9. Una proposición indecente

Cuando Valentine llegó a Grecia, se encontró con su jefe parapetado tras un periódico sentado en el banco de un parque.

—Hola Radamanthys— saludó el chipriota, feliz de reencontrarse con él, por lo que abrió los brazos esperando un gesto cariñoso del juez, quien frunció el ceño y le entregó el periódico.

—He sentido el cosmos de Zeros en este parque— terció el inglés, incorporándose del banco e ignorando la cara de desilusión de su subordinado—, tienen que andar cerca… ¡vamos!

Valentine enrolló el periódico y lo tiró a una papelera cercana.
— ¿Me vas a explicar qué pinto yo en todo esto y de qué va?— pidió el espectro de Arpía, caminando a la vera de su jefe—. Realmente no entiendo nada, salvo lo que me dijiste que una amazona de la Atenea estaba enrollada con Zeros…

Caminando a paso rápido, el Wyvern trataba de localizar al otro subordinado, cuando sintió el cosmos aún más potente.
—Por aquí— dijo señalando una bifurcación del camino—; no es algo que debas entender, es algo que tienes que ver para comprenderlo…si puedes, claro.

Al final de uno de esos caminos, en un apartado entorno romántico de bancos de piedras y glicinias colgantes, dos enamorados se hallaban unidos de la mano.

Radamanthys agarró a su lugarteniente y le señaló a la pareja.
— ¡Al fin los encontré!— dijo frotándose las manos—. Y aquí es donde entras tú.

El chipriota agudizó los ojos dorados y compuso una mueca de asco.
—Es…es…— dijo tartamudeando, al ver cómo Zeros llenaba el brazo de la amazona de besos hasta su cuello y seguía subiendo la hilera hasta los labios de ella, que recibieron con gusto su larga lengua, fundiéndose los dos en un apasionado beso—. ¡Es vomitivo!— exclamó, descomponiéndose.

—Lo sé— soltó el Wyvern, dando un par de palmadas en la espalda a su lugarteniente, quien sentía náuseas repentinamente—. Pero necesito que te acerques a ellos y les entregues esto— dijo sacando un papel—, es una reserva para esta noche en el hotel Halton, en la suite presidencial, con todos los gastos pagados.

— ¿Les has pagado una habitación de lujo a esos dos en un hotel de cinco estrellas?— preguntó Valentine, visiblemente molesto—. Ni en mi cumpleaños has tenido ese tipo de detalles conmigo…

Radamanthys alzó la ceja y después volvió a fruncirla.
—Porque Sylphid dice que no quiere ir contigo— espetó el juez—. Escucha, tienes que ir y entregárselo y— dijo acariciando suavemente la mejilla de su lugarteniente—, cúrrate unos buenos bombones de los tuyos, esos especiales para desatar la lujuria ¿quieres?

Sin estar convencido todavía del trato, pero habiendo recibido una caricia del juez, el lugarteniente se dirigió hacia la pareja.

—Qué fácil es hacer que cumplas mis órdenes— murmuró el inglés, sonriendo aviesamente, mientras observaba la escena desde la distancia.

Valentine infló el pecho y se dirigió hacia la enamorada pareja, que seguía deleitándose con los placeres carnales que podían debido a las restricciones públicas.

Tumbado uno encima de la otra, Zeros seguía besando a su amada con auténtico fervor, y ella rodeaba con sus brazos el cuello de él, siguiendo la vorágine de amor en la que estaban envueltos.

Con la lujuria empezando a aflorar, ella abrió las piernas y rodeó las caderas de Zeros, quien empujaba las suyas contra las de ella. Aquel roce, a pesar de la ropa, provocó una serie de gemidos de ambos, mientras los alternaban con una riada de más y más besos.

Testigo de aquello, Valentine quiso dar la vuelta, pero al ver a Radamanthys que se pasaba el dedo índice por el cuello y después le señalaba, tragó saliva y entró en escena, con un suave carraspeo.

—Zeros— dijo tratando de mantener la mirada lejos de la pareja—, señorita.

Los dos enamorados cortaron su furor amatorio y rápidamente recobraron la compostura, a pesar de los evidentes signos de excitación.
—Mi señor Valentine— dijo el camboyano, realizando una reverencia—. ¿Qué hace usted por aquí? Mire, le presento a mi novia. Se llama Shaina.

La joven, aún con las mejillas encendidas, saludó al espectro de Arpía, quien se quedó perplejo ante la comparativa física de ambos.
— ¿En serio?— dijo mirando a uno y a otro—. Oye— dijo apartando a la joven hacia un lado, para evitar que Zeros escuchara—, ¿estás segura de que te gusta ese?— susurró, aún incrédulo—. Si estás desesperada, puedo presentarte a otros colegas que…

— ¡No!— declaró ofendida la italiana—. Yo le quiero a él…— musitó mirando a su novio, con los ojos centelleantes—, es tan diferente…

Valentine se encogió de hombros y sintió un escalofrío, al ver que la pareja de nuevo comenzaba a morrease en su presencia, provocando arcadas en el chipriota. Éste pidió un minuto de atención.
—A ver chicos— se excusó el espectro de Arpía—, escuchadme un momento. Os he traído esto— dijo entregándole a los dos la factura de pago de la habitación—. De parte de Radamanthys, no tenéis que pagar nada. Es…—dijo al ver la cara de extrañeza de Zeros—, un regalo. Ah y para que veáis que vamos de buenas, os dejo esto— dijo haciendo brotar un paquetito repleto de bombones de diferentes sabores—. Espero que lo disfrutéis…

Shaina recogió el paquetito y olisqueó el perfume de chocolate. Al hacerlo, su mente divagó unos segundos, recordando entrañables escenas que se agolparon repentinamente en su mente. Iba a coger uno pero el espectro impidió que lo hiciera.
—Mejor no te lo comas ahora— dijo Valentine, apartándole la mano a la joven—, para cuando estéis en el hotel a solas, ¿os parece?— añadió, forzando una sonrisa—. Y para evitar que yo tenga que veros en esas situaciones…qué asco sólo de pensarlo…—musitó para sí mismo.

— ¿Nos vamos entonces al hotel, querida?— preguntó Zeros, acariciando las manos de su amada, quien asintió divertida y le guiñó el ojo, para enseguida lanzarse de nuevo a los brazos del amor.

Como la pareja seguía enzarzada en sus hábitos amatorios, Valentine carraspeó y comenzó a andar hacia atrás.
—Bueno…— dijo alzando una mano a modo de despedida—. Yo me largo…que lo paséis bien.

Y a continuación salió corriendo en dirección donde le aguardaba Radamanthys.
— ¿Les has dado los bombones?— preguntó el juez.

—Sí— respondió el chipriota, llevándose una mano al estómago—. En serio, no sé qué ha visto ella en Zeros…aún no lo logro entender del todo…es tan asqueroso.

—Dale las gracias a Eros, porque fueron sus flechas las que obraron el milagro— declaró el Wyvern—. Ahora Zeros se quedará en Grecia para siempre y nos libramos de él— musitó esbozando una enorme sonrisa—. No más intromisiones de Pandora en nuestros asuntos.

Valentine miró al juez y abrió la boca.
— ¿Has dicho que ha sido Eros el responsable de esto?— preguntó, y al asentir su jefe, volvió a preguntar—. ¿Eros, el dios menor del amor? ¿Hijo de Afrodita?

El Wyvern frunció el ceño molesto.
—Que sí, ese mismo, el que lanza flechas pero tiene la puntería en el culo…afortunadamente, porque yo iba a ser el destinatario de la flecha…— declaró el inglés—. Imagínate que acierta y me enamoro de ese marimacho escuálido…Pandora no espera a que Thanatos me mate…

El espectro de Arpía sacudió la cabeza con disgusto.
—Los efectos de los flechazos de Eros tienen duraciones variables— advirtió Valentine—; sabes que soy el intermediario entre nuestro señor Hades y Afrodita, y sé que, dependiendo del color de la flecha, el efecto es diferente… ¿recuerdas de qué color era la flecha? Rosa, dorada, negra, blanca…

—Era roja oscura— contestó el Wyvern pensativo—, granate más bien.

Tras pensar unos momentos, Valentine recordó el significado de aquella flecha.
—Las flechas granates son las que mayor concentración de amor tienen, pero por el contrario su duración es corta— dijo suavemente—. Normalmente sirven en casos de que quieras salir de dudas respecto a alguien. Por ejemplo en casos que dudas de que tu pareja quiera casarse contigo, que es cuando suele arrojarla.

—No te entiendo nada— espetó el inglés—. Estos tejemanejes no me van…

—A ver— dijo Valentine—, suponte que te vas a casar con alguien, pero no tienes claro si esa persona te corresponde. Pues invocas a Eros, le cuentas tu problema, y a cambio de algo él arroja esa flecha a quien tú le digas. Se desata una euforia tremenda en esa persona que va a estar, literalmente, babeando por ti. Y si mantienen relaciones íntimas mientras dure el efecto, esa persona se quedará para siempre enamorado de ti.

—Pero, ¿y si no te convence?— preguntó el inglés—. Eros dijo que Shaina estaba enamorada de Milo, pero que dudaba de si lo estaba o no.

Valentine sonrió y asintió con la cabeza.
—El secreto de estas flechas es que es amor muy concentrado…y tan concentrado, que sus efectos, de no ser correspondidos, se disipan en un día. Así que simplemente, si no te gusta, sólo es cuestión de horas para que el embrujo se desvanezca…pero si es correspondido, es para siempre— contestó encogiéndose de hombros—. Imagino que la flecha iba para ti al confundirte con Milo.

El inglés procesó la información.
—Por eso los dos están así de pegajosos— declaró, señalando a la pareja a los lejos, que había vuelto a tumbarse sobre el banco de piedra para darse el lote—, ambos fueron ensartados por la flecha como pinchos morunos. Menos mal que no me atravesó a mí…un momento— musitó mirando a su lugarteniente—, ¿has dicho que los efectos se pueden disipar? ¿En un día?

El espectro de Arpía respondió afirmantivamente.
—Sí, si no mantienen relaciones…— expresó el chipriota, haciendo un círculo con el dedo índice y pulgar de su mano izquierda, y metiendo el dedo índice de la derecha por él—. Ese es el pago que exige Eros a cambio de esas flechas, relaciones íntimas completas. Nada de besos ni toqueteos. Crudeza. No es como con las flechas rosadas, que es un amor romántico y que con un beso sirve. Si no hay lujuria desabrida, se acaba el embrujo. Es como mis bombones pero a lo bestia.

Radamanthys resopló hastiado.
—Tus bombones no dan para tanto— se quejó el inglés—, la última vez que los probé aguanté sólo cuatro subidas—. Tendré que robarle alguna flecha a Eros…

—Eso es porque no los usaste conmigo…—murmuró Valentine.

El inglés se giró hacia su lugarteniente.
— ¿Qué has dicho?— gruñó enfadado.

—No nada— respondió rápidamente Valentine—, que digo que deberíamos vigilar que esos dos completen el acto, para asegurarnos que Zeros y ella culminan.

—Me había parecido escuchar otra cosa— gruñó de nuevo Radamanthys, quien miró hacia la pareja que seguía dando rienda suelta a su desenfrenada pasión—. Joder, ¿pero por qué no van al hotel ya?— gritó el juez, refiriéndose a los dos amantes—. En serio...es...repugnante, pero no puedo dejar de mirarlo...

El chipriota siguió a su jefe y torció el gesto, al ver una escena bastante subida de tono, que provocó que el joven girara la cabeza avergonzado.
—Será mejor que les obliguemos a ir, porque les van a detener por escándalo público y los llevarán a comisaría— espetó el espectro de Arpía, incorporándose—. Me da muchas arcadas esto…pero todo sea por librarnos de Zeros.


Notas:

Raixander: ;) you know how this fic ends, don't you? ;) and you know who's that tall, blonde man (apart from sir Rhancy). Yep, Camus will have his revenge against Zeros, he deserves it! Thanks a lot honeybun for your support and for keep reading my story! Kisses and hugs! Luv ya!

Sslove: claro que sí, es lo que debería ser para todos, ser felices con la persona adecuada, no con el primero que se cruza :) Milo no desea mal a Shaina, la quiere, a su manera pero la quiere. Y hará lo imposible por tratar de evitar que se quede con Zeros. Bueno, aquí se da la circunstancia de ¿por qué Zeros no podría estar con una chica como Shaina? No es justo que si la chica fea consigue enamorar a un chico guapo se considere maravilloso, y sin embargo si un chico feo consigue una mujer hermosa es por razones que nunca es por puro amor. En este fic, por razones obvias (humor) Zeros no llegará muy lejos con Shaina pero, ¿y si hubiera decidido escribir un fic serio con ellos dos con una relación? ¿Sería injusto para Shaina, si Zeros (u otro de los personajes poco agraciados físicamente) consiguiera enamorarla con buenas artes, como dices, por su carisma? ¿Acaso los chicos feos no tienen derecho a estar con una mujer bella? Ahí lo dejo. Y no, el recién llegado no es un general ;) ya se sabrá quién es y su papel en la historia. ¡Muchas gracias por dejar un comentario y por seguir leyendo! ¡Feliz semana!

Just me: xD cambiar de Milo a Zeros es atroz xD me encantó esa frase xD Ya se verá lo que pasa ;) pero no va a sufrir, porque hay detalles que no se han comentado y que saldrán a la luz al final ¡Muchas gracias por leer y dejar un comentario! ¡Buena semana!

Moon-Zuhuy: cada uno a su rollo, tratando de una manera u otra barrer para su casa, sin duda xD ¡Gracias por el comentario y por seguir leyendo! ¡Feliz semana!