Hola! Uff, demasiado tiempo. Se que no tengo ni el mas leve disculpas, pero últimamente se me hace muy difícil sentarme a escribir. No es por falta de ideas, lamentablemente es por falta de tiempo.
Gracias a todas las personas que me han rogado que actualizara, y sobretodo a esas locas amigas chilenas que han hecho una especie de huelga de hambre (siempre hablando en tono de broma, quiero creer), para que me pusiera a escribir. Ha pasado mucho tiempo, Hay un grupo que ejerce presión en mi, en el facebook, y entre algunas escritoras de fanfiction, hemos conformado un grupo en el Facebook, no se que vamos a hacer allí, pero de seguro con las integrantes que lo hemos conformado va a ser algo bueno.
Yupiii! Tengo la carta de Pottermore… y la verdad es que no tengo idea por que me registré pues soy medio lela a la hora de entrar. No tengo idea como hacer, pero en fin, he seguido a la manada potterica! jaja.
Ahora me voy al capitulo. No mucho que decir, y creo que he quedado satisfecha con el resultado. Solo espero que les guste.
No es gran cosa, pero se deja leer.
Capítulo 8
Todo estaba saliendo a pedir de boca, pensaba Harry, mientras se acomodaba en la mesa del bar. Levantó la mirada y vio el gesto ceñudo de Hermione y la mirada socarrona de Ron. Y después de un rápido vistazo hacia el fondo del bar (donde se encontraba el baño), volvió la mirada y se preguntó, qué carajo estaba haciendo sentado en ese lugar. Qué estaba haciendo en ese lugar haciendo el papel de idiota. Y por sobre todas las cosas se preguntó qué mierda estaba haciendo en ese lugar, tratando de conquistar a una chica… una chica que no quería en su vida y que definitivamente debería dejar pasar.
Pero algo muy fuerte y desconocido lo obligaba a hacer esa absurda parodia y quedarse. Se había convencido que solo debía pasar, hacer una mirada burlona, avisar que Dean Thomas no iba a llegar a la cita y luego dejar a aquella pelirroja vestida y alborotada… y el problema que la había visto vestida de esa manera y que Merlín lo perdonara, no iba a dejarla.
Había resultado tan fácil, cuando saliendo de la oficina de su padre, le sonriera a Ron y se sentara demasiado aliviado en su escritorio…
Cinco días antes…
La sonrisa estaba a punto de salírsele de la cara, y aun sintiéndose como un tremendo idiota, tampoco tenía intenciones de ponerse serio. Un estupendo triunfo había obtenido en la oficina, frente a su padre. Nunca pensó que iba a convencer a James Potter tan rápido.
Se inclinó contra el respaldo de la silla y subió los pies sobre el escritorio. Miró a su amigo que extrañamente estaba pasando su lengua por un pañuelo, al punto de rasparla fervorosamente.
- ¿Qué diablos haces? – dijo subiendo los brazos y pasándolos detrás de la cabeza.
- Estoy tratando de sacarme los últimos vestigios de tus babas – Harry rió – ¡ay no! – dijo en un tono lastimero y soltando el pañuelo – no me digas… - resopló – tengo que ir a Bielomierda, ¿verdad? - Harry largó una carcajada – ya sabía yo que no ser el hijo del jefe me traería problemas… - bufó – ¡voy a chuparme toda la maldita radiación, se me caerá el pelo… - chilló – me pareceré a mi padre antes de los veinticinco años!
- Deja el drama – sonrió de costado y lo miró – dime Ron… - este lo miró, sin dejarse de tocar el pelo – ¿somos, o no somos amigos?
- Que pregunta pelotuda haces… - Harry sonrió – ¡Claro que eres mi amigo… mi hermano! Tú me traerás las revistas muggles con chicas desnudas, cuando me quede pelado y Hermione no quiera verme...
- No habrá necesidad de que te lleve revistas – este lo miró sin entender – y mucho menos te quedarás pelado…
- ¿Qué pasó? – abrió los ojos sorprendido – le hiciste un imperio a tu padre y lo obligaste a…
- Ningún imperio… - dijo mirándose las uñas – solo mi increíble ingenio y mi asombrosa inteligencia…
- ¿Qué hiciste?
- Bueno… - sonrió – Creo que he solucionado el problema por el que estabas hace unos instantes tan preocupado.
- Cual…
- ¡La polla de Dean… - Ron abrió los ojos, sorprendido - y tu hermana!
- ¡NO! – dijo sonriendo – ¿qué… cómo carajos…?
- Bueno, convencí a mi padre que era una mala idea cortar la investigación del asesino serial, y bueno… - sonrió socarronamente- quizás le haya sugerido alguien, no tan bueno en su trabajo, que podría hacer el trabajo de perrito de Kinsley…
- ¿Alguien con una polla de hierro… y que no hace caso a la puta cofradía de aurores?
- Exacto…
- ¡Eres… - se levantó – eres un genio! – Y sin más le partió la boca de un beso. Harry no atinó a mover la cara y el chupón le dio de lleno – te amo…
- ¡Deja las babosadas! - dijo ahora él limpiando su lengua con la manga de la camisa – será mejor que dejemos esto de la efusividad extrema… si alguien nos ve, podrían confundirnos, y pensar que…
- ¡Oh, si pudiera te haría un altar… - dijo sentándose – al lado del altar que te hicieron por ser el niño que sobrevivió!
- Ja, ja… – dijo con sarcasmo – cuan gracioso estás ahora… no te recuerdo así, hace un momento que estabas un tanto acalorado con cierto amigo…
- ¿Que vamos a hacer ahora?
- ¿Como que qué vamos a hacer…? - por la puerta apareció Dean Thomas, que bebía de una soda mágica – ahí viene el objetivo… - Ron se dio vuelta y sonrió burlón a su compañero – disimula, disimula… - agregó apenas abriendo la boca.
- ¿Ya se les pasó la estupidez que los atacó hace un rato? – dijo Dean.
- La estupidez solo nos atacó cuando tú nos la contagiaste… - dijo Ron, y Harry rió.
- Te comiste un payaso esta mañana Weasley…
- Thomas, mi padre está esperándote… - dijo Harry para cortar el relato. Dean lo miró serio – creo que tiene unas cosas que hablar contigo.
- Mierda, sabía que esos idiotas rompe baños muggles me iban a traer problemas…
- Te lo dije Deancito… - dijo Ron – te dije que te dejaras de estupideces y te avocaras a tu trabajo…
- ¡Hago mi trabajo!
- Se ve que no tan bien… - respondió Ron, acomodando unos papeles del escritorio. Harry miraba la escena sin decir nada. Estaba demasiado contento interiormente. –¿tu eras bueno con el dibujo verdad?
- ¿Que tiene que ver eso con mi trabajo? – dijo Dean
- Y bueno… quien sabe… quizás después de esa reunión, tengas que volver a darle al dibujito …
- Vamos a ver qué demonios quiere el jefe
- Ehh, eh… - dijo Harry – mas respeto con el jefe, que mejor no podemos tener – Dean chasqueó la lengua y caminó rápidamente hacia el despacho. Golpeó la puerta, y segundos después, entró. – idiota… - siseó - pero ya se te van a bajar los humitos de gallito seductor con mi pelirroja… a lo mejor un chapuzón en el pantano de Pipriat te afloje la polla…
Que Hermione se levantara después de mover la boca como una foca, con las cejas arqueadas y diciéndole vaya a saber qué, y que luego saliera disparada para el baño, al parecer haciendo causa común con la pelirroja, tuvo que darle la pista de que su amiga estaba molesta con su presencia. Pero esa actitud de su amiga, no iba a sesgar su intención de quedarse en ese bar y pasarle bien. Al diablo con la metida sabelotodo, ya era hora que, su querida pero rompe pelotas amiga, guardara sus opiniones allí donde no le diera el sol. Ginny era mayorcita y él también… aún no sabía de cuanto estaba enterada Hermione, pero no importaba. Si la novia de su mejor amigo abría la boca para darle su opinión acerca de su comportamiento, ¿donde podría mandarla? Pensó, mientras se rascaba la barbilla mirando hacia ningún lugar en particular; aunque la hermosa y exuberante moza que atendía las mesas le hacía desviar la mirada hacia sus tremendas…
El chasquido de los dedos de Ron, a escasos centímetros de su rostro, lo hizo volver a la realidad. Miró a su amigo y bufó.
- Sé que son enormes, pero que no te desvíen del foco… - dijo su amigo. Harry lo miró,
- Si… - dijo a punto de babear, pero luego miró a su amigo frunciendo el ceño - ¿Ehh? – y luego volvió a ver hacia la chica que se contoneaba seductoramente hacia la mesa.
- Cometiste un tremendo error… - dijo Ron, al tiempo que la rubia se acercaba y dejaba una cerveza frente a Harry y sin ningún tipo de reparo le guiñaba el ojo. Harry agradeció el gesto y miró a su amigo que arqueaba las cejas. – linda rubia… - Harry asintió, y luego Ron, le dio un golpe en el brazo – ¿enfócate, si? O estamos fritos…
- ¿Qué error?
- No te has ajustado al plan que habíamos hecho antes de esto…
Cinco día antes…
El portazo que dio Dean al salir del cuartel, les dio la pauta que no le había gustado nada el cambio de planes. Ron y Harry se miraron y sonriendo, chocaron las manos en señal de triunfo. Al poco tiempo el jefe de aurores salió de su oficina, y ellos simularon estar trabajando en su importantísimo caso. James solo movió la cabeza y diciendo que tenía reunión con el ministro, salió presuroso. Ron esperó a que la puerta se cerrara y moviendo su silla hacia el escritorio de Harry, lo miró atentamente.
- ¿Qué? – le dijo Harry, mientras dejaba la pluma dentro del tintero.
- Se fue tan rápido, que no pude ofrecerme para ayudarlo a armar las maletas… - rieron. – ¿y ahora qué?
- ¿Qué de qué?
- ¿Qué vamos a hacer?
- Ya dimos el mayor paso… ¿qué quieres hacer ahora?
¿Te olvidas del dragón rojo?
¿Quién?
- ¡GINNY! – dijo Ron - nos sacamos de encima a Dean, pero ahora debes ayudarme para que mi hermana no me rompa la cabeza…
- ¿Por qué iba a rompértela?
- ¡No estás pensando Potter! – dijo dándole un coscorrón – cuando sepa que Dean se fue a Bieloloquesea, va a sumar dos y dos, y me romperá la cabeza, porque te aseguro que ella sabrá que yo tuve que ver con esto.
- No creo que ella lo sepa… ¿Quién va a decírselo?
- Oh, Ginny lo sabrá…
- ¿Vas a decírselo, no?
- Ella tiene métodos muy dolorosos para sonsacarme la verdad – dijo, y le dio un escalofrío que le hizo temblar todo el cuerpo.
- ¿Y qué pretendes hacer?
- ¡Ayúdame!
- ¿Cómo?
- Bueno… - dijo mirando hacia el techo. Harry esperaba impaciente. – yo estaba pensando que… - Dean apareció de pronto en la puerta y estos se sobresaltaron
- ¡Dean! – dijo Harry –¿te olvidaste algo?
- Si… - dijo molesto – tengo que irme de viaje.
- Ay que lastima… – dijeron al unísono Harry y Ron. – ¿y a dónde te vas?
- A Bielorrusia… - resopló.
- Wow… - dijo Ron – Bielorrusia… ¡qué bueno para ti Dean! – lo palmeó demasiado fuerte en la espalda. – Eso será muy beneficioso para tu carrera.
- ¿Tú crees? – los dos asintieron exageradamente – bueno… Tengo que irme dentro de una hora…
- ¿Tan rápido? – dijo Harry, mostrando una expresión atribulada, pero en su interior, pensaba con alegría qué podía regalarle a su padre por ser tan buen padre.
- Bueno, el jefe me dijo que debía estar unos días antes para preparar el terreno, y organizar la seguridad… - golpeó la mesa con el puño. – ¡Maldición! Ginny está entrenando en Gales, y no puedo comunicarme con ella para darle la noticia…
- Ay… es una lástima – dijo Harry.
- Si quieres, yo le aviso…- dijo Ron.
- ¿Harías eso por mí?
- No por ti… por mi hermana – dijo Ron - no quiero que piense que tú la dejaste plantada en nuestra cita doble.
- ¡Mierda! – dijo más molesto aun – ¡me había olvidado de la cita! – suspiró – dile que lo lamento y que cuando vuelva la voy a recompensar.
- No te preocupes, nosotros le diremos que estabas tan triste porque no pudiste cumplirle… que te fuiste sin ninguna gana a cumplir con tu deber de auror…
- Gracias Harry, eres un gran amigo…
- No me lo agradezcas… lo hago desinteresadamente.
- Todo en nombre del amor.
- Si, claro… - dijo mordiéndose la lengua – en nombre del amor… mis pelotas. - Ron se levantó y palmeó otra vez a Dean en la espalda.
- Despreocúpate, "hermano" – dijo sonriendo - nosotros vamos a encargarnos de que Ginny sepa lo infeliz que te veías por no poder verla… - miró a Harry y le guiño el ojo – ¿y aquí entre nosotros, cuando vuelves?
- Aproximadamente en unos siete días…
- Oh, ya que vas a Bielo… bieloeso… - dijo un sonriente Ron.
- Bielorrusia… - corrigió Dean.
- Si, Bielorrusia – dijo chasqueando la lengua – ¿porque no te llegas hasta Chernobil y me traes un souvenir? - Dean arqueó una ceja – digo, puedes ganarte unos puntos como cuñado si me traes un trozo del reactor nuclear o…
- Ron… - Este miró a su amigo – deja que Dean se vaya… vas a lograr que mi padre le de una reprimenda por no cumplir con su misión.
- Si, es cierto… adiós chicos, deséenme suerte – y sonriendo, Dean se fue del cuartel.
- Mira al pobre iluso… se va contento – rió Ron.
- Eres de lo peor... – dijo Harry riéndose también- pedirle un pedazo del reactor nuclear…
- Uno tiene que fantasear de vez en cuando.
- Dean no es malo…
- No, no es malo… - dijo sereno – pero no lo quiero cerca de mi pequeña hermanita…
- Lo que nos trae al otro problema – Ron lo miró sin entender – Ginny.
- Ay mierda… si no hacemos un plan lo suficientemente convincente para explicar la ausencia de Dean, va a agarrarme por las pelotas y…
- ¡Solo dile que Dean tuvo una misión y que no pudo asistir!
- No, debo darle algo más convincente… - miro a su amigo – ¡ya se! Si tú te acercaras como quien no quiere la cosa…
- ¡Eso es exactamente el problema, yo no quiero la cosa!
- Pero eres mi amigo y me vas a ayudar… - dijo haciendo los ojos de cachorrito abandonado.
- No quiero ayudarte… - dijo cruzando los brazos – ya hice demasiado sacándote de encima a Dean… ¡ahora has lo tuyo! – Ron se arrodilló frente a su amigo.
- ¡Ayúdame! – dijo rogando – ¡tú sabes que no soy bueno para planificar! ¡Merlín, apenas puedo atarme las agujetas!
- No seas exagerado… - dijo Harry tratando de levantarlo. Pero Ron era demasiado pesado, para lograrlo. Ron se agachó al regazo de Harry, se aferró con fuerza de las piernas de su amigo, y comenzó a balbucear una súplica – basta Ron…
- Por favor… soy capaz de cualquier cosa…
- ¡Por Merlín! - dijo Sirius mirando asombrado la escena – ¡aún no se ha legalizado el casamiento entre miembros del mismo sexo!
- ¡Que dices! – chilló Ron. Con la cara colorada de vergüenza.
- ¡Dejen de hacer cosas sexuales en el cuartel, mierda! – bramó – o al menos vayan al baño… - dijo encogiéndose de hombros.
- Que cosas sex… - Fue cuando Harry se dio cuenta de la comprometida posición que se hallaba su amigo: de rodillas, con la cabeza pelirroja casi tocando su… su… - ¡mierda Ron, levántate ahora!
- Lo siento… - dijo dando un brinco - es tu culpa porque tengo que rogarte…
- ¡No tanto ruego y más trabajo! – dijo Sirius – te voy diciendo que mi amistad con tu padre es fuerte, pero no llega a tanto… nunca, ni estando tan cachondos, fuimos capaces de "hacernos el favorcito" mutuamente…
- Sirius deja de joderme las pelotas – dijo Harry – Ron y sus idioteces
- Bien que te gustan sus "idioteces" – dijo Sirius, moviendo las cejas burlonamente.
- ¡Ya Sirius! – dijo completamente molesto – ¿qué quieres?
- Ver a tu padre… - Harry señaló la puerta de salida.
- Con kinsley…
- Adiosito entonces… - salió y luego apenas asomando la cabeza agregó – ah, y no olviden, aunque son amigos ¡no dejen de usar condón! – y el tintero que le arrojó Harry se estrelló en la puerta al cerrarse, chorreando y tintando de negro, la blanca madera.
- ¿Merlín, ya estás contento? – dijo dándole un golpe en la cabeza. – ahora todo el mundo pensará que… que… Merlín, tu me metes en cada problema. ¿Dime, cómo acabé siendo tu mejor amigo?
- Ayúdame con Ginny, Amigo… - Harry suspiró.
- Está bien… - dijo - Te voy a ayudar. – "y de paso me ayudo a mí mismo…" pensó.
- ¿Qué vamos a hacer?
- Principalmente, no vamos a decirle a Ginny que Dean no va a la cita…
- Perfecto… - dijo Ron sonriendo socarronamente – Eso la cabreará sobremanera. – Harry asintió, sonriendo también.
- Y luego que se ponga verde de la rabia, aparezco y serenamente y con la seriedad que me caracteriza…- Ron le dio un golpe en el brazo - le digo que Dean no pudo llegar y… ya se me ocurrirá como lo seguimos.
- Tenemos que ser precisos, porque Ginny olfatea la trampa como si fuera el puto perro de tres cabezas de Hagrid…
- Bien, solo voy a decirte que… - miró a su amigo, y suspiró. Era hora que Ron supiera lo que había pasado con Ginny. No iba a poder explicar el por qué del encono que la pelirroja seguramente iba a tener contra él, y de seguro su compañero de aventuras iba a preguntarle y eso acarrearía un alejamiento. Y él, por más mujer espectacular que fuera Ginny, no iba a perder la amistad de Ron por ella. Sonrió interiormente. Claro que la verdad podría ser moderadamente modificada, obviamente para su entero beneficio – mira Ron, yo no quería decirte esto, pero la verdad…
- ¿Qué sucede? – Harry hizo cara de sufrimiento.
- No, mejor no te lo digo… - dijo bajando la mirada. Ron le puso una mano en su hombro.
- Harry, somos amigos… - dijo y Harry escuchó que la conciencia le daba un golpe en la mandíbula. Pero aun así, tragó saliva y miró a su amigo. "Traidor," le dijo la conciencia, pero él se hizo el sordo. – cualquier cosa que sea, podemos resolverlo juntos.
- No, Ron… no puedo…
- Vamos, cualquier cosa, estoy de tu parte – más golpes de conciencia. Suspiró resignado.
- Tu hermana y yo no quedamos muy bien que digamos de nuestra primera cita…
- Pero, tu me dijiste que...
- Tu hermana… es muy doloroso parea mi decirte esto, amigo - tragó saliva nervioso, y le puso una mano en el hombro a Ron, para darle el dramatismo adecuado a la situación – tu hermana quiso propasarse conmigo…
- ¿QUE? – dijo Ron a punto de escupir los pulmones del grito que dio – ¿que mi hermana…?
- Yo no quería decirte nada, porque es tu hermana, y bueno… lo cierto es que en la cita a ciegas se agrandó las… las… para llamar mi atención - le hizo la seña universal con la que los hombres señalaban los pechos femeninos. Ron abrió los ojos y se tapó la boca sin poder creer – y después, cuando la dejé en su casa… -lo miró – me besó… ¡me pellizcó el culo y me metió la lengua hasta la úvula!
- ¡NO! – dijo golpeándose la frente – mi hermana es una pecadora… - dijo con desazón.
- Yo no quise decirte nada, porque sé que te pones mal cuando se habla de tu hermana, pero…
- ¿Y por qué saliste con ella el sábado?
- Tu sabías lo desesperado que estaba por conseguir una cita, para sacarme de encima a mi madre – Ron asintió – y sabes que la cita fue un viernes para que si la cuestión no funcionaba, yo no tuviera más opción que invitarla para el baile de beneficencia…
- Es verdad – dijo Ron comprensivo.
- Pero aun así… - suspiró y cerró los ojos. Merlín, se estaba convirtiendo en un actor consumado igual que su madre. - ¡No me hables del sábado!
- ¿Qué pasó? – dijo sentándose, ya temiendo el desmayo. Harry tragó nuevamente, porque no podía creer lo desgraciado que era con su amigo. Estaba mintiéndole olímpicamente, pero tampoco podía decirle la verdad… no había nadie en el cuartel que lo defendiera de su amigo, si este se enteraba que entre Ginny y él, había pasado algo mas que unos cuantos besos y pellizcones en el trasero.
- Me invitó a tomar café… a solas… - Ron ahogó un chillido - en su departamento… - Ron se puso pálido – y tu sabes que en el terreno de las relaciones, invitar a alguien a tomar un café, dentro de tu apartamento, significa que…
- Que mi hermana quiere guerra contigo… - suspiró abatido - Mi hermana es una perdida...
- No la juzgues mal… es que soy irresistible.
- ¿Y tú qué hiciste?
- Lo que todo hombre decente y amigo de Ron Weasley debe hacer… delicadamente, le quité las manos de mi trasero, y educadamente la rechacé… - lo miró - y ella puede que esté un poco resentida al respecto. - Suspiró – para ser más precisos, no quiere verme ni en pintura.
- Pero… aun así…
- Te voy a ayudar Ron… voy a llegar y decirle que Dean no va a la cita y me voy…
- ¡No quédate, así no me aburro como una ostra!
- No voy a quedarme… no voy a imponer mi presencia a tu hermana… ya te conté lo que pasó – dijo colorado - y te pido que…
- Mira, haremos esto: tú te llegas al bar, pones una excusa un poco tonta y luego te quedas… nos divertimos nosotros y dejamos que las mujeres hablen de las boludeces que hablan cada vez que se juntan, y nos divertimos de lo lindo… Ginny estará realmente molesta por no tener a Deancito, y no quiero aguantármela con cara de pocos amigos.
- Solo un momento…
- Te lo prometo…
- Bien, llego, pongo una excusa cualquiera, y luego tu me invitas a una cerveza… veo como está el panorama, y si el horno no está para bollos, me largo.
- Prometido…
- Bien… no tenía pensado salir este viernes pero bueno, por ti voy a hacer el sacrificio…
Harry suspiró y volvió al tiempo presente...
- Apenas me acordaba donde carajo estaba el bar… - dijo serio y bebió u sorbo de cerveza – y tienes razón… - Ron lo miró sin entender – esto caliente es una mierda… - dejó la cerveza y suspiró – no es lo que teníamos planeado…
- Y me lo dices a mi… - dijo llamando a la moza - cuando vuelvan del tocador, nos iremos a un bar mágico… muero por una cerveza de manteca fría…
- Hace frío, Ron.
- Pero eso no implica que debamos tomar esta cosa, que parece orina de gato caliente… - Harry dejó con asco la cerveza. La moza llegó.
- ¿Desean algo más?
- Danos la cuenta, por favor…
- ¿Ya se marchan? - dijo haciendo un mohín y mostrando decepción – aun la noche es joven.
- Si, bueno, no me siento joven para seguir a la noche – dijo Harry mirando hacia el baño.
- Es una lástima – dijo suspirando y yéndose hacia la caja, moviendo seductoramente las caderas…
- Maldito suertudo… - Harry lo miró – te ha dejado el teléfono en la servilleta… - Harry miró la servilleta y la arrugó.
- No estás siguiendo el plan como lo habíamos ideado, Ron… - dijo molesto. – y como te diste cuenta, faltó poco para que tu hermana no rompa la pata de una mesa, y me la clavara en el pecho… y tu quieres seguir la diversión en otra parte. – hizo el ademán de levantarse – yo me largo…
- No, no te vayas… ¡aun no le dijimos que Dean no viene! – dijo Ron alarmado - ¡Aparte tu cometiste un error y si Hermione no estuviera lo suficientemente sorprendida de verte aquí, se hubiera dado cuenta!
- ¿Qué error? – preguntó Harry.
- Dijiste que ibas a llamar a tu madre…
- ¿Y? – dijo no entiendo el punto.
- Y que cuando volviste dijiste que habías hablado con tu padre…
- Sigo sin entender…
- No es propio de ti – Harry lo miró arqueando una ceja – que cometas ese error tan tonto…
- La culpa la tiene tu hermana… me miraba como si estuviera a punto de lanzarme un crucciatus…
- Agradece que no sea el mocomurcielago – suspiró – es fatal con ese hechizo.
- ¿Tardarán mucho? – dijo Harry como restándole importancia a los dichos de Ron
- No se… generalmente cuando las chicas van en grupo al baño es porque van a descuartizar a los hombres con sus criticas… tu sabes…
- No, no se...
- Bueno, eso es lo que me dice Hermione…
- ¿Y me importa?
- Bueno, si es a ti a quien descuartizan, debería…
- Vuelvo a decírtelo… ¿me importa?
- Bueno, no… - dijo serio – yo solo decía…
- No digas mas… - dijo tratando de tragar la cerveza caliente – si a ti te atemoriza que las mujeres hablen de ti en un baño, allá tu – suspiró – a mi ni me va ni me viene…
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- ¡Te juro Hermione que cuando lo tenga en frente, le voy a arrancar las pelotas de una patada!
- Ginny, tranquilízate… – dijo Hermione tratando de serenar a Ginny. Aunque de la forma que se movía de un lado al otro del baño como una gata encerrada y punto de perder la razón, iba a ser muy difícil – Puede que Dean esté atrasado por una razón insalvable – Ginny la miró con rabia, y se detuvo en seco.
- ¡Quién carajos está hablando de Dean, Hermione! – chilló – estoy hablando de ese energúmeno de Harry Potter…. – chasqueó la lengua – llegar con ese porte de gran auror, con esa sonrisa de publicidad dental, y esos ojos… - jadeó – esos ojos… - zapateó el suelo – ¡Aghhh! ¡Por qué mierda le miro los ojos!
- Cálmate… - dijo acercándose y rozándole el brazo – si no te calmas le darás a entender que su presencia te afecta…
- ¡Claro que me afecta! – refunfuñó y se apoyó contra una mesada de granito, de espaldas al espejo. – y como no quieres que me afecte si el muy desgraciado… - la miró – ya te conté todo Hermione, todo lo que pasó entre Harry y Yo… no hace falta que vuelva a repetirlo.
- Porque te gustaría volver a vivirlo.
- Si, claro – chasqueó la lengua – porque soy una masoquista y me gusta que un hombre, me bese, me diga que me desea, tengamos sexo, y luego me diga, vete, adiós y si no te vuelvo a ver mejor…
- Ginny, yo no creo…
- Tú créelo… porque así pasó. – bajó la mirada – y te aseguro que no voy a volver a cometer el mismo estúpido error.
- Bueno…pero haciendo un berrinche, no vas a ganar nada. – Ginny la miró ofendida – Si, porque la verdad es que levantándote como te levantaste y saliendo como una bruja posesa al baño, lo único que demuestras es que te sigue importando.
- Hermione…
- Ya deja esa actitud y trátalo como si no estuviera aquí…
- Y esperaré a Dean.
- Bueno, si… - dijo sonriendo – y la verdad es que Harry está a punto de irse…
- ¡Claro, porque el muy idiota no quiere perder ni un minuto en seguir estudiando para ser el mejor auror, y el jefe de aurores más joven de la historia del mundo mágico! – jadeó – imbécil…
- Si, imbécil… - Dijo Hermione – Y Ron también, porque se pasa todo el tiempo besándole los pies… - bufó – y creo que, si nosotros estamos más tiempo aquí encerradas, ellos van a organizarnos la noche. – Ginny miró alarmada – será mejor que salgamos linda. Como has escuchado desde que nos sentamos en este bar, Ron ha estado demasiado inconforme con la cerveza.
- Idiota…
- Sí, eso… - acertó Hermione – y si siguen haciendo planes, te aseguro que van a hacer todo lo posible para que Dean, si es que llega, quede pagando.
- ¡Es cierto! – dijo alarmada – no creo que a Harry le importe, pero seguro hace causa común con mi tonto hermano y le hacen la vida imposible a Dean – tomó el teléfono – voy a llamarlo para que no se tarde… - y luego de un rato chilló – ¿Dónde carajo estás? Estoy esperándote en el bar como quedamos. ¡Merlín Dean, no te tardes! – colgó y miró a Hermione – el buzón de voz – Luego se acomodó el cabello y el mono, y revisando que estuviera correcto el maquillaje, salieron. Ginny no se atrevió a mirar hacia la mesa mientras se acercaba a ella, pero escuchó el jadeo de Hermione. Así que sin quererlo observó y lo que vio no sirvió más que para hacer surgir el temperamento Weasley. La rubia que servía las mesas estaba demasiado cerca de Harry casi al punto de rozarle la delantera en la mejilla de ese desgraciado. ¡Y el muy hijo de su madre, estaba sonriéndole, como si no le importara! – maldito cabrón – murmuró, y miró a Hermione.
- Y mira al imbécil de tu hermano babeando por la descarada. – farfulló – le voy a reventar la cabeza a patadas. – rió – ¡Merlín, me estoy contagiando del vocabulario de tu hermano!
- Es normal… - dijo Ginny sin quitarle la vista al muy sonriente Harry, que charlaba amenamente con la yegua que tenía al lado – lo raro sería que mi hermano se contagie de tu inteligencia. – se miraron y comenzaron a reír a carcajadas. Y así llegaron a la mesa divertidas. Harry se enderezó, y trató de alejarse de la rubia. Ron carraspeó y se mandó de un trago, el resto de la cerveza y estuvo a punto de vomitar.
- ¡HERMIONE! – dijo demasiado entusiasmado que casi se ahogó – estábamos pagando la cuenta…
- ¿Sí? - siseó su novia – pues, parece que la caja registradora estaba entre las tetas de esa furcia… – le susurró tan cerca y amenazadoramente, que Ron tragó en seco. Ginny se sentó de golpe y miró a Harry.
- ¿Tú, no te ibas? – le soltó. Harry, la miró y sin hacer una mueca le contestó.
- No…
- Veo que en este momento te importa poco el trabajo… - siseó. Harry miró a la rubia y sonrió mientras le guiñaba el ojo. La rubia jadeó y se puso colorada. – ¿y tú por qué te sonrojas cuando te guiña el ojo, si de lejos se nota lo pu...
- ¡YA NOS VAMOS! – dijo Ron – decidimos ir a un bar más acorde a nuestros intereses – agregó mirando a la rubia – y estamos pagando la cuenta...
- ¿Es especies? – dijo Ginny – y a resumidas cuentas, ¿por qué nos vamos? – preguntó y luego miró a la rubia – si ya te pagaron, esfúmate… - la rubia la miró ofendida.
- Adiós Harry – dijo dándole un beso en la mejilla – no te olvides de volver por aquí… - le guiñó el ojo – podemos hacerte un descuento especial… - y se marchó contoneando la cadera
- ¿Por qué no te vas a mover el culo a otra parte? – bufó – ganarías en un concurso de putas… - Harry rió – Vuelvo a repetirlo, por si no lo escuchaste… ¿a ti quien te invitó?
- Ron. – solo dijo.
- Sí, pero nosotros somos tres, y no creo que hayamos votado para que te quedes… - miró a los otros amenazadoramente – ¿ustedes quieren que se quede?
- Yo si… - dijo Ron, seguro, y cuando Hermione iba a decir algo – y no creo que Hermione le niegue quedarse a su mejor amigo… que digo, su hermano adorado – Hermione, se puso colorada y bajando la mirada, negó con la cabeza. Ginny abrió los ojos sin poderlo creer. Su amiga la había traicionado.
- Bueno, se leer entre líneas… si no quieren que me quede…- dijo Harry haciéndose el mártir.
- Tu te quedas… - dijo Ron firme – mi hermana tendrá que aprender que no siempre se va a hacer lo que ella quiere… y ahora nos vamos.
- ¿Te olvidas de Dean? – dijo Ginny.
- No, pero parece que a él si se olvidó la cita… y lo que es peor, de ti. – respondió.
- ¡Cállate Ron! - dijo siseando.
- ¡Es la verdad! Hace una hora que estamos esperándolo y de él ni señales…
- ¿Dean? – preguntó Harry mirando a su amigo y luego a las demás con curiosidad.
- Si, - dijo Ginny sonriente y socarronamente – Dean Thomas, el chico con el que estoy saliendo.
- ¿Dean… estamos hablando de Dean Thomas? – preguntó extrañado. – ¿el auror Dean Thomas? – miró a Ron – ¿nuestro compañero? – Ron asintió.
- Si, ese maldito infiel… - dijo Ron.
- ¡No es infiel! – lo defendió Ginny.
- Faltó a la mas importante norma de la cofradía de los aurores – dijo resuelto. Hermione miró a Ron, y este solo sacudió la cabeza, y sonrió.
- ¿Y que dice la norma de esa bendita cofradía? – dijo Ginny.
- Que los aurores no se tiran a las hermanas de otros aurores… - Bramó Ron.
- ¡Vaya! ¿y Harry es el presidente de esa cofradía? – preguntó Ginny. Harry tragó en seco y su cara se puso roja. Luego tosió y tomando el vaso de cerveza se lo tomó de un trago, tosiendo otra vez, porque de la impresión se ahogó con el líquido caliente. – hay que ver que algunos son muy hipócritas… - susurró, solo para que Harry la escuchara.
- No, no es el presidente… pero él entiende mi inquietud.
- Qué… comprensivo es tu amiguito - dijo Ginny, y Hermione rio – pero Ron, no podemos irnos, porque debemos esperarlo.
- Pues pide otro trago porque si lo tienes que esperar… - dijo Harry, encogiéndose de hombros – creo que te vas a dormir encima de la mesa.
- ¿Qué sabes? – preguntó Ginny.
- Pues… - dejó el vaso de cerveza – Como no trabajas en el ministerio y de seguro no has leído "el profeta"… el ministro se fue a Bielorrusia.
- Si, es verdad. – dijo Hermione.
- Y lo que no sabes, es que se llevó a varios aurores para su seguridad – Hermione asintió - entre ellos Dean Thomas. – Ginny ahogó un aullido de rabia y miró a su hermano.
- ¡Esta fue tu idea Ron! – chilló Ginny desesperada. No podía tener tanta mala suerte. Tener al chico que le removía sensaciones que no podía describir frente a ella, y no poderlo disfrutar…. Para peor él estaba allí, muy tranquilo, y ella no le podía refregar en su cara, que lo pasado entre ellos ya había sido olvidado, que había continuado con su vida, y ahora estaba muy bien acompañada. Al menos iba a desquitar su frustración con su hermano – tú… tu fuiste capaz de…
- ¡Para el carro ahí, loca! - dijo Ron ya cabreado – yo no tengo la culpa de que el idiota de Dean Thomas te haya dejado plantada.
- Dean fue propuesto por su superior… - dijo Harry sin mirar a nadie en especial – y como él estaba un tanto molesto porque su trabajo estaba un tanto estancado, así que aprovechó la oportunidad. – sonrió – ser parte del equipo de seguridad del ministro es un gran mérito…
- ¿Y por qué no fuiste tú, entonces? – dijo ella, a punto de llorar de rabia.
- Porque, a diferencia de tu querido DEAN – la miró – nosotros, tenemos un caso que es más importante que descubrir a unos idiotas que hacen explotar inodoros muggles… - ella abrió la boca para refutar, pero Harry no la dejó – estamos investigando el caso de un asesino serial, que ha matado a varios… - Hermione jadeó - y no podemos perder el tiempo en un estúpido viajecito… - miró a Ginny – otros pueden darse ese lujo.
- Pero no me dijo nada… - dijo ella un tanto desilusionada.
- Bueno, ese es tu problema y de tu chico – dijo Harry – yo solo digo lo que se… - miró a Ron – yo me tengo que ir…
- No Harry – dijo Hermione, y Ginny estuvo a punto de patearle la pierna – Estamos pasando un momento agradable entre amigos… quédate por favor.
- No lo creo… - dijo un tanto apagado y luego miró a Ginny – en verdad, no quiero molestar. – Ginny, ya resignada a que nada esa noche saliera como ella hubiera planeado, resopló y miró a Harry.
- Oh, rayos, déjate de idioteces… - dijo Ginny levantándose y tomando su abrigo – si vamos a ir a un sitio mágico, será mejor que nos vayamos ya – agregó – deja hacerte el pobre víctima y ven con nosotros…
- ¿En serio? – dijo con una extraña sensación de júbilo en las entrañas. Que ella bajara un poco la guardia y le diera un respiro a su guerra personal lo puso contento. Tanto, que le quitó el abrigo y galantemente la ayudó a ponérselo. Ginny un tanto azorada, solo atinó a quedarse quieta, mientras Harry le acomodaba el pelo, una vez que le colocara el pequeño abrigo – Se lo mucho que te molesta verme... – ella lo miró a los ojos – pero… - suspiró - mira, Ginny lamento lo que sucedió entre nosotros, y deseo… la verdad, es que me gustaría que en la medida de lo posible, podamos ser amigos.
- Yo no soy amiga de las personas que me tratan como basura… - dijo ella secamente – Lo siento, pero no puedo olvidar todo tan fácilmente como lo haces tú… yo, a diferencia de ti, tengo sangre en las venas – tomó el bolso – no podemos ser amigos… - él asintió – pero puedo hacer un esfuerzo esta noche, y tolerarte el tiempo necesario para que mi hermano no piense nada malo.- Y sin esperar a que él dijera nada, salió presurosa para alcanzar a sus amigos. Harry se quedó un segundo mirándola alejarse de él, con pesar. Le había hecho demasiado daño a Ginny con su actitud. Y se maldijo mentalmente por ser tan idiota en no pensar en el prójimo a la hora de hablar o actuar. Se acomodó la chaqueta y también se apresuró a alcanzar a sus amigos. Estaba seguro que no quería nada con Ginny, pero no dejaba de admitir que era una chica divertida, agradable y que no perdía nada en tratarla como amiga. Tenía a Hermione, su mejor amiga, y de seguro podría ver a Ginny con los mismos ojos que a su casi hermana. Observó simultáneamente a la novia y a la hermana de su mejor amigo. La enmarañada cabellera de Hermione, caía deslucida comparada con la cascada de fuego de Ginny, y no podía dejar pasar que la pollera de ancianita que lucía Hermione, no tenía nada que hacer contra ese tremendo mono elastizado que marcaba el culo de la pelirroja increíblemente. Suspiró, al tiempo que sacaba la llave del automóvil y dejaba entrar a sus amigos. Aunque le rompieran la cabeza, nunca iba a poder ver a Ginny como veía a Hermione. Hermione era una hermana, y Ginny era una mujer… "su mujer" aclaró su conciencia. Subió al auto y miró hacia su costado. Ginny estaba sentada con su delgada pierna demasiado cerca de la suya, y agradecía al ingeniero que puso la palanca de cambios entre ambos, porque sino, sentir el suave muslo de Ginny rozando el suyo… y allí surgió, el recuerdo de una noche, los besos… las sonrisas, las caricias… los gemidos y el movimiento ondulante de los cuerpos… y esos ojos, esos ojos castaños, esos ojos que dilatados le decían todo… y él como nunca hubiera imaginado, estaba completamente prendido de esos ojos, y que si hubiera podido, él le hubiera dado el mundo, en ese momento.. todo por seguir viendo el inmenso placer que ella sentía y que lo demostraba a través de su mirada nublada…
- ¿Vas a arrancar, o vamos a quedarnos aquí, esperando a que te decidas?
- Eh, si, vamos… carraspeó.
- No te hemos dicho a donde – dijo Ron, Harry miró a Ginny y guiñándole el ojo, sonrió
- A cualquier sitio donde no sirvan orina de gato caliente… - riendo, desaparecieron en la fría noche londinense.
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Lily estaba adormilada en el sofá de su sala favorita en la mansión de los Potter. El calor que emanaba de la chimenea había contribuido con su sueño, y James, sentado en la butaca leyendo las últimas noticias del Profeta vespertino, agradecía que su mujer tuviera un momento de paz. Bien sabía él que, durante toda la tarde y la cena principalmente, estaba inquieta y ansiosa, con respecto a esa maldita maniobra que había ideado sola, y que malditamente estaba dando frutos. Ella estaba segura, y debido a la actitud de los últimos días de su hijo, él también lo estaba, que Harry lentamente estaba cayendo en las redes del amor. Sonrió. Tenía demasiada experiencia a la hora de batallar con los sentimientos cuando una pelirroja se interponía entre lo que uno sueña con lo que tiene en frente. Desde el primer momento en que se cruzara con Lily Evans, allí, en el vagón del expreso Hogwarts, hace ya tantos años, había peleado contra esa sensación de mariposas en el estomago cuando tenía once años, y que luego fue convirtiéndose en obsesión, deseo, para terminar siendo el amor de su vida. Y había salido con otras chicas, para no tener que claudicar ante lo evidente. Que James Potter amaba a Lily Evans… no iba a aceptarlo tan fácilmente, menos frente a sus amigos. Que idiota había sido. Pelear contra el amor, era mas difícil que luchar contra diez mortífagos. Y ese día que Lily le sonriera, y le hablara sin estar insultándolo, había tocado el cielo con sus manos. Y había sucumbido. Había apostado todo por ella… y había ganado.
Harry estaba perdido si pensaba que iba a poder ganarle al amor. Pelearía como lo que era, un león de Gryffindor. Ya sabía él que su madre también había batallado contra lo que sentía por uno de los famosos merodeadores. Merlín, incluso había pensado tener una relación con Quejicus Snape, solo para molestarlo. Pero luego se había dado por vencida… y era feliz. Harry, al igual que su madre, negaría todo, se haría el indiferente un poco, pero luego caería peor. Ya había caído en la desesperación cuando se enterara lo de Dean Thomas. Sonrió. Si había sido el propio James quien sugiriera a su mujer el nombre del muchacho. Tenía una gran "reputación" como para que a Harry no le hiciera ruido que este joven saliera con Ginny Weasley. Y así lo hizo, puso toda su maquinaria de inteligencia para sacar de en medio a su rival, y ahora, estaba seguro que aunque su mente le dijera que no, todo el resto de su cuerpo se acercaría a la pelirroja. Y allí de seguro, terminaría en sus brazos. Como Remus solía decir, las pelirrojas son la kriptonita de los Potter. Un solo cabello rojo, de una determinada mujer, provocaba la más humillante debilidad.
- Quiero ir... – dijo la adormilada voz de Lily, que se desperezaba y lo miraba con rabia.
- Deja que tu hijo pelee sus propias batallas… - dijo serenamente y dejando el periódico en la mesita y acercándose a su mujer. Ella no quiso darle un espacio, molesta con su marido. Él sin decir nada, la tomó en brazos y la sentó en su regazo – ya no puedo levantarte en mis brazos… ¿estás gordita eh? – y rió.
- ¡Idiota! – dijo ella simulando molestia y luego sonrió – solo quería ver como soluciona todo Harry – refunfuñó y comenzó a darle besitos a James en el cuello haciéndolo sisear – si tu te portaras bien… quizás…
- Espera… - dijo - no voy a dejar que tomes poción multijugos para espiar a tu hijo – Ella lo mordió en el cuello y él chilló – no puedes… ¡estás embarazada!
- Si, pero podríamos usar la capa de invisibilidad y…
- La tiene Harry. – dijo sereno.
- No debiste dársela – refunfuñó.
- Pues es un legado que pasa de padres a hijos… - dijo acomodándose los anteojos.
- ¿Tengo otros dos hijos aquí, sabes? – dijo, tocándose el vientre.
- O quizás sean hijas… - dijo él sonriente.
- Serán varones… los Potter solo dan varones – dijo ella tercamente.
- Espero que no… por su salud mental espero que no- murmuró James, apoyando la boca en el cabello rojo de su mujer. Ella resopló.
- Él va a cagarla, James – dijo triste – Ella es especial para nuestro hijo. Es alegre, divertida, sabe tomarse las cosas con calma, y puede equilibrar esa locura de Harry por el orden y el deber. No es una idiota que se la pasa llorando por nada, o como esa coqueta que mientras estaba con Harry, coqueteaba con Sirius… - lo miró – y contigo también… – el negó – no creas que soy idiota.
- No lo pensé ni un minuto amor…
- Harry necesita saber que no todo es la carrera y el trabajo. Tarde o temprano va a ser jefe de aurores… - él asintió – pero Ginny no va a esperar que logre sus metas… ella tiene las suyas, y créeme, no le faltan voluntarios. Merlín, esa chica atrae a los hombres como las moscas a la miel… - James la levantó en sus brazos y sin que ella pudiera protestar, la llevaba hacia las escaleras. Lily frunció el ceño y lo miró – ¿me llevas a la cama porque crees que estoy cansada, o esto es una especie de insinuación?
- ¿Tú qué crees? – dijo dándole un sugestivo beso. Ella respondió al beso demasiado entusiasmada.
- Creo que tú sabes que cuando estoy embarazada, me pongo cachonda... – él rió.
- Y dígame señora Potter, en el caso específico suyo, que como sabemos tendrá gemelos, ¿la cachondez se duplica? – ella le palmeó el trasero.
- Se pone más salvaje la cosa… - sonrió. James apuró el paso y desaparecieron en el piso de arriba.
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Ginny no estaba pasándola mal después de todo. Al principio, cuando subió al automóvil de Harry, pensó que la noche iba a ser un total tormento, pero ahora, que estaban de lo más divertidos en la mesa de aquel bar del callejón Diagon, supuso que era un alivio que Dean Thomas no se apareciera en ese horrendo bar muggle. Estaba segura que por más que lo intentara y pusiera todo su empeño y buena voluntad, no iba a aguantar mucho a ese muchacho, y menos escucharlo ponderar sus virtudes físicas y logros académicos. Dean era lindo, pero solo para verlo. Hablar con él era un suplicio. Harry era pesado con respecto a su trabajo, pero no lo exteriorizaba al punto de vanagloriarse con sus aciertos laborales. En cambio Dean Thomas, no podía vanagloriarse con su trabajo, pero no podía dejar de hablar de su físico, de cuánto trabajaba y que no era reconocido su esfuerzo, y cuántas horas le dedicaba a su cuidado personal. Merlín, en algunos momentos de su última cita con Dean, hubiera preferido que Bellatrix Lestrange reviviera, y le aplicara la peor de las maldiciones torturadoras. Que diferente era al chico que en este momento estaba sonriendo a Hermione, mientras bebía un pequeño sorbo de cerveza de manteca. Suspiró.
Miró nuevamente a Harry. El chico era la imagen de lo correcto. No bebía como un cosaco. Seguramente su actitud tendría que ver con su personalidad responsable y apegada a las normas: no bebía en exceso simplemente porque conducía. Tan diferente a su hermano Ron, que estaba bebiendo su sexta cerveza de manteca, y no tenía miras de acabar. Aunque esa bebida no tenía tanto alcohol, Harry solo bebía de a sorbos, atento a la conversación, y demasiado divertido. Bromeaba con su hermano y con Hermione. Era algo totalmente diferente a lo que se había mostrado en el fatídico almuerzo en su casa. La miró, y ella rápidamente bajó la mirada hacia su copa. Suspiró pensando que, en algún momento de su vida, dejaría de sentir ese vértigo al estar cerca de Harry Potter. Solo cuando habían pasado esa magnífica noche en su departamento, se había sentido en igualdad con él. Fue en el momento más álgido, que él la mirara, y ella se hundiera en la profundidad de sus ojos verdes. Lo adoraba, la volvía loca, y la hería de la peor manera. Y ahora estaba allí, sentada frente a él, escuchando su conversación, y sonriendo como si entre ellos no hubiera pasado nada, cuando había pasado mucho… todo. Pero ella era la única de los involucrados que lo recordaba. El otro involucrado parecía ser víctima de un Obliviate. Parecía que para Harry nunca hubiera pasado nada. Y eso era lo más doloroso. La voz de su hermano la sacó de aquellos tristes recuerdos.
- Entonces, - dijo Ron - cuando estábamos deteniendo a ese contrabandista de pociones no avaladas por el ministerio, aparece Sirius y dice: "si tienen algún frasco de pociones para la "disfunción eréctil" pásensela a James, que anda con el amigo alicaído." – rieron - Y yo era el que más me reía, y no entendía las señas que me hacía Harry…
- Y lo que yo quería decirle era que cerrara el pico porque mi padre estaba detrás de él – más risas – pero él no lo entendió, y no solo se rió sino que acotó algo mas… – Ron se golpeó la frente – dijo que… - miró a las chicas – bueno, no es algo que pueda repetir con damas presentes – Hermione rió algo atontada por la bebida. Ginny chasqueó la lengua – basta decir que Ron estuvo asignado al archivo por tres meses…
- ¡Aun sueño con esos archivos! – resopló – nunca más tuve interés de acotar algún chiste de Sirius…
- Ahora estamos entre los mejores aurores… - dijo Harry.
- Disculpa… – dijo Ginny agachándose y simulando recoger algo del piso – creo que se te acaba de caer la humildad… - rieron. – sí, - agregó, mirándolo sonriente – es la tuya... la reconocí por los adornos de súper auror que le cosiste. – más risas.
- No soy soberbio… solo repito lo que comentan… - dijo un tanto abochornado.
- Tu padre y tu padrino…- dijo Ginny burlona.
- Sabes que soy bueno… - dijo Harry sonriente y mirándola fijamente. Ginny sintió sus mejillas arder. La mirada intensa del chico, tenía la intención de hacerle recordar lo que habían pasado juntos en la intimidad. Y Ginny siempre lo recordaría – Pero no lo dicen mis parientes, lo dice el ministro… - sonrió - y por eso nos dieron el caso más importante.
- Ustedes son muy buenos investigando – dijo Hermione, tomando la cabeza de Ron, haciéndolo girar y besándolo por toda la cara.
- Merlín, - dijo Ron sonriente – quítenle la bebida a esta mujer o va a violarme sobre la mesa – rieron.
- ¿Por qué no hablan de esa investigación que los tiene tan ocupados? – dijo Ginny, para evitar el pensamiento que tenía, ser ella la que violara a Harry sobre la mesa.
- No quiero hablar de trabajo. – Dijo Harry y a Ron casi se le cae la mandíbula – Me estoy divirtiendo mucho esta noche, para hablar de algo tan serio y peligroso.
- ¿Tu, divirtiéndote? – dijo Ron burlón – eso es algo realmente inusual… usualmente a estas alturas, la chica que te acompañara, estaría durmiendo sobre la mesa, completamente aburrida de escucharte hablar de tus misiones… - Rieron.
- Bueno… - dijo mirando a Ginny – ahora la estoy pasando súper bien… - carraspeó – y no quiero hablar de esta misión porque no es algo que se deba hablar en público… es un tanto complicada la investigación.
- Podrían iluminarnos con los puntos más relevantes – insistió Ginny. Harry resopló y dejó la cerveza en la mesa y se acomodó los anteojos. Ginny ahogó un suspiro. No había nada más sexy que ver a Harry acomodarse los anteojos. Al menos para Ginny era algo muy sexy, eso y verlo quitarse los pantalones…
- No hay nada seguro, pero el asesino al parecer sigue un patrón: llega, golpea a las víctimas, las tortura, mata y se sienta en la mesa a desayunar…
- Que siniestro… – dijo ella sin perderse una expresión de Harry. Era admirable la forma tan metódica en la que hablaba de su trabajo. Entendía su necesidad de ser el mejor, ella misma trabajaba día a día para serlo. Lo único que no compartía era que dejara de vivir en pos de un objetivo.
- Por eso Sirius lo llama el asesino Cereal… - Hermione rió, Ginny solo blanqueó los ojos. Ron se encogió de hombros y comió un bocadito con el que acompañaban las bebidas. Ginny miró a Harry. - siempre ataca en la mañana temprano, y casi la mayoría son casas de aurores…
- No sabía que… - dijo apocada – digo, el profeta nunca dice que las víctimas son aurores… - los miró – ¿todos los aurores están en peligro de ser asesinados? – dijo un tanto angustiada.
- No es asesino de aurores… - respondió. De lejos se notaba que Ginny se había alarmado por sus palabras, así que trató de tranquilizarla, pero él mismo cuando recordaba el caso se ponía frenético. – el muy cobarde no se arriesga con los aurores, solo ataca a los familiares… - suspiró – todos esas personas indefensas, no se detiene ante nadie, sean mujeres, ancianos… lo peor, es ver los cuerpos de los niños.
- Si, no hay nada más terrible que ver a los aurores, llorando por la muerte de alguno de sus hijos… o de su mujer – agregó Ron y abrazó a Hermione.
- ¿Es como un mensaje, no? – dijo Ginny – como diciendo, ahora vas a saber lo que es sufrir la pérdida de un ser querido… tal como sufrí yo - Harry al escuchar esto, casi escupe la cerveza que estaba bebiendo.
- ¿Cómo? – Ginny lo miró colorada – repite eso…
- Bueno… - carraspeó – es como que el sujeto quiere dejarles un mensaje a los aurores… yo sufrí con algo que hiciste tú, por lo tanto ahora es tu turno de sufrir…
- Harry – dijo Ron dejando la cerveza - debemos buscar a los familiares de los muertos de la batalla de Hogwarts…
- ¿La batalla de Hogwarts? – preguntó Ginny.
- Las víctimas tienen estrecha relación con gente que participó de la batalla de Hogwarts.
- O amigos, o amores… - dijo Hermione – sí, el asesino fácilmente puede ser alguien que perdió a un ser querido.
- O quizás, tratándose de una mente retorcida, el matar a familiares, o seres queridos, signifique un mero simbolismo… - dijo serena Ginny.
- ¿En qué sentido lo dices? – preguntó Harry prestando atención a lo que ella decía.
- Bueno, dices que habría participado de la batalla, por lo que es casi seguro que se trata de un mortífago… - ellos asintieron – quizás lo que perdió no es un ser querido, sino un status… una posición de poder, puede que tome la muerte de Voldemort como lo peor que le puede haber pasado… desapareciendo Voldemort su causa está perdida, todo por lo que luchó, cae en la nada. Adiós a su idealismo, a su razón de ser… su amo, su mentor muere y él desolado se avoca a la tarea de vengarlo… y hacer sufrir a los que complotaron con matar a lo que él definía como lo mejor que le puede pasar al mundo mágico…
- Es una buena hipótesis… - dijo Harry y ella se sonrojó.
- Eres tan inteligente como tu hermano mayor – dijo Ron. Ginny sonrió.
- Si, Bill… - Ron le tiró con una servilleta.
- Eso amplía el rango de búsqueda... – dijo Harry, serio y desanimado - son cientos los partidarios de Voldemort…
- Debe haber un rasgo característico en las muertes… - dijo Hermione pensativa. Ron asintió. – algo que achique el rango…
- Después de matarlas y comer el desayuno… las quema. – acotó.
- Ahí lo tienes – dijo Ginny sonriente - el tipo entiende que esa persona murió en un incendio… algo injusto, y que por eso debe pagarles con la misma moneda.
- La ley del talión – dijo Hermione – los otros la miraron sin entender – "ojo por ojo" un delito se paga con el mismo delito… una antigua civilización muggle establecía que un delito debía ser ajusticiado con algo de la misma naturaleza… si alguien mataba, se pagaba con la muerte del asesino…
- Al único que recuerdo morir en un gran incendio es a Crabbe…. – dijo Ron – y no creo que nadie haya pensado que murió injustamente… murió por pelotudo – Hermione le dio un golpe en el brazo – ¿que? Convocó fuego que el muy idiota no supo cómo detener… y murió en su propia ley.
- Es ingenuo pensar que debemos acotar el rango a los familiares de Crabbe. – dijo Harry – digo, sería muy fácil relacionarlos, y no creo.. además, Crabbe padre, murió en la batalla.
- Puede tratarse de los amigos de Crabbe – dijo Ginny – Goyle o Malfoy.
- No lo creo... Malfoy no está interesado en vengarse de nadie – dijo Harry – es mas, me pidió que intercediera por su familia en el juicio. Malfoy solo quiere olvidar y vivir en paz. – Ellos lo miraron asombrados – y Goyle… – sonrió – no tiene demasiado cerebro y es un inútil cobarde.
- O camaradas, quizás – Dijo Ron – quedaron muchos mortífagos que se salvaron de Azkaban por un pelo.
- Pero podemos ir por los amigos – dijo Harry mirando a Ginny sonriéndole. Merlín sentía esa necesidad de acercarse y darle un beso… lento, acaparador, que le hiciera entender sin palabras, que aun diciendo que no la quería a su lado, la deseaba… la deseaba como nunca había deseado a una chica. Carraspeó, y tomó un trago de cerveza de manteca, para evitar caer en la tentación. – pero no podemos avocarnos solo a Crabbe. Lamentablemente, hubo demasiados muertos en incendios en Hogwarts esa noche, sin contar con las explosiones… y no solo debemos ver la cuestión de que incendia a las victimas… también las golpea y tortura antes de matarlas… - dejó la cerveza en la mesa y observó su reloj – es tarde… - los miró – y tengo que irme.
- Sí, es tarde ya Ron…- dijo Hermione y bostezó – tengo sueño.
- Yo también tengo que levantarme temprano – la miraron – práctica de Quidditch antes del partido del domingo.
- Bueno – Llamaron al mozo para pagar – debemos partir, si quieren que los lleve… con esta charla se han abierto otras posibilidades en el caso, que quiero estudiar detenidamente
- Ay Harry, ¿te vas a poner a trabajar ahora? – preguntó su amigo.
- Si Ron… – dijo ayudando nuevamente a Ginny a ponerse el abrigo. A ella le encantó la suave e incitante caricia, apenas imperceptible, que él le hizo con la yema del dedo en la nuca. Le quitó el cabello de debajo del tapado, y la giró para abotonárselo. Hermione, la miraba sorprendida, y Ginny completamente roja, no atinó a decir nada. – no puedo perder un solo minuto ahora que tengo esta nueva hipótesis – le sonrió a Ginny, mientras le acercaba el bolso – por si no te das cuenta, aun no lo hemos atrapado. Y mientras no lo hagamos, hay gente en peligro.
- ¿Quieres que te ayude? –dijo Ron un tanto abochornado.
- No – dijo sonriente – Mañana nos reuniremos en el ministerio para investigar detenidamente. Solo voy a chequear la información que hasta ahora tenemos y ver si algunas de las ideas que las señoritas nos han aportado, tienen algún peso.
- Bueno… – dijo Ron tironeando a Hermione, para prenderle el saco, tal como Harry lo hiciera con su hermana, pero con tan mala suerte que no coincidían los botones con los ojales.
- ¿Qué estás haciendo? – dijo Hermione sorprendida.
- Tratando de ser el novio solícito que tanto rebuznas que no soy... – dijo con una sonrisa.
- Para serlo así, mejor déjalo… se vestirme sola… - dijo deshaciendo el trabajo de su novio.
- Bueno, pero no te quejas cuando te dejo en bolas…
- ¡Ron! –Chilló Hermione avergonzada. Harry y Ginny rieron – Eres…
- El amor de tu vida – y sin decir anda más, le plantó un beso. Cuando se separaron, la miró sonriente y luego desvió la mirada a su amigo.
- Gracias por querer llevarnos Harry, pero esta nena y yo, nos vamos ya…- y sin dejar despedir a Hermione, desaparecieron. Ginny sonrió ante la espontaneidad de su hermano, y cuando se dio la vuelta para salir del bar, se dio de lleno con la alta figura de Harry que sonreía hacia el lugar donde habían estado sus amigos. Y recién en ese instante ella cayó en la dolorosa e inquietante cuenta, que se habían quedado solos. Las mejillas se colorearon y bajó la cabeza.
- Yo…
- Te llevo – solo atinó a decir Harry.
- No es necesario… - Harry movió negativamente la cabeza.
- Si, lo es…
- Puedo… - Harry la interrumpió.
- ¿Aparecerte? – ella asintió – no trajiste tu varita…
- ¿Cómo…? – trató de preguntar confundida.
- ¿Cómo lo sé? – ella asintió nuevamente - No cabe en tu bolso… - dijo mirando el pequeño bolsito que colgaba de su hombro- y no creo que la lleves oculta en tu ropa – agregó bajando lentamente la mirada por todo su cuerpo. Ginny, a estas alturas, completamente acalorada por la inspección ocular que Harry le hacía, podría jurar sentir las manos del joven recorrerla entera… y el calor fue más insoportable – si es que tienes algo que ocultar – ella respiró profundamente, dándose ánimos para no sucumbir ante la tentación, y sin decir una palabra caminó a la salida. – algo que no creo… - murmuró, pero ella lo escuchó.
- No tienes por qué ser tan grosero… - dijo y esperó que Harry abriera la puerta. El frio de la noche fue agradecido por la pelirroja pues aliviaba el calor que traía encima. – y no es necesario que me lleves, puedo tomar un taxi.
- ¿A esta hora? – dijo negando con la cabeza – ni lo sueñes…
- No tengo miedo… - dijo resuelta, y caminando apresurada hacia la salida del callejón Diagon. – puedo cuidarme sola.
- ¿Sin varita? – dijo él caminando a su lado – no sé cómo harías si un loco te ataca –
- Soy absolutamente capaz de darle un golpe – dijo ella resuelta.
- Y con esa ropa, ¿si te atacan dos qué harías?
- ¿Que tiene que ver mi vestimenta?
- Que parece que quieres que te follen duro… - Ella ahogó un aullido de rabia. ¿Cómo se atrevía a criticar su forma de vestir? Ginny pensaba que era un maldito hipócrita. Toda la noche estuvo comiéndola con los ojos, ¿y ahora le parecía mal lo que llevaba puesto?
- ¿Eso crees?
- Eso parece, si te vieran unos cuantos tipos en la calle… – dijo molesto – con ese mono, se te marca tan bien el cu… - respiró profundamente – y gracias a Merlín, que con ese abrigo, no te pueden ver las te…
- Mira… – dijo deteniéndose en el muro que daba al Caldero Chorreante y lo enfrentó – primero, me visto como quiero – bufó - y segundo, tengo seis hermanos, y no necesito otro hermano más para que me cuide. – sonrió forzadamente y agregó con sarcasmo - Así que te delego de tus funciones fraternales.
- Yo no quiero ser tu hermano… -farfulló – yo quiero… - chasqueó la lengua y sin decir nada, tocó el muro y este rápidamente desapareció. Era mejor callar que seguir con ese círculo vicioso, de quiero, pero no puedo, pero igual lo hago, porque no puedo evitarlo, que había empezado desde que se encontrara con Ginny Weasley. Siguieron avanzando y pasaron apenas saludando a Hannah Abbott, una antigua compañera de colegio, por la taberna. – solo no quiero que te pase nada. Así que, aunque no te guste, te llevaré a tu casa.
- ¡Ya te dije que no es necesario!
- Déjate de estupideces, por favor – rogó Harry – no es necesario que hagas una escena… deja que te lleve… - ¿seamos amigos, si? – Ginny movió la cabeza negativamente.
- Ya te dije que solo te soporté porque estaban mis amigos presentes…
- Y te pedí que me perdonaras – dijo abriendo la puerta de su automóvil y tomándola del brazo la sentó y cerró la puerta. Ginny no pudo entender cuando en un segundo, él había determinado qué hacer con ella, y aun bajo protesta, la hubiera metido en el auto y ahora, muy seguro de sí mismo, daba la vuelta y subía – no actúo bien ante la presión… - y antes de arrancar el auto, la tomó por la nuca y la besó, bruscamente al principio, peleando ante la tensión de Ginny que con los ojos abiertos por la sorpresa, se quedó quieta, dejando los labios duros, y cerrados. Harry, le acarició suavemente la nuca, y con el otro brazo la atrajo hacia su cuerpo. Las caricias eran tan insistentes y tan arrebatadoras, al tiempo que su boca, batallaba por vencer a la suya, que Ginny suspiró y lentamente comenzó a corresponderle. Harry suavizó el agarre y la presión en los labios y dejó que ella tomara impulso. Ginny con la batalla perdida, le devolvió el beso sin premura, suavemente, y sin que el beso mismo significara una promesa de algo más íntimo para después. Y súbitamente como comenzó él se separó y arrancó el auto – ponte el cinturón de seguridad - solo agregó.
- ¿Por qué me besaste? – fue lo único que pudo decir.
- Porque quiero… - dijo y arrancó. Harry estaba sin poder creer qué maldito espíritu se apoderó de él y la había besado. Así, sin ninguna explicación, sin que hubiera un motivo. Aunque lo había. En realidad, lo hubiera hecho cuando entró a ese bar muggle y la vio sentada. Pero eso no se lo iba a decir. ¡Mierda que iba a claudicar en su empeño por sacarla de su vida! No necesitaba decirle eso. Suspiró y maldito fuera, ese suspiro fue acompañado por un suave gemido. La miró de reojo – quería besarte desde que te vi sentada en ese bar muggle… - Ginny abrió los ojos sorprendida y Harry se quiso enterrar debajo de los frenos. Merlín, desde que la conociera, ya no podía contar las veces que había actuado sin pensar, solo exteriorizaba lo que sentía… y ella lo hacía sentir muchas cosas raras, inexplicables, pero a cierto punto increíblemente lo hacían sentir eufórico. Ginny miró a Harry y este agradeció que la oscuridad del habitáculo ocultara su sonrojo.
- No puedo creerlo…
- Yo tampoco – dijo suspirando – escucha… - la miró - lamento profundamente la forma en que me comporté en casa de mis padres… lamento – ella chasqueó la lengua – no lamento lo que hicimos en mi habitación - movió la palanca de cambios y aceleró - pero si lo que dije después…
- Lamentas echarme… - dijo ella quedamente.
- Si, y decirte que no quiero volver a verte – la miró – eres una chica genial, divertida, y la paso bien contigo. Y la verdad es que yo quisiera seguir viéndote… como amigo.
- Como amigo – dijo ella serena. Qué hipócrita era ese desgraciado. Decirle que quería ser su amigo después de todo lo que habían vivido en apenas un fin de semana. luego que ella le entregara su cuerpo y él lo tomara sin reservas. – después de lo pasado, quieres ser mi amigo.
- No es que quiera que seamos mejores amigos, pero al menos tratarnos de manera cordial, los momentos en que interactuemos… - dijo algo nervioso – llamarnos por teléfono de vez en cuando y si tú quieres ir a verte jugar, salir en grupos… o cosas así.
- Cosas así… - dijo Ginny apocadamente.
- ¡Deja de responderme con cada palabra que digo! – dijo ya fastidioso. No entendía por qué estaba rebajándose para que ella le diera una oportunidad de seguir viéndola. Respiró profundamente para serenarse. No ganaba nada con molestarse. Después de todo sería un alivio para él que Ginny simplemente le dijera que no, y no la volviera a ver. Sin que se dieran cuenta estaban al frente del edificio donde vivía Ginny. Dejo el auto en marcha, pero se bajó para ayudarla a descender del rodado. Ginny no sabía que responderle. Si aceptaba su proposición, tendría que sufrir la presencia de Harry cada vez que a él se le ocurriera, y si le decía que no… bueno, eso realmente no quería decirlo, pero ella tenía su orgullo, ella no podía simplemente aceptar lo que a Harry se le ocurriera. Ella tenía dignidad… mucha o poca, pero la tenía. Suspiró al tiempo en que Harry abría la portezuela del coche. Ella se bajó y él la miró – lamento mi reacción… - Ella se arrebujó en su abrigo y luego lo miró. – ¿qué dices… aceptas mi propuesta?
- Yo… - él se acercó y le dio un tímido beso en los labios. Ella se separó rápidamente – no vuelvas a hacer eso.
- ¿Por qué no?
- Porque estoy saliendo con alguien… - se le ocurrió decir. Harry al escucharla tensó el cuerpo. – y lo respeto.
- ¿Dean, no?
- Si, estoy saliendo con Dean…
- ¿Ya son novios? – dijo sereno, aunque por dentro el monstruo echaba humo por la nariz.
- No, solo nos estamos conociendo… - dijo ella serena – pero me parece un gran chico, y creo que es…
- Un perfecto imbécil, narcisista y mujeriego – escupió.
- Un buen pretendiente – oh, él quería romper algo de la rabia.
- ¿Cuantas veces han salido para que sepas que es un gran candidato? – siseó.
- Dos… - carraspeó – dos veces…
- Y eso te da la seguridad de que es un gran candidato… ¿dos veces, que pueden decirte de una persona, solo dos citas?
- No se… - lo miró – me bastaron dos citas para darme cuenta que tu eres un perfecto idiota… - él no quiso ahondar en ese tema, así que volvió con Dean.
- ¿Sabes como apareció Dean en tu vida?
- Destino, creo…
- Destino que se llama Lily… - dijo él a punto de explotar de la rabia.
- Si, lo conocí en un almuerzo de la fundación de tu madre… - sonrió – tu madre es una gran mujer. – Harry se mordió la lengua antes de decirle realmente lo que pensaba de su madre.
- Si, mi madre… la gran samaritana…
- No la tomes con tu madre… lo que eres, tu madre no tiene la culpa.
- ¿Y que soy, según tu?
- Un maldito obsesivo… - caminó hacia la puerta.
- Ginny… - dijo y maldijo ese tono de suplica con que le salió la voz.
- No te molestes… puedo abrir la puerta sola – lo miró – Lo siento, pero no creo que sea buena idea que sigamos viéndonos… - bajó la cabeza – tu tienes tu vida, yo tengo la mía, no concuerdan, por lo tanto no debemos forzar algo que no… que no puede ser.
- Solo quiero ser tu amigo…
- Pero yo no – dijo ella mirándolo a los ojos. Los ojos de Harry casi se le salen por la sorpresiva declaración - no hagas como si no te dieras cuenta. – agregó mortificada – me gustas… me gustas mucho – bajó la mirada – no creo poder ser tu amiga – abrió la puerta. - Adiós Harry.
- Ginny… - ella lo miró – en verdad, lo siento.
- Créeme… – dijo aguantando las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos – yo también lo siento – y sin decir más desapareció dentro del edificio. Harry se quedó allí, parado mirando hacia donde hace dos segundos la pelirroja más linda que pudiera conocer, había estado diciéndole que él le gustaba.
- Eres un pedazo de imbécil… - dijo golpeándose la frente – ¡que digo, eres el pelotudo más pelotudo que puede existir en el universo! – agregó – ¡Eres tan, pero tan pelotudo, que si te inscribieras en una carrera de pelotudos, llegarías segundo por pelotudo! – miró hacia arriba, hacia una ventana imaginaria de un piso determinado – que voy a hacer contigo pelirroja. - bajó la mirada – tu también me gustas… - sonrió. Era absurdo querer evitarlo. Ella le gustaba mucho, demasiado. – ¡y maldito fuera ese idiota de Dean si va a ganarte! – giró para dirigirse hacia su auto, y luego volvió mirar hacia la ventana – ¡no voy a dejar que ese idiota me gane! ¿escuchaste? ¡Como que me llamo Harry Potter!
Sin decir nada más, subió a su auto. Si, esta noche no fue lo que realmente esperaba. La pelirroja era un hueso duro de roer. No quería tener una relación con Ginny que acabara en el altar. Podía tener una relación con ella sin que implicara un compromiso a largo plazo. Después de todo eran jóvenes, ella estaba en la cresta de la ola de su exitosa carrera de jugadora de Quidditch, y ser elegida para jugar en la selección. Él también tenía sus metas.
Si, sería difícil convencer a Ginny, pero él contaba con un as bajo la manga… era Harry Potter. Sonrió y golpeó el volante dándose ánimos. Pudo con Voldemort; se graduó en la academia de aurores con honores, debido a su inteligencia y a su capacidad para resolver los más intrincados casos. El que ella lo aceptase, quizás no sea la más fácil de las tareas. Pero él estaba dispuesto a todo, con tal de lograr su objetivo. Antes de arrancar el auto tomó su teléfono y marcó la tecla del contacto directo. Esperó unos segundos y alguien contestó.
- Hola mamá… - esperó que contestara – perdona que te llame a esta hora… ¿estabas durmiendo? – suspiró - ¿Mamá, podría ir a verte mañana? – dijo un tanto nervioso. Tenía inteligencia, pero también sabía cuándo necesitaba de una mano experta en el tema de las relaciones. Respiró profundamente - tengo un problema y necesito de tu ayuda…
Nota de la autora:
Y bien amigos, eso es todo por hoy. Espero sus comentarios, que siempre son buenos para saber si la cosa va bien, o debo reconsiderar algunos aspectos.
No crean que cuando Ron dice "Bielomierda", me refiero con ese calificativo al país. No, solo es porque en la capacidad interpretativa de Ron, es muy difícil que se acuerde de ese nombre. Agradezcan que al pobre no le escribí Kazajstán! Je je.
Gracias a todas por el aguante y creo que para el fin de semana, o el lunes estaré actualizando LQNF… planeo actualizar al menos una vez por semana, alternando las historias, para que no se me haga mas difícil. Pero bueno, eso es solo un deseo. Que se haga realidad, es algo que solo el destino lo puede saber.
Gracias y hasta luego. Abrí una nueva cuenta del facebook "Solo Anatripotter" si quieren contactarme por ahí, todo Ok. También vía twitter "anatripotter" y si alguno tiene nickname en Pottermore, mándenmelo por esas redes, así les envío la solicitud de amistad!
See you!
