Capitulo 8:
El esfuerzo sobre humano que había tenido que hacer para no cruzar las dos puertas que lo separaban de la rubia, se vino al demonio cuando, después de una ducha temprana de agua fría, cruzo la puerta de su habitación para toparse con una serena vestida… o semi vestida con unas pequeñas braguitas una remerita completamente ajustada a su esbelto cuerpo.
Se quedo parado frente a la puerta, con su espalda recargada en el marco, observando el ir y venir de la rubia.
Obviamente se había quedado dormida.
Solo después de pasar tres veces frente a él, Serena se percato de su presencia.
La miraba de una forma tan arrogantemente sensual que se quedo sin aliento.
-¿no piensas vestirte?- pregunto con un tono aun más sensual, mientras deslizaba su, mirada por todo su cuerpo, y mandando al demonio toda su cordura –estas demasiado tentadora-
Serena se obligo a reaccionar y arqueando una ceja le dijo –yo creo que la falta de sexo te tiene mal- y agradeció que Darien estuviera a dos metros de ella. Estaba segura que si acercaba aunque sea al menos dos pasos podría escuchar los acelerados latidos de su corazón
-pude ser- se separo de la pared y se acerco. Serena tuvo la ligera sensación de que había leído su pensamiento. Se detuvo a una mínima distancia donde ambos podían sentir el calor que emanaba del cuerpo del otro. Fijo sus ojos en los carnosos y cincelados labios de la rubia mientras mordía el suyo propio –pero… -dejo las palabras en suspenso a la imaginación de la rubia…
Si Serena no estaba equivocada, el muy desgraciado estaba jugando un intricado juego de sensualidad que la había tomado totalmente desprevenida.
-… tal ves puedas ayudarme a solucionar ese problema…- no lo dejo articular una sola palabra mas, se giro sobre sus talones y entro a su dormitorio dando un portazo y un sonoro –idiota- que provoco una sonora carcajada en el moreno.
¿Qué demonios había pasado? ¿Qué era lo que había cambiado? No había dormido bien en toda la noche después del su encuentro con Darien. Y es que no encontraba el punto exacto en donde las cosas habían tomado ese rumbo, el punto exacto donde la sensul arrogante mirada de Darien la dejaba sin aliento y donde su ausencia la dejaba con un vacio en el alma.
Se había sentido mal mientras él estuvo de viaje, pero solo se percato de la falta que le hacia el mismo día que llego, con un enorme ramo de rosas rojas en una mano y una pizza gigante en la otra, a sabiendas de que estaría en su casa, miércoles en la noche, estudiando o preparando algún estudio de mercadeo para la empresa Tenou.
Se olvido de todo por completo, y paso toda la noche hablando y peleando con él. Algo en ella había cambiado su actitud días antes de su regreso había sido prácticamente autómata. Nada lo hacia a conciencia.
Pero llego él…
No se había percatado de lo importante que paso a ser en su vida hasta ese día…
Estaba en problemas… graves problemas según su punto de vista.
Y el problema estaba que según su mismo punto de vista, él era un mujeriego incorregible, y no estaba dispuesta a dejar una vez más su corazón al descubierto. No iba a dejarse llegar nuevamente por el corazón. Y muchos menos con un hombre como él.
Hombres que las mujeres pasan por su vida como si fueran caramelos.
Ella no seria un más. Se negaba rotundamente a hacerlo.
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Bueno, si él al menos la ayudara un poco…
Entre cavilación y cavilación se había tardado más de media hora en vestirse, y menos mal que no había usado ni una gota de maquillaje. Hubiese tardado al menos el doble.
Cuando llego a la cocina el moreno ya había preparado un suculento desayuno. La intimidad del acto le había dado escalofríos. Una leve imagen de ellos compartiendo ese acto todos los días paso por su cabeza, eh intento borrarlo de inmediato.
Darien no era de los que se comprometieran y mucho menos con una mujer.
Opto por su actitud habitual.
-aun no puedo creer que sepas usar la estufa- se burlo mientras se sentaba en la silla frente a él.
-y aun hay cosas que no conoces de mi- se acomodo en su asiento después de tomar la mantequilla para untarla en una tostada mientras curvaba sus labios en una sutil sonrisa burlona –soy un hombre lleno de sorpresas-
Serena se removió incomoda en su silla, no sabia por que pero podía jugar su cabeza a que Darien no se estaba refiriendo a los quehaceres domésticos.
Prefirió dejarlo por la paz al menos por ahora.
Por el momento tenia asuntos más urgentes que atender. Como por ejemplo la fusión de la pequeña empresa que su padre había creado luego de casarse de su madre. O que al menos había empezado como pequeña. Una editorial a que estas alturas estaban alcanzando grandes niveles de venta.
Había empezado, con la idea de cumplir el sueño de pequeños autores de distintos géneros de la literatura. Y con un local directo de venta al publico. Hoy era muy reconocida por el descubrimientos de grandes escritores de la literatura Japonesa, y la cantidad de ejemplares vendidos.
Una semana atrás su tío la había llamado para contarle que una editorial americana había hecho una propuesta de compra. Y aunque no estaba interesada en lo absoluto por que esa editorial era el sueño padre, había prometido analizar la situación.
Miro su reloj de pulsera.
Faltaba menos de media hora para la reunió.
Se levanto de su silla como alma que llave el diablo…
-diablos!!! – y salió corriendo a su cuarto dejando una enorme estela de humo tras de si.
Darien suspiro mientras dibujaba una leve sonrisa.
Podría acostumbrarse a esa rutina diaria…
Espero el estremecimiento que venia siempre que pensaba algo parecido, cada ves que por alguna extraña circunstancia pensaba en compartir su vida con alguien…
Nunca llego.
Y entonces como una repentina tormenta de verano, la realidad llego. Y el futuro ante sus ojos pude ver tan claro que verdaderamente pensó que lo estaba viviendo.
Entonces, su nuevo dilema seria como convencer a Serena, de que se casara con él…
Miro su Rolex por decima ves, odiaba tener que esperar, y mucho menos en un estacionamiento.
Michiru lo había llamado cuando había salido de la casa de Serena para pedirle que la recogiera en el edificio de las empresas Tenou, y acordaron que esperaría dentro del auto. No tenia muchas ganas de cruzarse con Haruka y dar algún tipo de explicación sobre lo que habían hablado la noche anterior, aun le faltaba bastante información.
Y es que había ciertas cosas que aun no tenían mucho sentido. O al menos poco.
Primero, como demonios habían hecho para sacar al bebe del país, y es que China no era un lugar fácil para el contrabando de nada… mucho menos de bebes. A menos que tuviesen el acta de defunción de Serena…
Definitivamente Chijaru otomy se codeaba con la elit de Hong Kong. ¿Pero… que tanto lo hacia en Japón?
El también tenia contactos el Tokio, y también los tenia en embajadas, si jugaba bien sus cartas y cuando toda la verdad saliera a la luz, podría conseguir traer al bebe de Serena devuelta a casa.
Hizo una mueca de costado con su boca.
Tendría que hacer que Chijaru trajera al bebe a Japón, y mucho mas difícil conseguir las pruebas necesarias para que le den la orden para un examen genético.
Volvió a mirar su Rolex, Michiru ya llevaba retrasada mas de diez minutos. Mejor seria ir a buscarla personalmente.
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Sentada en la cabecera de la mesa en la sala de conferencias, Serena trataba de convencer, al ahora bien nombrado viejo cascarrabias de su tío, de que no vendería la editorial, era de su padre y ella pretendía conservarla.
No entendía de ninguna forma por que es que se había empeñado tanto en querer que la venda. Después de todo no era responsabilidad de él.
-eh dicho que no- se levanto de golpe de su sillón al tiempo que pegaba fuertemente con sus palmas sobre la enorme mesa de madera y juntabas sus cejas en señal de ya estar cansándose de esa conversación… si es que podía llamársele conversación.
Haruka la observaba recargada sobre la puerta situada a un costado de la rubia. Mientras que la comisura de sus labios se curvaba en una sutil sonrisa.
Serena se gastaba un genio de los mil demonios, y su padre ya lo había sacado a flote…
-por favor Serena… se racional, esa empresa es solo una perdida de tiempo… no me obligues a hacer algo que no quiero…-
"Uno, dos, tres"… conto mentalmente "es tu tío, tiene problemas de presión… no lo hagas renegar" … "cuatro, cinco". Tomo su bolso de encima de la mesa. La discusión llegaba hasta allí.
Sabía a la perfección de que trataba la amenaza de Henki Tenou. Ella aun era menor. No tenía el poder para decidir sobre ninguna de sus empresas. Legalmente el único que decidía era el, su tutor legal. Tenia el poder para hacer lo que quisiese. Y si se antojaba vender la editorial…
Camino dos pasos antes de girarse nuevamente para ver a su tío que aun permanecía sentado en el otro extremo de la mesa
-vende la editorial- desafío la rubia – y dentro de tres meses cuando cumpla la mayoría de edad venderé cada una de mis acciones de inc com. No volverás a verme pisar este edificio
- ¡con un demonio Serena!- La rubia dio un pequeño respingo. Henki jamás le había levantado la vos. Pero aun así mantuvo su mirada firme – cuando dejaras de ser rebelde… eres igual a tu madre… pero escúchame bien lo que voy a decirte… - el entrecano se levanto al tiempo que la señalaba con su dedo índice – no voy a permitir que un nuevo escándalo rodee a mi familia- se giro y salió por la puerta situada detrás de el dando un fuerte portazo.
¿Qué había sido todo eso? Se volteo para ver a su prima. Pero por la expresión que tenia en el rostro, se notaba a la legua que estaba tan desconcertada como ella. Solo un minuto después cuando se hubieron sentado nuevamente una frente a la otra, un pequeño golpe en la puerta se escucho y una cabellera agua marina se asomo y tras de ella una imponente figura masculina.
El silencio rodeo la sala unos minutos mas.
Serena miro a Darien, estaba mas serio de lo normal.
-la mitad de todo esto es mío- confeso, después de todo que mas daba –mi madre era hermana del padre de Haruka
Darien solo movió su cabeza afirmativamente
-lo que no entiendo- empezó el agua marina, manifestando las dudas de todos y dejando en claro que todo el piso había escuchado el entredicho –es a que se refería con un nuevo escándalo-
-no hay familia que no lleve algún muerto en el ataúd- manifestó Haruka –el problema es que no sabemos quien es el de nuestra familia-
-y que tiene que ver con la venta de la editorial- serena frunció aun mas el seño – y mucho menos que tiene que ver mi madre… si es que todo esto lleva algún tipo de conexión…- suspiro… no era como había planeado empezar el día.
-mi abuela- pronuncio sus primeras palabras Darien provocando que las tres mujeres se voltearan a verlo –nació en la cuna de la alta sociedad… es… como se diría en el siglo pasado, una matrona. No hay ningún escándalo que no haya pasado por los oídos de ella… si quieres- miro fijo a Serena – puedo llevarte ahora mismo-
-yo veré que es lo que puedo averiguar de la secretaria de mi padre-
Michiru torció los labios "averiguar" no era la palabra que ella usaría en ese caso.
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Serena había esperado encontrar una mujer completamente distinta.
Erina de chiba estaba, si bien muy entrada en años, muy bien conservada, de un porte exquisito, poseía la elegancia innata de la alta sociedad.
Y aun que aun permanecía distante hacia ella, Serena supo en cuando vio la profundidad de sus ojos el amor que profesaba asia su nieto.
-muy bien- dijo la anciana al tiempo que se acomodaban en el salón principal –que es lo que los trae por aquí –miro a Darien- por que supongo que esto no es una simple visita-
-no- permaneció serio, al igual que durante todo el camino hasta la casa – es algo que tal ves tu supieras y podrías aclararnos algunas cosas… -
La anciana lo interrumpió y miro nuevamente a Serena
-tu rostro… frunció en entre cejo tratando de recordar algo… -como dijiste que te llamabas…-
-Serena… Serena Tsukino-
La observo un minuto mas, hasta que una cálida sonrisa asomo en su rostro
-eres la hija de Ikuko Tenou… si ahora recuerdo bien su rostro… la misma calidez du sus ojos… - su rostro volvía a mostrar la seriedad del principio –fue una lastima lo del accidente… cuanto lo ciento… fue lo ultimo que supe de ella, una joven encantadora, te reconocí por la mirada… no sabia que había tenido una hija…-
Serena sonrió con calidez –naci dos años después de que mis padres se casaran, y vivimos en las afueras de la ciudad hasta que fue el accidente-
Para muchas personas, recordar la muerte de sus padres a una edad tan temprana, seria doloroso y aunque para ella también lo era, los buenos momentos, los pocos que aun recordaba le daban la fuerza necesaria para salir adelante. Sus padres así lo hubieran querido.
-abuela…- su instinto protector salió a la luz. A Serena recordar la muerte de sus padres tal ves no le hiciera bien.
Serena lo interrumpió –no recuerdo mucho como eran mis padres-
Erina chiba la observo con ternura. Serena era muy niña cuando sus padres murieron en el accidente
-tu madre- le dijo – era una joven encantadora y poseía una belleza deslumbrante, todo el mundo se daba vuelta al verla pasar. Siempre fue muy segura de si misma y luchaba con unas y dientes hasta lograr lo que quería – hizo una pausa y sonrió, como si recordara la travesura de un niño –como el amor de tu padre- giro el rostro para observar a su nieto- tu padre y ella eran buenos amigos, Ikuko le presento a tu madre-
-no lo sabia- observo el moreno, de hecho ni siquiera sabia como se habían conocido.
La abuela afirmo con un movimiento de cabeza
-se conocieron cuando entraron en la preparatoria, de ahí en adelante no se separaron nunca mas, un par de años después se les unió tu madre, había estado estudiando en el extranjero hasta que sus padre decidieron regresar, hicieron amista con Ikuko en seguida, tu padre quedo prendado de ella en cuanto la conoció. Cuando entraron a la universidad, Ikuko conocía a Kenji. El trabajaba medio tiempo en una librería dentro del campus.
La mucama llego con tres tasas de te y unos dulces, cuando estuvieron todos servidos, Erina prosiguió.
-aun recuerdo las rabietas de tu madre cada ves que volvía de la librería, tu padre fue un hueso duro de roer. Kenji no le hacia caso en lo mas mínimo, a su vista no era mas que una niña mimada de la alta sociedad, y no le puso las cosas nada sencillas. Con el tiempo Ikuko consiguió agradarle, era muy divertida y ocurrente. Finalmente lo convenció para que tuvieran una cita.
Desde allí, no se separaron nunca más.
Ni siquiera los intentos de tu Tío consiguieron separarlos.
Serena levanto la vista de su tasa para mirar a la anciana con el seño fruncido. ¿Había escuchado bien?
-¿mi tío?-
- oh si- afirmo Erina –fue todo un escándalo-
Darien fijo su mirada en la de Serena. A simple vista se encontraba normal, pero sabia que se había puesto tensa.
-Ikuko mantuvo su relación en secreto hasta que terminaron sus respectivas carreras, Finalmente anuncio que se casaría y con quien y ahí fue donde todo estallo. Kenji era de clase baja, y eso a tu tío no le agrado. Sabiendo lo terco que era, se casaron en secreto.
Tu padre se había recibido de abogado. Y eso es todo lo que supe. Desaparecieron al tiempo.
El silencio inundo la sala.
Así que su tío se había opuesto al casamiento de sus padres.
¿Por que nunca se lo dijeron?
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Agotada, así era como se sentía. Solo les quedaba esperar para ver que era lo que había averiguado Haruka… y la confrontación con su tío.
Su celular sonó. Apenas se escucho en medio del bullicio en que se encontraba.
La mansión Tenou se preparaba para una gran celebración.
Había ido a hablar con su tío, pero no había llegado de la empresa. Su tia no tenia tampoco tiempo para hablar con ella.
Las cosas estaban raras, nunca antes se había dado una fiesta en la mansión.
Con el seño fruncido y observando el ir y venir de los empleados atendió.
-Haruka- hablo mientras esquivaba una enorme montaña de platos, supuso que detrás de ellos estaba el mayordomo. –tu padre esta preparando una gran reunión tal parece en la mansión. ¿Sabias algo de esto?
Del otro lado de la línea Haruka observo a Michiru extrañada –no tenia la menor idea, no había mencionado nada al respecto-
-entonces prima… prepárate para una gran fiesta de gala… te veo esta noche en casa- y colgó
Serena se giro rumbo a la puerta de salida.
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Eran cerca de las diez de la noche cuando estuvo de regreso. Según había hablado con Ruka, ella y Michiru ya estaban allí. Y por alguna razón que no supo, también estaba Darien.
Enri, el mayordomo se sorprendió cuando la vio elegantemente vestida en la entrada. Y según creyó Serena estuvo a punto de decirle que no podía entrar.
Haruka la observo entrar al igual que muchos de los presentes. Vestida con un largo vestido en color verde pastel de seda había deja a unos cuantos jóvenes prendidos de la belleza rubia.
Con un escote sugerente y la espalda en total descubierto, camino hasta el encuentro de su prima, quien se encontraba conversando con algunos invitados.
-Serena que gusto- saludo la rubia de pelo corto –permíteme presentarte, el señor Kentou- señalo un hombre de aproximadamente 50 años –es amigo de mi padre- señor ella es Serena Tsukino-
Serena extendió la mano –mucho gusto-
-oh no, el gusto es mío señorita, y dígame por que nunca antes tuve el placer de verla por estos círculos-
-oh- serena sonrió –es que eh estado algo escondida –
-un verdadero desperdicio- aseguro –estoy seguro de que eres un buen prospecto dentro de nuestro circulo-
Serena sonrió. Paso toda la noche conversando con gente que apenas conocía, y si a Henki Tenou le incomodo su presencia, lo disimulo muy bien.
Todo parecía lo bastante tranquilo, hasta cierto momento de la velada en que Serena pudo ver, y mucho de los invitados también, como Michiru Kaiou se quitaba su anillo de la mano izquierda y se lo entregaba a Darien.
Y si no hubiese sido por la cara de sorprendido de el moreno, hubiera jurado la escena fue montada adrede y se llevo a cabo en el momento justo para que todos lo observaran.
Minutos mas tarde Michiru y Haruka desaparecieron por la puerta principal.
-una verdadera lastima- Serena disimulo bien el susto, aun estaba observando a Darien tratando de comprender que era lo que había sucedido, cuando la vos grave la sobresalto. Sabía que su compromiso era de mentira pero…
¿Por qué romperlo ahora y en medio de tanta gente?
Se voltea a observar a los invitados, y enseguida entendió el por que. La noticia correría rápido.
Se volvió a observar a la persona que le había hablado. Era el hijo del señor Kentou. Era uno de las tantas personas que le habían presentado
-supongo- fingió indiferencia al tiempo que veía por el rabillo del ojo la imponente figura de Darien Chiva acercarse a ella.
-de todos modos es una pareja que nunca llegue a comprender-
-Darien Chiva es alguien difícil de comprender- le dijo cuando el moreno ya estaba junto a ella. El la observaba con el ceño fruncido – antes de que me eches la culpa de algo – el moreno acomodo su brazo para que Serena lo tomara –debo decirte que no tenia la menor idea de esto- hozo un leve movimiento de cabeza para despedirse de su anterior compañía y se dirigieron juntos hacia el jardín –a decir verdad estoy bastante sorprendida-
Darien la miro de reojo, aun permanecía demasiado serio –yo también estoy sorprendido-
La rubia evito soltar una sonrisa burlona –¿finalmente plantaron a Darien Chiva?
-si, pero no es eso-
-¿entonces?-
-supo lo que tenia que hacer sin que yo se lo dijera – Darien paro en medio de unos enormes sauces, ya no llegaba la luz de la mansión, por lo que la única que les llegaba era la de la luna que se filtraba por medio de las ramas.
Serena lo miro sin entender
-el acuerdo era- dijo mientras se ponían en marcha nuevamente rumbo a una banca que estaba situada delante de unos rosales –que el compromiso terminaba en cuanto uno de los dos quisiera formalizar otra relación-
Darien se sentó y serena se recostó con su cabeza apoyada en las firmes piernas del moreno
-¿y Michiru formalizara con mi prima?- interrogo con picardía, por lo que Darien no aguanto y soltó una pequeña carcajada. –no me lo imagino sabes. Mis tíos son demasiados moralistas. Dudo mucho que lo acepten- después de todo dudaba que fuera Darien quien quisiera formalizar algún tipo de relación
-no sabia que estabas al tanto de su relación-
-Hay que ser demasiado tonto para no darse cuenta, pero ese no la cuestión ¿verdad?- y un pequeño escalofrió recorrió su cuerpo, cuando los ojos azules del moreno se fijaron en los suyos. De repente se habían vuelto impenetrables, indescifrable… sin embargo ese extraño brillo…
-es verdad- le dijo con la vos mas grave que ella le hubiese escuchado nunca. La tomo por los hombros e hizo que se sentara frente a el –la cuestión es que ella se dio cuenta antes que yo, lo que realmente quería-
Permanecieron así unos segundos, pero a Serena le parecieron una eternidad. En el instante en que las manos cálidas de él tocaron sus hombros, perdió contacto por completo con la realidad. La aspereza de sus manos junto con su calidez la hicieron desear más. Desear que las manos masculinas recorrieran su cuerpo. Y por un instante no le importo absolutamente nada, quería dejarse llevar.
Sin embargo… aun tenia la suficiente lucidez mental como para acordarse de que Darien era experto en materia de seducción. La estaba atrayendo a su juego y si lo aceptaba… ¿con que reglas jugarían?
Aun con sus miradas fijas, se mordió el labio inferior. Era eso o salir corriendo de allí para evitar el terrible impulso de saborear sus labios.
Y sintió la las manos de Darien presionar sus fríos hombros
-no vuelvas a hacer eso- le dijo con la vos aun mas ronca
- ¿Que…? ¿Que…? ¿Cosa…?- y se regaño mentalmente. ¿Desde cuando se había vuelto tartamuda?
-morderte el labio- y se acerco a su oído –son demasiado tentadores y llevo mucho tiempo conteniendo el impulso de besarlos-
Un nuevo estremecimiento la recorrió de pies a cabeza al sentir el cálido aliento de el tan cerca suyo. Y no supo por que, pero volvió a hacer aquel gesto.
Darien la observo con gesto duro –te lo advertí- y sin que ella tuviera tiempo de reaccionar la beso. Fue un beso suave, firme, y exigente al mismo tiempo.
Se rindió. Se dejo llevar por la maravillosa sensación de sus besos.
El la acerco a su cuerpo soltó sus hombros y paso una su nuca al tiempo que con la otra acariciaba su espalda. Se sintió la chispa encenderse en el interior de su cuerpo, un chispa que se convertiría en fuego si el lo quisiera, cundo el lo quisiera.
¡Maldito Darien Chiva y sus caricias expertas! La habían hecho perder por completo el control de su cuerpo.
Y solo era un simple beso, si pretendía algo más…
Sintió como los firmes labios masculinos se movían sobre los suyos, jugaba con ellos, lo incitaba. Y cuando separo sus labios para respirar su lengua invadió la obscuridad de su boca con una maestría que la hizo temblar.
Y se rindió, paso sus brazos por detrás de su cuello al tiempo que sin darse cuenta se acercaba mas al cuerpo masculino.
Fue la señal que Darien estaba esperando.
Amparado por la obscuridad de la noche, asió a Serena por los brazos y en una sola maniobra la obligo a sentarse a horcajadas sobre el
-siente- le dijo al tiempo que empujaba las delicadas caderas femeninas hacia su masculinidad –lo que provocas en mi-
Serena dio un respingo, era evidente para ella a pesar de ser casi una inexperta en este campo, el grado excitación en el que estaba Darien.
Se aparto un poco para mirarlo a los ojos, el brillo lascivo de sus ojos la estremeció…
-esto- su vos sonaba entre cortada por la reciente falta de aire –es lo que cualquier mujer provoca en mi-
Con un movimiento extremadamente rápido, Darien la acerco aun mas a su cuerpo.
-No a este grado- su vos seductora aplacaba cualquier resquicio de voluntad que pudiera llegar a aflorar –además- prosiguió manteniendo el contacto visual –tu no eres cualquier mujer- inclino su cabeza y fue depositando delicados besos desde la base de cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja –tu eres…- y el aliento sobre su piel hizo correr un corriente eléctrica por todo su cuerpo –mi futura esposa…-
Continuara…
