con el codo (irse con Micaiah).

Y si duermen muy lindo doy fe, las he visto. En mi imaginación. ¿Qué pensó Fate? Hay una pequeña referencia más allá (next chapter I think), claro que es más estructurada pero tendrás que esperar un poquitín más.

Gracias. Mi regalo es poder publicar este día y que sea leído, les guste y si los hace sonreír más que mejor.

Otaku gir Ya lo dijiste tú, el próximo estará cool, entraré a ser parte del capitalismo, de cierta forma. Me alegro mucho que te gustare, más porque dices que valió la pena la espera me siento orgullosa pero no presumiré. Ok, un poquito puede que si.

Ahora para todos, este es un capítulo muy especial por varias razones. La primera es que no había escrito una escena múltiple de lucha en mi vida, así que aspiro haya quedado decente. Además es práctica para otra cosa que tengo en está mente inquieta, no mis manos no son tan hiperactivas salve cuando estoy inspirada escribo bastante mal (ortográficamente, gramáticamente y puntuacionalmente, okei esa palabra no existe…) pero el contenido crudo es bueno.

Espero que les agrade. También a partir de este punto tendremos más FateNano si he escrito FateNano y no soy zurda infortunadamente.

A leer.


Capítulo VIII – Deber y Devoción.

El caballo era sin duda un buen botín, lo hacía aún mejor que estuviere cargado con provisiones frescas y abundantes. También estaban las mujeres. Aunque podían hacer una parada nocturna en alguna de las villas era arriesgado dada la gran cantidad de soldados apostados en los pueblos, tres regimientos completos habían llegado dos semanas atrás y estaban acabando con un buen número de ellos. Aún si lograban evadir los que estaban montando guardía en los accesos principales, dentro había otros tantos patrullando, no valía la pena arriesgar el pellejo por un momento de diversión.

Cinco soldados más la mujer cuya capa y armadura le identificaba como Capitán no representaban mayor amenaza para la docena que eran ellos, ese fue su razonamiento. Su ventaja numérica era solo un factor a su favor, estaban en su territorio, las montañas que conocían casi a la perfección. Eran diestros con la espada, la lanza, hachas y otras armas de corto alcance como soldados que una vez fueron recordaban bien su entrenamiento. Solo uno de los doce llevaba arco y flecha, no poseía particular destreza pero sabía lo suficiente para dada la oportunidad asestar un disparo mortal. Confiaban en él para que fuera el pilar central de su elaborado plan.

Tal y como habían procedido con los grupos anteriores esperarían que el medio día llegare, cuando el sol estuviera en su punto más alto y sus rayos castigaren con mayor fuerza. Atacarían desde la ladera a sus espaldas, confiaron en su único tirador para iniciar la batalla creando una distracción justo frente a la comitiva. Estaban seguros que el plan funcionaría y lo soldados les darían la espalda, ellos aprovechando su armamento ligero y agilidad acabarían con el grupo poco tiempo, tal y como lo habían hecho con los grupos anteriores. Todo se reducía a una simple cuestión de estrategia.

Asesinarían a los hombres, no tenían utilidad alguna. Tomarían sus armas y otras pertenencias que pudieran encontrar, algunas se las quedarían pero lo que pudiera ser vendido fácilmente y sin levantar sospecha engordaría el fondo común para las preparaciones de cara al invierno. Las tres mujeres serian llevadas al campamento principal en la alta montaña, cuando se aburrieran de ellas ó si resultaban demasiado difíciles de controlar – como ya había ocurrido un par de veces – las venderían a algún traficante, como esclavas o existía la posibilidad que ellas mismas se quitaren la vida. La Capitán en cambio representaba un reto para el grupo, si lograban reducirla y capturarla viva podían llevársela a su líder que seguramente estaría muy complacido con su labor y los recompensaría gratamente. Sin embargo, no había garantía que pudieran dejarla vivir, durante la lucha no estaban dispuestos a arriesgar su pellejo más de lo necesario y preferían no obtener una magnifica recompensar para vivir un día más, e igual era probable como ya había atestiguado que los orgullosos soldados prefirieran morir a ser capturados. Ya decidirían que hacer con ella cuando la batalla estuviera ganada y si seguía con vida.

Faltaba poco más de una hora para el asalto.

En un principio habían considerado atacar durante la noche, a la madrugada más concretamente pero solo eran media docena de bandidos y ninguno estaba dispuesto a arriesgarse más de lo estrictamente necesario. Así que de común acuerdo uno de ellos fue enviado por refuerzos. Tomaron turnos para mantener vigilado el grupo, no estaba de más recolectar información que podía serles útil. Un par de horas después el mensajero regresó con otra media docena de hombres. Ya que estuvieron reunidos informaron a los recién llegados de la situación y entre todos idearon un plan de ataque.

El invierno llegaría pronto, dos semanas como máximo los separaban de la primera nevada y si deseaban sobrevivir la temporada lejos de las villas más les valía aprovisionarse de víveres, madera y otros elementos. Los regimientos apostados en los pueblos no tenían pinta de abandonar pronto, no les quedaba opción más que refugiarse en las alturas, los soldados no se atreverían a atacarlos allí con las nevadas. Posiblemente cuando el invierno cediera la historia sería diferente, pero cuando llegare la primavera habrían decidido ya si luchar ó huir.

El sol estaba casi en lo más alto, los hombres se mantenían a la expectativa y se aferraban a sus armas ansiosos. El señuelo estaba en posición y solo esperaba por la señal a espaldas de la caravana para iniciar con el ataque. El que parecía llevar el mando atento al momento preciso para dar la señal de ataque, los demás permanecieron agazapados contra la ladera. La soldado se detuvo y dijo algo que no pudieron escuchar, la caravana cesó la marcha.

La mujer se acercó hasta el corcel bien aprovisionado y agarró un par de sacos, caminó hasta uno de sus hombres y se lo entregó haciendo un ademán al grupo, él asintió apenas y buscó dentro de la coleta. Los asaltantes desviaron su atención al saco y fue una gran sorpresa cuando la mujer tomó el arco y disparo una sola vez con la fortuna que alcanzo su objetivo, clavándose la saeta en el cuello expuesto del que iba a ser señuelo. La sangre brotaba a montones de su aorta cercenada y en pocos minutos estaría muerto, ahogado con su propia sangre.

Quedaban once bandidos estupefactos por la velocidad de la mujer, pero ella cargó rápidamente el arco y giró sobre sí misma para disparar otra saeta a su espalda, dónde aparentemente no había nada. Pero el aullido de dolor cuando la punta bien afilada penetro la carne del infortunado bandido que se escondía tras los arbustos probó que su plan fue descubierto. Posiblemente viviría, pero ya no estaba en condiciones para luchar. Fate se apresuró para cargar el arco nuevamente cuando los hombres salieron de su estupor y con un grito furibundo abandonaron su escondite lanzándose al ataque.

No pensó que fueren tantos, y no pudo esconder la sorpresa en su rostro al ver como salían de su escondite. Fate se había dado cuenta poco después de media mañana que algo no andaba bien, ramas que se agitaban repentinamente sin que la briza fuera lo suficiente fuerte para moverlas, ruidos animales que no eran muy común transitaren cerca a los senderos. Pero no fue hasta que por mera coincidencia logró divisar apenas un hombre escondido parcialmente entre los arbustos, entonces prestó mayor atención y sus sospechas probaron tener fundación. No dijo ó hizo nada que pudiera alertarles de su descubrimiento, continuó alerta mientras se fingía ignorante.

A medida que transcurrió la mañana Fate fue dándose cuenta de los movimientos cada vez más evidentes de los hombres, lo más extraño es que había logrado identificar al menos media docena de personas pero de un momento otro todos parecieron desaparecer. Como era natural se alarmó pero se obligó a mantener la calma, no había realmente desaparecido sino escondido supuso adecuadamente. Era seguro que tramaban algo, de momento era conveniente que pensaren llevaban toda la delantera pero ella estaba ya planeando como sobrevivir al ataque. No era tampoco como si no lo estuviere esperando, desde el momento que tomó la decisión de acortar camino por el paso montañoso previó que fueren atacados por bandidos. Y a pesar de su aparente falta de prevención la rubia había estado atenta a cualquier movimiento sospechoso. Pero su trabajo de vigilante aparentemente desprevenida había dado buen fruto, no esperaban que sin ningún tipo de aviso hubiere logrado matar al tirador que se ocultaba metros adelante y tal como lo supuso, el resto de los hombres se encontraba agazapado a sus espaldas. Con lo que no contó fue que fueren tantos enemigos, aunque ya había sacado de combate a dos aún había un buen número de bandidos furiosos y dispuestos a matarles.

-¡Nero conmigo! – Gritó Fate al tiempo que tensaba el arco apuntando a un corpulento y barbudo hombre armado con dos hachas cortas – ¡Los demás defiendan!.

En ese momento los soldados tomaron a las tres sacerdotisas y les rodearon formando una protección con sus escudos. Por entre las pequeñas aberturas que dejaba entrever su férrea defensa acomodaron sus lanzas, la punta afilada de ocho centímetros sobresaliendo peligrosamente del asta. Nero corrió al lado de Fate escudo en alto presto para defender a su Capitán en tanto ella liebraba la presión de la cuerda y la saeta salía disparada con fuerza a su objetivo, el hombre cayó pesadamente gimiendo cuando esta se incrustó en su pecho. Restaban nueve, aunque Fate en ese momento solo veía una masa de gente dispuesta a acabar con sus vidas.

Fate intentó recargar el arco pero estaban ya demasiado cerca, así que optó por dejar el arma de lado y sin perder tiempo colocó su espalda contra la de Nero desenvainando su espada. Cuatro hombres les rodearon, Fate miraba nerviosa entre los dos sujetos a sus costados atenta a cualquier movimiento que pudiere ayudarle a saber cuál atacaría y en qué dirección; Nero movía su lanza si mucha puntería, apenas probando los reflejos de sus agresores. Pero ambos alerta y con el cuerpo listo para esquivar y atacar con un movimiento mortal. Sin embargo, ninguno de los sujetos parecía tener la intención de comenzar el asalto, solo se miraban los unos a los otros como incitándose entre ellos a ver quién se decidía a intentarlo primero.

Entre tanto los legionarios eran rodeados por los cinco asaltantes restantes, pero estos últimos se mantenían a una distancia prudente lejos de la afilada punta de sus lanzas. Sus facciones eran fieras pero ante todo dejaban ver una extrema concentración en su labor de defender a las jóvenes que aterrorizadas se abrazaban a Nanoha como si ello las fuere a proteger. Ella por su parte intentaba mantener la calma, pero procuraba no perder detalle de la Capitán y sentía su pecho estrujarse por saberle en peligro.

Fate decidió tomar la delantera y fingió dar un golpe directo, como era de esperar su objetivo cayó en su pequeño engaño y esquivó exageradamente, acto que desencadenó una reacción por parte de uno de sus compañeros quién se abalanzó con un corte lateral dirigido al costado de Fate. Ella giró sobre sí misma y con agilidad movió la espada formando un arco descendente logrando así que le filo de su arma penetrare en el hombro de su atacante. La hoja mancha de sangre se deslizó fuera de la carne cercenada sin dificultad y fue blandida una vez más, pero esta vez el sorprendido bandido logró bloquear. A pesar de que estaría muerto es unos pocos minutos utilizó toda la fuerza que le restaba para lanzarse contra ella. Fate no se movió y por el contrario clavó el arma en su totalidad en el cuerpo del sujeto, la sangre tibia bajaba por el filo del arma hasta sus manos dificultando el agarre.

Oyó un quejido y soltando su espada enterrada profundamente en el cuerpo que caía desprovisto de vida se apresuró a dar una voltereta y agarrar el hacha que había pertenecido al hombre. Antes de bloquear un furioso ataque alcanzó a ver como su lugarteniente lograba hundir la punta de su lanza en el estómago de un tercer sujeto, al tiempo que le golpeaba de lleno el rostro con su escudo al cuarto, luego tal como ella soltó sus armas y espada en mano cargó contra el atontado individuo clavando su acero por encima de la clavícula matándolo casi instantáneamente.

El grupo que se encontraba acosando la formación defensiva se miró unos a otros desconcertados, debatiéndose entre huir o luchar. Pero motivados por ver morir a casi la mitad de sus compañeros se lanzaron en un ataque desordenado y poco efectivo, aunque dio fruto en parte pues los legionarios preocupados por mantener la posición y resguardar a las sacerdotisas no estaban haciendo ningún intento real por alcanzarles con sus armas. Envalentonados por su aparente ventaja los bandidos siguieron golpeando con descomunal fuerza la muralla de escudos, los soldados únicamente se limitaron a resistir como mejor podían los embates del enemigo.

Nero se apresuró a ir al lado de su Capitán quién rodaba en el suelo esquivando ataques al tiempo que buscaba la forma de incorporarse. Sin embargo, su oponente no era tan tonto y se agacho rápidamente para tomar un puñado de arena que con puntería lanzo al rostro del soldado que apenas logro cubrirse pero algunos granos entraron en sus ojos cegándolo temporalmente. Orgulloso el hombre centro su ataque nuevamente en la Capitán que aprovechando la pequeña distracción se incorporó justo a tiempo para bloquear los fuertes ataques.

En tanto Fate defendía los legionarios habían empezado a verse en problemas ya que los bandidos habían tomado confianza y se esforzaban por deslizar sus armas a través de los orificios peligrosamente cerca de ellos. No aguantarían mucho tiempo únicamente defendiendo, pero con Nero incapacitado y la Capitán aún enfrascada en una lucha bastante pareja con otro bandido solo les quedaba hacer su mejor esfuerzo y resistir. Sin embargo, Seluvia tomó una decisión arriesgada y soltó su lanza, desenvainando su espada corta levantó una fracción de segundo su defensa para dejar que la hoja atravesare a ciegas el espacio frente a él, un aullido de dolor le hizo saber que no fue en vano pero aprovechando la situación otro logró hacerle un buen tajo en el brazo antes que pudiera bajar su escudo nuevamente.

La sangre brotaba a montones manchando su túnica y provocando que las dos sacerdotisas auxiliares empezaren chillar y gritar sin control. Se abrazaron a Nanoha con más fuerza mientras enterraban sus rostros en su humanidad, para no mirar lo que ocurría a su alrededor mientras imploraban entre sollozos por su dios. La alta sacerdotisa también estaba asustada, pero no por si misma sino porque en ese momento el hombre con el cuál Fate luchaba había logrado acomodarle un puñetazo y la soldado trastabillaba intentando mantener el equilibrio. De haber podido moverse no dudaría un segundo en correr a su lado.

El hombre tenía un buen entrenamiento, le estaba dando verdaderos problemas, era rápido y sus golpes eran fuertes, pero mantenía su defensa alta y no la descuidaba por aspirar a un momento de suerte. El golpe que había recibido por poco le cuesta un buen tajo en la pierna, de no ser por sus entrenados reflejos. Aunque él era fuerte y sus cualidades con la espada eran muy similares ella aún era más veloz. Decidió que no podía perder más tiempo en ese enfrentamiento y empezó a atacar, los lances eran desordenados, sin mucha fuerza pero con extrema velocidad. En un principio pareció que el hombre iba a dar la talla y bloqueaba con éxito pero pronto la Capitán empezó a tomar ventaja hasta que uno de sus golpes logró penetrar su defensa y corto el brazo del hombre por encima del codo, este gimió y abrió una enorme brecha que la rubia aprovechó para clavar su espada justo dónde su corazón se encontraba.

Ya solo restaban los cuatro asaltantes que permanecían intentando romper el muro de escudos.

Nero parecía estar parcialmente recuperado, así que Fate se acercó hasta uno de los bandidos que inocentemente le daba la espalda y sin miramientos lo asesino. Luego nadie se movió. Bandidos y soldados permanecieron quietos mirándose fijamente los unos a los otros.

El líder, quien había ideado el perfecto plan jadeaba sin creerse lo que sus ojos veían, nueve de sus compañeros estaban muertos y todos los soldados estaban aún con vida. Si bien la Capitán tenía los brazos manchados de sangre y su túnica tenía salpicaduras en varias zonas no estaba herida salvo por algunos raspones y cortadas menores. El único que habían logrado herir no estaba lo suficiente para considerar que moriría, como máximo perdería el brazo y eso contando que no fueren capaces de llegar al pueblo a solo un día de camino. Su perfecto plan había resultado un completo fracaso, en lugar de la gratificación habían encontrado como recompensa la muerte.

Sin embargo, él no caería tan fácil. Por esta vez, al menos la última de su vida tuviere éxito o no apelaría a su inteligencia.

-Ríndanse de inmediato y no tomaremos sus vidas. – Dijo Fate sin bajar la guardia.

Los tres sobrevivientes se miraron entre sí, luego a su líder y este dejo caer su arma levantando los brazos por encima de su cabeza en señal de rendición. Dos se miraron asustados, uno lanzó el arma y corrió tanto como pudo alejándose de allí, Nero hizo un ademán seguirlo pero Fate le detuvo.

-Que se vaya.

Observó sin moverse como ella se acercaba, podía ver sus músculos tensos y a pesar de que dos legionarios se apresuraron a atender al que resultó herido los demás los vigilaban atentamente. Era un locura, pero no pensaba resignarse, no terminaría sus días en una galera si iba a morir sería allí y se llevaría a esa mujer con él. Avanzó un par de pasos al tiempo que tomaba la daga oculta en su cinto y se lanzó contra Fate, pero ella apenas y lo esquivó interponiendo la espada entre ellos para dejar que el peso mismo del hombre ejerciera presión sobre el filo. Sus ojos verdes se encontraron con el iris carmesí inexpresivo, estuvo seguro que ella sabía lo que pensaba hacer y murió sintiéndose el hombre más insensato del planeta, pero con la satisfacción de ser libre y dueño de sus actos hasta el último segundo de su existencia.

El único sobreviviente que aún permanecía en el lugar estaba congelado bajo la implacable mirada escarlata de Fate. No se atrevía a mover un músculo por temor a sufrir el mismo destino que la gran mayoría de sus compañeros, solo el movimiento involuntario y absolutamente necesario de su diafragma al contraerse y expandirse.

-Me rindo – dijo levantando ambas manos y poniéndose de rodillas lentamente.

Nero se acercó para asegurar al prisionero en tanto Fate se acercó rápidamente al corcel, deshizo los broches de una alforja pequeña y sacó un equipo para suturas. Kraad se apresuró a tomar una alforja de vino y en segundos estuvieron todos reunidos al lado de los soldados herido. Sin perder tiempo la Capitán rasgó un trozo generoso de su propia túnica y dejo que fuere empapado de vino. Sin perder más tiempo tomó la alforja y humedeció los instrumentos, luego paso el trapo sobre la herida varias veces limpiando como mejor podía. La sangre ya no brotaba en tanta medida como cuando el corte fue hecho, pero Seluvia se aferraba a la persona que más cerca estaba aguantando el grito de dolor que pujaba por salir, extrañamente no era ninguno de sus compañeros sino Nanoha quién lo sujetaba sin decir palabra alguna.

Afortunadamente el corte no era tan profundo como temió en un principio, necesitaría unas coceduras y verdadero tratamiento médico pero ella creía que estaría bien. De la herida aún brotaba sangre pero en mucha menor cantidad y tenía tiempo, cedió la labor de limpieza a Woltar y tomó algunas ramas secas que había alrededor. Hizo una pila pequeña con ellas y utilizando la técnica habitual se apresuró a encender fuego, no le llevó mucho hasta que una pequeña llama se convirtió en un fuego más o menos fuerte y la rubia extrajo la aguja que necesitaría para coser la herida. Paso el filo por la llama varias veces, cuidando que se calentare lo suficiente pero no demasiado para que el metal pudiera deformase, repitió el proceso hasta que estuvo segura era prudente y luego de lavar sus manos con el licor se aproximó hasta el joven soldado quién apartó la vista con una mueca.

Tomó aire una última vez y sin perder más tiempo empezó a suturar la herida. EL joven soldado gimió y se envaró, se aferró con mayor fuerza al brazo delicado y suave de la alta sacerdotisa quien nadie sabía cómo se había involucrado tanto en la situación. Pero en ningún momento intentó apartarse, por más que el dolor fuera renovado con cada punzada, por mucho que el licor escociera permaneció tan quieto como podía permitiéndole a la Capitán cocer la herida.

En tanto avanzaba con la sutura Fate pensó que el joven se desmayaría en cualquier momento, estaba pálido y sudaba copiosamente. De vez en cuando su mirada se topaba con los zafiros preocupados de la sacerdotisa, una silenciosa petición en su mirada. Finalmente dio los últimos toques a la cocedura, vertió más vino para limpiar la sangre que había empezado a coagular y se apartó para limpiar sus manos ensangrentadas.

No era una bonita costura, pero evitaría que se desangrare hasta llegar al pueblo más próximo. Fate hubiera preferido no tener que acercarse más a villa alguna – con justificada razón – más debía pensar en la salud de Seluvia, sumando la cantidad de sangre que había perdido (la cual no era nada despreciable) y que la calidad de su sutura de emergencia no era muy alta, existía un gran riesgo para su vida. Lo quisieran o no, debía hacer una parada en Ghaller para que pudiera verle un sanador y decidiera él si podía o no continuar con la travesía.

-Capitán, ¿Qué hacemos con él? – Preguntó Nero señalando al único bandido que había apelado a su sentido común.

-Que ayude a apilar los cadáveres. – Se levantó y caminó hasta quedar frente al sujeto, levantó el filo hasta su cuello y mirándolo directamente a los ojos habló – Ni pienses en escapar porque te aseguro no lograrás llegar hasta los setos que ves allí.

El bandido paso saliva pesadamente mientras asentía con extremo cuidado de no moverse demasiado y accidentalmente cortarse con el arma. La verdad era que la advertencia estaba de más, no era tan tonto como para intentar escapar viendo lo que le había ocurrido a sus compañeros.

Con ayuda de Nanoha la Capitán logró que el soldado herido se levantare y caminare dificultosamente hasta el árbol más cercano, con cuidado le obligaron a sentarse y Fate le ofreció agua fresca. Luego de tomar un par de sorbos generosos, sintiéndose un poco mejor se acomodó para que la armadura no le tallare la espalda.

-Lo siento Capitán.

-¿Por qué te disculpas? – preguntó cerrando la alforja.

-Por descuidar mi defensa Capitán – hablaba con dificultad, se notaba que hacía un gran esfuerzo para que sus palabras no se cortaren – Debí mantener la posición, está herida es mi culpa…

Fate sonrió.

-Hiciste lo que pensaste era correcto, no voy a juzgarte por la herida que recibiste sino por la valentía que te impulsó a arriesgar tu vida por ellas.

Su rostro esbozó una sonrisa llena de comprensión cuando su soldado fijó su mirada en el suelo y no dijo nada más. Ella comprendía lo extraño de la situación, pero en verdad no le culpaba por haber arriesgado su vida para cumplir con su misión, pero estaba más que agradecida con él por haber protegido a la sacerdotisa. Independiente de si era su deber o no, sentía que le debía un enorme favor por ello, porque si algo le hubiere pasado a Nanoha aunque fuere un corte insignificante no se lo perdonaría.

No había luchado con tanta seriedad por proteger su vida, sino por temor a no ser capaz de protegerla a ella. Y aunque no había estado directamente a su lado, confiaba que sus soldados eran lo suficiente capaces de mantenerlas a salvo en tanto ella y Nero tomaban la ofensiva recudiendo a los atacantes. Afortunadamente las consecuencias no eran graves –descontando el brazo herido de Seluvia- solo cortes menores y un par de moretones más para añadir a la cuenta.

Había trabajo por hacer. Con la espada que conservo de la batalla se acercó hasta el lindero del camino y empezó a cortar ramas entre secas y verdes, demorarían en encender por completo y producirían una gran cantidad de humo, pero con la humedad del lugar no podía esperar encontrar madera suficiente para crear una fogata abundante. Además, el humo podía servir como una señal y advertencia al mismo tiempo. Dadas las circunstancias no caería mal que algunos soldados se unieran temporalmente al grupo, pero claro tenía que mantenerse alerta.

Poco a poco los cuerpos sin vida fueron apilados a un lado del camino, otra pila más modesta de madera también había sido dispuesta a su lado. Fate se acercó para revisar los cuerpos, solo en uno no encontró la marca en el brazo que indicaba su ordenamiento militar. Todos los demás habían sido soldados.

Caminó hasta el corcel para tomar una alforja llena de vino, los hombres se encargaron de encender el fuego y Fate humedeció la pila de madera y los cuerpos sin vida sobre la misma. No paso mucho tiempo hasta que la llama ardiere con fuerza, el aroma a ropa y carne quemándose no era agradable, el humo negro que se elevaba muy por encima de sus cabezas más temprano que tarde llamaría la atención de alguna patrulla cercana. A regañadientes avanzaron un poco más, el aroma que se desprendía comenzaba a ser insoportable para las sacerdotisas.

Metros adelante un pequeño grupo de soldados vieron la columna de humo negruzco elevarse relativamente cerca a su posición.

El prisionero había sido amordazado y caminaba delante del grupo. Si había más bandidos cerca él sería el primero en morir. Nero caminaba justo detrás con la lanza presta para atacarle si decidía intentar huir, y tal como durante toda la travesía Fate cerraba la caravana, salvo que en esta ocasión la sacerdotisa de Apolo caminaba a su lado y no delante.

-Debemos detenernos, no puedo hacerlo bien así – dijo Nanoha molesta porque no lograba limpiar los restos de sangre en el antebrazo de la Capitán.

-Hay que avanzar un poco, cuando la carne empiece a quemarse en serio no será nada agradable.

-¿Pudiera al menos quitarse eso? – Replicó exasperada.

Fate sonrió divertida, pero la mirada severa de la sacerdotisa la obligó a adoptar una posición más seria.

-No ahora, hay que mantenerse alerta. Puede que haya más bandidos cerca.

Sin decir nada Nanoha había tomado un trozo de tela empapado con agua y en silencio limpiado la sangre que estaba secando ya. Como era de esperarse el gesto resultó una gran sorpresa para Fate pero la expresión preocupada de la sacerdotisa no le había dejado lugar a nada, simplemente había estado dócilmente facilitándole el trabajo. Hasta que se había topado con un problema como lo eran sus protecciones de brazos, bajo el metal había una acumulación bastante fea de líquido y cada vez que hacía un movimiento brusco algunas gotas manchaban de nuevo sus brazos. Era eso lo que más desesperada tenía a Nanoha, porque ver a la rubia cubierta en sangre aunque supiera que no le pertenecía la angustiaba, más al ver que a pesar de limpiar seguía manando líquido de allí le daba pie a creer que estaba herida. Y aunque solo se trataba de una burbuja que poco a poco iba liberando el líquido acumulado Fate estaba bastante a gusto con los cuidados de la sacerdotisa.

No pasó mucho tiempo hasta que la expedición se topó de frente con el grupo de soldados que habían visto la columna de humo negro que habían provocado. En un principio los recién llegados adoptaron una posición agresiva hasta que notaron que el bandido llevaba los brazos atados en la espalda. Fate se apartó con suavidad para encaminarse al frente de la cuadrilla.

Tres hombres y cuatro mujeres conformaban el grupo de avanzada que tenían frente a ellos, reconoció al joven que portaba el distintivo de líder y se acercó con una gran sonrisa.

-¡Erio, ¿Cuánto tiempo?!.

-Lo veo y no lo creo – El joven avanzó para abrazar efusivamente a la Capitán.

Cosa que no le gusto ni un poquito a la sacerdotisa. Menos cuando Fate le devolvió el gesto con igual o mayor sentimiento.

-Vaya que te has puesto en forma ¿Eh? – Bromeo dándole una palmadita en el hombro.

El joven pelirrojo para sorpresa de los presentes - logrando incomodar aún más a Nanoha - se sonrojo violentamente. Fate empezó a reír al tiempo que el joven intentaba mantener la compostura.

-En fin. ¿Han causado ustedes el humo?.

-Bandidos. Oh, por cierto. ¿Qué tan lejos está la villa más cercana? – Su semblante era nuevamente serio, aunque relajado.

-Poco menos de un día.

Fate se acercó hasta Seluvia para guiarlo junto a Erio.

-¿Es muy grave? – preguntó el pelirrojo.

-Espero que no, pero no puedo decir con seguridad. Necesita que lo atienda un sanador. – Hizo una pausa, pero el joven la interrumpió.

-Lo haremos nosotros. Estábamos por regresar, la General quiere un reporte de la situación, estos bandidos han estado muy activos esta semana. Han atacado varios de nuestros puestos y herido la mayoría de los hombres que patrullaban, no han conseguido matar más que un par de puñados pero ella está planeando algo.

Fate no dijo nada. Sabía muy bien lo que la General planeaba, aunque le pareciera un plan suicida la General Wolkenritter no escucharía a nadie, salvo si recibía una orden directa de Roma. Algo que estaba segura no sucedería, porque esa empresa había sido decidida y encomendada a ella meses atrás por los tres Tribunos más influyentes del imperio. Además, Signum era una mujer muy orgullosa y aunque le costare la vida – o la de sus hombres – cumpliría con sus órdenes.

-De cuerdo. – giró sobre sí misma para hablar ahora a sus tropas – Descarguen todo, que vaya montado.

Luego se acercó hasta el prisionero.

-Llévaselo a la General, seguro que encuentra que hacer con él.

Descargaron todo lo que caballo tenía por para repartir la carga entre los soldados, Erio intentó que algunos de sus hombres se quedaren para escoltarlos, pero Fate se negó y no teniendo más remedio emprendió el camino de regreso. Si la rubia declinaba su ayuda ya sabía él que era inútil seguir intentándolo, desde niña había sido siempre muy independiente e incluso a su hermana le costaba mucho convencerla, así que para él podía ser una tarea casi imposible.

Después que el joven guerrero se fue con el grupo de soldados la expresión facial de Fate era mucho más relajada, alegre incluso. Sin embargo, continuaba negándose a remover su armadura para que Nanoha pudiera calmar su curiosidad, pero no por mera terquedad sino porque el sol se ocultaría en un par de horas como mucho y debían encontrar un lugar más o menos seguro para pasar la noche. Además, con un par de manos menos tardarían más en montar el campamento y debía reorganizar los turnos de guardia, era posible –no probable- que el bandido al que permitió escapar regresare con refuerzos para atacarles. A juzgar por el pánico en sus ojos ella creía que el hombre estaría pensando únicamente en salvar su vida, pero no podía estar completamente segura así que era mejor si tomaba precauciones.

Caminaron un buen tramo hasta que la fortuna les sonrió y encontraron un claro, era bastante grande, el sol casi se ocultaba en el horizonte y aunque aún era visible la columna de humo negro estaban ya bastante lejos del lugar. De acuerdo al cálculo de Fate no debía a estar más a unas horas del pueblo, así que muy seguramente durante la noche verían pasar algunos escuadrones de patrullaje nocturno, aquello seguro disminuía las posibilidades que les atacaren. Sin perder los preciados últimos rayos de sol empezaron a montar las tiendas y encender el fuego, trabajan a prisa y sin siquiera hablar entre ellos, ni por un momento Fate apartó la mirada de la madera que frotaba con extrema concentración.

Cuando el campamento estuvo finalmente en pie decidió los relevos y sin poder hacer más de momento hizo con ramas un parapeto lo suficiente alto para que la carne no fuere a quemarse, sacó una cantidad generosa y la colocó sobre la madera sentándose lo suficiente cerca para abrigarse en tanto esperaba que el alimento estuviera listo.

Pero apenas y pudo ponerse cómoda. Nanoha que había esperado suficiente se acercó a ella quedando de pie justo a su lado.

-Venga conmigo, Capitán.

Parecía más un orden, el brillo en sus ojos parecía llevar un reto a que no lo hiciera. Pero también podía ver la preocupación en sus orbes azules, así que se levantó para seguirla. Inicialmente pensó que entrarían en la tienda, pero cuando la dejaron atrás estuvo tentada a preguntar hacía dónde se dirigían, más guardó silencio. Nanoha se detuvo cuando considero estaba fuera de la vista de todos, arbustos secos y árboles casi sin hojas les rodeaban, antes que Fate tuviera la oportunidad de protestar tomo su brazo para deshacer las correas de la armadura. Al fin pudo respirar aliviada cuando al remover el trozo de metal solo se revelo una mancha bastante grotesca e sangre seca, pero no había herida alguna.

-Gracias a los dioses – dijo sin pensar.

Sin poder esconder la preocupación en su voz, ni el alivió en su rostro su mente la traicionó añadiendo con un suspiro algo más.

-Estaba preocupada…

La sangre subió a sus mejillas cubriéndolas de escarlata, intentó darse a la fuga pero los brazos de la Capitán no se lo permitieron. De nuevo la rubia le abrazaba tal como ese primer día cuando hubo evitado que se cayere al lodo, pero esta vez la acción tenía un significado más íntimo. Para empezar, Fate no estaba aplicando fuerza alguna más que verse retenida la sacerdotisa estaba gustosamente atrapada y la cercanía de su cuerpo al suyo era algo que estaba anhelando desde hacía un buen rato. Sentir el aire cálido e su respiración contra su mejilla, sus brazos fuertes pero suaves sostenerle con tanta delicadeza y no hallar la fuerza de voluntad para separarse de ella era un gran problema.

-¿Por qué? – preguntó en un susurró.

-No lo sé – contesto la joven sinceramente.

Lentamente giró entre sus brazos hasta encontrarse cara a cara con ella, siendo un poco más baja tuvo que levantar el rostro para perderse en su mirada. Al mismo tiempo Fate levanto una de sus manos para acariciar despacio la mejilla de la joven que lejos de molestarse se dejó hacer gustosamente, muy a pesar de la voz en su mente que le pedía desesperadamente a la fuga.

-Tal vez por la misma razón que yo no pudiera soportar que algo le pase, Nanoha. – su voz era un susurro audible solo para la chica entre sus brazos.

Nanoha sintió su cuerpo estremecerse, no por la cercanía, sino por la sensación que recorrió su cuerpo al escuchar su nombre dicho de esa forma. Tal como lo recordaba la llama se expandió por toda su anatomía, su voluntad tal como en ocasiones anteriores sucumbió ante el incontrolable fuego que la envolvía.

-¿Ah si? – Aunque sentía que las piernas le fallarían en cualquier momento, su voz adquirió el mismo tono sin saberlo.

-Si. Y le seguro que no tiene nada que ver con mi deber… - lentamente acercó su rostro al de ella.

Nanoha no se movía, parecía inevitable el contacto de sus labios.

-¿Entonces? – Pasó saliva pesadamente.

Porque le importaba, porque se había convertido en alguien con quién deseaba estar en todo momento, hablarle, sentirle cerca ó simplemente saber que estaba allí le causaba una gran alegría. Porque a pesar de lo mal que estaba, que podía costarle la vida y sin estar segura de cómo había sucedido Nanoha era la persona que había logrado entrar en su corazón. Esa que su hermana había dicho llegaría, la misma que no creyó existía y no otra que quién entre sus brazos permanecía.

No estaba bien que ese sentimiento haya nacido en su corazón por ella, pero no hubo nada que pudiera hacer para evitarlo. Desde el día que se conocieron una gran fuerza la atrajo a ella, una que hasta esa noche con Micaiah y el sujeto que intentó tomar a la joven por la fuerza logró dimensionar cuan fuerte y profundamente arraigada en su pecho estaba.

-Te quiero.

Esas dos palabras fueron capaces de derribar la última resistencia de la sacerdotisa. Antes que tuviera tiempo de pensar lo que estaba haciendo - por ende arrepentirse - acortó los centímetros que las separaban para finalmente juntar sus labios en un beso, que a pesar de la inexperiencia, el fracaso previo, los problemas, el sitió dónde se encontraban y quienes eran fue durante los segundos que duró lo único que ocupó su mente.

Ya habría tiempo para preocuparse por las consecuencias, ó el verdadero significado de la locura a la que ambas se estaban entregando.


Dice la popular adaptación de Olinca Hidalgo para Re-sublimity (Cantada por KOTOKO, para mayores referencias Google o Youtube.) que las coincidencias son secretos en un plan. Así que tal vez, solo soy parte en el gran plan de alguien o algo. Porque es una bellísima e increíble coincidencia que tanto fecha como contenido coincidieran, hace dos semanas cuando lo note me pareció que de verdad luciría como que lo planeé pero lamento decepcionarlos y decir que no. Nos va a tocar creer en el destino.

Y que hace un año exactamente reviví con un escrito que leí hace poco (no me animaba por cobarde) en plan espectador y es según yo bastante bueno. Pero en fin, gracias a todos los que a lo largo de este año han leído lo mucho o poco que he publicado, gracias a quienes dejan sus comentarios, opiniones y expectativas. En general a todos quienes leen por gusto, o porque la presión los obligó, no importa gracias de todas formas y los invito específicamente a que sigan esta historia o se den una pasadita por "Ragnarok", "Perfecto"y "Te quiero" acción, romance y DRAMA (si en mayúsculas). Lo que les guste.

Finalmente feliz cumple años a mí, feliz cumpleaños yo. Planeo vivir 5 mil años así que no es necesario apurarse con el regalo. Hay tiempo. Viviera más pero eso fue lo que le dierond e vida a nuestro sol más o menos y sería muy aburrido sola en un mundo muerto.

Ah saben que, si quieren comedia de la buena vaya a leer "Historias Cortas" de Naymco. Yo morí de risa con las desventuras. Es como que ¡Vaya, son saladas!. Y lo leí ayer de nuevo, hace siglos lo leí pero tenía un título entre 1 y 29 el archivo así que me costó otra hora y media anoche encontrarlo, además que perdí la memoria dónde estaba. En fin, no tiene que hacerme caso pero es una muy buena recomendación.

El 29 de agosto será la última actualización de este mes.