Atravesar la pared que diferenciaba la frontera entre las dimensiones, requería un enorme poder mágico, algo que solamente debían de haber tenido un puñado de hechiceros a lo largo de la historia, uno de los cuales había sido Albus Dumbledore, solo el había preparado un plan tan desesperado como aquel, ella se daba cuenta que en los cálculos de aquel hombre ella solamente contaba como una especie de plan de reserva, pero ese no era el momento adecuado para preocuparse por su orgullo.
Los elfos domésticos habían sido una agradable compañía, y en realidad le daba mucha tristeza despedirse de ellos, pero le era imposible llevarlos a todos, y de todas maneras ellos no tenían deseos de seguirla.
—Usted es la única hechicera a la que nosotros podríamos seguir, pero nuestro tiempo con los hechiceros se a acabado, en tiempos antiguos surgimos de la tierra, y es hora de que nosotros regresemos, cuando usted se marche, sellaremos las salidas y continuaremos hacia abajo.
— ¿Podrán sobrevivir? —honestamente ´preocupada.
—No somos la primera especie que lo hace, la magia que emana de los movimientos de las placas continentales es enorme, y quien sabe, tal vez un día dentro de algunos siglos volvamos a salir a la superficie como una especie diferente, pero eso solo el futuro lo dirá—el anciano elfo parecía mucho más preparado que sus compañeros, muchos aun deseaban regresar a servir a alguna casa de magos, pero él tenía razón, lo mejor para ellos seria que dejaran el mundo de la superficie.
Después de haber platicado con el líder de los elfos, decidió despedirse de la pequeña elfina que la había estado sirviendo. Antes Hermione no había entendido realmente la amistad que habían tenido Harry y Dobby, pero con esa pequeña había tenido una relación especial, realmente lamentaría separarse de ella. Pero no tenia opción, lo mejor para ella seria permanecer con su pueblo, , además de que si no sabía que efectos tendría en una hechicera mucho menos sabría como resultaría todo para una elfina.
Según lo que había comprendido Hermione sobre los estudios del profesor Dumbledore, entraría a una realidad lo más parecida posible, con personas iguales a la que ella conocía solamente que con ligeras diferencias, no comprendía lo que quería decir ligeras diferencias, pero esperaba que realmente fueran ligeras, el lugar al que llegaría seria decidido por su propia mente, si pensaba mucho en si misma lo más probable es que aparecería en donde fuera que su contraparte de ese mundo estuviera, aunque obviamente no sabía si ella sería una aliada o una enemiga, o si quiera si hubiera nacido, pero de todas maneras era su mejor opción.
El problema era que ella no terminaba de comprender toda la investigación de su antiguo profesor, no comprendía cómo podría enviar a un ser vivo y mucho menos a uno consiente de si mismo atreves del portal, seguramente él había encontrado una manera para estabilizar el portal, pero ella no lo había comprendido, así que tuvo que improvisar, fue gracias a aquel extraño libro de magia negra que encontró el modo de hacerlo, se convertiría ella misma en un djinn, dejando atrás su cuerpo para pasar solamente como espíritu, mientras no se ligara a ningún objeto físico podría mantener su independencia, como solo quedaría en espíritu, lo más seguro es que tendría que poseer algún animal para poder mantenerse con vida, no pudo evitar ver la similitud que existía con el método que había utilizado Voldemort para mantenerse con vida, la única diferencia era que ella mantenía su alma entera y que solamente se sacrificaría a si misma así que no tendría que lastimarla.
El ritual era complicado, a pesar de que ella había intentado simplificarlo, tardo días enteros en terminarlo, pero al final lo había logrado, había dibujado runas mágicas en las cuatro paredes de una habitación totalmente vacío, además de otras tantas en el suelo y en el techo, cuando los inicio iluminaron la sala subterránea como si fuera medio día. Lo primero que hiso fue enviar el libro que había preparado, una especie de prueba para ver la estabilidad del portal, la cual en apariencia había sido un éxito, cuando por fin decidió atravesarlo ella misma se quito su túnica y las vendas que habían cubierto so destrozado cuerpo, solo le estorbaría en el paso de mundos. Primero sintió una enorme concentración de poder reuniéndose en su cuerpo, hasta el límite en el cual su cuerpo se empezó a disolver en el aire.
En sus pensamientos había intentado mantener una imagen clara de ella misma, pero no se podía concentrar, estaba tan nerviosa por todo lo que estaba pasando, sobre todo porque existía algo en lo que había estado intentando evitar pensar, si existía una contraparte suya en ese mundo, seguramente existiría una contraparte de Harry, no sabía cómo reaccionaría al verlo de nuevo, lo besaría, o lo atacaría por verlo con otra, o incluso tal vez ni siquiera podría reconocerlo.
En cierto momento se dio cuenta de que ya no era lo que había sido una vez, su cuerpo ya había desaparecido, ahora solamente era un ente sin forma, la verdad es que hasta ese momento el viaje había sido relativamente tranquilo, pero de pronto algo paso, fue como si la jalaran, aprisionada cambio de rumbo, cuando sintió que por fin se había detenido, pudo ver cadenas que la aprisionaban intentando darle forma, no supo de donde provenían dichas cadenas, y mucho menos supo de donde venia un fuerte sentimiento que empezó a inundarla, al principio no supo definirlo, pero pronto supo de lo que se trataba, era amor, era inmenso e incontrolable, aunque ni siquiera sabía hacia quien lo sentía, Cuando por fin sintió que de nuevo tenía una forma física, abrió los ojos, para encontrarse la persona a la que más había querido, y que ahora casi sentía un amor enfermizo. Tenía el mismo aspecto que poseía cuando ella lo había conocido en el tren a Hogwarts. Su corazón casi había explotado al verlo, sus emociones era demasiado fuertes, sabía que no debía de hacerlo, pero era demasiado para ella, con un par de pasos termino con la distancia que los separaba para luego agacharse y besarlo en la boca, Harry solo le llegaba al pecho y era obvio que era solo un niño, pero no lo podía evitar. Hasta que todo termino de golpe, alguien los había separado con algún hechizo. Tan rápido como había llegado, también pudo recuperar el control sobre si misma, aunque aun sentía lo mismo por ese niño que de pronto se había convertido en el centro de su vida.
—Me llamo Harry J. Potter, quiero darte la bienvenida.
—Soy su djinniyeh, y le declaro mi más absoluta lealtad—hace una profunda reverencia de respeto.
No sabía de dónde provenía esa información, pero supo que era lo que esperaban de ella.
—Una djinniyeh es la versión femenina de los djinns—dice la profesora Ariana—, se podría decir que se trata de una ninfa de medio oriente, no exactamente, pero en apariencia son muy parecidas.
Hermione no comprendía exactamente qué estaba pasando, pero algo le decía que le debía lealtad a Harry.
—No es el primer familiar con forma humana que es convocado, de hecho debe de haber un puñado en el castillo—dice Ariana.
—Tienes razón pero son de los últimos años, y lo lograron con mucho esfuerzo, esto será un verdadero escándalo—dice McGonagall.
La discusión entre ambas profesoras era extraña para Hermione, pues había estado demasiado concentrada en admirar a Harry, e intentando ocultar la sorpresa que le invadió al ver a Ron y a Minerva vivos de nuevo, por eso no es de extrañar que ni siquiera hubiera notado su nueva apariencia. Fue algo realmente difícil para ella refrenar el grito de sorpresa al verse de nuevo, estaba de infarto, ni en su mejor día se había visto así, además de que estaba casi desnuda.
—No te preocupes tanto, Minerva, si le conseguimos algo de ropa llamara menos la atención.
—Disculpe mi señor ¿me podría decir que hago aquí? —estaba harta de no entender que estaba pasando, así que decidió empezar a hacer algunas preguntas, aunque en su mente había pensado formular de una manera diferente la frase, cuando salió por su boca se había expresado de esa manera.
—Supongo que esto es tan confuso para ti—dice Harry—, ¿conoces lo que es el familiar de un hechicero?
Ahora comprendía un poco.
— ¿Yo soy su familiar, mi señor?
—Eso diría, espero que no sufrieras con el proceso.
—Claro que no mi señor, estoy muy contenta por estar aquí—a pesar de todo era muy sincera con lo que decía.
Toda la situación le estaba causando mucha gracia a Ariana, aunque Minerva estaba a punto de sufrir un aneurisma.
—El chico que no podía invocar un familiar, al final resulta que invoca uno de nivel cinco, si eso no es una broma del destino, no sé lo que sea—dice riendo.
—Esto es grave, no podemos tomarlo tan a la ligera.
—Te estás ahogando en un vaso con agua, Minerva.
—No puede andar semidesnuda por el castillo—continua Minerva con su lista de quejas.
—Supongo que tienes razón, tendríamos muchas quejas de los padres de familia—dice Ariana, después de tomarse un momento para meditarlo—¿crees que tengamos un uniforme de su tala en algún lugar?
—Eso solo alargaría el problema, no tenemos manera de justificar que una adulta siga siendo alumna y que duerma en el dormitorio de primer año.
No fue sino hasta que vio que Harry estaba de acuerdo con las profesoras, que la información le llego automáticamente a su mente. Al concentrarse logro cambiar sus propias ropas, o más bien la consiguió pues antes difícilmente se le podía considerar vestida. La ropa que consiguió no era la que Hermione había pedido, era como cuando intentaba hablar, su cuerpo reaccionaba de una manera establecida, siguiendo unas normas que aun no comprendía. Se trataba de un vestido negro con detalles en blanco, por donde mirara y de hecho en cuanto mas miraba se deba cuenta que estaba disfrazada de sirvienta francesa, pero no de esas antiguas, sino una versión bastante moderna, seguramente no había ninguna mansión una empelada vistiendo así, aunque tampoco era tan exagerado como se podía esperar, era más como mesera de un restaurante. La falda le llegaba poco por encima de la rodilla y estaba muy esponjada, con medias negras y zapatos altos, completado por un delantal blanco y la cofia clásica. Lo único de su apariencia que había permanecido eran sus brazaletes—grilletes de oro.
— ¿Le parece bien, mi señor? —pregunta Hermione.
—Muy buen trabajo—le felicita entusiasmado.
—Supongo que es mejor que antes—dice McGonagall, mientras que le había aparecido un tic nervioso en su ceja derecha.
—Sin lugar a dudas ya estas mas vestida—dice Ariana intentando ocultar la risa que le causaba toda la situación.
— ¿Estás de acuerdo con esto? —dice McGonagall.
—Yo no veo ningún problema, pero creo que con esto la clase ya ha terminado, lo mejor es que regresen a su torre, aun les quedan un par de días de vacaciones antes de que regresen los demás alumnos, porque no van y descansan, se lo tienen bien merecido.
Harry y Ron estaban de acuerdo, pues realmente poco habían aprovechado sus vacaciones. Cuando ambas profesoras se quedaron en el gimnasio, continuaron hablando sobre el recientemente invocado familiar.
—Esto le traerá problemas a Harry—dice McGonagall.
—Ya lo se, pero ¿Qué podemos hacer?, ya sabes que es imposible romper el contrato de un familiar.
—De todas maneras un familiar nivel cinco, puede exigir demasiado poder para alguien de la edad de Harry.
—En algo Albus tiene razón, cualquiera que sea el camino que tome el chico, será muy interesante.
— ¿Es que todos los Dumbledore tienen que ser así de manipuladores? —exasperada.
—Mi hermano es el titiritero, yo solo me limito a observar como transcurren los acontecimientos—sonriendo.
—Creo que lo mejor que podemos hacer es informar a la doctora, si su salud se deteriora tiene que estar preparada—ignorando a su amiga, a final de cuentas ya estaba acostumbrada al extraño humor de Ariana.
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Se sintió bastante impresionada cuando se dio cuenta que podía volar, o al menos podía flotar, lo cual era realmente sorprendente, mientras caminaban por los pasillos un par de pasos atrás de los dos niños, se dio cuenta que durante el último pasillo había estado caminando varios centímetros por encima del suelo, controlándose volvió a recuperar el contacto con el piso. No era extraño que no lo hubiera notado pues había estado tan abstraída en la sensación de nostalgia, era como si hubiera vuelto a tener once años de nuevo.
—Había olvidado algo—dice Harry de pronto—, realmente lo siento, ni siquiera te he preguntado tu nombre.
Era obvio que se dirigía a Hermione, pero algo le impidió decirle su verdadero nombre, como cuando recibió información de lo que era ser un familiar, supo que ahora su nombre no tenía ningún significado, de todas maneras eso se adaptaba muy bien a sus planes, pues si se enteraban de quien era realmente se pondría en peligro a sí misma y a su contraparte de ese mundo, no sabía que tanto se podía alejar de Harry (sin ponerse a llorar de tristeza), pero de todas maneras supo que era lo que debía de decir.
—Yo no tengo nombre, mi señor debe darme uno—le contesta con el mismo tono que le salía inconscientemente.
—Pensé que al ser adulta tendrías ya uno, pero no importa ya se me ocurrirá alguno…
Harry iba a decir otra cosa pero fueron interrumpidos por lo que Hermione pudo definir como un oso.
— ¿Por qué no me despertaste?, ¿peleaste? ¿Habrá mas peleas?...
Para sorpresa de Hermione el oso tenia vos de una chica de unos diez años o tal vez menos, pero sobre todo pudo ver que estaba ansiosa por pelear. Por lo que pudo ver, Harry no entendía lo que estaba diciendo.
— ¿Soy la única que la escucha hablar?
—Tienes razón, lo vimos en las clases, los familiares solo pueden hablar con sus dueños y con los otros familiares, pero cuando llegan al nivel cinco pueden hablar con otras personas.
Eso explicaba lo que estaba pasando, lo que no explico fue la extraña personalidad de la osa, porque lo primero que hiso cuando la conoció fue retarla a una lucha. Lo bueno fue que cuando se negó a hacerlo pudieron continuar caminando. Era obvio que apenas estaba empezando a ver los cambios que existían entre ambos mundos.
—Pues aquí es donde vivimos, no se me ocurre otra cosa que decir mas que bienvenida—dice Harry al entrar al dormitorio.
Era un poco más grande de lo que recordaba que era el dormitorio de los chicos, la más grande diferencia era que tenía su baño privado, además de que a lado de cada cama había una sesta que aprecia adecuada para que una mascota durmiera. Durante el trayecto, la joven familiar estuvo pensando en las diferencias que podía percibir, dejando de lado la existencia de los familiares, percibió que el castillo era mucho mas grande que antes, lo cual ya era decir bastante, lo que no era tan fácil de percibir pero que encontró muy significativo fueron los cambios que había en sus antiguos amigos, físicamente eran casi idénticos, pero era en los detalles donde encontraba las diferencias, sobre todo para alguien que los había conocido tanto como ella.
Ella lo había querido como a un hermano, pero siempre supo que tenia problemas en su carácter, que nunca le permitieron crecer ni madurar, aunque tampoco había tenido suficiente tiempo en su vida para lograrlo, simplemente había muerto demasiado pronto, pero ahora esa oscuridad interna parecía haber desaparecido, el Ron de este mundo tenia una sinceridad y seguridad en sí mismo, que el de su mundo nunca había tenido, lo malo era que esa misma oscuridad parecía haberse marchado junto con su prudencia y sentido común. Por su parte Harry se veía un poco mas diferente, para iniciar parecía un más delgado que cuando lo conoció, lo cual no podía ser sano de ninguna manera (tendría que vigilar su alimentación de ahora en adelante), al igual que pudo ver los cambios en la personalidad de Ron, también pudo sus cambios, antes era más reflexivo pero ahora parecía malicioso y con una actitud vigilante, como si siempre estuviera preparado para escapar. A pesar de lo sorprendida que se encontraba con sus amigos, también le daba curiosidad ella misma y los cambios que había sufrido por el cambio de dimensión, no tanto por su nueva apariencia (que de por si era impresionante, sobre todo después de vivir como una especie de momia viviente), sino sus poderes y sentimientos, claro que tendría que tomarse su tiempo para explorar a fondo su nuevo cuerpo, por ejemplo estaba casi segura de que ya no podía usar una varita mágica, pero a cambio tenia ciertas habilidades nuevas, como la de flotar en el aire, lo cual para alguien que le temía a las alturas no parecía un buen trato, pero hasta donde podía sentir, lograba medir las corrientes de aire como si fuera algún tipo de ave. Mientras que sus sentimientos se mostraban tan fácilmente controlables como lo era un vendaval, no sabía en donde terminaba lo que sentía por su antiguo amante, lo cual era ciertamente fuerte, y por el otro lado donde iniciaba el vinculo de familiar que ahora vivía en ambos.
—La canasta es muy pequeña para ti, peo por suerte tenemos una cama libre—dice Harry.
Por un instante experimento cierta desazón, pues hubiera preferido dormir con él en su cama, pero rápidamente recupero el sentido común, dándose cuenta que debería ser ella la que marcara la distancia, pero lo que decía su mente y lo que le decía su corazón era muy diferente.
— ¿Solo nosotros cuatro dormiremos en esta habitación, mi señor? —pregunta intentando conseguir más información.
—Solo por un par de días, cuando se acaben las vacaciones regresaran nuestros amigos Neville y Hermione, junto con sus familiares.
— ¿Una chica duerme con ustedes? —eso realmente la sorprendió, pues en su antiguo mundo los profesores eran muy cuidadosos con ese tipo de cosas, la sorpresa fue a penas suficiente como para opacar el latido de celos que sintió, algo muy irracional, sobre todo considerando que lo sintió contra sí misma.
—Es un poco extraño en primer año que se haga de esa manera, pero nuestra amiga la pasaba muy mal con sus antiguas compañeras, así que se termino mudando con nosotros.
Ella entendía bien a lo que se refería, desde que había llegado al colegio se había llevado muy mal con sus compañeras de habitación, sobre todo durante sus primeros años, luego habían aprendido a sobrellevarse mutuamente, pero ciertamente le hubiera gustado que en su realidad se hubiera podido hacer algo así, hubiera sido muy bueno para ella haber compartido dormitorio con sus amigos, de hecho en muchas noches en las que había sido ignorada y casi hasta repudiada por sus compañeras había soñado en irse con ellos.
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Durante los siguientes dos días, Harry no sabía muy bien cómo comportarse, era muy agradable que alguien se preocupara por él, pero el modo en el que la chica lo miraba podía llegar a ser un tanto incomodo, bien sabía que su amigo se había tragado más de una burla al respecto, también sabía que cuando se reanudaran las clases esto empeoraría. El era de los que les gustaba pasar desapercibido y Hermione era como un anuncio luminoso tamaño humano, pero esto no debe entenderse como un signo de rechazo hacia ella, ni nada por el estilo, solo que se daba cuenta que tenía un problema y tendría que solucionarlo.
Uno de sus primeros deberes como maestro de un familiar era darle un nombre adecuado.
—Ella se llama Tyra—dice Ron, refiriéndose a su oso, quien parada en sus patas traseras asintió apoyando a su maestro, incluso se las ingenio para parecer satisfecha por su propio nombre—, ¿recuerdas como se lo di?
Claro que lo recordaba le quiso dar una mescla de nombres de guerreros antiguos tan largo que se termino confundiendo el mismo, según se acordaba la oso de Ron empezó a repetir el nombre de Tyra alegre y satisfecha de sí misma, aparentemente había escogido dos silabas al azar y las había juntado para formar su nombre.
—No me cabe duda de que tu haces las cosas a tu manera, Ron—después de considerarlo un momento—, pero de todas maneras creo que ya tengo un buen nombre, lo había considerado por si era algún tipo de ave y como tu elemento aparentemente es el viento, sigue siendo válido ¿Qué te parece Hedwing?
—Me parece muy buen nombre, mi señor, se lo agradezco—muy seria le contesta.
— ¿Te podemos decir Wing? —preguntan Ron y Tyra al mismo tiempo, al parecer a ambos les parecía un nombre muy largo.
—Si mi señor lo permite.
—Claro, como prefieras, Wing.
Ahora tenía un nuevo nombre, después de lo mucho que sus padres habían pensado y repensado en cómo llamar a su única hija, ahora ella lo cambiaba por el de una mascota, y lo más curioso del asunto es que ella no podía estar más contenta.
—A Fred y George les va a dar algo cuando la vean, luego de fastidiarte tanto por no tener un familiar vas e invocas un familiar de nivel cinco, ya quiero ver sus caras—dice Ron riendo.
Ante el mero hecho de escuchar que alguien le fastidiaba la existencia a Harry, sintió un chispazo de ira que a duras penas pudo controlar.
—Supongo que tienes razón, será bastante divertido, pero a largo plazo creo que será un problema, si nuestras sospechas de que son cazadores de familiares sea cierta, no creo que la dejen en paz.
—Tienes razón, yo no tengo nada en contra de una buena lucha, pero ellos nunca luchan limpio.
—Pienso igual, al menos de momento no quiero meter a Wing en problemas.
Harry y Ron continuaron discutiendo hasta entrada la noche pero el sueño acumulado les termino cobrado factura, pues durante los últimos días habían estado estudiando para las invocaciones, así que pronto se vistieron con sus piyamas y se dispusieron a dormir. Hermione por su parte recupero lo que parecía ser ahora su apariencia normal y se acostó en la cama libre. Mientras esperaba a que los dos chicos se durmieran se quedo observándolos durante unos minutos, Tyra se había recostado en su canasta y se veía muy como da, por un momento al ver la canasta a lado de la cama de Harry, se sintió tentada a usarla, pero su mente racional se lo impidió. Cuando al fin pensó que se habían quedado dormidos, salió del dormitorio, flotando un par de centímetros sobre el suelo para evitar hacer cualquier ruido, lo primero que quiso averiguar era sobre sus sospechas con las varitas mágicas, para lo cual tomo prestada la varita de Harry, pero desde el momento en que la tomo supo que no funcionaria, no sintió la usual descarga de magia, de todas maneras intento un hechizo muy sencillo, pero fue inútil, así que prefirió regresarla a su lugar.
El no poder usar su magia seria una desventaja impresionante, por más que pudiera hacer otras cosas, tendría que practicar mucho para no convertirse en una carga para sus compañeros. Lo bueno era que sus conocimientos seguían intactos, así que podría continuar preparando todas las pociones que conocía. Mientras caminaba por los solitarios pasillos del castillo, que recordó que aún le quedaba otra habilidad por explorar, no era demasiado extraño que la hubiera olvidado, pues a final de cuentas ella realmente nunca lo había hecho, se trataba de la animagia, en su cerebro estaba toda la información para lograrla, cortesía del último regalo de su mentora. Convertirse en una gata no parecía algo extraordinariamente útil en un combate, pero para investigar cosas resultaba casi hecho a la medida. Ella comprendía bien los peligros intrínsecos de dicho procedimiento, pero estaba totalmente convencida de lograrlo, pero de todas maneras prefirió hacerlo poco a poco, cuando al fin termina se da cuenta que las cosas no habían salido como ella había pensado, lo cual parecía una nueva constante en su vida. En lugar de ser un gato se había convertido en una lechuza, en una completamente blanca por cierto, ahora el nombre que recientemente había recibido parecía mucho más adecuado que antes.
Intentar volar fue seguramente la cosa más difícil que alguna vez hubiera intentado hacer, por suerte gracias a su nueva habilidad para flotar pudo imitar al menos parcialmente el vuelo, pero ni siquiera había llegado a los dos metros, tendría que seguir practicando pero de momento seguramente podría interpretar el papel.
Ella también era muy consciente del problema del que habían estado discutiendo Harry y Ron, claro que aun no sabía lo que era un cazador de familiares a cabalidad, pero tampoco es que fuera demasiado complicado imaginarse de que no se trataba de algo bueno. Para cualquier plan que pudiera desarrollar, lo mejor sería intentar no llamar demasiado la atención, y siendo realista, una bailarina exótica caminando por los pasillos en medio de una multitud de adolecentes en pleno desarrollo, lo último que lograría seria pasar desapercibida. A la mañana siguiente le preguntaría a Harry sobre su idea de disfraz, y si era tan reservado como el Harry de su propio mundo, lo más probable es que estuviera de acuerdo con ella.
Si quería tener éxito en su misión tendría que armarse de mucha paciencia, tenía que identificar la mayor cantidad de diferencias y similitudes entre ambas realidades, y no podía ir con Harry y simplemente preguntarle ¿eres el niño que vivió?, existían demasiadas variables tal vez Voldemort ni siquiera había nacido, o incluso podría ser un tipo normal con hijos y un hipoteca, pero de algo si estaba segura, mientras se mantuviera cerca de Harry, estaría en el ojo del huracán, era más un presentimiento que otra cosa, pero eso no tenía ninguna importancia.
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Las vacaciones de Hermione habían sido tan decepcionantes como ella se había imaginado que seria, se había pasado dos semanas en casa con el servicio, sus padres se habían ido de a Francia a un simposio medico, de todas maneras cuando estaban en casa, se la pasaban casi todo el tiempo en el hospital, uno que por cierto era propiedad de la familia.
Desde que había nacido Hermione había tenido su vida planeada por sus padres, desde que aprendió a caminar la metieron a clases particulares, un preescolar y una primaria privadas de primer nivel, las cuales la llevarían a una educación superior privilegiada para finalizar en la mejor facultad de medicina del país, para terminar haciéndose cargo del hospital cuando sus padres se retiraran. Para complementar su educación la habían hecho practicar deporte, sus padres también habían decidido a que disciplina se dedicaría, por suerte a ella si le había gustado la gimnasia. Pero todo cambio el día en que se enteraron que la magia existía, fue la primera vez en que sus padres habían dudado en su educación, la mera perspectiva de tener a una hechicera trabajando en su hospital ponía todo en perspectiva. Lo que no les había gustado había sido el contrato de confidencialidad que habían tenido que firmar, pero aun así lo habían permitido. Hermione había asistido a aquella reunión entre la profesora McGonagall en la oficina de su padre, era la primera vez que lo veía en más de dos meses.
Hermione no quería caer en el cliché de la pobre niña rica, sobre todo porque no encajaba con las otras niñas ricas, que siempre la habían molestado en el colegio, en lugar de haberse convertido en la típica niña malcriada, se convirtió en la come libros del colegio.
Mientras estuvo de vacaciones sola en casa tuvo tiempo suficiente como para pensar sobre su nueva escuela, lo primero que tuvo claro es que le daba miedo ir al colegio, antes nunca lo había sentido, había sentido muchas cosas, hasta hace poco hubiera dicho que hasta miedo pero ahora sabía lo que realmente era el miedo, en el nuevo colegio había secuestros y era imposible olvidar a los cazadores de familiares, el mero hecho de imaginar que mataran a Crookshanks la aterrorizaba.
—Eres poderosa, maestra, no deberías de temer al futuro.
Aunque todos pensaban que su mascota era un simple gato, no era así, se trataba de su familiar, y como todos los hechiceros sabían, los familiares eran consientes y podían hablar, el suyo en particular tenia la voz de un chico, hablaba de manera pausada y tranquila, como la de un gato un tanto perezoso.
—Podríamos dejar el colegio e irnos al internado, no creo que sea ningún problema, Simplemente podríamos seguir con una vida tranquila.
— ¿No extrañas a los chicos?
—Claro que los extraño, pero…
—Comprendo, soy un gato y me gusta la vida tranquila, pero tu no eres una gata, así que te recomiendo que lo reconsideres—antes de regresar a dormir.
Ella quería algo especial en la vida, tal vez solo tuviera once años pero se daba cuenta que si cambiaba el rumbo de su vida, desde su limitada visión logro vislumbrar dos caminos muy claros en su futuro, uno seguro pero monótono y otro peligroso pero en cambio intenso, mientras viajaba en tren seguía convencida de que había tomado la decisión correcta.
Mientras viajaban de regreso hacia el colegio, le toco compartir vagón con chicos que no conocía, pero por suerte en último momento su amigo Neville se les unió, aunque eso sería simplificarlo pues la primera que entro fue la salamandra e fuego de su amigo.
— ¿Has visto a Treva? —dice Neville desde la puerta.
—Llego hace poco ¿Cómo es posible que se pierdan? —se burla un poco de su amigo.
Aparentemente muchos familiares desarrollaban características de sus maestros, como Tyra y Ron, quienes tenían un ansia de aventura muy característico de ellos, o Treva y Neville que eran igual de despistados, de hecho se preguntaba en que se parecerían ella y Crookshanks. Ya más tranquilo después de encontrar a su familiar, Neville levanta a Treva del suelo, desde donde había estado platicando con Crookshanks, Hermione solo había entendido la mitad de la conversación, pues solo entendía lo que su familiar decía.
— ¿Cómo estuvieron tus vacaciones? —pregunta el chico.
—Aburridas, mis padres olvidaron que iría durante las vacaciones—sin mostrar sus verdaderos sentimientos al respecto.
—Mi padre tampoco estuvo en navidad, lo enviaron a una misión.
—Comprendo.
—Me alegra que hallas regresado.
— ¿Pensaste que no lo haría?
—Según me dijo mi abuela, las primeras vacaciones fuera del colegio son como una prueba de fuego, para saber si los estudiantes están listos para enfrentar los obstáculos con los que cuenta el colegio.
—No te negare que lo considere, pero estoy convencida de que estoy en el lugar adecuado.
—Me alegra escuchar eso ¿Tu como crees que les allá ido a Harry y Ron en el castillo?
—No lo sé, ojala no se hayan metido en muchos problemas—le contesto ella, mostrando preocupación sincera.
—Lo que a mí más me preocupa es el asunto del familiar de Harry—dice Neville.
— ¿Por qué? —sin entender.
—No tener un familiar conlleva un fuerte prejuicio, antes de invocar a Treva yo pensaba que sería incapaz de lograrlo, mis parientes también lo pensaban, es un paso por encima de ser un squib.
—Yo creo que Harry ya lo logro, la última vez que lo vi me dijo que les daría un curso intensivo en vacaciones, seguro que todo salió bien.
Más que sentirlo era lo que deseaba, sentía mucho cariño por sus amigos, sobre todo porque eran los primeros que la buscaban por ella y no por el dinero de sus padres. Tal vez fuera demasiado pronto para pensar en esas cosas, pero le preocupaba el momento en el que los chicos descubrieran a las chicas, ¿sabrían escoger adecuadamente?, o se enamorarían de chicas como con las que había compartido dormitorio, con mas ambición que escrúpulos, no es que ella fuera egoísta y quisiera que siempre estuvieran con ella, sino que si ellos la protegían a ella, se aseguraría de protegerlos a ellos también.
Al llegar a la estación, hicieron el recorrido hasta el castillo en carruajes impulsados por magia, aparentemente el paseo por el lago era una experiencia única.
Para sorpresa de Hermione y Neville, se encontraron con sus compañeros de dormitorio en la entrada del castillo, algo que considerando la cantidad de alumnos que estaban llegando en ese momento fue impresionante. Tal vez solo llevaran unos meses de conocerse pero las experiencias que habían vivido juntos los había unido mucho. La imagen de la lechuza posada en el hombro de Harry alegro a sus dos amigos.
—Te felicito Harry, yo sabía que solo necesitaban concentrarte para lograrlo—le dice Hermione muy entusiasmada.
—Gracias Hermione, pero te aseguro que les tengo una sorpresa aun mayor.
Hermione y Neville no pudieron evitar preocuparse, la expresión entusiasmada de sus dos compañeros se podía interpretar como buena y mala noticia al mismo tiempo.
Resultaba extraño como regresar al dormitorio fue tan reconfortante para ellos dos, que a pesar de habar regresado a las casas en las que habían crecido se habían sentido unos extraños, y que ahora en un lugar que apenas conocían se volvieran a sentir seguros.
— ¿Te podrías presentar tu misma? —le pregunta Harry a su familiar.
Hermione estuvo a punto de corregirle y explicarle que solo los familiares de nivel cinco en adelante.
—Si, mi señor—le contesta y para sorpresa de los recién llegados le entienden claramente.
Los recién llegados casi se desmallan al ver como la lechusa se convierte en una mujer adulta disfrazada de sirvienta francesa.
—Mucho gusto, mi nombre es Hedwing, pero pueden decirme Wing.
—Mucho gusto Wing—le saluda Hermione aun muy sorprendida, mientras que Neville aun no recuperaba el habla.
— ¿Pero…?—empieza a decir Neville pero no pudo continuar, pues no sabía exactamente que pregunta realizar.
—Hay pocos familiares
—Debes ser al menos nivel cinco—muy impresionante—continua Hermione, intentando ayudar a su amigo—, en todo el colegio solo deben de haber un puñado de familiares con aspecto humanoide.
— ¿Humanoide? —dicen Harry y su familiar al mismo tiempo, ambos sintiéndose un tanto ofendidos.
—Yo lo siento Harry, no quería ofenderlos, es que no se que otras palabras usar—intentando disculparse.
—Es una djinniyeh nivel cinco—dice Harry.
—Impresionante, eres el único de primero que supero a Malfoy—dice Neville.
—Gracias, aunque creo que es mas merito de ella que de mi—dice un poco avergonzado.
Hermione sabía que eso no era cierto, someter a una criatura de tal poder para poder traerla a ese plano de existencia requería un poder inmenso, a pesar de tener solo once años debía de estar al nivel de los de cuarto al menos, si seguía así cuando se graduara seria alguien realmente impresionante
— ¿Y la lechuza blanca? —pregunta Neville.
—Bueno, de eso también quería hablarles, necesito que no le digan a nadie sobre Wing, si los cazadores de familiares la ven estoy seguro que la convertirán en un objetivo.
Hermione estuvo de acuerdo, no tenia idea de cómo pelearía una djinniyeh pero lo mejor sería evitar las peleas tanto como fuera posible, el problema es que algo no le terminaba de convencer, hasta antes de irse a vacaciones, los chicos hubieran hecho casi cualquier cosa por una buena pelea, pero ahora parecía que buscaban pasar desapercibidos, algo había cambiado y le hubiera gustado saber que había sido.
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NOTA DEL AUTOR: hola a todos, aquí de regreso con otro capítulo, solo para agradecerles sus comentarios y decirles que espero recibir sus comentarios, y dudas, bien se que fue un tanto reburujado la explicación de las diferentes dimensiones y el caos y el orden, intentare explicarlos mejor en los próximos capítulos.
